φThïs мüst bє ℓσvє φ


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φTαмï-Hαrüиoφ


Ʀєsuмeи:Sakura y Sasuke Uchiha son hermanos mellizos. Los dos son inscriptos en una academia Ninja, pero en eso vendrán los celos, las peleas, sobreprotección y el amor. ¿Sera que hay algo más que cariño de hermanos? ⟡Incesto⟡


Cαpítulo IV: Poя Sïємpяє Jüиtos

Sasuke caminaba por las —extrañamente—, vacías calles de Konoha. Trataba de alejar los pensamientos que venían a su mente, los cuales no eran para nada agradable… uno de ellos (el que más le molestaba) era colgar en lo alto de la torre de Hokague, a su estúpido amigo el Uzumaki… y es que todo este embrollo era por su culpa. Le molestaba lo irritantes que podían ser para solo realizar una simple fiesta de cumpleaños, ni que fuera lo más importante del mundo… aunque, para su hermana seguramente lo era.

Hoy era su cumpleaños número diecisiete.

Para su maldita mala suerte, su hermana estaba más que emocionada ante este hecho. Se la pasaba corriendo de un lado a otro buscando su regalo perfecto, solo que últimamente Sakura se mostraba cada vez más nerviosa y sus mejillas estaban continuamente sonrosadas, era algo bastante extraño. Además, ya no corría de una tienda a otra para conseguir su regalo, ella se limitaba a decir que lo sabría esa misma noche.

El pelinegro no reprocho el poco tacto de su hermana a la hora de vestirse, le había cambiado el traje una y otra vez… no quería recordar todas las veces en que ella arreglo esa maldita corbata que le hiso poner —la cual, sinceramente, le parecía ridícula—, solo para asistir a su fiesta de cumpleaños (idea de Naruto y razón por querer descuartizar). Ahora marchaban a paso lento a la casa del rubio, donde se realizaría su asombrosa fiesta. Sakura iba a su lado, con una enorme sonrisa en los labios y caminando con lentitud.

Ambos, tomados de la mano.

Seguramente en la aldea sospechaban algo sobre la estrecha relación de ese par de hermanos, mas nadie le decía nada. ¿Qué harían? ¿Castigarlos como si fueran sus padres? Por supuesto que no, quedaría mal y más encima recibirían una fuerte descarga gracias al Chidori del pelinegro. Los dos estaban grandes y sabían tomar perfectamente sus decisiones, por nada son Uchiha ¿Cierto?

—Mm… estoy nerviosa Sasuke-kun —Confeso la pelirosa, mirando con una sonrisita las manos unidas de ambos. Cualquiera que los vieran sospecharía que no eran más que una pareja de enamorados adolecentes.

El pelinegro la miro una sonrisa ladeada.

Suavemente levanto el mentón de la chica, para que lo mirara a los ojos. Un par de orbes jades se concentraron en sus ojos oscuros, se veían brillosos y llenos de amor… algo que complacía enormemente a Sasuke. Acaricio levemente las mejillas sonrosadas de la pelirosa, recibiendo el suave tacto de su piel.

Sakura estaba perdida en sus ojos ónice, podía escuchar perfectamente su corazón lateando con desesperación dentro de su pecho, sus ojos no pudieron evitar bajar a sus pálidos labios, finos y suaves al tacto. No fue sorpresa que ella no pudiera contenerse a todas las sensaciones que la tentaban, pero le importo un rábano si alguien podía pasar y verlos… lo único que quería era tener los labios de su hermano contra los suyos.

El beso, a diferencia del primero que se dieron hace ya dos meses, era más apasionado y hambriento… mostrando el deseo que sentían ambos. Un deseo completamente reciproco. Las manos de la pelirosa viajaron a los oscuros cabellos del pelinegro, mientras que este la tomaba de la cintura y la atraía más a su cuerpo, profundizando el beso. Cuando se estaban quedando sin aire, se vieron obligados a separarse… no sin antes que la pelirosa succionara el labio de su hermano en su boca. Sus ojos estaban nublados por el deseo, algo que siempre les pasaba en momentos así.

Los dos deseaban que continuara.

—Sera mejor que vallamos —Dijo Sasuke, tratando de que su respiración volviera a la normalidad al igual que su corazón… que continuaba acelerado con desesperación.

La pelirosa asintió distraídamente, mientras apretaba las manos de su hermano. Siempre era así cuando estaban juntos, nunca pasaban de los besos… siempre se controlaban para no hacer nada malo. Pero Sakura estaba segura de que eso sería solo hasta esa noche, ya ninguno de los dos podría resistirlo más… no sintiendo esas fuerzas que los obligaba a estar juntos. Siempre.

Debía admitir que estaba nerviosa, no quería que su hermano se decepcionara de su cuerpo, que desistiera a estar con ella. Si él pudiera llegar a dejarla en algún momento… eso era algo que la aterrorizaba con frecuencia. Sacudió la cabeza, mirando fijamente en frente, segura de que lo que haría esta noche era lo mejor para los dos… no quería que ese deseo desapareciera, pero tampoco podía controlarse mas estando a su lado.

Al fin llegaron a la casa del rubio, pudieron ver como Naruto corría por la ventana gritando que apagaran las luces porque habían llegado. No pudo evitar negar con la cabeza, al menos, si quería que fuera sorpresa hubiera cerrado la cortina… o no haberle dicho nada sobre su fiesta de cumpleaños. A veces podía llegar a ser muy infantil su amigo hiperactivo (aun más que ella, y eso es decir mucho). Abrieron la puerta lentamente, Sasuke no parecía nada contento cuando se escucho un grito en unisonó diciendo:

¡FEEELIIIIZ CUUMPLEEEAAAAÑOOOS!

Las luces se encendieron y pudieron ver como el lugar estaba lleno, sus amigos estaban por todos lados. Y —a petición de Sakura—, el lugar estaba adornado por globos de todos los colores, brillando hermosamente. La pelirosa sonrió agradecida, sus ojos brillaban de a emoción. Su hermano, en cambio, no se veía para nada contento, agregando que toda la población femenina de Konoha estaba colgando de sus brazos gritándole al oído.

Sakura agradeció a todos, mientras recibía abrazos por todos lados. No soltó la mano de su hermano en ningún momento. Mucho menos cuando vio que todas esas malditas desgraciadas —que ella no había invitado—, se colgaban de los brazos de su hermano. Lo arrastro a todos lados, obligándolo a agradecer a todos los que estaban allí. Incluido su hermano mayor, que les dio un fuerte abrazo a Sakura y un golpe en la cabeza al Sasuke, diciendo que estaba orgulloso de que sus enanos hermanos estén creciendo.

Después de aquella explicación que Itachi les había dado —tuvieron que retener a Sasuke para que no se lanzara a atacarle—, comprendieron como habían sido las cosas verdaderamente. Ya no habría nada de venganzas, era algo de lo que Sakura estaba segura. Se habían encargado personalmente del Consejo de ansíanos, debía aclarase que eran fuertes… sobre todo ese Danzou. Pero estaba contenta, su familia —ahora mas chica—, estaba unida. Eso era algo que podría alegrar a cualquiera.

—¡Teme, Sakura-chan! Les tengo un súper regalo especial —Grito Naruto apareciendo por entre la gente. Se lo veía condenadamente feliz, desde que el padre de Hinata, lo había aceptado en su familia como novio de su hija, habían estado pensando seriamente en casarse.

—¿Qué es Naruto? ¡Anda, rápido, quiero verlo! —Sakura estaba visiblemente emocionada, se moría por ver todos aquellos regalos que les traían. Sobre todo los de sus mejores amigos, su otro hermano.

—Toma Sakura-chan, como te quiero más a ti que al teme, lo puedes abrir primero —Le ofreció riendo descaradamente, bajo la atenta —y fulminante—, mirada de Sasuke sobre él.

—¿Si? ¿Escuchaste eso Sasuke-kun? Me quiere más a mí —Le molesto la pelirosa, tomando el regalo emocionada. Tenía una envoltura de color rosa pastel con un moño verde, definitivamente Naruto no sirve para combinar colores, pensó contenta. Cuando lo abrió, pudo ver como una muñequita hecha a mano, con ojos de botón, cabello rosa y vestido verde manzana, felizmente sosteniendo una paleta de colores. Era hermosa, sus ojos se humedecieron un poco.

—La paleta la puedes comer… se que te gustan, me costó un tiempo terminar la muñeca y muchos dedos seriamente pinchados con aguja pero–… —No pudo terminar ya que los brazos de Sakura se envolvieron a su alrededor.

—Naruto-baka, no debiste haberte molestado. ¡Es tan linda! ¡Muchas gracias! —Le dijo, ahogando los sollozos de felicidad que querían escapar de sus labios, sintió un lagrima correr su mejilla, se separo para limpiarla y sonreírle a su amigo/hermano.

—No llores Sakura-chan —Le pidió sonriendo, subió su vista al pelinegro. Ese miraba con cierta preocupación a su hermana, siempre tan protector teme, pensó—. Y ahora, el súper regalo del teme.

—¡Si, quiero ver el regalo de Sasuke-kun! —Grito emocionada Sakura.

—Es para mí, Sakura —Recordó Sasuke, rodando lo ojos ante su infantilismo. Naruto le entrego el regalo con una sonrisa, este era de envoltorio azul y moño amarillo, no, es pésimo para esto, pensó el pelinegro. Al abrirlo se encontró con un muñeco en miniatura de él, tenía los ojos con botones negro y se veía notablemente irritado, en la mano tenía una pequeña espada que parecía un cuchillito, en el grabado ponía: Mejores amigos. Sonrió sinceramente, mirando agradecido a Naruto— Gracias, Naruto. Pareces que te recibiste como costurera.

Recibió una risa de su amigo y un codazo en broma de su hermana.

—De nada chicos, aunque lo cierto es que Hinata me ayudo bastante. Pero la idea fue mía, los quiero como si fuera mis hermanos de sangre —Confeso. Sakura lo miro con los ojos vidriosos, dispuesta a llorar otra vez.

—Descuida Naruto, sabes que eres nuestro hermano —Aseguró el pelinegro, sorprendiendo a gran parte de los presentes que miraban la escena enternecidos. El rubio asintió contento, sabiendo lo mucho que le había costado esas palabras a su amigo.

—Vamos, yo también quiero mostrarle mis regalos —Gritó Ino, seguida de todas las amigas de Sakura. Asintieron y continuaron con los regalos.

La noche continúo. Los regalos no pararon en toda la noche, Ino se encargo de rellenar el armario de Sakura con toda la ropa nueva que se puedan imaginar. Mientras que Tenten le reglo los cosméticos y Hinata los aros, pulseras y anillos. Sai se encargo de obsequiarle un libro de sobre como progresar en las relaciones a Sakura, asegurando que la ayudaría en lo que necesitara, recibiendo una piña que le descoloco la mandíbula seguido de una descarga eléctrica. Mientras que a Sasuke le obsequio un libro titulado: El que no comparte tiene un sapo en la barriga, al parecer explicaba que debía ayudar a las pobres almas desesperadas por una chica, mostrar su lado amable y aconsejarlos para llegar a ser tan alabado por el sexo opuesto como él. En su muestra de agradecimiento, Sasuke se aseguro de dejarlo bien chamuscado.

Cuando la fiesta termino, mas bien, cuando Sakura se encargo de arrástralo directo a la casa, se pregunto cuál sería el regalo de su hermana. El camino fue silencioso, Sakura se veía notablemente nerviosa, mirándolo muy de vez en cuando. Al llegar, los dos se dieron una ducha, cuando Sasuke estaba tirado en su cama mirando el techo, apareció Sakura con las mejillas sonrosadas.

—¿Qué sucede? —Pregunto preocupado al verla allí.

—Llego la hora de tú regalo de cumpleaños.


—¡Maldición! ¡Maldita Ino! Ya veras, cuando te encuentre… agr, ¿Cómo rayos me convenció de esto? —Continúo quejándose una y otra vez.

Estaba en el baño de su hermano. Después de haberle dicho que le daría su regalo de cumpleaños, entro al baño para asegurarse de que todo estuviese bien… le había dicho. La verdad es que había entrado para ponerse un sujetador de encajes y así poder verse linda frente a su hermano.

Pero llevaba casi una hora allí dentro sin tener la mas mínima idea de cómo carajos se ponía la prenda. Estaba segura de que terminaría enloqueciendo, lo miraba una y otra vez. ¿Qué se supone que tape eso? Más bien parecía un montón de hilos enredados que ella, sinceramente, no les encontraba la vuelta.

Ash, al demonio. Iré así —Se dijo. Harta de estar en esa loca necesidad de querer arrancarse todos los cabezos de la frustración.

Suspiro para tranquilizarse, y se miro al espejo. Su cabello estaba hecho un lio y tenía las mejillas pintadas de color rosa. Desde que se le había ocurrido el regalo perfecto, no solo para él sino que también para ella, no había podido alejar las posibles imágenes de ellos dos juntos en su cabeza. Se cepillo el cabello y casi temblando abrió la puerta.

Sintió una fuerte necesidad de pegarse la cabeza contra la pared. Y es que había pasado prácticamente una hora dentro del baño, solo para que al salir —vestida igual de cuando entro—, encontrarse a su perfecto y amado hermano durmiendo boca arriba a sus anchas. ¿Qué podía hacer? Después de todo era su culpa por la demora.

Se recostó a su lado y lo contemplo. Estaba segura de que en la tierra no había ser más hermoso que el que sus ojos le mostraban, todo en el era perfección, sus rasgos, su cuerpo, su cabello, su inteligencia… todo eso lo hacía único, incluso con aquel carácter semi-podrido que tiene. Para ella, a sus ojos —y de muchos otros—, él era perfecto.

Sin siquiera darse cuenta, acerco sus labios a los de él, besándolo. Eran dulces, tentadores. Los lamio con dulzura, no tardo mucho en darse cuenta que Sasuke despertaba, mirándola adormilado. Se quedo quieto unos segundos… disfrutando del rose de sus labios contra los de ella. Perfectos.

Cuando ella se iba a separar, un poco avergonzada de lo que había hecho, Sasuke la acerco tomando su cuello, impidiéndole que se alejara. Sintió los labios del pelinegro lamer los suyos, saboreándolos como si fuera un dulce, la chica no pudo evitar apoyarse en el pecho de él para profundizar aquel beso.

El ambiente era mágico, único. Ese que siempre se formaba cuando estaban juntos.

Sakura se sentó en las piernas de su hermano… mientras él la contemplaba con fascinación. Y es que ella no podía ser más bella, su cabello estaba levemente despeinado y le caía a ambos lados de los hombros. Sus ojos verdes brillaban, mostraban el amor y deseo que sentía, sus mejillas como siempre sonrosadas. Y sus labios mostraban una sonrisa dulce, rojos por la reciente acción.

—Este es tu regalo de cumpleaños Sasuke —Le dijo, dejando de lado todos los infantilismos, comportándose como una verdeara mujer. Una mujer enamorada—. Quiero que me hagas tuya.

Sasuke estaba estático, mirándola seriamente. Trataba de buscar algún atisbo de miedo, o alguna inseguridad. Pero no. Ella estaba hablando seriamente, sus ojos mostraban decisión y la sonrisa de sus labios era hermosa.

Se sentó, quedando a poco sentimientos de los labios de ella. Los blancos brazos de Sakura se enrollaron alrededor de su cuello, atrayéndolo para besarlo. Él correspondió, los besos que le ofrecía Sakura siempre eran los mejores. Únicos y perfectos.

La recostó en la cama, las sabanas blancas le resaltaban sus ojos verdes. Apoyo su peso con los codos sobre la cama, disfrutando de los labios que ella le ofrecía. Los besos fueron bajando al cuello de Sasuke, disfrutando de todo su perfecto cuerpo mientras más podía.

No tardo demasiado en que la pelirosa le quitara la remera que usaba para dormir, mientras el pelinegro se decía de esa molesta camisita larga con los moños de colores que ella tenía de piyama. Al sentir como quitaba el sujetador de su espalda, la chica se estremeció, pero no impido que le quitara el pantalón a su hermano.

Cuando los dos estuvieron desnudos, excepto por el bóxer de Sasuke y la braguita de la pelirosa, se encargaron de devorarse los labios con deseo. Al separarse, el chico contemplo a Sakura… su cuerpo fino y delicado, su piel cremosa y suave al tacto… era hermosa. Como siempre lo había sabido.

Se inclino, acariciando levemente sus pezones que entraban a la perfección en sus manos, llevo su boca para lamerlos con necesidad. Produciendo que Sakura suspirara de placer, enredando sus manos en los cabellos de su hermano.

Sus cuerpos parecían moldeados para estar juntos, encajaban sin problema alguno.

Sakura acariciaba cada parte de él, toda su piel pálida su suave, sus músculos firmes y fuertes, todo su perfecto cuerpo. Mientras que Sasuke se perdía en ella, seguro de que aquellas sensaciones solo las sentiría con ella… no pude evitar mantenerla con seguridad y delicadeza cerca de él no quería que se alejara en ningún momento.

La quería siempre a su lado.

Una vez que se posiciono bien entre sus piernas, asegurándose de que estuviera sin las bragas y largándolas lejos. La miro, preguntándoles si esto era lo que ella verdaderamente quería, usando ella asintió decidida, su corazón se destartalo y creyó que se le saldría del pecho. Se quito el bóxer, sintiendo la curiosa mirada de Sakura sobre él, mientras se colocaba el preservativo.

El ambiente se torno mágico.

Sasuke no pudo esconder todas las sensaciones que le invadieron al estar dentro de ella, nunca hubiera imaginado que él podría estar tan enamorado de nadie. Mucho menos nunca antes había sentido tanta necesidad de besarla entre las piernas, sintiéndose excitado al escucharla suspirar su nombre… mucho menos, tratar a alguien tan cuidadosamente como lo hacía con ella, pero… desde un principio había sido así. Siempre la había protegido, temiendo que cualquier cosa pudiera romperla.

Siempre la había amado, a pesar de haberse sentido enfermo por tales sentimientos.

Pero, ahora, dentro de ella. Nada de eso importaba, lo único que quería estar así toda su vida… tenerla entre sus brazos hasta que la vida se les acabase. Siempre a su lado. Porque ambos sabían que era completamente imposible estar separados, aunque los obligara un pueblo entero, seria capas de huir con ella, solo para que no los separaran. Pero eso ya era imposible. Porque estaban unidos, y era algo; para siempre.

Entre el abraso posesivo en el que la tenia, ella enredo sus piernas por su cintura. Disfrutando de todas aquellas sensaciones… todas puras. Cerró los ojos… mientras sus labios se abrían en busca de aire, como si fuera a acabarse. Las sensaciones eran tan poderosas que no podía evitar gemir cada vez mas… diciendo el nombre del pelinegro con placer.

Era la primera vez que tenía relaciones, pero lo cierto es que… sentía como cada parte de su cuerpo se estremecía por donde Sasuke dejaba besos, una corriente eléctrica le recorría el cuerpo, dejándola sorprendida. Pero queriendo mas… y lo recibía.

Cuando el orgasmo llego… sintió que enloquecería. Era un orgasmo tan intenso y duradero que sus dedos se aferraron en la espalda de Sasuke, clavando las uñas sin poder evitarlo. Se sentía extasiada, completa. Nunca había experimentado algo como eso, pero estaba segura de que se repatría, más aun si ella era quien lo quería.

Se sentía en el cielo.

Mientras miraba como su hermano se perdía en las sensaciones, aferrando las manos en las sabanas tratando de controlar lo que sentía… su corazón latió con velocidad… era hermoso verlo así, sudado con la respiración entre cortado, pero sabiendo que lo estaba llenando al mejor de los placeres… y gracias a ella.

Sasuke era único.

Parecía lejano para los ojos de cualquiera, pero sabiendo que te ama… es como si el mundo entero dejara de importarte, solo quieres disfrutar la sensación de estar a su lado. Y aunque aquello era prohibido, aunque todo el mundo se pudiera en su contra… ya nada la podía alejar de él. No cuando sus corazones están tan unidos.

Sakura se sintió en la gloria cuando lo vio alcanzar el orgasmo. Lo vio subir al cielo, todo su cuerpo mostro el placer que había sentido y aquello la enloqueció. Era espectacular poder presenciar tal acto de un ángel como él.

Cuando Sasuke se dejo caer a un lado de ella, colocando su cabeza en su pecho, logrando que los cabellos negros inundaran de miles sensaciones a Sakura, ella tomo su mano y la sujeto con fuerza. Dejando un beso en ella, se acurruco junto a su hermano, dejando así, que cuerpo —ahora mucho más cansado—, se relajara.

—Sakura —Llamo el pelinegro. Ella contesto con una vago ¿Mm?— Este fue el mejor regalo que recibí en mi vida.

Los dos sonrieron en la oscuridad de aquella habitación.

—También el mío Sasuke-kun —Susurró.

El pelinegro se removió un poco en su lugar, mientras que buscaba algo debajo de su almohada, cuando lo encontró, le extendió un paquetito a Sakura. Esta lo miro extrañada, pero gracias a la luz de la luna que se filtraba por la ventana, lo abrió y observo con amor lo que tenía en sus manos. Era un collar, tenía un hermoso dije en forma de flor rosa, en el centro tenía un perfecto grabado de: Por siempre juntos.

—Esta hermoso Sasuke-kun, gracias —Murmuró, mientras sus labios chocaban suavemente con los del pelinegro. Este la abraso por la espalda, recostándola de nuevo en su cama, para quedar los dos juntos.

Y es una promesa —Dijo.

Te creo.

Después de eso, los dos de acurrucaron bien juntos. Con el abraso posesivo de Sasuke, y con los finos bracitos de la pelirosa rodeándole el cuello, durmieron lo poco que quedaba de la madrugada.

Ellos aceptaban ese futuro, como también lo hiso su madre una noche antes de la masacre.

Siempre estarían juntos.

Era seguro. Porque ese tipo de amor, rompe cualquier barrera.


φ Fïи φ


N.A:

EY, que les pareció?

Quiero aclarar eso ultimo, vieron que dice: "ellos aceptaban su futuro, como también lo hiso su madre antes de la masacre". Ok, en el Prologo de la historia, cuando termina, Mikoto 'pensaba inconscientemente' que aceptaba su futuro —su muerte—, y e

l de sus hijos —su amor prohibido—. ¿Se entiende? Bueno, espero que si ^_^U

Que lastima que termine la historia acá; aunque por un lado es bueno porque… YA empezaron las clases TT_TT ¡Kuso! Quizás sueva un nuevo fic y me encantaría que pasaran a verlo ^_^

¡LES AGRADESCO A TODOS LO QUE SIGUIERON MI HISTORIA DESDE UN PRINCIPIO Y ESPERO QUE EL FINAL HAYA SIDO DE SU AGRADO!

¿Me dejarían un último review?