Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de J. K. Rowling, yo solo escribo por gusto, no gano dinero con esto.

N/A: Espero disfruten esta historia… y dejenme reviews!! Quiero saber que opinan, yo crezco con cada uno de sus comentarios! Ahora… A LEER!

"Esmeralda, Roja Esmeralda"

Capitulo 1: Más por testarudo que por milagro

Todos estaban en el Gran Comedor, la batalla final había terminado un par de horas atrás, todo pasaba lentamente para los protagonistas de la histórica batalla. Harry Potter, el Elegido, descansaba en la Torre de Gryffindor. Dormía profundamente y sin miedo por primera vez en los últimos 4 años. Ron acompañaba a su familia. Hermione daba vueltas por el colegio asegurándose de que nadie haya quedado olvidado en algún pasillo.

- Solo me falta revisar las afueras…- pensó con tristeza Hermione, se acerco a una ventana y observo largo tiempo los terrenos, miro hacia el Sauce Boxeador, tan imponente como siempre. Sintió el corazón oprimido, habían olvidado a alguien después de todo.

Se apresuro a bajar las escaleras, por primera vez en su vida de bruja deseaba tener una escoba cerca. A mitad de camino recordó las palabras de Harry… "Snape murió justo después de darme sus recuerdos, Nagini lo mordió en el cuello"… No debería correr tanto, después de todo, no podía hacer nada por él… Y le dolió recordar a su temido profesor, silenciosas lágrimas cayeron por sus mejillas al pensar en su muerte, solo, lleno de arrepentimiento, deseando ver por última vez los ojos por los que cometió tantas locuras. Corrió más rápido, pero esta vez para aliviar un poco su tristeza, para rendirle sus respetos sinceros al profesor que alguna vez odio.

- ¡Accio!- grito apuntando al nudo que detendría al sauce.

Bajo por el túnel y le pareció eterno el oscuro camino, las huellas de Harry estaban frescas aun. Subió las sucias escaleras, antes de abrir la puerta respiro profundo, a pesar de todo lo que habían vivido no se acostumbraba a los cadáveres, empujo despacio la resquebrajada madera.

Severus Snape yacía boca arriba en medio de un gran charco de sangre, sus ojos estaban semi abiertos, su brazo izquierdo cruzado sobre su pecho, junto a su mano derecha descansaba su varita. Hermione titubeo al aproximarse, si él hubiera estado vivo seguro la habría insultado al acercarse tanto. Lo observo largo rato, su piel estaba mucho más pálida, casi verdosa y la sangre comenzaba secarse. Tomo unos trapos viejos de una silla y los coloco al costado del cuerpo para arrodillarse junto a el y limpiarlo, después de todo, siempre había sido impecable en vida. Temblando acerco su mano al blanco rostro y movió unos mechones de cabello.

- ¡Que extraño!- pensó en voz alta- Siempre pensé que su piel seria como tocar la nieve…

Durante un par de milisegundos su mente se congelo en "piel tibia".

En el Gran Comedor se mezclaban los sonidos de los cubiertos de aquellos que aun tenían apetito para comer, las risas melancólicas de unos pocos y los sollozos de los otros. La Prof. McGonagall se movía de un lado al otro asegurándose de que nadie quedara desatendido. Los demás profesores se encargaban de recibir las lechuzas que llegaban de todos lados con noticias, todos estaban ocupados haciendo algo o llorando. En medio de esa "tranquilidad" una nutria plateada entro veloz posándose en medio del lugar.

- "SNAPE ESTA VIVO, ESTOY EN LA CASA DE LOS GRITOS, ME APARECERE EN SAN MUNGO, ENVIEN AYUDA URGENTE"- resonó atronadora la voz de una mujer.

- ¡Es el patronus de Hermione!- grito Ron- ¡rápido debemos ayudarlos!- al ver que nadie se movía recordó que solo él, Herm y Harry sabían de su inocencia- Snape es inocente, todo fue idea de Dumbledore, no hay tiempo para explicarlo, ¡por favor Prof. McGonagall!

Tomó a Ron del brazo y, como las defensas de Hogwarts habían sido destruidas, se desaparecieron hacia San Mungo. Llegaron junto a Hermione, quien había esperado para que alertaran al hospital de la inocencia del hombre y lo atendieran como lo que realmente era, un héroe. Explicaron rápidamente a medimagos y enfermeras lo sucedido, mientras atendían al temido Profesor. Pronto, varios médicos y enfermeras se encerraron en el ala de urgencias del hospital. McGonagall, Hermione y Ron se quedaron esperando por noticias mientras contaban lo que podían a una triste y contrariada Minerva.

Dos horas después de la llegada a San Mungo, mientras informaban a un auror enviado por el ministerio sobre las condiciones de Snape y lo sucedido con el, salio una enfermera con los zapatos salpicados en sangre. Todos la miraron atentamente, Hermione casi no respiraba.

- Esta estable, creemos que va a sobrevivir. En unos minutos vendrá un medico a informarles los detalles. No, aquí viene.

- ¡Buenos días!- saludo sonriente un medimago bastante anciano- Es una pena volver a verla en tale circunstancias querida Minerva

- Buenos días Dr. Duba- respondió una sonrojada profesora- Ellos son Hermione Granger y Ron Weasley. Díganos como se encuentra Severus, por favor.

- Un verdadero placer conocer a los jóvenes héroes del mundo mágico- dijo inclinándose hacia el dúo- El paciente se encuentra estable, gracias a un incidente con la misma serpiente hace dos años, creo que con su padre joven Weasley, pudimos darle el antídoto y por supuesto restablecer su nivel de sangre. Ese hombre esta vivo por testarudo más que por milagro, otra persona en sus condiciones no habría sobrevivido. Si todo marcha bien como hasta ahora, en tres semanas estará quitando puntos de nuevo, como me contó mi sobrino.

Hermione y Ron se sonrieron, y McGonagall finalmente dejo escapar el suspiro que se había aguantado toda la mañana junto a unas lágrimas rebeldes.