Ya sé que algunos quieren matarme pero bueno, tuve muuuchos problemas para publicar este capitulo. Primero se me pierde y tengo que volver a escribirlo, despues me quedo sin pendrive por l o que tuve que usar los antiguos diskettes y ninguno funcionaba bien. Buneo, el asunto es que aqui esta el nuevo capi.

Este va dedicado a una gran gran amiga de Venezuela, Mary, este va para vos. Tambien en honor a una exelente escritora, LadyGrayson, que me emociona durante las tardes con sus profundas historias.

Muchas gracias por sus reviews, me alientan mucho:

lunnaris- Si, McGonagall es muy temperamental cuando se trata de sus alumnos, principalmente de la mejor. Ahora tenemso algunas cosas que descubrir de ella. Besos.

little-angel77- Hay que entender a la castaña, recuerda que ella aun n o sabe que siente algo por el. Ahora vamso a ver como va evolucionando eso.

dulceysnape- me rei mucho con tu coment, ya vas a ver como ella termina pensando lo mismo.

LunaticaRemsie- Espero sigas disfrutando de mi historia, aun quedan algunas exentricidades muy raras.

Wixi- Prometo intentar n o tardar tanto, pronto voy a tener pendrive nuevo. Espero este capi te guste.

lupinablack- Si, esa escena la soñe, y soñe algunas cosillas mas que pronto van a estar por escrito. Pobre d mi, si sigo asi voy a tener que dormir en agua fria.

animmegirl- Si pero bueno...El hasta unos dias atras no le mostro el mas minimo respeto, falta u n tiempito para que se enteren todos pero mientras... Muajajaja...(risa malvada)

DarkReginaB19- Si, pero a Herm muy pronto le van a salir dientes nuevo y pobre SEV...

lula loca- Me alegra que te guste! Espero seguir viendote por aqui!!

Capitulo 6: El Dichoso Contrato

Era domingo, todos los estudiantes dormían placidamente y Hermione no era la excepción. A su lado, Minerva McGonagall, directora de Hogwarts, observaba a la joven con atención.

- Espero esta calma dure un poco mas para ti…- pensó la mujer con tristeza.

- ¿Por qué esa cara Minerva?- pregunto Albus Dumbledore desde un retrato de los prados de Escocia.

- ¿Por qué crees?- contesto como si fuera lo mas obvio

- Conociéndote, te estas ahogando en un vaso de agua.

- ¡¿Vaso de agua?!- exclamo levantando las cejas tan alto que casi se perdían en su cabellera- No puedo creer que me digas eso, esto es una tormenta, no un vaso de agua. Severus va a hacerle la vida imposible, me fue imposible razonar con el.

- No debes pensar así querida Minerva, estoy convencido de que este par sabrá manejarse… Y según sé… Con final feliz- concluyo sonriente como si se le acabara de presentar una hermosa película romántica.

- Solo tu puedes creer algo así, son tan diferentes…- se hundió un poco mas en la butaca y se agarro la cabeza con ambas manos- Siento tanta pena por ella…

- No son tan diferentes… Son tercos, inteligentes… Y estoy seguro que se parecen en muchas cosas o bien de alguna forma son polos opuestos o…

- Ni tú lo sabes Albus- lo corto alejándose hacia la habitación de la castaña.

En ese momento, Hermione, que dormía boca abajo, se giro y abrió los ojos, observo el techo un momento. Todas las imágenes de la noche anterior se agolparon en su mente provocándole una jaqueca insoportable obligándola a cerrar fuerte los ojos de nueva cuenta.

- Sabia que esto sucedería querida, tómate esto- la directora le paso un frasquito azulado.

- Gracias…- susurro luego de beber su contenido y recostándose otra vez- ¿Qué sucederá ahora?

- Tienes que decidir que hacer. Recuerdas todo claramente ¿verdad?

- Sí… ¿Qué es lo que dijo el Prof. Snape?

- Bueno, el se sintió bastante…

- ¿Ofendido por mi reacción? Lo sé, lo note en sus palabras.

- Exacto. El quiere que se casen, no desea perder su magia.

- Yo tampoco- contesto con firmeza mientras cavilaba sus opciones.

- Entonces…- pregunto con una mezcla de alegría, tristeza y sorpresa.

- Supongo que nos casamos pero antes debemos hablar- la sola idea aterraba a la joven- Esto es extraño.

- Lo sé, querida, ¿quieres que te traiga el contrato nupcial?

- Sí, ¿el tiene el suyo?- pregunto con cansancio

- Sí, se lo entregue anoche después de dormirte. Hermione, durante estos días quiero que te mantengas aquí, hasta que las cosas estén bajo control.

- Claro, me va a venir bien… Necesito pensar.

- Estoy segura de eso- la mujer miraba a Hermione esperando que se rompiera a llorar, no podía creer que estuviera tan firme en su decisión, sabia que era madura pero no tanto- Tienes libertad para moverte a tu gusto por aquí.

- Gracias.

La mujer se retiro, debía hablar con los amigos de Hermione y atender sus asuntos. Apenas estuvo segura de estar sola, la castaña comenzó a derramar gruesas lágrimas. No podía creer su suerte, recordó los últimos días, los encuentros con su profesor… Ella estaba convencida de que eran por lo que había hecho pero el lo negó.

- ¿Me odia? Detesta a Harry… Por supuesto a mí también… Esto no se trata del colegio… Es mi vida… ¡Mierda!- estaba furiosa, se sentía frustrada, no sabia que hacer ni por donde comenzar- Si tan solo pudiera hablar con el… Tal vez no sea tan malo como parece, si establecemos pautas para convivir supongo que podremos llevar una vida tranquila. El me necesita y yo a el, ambos queremos tener nuestra magia- caminaba en círculos por al habitación pensando en voz alta, parecía que finalmente podría contenerse, parecía…- Pero el me odia, me ha detestado siempre… Yo… tengo… que ser fuerte…- callo de rodillas en medio de la sala abrazándose sola mientras sollozaba fuertemente.

Tan ocupada estaba con sus pensamientos que no sintió cuando Severus Snape entro a la habitación.

Ella se aferro a los brazos firmes que la rodearon, no sabia de quien eran pero necesitaba ese abrazo. Aspiro como pudo el aroma que le llegaba, olía a bosque, a tierra mojada… Aspiro de nuevo y sintió el perfume de un hombre, no un chico… Un hombre. Y se abrazo mas fuerte, necesitaba sentirse protegida. Sus pies abandonaron el suelo frío y sintió la tibia cama que acababa de dejar bajo su espalda, el trato de soltarse pero ella no lo permitió.

- Por favor, si no me suelta luego no podré enderezarme sin sentir dolor.

La grave y sedosa voz le llego lentamente, inmediatamente se soltó de quien le había provocado tan grande sentimiento de bienestar para mirar al rostro de piel cetrina que la observaba imperito. Lo ultimo que quería era que el la observara en ese estado. Intento disimular un poco pero ya era tarde.

- No lo escuche llegar, profesor. Disculpe por…- intento decir

- ¿Qué le dije sobre pedir perdón a cada rato?

- Que no lo hiciera, profesor.

- ¿Entonces?- sabia que ella quería mostrarse fuerte ante el, sabia que quería parecer segura pero aunque lo intentara, el sabia como se sentía.

Esa mañana Severus Snape se despertó temprano y, luego de una reconfortante ducha, se ocupo de preparar sus clases del día siguiente. Necesitaba un poco de normalidad antes de ponerse de lleno al asunto de su boda. Si lo pensaba bien, no le desagradaba la idea de casarse con Granger, después de todo, si no hubiera reaccionado tan impetuosa el estaría intentando conquistarla. Ahora debía hacerlo pero al revés, primero casarse y después conquistarla.

- ¡Carajo Severus! ¿En que demonios estás pensando?- reacciono a sus extraños pensamientos- Lo único que faltaba ahora, una esposa que me deteste. Linda vida la mía… Además, ni siquiera se si va a aceptarme.

Luego de cavilar sus siguientes pasos, se dirigió a la Dirección, sabia que ella estaba ahí y que Minerva no estaba. Aun no había leído el contrato. Tal vez podrían hacerlo a la par para ponerse de acuerdo… Tal vez si intentaba ser amable con ella, podría convencerla.

Al entrar en la habitación observo que los destrozos de la noche habían desaparecido y todo se encontraba como nuevo, rodeo el escritorio y siguió por las escaleras hasta llegar al pasadizo en dirección a la casa de McGonagall. Apenas abrió la puerta escucho la inconfundible voz de su alumna. Se acerco un poco mas a la puerta entreabierta de la habitación, escucho sus palabras. Siempre intentando buscarle el lado bueno, era bastante optimista para su gusto, le recordaba un poco a Dumbledore. El corazón se le estremeció cuando la escucho llorar, recordó a Lily alejándose dolida de él cuando la insulto por sus estúpidos "amigos", recordó que esta era su segunda oportunidad… Esta vez, debía hacer las cosas diferentes. Antes de dar el primer paso sintió el miedo invadiendo su cuerpo, la observo largo rato. El cabello de la muchacha caía como una cascada brillante sobre sus piernas largas. Mucha fue su sorpresa al encontrarse abrazado a ella y calmándola no solo para poder a hablar sino con necesidad urgente.

Los ojos miel lo miraban con sorpresa, los negros de el la miraban con una calma que no sentía. Ella se disculpo y el la reprendió. Era increíble como podía pedir perdón tantas veces seguidas y por estupideces.

- Si no le molesta mucho Granger, me gustaría que hablemos sobre que hacer y el contrato.

- Esta bien, profesor- contesto la castaña intentando limpiarse la cara.

- Tome esto- le tendió un pañuelo de seda blanca con una S en verde brillante muy bien delineada- Creo que si vamos a hablar lo mejor seria que se cubra un poco mas.

Hermione se dio cuenta de que solo traía una camiseta gris y unos boxers apretados, intento taparse un poco con la sabana pero tiro los papeles. Mientras Severus se había girado y buscaba en un ropero.

- Creo que es lo único que hay por aquí- dijo dejando de revolver y sacando una larga bata a cuadros escoceses- Espero no le moleste usar algo tan… Viejo…

- No…- tomo la prenda y se la puso velozmente- No esperaba visitas a estas horas.

- Evidentemente Granger ¿Ya desayuno?- pregunto con indiferencia buscando algo para sentarse.

- No, acabo de despertar y la hora del desayuno ya paso- tenía la cabeza gacha observando el pañuelo.

- Eso no importa- trono los dedos eh inmediatamente apareció Kreacher- Buenos días Kreacher, trae zumo de calabaza, cereal, leche fresca, miel y una manzana.

- Si, señor. ¿Desea algo más?

- Trae algo de ropa de la Srta. Granger, y un café torrado intenso con una tostada para mi, por favor- había olvidado que el tampoco desayuno.

Kreacher desapareció con un "pop" dejándolos solos de nuevo.

- ¿Porque me mira así?- pregunto levantando una ceja al notar la intensa mirada de la castaña- ¿No pedí a su gusto?

- No estoy de acuerdo con la esclavización elfina y…

- Es su trabajo y debería plantearse de nuevo ese tema. Además yo no lo trate como un esclavo.

- Es cierto- observo el rostro cetrino en busca de alguna burla pero no encontró nada- y pidió bien mi desayuno, es lo que suelo comer.

- Lo sé. Ahora… Srta. Granger, las amenazas que le hice anoche, lo que dije fue un simple desliz emocional.

- Lo sé, yo siento mucho…

- No, no se disculpe, estamos iguales. Leamos el contrato antes de decidir algo.

- Si, es razonable.

En ese momento Kreacher llego con el desayuno y la ropa de ella, Severus tomo la bandeja de manos del elfo y ayudo a Hermione a acomodarse, provocando que ella se estremeciera al sentir de nuevo su perfume.

- Bueno, yo leeré cada cláusula y la discutiremos.

- Ok- respondió distraída, cuando tuvo el desayuno adelante se dio cuenta de lo hambrienta que estaba.

- Perfecto.

El matrimonio deberá realizarse dentro de los 3 meses de la fecha en que se recibió la notificación.

- Entonces, debemos casarnos antes de las 23 el 27 de diciembre- dijo la castaña sin mirar a su receptor.

- Exacto, creo que si nos casamos deberíamos hacerlo antes de navidad por cualquier contratiempo.

- Estoy de acuerdo.

Se dará por sentado el matrimonio luego de la primera relación sexual. La pareja deberá mantener relaciones una vez por semana mínimo, estando prohibida la utilización de cualquier hechizo, poción o conjuro anticonceptivo. Tampoco los medios naturales. Esta cláusula se extenderá hasta el nacimiento del primer hijo.

Hermione casi se atraganta con el cereal y Severus tuvo que darle unas palmadas en la espalda.

- Veo que usted no se parece mucho a Weasley- la situación era muy incomoda APRA ambos.

- ¿Ron? No, para nada… sexo con Snape… ni siquiera se me cruzo como fantasía el sexo con un profesor…

- Me refería a la Srta. Weasley.

- Ah, bueno pues no lo se… No tengo experiencia.

- Veo que además es virgen.

- Si…Esto es demasiado surrealista…

- Cierto pero se supone que el programa es para repoblar el mundo mágico, no debería extrañarle que existan este tipo de cláusulas.

- No quiero tener hijos aun, esperaba poder recibirme y estudiar algo mas antes de tener hijos, estando casada seria posible pero con hijos…

- No dice nada de métodos muggles. Podemos… Es decir, usted puede tomar alguna cosa muggle.

- O usted puede usar condones- respondió distraída.

- ¿Qué son los condones?- pregunto con el seño fruncido ante la idea de no conocer algo que su alumna si.

- Es una funda ajustable de látex, es elástica y se coloca alrededor del pene cuando esta erecto antes de la penetración. Forma una barrera física que evita que los espermatozoides lleguen al ovulo, al igual que la mayoría de las ETS. Viene en diferentes colores y generalmente son lubricados para facilitar la pene…- la joven cayo en la cuenta de que estaba dando una lección de educación sexual a su profesor…- Jajajajajaja…. Estallo en risas histéricas ante la situación.

- A mi no me parece cuestión de risa el no saber eso, después de todo crecí en el mundo mágico en mi adolescencia y aquí las ETS casi no existen por las pociones- se defendió Snape bastante molesto.

- No me río de eso, disculpe profesor, no quise ofenderlo.

- No me ofendí.

- Bueno- bufo con algo de fastidio tratando de calmarse- me río de la situación tan extraña, solo eso.

- Bueno, en caso de casarnos ¿Que haremos?

- Usar preservativos, no me agrada la idea de tomar pastillas.

- Las pastillas me parecen más efectivas, además no quiero usar una goma en mí.

- Ni siquiera sabe el nivel de eficacia- contesto molesta

- ¿Cuál es el nivel?

- 84 condón y 94 pastillas.

- Las pastillas con mas eficaces entonces.

- Si.

- Entonces pastillas, la más interesada es usted.

- Un mes pastillas y un mes condón.

- Dos meses pastillas y un mes condón.

- No.

- Si.

- No- lo observo fijamente, una guerra de miradas… Aunque el no la observaba así, decidió que era una buena oportunidad para volver a ver sus ojos como la primera vez en la casa de los gritos. Ella sin darse cuenta se perdió en la mar profunda que eran sus ojos.

- No pienso ceder- dijo luego de unos minutos.

- Tarde o temprano lo hara, mientras tanto, acepto.

No esta permitido el divorcio, ni la separación. La infidelidad será castigada con la merma del poder mágico.

- ¿Alguna vez fue infiel?- pregunto con dureza

- Nunca estuve casado o en una relación seria. Igual, no pienso serlo. Cuando asumo un compromiso lo cumplo.

- Perfecto. Yo tampoco pienso serlo ni lo fui.

- Lo se, es una Gryffindor y amiga de Potter.

- No por ser Gryffindors somos santos, además ¿eso que tiene que ver?

- Que usted es demasiado noble.

- Y usted también tiene algo de Gryffindor.

- No me insulte por favor- contesto ponzoñoso

- Creo que debemos agregar un par de cláusulas o esto será imposible.

- Depende de usted.

- Y de usted también, se supone que debemos trabajar en equipo.

- Nunca lo hice.

- Pues tendrá que hacerlo o no me caso. Prefiero no tener magia a ser infeliz toda mi vida- respondió molesta, con los ojos brillando.

- Esta bien pero no llore de nuevo por favor- le gusto el brillo de furia que cruzo por los ojos de la joven, la determinación. Pero no quería que llorara, le molestaba y lo hacia sentir extraño.

- ¿Por qué es tan…?- intentando serenarse.

- Amargo, arisco, ponzoñoso, frío… ¿Se me olvido algo? Si, Slytherin- lo estaba haciendo de nuevo, arruinando las cosas.

- Exactamente.

- Tratare de cambiar un poco eso pero no me agradan las demostraciones de afecto publicas.

- A mi tampoco.

- Perfecto. Estamos de acuerdo en todo parece.

- Si… Entonces…Aun no sé que hacer.

- No espere que le ruegue Granger- contesto cortante

- No espero eso, profesor. Yo… Necesito saber… ¿Alguna vez podrá sentir cariño por mi? ¿Será todo el tiempo un trato frío con encuentros sexuales obligados? Yo… Siempre soñé casarme de otra manera…- su ojos se llenaron de lagrimas que luchaba por contener.

- No la odio- debía juntar toda su fuerza para decirle lo que debía, sabia que tenia que conquistarla.

- ¿Cómo?- estaba sorprendida

- Nunca la odie Srta. Granger. Sencillamente debía guardar las apariencias. Y no hace mucho, comencé a verla diferente, tal vez porque ahora soy libre. Y si usted lo permite, me gustaría conquistarla.

- Yo…- miro sus ojos, se dejó llevar una vez mas a esa oscuridad y de repente no le parecieron tan oscuros como antes había un pequeño brillo nuevo en ellos, un poco e tristeza tal vez… pero sintió la franqueza con que el hablaba y sintió que esas tardes no habían sido por haberlo salvado- Esta bien. Vamos a intentarlo.

- Gracias, Srta. Granger- casi sonríe, pero llevaba tanto tiempo si n hacerlo que sintió los músculos tiesos, se levanto de la silla, tomo la mano de la castaña con suavidad y deposito un pequeño beso para retirarse- La veré en la cena si esta de acuerdo, cuando todos estén en sus torres, la espero en mi casa. La contraseña de esta semana es "Oportunidad".

- Si, me encantaría- la piel en su mano quemaba, la manera en que la trataba le provocaba conocerlo más.

- Sin uniforme, vístase como guste.

- Muy bien.

- Hasta la noche- se despidió.

- Hasta la noche.

Albus Dumbledore volaba por los retratos buscando a la directora ganándose varios insultos y miradas curiosas. La directora salía de la torre Gryffindor y se dirigía a una reunión de profesores para plantear la situación, donde obviamente Snape no estaría.

- ¡Minerva! Traigo las noticias que me pediste- dijo con un brillo particular en sus ojos

- Yo no te pedí nada- contesto con indiferencia McGonagall

- No importa, es mi deber proteger el colegio.

- Bonita excusa para andar de chusma, no cambias…- contesto con resignación Minerva.

- Bueno, si no quieres saber, como te vi tan preocupada- Dumbledore hacia gestos teatrales exagerados- Me iré, no te diré nada, suerte en la reunión.

- Ya viniste hasta aquí, ahora dímelo- la impaciencia se apoderaba de ella, si hay algo que no toleraba era quedarse con la duda.

- Bueno, ya que insistes…- señalo un aula con un único cuadro dentro.

- Por favor señores, vayan a visitar algún lugar- dijo bruscamente a los ocupantes del cuadro que jugaban Gobstones- Habla, rápido.

- Bueno, cuando te fuiste Severus fue a ver a Hermione- ante la cara de espanto de McGonagall- No, no… no paso nada malo, por el contrario.

- ¿Cómo?- ahora si estaba sorprendida

- Ella estaba llorando, el la consoló y discutieron sobre el contrato- dijo con las mejillas sonrosadas por la emoción.

- ¿Qué Severus hizo que? Me parece que deberías ir a ver al oculista del 6° piso Albus.

- No, gracias. La última vez casi tienen que pintarme el ojo de nuevo.

- Bueno, ¿eso era todo?- pregunto con impaciencia

- Si, si no me crees, eso es todo.

- así que hay algo mas, habla de una vez, ve a hacerte el interesante con Phineas.

- Phineas no me gusta. Pero bueno… Severus le pidió a Hermione conquistarla, una oportunidad y van a cenar esta noche en su casa.

- ¿Cómo? ¿Ella no le dio su respuesta aun?

- No, dijo que prefería perder su magia a ser infeliz toda su vida.

- Muy sensata.

- Y tengo algo mas- sus ojos parecían llenos de diamantes por la emoción.

- ¡Habla!

- Severus esta enamorado.

- ¿De quien? Esto será catastrófico, va a casarse con ella estando enamorado de alguien mas, debemos impedir la boda si deciden casarse- hablaba apresuradamente dando vueltas por la habitación mientras Albus la miraba con cara de pocos amigos.

- Si me dejaras terminar…- la directora seguía murmurando para si- MINERVA MCGONAGALL

- ¿Qué sucede? No me interrumpas…

- De Hermione- dijo retomando la calma

- ¿Qué cosa con Hermione?

- Está enamorado de Hermione- término con una sonrisa triunfal al lograr que Minerva se quedara sin palabras (pocos lo lograban).

- No puede ser… ¿Estas seguro?- no sabia como reaccionar, todo parecía demasiado extraño, primero Severus se tiene que casar y se comporta amable con Hermione, después resulta que esta enamorado…su mente se paralizo por un segundo- Se repite la historia.

- ¿Qué? No lo creo, esta vez es diferente.

- Nada de esto fue casualidad, lo sabias- Albus Dumbledore le guiño un ojo.

- Creo que me iré a buscar a la Señora Gorda, se me acabaron los caramelos.

- Albus…- ya era tarde estaba sola en la habitación.

Minerva se dirigió a la reunión con la tranquilidad que le robaron la noche anterior, aun no entendía muy bien lo que sucedía pero ahora estaba segura de que ese Cáliz odioso, como solía llamarlo ahora, si funcionaba.

Los profesores llevaban más de 20 min. esperándola y estaban muy inquietos, una reunión en domingo con solo un par de horas de aviso no era normal. Cuando la directora entro los murmullos se apagaron para saludarla.

- Minerva, falta Snape- interrumpió la Prof. Vector.

- Él no asistirá a esta reunión porque lo que trataremos ahora esta relacionado a el- los profesores intercambiaron miradas curiosas- Todos están enterados de la resolución ministerial de matrimonios arreglados por el Cáliz Ruby ¿verdad?- todos asintieron a la vez que los mas rápidos pusieron cara de sorpresa- bueno, el nombre del Prof. Snape salio sorteado- espero a que todos terminaran de exclamar con tedio- Ocurrió una falla en el proceso y el nombre de la Srta. Granger también salio sorteado- en este punto los profesores no podían contener sus comentarios y todos empezaron a hablar apresuradamente entre ellos- Pero si son mas cotillas que Albus- pensó crispada la rectora- SILENCIO…Gracias, por lo tanto el Prof. Snape y la Srta. Granger deberán casarse o perder su magia, esto es secreto. No pueden andar comentándolo por los pasillos ni cerca de los cuadros. El alumnado no debe enterarse. En caso de que se casen, solo lo sabrán los mas allegados a la…- dudo sobre el nombre que debía darle al extraño dúo- pareja, y aun casados se mantendrá en secreto para n o causar mucho revuelo en el colegio y así permitir que la Srta. Granger pase su último año como debe ser.

- ¿Seguirá durmiendo en su torre si se casan?- pregunto Pomfrey

- No, ya inventaremos algo con respecto a eso. El contrato indica que deben vivir juntos- dijo seria, la verdad no se había detenido a pensar en los detalles.

- Espero podamos hacerle una despedida de soltera a Granger, hace tanto que no asisto a una- exclamo Sprout con los ojos brillantes.

- ¡Si! A Severus tampoco le vendría mal una noche de juerga- anuncio Hagrid.

- ¿No les preocupa en lo absoluto?- pregunto Minerva sorprendida por como habían tomado al noticia.

- ¿Por qué estarlo? Es una boda no un funeral- contesto Sybill Trelawney.

- En el transcurso de mi vida y enseñando runas aprendí que nada es casualidad en esta vida- contesto la Prof. Vector- Además, hace una hora, cuando venia hacia aquí con Hagrid y Filius nos cruzamos con Snape y se veía radiante- los dos aludidos asintieron.

- Tienen razón pero por favor, no sean demasiado efusivos, después de todo, Severus sigue siendo Severus. No les hablen del tema hasta que yo les avise que decidieron.

Cuando Snape abandono la habitación, Hermione termino de tomar su desayuno y comenzó a llamar a Kreacher, pasados unos minutos el elfo apareció a sus espaldas dándole un susto. Luego de la batalla, a Kreacher no le importaba que Hermione no fuera sangre limpia.

Gracias por leerme! Hasta el proximo capi!!

DanySnape