Eileen Prince Snape, addiction4snape, dulceysnape, Lady Grayson, karyn1, lupinablack, lunnaris, hermione sander, Melliza, little-angel77, zuoteyu, Cleoru Misumi y Wixi
Primero que nada quiero agradecerles por sus reviws, realmente sus comentarios me ayudan mucho a crecer y me dan animos. Se que tardo en actualizar pero por favor tengan paciencia, yo no voy a dejar por nada del mundo esta historia, tal vez tarde un poco pero va a a tener su final. Espero disfruten este nuevo capitulo de ERE. Con cariño, DanySnape
Capitulo 7: Tal vez
- ¿Alguien vio a Hermione hoy?- pregunto Ginny mientras buscaba con la mirada a su amiga por el Gran Comedor durante el almuerzo.
- No, siempre se levanta primero que nadie aunque sea domingo y se encierra en la biblioteca- contesto Ron mientras se sobaba el estomago por el feliz atracón que se había dado.
- Oh, es que tengo que hablarle y no la vi por ninguna parte, tampoco en el desayuno y es un poco extraño, no puede ser que halla llegado antes que nosotros al Gran Comedor.
- Cierto- murmuro con el ceño fruncido Harry, abrió su mochila y rebusco unos momentos para luego sacar un pergamino viejo- ¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas!- inmediatamente empezó a aparecer el mapa de Hogwarts.
Juntaron las cabezas para buscar a Herm en el mapa pero en vano porque ninguno pudo encontrarla.
- ¿Qué es eso Potter?- pregunto una voz a la espalda de los jóvenes a sus espaladas provocando que saltaran.
- Nada, profesora- dijo dándose vuelta Harry poniendo a sus espaldas el mapa- Travesura realizada- susurro.
- No importa, ahora hay algo más importante. Quiero que vengan a mi despacho en una hora. Es muy importante- dio media vuelta y se alejo.
- Extraño…- murmuro Ron volviendo a concentrarse en un pastel de jamón y queso.
- Harry, ¿tendrá que ver con Hermione? ¿Habrá sucedido alguna cosa con ella?- la angustia se reflejaba en el rostro de al pelirroja, en ese momento su expresión hacia notar aun mas el parecido con su madre.
- No lo sé, no te angusties, tal vez hay tenido que salir del colegio para ver a sus padres o alguna cosa así- abrazo a la pelirroja y deposito un beso en su frente.
Hermione almorzaba en compañía de Kreacher, el elfo no dejaba que su vaso estuviera vació. Y le sirvió, tal como Snape ordeno, todo lo que ella quisiera. Pidió "Niños Envueltos", un par de empanadas árabes, hidromiel y su shisha.
- Kreacher…
- Diga señorita, ¿desea alguna cosa mas?
- No, gracias. Es que no tengo nada de ropa aquí. ¿Podrías traerme la capa de invisibilidad de Harry? No debe darse cuenta de que no esta. Avísale a la Prof. McGonagall que saldré un rato a buscar unas cosas y tomar aire fresco.
- De inmediato, señorita- el elfo desapareció con un sonoro ¡Crack! Y volvió 10 min. después con la capa.
- Gracias, Kreacher- esbozo una pequeña sonrisa de gratitud y se cubrió con la capa.
Tal como se imagino, casi todos los estudiantes estaban en el lago o en sus salas comunes y no le costo mucho llegar hasta la Torre de Gryffindor. Paso con algo de dificultad a través de la atestada sala y subió hasta su cuarto, una vez trabada la puerta se quito la capa.
Paso la vista alrededor decidiendo que llevar con ella. McGonagall le dijo que se quedara en su casa durante los próximos días. Entonces necesitaba varias mudas. Puso todo en un bolso y recorrió el lugar con la mirada.
- ¡La cena!- había olvidado que era esa misma noche, busco largo rato en su ropero. Acomodo todo y cerro el bolso.
- Kreacher- llamó.
- Diga señorita.
- Lleva esto a mi habitación en casa de McGonagall. Yo iré a nadar.
- Si, señorita- el elfo desapareció dejando sola a la castaña.
En el camino hacia el séptimo piso no se cruzo con nadie.
- Necesito una piscina para nadar, bañador y toallas- pasó tres veces frente a la puerta con ese pensamiento.
Cuando entro en la sala, se sorprendió porque aun funcionaba perfectamente, pensaba ir al baño de Prefectos pero decidió probar allí. Estaba de pie frente a una piscina de cristal con bordes dorados, el agua era clara y fresca, algunos peses dorados y de diferentes colores nadaban tranquilos. Había una puerta a la izquierda, dentro había una bonita ducha, shampoos de diferentes colores, peines y hasta maquillaje. En el pequeño armario encontró al menos 10 bañadores diferentes. Eligio uno de una pieza color negro y azul, se puso una gorra a juego y sus antiparras.
Lentamente se sumergió en el agua, con cada centímetro se olvidaba de todo lo que sucedía, nadó lentamente, llevaba varios meses sin entrenarse. Comenzó despacio, disfrutando cada movimiento. Llevaba cerca de dos horas dentro cuando Kreacher apareció dándole un buen susto.
- Señorita, la Prof. McGonagall me pidió que la buscara, sus amigos quieren verla.
- Oh… ¿Podrías traer a mis amigos hasta aquí?- se sentía a gusto en el agua y de alguna forma, sentía que seria mas fácil hablarles allí.
- Si, señorita.
Quince minutos después Ginny, Harry, Ron, Luna y Neville entraban en la sala, quedando algo confundidos durante un momento. Hermione emergió a la superficie y se levanto un poco en a orilla.
- En la puerta de la izquierda hay bañadores para ustedes chicas y supongo que esa nueva puerta para ustedes muchachos.
- Hermione…- susurro Harry con preocupación en el rostro.
- Después- le sonrió la aludida- primero vengan al agua, esta maravillosa.
Al poco tiempo todos estaban dentro del agua, Luna eligió un bañador de celeste brillante que acentuaba sus ojos, Ginny uno blanco de dos piezas. Harry tenia puesto un short color rojo, Ron uno verde con estampado hawaiano y Neville uno azul oscuro.
- Lindo lugar Hermione, ¿como abriste la sala multipropósito?- pregunto Neville para espantar el silencio que había caído.
- Como siempre, creo que la única parte que no funciona es la sala para esconder objetos. Pero es posible que al ser un sitio mágico en realidad no lo haya afectado. Otro día deberíamos probar.
- Yo pienso que podrías casarte aquí, así seria como tu quisieras- exclamo Luna, ante el silencio siguió- Snape es buena persona, creo que podría amarte si se lo permitieras. La pregunta es si tu lo amarías a el. Yo creo que hacen bonita pareja.
La cara de Ron era todo un poema, Ginny fruncía el ceño como si no pudiera entender esas palabras y Harry pasaba los ojos de Luna a Herm como si fuese un partido de tenis.
- Aun no pensé donde casarme, Luna, pero si lo hiciera aquí mas personas sabrían de este lugar y no es ese mi deseo ahora que encontré este sitio.
- Entonces decidiste casarte- afirmo Ron con sequedad.
- Ron… No lo decidí exactamente aun. Creo que voy a darle una oportunidad a Snape. El otro día, en mi cumpleaños cuando fui a su despacho la pase bastante bien.
- ¡Te hizo fregar calderos Herm!- casi grito la pelirroja.
- No, en realidad no sucedió eso- hizo una seña a la Weasley para que hiciera silencio- El me enseño a preparar la pipa de agua y conversamos sobre muchos temas, honestamente no fue nada desagradable, me sentí muy cómoda y ni siquiera me percate del tiempo.
- Con Snape nunca se sabe ¿Verdad Herm?- dijo calmadamente Harry con la mirada perdida en sus recuerdos.
- Tú fuiste el primero en descubrir eso de él, Harry…
- Creo que antes de perder tu magia, deberías darle una oportunidad.
- No puedo creer que lo digas tú, ¡es increíble!
- Las cosas cambiaron desde que supe la verdad. El amo a mi madre, ayudo a Dumbledore y me protegió… Además, supongo que ahora cambiara un poco al verse libre del peso de ser espía.
- El demostró lo que mucha veces decía Dumbledore…- dijo Ron.
- Que las casas se sortean demasiado pronto- continuo Ginny.
- Creo que con intentarlo no pierdes nada, después de todo de una u otra forma perderías tu magia- intervino Luna
- Acordamos casarnos antes de navidad. Creo que el 23 de diciembre estaría bien pero aun no lo fijamos.
- Entonces vas a casarte- afirmo Ron con pena.
- Siempre y cuando en estos meses sienta que puede funcionar- confirmo Hermione mirando fijamente al pelirrojo, a el siempre le costaba mas entender.
- Yo pienso que ya sabes la respuesta a eso- dijo Luna y se sumergió.
- A veces pienso que se parece mucho a Dumbledore, siempre va un paso adelante- murmuro Ginny pensando en la rubia, Hermione había quedado paralizada.
- Si…- respondieron los demás mirando el lugar donde se había sumergido.
- ¿Qué hora es?- pregunto Hermione
- Cerca de las 19- contesto Harry mirando su reloj.
- ¡Oh!- exclamo Hermione dando un salto fuera del agua, por primera vez los muchachos podían apreciar la figura esbelta de Hermione- Chicos, necesito que se retiren, debo tener una charla de mujeres.
La realidad era que a nadie le caía bien la idea, de hecho no la aceptaban del todo pero no podían cargar con peros y demás a la castaña cuando era su magia la que estaba en juego, además, como Luna dijo, si no funcionaba perdería su magia luego de intentarlo al menos.
A la media hora, se encontraban solas en las duchas. Hermione les contó sobre el contrato, Ginny estaba entusiasmada y Luna hablaba sobre técnicas orgásmicas que aprendió de una tía. Hermione trataba de no pensar mucho en eso. Kreacher les llevo algunos sándwiches para picar y la ropa que Hermione le indico, las muchachas ayudaron a la castaña a arreglarse. A las 21 tocarían el toque de queda y nadie podría salir de las torres. Faltando 10 min. Hermione quedo sola en la sala. Se observo detenidamente en el espejo, eligió para la ocasión un vestido rojo sangre hasta las rodillas de mangas tres cuarto con escote en "v", un cinturón negro brillante a la cintura y zapatos negros de taco chupete. Dejo su pelo suelto, con ondas bien definidas gracias a Luna; delineo suavemente los ojos, y definió bien las pestañas. Un poco de rubor y brillo labial de cereza. Se coloco la capa del colegio por si se encontraba a alguien en el camino y salio.
Tuvo que escapar varias veces de Peeves, en una ocasión la Sra. Norrys estuvo a punto de hallarla. Cuando llego a las mazmorras escucho algunos sonidos extraños que salian del despacho.
- … no creo que sea lo mejor para ti…- la voz hablaba firmemente, era de un hombre.
- No sabes lo que hablas, vete a dormir antes que deba quitarte puntos, Draco- siseo claramente Snape.
- No quiero tenerla de tía o lo que sea es…- el rubio hablo mas fuerte.
- Mas te vale callarte, yo la quiero y punto final. Además, ella y Potter te salvaron la vida en más de una ocasión. Compórtate como un hombre y no como un niño malcriado.
La puerta del despacho se abrió mientras el pasadizo de piedra se cerraba, por l oque se escondió detrás de una armadura en la esquina. Sintió que los pasos se acercaban a ella, no había pensado en eso.
- ¡Kreacher!- el elfo apareció con un ¡crack! Que retumbo en el silencio.
- ¿Quién anda ahí?- exclamo Draco.
- Kreacher al despacho de Snape, ¡rápido!- susurro la castaña. Desaparecieron en el momento justo que Draco giraba con la varita levantada.
Aparecieron en el lugar previsto, Hermione toco el ladrillo tal como hiciera Snape el día de su cumpleaños.
- Oportunidad- susurro y la pared se movió. En el camino pensó el significado de la contraseña. Estaba nerviosa, esperaba llegar a tiempo y el incidente anterior n o la ayudaba.
- Buenas noches, señorita- saludo Winky alegre, tenia puesto un bonito vestido azul y se encontraba muy limpia, tenia medias blancas y zapatitos azules a juego.
- ¡Hola Winky! Que sorpresa, pensé que estabas en la cocina.
- No, no, el amo Dumbledore me Ordeno trabajar para el amo Severus- dijo con vos chillona-El amo la espera en la sala, se esmero mucho para que todo estuviera a su gusto.
- ¡Oh!- exclamo Herm al mismo tiempo que sus mejillas se teñían de carmín.
- Por favor, señorita, pase- apremiaba la elfina.
La sala estaba tal como recordaba pero solo la iluminaban las velas, la tonalidad nacarada que cubría todo era hermosa. La chimenea crepitaba alegremente, Severus esperaba a la joven sentado en un sofá frente al fuego con una copa de vino. Al percibir la presencia de la castaña se puso de pie.
- Buenas noches, Srta. Granger- dijo con voz grave y suave
- Buenas noches, profesor- no pudo evitar sonrojarse ante la vista.
- ¿Draco la vio entrar? Supongo que no o habría escuchado algunas maldiciones.
- No me vio, Kreacher me salvo. ¿Acaso le dijo a Malfoy…?
- Si, el es mi ahijado y en caso de que me acepte como esposo el estará presente en la ceremonia- Hermione abrió y cerro las boca un par de veces sin pronunciar palabra alguna- Eso lo hablaremos luego, Srta. Granger.
- Eh… Si, tal vez sea mejor.
- Debo decirle, que se ve sublime esta noche- lentamente se acerco a la joven.
- Muchas gracias, profesor- no pudo mirar a los ojos al hombre, el rubor llego a sus mejillas tan súbitamente que apenas pudo ocultarlo.
Sintió como la mano del hombre la rozaba en la espalda y no supo porque pero sintió que todo en su interior se movía, vio como convertía los sofás en almohadones marroquíes, le encanto el toque, era como viajar a Marruecos. Tal vez, después de todo, podría funcionar.
--
Salio de la habitación de la castaña y tomo su camino habitual a las mazmorras para preparar la clase del día siguiente. En el camino se encontró a Hagrid que casi lo tira al saludarlo, Flitwick le contó algo sobre los duendes y su árbol genealógico y por primera vez, no le molesto en lo absoluto la voz chillona del profesor. Noto la mirada de Vector intensamente y se pregunto si sabia algo sobre los recientes sucesos.
Cuando logro desprenderse del extraño trío continúo descendiendo, noto que en algunos cuadros vociferaban algo de que Dumbledore estaba más loco y que se anotaría a las carreras pero no le presto atención. El colegio estaba bastante tranquilo, la mayoría de los alumnos disfrutaban de los últimos días con algo de sol, el sauce boxeador se sacudía constantemente, siempre se ponía inquieto en esa época.
- Esta noche debo comportarme- pensaba mientras acomodaba algunos frascos en su reserva- Debo darle algo único, con clase.
Paso toda la mañana pensando en la cena. En el almuerzo vio como Potter y sus amiguitos juntaban las cabezas alrededor de un pergamino viejo, sabía que era el mapa y tuvo que juntar todo su autocontrol para no ir a quitarles puntos, debía hacer buena letra con Hermione. Luego de pensarlo de nuevo, justo cuando iba a levantarse vio como Minerva se acercaba a ellos, seria en otra oportunidad.
Una vez en su casa, encendió un puro y tomo una barra de chocolate amargo.
- Winky- llamó y la elfina apareció al instante, con un delantal sucio.
- Buenas tardes, amo ¿Qué desea?- hizo una profunda reverencia.
- Necesito que prepares una cena especial, en mi cómoda hay un vestido que quiero te pongas para arreglarlo mientras preparo la lista.
- Sí amo- desapareció por una de las puertas mientras Severus tomaba un pergamino y comenzaba a redactar el menú.
- Vaya, te queda grande- dijo mirando a la elfina al terminar la lista.
- A Winky…- los ojos de la criatura se llenaron de lágrimas.
- No te estoy dando la prenda, es solo que quiero que te veas bien arreglada para Hermione. Es mi deseo que te vistas bien para trabajar conmigo.
- Sí, señor- contesto secándose las lagrimas.
- Veamos…- estudio el vestido y con unos movimientos arregló el vestido- Perfecto. Los zapatos son de tu talla, están en una caja sobre mi cama. Esta es la lista de lo que quiero esta noche, asegúrate de que todo este fresco. Sírvela en esta mesa- señalo la mesita ratona del centro.
- Si, señor ¿Desea algo mas?
- Por ahora nada, gracias Winky.
La elfina desapareció, la sala estaba silenciosa. Termino su habano y convoco una pequeña cajita con una "S" plateada.
- Espero hacerlo bien esta vez- la melancolía se fijo en su rostro. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que sostuvo esa pequeña cajita en las manos.
Eran las cinco de la tarde. Busco largo rato en su ropero, todo lo que había eran túnicas negras, con uno que otro detalle. Necesitaba algo nuevo y mejor, no tenía tiempo de ir a Hogsmeade y no pensaba pedirle ayuda a McGonagall. Se sentó frustrado en la cama y oculto el rostro con las manos.
Llevaba varios minutos analizando sus posibilidades cuando un par de golpes secos en la ventana lo distrajeron. Una hermosa lechuza gris esperaba con un paquete grande en el alfeizar. Era la lechuza de Lucius Malfoy. Permitió al ave la entrada y tomo la nota sobre el paquete.
"Si debes conquistarla, no podrás hacerlo con tus clásicas túnicas, supongo que este presente es bastante oportuno. Te lo debo, esto y mas."
Lucius
Sonrió ante el presente tan acertado, Lucius siempre fue su salvavidas. Durante la escuela y aun mientras servían al Lord. Tomo la túnica y se paro frente al espejo, era su talla. La extendió sobre la cama y se dirigió al baño. Coloco unas sales que le regalo Albus Dumbledore en su cumpleaños y dejo que la bañera se llenara. Necesitaba relajarse, se desnudo lentamente y se metió en el agua, dejo que todo se disolviera en ella. Paso un par de largas horas sumergido. Se lavo el cabello con esmero, siempre le resulto difícil mantenerlo limpio gracias a las pociones. Las únicas ocasiones en que estaba presentable era durante la mañana antes de la primera poción, eso no era mucho tiempo ya que era inmediatamente luego de su baño matutino. Pero ahora no tocaría más pociones si quería estar presentable para su futura esposa.
Se miro en el espejo completamente desnudo ¿Cómo haría que ella lo amara si estaba cubierto de cicatrices? debía aceptar que se encontraba en muy buen estado físico pero su cuerpo mostraba las constantes torturas que había sufrido y algunas otras de las mortífagas salvajes con las que había satisfecho su apetito durante tantos años de soledad. Suspiro cansado… Siendo realista, las probabilidades con la castaña eran menos que con Lily luego de insultarla. Se sentía patético.
Se vistió con cuidado, la túnica debía haberle costado a su amigo una buena cantidad de galeones. La tela era ligera pero abrigada, de color negro satinado por l oque la luz le daba tonalidades plateadas de acuerdo al movimiento. Una camisa blanca quedaría perfecta, sin moño ni corbata. Dejo los dos primeros botones abiertos para descubrir su bien proporcionada nuez de Adán. Un par de zapatos negros bien lustrados y el pelo limpio de pociones y peinado como siempre. Estaba listo.
Volvió a mirarse en el espejo, no estaba tan mal, sabía que no era una belleza pero tampoco estaba mal. Vestido tenía posibilidades de conquistarla pero… ¿Qué pasaría cuando ella lo viera desnudo? Sacudió la cabeza intentando pensar positivamente, después de todo, con los Gryffindors uno nunca sabía.
- Amo Severus, su ahijado pregunta por usted- Winky observaba al hombre algo temerosa pero admirada.
- Dile que entre, seguro su padre le dio la noticia- cerro los ojos y suspiro pesadamente, había olvidado por completo a su ahijado.
Draco entro como un huracán y observo todo el lugar tratando de encontrar algo que indicara la presencia de su futura "tía", no entendía porque su padre le dijo que no le agradaría.
- Hola padrino- saludo secamente barriéndolo con la mirada.
- Buenas noches Draco- esperaba que estallara en cualquier momento.
S- upe que vas a casarte gracias a ese decreto estúpido.
- Si, y no olvides que sigo siendo tu profesor, cuida el vocabulario Draco.
- Perdón padrino. ¿Ya conociste a la dichosa mujer?- sus ojos brillaron con curiosidad
- Sí, desde hace mucho tiempo. Igual que tu Draco- siseo lentamente disfrutando torturar al muchacho.
- ¿La conozco? Entonces debe ser sangre pura.
- No veo la relevancia de eso- siseo ante el comentario despectivo- Y no, gracias a Dios no es una sangre pura.
- Una mestiza entonces- dijo excitado al acercarse a la respuesta.
- No, si mal no recuerdo a ti te salvaron en mas de una ocasión un sangre mestiza y una hija de muggles al igual que a mi- le dio la espalda al muchacho y continuo su inspección en el espejo.
- ¿A que te refieres?- había herido su orgullo al recordárselo pero podía mas la curiosidad.
- A partir de este momento, cualquier Slytherin, principalmente tu, que sea oído por mi o algún otro profesor o mi futura esposa hablar sobre hijos de muggles o mestizos despectivamente, será castigado y se restaran muchos puntos ¿Quedo claro?
- Eh… ¿Acaso no estábamos del mismo bando durante la guerra? No vengas a hacerte el inocente conmigo.
- No, no estábamos del mismo bando, te recuerdo que yo era un espía- se acercaba peligrosamente al muchacho- ¿Te pregunte si estaba claro?
- Si, padrino- había furia en sus ojos.
- Si quieren destacar en algo que sea con su mente no con ideales estúpidos. Además, a menos que quieras estar en Azkaban, te sugiero empieces a borrar esas ideas de tu mente.
- Si, padrino.
- La boda será en diciembre, antes de navidad y espero te comportes o no te invitare.
- ¿Con quien vas a casarte?
- Con Hermione Granger- contesto con burla en el rostro, sabia que eso seria una bofeteada para el joven Sly.
- ¡Debes estar bromeando!- exclamó quitándole importancia y esperando algún comentario del hombre, pasados 5 minutos se apoyo sobre la cama con los ojos abiertos de par en par- No puede ser…- susurraba.
- Si que puede, me casare con ella y honestamente no me resulta nada desagradable.
- Pero deberás tener hijos con ella, llevarla a las reuniones familiares, ¡A MI CUMPLEAÑOS!- se paro súbitamente y comenzó a girar por la habitación.
- Quiero que la respetes y dejes tus prejuicios de lado Draco, por favor- esperaba que así el joven se calmara aunque honestamente sabia que debía darle tiempo.
- No puedes padrino, vas a usarla solamente ¿verdad?- ante la falta de respuesta dejo d e caminar y miro fijamente los ojos negros- No creo que sea lo mejor para ti.
- No sabes lo que hablas, vete a dormir antes que deba quitarte puntos, Draco- siseo claramente Snape, no porque necesitar a tiempo le permitiría insultar a ambos.
- No quiero tenerla de tía o lo que sea es…- el rubio hablo mas fuerte.
- Mas te vale callarte, yo la quiero y punto final. Además, ella y Potter te salvaron la vida en más de una ocasión. Compórtate como un hombre y no como un niño malcriado.
Era obvio que con eso daba fin a la discusión. Observo como salía corriendo de la casa empujando a Winky en el camino. Ya seria la hora y esperaba que no se cruzara con Hermione. Se acerco a la elfina y comprobó que estaba bien. Tomo asiento en el sofá, pensando en como seria la boda teniendo a los Malfoy presentes, esperaba que a Hermione no le molestara.
Winky le sirvió una copa de vino, de nuevo los nervios bullían en su interior. Tomo un sorbo y escucho a Winky hablar, tal vez Draco había vuelto. Esperaba algún discurso de Draco pero nada sucedió.
- Idiota, es Hermione- pensó- Buenas noches, Srta. Granger- esperaba sonar casual.
- Buenas noches, profesor- estaba hermosa, el carmín de sus mejillas le daban un aire tan fresco y excitante.
- ¿Draco la vio entrar? Supongo que no o habría escuchado algunas maldiciones- se respondió solo- estúpido, estúpido- pensó.
- No me vio, Kreacher me salvo. ¿Acaso le dijo a Malfoy…?
- Si, el es mi ahijado y en caso de que me acepte como esposo el estará presente en la ceremonia- Observo el boquear de al castaña, le pareció divertido pero no quería ofenderla- Eso lo hablaremos luego, Srta. Granger.
- Eh… Si, tal vez sea mejor.
- Debo decirle, que se ve sublime esta noche- la joven había inundado todos sus sentidos y no podía evitar quererla mas cerca, lentamente se aproximo a ella.
- Muchas gracias, profesor- trato de encontrar sus ojos pero ella bajo la mirada, al parecer había acertado.
Se giro hacia el fuego y rozo brevemente la espalda invitándola a adelantarse, sintió como ella se estremeció y sonrió ante el saber que lo había causado él, con un movimiento de varita convirtió los sofás en almohadones marroquíes de variados tamaños. Ayudo a la castaña a acomodarse y se sentó frente a ella admirándola. Esta seria una velada interesante, tal vez después de todo, ella podría amarlo como el ya lo hacia, con pasión y ternura.
