Crepúsculo no me pertenece. Pero la historia es mía.
Invade Life
II. — Chicago, Chicago ¡Oh infernal Chicago!
So we sailed up to the sun
till we found a sea of green
and we lived beneath the waves
in our yellow submarine.
-Yellow Submarine by the Beatles.
— ¡Vamos a Chicago! —
— ¡¿Qué demonios?! —Grite.
— ¡Chicago, Bella! ¡Chicago! —Respondió entre risas Renee mientras pisaba el acelerador.
— ¿Es una broma cierto? —Pregunte asustada.
¡Dios! ¡Renee está loca!
—Claro que no Bella. —Respondió como si yo hubiera dicho una blasfemia.
—Renee, dime que es una broma, que vamos a la heladería, — ¡Por favor, por favor, por favor!
—Bella, puedo ser un poco excéntrica pero no soy mentirosa. —Regaño alegremente Renee.
¡Es Renee! ¿Qué esperaba?.... ¡Oh No!
—No, no, no, —Eso es imposible.
—Sí, sí, sí. — Canto Renee. — ¡Ya quiero ir a Chicago! ¡Va ser fenomenal!
—Renee, no ¡Por favor!, ¡No te creo! —Farfulle millones de veces.
Renee como la buena comprensiva madre que es me ignoro completamente y para no escucharme canto a todo volumen Yellow Submarine de los Beatles.
Mis suplicas, farfullados, gimoteos y negación superficial a lo que Renee dijo sobre Chicago fueron callados cuando la vi dirigirse al aeropuerto.
—Me lleva la mierda, no mientes ¿cierto? —Pregunte a Renee.
—Bella cuida esa boquita. Y ya te dije que nos mudaremos a Chicago todo el verano, —Dijo mientras estacionaba el carro y apagaba el motor.
De pronto la realidad me asalto.
¡¡¡Me mudare a Chicago!!!
Y me mudare sin avisar a mi trabajo de verano, sin avisar a mis mejores amigos, ¡Jasper y Rose me mataran y preocuparan cuando no esté en casa!, no traigo ni maleta o ropa, tampoco mi portátil ¡No llevo libros ni mi Ipod!
— ¡Renee! —Grite con toda la fuerza que pude.
—Hija estoy a tu lado no grites, —Respondió Renee mientras abría la puerta del auto.
Rápidamente Salí del auto y comprobé que en el maletero no había ningún signo de alguna maleta.
— ¡¿Qué pasara con todo?! ¡¡Mi Ipod, Rosalie y Jasper, mi ropa, el trabajo…!!—
Tomaba rápidas y profundas respiraciones. Esto no podía estar pasando. No debía estar pasando. No está pasando. Me decía a mí misma.
Joder, está pasando.
—Cálmate Bella. Eso es parte del intercambio, Lizzie tampoco llevara nada, se supone que mientras veamos nuestras cosas y todo lo nuestro mundo nos conoceremos mejor, —
— ¡¿Qué diablos?! —Grite con voz ahogada.
Ya me imaginaba lo que le pasaría a mis cosas, mi hermoso Ipod, mi laptop, ¡Mis libros! ¡No puedo perder a Jane!
—Pero madre, no se te ha ocurrido que ¡Puede ser una estafa! ¡¿Qué tal si no es la verdadera Lizz?! ¡¿Si no hay casa en Chicago?! ¡Dime! —Explote gritándole eso a Renee, tal vez no debí hacerlo, pero a veces Renee puede ser mucho, muy ingenua.
—Bella relájate, actúas como una vieja de cincuenta años, —Me regañó Renee ¿Y se supone que ella es la mamá?. —¡Vive la vida! —Gritó Renee soltando las manos, instantáneamente tome el volante antes de muriéramos.
—Hay Bella si querías conducir, me hubieras dicho antes. —Me reprochó. Sip, Renee algún día nos va a matar.
Mi madre quito mis manos del volante y lo tomó ella misma en sus manos. La conducción de Renee es totalmente a siniestra, todavía me pregunto cómo no tiene miedo por conducir así, la última vez que le dije que debía respetar un límite de velocidad y no gritar maldiciones a demás conductores me castigo por una semana.
—¡Llegamos!. —Anuncio Renee estacionándose patéticamente en el aeropuerto.
—¿Y el auto Renee? ¿Qué haremos con él?, —Por favor que lo llevemos, por favor…
—Lo dejaremos. —Dijo con una sonrisa. Malvada…
—Vamos Bella, en treinta minutos es el vuelo. —Como la persona madura que sé que soy, la ignore completamente y seguí sentada en el auto. ¡Tenía que quedarme por si nos roban nuestras cosas!.
— ¿No vas Bella?, —No respondí. —¡No me hagas ir por ti Bella! —Gritó, si claro como si Renee fuera a cargarme fuera del auto.
¡Dios! ¿Acaso puedo pasar más vergüenza? ¿Por qué no me bajan del aire? ¿¡Que hice para merecer esto!?.
Las personas me miraban sin ninguna vergüenza, y claro la mayoría se carcajeaba por eso. ¿Esa es Jessica del instituto?, no dudo que muchos futuros chicos con los que estaré en la universidad estén aquí, ¡Genial! ¡Ahora me conocerán como a la chica que la cargo el hombre del estacionamiento por hacer un berrinche!.
Aun no puedo creer que Renee haya dicho que era una chiquilla de catorce años que no quiere ir a visitar a su abuela, y lo más patético fue que ¡Le creyeron!.
¿Luzco como una chiquilla de catorce años acaso? ¡Soy casi una universitaria! ¡Casi tengo mayoría de edad! ¡¿Por qué tengo que ser tan pequeña?!.
—Listo pequeña. —Dijo el hombre sonriendo. Juro que matare a alguien, probablemente ahora este sonrojada permanentemente. —¿Vez que no fue tan malo nena? —Señor, Yu hu ¡Tengo diecisiete años!.
—Gracias, Richard. —Dijo Renee con una sonrisa juguetona en su cara. ¡La malvada le estaba coqueteando!.
—Cuando quieras, Renee. —Respondió con la misma sonrisa. Wacala, ¡Que alguien me saque de aquí!. —Aquí tienes nena. —El hombre se volvió hacia mí para darme una paleta, y por poco se la aviento a la cabeza.
Renee se despidió del hombre coquetamente y me tomó de la mano arrastrándome hacia el avión.
El avión que me llevaría al infierno.
— ¿Desea algo más señorita? — Si, Un paracaídas para ir de nuevo a casa.
—No, gracias. —Respondió mi madre.
Suspire enfurruñada y mire de nuevo a la ventana. Lo único que me calmaría seria un poco de Beethoven, pero claro mi Ipod está guardado en mi bolsa, en mi casa, en Phoenix.
—Veló de este modo Bella, al menos conseguiste una paleta. —
¡Oh, Renee como aumentas mi autoestima!.
.
—Bien, según Lizz, su auto debería estar estacionado en esta calle. —Dijo viendo un papel.
Habíamos caminado cerca de una hora por el ruidoso Chicago buscando el ficticio carro de una mujer que probablemente este ahora robando nuestra casa, y lo más estúpido de todo es que el supuesto auto estaba en la calle siguiente al aeropuerto.
Simplemente asombroso.
— ¡Oh, mira ahí esta! ¡Que te dije, es un Cooper! —
Efectivamente ahí estacionado estaba un Mini Cooper, del mismo color azul eléctrico que el de Renee.
Renee se fue corriendo hacia el esperanzada y de no sé dónde sacó unas llaves y lo abrió.
—¿Cómo lo abriste?, —Pregunte mientras ella entraba al auto.
—Mi querida hija, lo que no te conté fue que Lizz y yo también una semana antes del viaje nos mandamos una copia de nuestro auto. —
Demonios, tal vez esa Lizz si sea su amiga de la adolescencia.
Con reticencia me subí al auto, en el asiento del copiloto. Renee todavía seguía cantando Yellow Submarine. Aunque amo esa canción, el optimismo de Renee me pone los pelos de punta.
—Bien, ahora solo nos queda encontrar la casa. —
¡Genial, Renee tenía un sentido de búsqueda como yo lo tenia de coordinación!.
Una Hora después.
—Bueno se supone que esta es la casa. —Dijo con alegría bajándose del Cooper.
Observe con detenimiento aquella casa, no era una mansión pero la casa se miraba acogedora como la nuestra. De un color crema con anaranjado y de dos plantas, contaba con un adorable jardín muy bien cuidado. En sí era una casa encantadora, pero lo que más me sorprendió fue ver un increíble y brillante Volvo plateado estacionado en la cochera.
—Bienvenida a tu nuevo hogar por los próximos tres meses, hija—Renee se fue corriendo emocionada a la puerta, la cual abrió con otra llave.
Con tranquilidad fui hacia donde ella estaba, y entre en la casa.
Si por fuera la casa era encantadora, por dentro es totalmente acogedora.
Renee se fue a Dios sabe dónde y yo solo me quede merodeando, la decoración era típica de una madre soltera aunque hermosa, me pregunte si Lizz tendría hijas o vivia sola.
—¡Bella sube, ven a conocer las habitaciones!. —Dijo Renee desde la planta de arriba.
Subí las escaleras y me encontré con ella, por lo que pude vislumbrar había solo dos habitaciones, la principal donde seguramente se asentaría Renee y eso me dejaba con la otra.
—¿No te parece encantador este cuarto? —Preguntó Renee.
Yo me quede muda, el cuarto era casi igual, por no decir el mismo, que el de Renee. Los colores fuertes, las sabanas de algodón rosas, acomodado de igual manera y claro una foto de Lou Reed de joven, acomodada en el tocador.
—Creo que te sentirás como en casa Renee. —Renee sonrió.
—¡Ven a ver el tuyo! Lizz tiene un niño, y ella se ofreció a que ocuparas su cuarto, y él ocupara el tuyo. —
Trague en seco. ¿Un niño? ¿Un niño, vivirá en mi habitación? Ya lamentaba la futura pérdida de mi colección de Jane Austen.
Me pare frente la puerta, ya me imaginaba la sorpresa al abrirla, juguetes tirados, posters de luchadores, sin olvidar la típica revista Playboy escondida debajo de la almohada.
Abrí la puerta lentamente… y la sorpresa me llego.
Un increíble ventanal (parecido al de mi habitación) que debería dar la vista a la ciudad, había una cama grande con un cubrecamas color dorado y un sofá de cuero negro, pero lo que más me llamo la atención fue ese gran aparato de música junto con una interminable pila de discos, arriba de esta estancia contaba también con pilas y pilas de libros.
¿Acaso he ganado un concurso para el mejor cuarto del año?
El cuarto olía divinamente, una mezcla entre olor a bosque y hombre, también estaba un olor que no pude identificar, pero su mezcla me encantaba.
Pasee por el cuarto con lentitud y asombro, esta persona es en extremo parecido a mí, mis gustos, la música (aunque hubo algunas que no pude identificar) en especial.
Pero fue una fotografía que me había llamado la atención, y supe que había entrado al infierno.
N/A: Lo sé, lo sé, he tardado años luz, pero como dije en Sonríe Bella, si quieren ver mi disculpa vayan a mi perfil, me da vergüenza tantas veces repetir cuanto lo lamento. En fin, he aquí otro el segundo capítulo, el próximo nos daremos en perspectiva de Edward y conoceremos como se siente, en si los capítulos de este fic serán relativamente un poco cortos, pero será puro Romance/comedia, sin tanto drama, cabe decir que no tendrá muchos capítulos. Y escuchen Yellow Submarine de los Beatles, amo la canción y la escuchaba mientras escribía lo de arriba.
PD: Paséense por mi perfil y entren al link para la cuenta Dream Translation, donde encontraran una nueva traducción de un fantástico fic que traducimos yo y otras dos chicas, se actualizara semanalmente y el fic es fantástico. (Ah, querida buena publicidad).
—Meribα.
