Perdon pro n o responder reviws pero estoy a full!!! Prometo darme un tiempito para responderles!!! Muchas gracias por su apoyo, de verdad es importante para mi!!! Besos

Capitulo 9: Egipto

El lago de Hogwarts brillaba reflejando las estrellas, el pasto verde, suave y esponjoso. No recordaba como había llegado hasta ahí, caminaba por la orilla buscando algo… alguien. El aire tenía el aroma de la tierra después de la lluvia… Lluvia. Entonces lo vio, un hombre se acercaba lentamente hacia ella, no sabia porque pero le temblaba el cuerpo. Tenia una camisa blanca que parecía flotar alrededor del atlético cuerpo, pantalones negros sueltos, los pies descalzos; cayó en la cuenta de que ella también estaba descalza, no recordaba haber comprado nunca ese vestido, la tela de bambula parecía estar cubierta de oro, ondeaba en sus piernas y el escote en V amenazaba con dejar al descubierto sus dotes.

Entretenida como estaba en apreciar su ropa no se dio cuenta del momento en que el extraño quedo a pocos centímetros de su cuerpo. Sentía como la temperatura subía, quiso mirarlo pero no pudo, el tomo sus labios suavemente y, por alguna razón que desconocía, no intento separarse. El sabor a chocolate amargo de sus labios no le permitía pensar, tampoco quería.

Sintió como delineaba suavemente sus vértebras, enviando suaves descargas por todo su cuerpo. Necesitaba profundizar el beso, él respondió a sus movimientos enredando su mano en su pelo, mientras la otra bajaba despacio hasta sus muslos. La recostó en la hierba y ella se dejo hacer, empezó a recorrer el cuerpo de ese hombre con avidez, necesitaba mucho mas, él respondió con igual deseo, se levanto apenas para poder quitar el vestido, ella tiro de su camisa con los ojos cerrados, cuando sus senos rozaron ese torso desnudo no pudo evitar gemir. Abrió un poco los ojos y miro sus labios, finos y suaves, un poco sonrosados por los besos. El tomo el lóbulo de su oreja y provoco que temblara, bajo hacia sus senos y los tomo con lujuria desbordada, lamía y besaba llevándola cerca de la locura. Una de sus manos bajo hacia sus rizos húmedos, acaricio su entrada con los dedos suavemente y cuando creía que no podría mas él se alejaba. Empujo su cadera contra su prominente bulto, lo necesitaba tanto, el deslizo un dedo en su vagina, ella se arqueo de placer. Beso su vientre suavemente mientras dos dedos entraban y salían de su abertura, llego a su clítoris sin detener el movimiento, su lengua empujo en su entrada y ella abrió los ojos para apreciar el negro y brillante cabello que cubría el rostro de él. Estaba a punto de llegar a un orgasmo cuando el se alejo repentinamente robándole un quejido de frustración. Se sintió totalmente compensada cuando sintió su pene rozar suavemente su entrada, se empujo contra él, lo quería dentro, lo necesitaba. Entonces sintió como entraba en ella, presionando exquisitamente y deslizándose dentro y fuera. Presiono las suaves y fuertes nalgas de él incitándolo a más mientras rodeaba su cintura con las piernas. El acelero as embestidas mientras aprisionaba su boca en un profundo beso, mordió su labio, no creía poder aguantar mas, sentía cada vez mas cerca su orgasmo, el empujo con mas fuerza en ella. Entonces sintió como su cuerpo entero tembló en olas de placer cada vez mas intensas con sus embestidas, y sintió el gruñido gutural que escapo de la garganta de él. Creyó conocer la voz pero no podía pensar. Cada vez gemía más fuerte…

- Srta. Granger, despierte, DESPIERTE- chillaba la elfina mientras la sacudía fuertemente.

- ¡Por Merlín!- exclamó la castaña sentándose de la cama rápidamente, tenia la respiración agitada como si hubiera corrido una maratón, el rostro sonrosado y la mirada brillante.

- ¿Qué sucede? Granger ¿esta bien?- Severus Snape entro en la habitación veloz y con al varita en algo, miro a la joven con preocupación pero enseguida supo que pasaba, la mirada de ella lo decía todo.

- No lo se, amo Severus, vine porque ella se movía mucho y luego empezó a gritar…- respondió la elfina nerviosa.

- Seguro fue una…pesadilla- dijo con una media sonrisa mientras se retiraba.

- Sí, una pesadilla…- la joven Gryffindor se había quedado muda al ver entrar a su profesor a la habitación, se parecía mucho al hombre de su sueño con la camisa por fuera del pantalón- Son solo similitudes- murmuro intentando convencerse.

- Enseguida traigo su desayuno- dijo la elfina con algo de preocupación en el rostro.

La visión de su alumna en ese estado le provoco un estado de excitación que difícilmente podría ocultar si seguía cerca de ella. El pijama se había desprendido un poco mostrando la voluptuosidad suave de sus senos. Las mejillas sonrojadas y sus pupilas dilatadas parecían invitarle a compartir la cama. Se lavo el rostro y tomo un poco de café. Miro el pequeño estuche que sobresalía de su túnica. Cambio el peso de una pierna a la otra mientras cavilaba sus opciones, en ese momento Winky se dirigía a la habitación con la bandeja del desayuno.

- Winky, espera- dijo acercándose a la elfina.

- ¿Qué se le ofrece amo?

- Yo mismo llevare el desayuno a Granger, si alguien viene a verme di que estoy ocupado.

- Sí, amo.

- Tomo la bandeja y toco la puerta.

- Adelante, Winky- contesto distraída Hermione.

- Buenos días, Miss Granger- saludo con voz profunda- Espero e desayuno sea de su agrado.

- Gra… Gracias, profesor- aun estaba algo excitada por su sueño, además, a pesar de que había asimilado su situación no se acostumbraba a las atenciones de el hombre.

Severus coloco la bandeja sobre sus piernas, y se dirigió a los pies de la cama. Estaba vestido con su habitual túnica negra. Hermione, giro la taza y se encontró con una cajita negra de terciopelo con una S plateada en el frente; Snape la observaba sin perder ningún gesto, espero pacientemente que ella dijera algo.

- Esto es…- sentía que el corazón desbocado, estaba emocionada, asustada, triste, feliz. Busco su mirada, sintió su miedo y no puedo decir nada más.

- Yo pensé… Se que las mujeres siempre sueñan con su boda y quiero poder… Yo…- era increíble, él, el temido profesor de Hogwarts, ex mortífago tenía miedo de las palabras de una joven. Rodeo la cama y se sentó despacio a su lado, quería transmitirle todo lo que sentía con la mirada pero no creía poder realmente- Hermione Jane Granger, no soy seguramente el hombre que soñó pero me honraría y me haría muy feliz si aceptara casarse conmigo.

Tomo la pequeña caja y la abrió descubriendo un hermoso anillo de oro blanco con una esmeralda circular de un centímetro. Reflejaba la luz sobre las sabanas convirtiéndolas en un resplandeciente océano verdoso.

La mente de Hermione iba a mil por hora, estaba sorprendida. Entonces un recuerdo de su madre lo ocupo todo.

Flash back

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Estaba oscureciendo mientras hacia las compras con su madre luego de regresar a Inglaterra. La mirada de su madre estaba cargada de ternura. Entonces se atrevió a preguntarle lo que llevaba tiempo pensando mientras estaba con Ron.

- Mamá… ¿Eres feliz?- Jane escudriño la mirada de su hija.

- Sí, mucho ¿Por qué preguntas?

- No estoy segura sobre… Ron- las lágrimas se agolparon en sus ojos.

- ¿Qué es lo que dice tu corazón?- pregunto suavemente mientras apoyaba una mano en el hombro de su hija buscando su mirada.

- El corazón nada mamá, los sentimientos se originan en la mente por una serie…- se detuvo al ver como su madre contenía la risa.

- No me refiero a eso, cuando piensas en él ¿que es lo primero que viene a tu mente?

- Yo… no lo sé…- frunció el entrecejo aun mas confundida.

- Cuando te preguntes sobre Ron, no lo pienses tanto, solo aférrate a lo primero que cruce por tu mente.

- Gracias mamá- esbozo una pequeña sonrisa y siguió mirando las góndolas.

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Miro los ojos de su profesor durante unos segundos, pudo ver ese brillo diferente en el fondo de sus oscuros orbes.

- Sí, si quiero- le sonrió sin saber que reacción esperar y se mordió el labio inferior.

- Yo…- quería saltar, sentía el pecho inflado de tanto aire que ingresaba ahora a sus pulmones, no sonreiría, el después de todo seguía siendo un Slytherin- Este era el anillo de compromiso de mi abuela materna, lleva varios siglos en la familia Prince. Mi madre no pudo usarlo porque fue desterrada al casarse con un muggle, yo se que ella seria muy feliz de saber que usted lo usa, Miss. Granger- coloco el anillo en su dedo anular izquierdo, ambos se quedaron viendo algo atontados, finalmente el tomo su mano y deposito un suave beso- Desayuna tranquila, ya hablaremos de los detalles mas tarde.

- Si- le sonrió abiertamente, cuando el se giro se mordió el labio y respiro profundo.

No entendía si era por el hecho de casarse o por que era con él específicamente o si era por la forma en que le había propuesto matrimonio pero estaba muy feliz. Winky entro trayéndole una túnica azul con escote redondo y bordeado blanco. Un par de guillerminas blancas con pequeños destellos plateados.

- El amo no sabe que le gusta pero sabe que el azul es su color favorito y mando a traer esto como un presente para usted.

¡- Oh! Gracias Winky- contesto casi atragantándose con una tostada.

- también traje sus enseres personales y los dejé en el baño.

- Winky… ¿Hoy es lunes?- pregunto con la mirada perdida.

- Sí, señorita.

¡- No! Mis clases, lo olvide por completo- levanto la bandeja y comenzó a vestirse apresuradamente.

- Hoy no puede asistir a clases- dijo tranquilamente la elfina mientras desaparecía la fuente del desayuno.

- ¿Qué?- paro atontadamente con un brazo metido en su vestido de noche.

- La directora McGonagall ordeno que hoy no fuera a clases, promete que luego podrá recuperar sus clases particularmente, quiere que descanse.

- Eh… yo…- se encogió de hombros y se quito el vestido, miro por al ventana mientras pensaba en todo lo que le esperaba- esta bien.

- El amo Severus salio para dejar algunas indicaciones al Sr. Potter para que él diera sus clases.

Hermione que estaba cepillándose los dientes se atraganto. Definitivamente todo cambiaría ahora y definitivamente Snape se estaba esforzando por conquistarla. Tomo una ducha caliente y se vistió con el regalo de su prometido, recogió su pelo en una trenza al costado. Cuando salio de la habitación, encontró a Snape sentado en el sofá, fumando shisha mientras leía un libro de cubierta verde oscuro muy viejo. Ella se sentó en el sofá de un cuerpo a su izquierda mientras le observaba.

Snape marco el libro con una cinta roja y lo cerró con parsimonia, la miro con su inescrutable semblante, solo que ahora tenia un particular brillo en los ojos. La observo con disimulo esperando que hable.

- ¿Va a quedarse todo el día mirando sencillamente o desea hacer algo mas?- dijo con una ceja levantada.

- Me preguntaba, profesor, como seguiremos esto, hay mucho que hacer- miro su nuevo anillo y se sonrió nerviosa, no le sorprendió su actitud, prefería que siguiera así, no le gustaban los novios melosos.

- Bueno, pensé que lo mejor seria hablar con sus padres. Y quiero mostrarle la mansión Prince, bueno, ahora es Mansión Snape. Quiero que le de el visto bueno.

- ¿Mansión?- eso no lo esperaba.

- Sí, si alguna vez leyó el libro de genealogía mágica descubrirá que soy el último Prince y por lo tanto, a pesar de que mi madre fue quitada del árbol genealógico, luego de mi unión a los mortífagos yo herede todo.

- Si lei el libro pero no le preste mucha atención a su familia porque lo olvide por completo.

- Usted fue quien descubrió quien era mi madre- dijo sin inmutarse.

- Sí… Bueno, mis padres deben de estar trabajando ahora pero los lunes no atienden en la tarde, podríamos ir a verlos hoy mismo.

- Me parece adecuado, mientras tanto, ¿que le parece si me acompaña a buscar algunos ingredientes a Egipto?

- A… ¿De verdad?- abrió los ojos grandes y brillantes provocando una media sonrisa en su acompañante.

- ¿Soy de los que hace bromas?- contesto sencillamente.

- Me encantaría ir con usted, profesor.

- Perfecto, allá compraremos ropa mas adecuada. Ya avise a Minerva de nuestra partida- dijo sin inmutarse mientras Hermione le miraba maravillada y se contenía de dar saltos en su presencia.

- Nos vamos ¿ya, ahora mismo?

- Si se encuentra lista, Winky nos ayudara a parecernos en Hogsmeade y tomaremos un traslador hacia Egipto.

- Buscare…- pensaba buscar un libro y otras cosas pero cayo en la cuenta de que el ya debía tener todo listo- Nada, estoy lista.

- Perfecto ¡Winky!- la elfina se apareció y tomo de una mano a cada uno- ¿Lista?- Hermione asintió y desaparecieron con un sonoro ¡Pop!

Cuando llegaron a Hogsmeade, Hermione resbaló en le hielo que había empezado a formarse en la vereda y fue sujetada justo a tiempo por Snape. El sintió como temblaba.

- Olvide decirle que se pusiera un abrigo, la temperatura bajo drásticamente esta mañana como vera- abrió su capa y levanto una ceja invitándola a refugiarse junto a el.

Hermione acepto incomoda pero descubrió que el hombre era muy confortable. Caminaron por Hogsmeade y solo se detuvieron en el correo para enviar una lechuza a sus padres avisándoles de la visita. Llegaron a la estación de trenes pero siguieron de largo, la joven leona se dejaba guiar sintiéndose protegida. El no decía nada, no creía que fuera necesario, solo se aseguraba de cubrirla bien, el tenerla tan cerca lo llenaba de tanta alegría que le costaba mucho mantener su acostumbrado rostro.

Luego de unos 100 mts. Llegaron a un lugar parecido a un museo, había muchas piezas extrañas de diferentes lugares con rótulos que cambiaban diciendo el destino de cada objeto y el horario de partida y llegada. Sobre la pared del fondo había un cartel que decía "estación de Trasladores Internacionales". Snape, a pesar que se encontraban en un lugar resguardado del frío no soltó a la joven y cuando se acercaron a la ventanilla la cubrió un poco más.

- No diga nada, Granger. Déjeme a mi, este hombre es muy amigo de Madame Rosmerta y no queremos que todo el colegio sepa de nosotros- Hermione asintió con la cabeza y se pego mas a él- Un traslador para dos por favor, con destino a Egipto.

- ¿Quiénes viajan?- pregunto el hombre a la vez que bajaba el periódico y abría los ojos con sorpresa- Profesor Snape, disculpe mi falta de atención, enseguida tendrá su traslador, en cuanto de la autorización desde Egipto… Viajan usted y…- Miro significativamente a Hermione, solo se veían sus ojos- Debo decir quienes viajan, profesor.

- Lostris Tamose- dijo secamente.

- Perfecto- coloco un papel con los nombres en un extraño artefacto dorado en forma de cubo, con un circulo al centro rodeado del abecedario completo y dos tubos, uno en cada lado, disco la palabra "EGIPTO" y el papel desapareció, pasado un minuto reapareció del otro lado. Al lado de los nombres aparecía un símbolo parecido a un pez- Tienen el permiso, deben guardar este papel para poder regresar a Inglaterra y por si los detienen en algún lado ¿Específicamente a donde desean ir?

- El Cairo- el hombre les entrego el papel y llamo a un hombre vestido de verde- pégate mas a mi Lostris, así no tendrás tanto frío- dijo mirando a Hermione.

- Por aquí, por favor- dijo abrumado el joven al ver al temible profesor, los guió a un hermoso ojo- ugiat tallado en una piedra rectangular del tamaño de una mano- Deben tomar…

- Ya sabemos, solo cuenta- dijo ásperamente el profesor de DCAO- ¿Lista?- Hermione asintió suavemente y sin soltarlo coloco su mano junto a la de él sobre el hermoso objeto.

- Bien… 1… 2… ¡3!

Sintieron el característico jalón en el estomago y miles de lugares giraban a su alrededor, la leona no supo cuanto tiempo paso y no pudo evitar gritar divertida. Sentía al mayor aferrado aun a ella.

- ¡Suéltate!- grito Severus.

Aterrizaron suavemente, aun así, no pudo evitar perder el equilibrio y provocar la caída de ambos. Ella quedo encima de él y se sonrojo, intento levantarse rápidamente pero volvió a caer estrepitosamente.

- Está bien, no te preocupes- susurro él, paso una mano por su cintura y la giro apoyándola en el suelo para levantarse primero.

- Gracias- dijo tomando la mano que el le tendía para ayudarla.

- Estaban en lo que parecía un museo egipcio, miro hacia todos lados maravillada, se sentía abrumada por el cambio de temperatura, el vestido que momentos antes no la abrigaba ahora la asfixiaba.

- Vamos a ir al mercado primero- dijo despojándose de la capa de viaje y desabrochando su túnica- Si andamos por aquí con esta ropa nos puede dar un golpe de calor- le ofreció su brazo para salir.

- ¿Dónde estamos?- pregunto mirando los diferentes artefactos.

- En la estación de trasladores de El Cairo- dijo tendiéndole el papel al guardia de la puerta- Bienvenida a Egipto, Srta. Granger.

- Es maravilloso…- observo la bulliciosa ciudad cubierta de arena en silencio mientras caminaban- ¡Oh no!

- ¿Qué sucede?- pregunto Snape con el seño fruncido.

- Olvide traer dinero, de todas formas no tenia del muggle… Seguramente habrá alguna sucursal de Gringotts por aquí…

- No creerá que no anticipe eso ¿o si?- dijo sarcásticamente, observo la mirada apenada de la joven- Yo la invite, Srta. Granger. Yo pago.

Hermione creyó apropiado no decir nada, solo le sonrió. El le mostró en el camino las diferentes costumbres y le hablaba sobre el estilo arquitectónico de la ciudad en el camino, cuando llegaron al mercado tomo su mano para poder caminar fácilmente entre la muchedumbre.

- Cuando veas algo que te guste, solo pídelo- le dijo mostrándole las túnicas y joyas que exhibían los vendedores.

- Llegaron a un puesto con muchas hierbas extrañas que Hermione no pudo reconocer.

- ¿Qué es esto?- pregunto observando un polvo azul que emitía destellos rojos y olía a limón.

- Eso es polvo de nabo egipcio de las cavernas de las tribus Shilluks.

- ¡creía que esa tribu ya no existía!- exclamo admirada

La muggle se extinguió y la mágica esta cerca de hacerlo.

- Es una verdadera pena…

- Lo es realmente…- comento mientras elegía diferentes sustancias y explicaba a Hermione que eran como si estuvieran en le salón de clases.

Caminaron largo rato mas parando en varios puestos de ingredientes, en una de esas paradas, la castaña se separo de él al encontrar en un puesto vecino una hermosa túnica blanca con bordados dorados, una mujer de ojos color aceituna se acerco a ella hablando egipcio. No entendía nada de lo que hablaba, por señas intento decirle lo que quería pero sin mucho éxito.

- ¿Quiere probársela?- pregunto una grave vos a sus espaldas que le erizo los vellos de la nuca.

- Sí, profesor- dijo con timidez mirando sus ojos negros.

- Excelente gusto- le dijo algunas palabras a la mujer en perfecto egipcio y esta guió a Hermione al probador con la túnica en mano- Te queda perfecta- le dijo cuando salio.

- ¿De verdad? La tela es tan suave…

- Creo que falta algo- dijo buscando en la tienda, tomo un cinto ancho dorado y se acerco a ella- ¿Me permites?

- Cla... Claro- respondió nerviosa mientras el se ponía a sus espaldas y pasaba el cinto por su cintura dándole vueltas.

- Ahora me gusta mas- dijo inexpresivamente.

- Sí…- se giro y le sonrió- Gracias

Severus pago y siguieron caminando, la siguiente parada fue en un local que vendía túnicas para hombres exclusivamente.

- En la tienda del frente venden excelentes joyas- dijo señalando el lugar- Elige lo que quieras, considéralo un regalo de cumpleaños atrasado.

- No puedo…- Hermione sentía que estaba gastando mucho en ella.

- Por favor, permíteme consentirte. Quiero que seas feliz, de algo tiene que servirme el oro que me dio el ministerio.

- Está bien…- contesto mordiéndose el labio.

La tienda tenia muchas joyas finamente trabajadas, una mas bella que la otra, finalmente se decidió por un hermoso colgante de oro antiguo con un delicado diamante por dije.

- Excelente elección, combina muy bien con tu túnica nueva- dijo Severus observándola.

- Cuando Hermione giro a verlo se quedo atónita, tenia una túnica larga en color verde esmeralda, el cabello sujeto en una coleta y zapatos livianos de tela a juego.

- Si no cierra la boca le entrara una langosta- dijo con burla- Creo que esta pulsera hace juego con el collar- tomo una pesada esclava de oro con jeroglíficos y la coloco en su muñeca- Perfecta.

Luego de pagar, fueron a un restorán donde Snape deleito a su prometida con los platos tradicionales. Primero comieron "baba ghanoug" (pasta a base de berenjenas y tahina), luego "kofta" (carne picada con especias asada en el fuego) y "dolmas" (hojas de vid rellenas). Bebieron vino y mucho agua. Cuando terminaron, estaban saciados y somnolientos, Snape la llevo a un bar de shisha, y esperaron a que pasara las horas de calor más intensas fumando y hablando sobre los ingredientes que Snape había comprado.

Hermione comenzaba a acostumbrarse a el, estando tan lejos de Hogwarts sentía que todo era diferente y estaba cautivada por los conocimientos de su acompañante. En su interior bullía de deseos de conocerlo más. A eso de las tres de la tarde, pasearon rápidamente por los museos.

- Prometo traerla de nuevo con mas tiempo para que conozca mejor este lugar- le dijo mirándola a los ojos.

- Es un trato- contesto con una sonrisa Hermione mientras tomaba su brazo para tomar el traslador.

Esta vez aparecieron directamente en Londres, una vez allí se aparecieron directamente dentro de la casa de la castaña.

- Puede cambiarse en mi habitación, profesor- dijo la castaña al comprobar que no había nadie en casa aun.

El asintió y siguió las instrucciones de la joven. Estaba sorprendido por el estilo de vida de los Granger, la casa era bastante grande y estaba finamente decorada, tenía al menos siete habitaciones y un jardín amplio, parecía estar bien cuidado pero por la nieve no se apreciaba mucho. Se vistió con su habitual túnica negra y capa, observo el cuarto. Había una extraña caja cuadrada de poco grosor hecha de plástico, un cubo plateado con muchos botones con dos mas a los costados y un gran portarretrato negro que mostraba diferentes imágenes de Hermione con su familia.

- ¿Profesor?- llamo la castaña

- Adelante- respondió secamente al verse interrumpido en su análisis.

- Permiso… ¿Usted tiene la túnica azul? Porque aquí no tengo nada de ropa y hace lago de frío afuera y mis padres…

- No hacen falta tantas explicaciones, Srta. Granger, tome.- Saco un pequeño paquete de su bolsillo y le dio un golpe de varita que aumento su tamaño.

- Gracias, profesor- esperaba que el hombre se sintiera cómodo.

- Parecen una familia muy unida- dijo para romper la tensión.

- Sí, lo somos.

- No sabía que los muggles tenían estos portarretratos tan extraños y funcionales.

- No es un portarretratos, es un plasma. Sirve para ver películas.

- ¿Un televisor?- pregunto extrañado por la forma.

- Sí, pero más sofisticado y de mejor definición de imagen.

- ¿Y eso?- pregunto señalando el cubo plateado.

- Es un equipo de música- contesto con sencillez.

- La verdad es que los muggles se las ingenian bastante bien sin magia.

- Si, son muy ingeniosos. Esta es una computadora portátil.

- ¿Y para que sirve?- observo como la castaña abría el aparato y aparecía algo muy parecido al televisor unido a una placa con muchos botones.

- Para muchas cosas, reproducir música y películas, comunicarse con los amigos, conocer gente de otros países, leer las noticias, etc.

- Interesante- sentencio- Srta. Granger, ¿Cómo desea que hablemos con sus padres?

- Mmmm… Creo que lo mejor será explicarles porque tenemos que casarnos y… Bueno, este…

- Hable de una vez por favor, Granger- dijo con tedio

- Me haría un gran favor si fuera más cariñoso conmigo delante de mis padres para que se sientan más tranquilos y eso… prometo que será solo aquí, no es necesario que lo sea luego de esto… yo…

- No se preocupe y con respecto a fuera de aquí- se aclaro la garganta nervioso- creo que eso se dará con el tiempo, no quiero que se sienta forzada a nada- se acerco a ella y beso su mano, luego se retiro para que ella se cambiara.

Hermione se sentía abrumada, debía casarse en menos de tres meses, decirle a su padre que el tenia 20 años mas que ella y encima de todo… Comenzaba a creer que estaba enamorada de su profesor, persona que durante siete años se aseguro de que la pasara mal y que estuvo enamorado toda una vida de la madre de su mejor amigo.

- Es cierto que me pidió disculpas por lo de las clases, y cambio mucho desde la muerte de Voldemort… Y además es una persona fascinante… Peor es tan frío y a pesar de que vamos a casarnos sigue tratándome de usted, y encima ese maldito sueño y mi amortentia… Si quiero sobrevivir a esto debo seguir el consejo de mi madre y parar de analizar detenidamente todo…- pensaba la castaña velozmente, salto sobre su cama y grito en la almohada. Pasados unos minutos, comenzó a cambiarse, si lograba que sus padres aceptaran la boda, todo seria más fácil.