Y sé que me demore mucho, era una culpa que llevaba a todos lados, no me gusta demorar tanto para publicar y pidomil perdones! Es que con el nuevo trabajo, lo enferma que estuve, la cartera que me robaron y todo el lio de la universidad los viajes y sacar la tarjeta de credito casi me vuelvo loca y nunca podia terminar el capi. Les agradezco mucho por leer mi historia, tanto a los que se toman el trabajo de dejarme un review como a los que solo me agregan a sus alertas, espero su opinion sobre este capi, diganme si les esta bien o ustedes harian otra cosa. Sus opiniones son importantes para mi.
Besos y a leer!
Capitulo 9: La magia es parte de mí
Observo con atención cada detalle en al habitación de la joven, lo que mas llamo su atención fueron los extraños objetos muggles. Miro los libros, la habitación estaba ordenada, las paredes eran de un tono blanco nacarado, los muebles de madera oscura, en la cabecera de la cama había un escudo de Gryffindor, miro las fotos que pasaban por el portarretratos muggle, parecía ser que eran una familia muy unida, observo detenidamente la sonrisa de Hermione, deseaba tanto que sonriera así para el. Termino de cambiarse en el preciso momento que la joven entraba en la habitación.
Decidió preguntar por los objetos de la habitación, los muggles sabían como arreglárselas sin magia, eran muy ingeniosos y debía reconocer que tenían buen gusto. Escucho atentamente cada matiz de la voz de la castaña, adoraba su voz.
En el living no encontró nada muy particular, se sentó a esperar que la joven bajara, no estaba nervioso por conocer a sus padres, no le importaba en lo mas mínimo que pensara d él pero era importante para ella, lo haría por ella.
Recordó el pequeño paseo por Egipto, no podía retrasarse con las pociones que necesitaban en la Enfermería, muchas eran de su invención y por nada del mundo le enseñaría a Slughorn como prepararlas. Disfruto mucho la compañía de la joven leona, quería conquistarla pero no de la misma forma que a todas las otras, ella era diferente.
- ¿Desea beber algo profesor?- pregunto Hermione terminando de bajar las escaleras.
- Café, por favor- respondió perdido en sus pensamientos.
Estaba preocupada, sus padres deberían haber estado esperándolos, o por lo menso ya deberían haber llegado, preparo café para ambos, dejo la cafetera encendida por si é quería mas. Esperaba que no fuera muy difícil la charla, esperaba una reacción fuerte de su madre pero temía más por su padre.
- ¿Esta asustada?- Snape estaba apoyado contra el marco de la puerta, no entendía porque al castaña tardaba tanto.
- No… Bueno, asustada no. Nerviosa- coloco las tazas sobre la mesa de la cocina, encendió el noticiero, tal vez el tráfico estaba demorando a sus progenitores.
- Si quiere puedo hablar yo- tomo asiento frete a la castaña, la cocina estaba decorada en tonos plateados y blancos, la mesa era redonda de vidrio y aluminio cromado- ¿Cómo cree que reaccionaran sus padres?
- Mamá seguro empezara a gritar e insultara a medio mundo mágico, a veces es muy temperamental, mi papá…- miro detenidamente su taza imaginando a su padre- el es diferente, se mostrara tranquilo, aceptara todo sin decir nada, tal vez se muestre un poco seco con sus palabras pero no dirá nada mas, es muy reservado con sus sentimientos…- miró los ojos de Snape, esperaba encontrar una mirada de fastidio en su rostro, sabia que no era paciente- Se parece un poco a usted, no suele mostrar lo que siente, al menos no frente a mi, recuerdo que una vez se frustro mucho cuando yo estaba enferma, casi muero y peleo muy feo con mamá, me acerque a la ventana y vi como lloraba en el auto… Sé que cuando algo pasa conmigo se desquita con mi madre, le reclama todo a ella pero nunca a mí, a veces quiero que lo haga, me gustaría conocerlo un poco más.
- No puede forzarlo, a veces es mas fácil aceptarlo y acomodarse a eso con el tiempo- carraspeo un poco, se sentía incomodo ante tanta intimidad, no sabia que hacer y contener su afilada lengua le era difícil- miro el televisor, su alumna estaba de pie apoyada en la mesada de mármol blanco, un accidente había sucedido hacia media hora en el centro.
- Seguro se retrazan por eso, generalmente toman ese camino para venir…
Las imágenes se agolparon en su mente, su padre le enseñaba a jugar con legos, construían castillos juntos, su madre la ayudaba a preparar un pastel, dormía entre sus padres por una pesadilla, su madre le limpiaba las lagrimas en su habitación… Celebraban el cumpleaños de su padre y se tomaban una fotografía junto al regalo de cumpleaños de su padre: el mismo Megane rojo que se hallaba destrozado en el noticiero.
Severus observo confundido a la joven, miro sus ojos cristalinos, la taza a medio camino cerca de sus labios entreabiertos, miro la pantalla del televisor pero no vio nada extraño, se acerco a ella y tomo la taza de sus manos, la obligo a mirarlo.
- ¿Qué sucede Srta. Granger?- la joven solo lo miro sin mirarlo, cerro sus ojos con fuerza- Granger responda. Granger es una orden- la joven se abrazo al consternado hombre que solo atino a devolver el gesto.
- M- mis p- padres… ellos están en el accidente… Tengo que ir…
Aparecieron de repente en el lugar del siniestro, Snape tardo un segundo en ubicarse, Hermione se soltó de su abrazo y se dirigió hacia el auto de su padre.
- Lo siento, no puede pasar Srta., el equipo esta trabajando- la atajo un joven oficial, mirando con pena a la castaña.
- ¿Dónde están los ocupantes de ese auto? ¿Los sacaron?- pregunto mirando fijamente al hombre
- Granger, por favor, cálmese- Snape se mantenía cerca de ella.
- Fueron los primeros en ser rescatados, los llevaron al Hospital Central.
- Hermione
Escuchar su nombre pronunciado por su futuro esposo la trajo un poco a la realidad, se dejo llevar a un callejón sin ser conciente de lo que hacia, escucho a Snape hablándole para calmarla, lo tomo del brazo y aparecieron entre unos contenedores en la esquina del hospital. Todo pasaba extrañamente para Hermione, de a momentos era rápido y confuso y en otros el tiempo parecía detenerse.
- Basta, vuelva a la realidad- era lo que necesitaba para volver a sus cabales, la imperativa voz de su profesor le dio un poco de sentido a todo lo que sucedía- Déjeme guiarla por favor.
Severus no entendía mucho hasta que vio el auto, recordó verlo en una fotografía, la castaña no le daba tiempo a nada, no entendía donde estaba la joven leona que pudo mentir bajo el terrible Curcio de Bella, debía tomar el control, no le gustaba perderlo. Llevo a la joven tomada del brazo, la cubrió con su capa para protegerla del frio, sabia que llamaban mucho la atención con sus túnicas pero no le importo.
- ¿Donde están los pacientes del accidente?- pregunto a la enfermera de la recepción.
- Están atendiéndolos, ¿es pariente de alguno de ellos?
- No, solo pregunto por entrometido- siseo, no tenia tiempo para estupideces- Había una pareja en un auto rojo ¿Dónde están?
Siendo atendidos, informare al medico que se encuentran aquí, pueden esperar por allá- dijo algo asustada señalando un espacio con muchos sillones de varios tamaños.
Esperaron largo tiempo. Hermione se dejaba cuidar, necesitaba que esta vez alguien mas tomara las riendas, la guerra recién terminaba, todavía lloraba a muchos amigos como para soportar la perdida de sus padres. Finalmente un medico de unos 40 años se acerco a ellos.
- ¿Son parientes de los Sres. Granger?- pregunto mirando con curiosidad a la pareja, ambos se pusieron de pie de un salto- Ellos están estables, es un milagro que no tengan mas que algunas quebraduras y contusiones, pueden pasar a verlos pero están algo dormidos.
Hermione entro despacio a la habitación, las camas estaban ubicadas una al lado de la otra, su madre se movió un poco, parecía tener un mal sueño y su padre dormía profundamente. Severus entro detrás de ella y cerro la puerta, paso su varita sobre el cuerpo de Arturo y luego de la Sra. Granger, se detuvo de súbito en su vientre.
- ¿Que sucede?- pregunto extrañada.
- Nada, creo que están bien pero seria mejor si fueran atendidos en San Mungo, se recuperarían mas rápido.
- Voy a hablar con el doctor…
- Lo confundiremos, una vez que estén bien, el llenara las planillas muggles y sus padres podrán estar como si nada.
- Si- cuando Hermione se disponía a salir entro el doctor- Siento hacer esto pero es lo mejor para mis padres- dijo con sencillez la castaña al tiempo que movía su varita ante el confundido rostro del hombre.
- Cerrara esta habitación y dirá que están descansando, que están muy bien, nadie podrá entrar por su orden, dentro de dos horas volverá aquí.
- Si, eso hare- el hombre se retiro y cerro la puerta tras el, escucharon como indicaba a una enfermera que cerrara la habitación.
Severus tomo un florero y lo convirtió en traslador, mientras tanto Hermione retiraba el suero de sus padres y acomodaba las camas, tomo la mano de su padre mientras Severus la de su madre, tocaron el florero y desaparecieron.
- ¿De donde…? ¡Oh!- la enfermera del colegio miro a los padres de Hermione y enseguida se puso a tratarlos.
- No pude ir a San Mungo, no teníamos donde aparecer y no quería que cayéramos sobre un montón de personas desprevenidas- además Pomfrey nos ahorrara el papeleo del ministerio por tratarlos.
La castaña solo asintió y siguió observando la labor de la enfermera. Había algo extraño en como trataba a su madre, no usaba las pociones normales sino otras para pacientes delicados.
- Profesor, usted me dijo que mi madre estaba bien pero no parece ser así- dijo mirándolo firmemente a los oscuros ojos.
- Es así, la diferencia es que ella esta embarazada- contesto con fastidio, no podía dejar de ser el, trataba de ser diferente con ella pero no podía, luego lo resolvería.
- Así que era eso lo que tenía que contarme- sonrió alegre pero no podía apartar la preocupación de su mirada.
Paso por cosas peores Granger, no se ablande ahora- la severidad en el rostro del hombre permitió a Hermione pegarse mas a su racionalidad y no entrar en pánico. Ciertamente había estado en situaciones mucho mas graves pero luego de vencer, había bajado mucho la guardia y todas las emociones que contenidas la hacían fuerte, habían empezado a abandonarla.
- Ahora quiero una explicación de porque han traído a estas personas al colegio en su estado- exclamo una enfermera furiosa.
- Tuvieron un accidente y estaban siendo tratados en un hospital muggle pero dado que son los padres de la Srta. Granger pero supuse que no habría inconveniente alguno en traerlos aquí para que tengan una recuperación mas rápida y eficaz.
La enfermera parecía estar conteniéndose de decirle muchas cosas a Snape pero su rostro cambio al mirar a la joven leona, le explico l o que había hecho, que el embarazo de su madre era de tres meses y que estaba muy bien, que su padre era le menos herido, solo había algunos huesos rotos y varios golpes pero nada mas. Lanzo una mirada furiosa a Snape y se retiro prometiendo que ambos despertarían en unas pocas horas y que podía quedarse.
- Puede retirare profesor, muchas gracias por todo- dirigió una cansada sonrisa a su profesor y tomo asiento entre su madre y su padre.
Severus le dedico una suave inclinación y fue al despacho de McGonagall a informarle lo sucedido.
- Los padres de Granger están aquí Minerva, los traje para que fueran atendidos por Pomfrey, en cuanto despierten los llevare de nuevo al hospital muggle.
- ¿Y porque no me consultaste antes?- miraba ceñuda pero en sus labios temblorosos podía atisbarse una pequeña sonrisa.
- ¿Habrías dicho que no a los padres de tu alumna favorita y gran orgullo de Gryffindor?- pregunto con una mirada sarcástica.
- No solo de Gryffindor, de todo Hogwarts- contesto altivamente la reciente directora.
- Seria mejor que vallas a verla, n o creo que este muy bien y a mi no me permite acercarme demasiado.
- Seria bueno que vinieras conmigo Severus, puedes mantenerte oculto y así estarás cerca de ella para tu tranquilidad.
- No estoy preocupado, Minerva- dirigió a la directora una mirada desdeñosa.
- Haz lo que te digo, es una orden- Dumbledore rió oculto por el sombrero de la bruja- Cállate Albus- rodeo e escritorio y salió con elegancia del despacho.
- Entrometido, seguro es idea tuya- siseo el Slytherin mientras daba un portazo. Albus rio a carcajadas acompañado por los demás directores.
- ¿Hermione?- la directora toco el hombro de la castaña con delicadeza, tenia la cabeza entre los brazos apoyada en la cama de su madre- Hermione despierta querida, quiero hablar contigo.
- Mmm…- levanto la cabeza con lentitud, se acomodo el cabello detrás de las orejas y miro a la mujer de túnica verde esmeralda- ¿Qué sucede?
- El Prof. Snape me dijo lo sucedido, vine a ver como estabas- la mujer estudio el aspecto de la joven rápidamente, no paso por alto la argolla de su mano izquierda- veo que mu bien.
- Si, algo cansada pero ahora que sé que están bien… Creo que fui un poco brusca con el Prof. Snape, el se comporto muy bien conmigo y yo no le dije nada…
- No te preocupes, estoy segura de que va a entenderlo- con un movimiento de varita apareció una bandeja con té y galletas- Esa túnica es hermosa, hace juego con el anillo de compromiso- la mirada suspicaz de sus ojos sonrojo a la joven.
- Sí, yo acepte la propuesta, fuimos a casa de mis padres para decirles pero…
- ¿Vas a casarte?- la suave voz sobresalto a ambas mujeres- Pensé que Ron y tu ya no estaban juntos.
- ¡Mamá!- la joven se lanzo a los protectores brazos que recibieron con ternura su tembloroso cuerpo
- Lo siento, me preocupe tanto, por ti y el bebe, y papa…- sollozaba la castaña.
- ¿Quién te dijo del bebe?- pregunto azorada Jane.
- El Prof. Snape- adelantándose a las miles de preguntas que se reflejaban en el atónito rostro la joven se explico- Estaba esperándote en casa y vi el accidente, reconocí el auto de papá, fui a buscarles y me dijeron que estaban en el hospital, el te reviso cuando pudimos verte y me lo dijo, te trajimos a Hogwarts mama, para curarte con nuestra magia y voy a casarme con el Prof. Snape por una ley ministerial que accidentalmente nos vinculo y no podemos romper ese contrato o perderemos nuestra magia.
- ¡Oh!...- Jane frunció el entrecejo, miro molesta a su hija- y ¿aceptaste por n o perder tu magia o por lo que yo te dije?
- Por l o que me dijiste mamá.
- Entonces no tengo objeción pero mas vale a ese hombre cuidarte como a su vida- su rostro se había suavizado y dirigía a su hija una mirada de satisfacción.
- El me salvo la vida dos veces y es muy especial, mamá. Es diferente y frio pero me siento muy cómoda con el- era la primera vez que lo admitía, realmente se sentía atraída por el- por supuesto n o todo son rosas, aun es difícil y extraño acostumbrarse pero por l o demás es… supongo que puedo acostúmbrame.
- ¿Y si se preocupa tanto por ti donde esta ahora?- irrumpió la voz enojada de su padre.
Hermione se había imaginado comunicarles la boda a sus padres de mil maneras pero nunca tan tranquilamente y como si fuera lo mas natural del mundo, mucho menos la reacción de su madre y su padre.
Minerva miro hacia Snape y le hizo una sutil seña para que se mantuviera oculto.
- Yo le pedí que se retirara- dijo cabizbaja la joven- papá el es un ben hombre, mantendremos la boda oculta porque sigo en el colegio y no quiero causar revuelo ni nada por el estilo, además ser todo un notición cuando se sepa… Esa maldita Skeeter se hará un banquete conmigo.
- No puedo creer, Srta. Granger, que después de lo colaboradora que fue para Voldemort usted la deje impune- apareciendo desde las sombras Snape dirigió una mirada llena de sarcasmo y desprecio a Hermione, ella no se inmuto.
- No es eso, sencillamente pienso que el desprecio que toda la comunidad mágica le profesa ahora es mejor castigo que estar cómodamente en Azkaban. Debo aceptar que sin los dementores debe ser mucho más soportable.
- A veces pienso que estoy frente a una serpiente.
- ¡No se atreva a insultar a mi hija!- el Sr. Granger intento levantarse pero el cabestrillo mágico de la pierna se lo impedía, había presenciado todo en silencio y no le agradaba nada ese hombre viejo que podía ser su hermano, feo y antipático que quería llevarse a su bebe.
- ¡Papá! Despertaste- la castaña abrazo a su padre- papá no me insulto, se refiere a los Slytherins, a una casa del colegio.
- Aun así, no puedo permitir que te cases con el. Puedes volver con nosotros, puedes estudiar en cualquier universidad, estoy seguro…- pero no continuo con la miles de razones que su mente había ideado para evitar que su pequeña niña e alejara de el, Hermione le miraba con ternura, no había reproche en su mirada sino entendimiento. Su esposa no le miraba, ella debía estar pasando por lo mismo pero era lo suficientemente prudente como para no decirlo.
- Papá…- la joven tomo con fuerza la mano de su progenitor mirándolo a los ojos- la magia es parte de mi, si no la tuviera no estaría completa nunca mas, no se trata de lo que pueda hacer con o sin magia, sino de sentirla en mi, es parte de mi cuerpo, mi alma y mi mente, no puedo sencillamente dejar que se valla sin poner pelea…- miro a sus padres- ustedes me enseñaron que luche por l o que quiero, no me pidan ahora que deje de hacerlo, por favor.
Severus solo observaba la escena, el no podría haberse expresado mejor, solo que su objetivo no era conservar su magia sino ganar el amor de la castaña. Hermione cruzo su mirada con el, sentía el suelo moverse a su alrededor pero la mirada segura y negra le permitió tomar valor para seguir allí.
McGonagall extraño mucho a Albus en ese momento, el siempre sabia como romper la tensión suavemente.
- ¿Cómo les fue en Egipto?- sonó una voz juguetona desde un cuadro de fondo gris, Albus Dumbledore sonreía haciendo un gracioso contraste con el medico a sus espaldas que enarbolaba una jeringa muggle amenazante.
- Excelente, conseguimos todo pero no tuvimos tiempo de visitar las tumbas- respondió Snape mirando de reojo a la castaña.
- Es una pena realmente, tengo entendido que la Srta. Granger siempre quiso tener la oportunidad de aprender toda esa magia antigua y tu Severus has heredado todo mi conocimiento, tal vez puedan ir de luna de miel.
- ¿Lu… luna de miel?- Hermione miraba azorada al director, había olvidado por completo todo lo que implicaba una boda- pero ¿y el colegio?
- Estoy segura de que una semana sin clases no afectara tu promedio, además, el sol de Egipto le sentaría bien a Severus- respondió McGonagall.
- Creo que la Srta. Granger aun no decidió adonde quiere ir así que no den por sentado Egipto- respondió el pelinegro acercándose mas a la joven.
- ¿Yo elijo?- pregunto mareada Hermione, era la primera vez que sentía el peso real de la boda.
- Esta un poco pálida Granger, permi…- no pudo terminar de hablar, la joven se desplomo y apenas pudo alcanzarla a tiempo para que no se de con el suelo.
Pusieron a la castaña en una cama frente a sus preocupados padres. Pomfrey la reviso sin apuro.
- No tiene nada, goza de excelente salud, de hecho, muy buena… Estoy sorprendida del poder de esta niña, sabía que era una bruja extraordinaria pero no tanto- comento Pomfrey mientras servía mas pociones para los Granger- creo que lo mejor es dejarla dormir, la pobre esta muy abrumada.
- Y lo mejor es que el poder de Hermione se mantenga en silencio, aun no estamos del todo seguros Poppy.
- Si, Minerva- observo como los Granger bebían las pociones haciendo muecas de asco- siento mucho el sabor pero el Prof. Snape ya no las prepara y el solía darles un sabor mas agradable, ese gordo pomposo solo sabe presumir y tejer redes pero no es un gran maestro en pociones realmente- comento al azar, Snape sonrió por el cumplido hinchándose de orgullo ante su suegro- Creo que deberían estar aquí por lo menos una semana, para confirmar que las pociones no les produzcan ninguna reacción mágica extraña.
- ¿Y las pociones que te traje?- pregunto molesto, acababa de recordar que habia preparado varias el mismo especificamente para sus suegros- Poppy estaba por responder aireada pero McGonagall interrumpio.
- Estoy de acuerdo, Severus por favor arregla todo en ese Hospital Muggle. Y no quiero que nadie se entere de este pequeño… mm…
- Premio por los servicios brindados al colegio- contesto Dumbledore guiñando un ojo.
- Exacto.
Severus se marcho veloz a resolver todo en el hospital. Su mente giraba en torno a la castaña, de nuevo preguntándose si podría amar a un hombre como el, con todo en contra.
- Profesora McGonagall, ¿es inevitable? El no parece ser un hombre muy…
- El Prof. Snape es uno de los hombres más valientes de todo el mundo mágico, y ama a su hija sin reserva alguna, Sr. Granger. Ya escucharon a Hermione, ella siempre ha confiado en él, y aunque ahora todo se ve indefinido y ella sufre por el giro tan repentino, con su inteligencia y su corazón, se sobrepondrá pronto. No me sorprendería que ella también se enamore de él.
- Parece ser un hombre fuerte querido, y puede ofrecerle a Herm un futuro prometedor, puede ser su mentor. ¿Recuerdas cuando empecé a estudiar en la universidad y tú estabas a punto de recibirte? Empezamos como ellos y terminamos amándonos, deja que ella elija. Sabe que es lo que hace cariño.
Nadie dijo nada mas, el cielo veteado de naranja y salpicado de estrellas invitaba a meditar, Hermione dormía profundamente, refugiándose de nuevo en los brazos y el perfume de ese hombre sin rostro.
