Hola!!! Estoy de vuelta, despues de tanta ausencia, creo que les debo un capi mas. Asi que aqui va... Espero lo disfruten, muchas gracias por sus reviws, realmente sirven como musa...jajaja... Gracias por leerme.
Capitulo 13: Besos de Hielo
- Un baile… un baile justo antes de mi boda… Y si es un baile… Debo bailar con alguien…
Si que era una sorpresa y si le gustaban mucho los bailes, mas que nada de disfraces pero no se imaginaba a si misma en medio de los estudiantes con su profesor, era importante que no se les viera juntos, tal vez Ron aceptara ir con ella. Si… Harry estaba con Ginny y no quería arruinarles su primer baile como pareja, Neville… Bueno, quería mucho a Neville pero necesitaba estar lejos de los accidentes, además Luna podía ir con el… Si, Ron era la mejor opción… Tal vez una despedida.
Hizo todo tan automáticamente que fue conciente de su cuerpo cuando sintió una pluma romperse en su espalda. Había olvidado por completo que llevaba tiempo sin usar esa cama…
- Srta. Granger, ¿puedo pasar?- Severus estaba al otro lado de la puerta, no lo escucho entrar.
- Pase por favor…- se arrepintió inmediatamente de decirlo, estaba a medio vestir si se podía considerar ropa el pequeño camisolín que llevaba. Se tiro sobre la cama justo cuando el aparecía por la puerta.
- Pensaba que le gustaban los bailes.
- Me gustan mucho… pero no es mi mejor momento…- evito su mirada.
El la observaba desde los pies de la cama, con una mano sobre el poste, no pudo evitar que su cuerpo vibrara y mil imágenes de el con ella le llenaran la mente.
- No puedo ir con usted a ese baile, no es lo mejor después de Skeeter.
- Lo sé… ¿Le molesta que vaya con Ron?
- Usted si que no pierde tiempo- los celos lo comían pero aun no era nadie para sentirlos.
- Aun no se lo pedí- enojada, estaba furiosa, ¿quien se creía el que era?
- Pensé que ya lo había hecho por la manera en que la observaba.
- ¿Ron?- eso le sorprendía, últimamente solo la evitaba.
- Si- se acercaba despacio por el costado de la cama, ella bajo de nuevo la mirada sonrojada, no era posible que justo ahora se sintiera tan excitado.
- Profesor… ¿Hablo con Malfoy?
- Si…- se sentó a su costado, podía ver como el pulso de ella se aceleraba. Tomo su mentón con una mano y elevo su rostro, mientras la otra rozaba lentamente su brazo.
- Profesor…- no llego a decir lo que se proponía, su boca estaba atrapada por la de el, ¿para que ocultar lo que sentía? Ella le respondió con pasión inexperta.
- Ahora no, Granger- se separo despacio, con dificultad, cada parte de su cuerpo gemía de dolor, era tortuoso.
- Quédese, por favor…- suplico mirando sus ojos, acercándose olvidando mantenerse cubierta por las cobijas.
- No puedo, además, Weasley esta en la puerta.
- ¿Qué?- eso rompió todo el encanto, era dueña de sus acciones de nuevo, por desgracia.
- No sabia que era tan fácil dejarla tonta- se mofo el mayor, en ese momento sintieron como la puerta de la pequeña sala se abría- Sshh… Voy a desilusionarme, entreténgalo aquí y…- miro rápidamente su camisón- cúbrase un poco mas.
- ¿Herm? ¿Puedo pasar?- pregunto el pelirrojo del otro lado.
- Espera, no estoy vestida- Severus ya se había encantado, no podía verlo. Se quito el pequeño camisón, conciente de su mirada, ella también sabía jugar. Se vistió lenta y provocativamente con un pijama más… decente- ¡Pasa Ron!
- Hola…- el joven se detuvo, inseguro d que debía decir o hacer.
- Hola Ron- le sonrío comprensiva, se sentó en la cama y lo invito a hacer lo mismo con un gesto de la mano- Pensaba ir a buscarte mañana a la sala común.
- ¿Vas a ir con el murciélago?- mas que decirlo lo escupió.
- No, pensaba invitarte a ti…- escudriño su rostro intentando ver alguna respuesta en el.
- ¿Por qué? ¿Te compadeces?- había burla en su voz, pero la tristeza de su mirada era mayor.
- No, porque quiero que las cosas entre los dos terminen bien si van a terminar, Ron…- escucho la puerta cerrarse apenas, estaban solos.
- No quiero que las cosas terminen, no te cases- suplico el pelirrojo tomando fuertemente las delicadas manos de Hermione.
- Ron… Aun si no me casara, no podríamos estar juntos, lo sabes
- Sé que fui un estupido, si no podemos estar juntos ¿Por qué me buscaste esa noche?- acuso tomándola de los hombros, acercándose mas.
- Porque pensaba que si estábamos juntos mis sentimientos se aclararían- se sacudió con rabia, no soportaba esa charla.
- Lo siento mucho, vi como lo miras, vi como cambiaste en estos tiempos. Vas a casarte en un mes… Y después de todo, sí vas a casarte enamorada.
Era una afirmación, no una pregunta. Se abalanzó sobre el y lo estrecho entre sus brazos, odiaba sentir que perdía a su mejor amigo. El tardo un poco, pero respondió su abrazo, ella se aferro a eso, a esa pequeña demostración que decía que no todo estaba perdida, dejo que el perfume del pelirrojo la llenara como antes. El deposito un beso en su frente, se separo un poco y la miro a los ojos, no hacia falta que dijera nada, ella sabía lo que venia, pero por alguna razón no pudo negarse, una pequeña despedida.
El pelirrojo la beso suavemente, con delicadeza, disfrutando cada segundo, ella se dejaba hacer. La fuerte y áspera mano paseaba por su espalda, debajo de la remera. Ella solo rodeaba su cuello con los brazos, poco a poco llegaron a la cama, se recostaron. El sobre ella, besaba su cuello, y ella todo el tiempo se perdía en la ilusión de que era alguien más. Le ayudo a quitarse la tunica, ella la remera. Los besos subían en intensidad, el bajaba por su vientre, debía preguntarle si quería continuar.
- Hermione…- susurro mientras besaba su cuello.
No supo que paso, se hallaba tirado contra la pared. Toda la excitación se había ido por el caño. Ella lo observaba con los ojos desorbitados.
- No puedo Ron…- las lagrimas comenzaron a caer lentamente de sus ojos castaños- No quiero, no puedo mentirme ni mentirte Ron.
- ¿Por qué? Miénteme, por favor- estaba de pie frente a ella, dispuesto a continuar, no iba a dejar escapar tan fácil esa oportunidad.
- Ron… Sabes cuanto te amo pero eres mi hermano, no podría vivir conmigo. No puedo mentirle a el Ron, no puedo hacerlo contigo si pienso en el. No tengo nada mas que ofrecerte Ron, solo mi amistad y un ultimo baile para despedirnos de lo que fuimos antes, nada mas- no podía contener las lagrimas y seguir allí en vez de correr a bañarse requería de todas sus fuerzas.
- Entonces…- ella pensaba en él, lo sabia, todo el tiempo- entonces acepto el baile pero hasta entonces por favor, evitemos estar cerca, porque necesito tenerte lejos, un tiempo. Quiero que seas feliz Hermione pero en este momento estoy odiándote.
Dio un portazo al salir, dejándola sola y desesperada.
Habían pasado horas desde ese encuentro, llevaba horas metida en la piscina del baño de prefectos pero no podía quitarse la sensación de hacer engañado, se sentía sucia, asqueada. Y todo cayo sobre ella, nada seria igual, se había enamorado, lo amaba pero no quería que todo siguiera así, necesitaba disculparse, necesitaba que el la ayudara a sentirse bien.
Se vistió con el mismo pijama y se envolvió con una fina bata de polar. Podía caminar por los pasillos, podía decir que estaba de ronda. Pero dudaba mucho que encontrara a alguien. Salio a los terrenos, empezaba a nevar. Se sentía débil…
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Contempló el espectáculo que le ofrecía, esa noche no iba a dormir nada mal. O tal vez si. Sentía asco por la manera en que la miraba, parecía que frente a sus ojos no hubiese una mujer sino un apetitoso pastel. Odiaba a ese Weasley, odiaba que la hiciera sufrir de ese modo. Mocoso prepotente. Siempre a la defensiva, siempre débil, sintiendo celos sin apreciar nada de lo que tenía. Era momento de irse.
Camino por los pasillos despacio, estuvo caminando por lo menos una hora completa, tal vez debería corroborar que ese idiota no intentara nada con ella. Cuando estaba llegando sintió el portazo, llevaba la tunica en la mano, arrugada. Decidió esperar luchando contra la tentación de quitarle una buena cantidad de puntos y torturarlo un rato. Mayor fue su sorpresa al ver que ella salía a hurtadillas, lloraba y tenía la mirada perdida. No entendía porque no se le aparecía sencillamente, claro, su dichoso instinto, demasiado tiempo ocultándose como para dejar de hacerlo tan rápido. Espero una hora completa afuera. No escuchaba nada. La Dama Gris paso a su lado, si, ¿Por qué no?
- Dama Gris, necesito un favor- apareció tan de repente que de haber podido, la joven se hubiera muerto del susto.
- ¡Profesor Snape!
- Hay una alumna bañándose, necesito saber si esta bien ¿podría entrar y espiarla sin que la vea?- ante la cara adusta de la fantasma añadió- Por favor.
- Espéreme un momento- pasaron 5 minutos y salio con rostro resignado- esta llorando, nada y llora, es una chica muy extraña su prometida. Creo que va a estar ahí un par de horas más. Le aconsejo que la deje sola, profesor, si me lo permite.
- Si… Gracias- inclino la cabeza hacia la dama y se retiro.
Después de todo, no iba a dormir esta noche. La esperaría en su cuarto, solo por si acaso. Pasaron dos horas más. Se levanto y comenzó a pasear frente a la ventana. En la tercera vuelta algo había cambiado en el paisaje, empezaba a nevar y alguien apenas abrigado caminaba en dirección al lago. Miro la habitación vacía.
Corrió, corrió como si el mismísimo Voldemort lo persiguiera arrancando insultos de algunos cuadros. ¿Qué carajo se proponía? Ella parecía caer en cámara lenta y en vez de caer para atrás como la mayoría, caía hacia delante, hacia el agua helada, intento evitarlo pero el hechizo fallo por milímetros.
- ¡POPPY! AUXILIO- grito entrando en la enfermería con la joven en brazos minutos despues, tenía los labios azules. No entendía como había podido estar conciente hasta llegar al lago.
La enfermera apareció abrochando su bata, asustada, ordeno a Severus buscar varias pociones mientras realizaba algunos encantamientos, al rato llego McGonagall, con Ron detrás. Lanzo una de esas "miradas reservadas para Potter" al pelirrojo. Lo odiaba y si no fuera porque Hermione necesitaba su atención ya habría empezado a torturarlo.
Durante una hora entera estuvieron administrándole pociones y realizando encantamientos, hasta que el color volvió a los labios de la joven y respiro mejor. La cubrieron con mantas y hechizos para mantenerla estable.
- ¿Que hace aquí, Weasley?- silbó Snape sin inmutarse por el rostro de las dos mujeres.
- Volvía a ver a Hermione y usted se me atravesó con ella en brazos, así que busque a McGonagall- lo desafío el joven- ¿Qué demonios le hizo? ¡Si no quiere casarse con ella déjela en paz!
- Jajaja- río con sarcasmo, un poco de locura se entrevió en su mirada- ¿Me acusas a mi de esto? Te vi salir maldito Weasley de su cuarto, ¡estuvo horas llorando en el baño de prefectos! Si no hubiese decidido esperarla maldito mocoso egoísta…
- ¿Ahora la espía? ¿Cómo consiguió enamorarla? ¿Magia negra o pociones?- ambos gritaban ante la mirada azorada de las mujeres, Ron estaba libido
- Yo no necesito obligarla a nada Weasley, a diferencia de usted, yo la respeto- Cerro los ojos para intentar volver a sus cabales- Lárguese, Weasley, antes de que me arrepienta.
- Ron iba a protestar pero en es momento la castaña se movió y susurro un nombre… "Severus". Miro con tristeza a la castaña… Tenia razón, era un egoísta, el ya había perdido su oportunidad.
- Dígale que lo siento, y que olvide lo ultimo que hablamos, no habrá final- se giro y se retiro con la cabeza gacha, luchando par ano correr.
- ¿Qué sucedió Severus? Explícame esto inmediatamente- exigió la animaga calmada.
- Solo se una parte de la historia- respiro hondo- Hermione ira al baile con Weasley, ambos lo acordamos así. Cuando el llego a su torre me retire sin que me viera. Algo me decía que debía buscarla y la vi salir llorando luego de que el se marchara, espere a que volviera en su sala y vi por la ventana como caminaba hacia el lago apenas vestida. Cayo al agua helada, no pude pararla. Y la traje aquí. Es todo lo que se.
- Poppy… ¿Qué piensas? ¿Cómo esta?- pregunto sin quitar la mirada de Severus, el nunca se había desmoronado así, no frente a personas.
- No fue un intento de suicidio si eso piensas, por los registros de sus signos vitales fue su magia. Perdió el control, y sabes bien lo peligroso que es para la mente eso.
- ¿Va a estar bien entonces?
- Si, solo necesita descansar, a estado bajo mucha presión- concluyo dirigiéndose hacia la cama para tomar la temperatura- va a despertar en unos segundos.
Snape se acerco un poco a la cama, McGonagall se situó del otro lado con la redecilla del pelo un poco salida. Hermione murmuro algunas palabras inentendibles y se giro quedando boca arriba. Abrió los ojos despacio, cada músculo de su cuerpo gritaba, parecía haber corrido una maratón. No recordaba nada, solo el baño de prefectos y frío, eso no concordaba.
- ¿Por qué…?- Miro a su alrededor incorporándose de golpe, por lo que debió acostarse de nuevo cuando todo empezó a dar vueltas- ¿Qué paso?
- Que casi logras lo que Voldemort no, Granger- respondió aliviado.
- Profesor, lo siento tanto…- miro sus ojos y entendió que no era el momento, había tiempo pero esa sensación de quemarse volvía mas intensa.
- ¿Qué sucedió Hermione? Nos diste un buen susto- la animaga le dirigía una sonrisa calida.
- Honestamente no lo recuerdo, tuve una…- recordó lo que casi pasa en su habitación- discusión con Ron y fui al baño de prefectos a relajarme, es todo lo que recuerdo.
- Casi te ahogas, si no morías antes de hipotermia- la enfermera le sonreía.
- ¿Puedo volver a mi cuarto? Necesito pensar.
- No creo…- empezó a decir la Poppy
- Yo la cuidare, lo mejor es que este tranquila, además, Skeeter anda dando vueltas, no quiero mas historias en revistas de cuarta- Severus miraba fijamente a la castaña, algo no cuadraba.
- Poppy, es lo mejor- interrumpió McGonagall cuando la enfermera quiso protestar, nadie se llevaba a sus enfermos, ese era su santuario.
Snape alzo a la joven en brazos sin esperar una respuesta y se dirigió a la torre. No la miraba, ninguno dijo nada en el camino. La dejo sobre la cama y la arropo, puso seguro a la puerta del salón con un movimiento de varita.
- ¿Qué es lo que tanto sientes?- dijo bruscamente.
- Bese a Ron… O el me beso y yo le correspondí mas exactamente, no se porque.
- ¿Tan mal besa Weasley?- se mofo ocultando el dolor que le causaba.
- Sabe a que me refiero… Nosotros…- las lágrimas volvían a correr por sus mejillas.
- No tiene que explicarme nada, Granger. Mi palabra sigue en pie pero la libero de cualquier compromiso- estaba siendo dramático, quería gritarle que era una idiota.
- ¡Quiero explicarle!- intento pararse pero eso la agito mucho y el la sostuvo antes de que cayera otra vez al suelo- Yo…- cada inhalación era igual a una puñalada- necesito… decirle…
- Basta, por favor, basta, le hace mal- volvió a acostarla, veía los estragos de ese pequeño chapuzón.
- No pude… No podía dejar de pensar en usted- cerro los ojos y nuevas lagrimas brotaron.
- Siento haberle arruinado la noche entonces- se odiaba por sentir lo que sentía, una vez mas era el segundo.
- No, no entiende, quería…- se sonrojo e intento respirar para hablar pero solo tosió un poco de sangre, su garganta quemaba.
- Basta, Granger, puede decirlo después, entiendo perfectamente- limpio la sangre de su comisura.
- quería que fuera usted quien…- su voz sonaba ronca y poco natural, dolía como si tuviera un infierno en la garganta- me hiciera suya.
- Creo que el agua la dejo tonta al fin- bromeo con su característico sarcasmo, pero sus ojos mostraban alivio.
- Perdóneme, por favor…- no aguanto más, y empezó a llorar angustiada por su respuesta.
- Después de todo, parece que si voy a quedarme aquí esta noche.
Ella lloro con mas fuerza y se aferro a su tunica cuando el se recostó sobre las colchas a su lado. No era el segundo, nunca más lo seria. Ahora, con ella a su lado, siempre seria el mejor, o al menos lo intentaría.
Hermione se calmo lentamente, el no dejo de abrazarla.
- Profesor…- susurro apenas para no seguir lastimándose- ¿Por qué seguimos con el usted?
- Porque aun no te hice mía, y mientras eso sea si, para mi serás mi Srta. Granger.
- Pero…
- Duerme, recuerda que soy un hombre educado a la antigua.
- Al menos ahora ame tutea…- frunció el entrecejo por las punzadas y se rindió al sueño. Tenían tiempo para hablar.
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