Hola!!! Y sé, me tarde una eternidad pero entre la mudanza, el cambio de carrera, etc… Mi vida dio un giro bastante grande gente, así que plis, plis, perdonen la tardanza. Bien, les agradezco muchísimo los reviews que me dejaron, muchas gracias por seguir mi historia. Bien, vamos con un resumen para que recuerden de que va esto si?

En el ministerio redactan una ley de casamiento obligatoria por la merma de al población mágica, por una pluma dañada, Hermione queda en la lista y le toca casarse con el mas detestado profesor de Hogwarts, Severus Snape a quien ella salvo luego de la mordida de Nagini. Dentro de poco habrá un baile de navidad, días antes de la boda, Hermione pelea con Ron y casi muere por eso al descontrolarse su magia pero es rescatada por Snape.

Capitulo 14: Chocolate con jazmines

- Mamá, cuando sea grande encontrare a un hombre igual a papá y me casare con un vestido blanco con una cola muuuy larga que tenga muchos moños y tendré un bonito ramo de rosas blancas como las de tu jardín.

- Jajaja… ¿Y harás una fiesta muy grande?

- Si… estarán el Sr. Pony, mi Osito, la abuela, la maestra Anne, tú, la abuela, papá…

- Hermione ¡Para! Vas a romper de nuevo toda la vajilla…

Los platos empezaban a moverse como si quisieran salir de sus estantes a bailar ante la divertida mirada de la pequeña de 3 años. Siempre se controlaba para no hacerlo pero no podía estar siempre sin emocionarse.

La luz de la mañana se filtraba por las cortinas rojas, los terrenos estaban blancos e inmaculados. Suaves destellos como de diamantes explotaban en la superficie ahora congelada del lago. Se movió apenas, disfrutando el recuerdo de ese sueño, no tenia muchos amigos de pequeña, solo sus juguetes, en la guardería nadie se acercaba. Se estiro y sintió que alguien sofocaba una carcajada a su lado. Recordó lo sucedido en la noche y abrió los ojos de par en par. Snape estaba leyendo a su lado.

- Si seguimos así, voy a tener que pedir licencia, no puedo faltar tan seguido a clase. Creo que le pondré un guardaespaldas Srta. Granger- la miro largamente, analizando los desastres de la noche anterior- Winky…

- ¡Amo!- resonó la aguda voz de la elfina al lado de Hermione, estaba poniendo una bolsa de agua caliente bajo las colchas, un método muggle pero más confortante.

- Trae una taza de chocolate caliente, debe ser chocolate amargo. También torta de chocolate con cubierta de limón y un jugo de naranja.

Hermione no dijo nada, solo le miro acostumbrándose a esa nueva faceta que empezaba a surgir de su relación. Las consecuencias del accidente volvían ahora que empezaba a moverse. Le miro y sonrío tímidamente en un esfuerzo por disimular el dolor.

- Ya va a pasar, pronto estará de pie- ahora estaba retomando su usual tono frío e indiferente. No podía dejar de mirarlo, se sentía tan relajada, segura.

Snape cerró el libro y se levanto, estaba completamente vestido e impecable como siempre. Dejo el libro en la desordenada mesita de noche y rodeo la cama para sentarse a su lado. Comenzó a revisar sus manos, flexionando cada dedo con suavidad, la castaña se sentía hipnotizada por su rostro concentrado, memorizando cada gesto. Fruncía apenas el ceño cuando estaba concentrado. Reviso sus brazos de la misma manera, verificando que no quedaran golpes sin sanar. Luego levanto un poco su barbilla y tanteo el cuello buscando su pulso, le miro fijo a los ojos… 1… 2… 3… 4… 5... 6... 7.8.9… Acerco despacio su rostro, dudando de lo que hacia, rozo los labios claros de la joven que no tardaron en responderle con una fuerza inusitada por su condición, sentía sus dedos enredarse en su cabellera, no podía parar, era tan dulce, acariciaba su costado con una mano mientras la otra se perdía tomando su nuca para acercara mas, la joven le respondía con igual habilidad, ajustándose a cada movimiento suyo, comenzando a deslizar su mano por su espalda, y todo termino como comenzó. Se levanto despacio, midiendo cada movimiento.

- El chocolate le hará bien, debería empastar su garganta, hará que no arda tanto. Buenas tardes, Srta. Granger- no volteo a verla ni al cerrar la puerta. Se fue sin mirarla, no era necesario.

Comenzaba a anochecer cuando Hermione abrió los ojos de nuevo, Winky estaba sentada a los pies de la cama cuidándola. Se incorporo veloz y ayudo a la castaña a sentarse, había una bandeja con lo que Snape había pedido.

- Winky trajo el desayuno pero estaba dormida, y como sonreía, Winky pensó que no debía despertarla pero le preocupo que tuviera los labios enrojecidos y el Amo dijo que era normal. así que Winky se llevo el desayuno pero lo trajo de nuevo hace un rato porque la amita estaba despertando. Mmmm…- la elfina miro a Hermione sopesando si debía preguntar o no, ellos siempre le permitían preguntar todo- Ama… ¿Usted quiere a al amo Severus?

- ¿Estas preocupada Winky? ¿Temes que lo lastime?- se sentía aun adormilada, tan relajada, miro los grandes y redondos ojos de la elfina - Le quiero muchísimo Winky, estoy aprendiendo… y estoy muy asustada.

- ¿Por qué tiene miedo ama?- esta vez la elfina sonreía mientras ponía "el desayuno" sobre sus piernas y le acomodaba las almohadas.

- Porque no entiendo nada de lo que sucede, Winky, esto es muy nuevo para mí. Nunca había estado con alguien de esta manera. Yo… Jamás imagine una situación como esta, y temo que yo no sea suficiente, temo que cuando llegue el momento para que…- se sonrojo fuertemente- no se como… yo nunca lo hice… y el… y nunca se si es el momento indicado para decirle lo que siento, temo que piense que solo lo digo porque de todas formas debemos casarnos…- suspiro y se llevo un bocado del pastel a la boca, un suave y reconfortante calor broto en su boca, llenándola.

- Yo creo que el entenderá. El la ama mucho- a elfina se retiro dejando a una muy sonrojada Hermione.

La joven siguió comiendo hasta que estuvo satisfecha, ese pastel estaba exquisito realmente. Cuando Winky volvió a retirar la bandeja se molesto de verla levantada, cuando la convenció de retirarse luego de asegurarle mil veces que no le pasaría nada y hasta hacerse la enojada, se movió despacio, el dolor había desaparecido casi por completo y lo único que quería era hablar con Ginny. Ya casi daba el toque de queda, con un movimiento rápido de varita envío un patronus a su amiga. Se vistió con un conjunto deportivo celeste, aseguro su habitación y se sentó ante el fuego en la sala.

Cuando llego Ginny no hizo falta decir nada, la pelirroja la abrazo suavemente, Hermione escondió el rostro en el cabello rojo y aspiro ese aroma que tan bien conocía.

- Ginny, necesito tu ayuda…- la pelirroja ladeo un poco la cabeza y saco un bulto de su espalda, había traído la capa de Harry.

- ¿Te apetece una visita a la sala de los menesteres o al baño de prefectos?- pregunto con una sonrisa picara.

- Jajaja…- la risa de la castaña trino suavemente, ya no le dolía la garganta- No puedo decirte que no, nunca pude.

Se abrigaron bien, se abrazaron y Ginny tiro a capa sobre ellas para dar su paseo nocturno. La relación entre ellas era especial, se amaban muchísimo, eran mejores amigas, ante los problemas siempre se habían mirado y decidido todo. Solían quedarse abrazadas en silencio por mucho tiempo si necesitaban estar solas pero juntas. Se entendían perfectamente, eran almas gemelas, eran más que mejores amigas.

Susurraron la contraseña a llegar al baño de prefectos, no les apetecía subir hasta e séptimo piso, hacia mucho frío.

Apenas llegaron Hermione abrió el grifo de agua con rosas y Ginny la que tenía jazmines.

- ¿Espuma?- pregunto Hermione riendo mientras comenzaba a sacarse la ropa

- No me apetece, burbujas mejor- respondió la joven Weasley aspirando el exquisito olor que reinaba en el baño- Hace mucho que no hacemos esto, desde hace casi un año y medio.

- Cierto- respondió la castaña luchando con la remera- Ginny, ayuda…- la pelirroja río mientras la ayudaba a sacarse la remera- supongo que se encogió un poco cuando mama la lavo.

- Puede ser o…- la castaña le arrojo la remera a la cara- te extrañaba mucho Hermione, y ahora ese vampiro te va a robar- se acerco a su amiga y tomando apenas su barbilla le dio un beso suave. Siempre se besaban cuando estaban solas, eran besos suaves, inocentes, besos entre amigas.

- Venga, me congelo- dijo Hermione girándola para desabrochar su sostén- ¡La ultima es una rana!- exclamo mientras arrancaba hacia la gigantesca bañera.

- ¡Tramposa!- le grito Ginny tirando el sostén e imitándola.

Nadaron un buen rato sin hablar, tirandose agua y riendo, finamente Hermione se apoyó en la orilla, y se dedico a reír con las piruetas y caras que hacia su amiga. Ginny se impuso veloz desde la otra orilla y cuando emergió estaba a solo un centímetro de la boca de la castaña.

- Cuéntame, ya es hora- susurró con los ojos cerrados.

- Quiero a Snape y me preocupa la noche de bodas, esta muy cerca- robo un beso de la pelirroja y se giro.

- Mmmm… vas a saber que hacer cuando sea el momento, cuando estés con el.

- Cuando tu y Harry… ¿Solo supiste que hacer?- pregunto algo colorada

- Jajaja… Si, solo me deje llevar porque estaba segura, debía ser con el.

- Entonces no voy a preocuparme mas ¿Vale?- sonrío mientras le pellizcaba la mejilla en un gesto infantil.

- Vale…

La pelirroja se alejo un poco y se hundió en el agua, a rato la castaña se encontraba también debajo en una guerra de cosquillas, reían y nadaban, a veces huyendo, otras persiguiendo.

El agua caliente las relajó por completo, ninguna tenia ganas de moverse pero no podían adueñarse del baño de prefectos.

- Hay algo mas que debemos hablar- dijo Ginny mientras terminaba de secarse y buscaba sus pantaletas.

- Dispara…- contesto Hermione mientras secaba su cabello con la varita.

- Luna esta teniendo problemas con su padre.

- Problemas… ¿De que tipo?

- Ustedes, mientras buscaban los horrocruxes, visitaron su casa, y su padre trato de entregarlos.

- Cierto… ¿y eso que?

- Sabes bien que Luna siempre adoro a su padre, y aunque es de mente muy aguda siempre lo tuvo en un pedestal bastante alto- la castaña suspiro imaginando cual era el punto- No lo comento contigo o con Harry porque no quiere que se sientan culpables. El tema es que después de eso se sintió totalmente defraudad y le cuesta asimilar que su padre no es quien creía.

- ¿Le llego un poco tarde esa etapa de la adolescencia, no?- se sentó para calzarse las medias, estaban casi completamente vestidas.

- Si, ella es muy especial, además el a sido su único ejemplo en la vida, recuerda que no es solo el haber perdido a su madre, ni siquiera los profesores dejan de mirarla como si estuviera loca, el lo es todo para ella.

- Lo entiendo Ginny, pero tiene que pasar por esto de una u otra forma, lamento que sea así pero no podemos meternos en su mente y ayudarla, solo podemos escucharla… Ella lo superara, es Luna, tiene una particular mirada para todo. además, creo que es entendible, su padre siente igual por ella. Incluso modifico su revista que es lo segundo más importante en su vida para salvarla. Lo va a entender, solo necesita tiempo.

- Pero esta muy deprimida, Hermione- hizo un sonido de hastío y golpeo con fuerza el suelo- Solo… Ella significo mucho para mí mientras ustedes estaban fuera, cuando fue a casa luego de que la rescataran. Ella era mi escape en casa.

- Ya lo estas haciendo Ginny, acompañándola, escuchándola.

La pelirroja sonrío y echo la capa sobre ambas para volver al cuarto de al castaña. Esa noche ambas durmieron profundamente.


- Minerva, te dije que no- Snape se sentó en el sofá de su casa enfurruñado como un niño de 5 años- No voy a cortarme el cabello, pareces Molly Weasley.

- Severus, te veras mas guapo, las pociones engrasan horriblemente tu cabello- la bruja revoloteaba alrededor del profesor intentando acercar su varita a la oscura cortina de cabello- Vamos, no puedes casarte así, falta tan poco tiempo. Y hay tanto que hacer sin contar con tu testarudez.

- Mira quien habla- respondió con sarcasmo- Minerva, no. ¡Albus detenla!- rogó mirando al cuadro donde el anciano director miraba sonriente la escena.

- Minerva, querida, hay cosas que nunca cambian además, ese cabello es su característica principal- suplico el exdirector a la animaga haciendo un mohín.

- Vale pero recuerda que solo quiero tu bien, Severus- Se retiro dramáticamente lanzándole una ultima mirada.

Su vida había dado un giro drástico desde la caída del Señor Oscuro, jamás creyó que vería a la adusta McGonagall tratándolo tan maternalmente, sin rastro de sospecha en la mirada. Mucho menso pensó que se enamoraría de una alumna y que además, era la mejor amiga de Harry Potter, alumna a la que había humillado constantemente y que resultaba ser el momento del día que mas disfrutaba. Mucho menos pensó que se casaría… Casarse nunca había entrado en su vocabulario, ni siquiera con Lily, eran muy jóvenes y solo le preocupaba llegar a la primera base, nunca se detuvo a pensar en matrimonio, pero era seguro que si hubiese logrado su meta con ella, eso habría pasado… Lily, su primer amor, su segunda oportunidad era gracias a ella, lo había reformado totalmente con el paso de los años, aunque quiso evitarlo… Muchas veces… Ondeo la varita y una medida doble de Whisky de Odgen apareció delante de él. Lo bebió de un solo trago y se tiro sobre el sofá.

- Amo… Amo Severus…- una pequeña mano lo mecía suavemente para despertarle.

- Winky…habla…- Se incorporo lentamente masajeando su cuello.

- La amita Hermione esta en su cuarto perfectamente, esta durmiendo con Weasley.

- ¿Qué?- eso no encajaba, no era posible que fuera tan… pero era una Gryffindor al fin y al cabo- ¿Con Ron Weasley?

- No, con la Srta. Ginebra- respondió inconsciente del sobresalto que había provocado en el hombre.

- Winky, cuando te refieras a un Weasley o un estudiante que tenga algún hermano en esta escuela, aclárame con cual de ellos es, ¿estamos de acuerdo?

- Si, amo.

- Gracias Winky, ve a descansar- se levanto y se dirigió a su cuarto, no se molesto en destender la cama, estaba agotado, resulto ser que la castaña era muy inquieta por la noche y pateaba mucho.