El mundo suele cambiar constantemente, el tiempo ha enseñado eso.
Y eso lo sabe Midoriya Izuku… o mejor conocido como Kurotsubaki Izuku. Apodo que tomó "Legalmente" debido a su situación particular. Al no relacionarse con sus padres de forma "normal", ellos debían mantener el pretexto que él fue abandonado. Cosa que le dolía bastante a los padres del joven Izuku.
Aunque, tras acabar con Tanaka, el joven ex Midoriya finalmente pudo reencontrarse con sus padres… aunque no con su hermana.
El encuentro no fue lo que muchos esperaban. Pues Izuku, en ese tiempo, era un muerto en vida, tardando años en volver a recuperar esa chispa de vida que las palizas brutales del ex militar le quitaron. Incluso su propia madre creyó que lo habían convertido en un monstruo, uno real.
Es por eso que el señor P les autorizó el permiso de mantener contacto privado con él, aceptando de inmediato, ocultando dicho contacto del mundo… incluyendo su hermana menor.
Tomoko Midoriya, según comentó su madre, en esos dos años sufrió un tormento similar al primogénito de la familia. Siendo acusada de tener los mismos poderes o despertar esa misma bestia en su interior. Aunque, para su infortunio, resultó ser una quirkless, alguien sin poderes.
Sus padres, lejos de estar felices de que la única hija de la familia careciera de algún don, estaban más que devastados. Pues en este mundo, el poder lo es todo, te hace alguien. Te hace humano.
Aquellos que nacen y carecen de don alguno se les reconoce por una deformidad en el pie, siendo este un hueso de más en el dedo pequeño del mismo.
Y dicho hueso se encontraba en las radiografías de Tomoko, revelando así su condición permanente. Teniendo que recurrir a criar a la pequeña Midoriya en casa, debido al intenso acoso que surgió contra ella desde aquel día.
Izuku, apenado por eso, creyó que ella vendría a visitarlo, creyendo poder así hacer las paces y reconciliarse con ella. Más, sin embargo, la pequeña hermana que tenía lo odiaba. Lo odiaba a muerte.
Constantemente su madre le comentó como ella, su hermana, le repudia y reclamaba que él se había llevado todas las mutaciones buenas. Dejándola sin nada. Sin dones, sin poderes.
Una inútil. Alguien sin poder en un mundo donde los poderes son todo.
Quizás y eso era lo mejor, pensaban todos los miembros de la familia, incluido Izuku. Temía que su adorada hermanita fuese a llegar a este lugar y soportar el mismo infierno que él padeció. Dudando de que ella tuviera la voluntad para sobrevivir como él. Perdiendo su humanidad y ganándose el odio del mundo.
Pero, la Midoriya menor no lo ve así, y posiblemente nunca lo vea del mismo modo. Para ella, Izuku no solo era un monstruo, sino también un ladrón que le robó todo… absolutamente todo…
Poder, talento, incluso fama…
Sus padres, por más que trataron de hacerle ver que Izuku, lejos de fama y prestigio, tenía peor suerte que ella. Nunca la hicieron entrar en razón. Creciendo con un odio profundo en su ser en contra de su hermano gemelo. Aquel que nació con todo y la dejó sin nada. El favorito.
− ella no ha cambiado – se escuchó al otro lado de la línea, en el teléfono de Izuku, quien se encontraba mirando al mar en la cubierta de la tripulación – sigue culpando desde ese día…
Izuku, recargado en el borde de la nave, soltó un simple suspiro, señal que no se mostraba sorprendido por lo dicho.
− siguen siendo una terca de primera – dijo el vampiro, cuya piel ya mostraba más color que en su infancia, usando sus lentes de sol anaranjados mientras mostraba una mirada cansada – bueno, supongo que eso lo heredó de ti…
− tú también lo eres, Izuku… − su madre tomó un tono melancólico – lamento mucho que…
− oye, oye, no… no es tu culpa – dijo el primogénito, con voz tranquila – fue… fue mala suerte, es todo…
Su comentario hizo reír a su madre.
− eres igual que tu padre… tratan de ver lo mejor de toda tragedia – eso causó una risa en el vampiro – sin dudas ambos son más similares de lo que crees… y eso lo agradezco.
− je, je, je, puede ser… − Izuku entonces tomó un tono más juguetón – por cierto, escuché que ella tiene novio…
− ¿Cómo es que…? Hisashi – Inko sabe lo comunicativo (Chismoso) que es su esposo – bueno, en fin… sí, aunque aún lo hace oficial…
− bueno, de ser así ¿Quién es el desafortunado bastardo? – su madre rio por la mala broma. Pese a que su hermana lo odia, Izuku aún la quiere como tal. Y si alguien va a salir con ella, debe conocer, al menos de nombre, al bastardo.
− oye, eso no estuvo bien – las palabras de su madre no concordaban con el tono de su voz − ¿Cómo puedes referirte así a tu mejor amigo de la infancia?
− ¿Eh, es Kacchan? – Izuku se sorprendió por ello.
− deberías verlos… se parecen a tu padre y a mí cuando jóvenes – Izuku mostraba una expresión complicada, ver a sus padres melosos… sintió un escalofrío – hacen buena pareja.
− he, es bueno oírlo – Izuku solo atinó a decir eso – bueno, quizás y con eso se le quite el mal humor.
− no lo creo, ella está muy empeñada en superarte – Izuku alzó una ceja en señal de duda – si vieras lo hábil que se ha vuelto… ella planea incluso ingresar a la UA junto a Katsuki.
− oh… − Izuku ya sabía lo que eso significaba.
− no te preocupes… ella no sabe lo tuyo – dijo su madre.
− no me preocupa eso… me preocupa cuando se entere – si bien Izuku sabe que él debe ser un héroe por la situación especial de su quirk. Pero, su hermana como heroína… − ella…
− no quiero que lo sea – dijo su madre con tono serio – suficiente preocupación tengo contigo como para permitir que ella arriesgue su vida de esa manera… y sé que es su sueño… pero…
− mamá… − el vampiro interrumpió a su madre – deja que lo sea.
− pero, ella… −
− es terca… ya lo has dicho – dijo con un tono jocoso – si ella desea serlo, que así sea…
− Izuku… − su madre entonces rio del otro lado – tan bueno como tu padre…
− bueno, de alguien tuve que sacar lo bueno – el vampiro río por su mala broma – te llamaré cuando…
− Ah, lo siento, pero… − al escuchar eso el vampiro lo supo.
− oh, cierto – a Izuku se le olvidó ese detalle – bueno, llámame cuando puedas… y saludos a papá y a…
− ah, sí, lo haré, ¡Te queremos! – es entonces que su madre rápidamente colgó la llamada. Haciendo suspirar al muchacho.
− sí… yo también los quiero – apagó el móvil y lo guardó en su chaqueta, mirando al horizonte y como la mar se mostraba en calma – siempre los quiero…
Izuku, aunque no pueda, realmente desea estar con su familia, y nunca perderse de nada. Deseoso de vivir con ellos, de estar al lado de su hermana y ponerse al día.
Pero, por más que lo desee, nunca podrá hacerlo. Ya que el señor P tomó su caso y le explicó que, aun cuando, lograse ser un héroe. Jamás podría volver a ver a su familia en público. No si quería evitar el caos de los medios.
Izuku lo sabe. Pero…
{Sin… familia… solos…}
− esto no es justo – se dijo – pero… ¿Cuándo lo ha sido…?
{Padres… Querer… Ir… Con… Ellos…}
− es frustrante – finalizó con eso para adentrarse a revisar su regalo de parte de su maestro. Pues le había dado a su "nena".
{Nosotros… muy… solos…}
Debía tenerla lista si quería salir con ella.
{Familia… desear…}
− esto tiene que ser una broma – dijo Izuku al ver al enorme sujeto frente a él.
Por su aspecto, no es japonés. Si no americano, de más de dos metros de alto, con una musculatura digna de un fisicoculturista. Viste una chaqueta de cuero sin mangas, pantalón de mezclilla gastado, botas dignas de un metalero y un guante de cuero en la mano izquierda. Usando un brazo mecánico, el derecho. Calvo y con dos gafas de motociclista.
Y midiendo casi 2 metros y medio de altura.
Aunque el sujeto pudiera destacar más que un Santa en el día del Obón, no era eso lo que lo alarmaba.
− Veo que llegaste, Kurotsubaki Izuku – dijo el sujeto americano… cargando un cartel digno de su maestro.
Dicho cartel tenía a las condenadas protagonistas del mentado anime que adora su maestro, Travis Touchdown. Cranberry, Strawberry y Blueberry. Todas con el nombre de Izuku en alto… como si fuese el que señala el final de la fila en la Comiket.
Y es que el cartel era ridículamente enorme y ridículamente extravagante.
Apenas el sujeto, Izuku, bajó del ferry con sus maletas, empujando a Tsubaki, su −ahora− motocicleta Chopper adaptada con motor de V8 y una pintura roja digna de destacar…. Solo para ver a ese enorme tipo con… Esa cosa en sus manos.
Así, instantáneamente, el chico soltó su bolso y miró al Yankee con un gesto de asco.
− por tu rostro, debes ser él – dijo el Yankee antes de, en su única mano, crear una llama en su mano que consumió el cartel hasta las cenizas, terminando así con aquella abominación mientras el enorme sujeto se limpiaba la mano con un paño que sacó de su chaqueta – sí, A Travis le encantan estas cosas, a mi hija igual… − luego miró al vampiro con un gesto divertido – pero yo creo que es una simple mierda que te pudre el cerebro…
Es así que, pateando la ceniza en el suelo, el Yankee se acercó al único pasajero de aquel ferri, extendiendo su mano derecha, la mecánica, en gesto de saludo.
− perdón por eso, se lo debía al desgraciado – dijo – me llamo Jack, Jack Cayman.
−… usted ya lo dijo – Izuku correspondió el gesto – Kurotsubaki Izuku.
− Si, sí, no te preocupes, el croissant con patas ya me contó de tu situación – Izuku maldijo al pervertido francés en su mente – así que, adivina ¿Quién tiene dos pulgares y será tu nueva niñera muy pronto?
− … −
− así es… ¡Este sujeto! – el hombretón se señaló con sus pulgares.
− … −
− bueno, tenía que intentarlo – el Yankee entonces tomó el bolso del chico, luciendo como una mariconería a su lado, antes de colgarlo al hombro – andando, Don Comedia… te mostraré el lugar.
− pero… − Izuku miró su moto y luego al sujeto, girando entre ambos. Y parece ser que el grandote entendió el mensaje.
− oye, ¿Realmente crees que vine aquí sin saber sobre eso? – es entonces que el Yankee le dio una media sonrisa – andando, niño.
Izuku, entonces, notó algo detrás del enorme sujeto.
Ahí, al final del muelle, se mostraba una carretera con un estacionamiento y lo que parecía ser un enorme triciclo motorizado adaptado con 9 cilindros y un diseño muy heavy.
Pero muy heavy.
− wow… y yo que creía que no les pagaban bien a los de la RND – dijo el vampiro montando su moto para, de un movimiento de llave y con el pedal en sincronía, encenderla para conducir hasta la carretera.
− ¿Qué te hace pensar que trabajó para esos estirados? – le dijo Jack mientras abría la zona del asiento antes de lanzar ahí el bolso del vampiro antes de cerrarlo y subirse en su chica – debo vigilarte, pero no por ellos…
− adivino… le debes al croissant con patas – el gruñido como respuesta fue todo lo que necesitó saber – vaya que es entrometido ese desgraciado… ¿Es que nunca deja de meter las narices dónde no?
− creo que la pregunta, chico, sería: ¿Acaso dejará de hacerlo algún día? – dicho eso, el gigantón encendió su bebé y condujo este hasta llegar con Izuku – ¡Sígueme el paso, niño!
Es entonces que, de los escapes de aquella máquina, emergieron unas llamas azules tan fuertes que le dieron un impulso de aceleración tal que, en menos de dos segundos, había dejado a Izuku atrás.
− ¡Hey, espera anciano! – el vampiro simplemente se montó sobre su nueva nena antes de acelerar, dejando una huella del neumático trasero en el pavimento. Arrancando y acelerando a gran velocidad hasta que logró alcanzar a Jack − ¡No me dejes atrás!
− ¡Pensé que tenías hambre! – le respondió el vampiro − ¡Creí que podías comerte mi polvo!
− ¡Vete a la mierda, viejo! – es entonces que ambos, el Yankee y el vampiro, comenzaron a correr una carrera entre ambos, recorriendo toda la carretera cerca de la costa, notando que ya era el atardecer.
Ambos recorrían toda la ciudad hasta que, finalmente, lograron llegar hasta lo que parecía ser una bahía de desechos, pues era una playa repleta de basura y desperdicios.
Izuku notó eso, pero luego no le dio importancia. Terminando así por seguir al viejo, llegando a una intersección que daba hasta un puente elevado, siguiendo por ahí al viejo hasta toparse con el tráfico, notando que la carretera se mostraba congestionada salvo por el carril de emergencias.
El mismo carril por donde ambos continuaron.
El triciclo motorizado del jodido Yankee tenía la misma anchura de un automóvil promedio de Japón, mientras que la moto de Izuku era igual de poderosa y tosca, adaptando un modelo deportivo para hacerlo todoterreno. Siendo así que surgió Tsubaki. Un vehículo con el mejor motor de Norte América, según su maestro. El legendario V8. Adaptado a un chasis aerodinámico con un tanque de 6 litros y una cadencia reajustada. Aumentando su velocidad a 500 caballos de fuerza.
Una obra de ingeniería automotriz.
Es así que Izuku conducía un vehículo, prácticamente, ilegal en territorio japonés. Aunque no vea que nadie se queje. ¿O será que va demasiado rápido para notarlo?
En fin.
Siguió al sujeto, Jack, por toda la autopista hasta llegar a una saliente que daba a la zona residencial lujosa de la ciudad. Es entonces que Izuku notó una serie de edificios lujosos y como el tal Cayman se adentraba a uno de estos con lo que parecía ser un estacionamiento debajo de la enorme construcción con una rampa, comenzando a bajar la velocidad hasta detenerse en una de las secciones del aparcamiento.
Izuku no dudó en seguirlo hasta que realizó una maniobra y derrapó hasta detenerse, dejando las marcas de ambas ruedas mientras aparcaba el vehículo de forma perfecta. Justo al lado del triciclo de Jack.
− vaya, niño – dijo el gran Jack tras quitarse los anteojos y mirar al chico mientras desmontaba – si conduces así de bien, temo que te vuelvas repartidor.
− jaja, que divertido – no cabe duda que el sujeto ama los malos chistes – muy divertido…
− el sarcasmo no era necesario – Jack sacó las maletas de su nuevo inquilino de su nena solo para arrojarlo a Izuku – anda, ven…
− espera, anciano… − Izuku tomó su bolso solo para seguir al sujeto a las escaleras del estacionamiento – realmente vives aquí… ¿En serio?
− ¿Esperabas una pocilga o un bar de mala muerte? – Jack le dio una sonrisa colmilluda antes de bajar por unas escaleras y llegar a lo que era una especie de pasillo que conectaba con un elevador – lamento informarte que te equivocaste de hostal.
− no… Bueno, sí… oiga, ¿quiere saber algo?, puede que no lo parezca… pero viví en una pocilga en la isla – es entonces que Jack miró al niño hablar con un aura depresiva a su alrededor – no, más bien era una cueva digna de cualquier Otaku Hikikomori…
− oh, señor… − el gran hombre del brazo mecánico entonces notó que el chico vaya que sufrió – bueno, aquí no tenemos de esos…
Como si fuera un mago de feria, Jack sacó una tarjeta de su mano mecánica y la colocó frente al escáner del elevador, abriendo el mismo e ingresando en este.
− ¿Esperas una invitación? – tomó al chico por la maleta y lo obligó a entrar en el elevador – andando.
Pasó la tarjeta por un escáner debajo de lo que parecían ser los botones de todos los pisos hasta que señaló el A113.
− servicio VIP – dijo el grandote – cortesía del croissant.
Izuku notó que el elevador tenía ventanas al exterior cuando comenzó a subir, mostrando que estaban por fuera de la construcción y tenía el tamaño perfecto para sujetos tan grandes como Jack. Aunque…
− ¿Soy yo, o este elevador fue hecho para hipopótamos? – preguntó con ironía el chico, recibiendo una risotada del Yankee.
− ¡Jajajajaja! ¡Esa estuvo buena! – palmeó la espalda de Izuku, sintiendo la enorme fuerza del brazo mecánico. Aunque una vez se calmó el sujeto, se mostró un tanto más divertido – créeme, te sorprenderás al ver toda clase de gente que hay últimamente…
Ambos quedaron en silencio hasta que llegaron a su piso, notando entonces el vampiro que no habían llegado a otro lugar más que el último piso. El pent-house.
− ¡Di hola, mi pequeño amiguito! – dijo Jack jovial − ¡A tu nuevo hogar!
Izuku, nuevamente, soltó su bolso de la impresión. Pudiendo articular una simple frase…
− Holy−Fucking−Aleluya – dijo notando el enorme recibidor con sala amueblada, televisor de pantalla plana de última generación y demás juguetes de niños ricos que tenía el lugar − ¿Realmente vives aquí?
− ¿Te sorprende tanto? – ambos entraron tras recoger el bolso de Izuku del suelo del elevador, solo para ver como este se cerraba e iba nuevamente a la planta baja.
− bueno, teniendo en cuenta la mala paga de Miss Piggy, no me sorprende que tenga lugares así en el mundo – sus palabras le sacaron una sonrisa a Jack.
− ¡Ja! Esto no es nada, chico – dijo el enorme Cayman – por cierto, ten, toma…
Jack le arrojó a Izuku una…
− ¿Te burlas de mí? – el vampiro se quejó al ver que era… − ¿Para qué carajos quiero condones?
− uno debe estar siempre preparado – dijo el gran Jack mientras se cruzaba de brazos y hablaba con un tono solemne. El mismo que su maestro. Cosa que le hizo brotar una vena de la frente ante semejante estupidez.
− ¡¿Qué carajos pasa contigo, pajero de hojalata?! – dijo con ira tras arrojarle los condones a la cara. Aún sin usarse, por cierto − ¡¿Acaso te parezco el típico Chad boy que se lleva a la cama a cualquiera que quiera con él?!
− Oye, no te pongas así – Jack ignoró el hecho de que este chico le haya arrojado su primer regalo en casa – eres el Padawan de Travis, tengo que estar preparado. Es lo más lógico – el vampiro se sentía indignado. Que le aíslen y obliguen a ser un héroe por su poder mientras es vigilado es una cosa. Pero confundirlo con el depravado de Travis Touchdown solo por ser su aprendiz, era otra – además. Debes tener cuidado…
− ¿Qué te hace pensar que soy como ese maestro otaku de mierda? – Izuku realmente quería quitarle ese brazo mecánico y meterlo por donde no entra el sol.
− no lo digo por ti… sino por… − alguien interrumpió al grandote.
− ¡Oh, viejo! – era una voz femenina que hizo a Izuku girarse solo para que, de su nariz, salga un torrente masivo de sangre al ver a la "recién llegada" – No sabía que habías vuelto.
La tercera persona era una chica pelirroja, posiblement años mayor que Izuku, alta y de tez morena clara, como si estuviera bronceada y vaya que lo estaba. Además, la razón de la pérdida masiva de sangre del pobre Izuku es porque ella está llevaba una pequeña, y vaya que era pequeña toalla que envuelve en su bien, si no es que perfecto, proporcionado cuerpo, aunque, en sus pechos, a duras penas y tapaba lo importante, mientras llegaba a cubrir debajo de su cintura para ocultar lo necesario, mostrando que estaba recién salida de bañarse por su pelo húmedo liso y hermoso que cubre su ojo derecho. Posando con las manos en la cintura, observando con una mirada altamente peligrosa y sonrisa predadora al pelinegro, a quien admira por arriba y por debajo, analizado al pobre vampiro de pies a cabeza. Sonriendo tras medir, con su único ojo, el "paquete" del recién llegado.
− Así que tú eres el tal Kurotsubaki Izuku ¿eh? – Izuku, por algún motivo, se sentía violado, de alguna manera que él mismo desconoce − eres más lindo, y sexy, en persona, ¿lo sabías? – ella, rápidamente, se le acercó sin importar que vista solo una toalla húmeda frente al caminante diurno. Inclinándose un poco, dando una buena visita a su escote a propósito, llegando al punto en que nuestro vampiro ni siquiera supo cuando le levantó los lentes naranja de su cara, causando que Izuku se ponga más nervioso e incómodo − Sin los lentes casi parece un conejo, un dulce y lindo conejito colmilludo que muerde… eso me gusta.
Se inclinó, un poco más quizás, al punto que su pecho húmedo choque con el pecho del ex Midoriya, mientras que este casi estaba sentido, posiblemente, los pezones de la pelirroja. La sonrisa mientras se lamía los labios no ayudaba. Definitivamente no lo hacía.
[¡Huir…! Nosotros… en…. ¡PELIGRO!]
− ¡No declares lo obvio! – pensó con la poca voluntad que le quedaba, pero debía darle la razón a su otra mitad. Estaba en grave peligro… − ahora sé porqué los condones…
No es que Izuku se sienta muy indignado por ello ahora mismo, pero teme que esta mujer lo vuelva su "Mascota" … si no es que ya lo ve como tal.
− Andando, Bunnicula – dijo mientras jugaba con un mechón de su cabello con su dedo, dándole un plus a ese aire de sensualidad que exudaba…
− Bien, es suficiente − hasta que una mano mecánica le agarra la cabeza a esta y la levanta como muñeco de trapo – ¿Puedes dejar de hacer una de esas escenas ecchi o como demonios se llamen por un maldito segundo? ¡Es nuestro invitado, por el amor de dios! – Jack, hablando de forma exasperada, le dijo inexpresivamente a la chica que sostiene por la cabeza mientras que esta tiene una sonrisa traviesa, como si no le importase la situación en la que se encuentra ahora mismo – Ah, cierto, casi lo olvido – el enorme grandulón mostró a la chica como si fuera una liebre recién casada viva − Si te preguntas ¿Quién es esta descarada y provocativa fémina que puede devorarte?... bueno, aunque no lo creas… y para mi infortunio – eso último sí lo escuchó fuerte y claro pese a ser un susurro − es mi Hija… Jaqueline Cayman… Jacky, él es Izuku. Izuku, Jacky… listo, presentaciones hechas.
− ¡Oh, vamos viejo!, yo solo quería darle una calidad bienvenida a este rollo de canela con chocolate – le responde la recién, y mal presentada, Hija de Jack, quien aún se muestra siendo sostenida por su Padre – y quizás… conocernos mejor… − su mirada le daba muy mala espina… a ambos de hecho, vampiro y padre – en la cama…
− Si… eso no pasará, por ahora quiero dejar que el muchacho se instale y se le bajen los "ánimos" – énfasis en la palabra − mientras que tú y yo, señorita, tendremos que hablar largo y tendido por sus… peculiares gustos y tu actitud hedonista y voyerista – el Cayman mayor se voltea mientras lleva a su hija a su cuarto para que se vista apropiadamente… Claro, lo que se acerca a esa palabra debido a la ropa que usa ella para la casa es un poco escasa o fácil de quitar, por no decir moralmente cuestionable para que una chica de 17 años la use. Jack, entonces, voltea su cabeza para ver a un pobre y aturdido Izuku − Tu habitación queda por el pasillo Izquierdo y segunda puerta a la derecha, pediré comida domicilio mientras te acomodas.
− ¿Eh? – Izuku pareció ignorar las palabras de ambos por la sensualidad que la chica exudaba − ¡Ah!... claro
Izuku entonces, miró al enorme anciano llevado, por la fuerza, al demonio sexual, o lo que sea esa cosa, que tiene por hija mientras dejaba al pobre Izuku, con un rostro enrojecido por la "cálida bienvenida". Por lo que tuvo que usar una de sus habilidades para controlar su sangre para quitarse la línea de rubor que le dejó esa mujer… si es que lo era…
[Intrigante… mujer… pero… peligrosa]
[…]
[Pero… quizás… no… tanto]
− No empieces –Izuku, tomando su bolso del suelo que dejó el grandote cuando apresó al súcubo, fue en la dirección que le indicó Jack, quedando frente a la puerta. Tras abrirla y encender la luz, pudo ver lo que será su nuevo cuarto, aunque era algo simple, pero tenía más de lo esperado. Principalmente, tenía una cama, escritorio con una computadora moderna de última generación, un espejo de cuerpo completo colgado en la pared, un closet bastante amplio, una mesa de noche a lado de la cama con lámpara, una ventana con vista a la ciudad con cortinas con un sistema plegable y, por último, había un mini refrigerador, encima de él hay una caja de pajilla con una nota al frente a lado de la mesa de noche.
Se acercó y tomó una nota sobre este último que decía: "No te olvides usar pajilla, Jack".
Luego de arrugar la nota en una bola para tirarla de lado, abrió la pequeña nevera y observó que adentro se encontraban muchas bolsas de sangre apiladas. O+, su favorito. Ve, además, que hay hasta un termo vacío, aunque ya se mostró teniendo una, algo redundante, idea para que lo vaya a usar. Por lo que tomó el termo y una bolsa de sangre antes de cerrar la nevera.
Sentándose en el borde la cama, dejó su maleta a lado suyo en el suelo mientras comenzaba a verter el líquido rojo dentro del termo, cuya tapa se mostraba con una pajita plegable, comenzando a sorber el vital líquido hasta terminarlo en menos de un segundo.
− Nuevo techo, nuevo comienzo– Le dice al espejo frente de él, esperando a que este le responda − ¿no lo crees?
Izuku, a ojos de muchos, parecería un loco que hablaba consigo mismo y su otro "yo". Podría ser gracioso. Pero, en el espejo, la imagen de él mismo comenzó a distorsionarse hasta tomar la forma de una oscuridad humanoide. Cuyas orbes rojas seguían presentes, como si lo mirasen de regreso.
Y así era.
[De…regreso… pero… ¿Bienvenidos?]
[¿Ser… este… hogar… poder… llamarlo… así?]
[¿Ser… casa?]
Preguntó aquel ser, mientras Izuku, tras acabarse el contenido carmesí, comenzaba a observar la habitación con detenimiento, siendo imitado por su [True Self] en el espejo.
− Eso lo averiguaré mañana – se dijo − por ahora voy a enfocarme en desempacar… − agitó su termo y, en verdad, estaba sediento − y ver que no había cámaras y micrófonos… Espero –lo último que piensa mientras se levanta y revisaba en cada rincón si lo está espiando… bueno, no es como si fueran a observar por su cuerpo ¿o sí?
Con ese pensamiento, Izuku comenzó a buscar frenéticamente por todo el cuarto.
Mientras tanto en el cuarto Jaqueline. O Jacky de cariño…
− a ver… Dime de nuevo… ¿Por qué carajos saliste vestida así nada más? – si bien, Jack sabe de los gustos hedonistas de su hija voyerista, esto es, pasarse de la raya − ... ¿Es por la mudanza?, sí… seguro es por eso –Jack, mientras se ocupa de regañar a la pelirroja por su exhibicionismo, se preocupa que sea un acto de rebeldía por mudarse casi repentinamente.
− Solo quería darle una primera impresión, además ya cerré todas mis relaciones antes de venir aquí–Jaqueline lo dijo de manera despreocupada, mostrando que se encontraba vestida con una yukata naranja con cinta negra en la cintura, su pelo recogido en una cola de caballo alta, revelando un parche en su ojo derecho mientras está sentada en su cama − Y si va a vivir aquí por lo menos quiero conocer mejor a Bunnicula.
− ¿Bunnicula? –Jack se sintió estúpido por decir, con una ceja levantada, la pregunta por ese nuevo, y pésimo, apodo para el vampiro.
− Sí, digo es adorable como un conejo, ya sabes que siempre quise uno de mascota – se tomó de las mejillas mientras balbuceaba como una niña, cambiando su tono al de zorra sexy de la zona roja – pero también se ve bestial, y jodidamente sexy, como un verdadero vampiro de las películas – comentó mientras se abraza a sí misma imaginado todas la cosas que podría hacer con él pelinegro, ninguna santa evidentemente, claro está − ¿Sabes? Hasta creo que por fin encontré mi…
−No... ni siquiera lo pienses –Jack habló en forma cortante, conociendo a su hija y su forma de ser, se preocupan internamente más por lo que Jaqueline le haría a Izuku que por lo que él pueda hacerle a ella.
− ¡Cómo que no! – su fantasía se rompe al escuchar lo que su padre dijo y eso le permitió salir con cualquiera tanto con chicos y chicas, claro ella sabía con cuál tipos de persona salir y no salía típicamente con delincuentes o ricachones molestos y cretinos. Ella sí admite tener cerebro para las relaciones, y eso lo agradece Jack. Sin embargo, la situación para con Izuku era otra − ¡Vamos, viejo! Me dejaste salir con cualquiera y ahora no me deja salir con alguien prácticamente único ¿No crees que es algo injusto?
Las palabras de su hija le hicieron soltar un suspiro exagerado, así que era mejor aclarar todo de una vez antes de que el pobre chico sea violado por su hija… ok, él no es el mejor padre. Pero, ¡Hey!, hace el intento.
− Ese "Alguien Prácticamente único", está bajo MI vigilancia, no quiero MI hija única este cerca de él – tras hacer énfasis en ciertas palabras, el gran Cayman se mostró sumamente serio − además lo último quiero recibir es una llamada de esos imbéciles que tengo por Jefes, gritándome del otro lado de la línea porque él escapó de la casa porque ALGUIEN pudo, intencionalmente quizás, ponerlo muy Incómodo – Jack menciona y remarca lo que dice en un tono más firme, mirando fijamente a su hija, ya que ella sabe que entendió la indirecta directa.
− Lo dices casi como si yo fuera depredadora sexual – Jacky responde muy indignada mientras se cruza de brazos; resaltado su delantera nada despreciable.
−… – Jack la mira con la cara en blanco, luego respira profundamente. Tiene que parar esto antes de que empiece. Y vaya que lo hará. Tomando una pequeña libreta en un bolsillo de su chaqueta, la abrió y la detuvo en una página en específico − club de natación… femenino – dijo, enfatizando la última palabra.
− Bueno… − Jacky desvió la mirada mientras tenía un tic nervioso en el ojo bueno − admito que… engañarlas para que usaran bikinis provocativos es pasarse...
− Les obligaste a hacer poses provocativas mientras les tomaban fotografías, haciendo que el club sea cerrado… y ganándote una serie de órdenes de restricción en el proceso – su hija bufó por ello, no es su culpa que las chicas sean tan… femeninas. Jack cambió de página − Los vestidores masculinos…
− ¡Oye, no pasó nada explícito! – eso lo saben − además no creí que todos huirían solo porque una chica apareció de la nada… − Jacky se jactó de ello con orgullo.
− ajá… una chica cayéndose del ventilador por filmar a chicos desnudos… – se acercó a ella con un gesto de ira contenida mientras la chica sudaba balas – más órdenes de restricción… cuenta médica… abogado… − sonrió de forma falsa, muy falsa… ¿eso siquiera es una sonrisa? − y cambio de escuela…
− Eso es… − Jacky estaba en la recta final, y Jack lo sabía. Solo un empujón más…
Cambió de página… oh, sí. Con esto la victoria es suya. Se aclaró la garganta y…
− el incidente del baño en… –
− ¡YA ENTENDÍ, YA ENTENDÍ! ¡NO HARÉ NADA, VIEJO, ¡NO LO HARÉ! – Jack cerró la libreta de golpe, sonriendo triunfante − ¡Sabes que eso no fue mi culpa! ¡¿Además, cómo iba a saber qué provocaría un géiser?! – Jaqueline, finalmente, rompió su postura de femdom, empezando a agitar sus brazos y piernas cómicamente mientras hacía un puchero en el suelo cual niña de primaria.
− Y eso que solo fueron 3 de la lista, que, dicho sea, es bastante larga, por cierto – Jack, sabiendo que ganó, no pudo evitar masajear sus ojos con su mano normal − escucha, no estoy diciendo que no te acerques a él. Es solo que ese muchacho pasó por mucho y ahora solo trata de volver a tener una vida normal, o, al menos, trata de lucir lo más normal para que no lo encierren de nuevo. También sé que puedes defenderte por ti misma – Mirado un rincón de la habitación de su hija que ahí reposa un par de katanas enfundadas, luego pasó a ver a su hija con una mirada más suave mientras juntaba sus manos en un gesto solemne − Solo… te pido que haz un enfoque más suave, y has que realmente se sienta bienvenido, tal vez pueda ser tu amigo y no FORZARLO a algo más… ¿Comprendes? – sonriendo con esa mirada divertida, Jack hizo ese gesto con sus cejas, causando que Jacky suspire derrotada.
− Sí, papá– Jaqueline respondió con otro puchero mientras abrazaba sus piernas contra su pecho − … ¿Entonces pedirás pizza o comida china? – a ella no le gustaba cocinar, aunque es muy buena en ello.
− Ya me ocupé de eso – Jack, se voltea para pedir la comida con la app de su teléfono, pero se detiene cuando escucha una última cosa.
− Por si acaso dile que no ponga ajo en el pedido, ¡Puede que no le guste! –ella lo dice en broma, pero tras ver como su padre meditó sus palabras le hicieron dudar.
− por supuesto – Se voltea la cabeza y le sonríe a su incorregible hija. Alzando un pulgar arriba con un brillo en sus ojos – eres brillante, Jacky, pese a ser una hedonista voyerista.
− ¡Cállate y ordena que muero de hambre, viejo de mierda! – y así terminó aquel día.
A la mañana siguiente.
− ¡Tch! – nuestro querido vampiro chasqueó la lengua – no veinte… sino cincuenta cámaras… y setenta micrófonos – dijo quejándose de lo que encontró en su cuarto. Más cámaras y micrófonos que, según Jack, solo la mitad eran de la RND, mientras que el resto eran de Jaqueline – no sé si temerle o golpearla.
[Ella… interesada… ella… desearnos]
[Quizás… nosotros… corresponder]
[Ella… hermosa… ella… sexy]
[No… negarlo… ser… verdad]
[Nosotros… saberlo]
− a veces te odio ― se dijo a sí mismo. Bueno, a la otra mitad más bien.
Izuku, tras desayunar, decidió ir por ahí caminado por Mustafu, viendo como algunas y cuáles no cambiaron cuando se fue, ve nuevos locales y algunos que se mantuvieron pese al paso del tiempo.
Su mente pasó viejos recuerdos, uno de eso era una vieja heladería que pasaba de vez en cuando con su familia que ya no está, luego pasaba a la vieja primaria viéndolo a la distancia, el mismo lugar ocurrió SU incidente viendo que colocaron un Muro de concreto alrededor de la escuela primaria con un cartel prohibido los animales, el siente que es al El mismo que los animales.
El siguió explorando hasta que vio otra escuela pero estaba cerrada, con tablones madera cubriendo y bloqueado la entrada, las ventanas y lo que destacado fue la cinta de policía que ya estaba desgastada aunque se un poco, luego lo pasó de largo.
Fue al pequeño bosque cerca del parque cuando era niño, su mente pasó otra vez recordando cómo cruzaba en el viejo Tronco junto a Katsuki y Tomoko,recordando como Tomoko evitó que cayera Katsuki pero en cambio se cayó ella,el fue en ayudarla pero ella se levantó por sí misma contenido su lágrimas, Katsuki era terco pero la verdad su hermana era las más terca de los 3.
Llegado al parque recordando cuanta veces jugaron aquí
[feliz … tiempo]
– es verdad - Izuku, pensado lo en voz alta, casi podía ver a su yo más joven junto a su hermana y su amigo prometiendo en superar al héroe número 1, − Sí, felices tiempos – dijo con un tono melancólico y triste − lástima que tuvieron que acabarse – Izuku decidió seguir con su camino – en fin, creo que…
− Izuku– El peliverde, entonces, se volteó al escuchar su nombre, mirando con un gesto sorprendido al sujeto que, por algún motivo, pudo reconocerlo.
El tipo era un chico, quizás de su edad. Delgado, pero con cierta musculatura destacable, cabello rubio cenizo, de ojos afilados y rojos, mostrando un gesto de incredulidad total. Vistiendo una camisa negra con chaqueta anaranjada con negro y rojo de manga larga con pantalón negros holgados y botas grises. Aunque, por alguna extraña razón, tenía la manga izquierda arremangada en una especie de muñón hasta a la altura del bíceps, careciendo del resto de la extremidad.
− este… − Izuku se mostró algo raro al ver al chico rubio, y más al notar que este chico parece conocerlo. ¿Pero de dónde? – disculpa mi rudeza, pero… ¿te conozco de alguna parte o…? … ¡!
Izuku se detuvo al verlo con más detenimiento y detalle. Pues se le abrieron los ojos al destacar que tenía vendajes en cuello que llegaban, posiblemente, hasta el torso, por debajo de la camisa y tenía también un vendaje en la cabeza y unas curitas en la cara, viendo algunas cicatrices en ella. Pero lo que más mayor su atención, y es que casi no se notaba, pero podía verlo. En su otra mano, la derecha, su palma entera mostraba un callo que parecía ser hecho por quemaduras recientes… muy recientes. Casi como si él hubiera…
− ¿Eres tú? – el rubio manco interrumpe el análisis de Izuku, más por la sonrisa de felicidad pura que mostró en ese instante, vociferando con alegría: − ¡En verdad eres tú! – acto seguido, procedió a abrazarlo −De todos lugares tenía que ser este viejo par-.
Repentinamente Izuku agarró los hombros del chico y lo alejó de él, retrocediendo asustado por aquel gesto de un extraño. Procediendo a espetar con furia:
− ¡¿Quién eres?! − Izuku se mostró aterrado por el gesto del rubio cenizo, sacando uno de sus sables por mero instinto – mira… chico – dijo – no sé quién eres y tampoco creo conocer…
¡KRABOOOM!
Izuku fue mandado a volar 3 metros antes de chocar duro contra el suelo, soltando su arma la cual se desactivo al salir volando de sus manos. Quedando en el suelo con la ropa ligeramente chamuscada mientras que sus lentes naranja se agrietaron un poco.
El mismo rubio levantó su mano derecha por reflejo, mientras que Izuku se recupera del mareo que provocó su explosión de aquel rubio, un poco más y lo hubiera noqueado, sin mencionar que esa potencia de explosión pudo haberle roto el cráneo.
[Eso… duele]
− No me digas… − pensó mientras se levantaba nuevamente, a la par que la grieta de sus lentes se hacía más grande al grado de romperse. Agradece ser súper resistente al dolor y a los golpes – al final ese viejo de Tanaka hizo algo bien… − se sobó la espalda – al menos…
Izuku entonces notó el rostro del rubio, quién, al ver lo que hizo, se mostraba horrorizado, al grado de retroceder un par de pasos antes de caer de sentón, como si hubiera hecho algo imperdonable. Acercando su único brazo cerca de su cuerpo, mientras se hacía un ovillo en el suelo.
− ¡Hey, chico! – dijo el vampiro preocupado, acercándose al rubio tras sacar otro par de lentes y ponerlos, recogiendo su empuñadura en el suelo antes de mirar con preocupación al chico. Había entrado en una especie de estado de shock – tu no…
− lo siento, lo siento, lo siento – decía sin parar con el rostro pálido. Demostrando que no estaba bien mentalmente.
−Joder, ¿qué te hicieron para que reaccionara así? – Izuku preguntó al ver esa muestra de miedo, tratando de ayudar al rubio tirado en el suelo, entrando en una especie de trauma que lo dejó bastante mal – oye, chico, ¿te encuentras…?
− ¡Aléjate de él! – se escuchó una voz femenina, es entonces que el vampiro sintió peligro y, de un salto, retrocedió hasta cinco metros tras dar una maroma en el aire y aterrizar de cuclillas, observando cómo una chica, empuñando una especie de bate de Cricket, dando un swing que el vampiro esquivó.
Izuku, al ver a la chica, se sorprendió.
Era quizás una cabeza… no, era de su misma altura. Delgada y con algo de musculatura marcada en su delgado cuerpo, de buenas curvas, vistiendo una franela de manga corta de colores verde con negro, pantaloncillos cortos grises con botas y guantes rojos. Su vestimenta, si bien era reveladora, no era lo que impresionó a Izuku…
Sino su cara era lo que más le impactó al vampiro.
Rostro redondo, cuatro pecas en ambas mejillas, cabello verde oscuro rizado y corto. Una mirada esmeralda determinada. Mirándolo como a un enemigo mientras se preparaba para dar un golpe con el arma.
− Deja a Kacchan en paz… villano – dijo la chica, al ver al joven vampiro.
Izuku ignoró la palabra y se centró en la chica mientras se levantaba. Era ella, era…
[Hermana… aquí]
− Tomoko… − Izuku no podía creerlo, así que dijo en voz alta el nombre de la que era, sin dudas, su hermana gemela menor… – tú…
Mientras que este está pensando en voz alta. La chica entonces aspiró aire solo para qué, de un segundo a otro, Tomoko emita de su espalda una especie de cortina de humo que llenó el parque en menos de un segundo y, entonces, obligó al pelinegro a cubrirse el rostro, pasando a ver con su visión térmica como la chica, con rapidez, le arrojaba el bate y tomaba al rubio cual saco de papas y luego, para su sorpresa, dio un salto enorme hasta la copa de un árbol, cambiando nuevamente a su visión normal solo para observar a ambos irse en un instante al desaparecer entre los árboles. Esquivando el objeto que le arrojó su hermana.
La cortina de humo se disipó con la misma velocidad con la que había aparecido, dejando solo a aquel pelinegro en el lugar. Sumamente desconcertado y sin saber nada de lo que pasaba.
Su hermana, según sus padres, era una quirkless… entonces…
− ¿Por qué ella…? –
[¿Tiene… poderes?]
− … no, eso no puede ser… – el vampiro, entonces, decidió entonces caminar hasta llegar donde estaban los dos chicos antes de cerrar los ojos y aspirar profundamente antes de exhalar y abrir los ojos. Mirando dos líneas de aroma que rondaban por los árboles. El aroma era fresco y podía verlos de color naranja y verde, pertenecientes al chico rubio cenizo y a su hermana respectivamente. Notando que los aromas eran familiares… muy familiares – pero tengo que averiguarlo…
[Ir… tras… ellos]
− Sí… − dijo Izuku antes de ser cubierto por una especie de energía oscura que emite un brillo verde espectral y, de un segundo a otro, convertirse en un enjambre de murciélagos hechos de la misma materia, volando y revoloteando juntos en una masa chillante – necesitamos respuestas…
Tras vociferar como una criatura de ultratumba, el enjambre en el que Izuku se convirtió voló tras ellos. Ignorado un par de metros sobre él se ve algo en cielo, resulta ser un pequeño dron que ve Izuku irse con su cámara. Poco a poco el dron se distorsiona hasta volverse invisible y sólo se ve una leve silueta del mismo que empieza a seguirlo a una distancia lo suficientemente larga como para no ser detectado por los murciélagos.
Mientras tanto, por el lado de los perseguidos.
− ¡De todos los lugares, de todos ellos ¿Por qué? ¿Por qué tenías que estar en el parque?! – Dijo la ahora identificada Tomoko mientras saltaba como saltamontes entre las compás de los árboles, sosteniendo en su hombro izquierdo al Joven Bakugou Katsuki.
El rubio cenizo se mostraba en una especie de trance, trance del que, aparentemente, no parecía salir muy pronto. Y Tomoko, si bien estaba preocupada por ello, mostraba un semblante un tanto más furioso. Furioso por aquel delincuente que, aparentemente, trató de asaltar a Katsuki. Saliendo ella en su rescate pues su mejor amigo no estaba bien, no desde aquel evento hace cuatro meses.
Donde él perdió el brazo… por ella.
− Ese sujeto… − Tomoko sentía que algo estaba mal con aquel tipo del parque, era extraño – siento que…
− Tomoko... – la joven Midoriya escuchó la voz de su mejor amigo llamarla, siendo así que pasó a detenerse sobre una rama. Ella volteó su cabeza para asegurarse de que ese tipo no los siguiera, bajando de los árboles.
Arrodillándose para dejar al rubio cenizo recargado en la base de un árbol, mostrándose un tanto mareado por el agitado viaje en el que su amiga lo traía huyendo de Izuku.
− ¡Kacchan! – ella gritó preocupada, pues su estado mental, según los médicos, tardaría aún más en recuperarse que ella − ¿Estás bien?, vi cómo te derrumbaste frente a ese tipo… sí te hizo algo yo…!
− Tomoko… − Bakugou detuvo lo que decía cuando apoyó su único brazo sobre el hombro izquierdo, levantando la cabeza para mirar sus ojos verdes con sus ojos rojos, ojos en los cuales se mostraban felicidad y comprensión. Cosa rara para Tomoko. Pues son los mismo que ella… − Yo… yo estoy bien – dijo retomando el aliento.
− Kacchan – Tomoko suspiró aliviada. Su novio no entró en un ataque de pánico.
− El… no hizo nada… yo solo me emocione… un poco y… bueno – el pobre rubio apenas y podía controlar su lengua, era el flujo de emoción tan grande que él no sabía ni cómo hablar sobre el chico que creyó no volver a ver en su vida – solo… solo no pudo reconocerme…y… yo… mi quirk – él empezó a temblar. Temblor que la Midoriya reconoció – yo, yo no… − eso hasta que Tomoko lo abrazó, tomando su cabeza entre sus brazos, apoyando al chico sobre su busto.
− Kacchan… – la voz de Tomoko lo tranquilizó, tanto como siempre lo hacía − ya hablamos de esto antes – dijo de forma dulce y tierna… como siempre había sido con él – tú no eres un villano… mucho menos un monstruo…
Sus palabras hicieron que Bakugou muestre un rostro arrepentido e, instintivamente, lleve su única mano a donde reside aquel muñón de lo que fue su brazo. Apretando los dientes con impotencia y dolor. No físico… sino mental. Pues, hace cuatro meses que él…
− Yo… Tomoko – dijo Bakugou con la voz temblorosa – yo…
Antes de que pudiera continuar, Tomoko le tomó de la cabeza con suavidad momentos antes de hacer que la viera, sonriéndole como siempre lo había hecho.
− Tú me salvaste en aquel momento… a pesar de tus defectos pasados y… tu brazo – Tomoko hizo un gesto de dolor por un segundo antes de volver a sonreír – pero, aun puedes ser un héroe, aun puedes seguir a pesar lo que digan lo demás ahora – Tomoko volvió a abrazarlo, gesto que calmó al rubio cenizo – recuerda que yo… estaré aquí para ti – soltó el abrazo y le volvió a sonreír – Sensei, también lo dice… y yo te lo diré de nuevo… − es entonces que el rubio la miró con lágrimas en los ojos – tú también puedes ser un héroe… Kacchan…
Bakugou, al verla, no pudo evitar bajar la mirada con una sonrisa triste…
− no te merezco… yo… − la chica entonces le cerró la boca al poner su dedo índice sobre sus labios.
− ya te lo dije… − exclamó ella alegremente antes de extender su dedo meñique de la mano derecha, tomando con la misma mano la mano de Bakugou en un gesto de promesa – todos cometen errores… y tanto tú como yo tenemos una promesa que cumplir. ¿No?
− Pero eso es… −
− ¿Algo infantil? – se burló la chica – lo sé, pero, juramos ser héroes los dos, y sé que lo cumpliremos – dijo la joven Midoriya antes de mirarlo con solemnidad – Sensei también lo dice… y sé que ambos lo lograremos… hemos de superar todo juntos…
Bakugou, al verla irradiar esa alegría y ese gesto de actitud despreocupada que siempre le hacía sentirse raro, no pudo evitar sonrojarse. Después de todo, esta chica lo había obligado a declararse. Eran novios, pero…
− para de decir esas cosas – dijo en un tono un tanto tímido y molesto, pero era más vergüenza que otra cosa – no… no me acostumbro todavía…
− deberías… − le dijo Tomoko señalando con el dedo índice de la otra mano mientras se aferraba afectuosamente a la mano del rubio – o tu madre seguirá pensando que eres gay…
− ¡E−eso no es verdad! – el chico se sonrojó más de lo que ya estaba, terminando por desviar el rostro ante la risa ligera de la peli verde – además… yo…
Apretó un poco la mano de Tomoko, era áspera y llena de callos y ampollas. Pero podía sentir el afecto de ambos.
− yo… soy feliz… − musitó en un susurró − contigo…
Tomoko se sonrojó levemente, pero sonrió al instante.
− sí – es entonces que Tomoko, tras ver que había dejado su miedo, decidió sentarse a su lado y recargar su cabeza sobre el hombro derecho de Katsuki, abrazando su única extremidad mientras cerraba los ojos, solo para abrirlos con melancolía.
− sabes… Kacchan – dijo la peliverde, tomando un tono de voz un tanto… triste – yo… creí que podía odiar este sitio… después de…
− ¿De lo de tu hermano? –Katsuki lo menciona por mero reflejo, sintiendo como ella apretó el agarre en su único brazo antes de mirarla con preocupación – lo siento, yo no…
Tomoko negó con la cabeza antes de desviar la mirada con el ceño fruncido. La sola mención de él era…
− Yo… me ocuparé de él… − dijo con determinación, pero para Katsuki era terquedad − pero aún no… necesito ser más fuerte y…
− Tomoko – Katsuki la detuvo, eso tras ver como ella se ponía al mencionar al "adefesio" … según ella… que era su hermano – yo… yo creo que deberías…
− no – la Midoriya respondió por reflejo – no lo perdonaré… no después de que su mera existencia nos arruinó la vida… a mi familia y a mí – se notaba el rencor en su voz y la ira en su mirada. Un sentimiento de rabia surgía cuando su hermano entraba en el tema – si no fuera por él, yo… mamá y papá… ¡Nos arruinó!
− Tomoko… sabes que él solo –
− es frustrante… Kacchan – ella le interrumpió con un tono de voz casi venenoso – él… si él no existiera, el mundo sería mejor…
Katsuki sintió un nudo en la garganta tras oír aquellas palabras. Sabía que ella odiaba a Izuku. Él mejor que nadie lo conocía…. O bueno, lo conoció mejor que nadie. El peliverde Midoriya era alguien amable y tenaz, tanto como Tomoko, más, sin embargo, no era tan terco ni tan necio como ella. Aunque recuerda como aquel día notó lo poco poderosa que era su habilidad, la frustración de como aquel perro que casi mata a la que puede llamar con orgullo su novia. Pero más aún que por su debilidad no podía salvarla en ese momento… momento donde Izuku despertó su verdadero ser. Donde su naturaleza vampírica se desató para conocimiento del mundo.
Aún recuerda como su madre habló con la señora Midoriya para saber cómo ayudarlos. Más no pudieron solucionar las consecuencias de aquel evento. La mitad de la ciudad quería saber si el pequeño era o no una amenaza, así que los Midoriya optaron por abandonar al mayor de sus hijos.
Izuku fue dado en adopción y nunca más supo de él, y Tomoko estaba lejos de querer oír algo sobre Izuku siquiera. Pues la joven Midoriya, tras aquella tragedia, comenzó a ser acosada, siendo tachada de ser una monstruosidad o peor. Incluso cuando los demás descubrieron que ella era una quirkless, las bromas y las burlas no cesaron, por el contrario, aumentaron. Al grado de que ella casi se suicida. De no ser por su intervención a tiempo, ahora mismo no tendrían esta conversación. Y tal vez, solo tal vez, lo ocurrido en aquella vez hace cuatro meses quizás y nunca hubiera pasado. Aunque quizás… eso hubiera sido mucho peor. Para ambos.
Ahora mismo, con ese tipo de reacción, no podía decirle que el sujeto del cual escaparon era no otro que aquel "monstruo" que tenía por hermano. Ni mucho menos que él se mostraba contento de poder volver a ver a ese chico que él mismo consideró como un rival y un hermano.
No, no podría hacerle eso. Así que…
Bakugou, instintivamente, tomó a Tomoko tras rodear con su única extremidad y la abrazó de tal modo que la peli verde abrió los ojos sorprendida por la iniciativa que tomó su novio. Aunque no pudo evitar sonreír con dulzura antes de cerrar los ojos, conforme con aquel gesto, sintiéndose segura al saber que su mejor amigo de la infancia y novio actual estaba mejorando. A paso lento, claro. Pero ahí estaba el cambio.
Y eso es lo que hacía que el corazón de Tomoko se llenara de felicidad y de un calor sumamente reconfortante. Sintiendo como su corazón latía algo rápido solo para sonrojarse y levantar el rostro, mirando a Bakugou y como este también compartía su rubor. El hecho de estar juntos en momentos como estos era algo… especial y único.
Tomoko quería subir el nivel en su relación, teniendo que recurrir a la melosa de su madre por consejos. Pero ella solo pudo decirle que fuera a su ritmo y que no apresure las cosas. Pues a penas habían declarado lo suyo, siendo abrazos y caricias lo único que han hecho hasta ahora. Por eso el hecho de que Katsuki tome la iniciativa le sorprendió y le hizo sentirse especial. Pues para él, ella lo era. Y era recíproco.
Ambos se quedaron viendo los ojos del otro, el tiempo a su alrededor se había detenido para ambos, siendo así que sus rostros se mostraban muy cerca, tan cerca que casi podían…
Ambos desviaron la mirada mientras se sonrojaba a tal grado que casi podían ser confundidos con tomates. El vapor salía de sus cabezas, pues ambos no podían soportar más allá de tomarse de las manos o abrazarse. Ha sido así desde que decidieron hacer oficial su relación. Tomoko creyó que Katsuki podría ser quien tome la iniciativa, pues de los dos era quien más confianza tenía. Pero era tan vergonzoso a veces que ni siquiera podía verla a los ojos por buena parte del día tras hacer gestos como el de ahora. Y que ella sea tan inexperta en el amor como él no era mejor.
Ella lo seguía siempre, lo admiraba y, en secreto lo amaba. Mas cuando hicieron oficial lo suyo, se sentía como una tonta. Las citas y el pasar tiempo juntos era algo lindo y hermoso… pero cada vez que intentaban besarse o subir algún escalón, ambos se avergonzaban y… bueno, ya lo vieron ustedes.
− yo… creo que debemos volver… ya sabes – dijo Bakugou con el rostro avergonzado mientras se levantaba como podía.
− sí… puede que mis padres se enojen… ya sabes – Tomoko le siguió, jugando con sus dedos mientras evitaba ver al chico a la cara – no puedo creer que volviera a fallar… ¡¿Qué pasa conmigo? ¡Lo conozco desde que éramos niños, esto debería ser fácil! ¡¿Es que el amor no puede ser más sencillo?! – la chica comenzó a murmurar de forma inaudible. Mientras que nuestro rubio cenizo…
− Dios, eres un cobarde… ¡¿qué tan difícil es solo besarla y ya?! – se gritó a sí mismo en su mente como solía hacerlo antes − ¡Solo ve, toma sus labios y hazlo! ¡Así de simple!
Claro, era más fácil decirlo que hacerlo.
Ambos se encontraban de espaldas, sin poder mirarse el uno al otro debido a lo vergonzoso que era esto. Bakugou trató de tomar la iniciativa, pero casi siempre pasaba esto. Se arrepentía al último segundo y no lograba nada. Era algo casi absurdo y ridículo comparado como se comportaba antes, pensando solo en ser un héroe. Pero, ahora, no tenía ni idea de cómo tratar con el amor. Quería a Tomoko como más que una amiga, el muñón en su costado izquierdo lo comprueba. Más el hecho de demostrar dicho efecto era donde fallaban. Nunca había creído que su amiga de la infancia fuese tan linda y atenta con él, o tal vez sí lo notó, pero no se quiso hacer ilusiones debido a su arrogancia, o quizás fue su ego el que lo cegó en ver que la chica detrás suyo era la única persona que lo quería por fuera de su familia y la única que lo amaba como era, siendo aún un patán en toda regla.
Debía cambiar. Debía hacerlo por ella y corresponder sus sentimientos como debe y no volver a ser el estúpido arrogante que nunca pensaba en los demás. ¿En qué momento se volvió un tipo petulante? Era una pregunta para otro día.
Tomoko, por su lado, siempre siguió a Kacchan, desde que eran niños los siguió a él y a su hermano, pero nunca creyó que terminaría enamorada de su mejor amigo. Sí, él cayó en ese hoyo negro de la soberbia y el egoísmo, creyéndose superior al resto por su don hasta hace cuatro meses, donde ambos conocieron más sobre sí mismos. Ella reconociendo su propio valor, dejando de ser un ratón cobarde que se ocultaba y evitaba a todo y a todos por su pasado, mientras que él se tornaba en alguien más abierto y comprensivo con otros. Terminando así juntos… aunque el costo fue bastante grande para ambos.
Es así como ambos comenzaron a caminar en medio de la pequeña arboleda hasta llegar al pequeño sendero que daba para con el riachuelo por donde Tomoko una vez se había caído tras intentar cruzar mal el puente. Deteniéndose frente a este solo para observar.
Bakugou río al recordar aquel momento.
− ¿Qué es tan gracioso? – preguntó ella algo extrañada por la risa de su novio, eran raras las ocasiones en las que él reía.
− no bueno… digamos que fue aquí donde demostraste ser más terca que yo – dijo él rubio cenizo con una sonrisa. Misma que se contagió en el rostro de Tomoko.
− sí, lo recuerdo bien – dijo la peliverde bajando la mirada con un rostro melancólico – ese día estábamos jugando y… creo que me caí por accidente… − luego rio levemente – mamá se enojó ese día al verme herida…
− recuerdo que traté de ayudarte, pero te negaste rotundamente a ello – Bakugou recordó algo divertido – hiciste un lindo puchero.
− yo no lo recuerdo así – Tomoko volvió a hacer el mismo tipo de puchero, solo para sonreír nuevamente – bueno, ese día fue muy divertido para nosotros dos.
Esas palabras confundieron al rubio, si mal no recuerda…
− Tomoko – le llamó – en ese entonces…
− estábamos los tres juntos – una tercera voz sorprendió a ambos. Volteando a ver a Izuku de pie detrás de ambos − ¿o es que no lo recuerdas… Tomoko?
Bakugou entonces quiso decir algo al notar al pelinegro de lentes con las manos en los bolsillos, pero la rápida reacción de Tomoko le tomó desprevenido. Pues la chica ya se mostraba lista para pelear con un rostro fiero.
− ¿Otra vez tú? – espetó con algo de molestia mientras se colocaba en posición de combate, puede que aún no domine del todo sus nuevas habilidades, pero debía de tener la habilidad suficiente para un delincuente como el que tenía frente a ella − ¡¿Quién eres y qué carajos quieres con nosotros?!
Los tres quedaron en silencio mientras el aire de los alrededores se tornaba tenso y pesado, como si un desastre natural fuese a suceder aquí y ahora.
Es entonces que Izuku suspiró.
− aun cuando ya te lo dije sigues sin entender – dijo mientras se rascaba la nuca con la mano derecha – realmente eres terca… y veo que eso no ha cambiado…
− ¡Déjate de estupideces! – Tomoko se molestó por la actitud demasiado relajada que tenía este sujeto – no has respondido mis preguntas… ¡Y no trates de usar ese tono familiar conmigo! ¡Es asqueroso!
Tras aquello, el pelinegro volvió a suspirar. Aunque esta vez se mostraba más cansado que nada.
− supongo que no me reconoces… bueno, no es como si quisieras hacerlo por lo visto – dijo mientras sacaba algo de su espalda y se lo arrojó a Tomoko. Esta última atrapó el bate de cricket que le había arrojado hace no mucho – sigues lanzando como niña…
− ¡¿Cómo te atreves a…?! – Tomoko fue interrumpida por su hermano.
− dime… ¿Aún necesitas este peluche de All Might para dormir? – sus palabras hicieron que los ojos de Tomoko casi se salgan de sus cuentas – después de todo, era tu favorito… recuerdo que incluso lo pediste con tu nombre con marcador para no perderlo nunca… mamá se enfadó aquella vez…
− ¿Cómo es que tu…? – es entonces que Tomoko observó como aquel delincuente se quitaba las gafas, revelando algo que le hizo sentir un hueco en el estómago. Casi como un golpe que la dejaría inconsciente por unas horas – no…
El parecido con su padre era bastante notorio, tenía las pecas de su madre y el mismo mentón. Puede que incluso tenga los mismos ojos.
O lo seria si no fuera que la mirada carmesí que le miraba era digna de un animal dócil, aunque ella lo puede ver,él la estaba analizado como un depredador que está listo para atacar si muestra un signo de hostilidad. Un cazador listo para correr tras su presa sin ninguna posibilidad de escape.
Tomoko entró en un ataque de pánico. Su respiración se volvió errática y su cuerpo comenzó a temblar de miedo, hasta sentir que se acumulaban lágrimas en sus ojos por la mera presencia frente a ellos. Tirando el bate al suelo terroso del bosque en el mundo.
Un recuerdo la atacó salvajemente y le llevó a revivir aquel momento de desesperación. Frente a ella no estaba aquel chico delincuente, sino un pequeño niño como ella, manchado de sangre que corre desde su boca hasta su mentón, empapado de sangre su uniforme escolar y una sonrisa demoniaca. Siendo ella una niña pequeña que, al ver aquello, dejó su postura de combate y retrocedió un par de pasos antes de caer de sentón y seguir retrocediendo.
− ¡Tomoko! – Bakugou se mostró asustado por la repentina reacción de su novia, corriendo a socorrerla solo para descubrir que ella estaba en un estado de pánico − ¡Oye, vamos, reacciona!
El rubio le tomó de hombros y solo entonces la chica por fin reaccionó, con el rostro lleno de lágrimas y un gesto de desesperación, como si hubiera visto a la cosa más aterradora del mundo
Y se encontraba parada frente a ella.
− ¿Por qué…? – musitó con miedo y terror − ¡¿Por qué carajos estás aquí, monstruo?!
Tras ese grito, Izuku se mostró sorprendido mientras que Bakugou volteó a verlo, notando como el pelinegro bajaba la mirada y el rostro.
[Ella… odiarnos… mucho]
− Tomoko… yo… − trató de decir algo, avanzando un paso solo para ver como ella retrocedía violentamente al alejarse de Bakugou tras rechazar su mano con un ademán de golpe.
Tomoko volvió a tratar de retroceder,pero esta vez Bakugou no lo dejó al tomarla de la mano con firmeza. La joven Midoriya se mostraba aterrada. Era el pánico y el miedo tales que luchaba inútilmente, llegando a golpear al rubio repetidas veces en un acto desesperado de liberarse…
− ¡Tomoko, tranquilízate! – gritaba el rubio mientras soportaba la resistencia de la chica.
− ¡No, monstruo! – dijo aún con más fuerza − ¡aléjate!
− ¡Es tu hermano! –
− ¡No! – negó como si fuera todo una pesadilla − ¡Esa cosa no es mi hermano! ¡No tengo ningún hermano!
Es entonces que Izuku abrió los ojos, manteniéndose de pie a la distancia no pudo hacer nada más que observar con una presión en su pecho como su gemela menor se mostraba prácticamente aterrada de su mera presencia. Declarando aquellas cosas frente a él. Reviviendo un antiguo pesar oculto en su interior…
− Tomoko… − musitó sólo para aferrarse al instante − ¡Tomoko!
Es entonces que Izuku vio como su hermana menor, a quien no había visto casi diez años, se desmayaba del miedo con solo verlo. Siendo entonces que el rubio cenizo trató de hacerla reaccionar, entrando en pánico al ver que la joven no reaccionaba.
[¡No!]
El pelinegro trató de dar un paso, solo para detenerse antes de siquiera pensarlo. Aunque el grito de su yo interior fue más que suficiente para detenerle.
[Si… nosotros… acercarnos… ser… peor]
Izuku se mordió el labio, esta no es la forma en la que él quería reencontrarse con su hermana, pero.
− quizás… quizás y no debí… – pensó Izuku con un rostro sumamente triste y algo desilusionado. Su hermana aún lo ve como un monstruo, ese acto y los gritos de pavor lo confirmaron.
[Hermana… odiarnos… palabras… doler]
Izuku entonces solo pudo apretar sus puños y contemplar aquello. Impotente. Esto no quería que pasara, este era el peor escenario que hubiera querido evitar. Pero no pudo.
Es entonces que Bakugou logró finalmente revisar que ella estaba bien, cosa que le hizo suspirar con algo de alivio a nuestro vampiro. Quien relajó sus manos solo para alzarlas y observar cómo las heridas de sus garras en sus palmas sanaban en cuestión de segundos hasta desaparecer.
− Realmente… − pensó antes de cerrar sus manos, apretando los dientes – soy un idiota…
Fue tras su hermana apenas verla y este es el resultado. Falló en sus acciones y ahora…
Decidido a escapar, volvió a colocarse los lentes antes de darse la vuelta para irse, vino a devolverle el bate a Tomoko y ya cumplió con ello. Por lo que decidió retirarse… antes de causar más daño.
Sin embargo…
− ¡Izuku! – la voz de Bakugou le sorprendió al llamarlo, volteando para verlo con un gesto de desesperación − ¡Ayúdame, por favor!
El mundo se congeló para Izuku. Frente a él, un viejo amigo de la infancia le pidió ayuda. A él, alguien a quien no había visto en casi una década, pidiendo su ayuda como si fueran amigos de toda la vida, pese a que ahora mismo ambos eran prácticamente extraños.
Entonces, de ser así ¿Por qué se movió rápidamente para ayudarle a cargar con su hermana inconsciente?
El vampiro tomó a la chica en sus brazos, era más ligera de lo que creyó, mirando al rubio cenizo ya más tranquilo.
Izuku tenía miles de preguntas, pero no era el momento para ello. Miró el rostro de su hermana y no pudo evitar pensar…
− se parece mucho a mamá – pensó en su mente – realmente es bonita…
Debía llevarla a casa… o al menos, lo más cerca de ella posible…
[Hermana… odiarnos…pero]
− No es momento para esto… − callando su otro yo, Izuku miró a su viejo conocido – este… Katsuki… kun – el rubio se extrañó por lo dicho por su amigo – ella…
− vamos – dijo tras comenzar a caminar, tomando el bate del suelo antes de mirar al vampiro con una mirada de perdón y un gesto de cansancio – yo… creo que…
− lo sé – dijo Izuku – guíame…
[Ella… odiarnos… pero… nosotros… no… a… ella]
Y así, Bakugou miró a Izuku antes de guiar al vampiro fuera del bosque… a su antigua casa… terminando así con este día…
/
La sangre corría por las comisuras de su boca mientras sonreía con perversidad. Mirando con unos ojos llenos de maldad.
La pequeña Midoriya se mostraba aterrada, pues esa cosa la miraba como a una presa. Un miedo y un pavor se apoderaron de ella, mientras aquel monstruo se acercaba lentamente a ella, sonriendo de forma casi demencial.
Ella quería gritar, quería salir corriendo de ahí,huir de todo y no mirar atrás…
Pero, esos ojos carmesí… esa mirada de maldad…
Eso… le paralizó. El miedo la inundó y cuando menos supo, ese monstruo la había apresado, siguió sonriendo hasta que…
− no… no… −
− ¡NOOOOOO! – Tomoko se levantó de su cama, vestida con una franela gris sin mangas y unas pantaletas verdes. Se mostraba asustada, sudando a mares y respirando pesadamente. Pasando sus manos por su cabello húmedo por el sudor, mientras las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Es entonces que, llorando, se abrazó a sí misma. Era de noche y se mostraba en su habitación, decorada con todos los artículos, pósters y demás relacionados con All Might en su mayoría, algunos afiches de bandas de rock actuales tapizaban sus paredes y mostraba una enorme cantidad de peluches por todo el lugar. La luz de la luna se reflejaba por sobre la ventana, atravesando todo su cuarto hasta alumbrar el suelo del mismo. Mientras en aquella cama individual se mostraba una aterrada Tomoko.
La Midoriya menor abrazaba sus piernas mientras lloraba con el rostro oculto entre las rodillas. Las mismas pesadillas que la atormentaban de niña habían regresado.
Y todo por causa de ese monstruo.
− ¿Por qué? – se dijo entre el llanto y la desesperación − ¿Por qué tuvo que volver?
Su hermano mayor… ese bastardo que casi la mata cuando niña había vuelto, quizás para atormentarla ahora que finalmente había encontrado la felicidad y su destino. En su mejor momento. Esa… cosa, había regresado a su vida, retomando esas pesadillas que siempre, siempre le causaban reacciones como esta. Atormentando cada noche durante toda la primaria hasta que finalmente pudo superarlas.
Y ahora habían vuelto.
Recordó como lo vio. Fue hace unas horas. Katsuki le había ayudado a volver a casa tras desmayarse, soportando como pudo con su único brazo a ella para traerla a casa desde el pequeño bosque. Terminando por dormir hasta hace minutos que me despertó de aquella pesadilla.
Sus padres le ayudaron ya que creían que todavía no supera lo acontecido de hace cuatro meses. El ataque de la escuela. Siendo así que ella terminó siendo la novia oficialmente de su mejor amigo… quien dio su brazo por ella. Literalmente.
Bakugou nunca fue el más abierto con todos salvo con ella, quien lo conocía lo suficientemente bien como para admitir que había fracasado en evitar su actitud altanera y orgullosa. Pero también se enorgullece de que el chico haya recapacitado y se vuelva alguien más sociable y amable. Quizás por eso y más que acabaron juntos.
Pero…
− ¿Por qué aquí y ahora?... cuando todo estaba mejor… él… – se preguntaba Tomoko. Pues ese pasado que ella quería olvidar, ese fenómeno que tenía por gemelo mayor, había vuelto no solo a la ciudad, sino también a su vida. Una que estaba mejorando bastante –si tan solo él… si tan solo él no existiera…
¿Qué sería de su vida? ¿Sería mejor? ¿Feliz? ¿Hubiese pasado por esa vida llena de humillaciones de las demás chicas por no tener poderes? ¿Hubiera seguido con Kacchan y ser como ahora? ¿Qué hubiera pasado realmente?
No lo sabía, no había respuesta para muchas de sus preguntas que ahora mismo se realizaba. Y quizás, tal vez, era mejor no conocer las respuestas nunca… de eso no había duda en ella.
Es entonces que ella miró a su derecha. Y ahí estaba. Su peluche favorito.
Una muñeca de trapo de All Might, algo vieja y gastada. Pero era su posesión más preciada. No solo por ser de edición limitada. Sino porque fue su primer regalo que le dio Kacchan. Su tesoro más valioso.
Aún recuerda cómo lo obtuvo y como el pequeño rubio cenizo se lo dio avergonzado. Bakugou siempre fue tsundere y, aunque no lo admita, es algo que le gusta de él.
Sonriendo ya más tranquila al ver aquella muñeca, la joven Midoriya optó por tomarla entre sus brazos para abrazarla contra su pecho. Recordando en su mente a aquel chico rudo y sin educación que siempre estuvo con ella. Ese que declaró que daría su vida por ella, incluso más si las tuviera.
Fue ese sentimiento de amor que le dio algo de tranquilidad en medio de la noche. Suspirando mientras volvía a recostarse boca arriba, mirando al techo de su cuarto. Tomando la muñeca entre sus manos para alzarla y verla.
− dime… Sensei – preguntó la chica mirando a la muñeca − ¿Qué debería hacer?
Su pasado que tanto la perseguía y del cual había huido todo este tiempo finalmente la había alcanzado. Más tarde, recordó que ella no estaba sola y que Kacchan había estado con ella desde el principio. Sin mencionar a su mayor figura heroica que la escogió a ella como su digna sucesora. A ella por sobre el resto.
Quizás y deba hablar con él mañana, después de todo, eran vacaciones de verano y, pese a que hace dos días fue su cumpleaños. Sentía que esta oportunidad era el mejor obsequio de su vida. pues ahora mismo tenía todo lo que ella deseaba. Tenía a sus padres, tenía a Kacchan y tenía a Sensei… quizás no sean muchas personas. Pero son las que más quiere en el mundo.
Tal vez eso era más que suficiente para ella. Después de todo… ¿Qué tenía esa abominación que ella no?
Nada.
Ella tenía esa ventaja y no la desperdiciara nunca. Y menos con los planes de su maestro para con ella.
− sabes, Sensei – dijo mientras volvía a abrazar la muñeca contra su pecho, eso lo hacía cuando se mostraba insegura y temerosa. Deseando tener el valor y la fuerza del símbolo de la paz a su lado para mantenerse firme ante todos los males contra ella – quizás… y sea muy afortunada…
Y vaya que lo era. Tenía a su familia. Tenía su futuro brillante por delante… incluso tenía el amor de Kacchan… ¿Qué más podría desear?
− sí… soy muy afortunada… − y así, con esa muñeca entre sus brazos. Midoriya Tomoko pudo volver a dormir con tranquilidad. Recordando que no importaba su pasado, sino lo que le depara el futuro – yo… ya no estoy sola…
Recordó brevemente toda su vida, el acoso constante en la escuela, como la tacharon de fenómeno como a su hermano y como ella casi comete una estupidez por el miedo y el dolor… mismos que se convirtieron en valor y fortaleza para enfrentar los retos que le depara su vida de ahora en adelante.
− yo… no te… tengo miedo – susurró entre sueños −… Deku…
Tras aquello, Tomoko se quedó dormida. Soñando con el mañana y superando aquella pesadilla que le despertó en medio de la noche.
Sin saber que su destino estaba entrelazado con el de su gemelo… ya que, después de todo, la luz y la oscuridad son, fueron, y siempre serán hermanas…
La diferencia es saber… ¿Cuál es cuál?
Un nuevo día llegó y el fin de semana estaba por acabar.
Siendo así que, en pleno domingo, Kurotsubaki Izuku se encontraba frente a Bakugou en una mesa de una cafetería que encontraron por ahí ambos para hablar de algo importante.
− te ves… Bien – dijo Bakugou, algo incómodo por la situación – mejor de lo que esperaba…
− tuve mis caídas – respondió el vampiro – aunque siempre me levanté…
− eso no lo dudo – el rubio sonrió – sin dudas, me alegro que estés bien… después de tantos años…
Izuku sintió un hueco en el estómago al escuchar esas palabras, desviando la mirada del gesto sincero del rubio.
− no puedo decir lo mismo de ti – dijo – después de todo…
− Ah, sí – Bakugou tomó lo que quedaba de su brazo izquierdo, sonriendo con tristeza – esto… son las consecuencias de la arrogancia…
El rubio iba vestido igual que ayer, lo mismo con Izuku, quien se mostraba algo dudoso por la actitud tan amigable que presentaba el rubio. Según recuerda, era alguien obstinado que nunca actuaría de esa manera. ¿Qué le ocurrió exactamente para que quedara en ese estado y con esa aptitud?
No lo sabía, pero quería averiguarlo.
− entonces… ¿Qué pasó exactamente contigo? – pregunta el rubio cenizo, retomando la plática – digo, un día simplemente te fuiste y… los medios…
− es complicado de explicar – declaró el pelinegro sin los lentes en su rostro, bebiendo de su café expreso frío que decidió pedir – solo digamos que… mi poder era demasiado peligroso para todos… incluso para mi familia…
Bakugou entonces retomó un gesto de seriedad.
− La RND… − la sola mención de ello hizo que Izuku deje el café – lo sé, bueno… al menos sé que estuvieron involucrados con tu familia… aunque nunca supe los motivos ni las razones de ello. No al menos hasta que tu padre habló conmigo hace semanas…
− entonces supongo que ya estás enterado de la mayor parte de ello – Izuku dejó el café sobre el portavaso en la mesa – de ser así eso nos ahorraría bastante charla.
− no creas que sé todo – espetó el rubio con un gesto cansado – solo sé que te declararon como un… riesgo en potencia…
− Amenaza – corrigió Izuku con un gesto triste – me llevaron a una instalación aparentemente secreta… y me torturaron hasta el cansancio – Bakugou notó como apretaba sus puños y un gesto de rabia se coló en su rostro – me golpearon hasta la muerte durante dos años… teniendo apenas cinco de vida…
− … − Bakugou no podía comentar nada, más simplemente apretó sus labios, pues jamás creyó que oiría eso de parte de su antiguo amigo de la infancia.
− Luego de eso… me llevaron a Kessei – dijo sorprendiendo al rubio – sí… ahí vivi hasta hace tres días que pude regresar…
− pero… ¿Escapaste o algo? – preguntó Bakugou temeroso. Había incontables rumores sobre Kessei, ninguno bueno. La mayoría eran sobre una prisión de máxima seguridad al nivel de tártaro. Otras que era una locación similar al triángulo de las bermudas o el triángulo del dragón donde ocurrían cosas extrañas e inexplicables donde la gente era enviada a morir por los horrores que ahí acechaban. Cada una de las teorías era más descabellada que la anterior.
Aunque todas estaban erradas.
− ¿Escapar? – Izuku lo miró con rareza − ¿Simplemente me fui? ¿Por qué crees que escapé o algo así?
− No, bueno… − Bakugou se rascó la nuca con su única mano – creí que estabas en una prisión o algo…
− Kessei no es nada de eso – dijo Izuku cansado – no sé qué opinión tienen aquí sobre la isla. Más no es nada más allá del otro mundo. Es como cualquier otra isla de las costas – volvió a tomar su café nuevamente – aunque… creo que no debí volver…
Bakugou supo a qué se refería. Los eventos de ayer.
− sobre eso… −
− Ella me odia, lo sé – dijo el vampiro con un suspiro pesado – yo… no quería que esta situación ocurriera así…
− Izuku… −
− puede que no lo parezca… incluso parece que mienta, pero siempre creí que ella me recibiría con un golpe y luego me daría la bienvenida – Izuku rio de forma divertida – incluso creí que podría tenerme cierto cariño… pero…
− lo siento mucho – dijo Bakugou – pero… tras lo del jardín de niños, ella no ha tenido una vida fácil…
− me lo imagino – dijo Izuku – mamá me lo contó todo… pero creo que solo endulzó las cosas…
− pues fue peor – dijo Bakugou – la acosaban en primaria, se burlaban de ella casi todo el tiempo, incluso la humillaban con crueles bromas…
Izuku notó la rabia en cada palabra del rubio. Así que supuso que él la defendía, pero no era suficiente.
− incluso… yo llegué a hacerlo – eso sí le sorprendió al vampiro. Quien no dudó en ver el gesto de arrepentimiento en el rostro del rubio. – Yo… no soy como me vez ahora. Era diferente… muy diferente.
− ¿A qué te refieres? – Izuku notó entonces un gesto cansado en el rubio junto al hecho de que volteó los ojos para ver su muñón izquierdo − ¿Tiene que ver con como tú…?
− digamos que es una larga historia… − el rubio bajó la mirada – y una muy trágica…
Izuku supuso que era un recuerdo muy doloroso. Pero no tiene nada mejor que hacer por el resto del día. Así que…
− ¿Podrías contarme? – Bakugou se sorprendió por la pregunta, más notó el gesto de curiosidad y comprensión en el rostro de Izuku – si te molesta o algo yo lo…
− no, no es eso – el rubio entonces se rascó la mejilla – es solo… que no me enorgullece mucho…
− si algo aprendí es que no puedes juzgar un libro por su portada – dijo – tienes que leer el contenido para ello… Una sabiduría de mi sensei… Que lo leyó en una galleta de la fortuna.
Bakugou se sorprendió al oír aquello. Más luego suspiró para verlo con sinceridad al rostro.
− bueno, todo comenzó cuando comenzamos el segundo año de secundaria… cuando yo era un villano – dijo Bakugou, sorprendiendo al pelinegro.
− ¿Un villano? –
−… Sí… un villano y vino uno mucho peor… −
Y así, un relato comenzó…
