—Junto a ti, al pasar las horas ¡oh, mi amor!
Hay un rumor de fuente de cristal que en el jardín parece hablar…en voz baja a las rosas.
Dulce amor, esas hojas secas sin color, que barre el viento son recuerdos de romances de un ayer…
besos y promesas hechas con amor en Armistead, entre dos personas en un atardecer…que siempre se recuerda.
Oh, mi amor…mientras dos se quieran con fervor, no dejaran las flores de brotar ni ha de faltar al mundo paz…ni calor a las rosas.
Yo sé bien que hay palabras huecas sin amor, que se lleva el viento y que nadie las oyó con atención,
pero otras palabras suenan oh, mi amor al corazón, como notas de canto nupcial y así te quiero hablar…si en Armistead me esperas…si en Armistead me esperas…—
—¿No ha querido comer? —
—me temo que no, solo está ahí cantando la misma maldita canción una y otra vez. —
Giovanna miro hacia la puerta entreabierta, la imagen de su prima michiru, abrazada a sí misma, con los ojos cerrados mientras tarareaba la canción que hace un par de años había sido el mayor éxito de su carrera y la había catapultado a la fama mundial por fin.
—"concierto en Armistead" — respondió a su tía con melancolía.
—maldita canción, maldita mujer— escupió la madre de michiru —maldita la hora en que se encontró haruka tenoh que la enloqueció. —
Giovanna suspiro, se acercó a la cama donde su prima yacía viviendo en su mundo, un mundo donde haruka iba por ella a Francia, donde grababan una última película y a pesar de las adversidades, celos y malentendidos encontraban la felicidad.
—no está aquí— susurro con tristeza mientras pasaba sus manos por el cabello de un azul impresionante. —no está aquí—
—¿se la ha llevado ulrika? — michiru sollozo — Ella no puede llevársela, ¡Haruka es mía! ¡MÍA! No puede amar a ulrika —
—Michiru ¿Quién es Ulrika? —
Ambas comenzaron a forcejear, sintió que michiru la aventó y Giovanna la tomo de las muñecas.
—¡está en tu mente, michiru! reacciona ¡DEMONIOS! —
Giovanna se acercó a su oficina, tomo el periódico que había dejado olvidado en el escritorio, la noticia del heredero millonario americano que había sido descubierto como mujer y encerrado en un manicomio por perversión. Donde falleció a los cinco meses de pulmonía; dio la vuelta al mundo. Su compañía fue a la quiebra de inmediato por el escarnio público.
La líder del emporio Kaioh, se dejó caer en su silla derrotada.
Este no era su lugar, esta silla pertenecía a Michiru. Se suponía que era el lugar de michiru. Giovanna nunca habría pensado que este era su destino. Que injusta había sido la vida con ellas. Ella estaba condenada a vivir una vida que no era para ella, vivir un matrimonio que nunca la haría feliz y Michiru postrada en su cama creando un mundo en su mente por que no podía resistir los remordimientos:
Hace años Michiru tuvo la oportunidad, Haruka había viajado a Europa para regresar los restos de Douglas a la cripta familiar en Inglaterra. Durante unos días había llegado a la villa de Armistead, a unos kilómetros de parís.
Acomodo la villa al gusto de michiru, la lleno de cada una de las flores que su prima amaba, creo un estudio de pintura para ella, una casa para vivir la vida juntas…
Los lugareños cuentan que Haruka la espero durante un mes entero en la silla junto a la puerta.
Pero michiru nunca llego.
La carta que le había mandado había llegado demasiado tarde y cuando michiru se enteró que haruka estaba en Francia; ella se había marchado a América.
Apenas al desembarcar haruka fue víctima del escándalo y fue encerrada, cuando michiru llego ya no pudo hacer nada por ella.
Michiru al principio no había tenido una reacción a la noticia de su muerte, ella parecía estar realizando su vida con normalidad. Giovanna creyó que había tomado las cosas con elegante resignación.
Setsuna y Michiru la enterraron junto a Margaret, nadie acudió al funeral más que cuatro personas: ellas, setsuna y seiya Kou su ultimo amigo que parecía estar viviendo un infierno. Pero no michiru, ella solo miró todo el tiempo el nombre en aquella lapida y se marchó sin decir ni una palabra en todo el viaje de regreso a Francia.
Durante un par de años michiru compuso las canciones más hermosas de su carrera. No hablaba y no reía. Su voz solamente se escuchaba cuando cantaba.
Giovanna debió verlo...aquellos sentimientos que se estaban acumulando en su mente haciéndola una tormenta difícil de parar.
El arrepentimiento era lo que la había trastornado, años estuvo esperando el momento adecuado para volver a estar juntas ... Haruka se había ido y ahora era inalcanzable...
Habían pasado ocho años de la muerte de haruka. Michiru llevaba un par de años medicada. Su prima actuaba como una muerta en vida, sus ojos estaban perdidos y contestaba en monosílabos, sus movimientos eran torpes y su voz sonaba tan débil.
Giovanna acaricio su cabello cuando llego a la mesa de jardín donde michiru se encontraba descansando viendo el paisaje.
—es bueno que tomes un poco de aire fresco, te hará bien—
Michiru solo le sonrió y volvió a mirar el movimiento de las hojas con el viento.
—Michiru...— Giovanna se hinco ante ella y la miro con anhelo —.mi tía...tu madre...ella está enferma—
Sin embargo, michiru no dijo nada, solo asintió apretó sus puños.
"entiendo"
"¿me acompañas a verla al hospital?"
"no tiene caso" contesto su prima y Giovanna abrió los ojos como platos "morirá y no podemos hacer nada...haruka ella…ella"
Giovanna se levantó y abrazo a su prima. De alguna manera no quería que continuara con esa idea.
"shh, tranquila. Tranquila...todo está bien"
Sin embargo, nada estaba bien. Su prima se hundía ante sus ojos y Giovanna no podía hacer nada.
Giovanna dejo los papeles con hastió. Su marido y su amante estaban gastando más de la cuenta. Tendría que hacer control de gastos por que la situación era critica. Las cosas en Europa no estaban bien del todo. En todos lados se escuchaban rumores perturbadores, la política en algunos países se estaba agitando y muchos decían que una oscuridad pronto los cubriría a todos.
—¿me llamaste?"
—así es, toma asiento—
Michiru se sentó, su recuperación había sido lenta. Sin embargo, ya no usaba esas horribles pastillas que la dejaban como un cascaron vacío. Sin embargo, nunca más fue la misma.
—estoy tomando la decisión de mudarnos a América. Ya he transferido nuestros fondos y creo que...—
—me quedo—
—michiru las cosas aquí...—
—con lo que paso en Polonia nadie está seguro— corto michiru— lo sé y no me importa. Me quedo—
—michiru...—
—no iré a América—
Giovanna lo supo al instante, esos intensos ojos azules no mentían. Michiru no se movería de aquí por que regresar a América representaba para ella enfrentar a sus fantasmas.
—bien, esperemos no llegar a tener que huir. No me gustaría separarme de ti—
—dime una cosa ¿a veces piensas en él? — Giovanna alzo una ceja y fingió no entender sin embargo michiru fue más específica — a Praut—
—no—
Mentira.
—yo sí, todo el tiempo. A Douglas, a setsuna, a haruka, a Margaret. Todos ellos ahora están muertos...—
Giovanna no dijo nada, habían pasado quince años de la muerte de haruka. Sin embargo, no quiso mencionar cuanto tiempo pasó por que sabía que michiru la extrañaría para siempre.
—Me llamo Willy Gallace, al parecer quiere grabar un disco contigo. Es la estrella más importante de Inglaterra sin embargo no le prometí nada... ¿quieres volver a cantar? —
—no—
—bien, porque no creo poder soportar otros cinco años con la prensa afuera de la casa—
Giovanna sonrió, pero michiru solo asintió. Esa actitud tan indiferente…ya no sabía si la enojaba, la entristecía o la llenaba de angustia.
—Hotaru nos mandó un paquete y una carta. —
Michiru la abrió con rapidez. Giovanna sonrió, hotaru era la conexión que quedaba con aquella época que la había hecho tan feliz.
—hotaru también se ira a Estados unidos. —
Giovanna suspiro. Hotaru y su marido llevaban un tiempo en Londres, pero con el nacimiento de su hija Elizabeth no quieren arriesgarse a vivir en un continente donde la paz ya solo era hielo frágil a punto de romperse.
—me deja las cosas que setsuna dejo en su mansión. Son cosas de haruka—
Las manos de michiru temblaban.
—puedes ignorar esa caja— sugirió Giovanna— podemos llevarlas al cobertizo...—
—Giovanna—
—solo quiero que estes bien, que aprendas a dejarla ir—
Michiru sonrió.
—ella me dice lo mismo en mis sueños, me pide que la deje ir. Que le duele verme así, ella me ve con ojos llenos de tristeza y solo me dice que la suelte. Sin embargo, yo no puedo hacer eso...si la dejo ir me quedare vacía—
La guerra había devastado Europa. Giovanna podía ver las consecuencias que había dejado en su país. Ella tampoco era la misma, su madre había muerto en estados unidos. Su marido y su amante también. Giovanna se sentía sola.
Tan sola que ahora estaba afuera del humilde departamento que michiru se había comprado. Por años le perdió la pista, parecía haber desaparecido por completo del mapa. Giovanna pensó que había muerto por las consecuencias de la gran guerra sin embargo necesitaba la certeza y no dudo en contactar al mejor investigador de Europa.
Michiru le abrió la puerta, su hermoso cabello aguamarina comenzaba a blanquearse y su cara antes perfecta y hermosa ahora era un mapa donde algunas arrugas habían nacido.
Giovanna se decepciono, michiru no demostró ninguna emoción al verla. Ni sorpresa ni alegría, solo la miraba con esos hermosos ojos que no habían cambiado.
—¿puedo pasar? —
Michiru se hizo a un lado y Giovanna entro. Era un lugar bonito sin embargo estaba tapizado con cosas antiguas. Había algunos carteles de sus películas y discos. Esto no era un hogar...era un museo.
—Te confortara saber que ahora Douglas, haruka y Margaret descansan en Inglaterra como era su deseo—
Como había esperado los ojos indiferentes se habían transformado. La miraban cargada de emociones.
—no fue fácil—
Giovanna se enfrasco en un monologo sobre todas las dificultades económicas y políticas que tuvo que pasar. Omitió sus razones, que creyó a michiru muerta y esta fue la forma de honrar su memoria, que seguía amando a Douglas y que siempre lo haría o que simplemente se sentía tan vacía que ella también vivía estancada en aquel pasado.
Michiru escucho atenta, cada una de sus vivencias en estados unidos, ella no hablo ni dijo nada de su vida en Francia y a pesar de que Giovanna quería saber ella no insistió.
Giovanna se encontraba en aquella camilla de hospital. La respiración se le hacía más dolorosa con cada segundo que pasaba. A su alrededor varios socios de la compañía lloraban desconsolados.
Que grandes actores eran.
Sabía que en estos momentos estaban rogando para que su cuerpo dejara de luchar y así pudieran poner sus garras en la compañía.
No había hijos ni nadie a quien heredar.
Michiru desde hace mucho tiempo había renunciado a todo contacto con ella, por más que Giovanna lo intento no pudo vencer esa barrera que había nacido entre ellas.
El último acto de amor que había tenido con michiru había sido borrar todos sus registros de la familia kaioh y librarla de una herencia que no quería ni pedía, dejarla pasar sus últimos días en paz, en sus paseos en aquel parque donde alimentaba a las palomas y se perdía en sus recuerdos.
Giovanna Kaioh falleció esa noche deseando que su amada prima pudiera ser feliz otra vez.
NA:
Y LISTO...ENTRAMOS EN LA ETAPA FINAL DE ESTE FIC. NO ESCRIBIRE MUCHO AL RESPECTO, QUIERO SABER LO QUE PIENSAN Y DE AHI PLATICAMOS.
