A/N: Estuve totalmente fuera de práctica y retirada del fanfiction por muchos años, pero Sasuke Retsuden (el manga, la novela ya la había leído en cuanto salió) revivió mi amor por Naruto y en especial por el SasuSaku. Este fue mi primer fic, el cual me permitió hace muchos años conectar e incluso hacer amistades que conservo hasta el día de hoy, así que estaré eternamente agradecida.
No espero que nadie recuerde esta historia porque hace 12 años que no actualizo jajaja (además de variar casi groseramente de la trama original), pero como me sentí nostálgica, decidí escribir un epílogo para darle el final que se merece. Seguirá con la misma historia y personalidades ya utilizadas, con el sólo propósito de terminarla bien.
Ojalá alcance la inspiración para terminar un par de historias más pendientes.
Disclaimer: Sólo es mío lo que no es de nadie más.
Epílogo
De cómo la propia vida pone las cosas en su lugar
(Y también a los románticamente ineptos)
—Esta noche llevarás todas tus cosas a mi apartamento.
Fue la orden que irrumpió en el lugar a modo de saludo.
Sakura levantó la vista de los expedientes que tenía sobre su escritorio y parpadeó impasiblemente. Frente a ella, la alta figura de Uchiha Sasuke –vestido completamente de negro y con las manos en sus bolsillos– se había aparecido en su oficina sin siquiera llamar, demandando que hiciera una mudanza sorpresa.
—Buenos días a ti también, cielo —sonrió la joven, dejando a un lado la ficha médica que estaba observando hace unos instantes—. Regresaste antes de tu misión. Creí que tardarías al menos un par de días en volver, no era exactamente fácil.
—Hn. No fue nada.
La chica hizo una mueca divertida. Se encontraba allí parado, con su pose orgullosa y erguida de siempre, dándole aún más extensión a su metro ochenta y dos de altura, pero frunciendo el ceño como un mocoso malcriado.
Que se acercaba bastante a lo que era, dicho sea de paso.
—Iluminas mis mañanas con tu dulzura y modestia —comentó Sakura con sarcasmo pero con tono agradable, mientras se reclinaba en su asiento—. ¿Y por qué quieres que lleve mis cosas? ¿Necesitas buscar algo en particular? Siempre te quejas de cómo acumulo tonterías innecesarias, usando espacio que podría optimizar…
Sasuke entornó los ojos y exhaló con fuerza.
¿Sakura no podía simplemente responder sí o no? Siempre tenía que darle mil vueltas a cada cosa. Pero lo bueno de conocerla tanto, es que sabía cuándo abstraer la mente de su verborrea incansable, asintiendo a sus parloteos y respondiendo con monosílabos en los momentos correctos.
Sai no era su persona favorita –y en un rincón inmaduro de su corazón, que jamás se atrevería a admitir– siempre resentiría a su equipo por haberlo reemplazado por él—una copia defectuosa, con aún menos habilidades sociales que el mismo Uchiha y un sentido de la moda al menos cuestionable.
De todas formas, no habían sido pocas las ocasiones en que ambos habían compartido una mirada de solidaridad y profundo entendimiento, mientras Sakura y Naruto cacareaban como gallinas ruidosas sobre sus tazones de ramen, sobre cosas que sólo ellos dos podrían considerar importantes.
Forzándose a volver al presente, Sakura seguía en su monólogo. Era tan molesta.
Toda la aldea apreciaba a la Ninja Médico y admiraba lo profesional, talentosa y amable que era, pero claramente no eran los oídos de ellos los que padecían su voz aguda y chirriante. Sus pacientes conocían a la Sakura profesional, afable y que raramente se molestaba.
Pero ante ese pensamiento, Sasuke no pudo evitar sonreír arrogantemente. Estaba contento de ser el único que conociera los lados más arrebatados de la chica, esos que se reservaba sólo en la intimidad de ambos.
Y es que su actitud ingenua, su pelo rosa y su inocente bata de médico eran el perfecto disfraz para el verdadero fuego que había dentro de su novia—eran incontables las veces que había estado con ella en esa misma oficina y no podía reconocer un solo lugar en donde no hubiesen terminado haciéndolo, bajo todos los estados de ánimos existentes.
—Sakura…
—¡Vete de aquí! No puedo hablar contigo en este momento, tu sola presencia hace que quiera matarte.
—No seas inmadura —el tono del Uchiha era frío pero desbordaba irritación. Su respiración se había agitado y era cosa de tiempo para que su paciencia se agotara.
Era una pelea tan, tan estúpida…
—Disculpa, ¿tú me estás hablando de madurez a mí? —Sakura dejó escapar una risa amarga y su tono de voz era más agudo de lo normal—. Eres increíble.
—Ya te pedí perdón —masculló Sasuke y solo Kami sabía lo mucho que le había costado hacerlo. Había vuelto de una misión particularmente agotadora, no había comido apropiadamente en días y todo su cuerpo estaba tenso. La chica también había tenido un día particularmente difícil, una operación no había resultado de la mejor forma y el estrés de ambos había aflorado, sacando lo peor de cada uno—. Siempre exageras todo, eres jodidamente irritante.
—Si te irrito tanto, ¡entonces qué diablos haces conmigo!
—Yo también me lo pregunto.
Los ojos de Sakura brillaron un segundo con profundo dolor y enfado, pero no tuvo tiempo ni de abrir la boca, ya que Sasuke se había abalanzado sobre ella con una velocidad inhumana y la besaba con fuerza. Ella le respondió el beso con el mismo ímpetu y rabia, buscando liberar todo su estrés y sabía que el chico hacía lo mismo.
Fue un encuentro rápido, salvaje y desbordante. En cosa de segundos, Sakura se encontró atrapada entre el amplio ventanal de su recién inaugurada oficina y el cuerpo de Sasuke, que no le dejaba espacio ni para respirar mientras rasgaba su blusa. Las manos de él recorrían todo su cuerpo y estaba segura de que las marcas que dejaría en su cuello tardarían semanas en desaparecer.
Sasuke sonrió divertidamente al recordar lo complicada que había estado la chica, al explicar por qué una parte de su ventana estaba rota y por qué su escritorio nuevo cojeaba. El tono rosa de sus mejillas siempre le había causado gracia y, el hecho de que haya usado un pañuelo por varios días de verano para ocultar las marcas de su cuello, aún más.
Sakura era extremadamente espontánea, podía leerla como un libro abierto y anticipar qué quería o qué necesitaba—como en ese preciso momento, que trataba de asesinarlo con su mirada color jade.
—Es increíble que tengas ese estúpido sharingan y no puedas seguir una mínima conversación.
—No funciona de esa manera —y el sharingan no es a prueba de aburrimiento infinito, añadió mentalmente.
—Como sea —Sakura se levantó de su silla, con varias carpetas en sus brazos. Sasuke la observó divertido, pues la torre de expedientes que había recogido la superaba en altura—. Te preguntaba por qué el apuro de esta noche. Hoy salgo temprano, pero aún así debo ir a mi apartamento y buscar mis cosas.
—Tú sólo procura estar lista a las siete de la tarde. Pasaré por ti después que termines tu turno.
—¿Vas a llevarme a cenar? —preguntó divertida, mientras encontraba el equilibrio para llevar sus carpetas.
—Tal vez.
—¿Uh… por qué? —las cejas color rosa de la chica se fruncieron con aprehensión. La última vez que el Uchiha la había invitado –gruñido, más bien– repentinamente para que fueran a cenar, resultó ser la cita más desastrosa de la historia. Al menos le había pedido formalmente que fuese su novia.
Sasuke masculló entre dientes.
¿De verdad era tan descabellado que invitara a su novia a una puta cena de vez en cuando?
—Sólo procura estar en la salida del hospital a las siete, Sakura —gruñó.
—Por supuesto, querido.
—Hn.
—Así que… invitarás a Sakura-chan a cenar —deslizó casualmente Naruto, mientras se apoyaba perezosamente contra un árbol. Sasuke y él habían tenido la tarde libre y la habían aprovechado para hacer su actividad favorita desde tiempos inmemoriales– matarse a los golpes—. ¿Vas a pedirle matrimonio, Sasuke-teme? Si es así, espero que tengas un pedrusco bien grande para poner en su mano. Si no, te dejará inconsciente con esa fuerza monstruosa que tiene.
Sasuke rodó los ojos. No iba a proponerle matrimonio a Sakura –al menos, no aún– porque apenas habían formalizado su relación y quería tomarse las cosas con calma por una vez en su vida.
—No le voy a pedir matrimonio, tarado. Sólo saldremos a cenar —le aclaró—. Si quieres una excusa para comer y emborracharte gratis, no lo harás a costa mía.
—Bastardo tacaño —espetó el rubio, lanzándole un shuriken que fue esquivado con facilidad por el Uchiha—. ¿Y entonces qué? ¿Es una simple salida? Porque la llevarás a ese restaurante costoso que queda a las afueras de la aldea, yo no invitaría allí a mi novia sin ninguna razón.
—¿Y me dices a mí tacaño? —se burló—. Simplemente vamos a cenar.
Joder, ¿de verdad era tan difícil imaginarlo como un novio normal?
—Ya veo —concedió el Uzumaki, asintiendo repetidamente y cruzándose de brazos—. Estás enamorado, siempre lo has estado. Y a pesar de tus escasas habilidades emocionales y sociales, sabes que le gustan este tipo de detalles.
—Hn.
—Además… —continuó Naruto, cruzando los brazos detrás de su cabeza—. Necesitas encantar y seducir a la mujer que tendrá a tus pequeños bastardos Uchiha.
—Cierra la puta boca.
—Y espero que no hereden tus destrezas para relacionarte con la gente —comentó su amigo, mientras la mirada del Uchiha se entrecerraba peligrosamente—. Porque entre tus nulas habilidades sociales, la fuerza monstruosa de Sakura-chan y tu constante aire apático, no van a ser muy queridos por sus compañeros de Academia.
—Como si alguien te hubiese querido a ti alguna vez.
—¿Ves? Eso es a lo que me refiero —Naruto se puso de pie y se desperezó ruidosamente—. Serán unos pequeños bastardos consentidos y arrogantes de pelo rosa y sharingan. Y eso si es que eres tú tienes los genes dominantes, Sasuke-teme.
Sasuke simplemente suspiró y se preguntó por qué este idiota era su mejor amigo.
—Deja de decir estupideces, Naruto. Estás a un minuto de que te queme vivo.
—¡Como si no lo hubieses hecho ya, bastardo!
—Así que volvimos al mismo restaurante... al menos sigue siendo un lugar bastante lindo —apreció Sakura, mientras tomaba asiento en la elegante mesa que les habían asignado—. Te ves bien, por cierto.
—Tú también —concedió el chico con un murmullo. No era especialmente bueno para dar cumplidos, pero tenía que reconocer que Sakura se veía simplemente hermosa. Su cabello rosa estaba suelto y caía con gracia sobre sus hombros, tenía los labios ligeramente maquillados y el vestido que traía le quedaba demasiado bien.
—Este fue el lugar en dónde me pediste que fuese tu novia hace un tiempo.
—Así es —concedió simplemente el Uchiha, observando el menú con atención.
—Y fue una cita desastrosa —continuó la chica, mientras Sasuke la miraba con irritación—. El lugar es hermoso, pero todo comenzó mal desde el primer minuto.
—Si alguien no se hubiese tardado más de dos horas en arreglarse, no habríamos perdido la reserva que había hecho.
—¡Quería verme bien! —se defendió la kunoichi, cruzándose de brazos—. Además, no me dijiste que debíamos llegar temprano.
—Porque no pensé que te tardarías dos putas horas en vestirte y peinarte —le rebatió él, mientras el mesero les ofrecía champagne. Sakura le acercó su copa con ímpetu—. Y cuando intenté sugerir que te apuraras, me amenazaste con tu estúpida plancha de cabello.
—Querrás decir gruñir. Y no te amenacé con nada, la plancha estaba apagada.
—Oh, siento no haber reparado en ese detalle —de disculpó Sasuke con un tono cargado de ironía—. Estaba más pendiente de que mis ojos no resultaran rostizados con sus movimientos torpes.
—Eres insoportable.
—Hn.
—¿Más champagne?
—¡Sí! —concedió Sakura enérgicamente, mientras su mesero se distanciaba prudentemente de la discusión. Sasuke entornó los ojos ante esto, definitivamente las influencias de Tsunade se habían traspasado a su novia—. De hecho, deje la botella.
—E-Está bien…
—Llévatela —rebatió el Uchiha. Definitivamente necesitaría algo más fuerte que ese champagne rosa y delicado que tanto le gustaba a Sakura—. Para mí un sake, junmai.
—Como guste, Uchiha-san. Entonces me llevaré la botella de la mesa–
—¿Por qué se la lleva? —interrumpió Sakura, moviendo sus brazos—. ¿Es porque es hombre y él decide por los dos?
—N-No, Haruno-san, si gusta…
—Sakura, déjalo en paz y deja que haga su trabajo.
—Eres tú quien no ha dejado de hostigarlo —Sakura levantó su vista y le dedicó al camarero su sonrisa mas encantadora—. Por favor discúlpelo, no sale mucho y sus habilidades sociales equivalen a las de una piedra.
—Si yo soy una piedra, las tuyas equivalen a la de un preescolar.
—Mejor me voy, vuelvo en unos momentos para tomarles la orden —anunció el pobre chico, antes de salir despavorido de allí.
Sakura resopló.
—Bien hecho.
—Veo que la autoevaluación no es lo tuyo, ¿no te diste cuenta que quería salir corriendo desde que te aferraste a su botella como una poseída?
—Oh, entonces yo lo espanté. No tu personalidad ni tu chakra homicidas.
—Eres irritante —espetó Sasuke, tratando de armarse de la paciencia con la que nunca había contado. No llevaban ni cinco minutos sentados y ya habían armado un lío en el lugar—. Al menos podrías agradecer el haberte traído aquí.
Sakura lo observó a través de sus largas pestañas, dedicándole una sonrisa misteriosa.
—Gracias por la invitación, Sasuke-kun.
El Uchiha la miró con sorpresa. Había pasado mucho tiempo desde que no lo llamaba así de forma espontánea. La Haruno pareció notar su asombro, por lo que enlazó los dedos de él con los suyos por encima de la mesa. Sasuke observó su mano, admirando lo pequeña que era en relación a la suya.
—¿Mejor que la primera cita?
—Hasta el momento no nos hemos matado y nuestro mesero aún no pide que lo cambien —replicó la chica—. Hasta estás más hablador. Te estás superando a ti mismo, Uchiha.
Sasuke entornó sus ojos, pero no puedo evitar que una sonrisa sincera apareciera en su rostro, detrás de su copa de champaña.
Definitivamente, pedirle a Sakura que formalizaran su relación había sido una excelente idea.
—Hagamos un brindis por nosotros entonces —la pareja alzó sus copas, al mismo tiempo que su mesero se atrevía a volver a su mesa. Sakura le sonrió radiantemente, como si no hubiesen discutido mi lo hubiesen espantado hace apenas unos minutos—. Yo voy por la especialidad de la casa.
—Igual yo —complementó Sasuke.
—I-Inmediatamente, Uchiha-san—el joven garzón recogió las cartas del menú con manos temblorosas y salió disparado hacia la cocina.
—Creo que deberías dejarle una propina generosa por todos los inconvenientes, Sasuke-kun. No dejaba de mirarte como si fueras a atravesarlo con un chidori.
—Hn.
—¿Y creen que le pedirá matrimonio o simplemente adoptarán un gato o algo así?
La pregunta fue formulada por una hermosa chica de ojos azules y pelo rubio, quien observaba con aburrimiento el interior del restaurante. Ya llevaban casi media hora escondidos y aún no había ninguna conversación medianamente interesante entre el Uchiha y su mejor amiga.
—I-Ino-chan… creo que deberíamos dejarlos solos porque Sakura-chan podría enfadar–
—¡Tonterías, Hinata! —la interrumpió Naruto a la vez que rodeaba a la chica por la cintura, quien inmediatamente se sonrojó—. Conozco a estos dos como a la palma de mi mano y ahora están demasiado ensimismados para siquiera notarnos. De hecho, miren al bastardo, ni siquiera tiene el ceño fruncido…
—Eres un romántico, Naruto —se burló Kakashi, quien también participaba del espionaje a la cita de sus dos antiguos alumnos—. No me extraña que hayas logrado que Hinata se fijara en ti.
—E-En realidad, Naruto-kun me gusta desde–
—Esto es tan aburrido —interrumpió Shikamaru, reprimiendo un bostezo y metiendo las manos en sus bolsillos—. Si le propone matrimonio, nos enteraremos mañana a primera hora gracias a Ino.
—¿Me estas llamando chismosa? —le increpó la aludida, alzando su puño. Pero antes de que pudiese producir cualquier daño o revelar la ubicación de todos, Sai se interpuso.
—No tiene sentido comenzar una pelea por esto, Hermosa —la chica pareció relajarse, más que nada por el apodo utilizado, por lo que el chico continuó hablando—. Además, estuve leyendo sobre el apareamiento de mamíferos. Ahora mismo, puedo constatar que Traidor-kun desea tener relaciones salvajes con Fea. Todo se basa en el lenguaje corporal.
—¡S-Sai!
—Kami…
—¡Oi, no crees imágenes mentales indeseables en nosotros! —se exaltó Naruto, con sus mejillas ligeramente sonrojadas. Sabía que sus amigos no eran unos vírgenes puritanos (porque Kami, Sakura no era especialmente silenciosa ni aunque lo intentara), pero tampoco quería imaginárselos…
—No proyectes tus inseguridades debido a tu pene pequeño, Naruto-kun. También he leído sobre eso.
—¡T-TEME!
—Ustedes me dan migraña y son una vergüenza—sentenció Tsunade, materializándose literalmente desde la nada—. En lugar de terminar sus reportes de misiones s o hacer algo verdaderamente útil por esta aldea, están espiando a Sakura y a ese Uchiha en su cita de adolescentes…
—Tiene razón Tsunade-sama, lo sentimos.
—…como si ese mocoso tuviera los pantalones para proponerle matrimonio a mi pupila —continuó la rubia con sorna—. Todavía no puede aceptar que sea más fuerte que él y pueda derribarlo con su meñique.
Kakashi suspiró. Claramente quedarse en su apartamento leyendo su nueva colección de Icha Icha era un plan mucho mejor que este.
—No estaría tan seguro —sorprendentemente, fue Chouji quien pronunció esas palabras—. Uchiha apenas ha tocado su comida, por lo que claramente está ensimismado con lo que sea que Sakura esté parloteando. Si alguien puede desviar mi atención de esa forma, claramente es alguien importante.
Todos parpadearon y guardaron silencio ante aquel razonamiento tan básico, pero coherente.
—Creo que tienes razón —sonrió Ino y le dio unas palmadas en la espalda a su amigo—. Y ahora que lo mencionas, Sasuke tiene una mirada cargada de puro romanticismo.
—¿Estás ciega? —Kiba acomodó sus brazos detrás de la cabeza y frunció el ceño—. Esa mirada es de lujuria total. Está pensando en cuándo dejará de hablar para que puedan irse a cog–
—Yo creo que la observa con ternura —lo cortó Tenten de forma soñadora—. No puede quitarle la vista de encima, al igual que Sakura a él.
—¿De qué hablan? —se exasperó Shikamaru, ya perdiendo la paciencia—. Yo lo noto tan apático e indiferente como siempre. Tiene una expresión de aburrimiento absoluto.
—No sé cómo te pueden llamar genio, con lo obtuso que puedes llegar a ser.
—Yo sostengo que es una mirada previa al apareamiento, con claros deseos de procrear —añadió Sai, asintiendo afirmativamente.
—¿De dónde sacas las fuentes de tus estudios?
—Pues…
—Yo creo que la mirada de Uchiha refleja una declaración de eterno y absoluto amor…
Todos guardaron silencio y miraron a Shino como si se hubiese clavado un kunai en su propio ojo, quien se sonrojó detrás del cuello de su chaqueta.
—Eh… creo que podemos irnos. Ya ha sido suficiente. Y los estudios sociales de Sai van a provocarme pesadillas.
—Sí.
—Totalmente de acuerdo.
Y así, todos los shinobis desaparecieron, dejando a Sasuke y Sakura sin espectadores en el restaurante.
—Voy a matar a ese idiota de Sai en cuanto lo vea —el Uchiha se pasó una mano por el rostro, con infinita exasperación. ¿De verdad creían que no notarían su presencia? Joder, sólo con el ruido que hacían era suficiente para descubrirlos—. Y ni siquiera intentes detenerme.
Sakura sonrió simpáticamente, más que acostumbrada a las ineptitudes sociales del aludido.
—No es una mala persona, Sasuke-kun —tomó una de las manos de su novio entre las suyas. Sasuke la miró con atención—. Tenle un poco de paciencia y te acostumbrarás. Además, no dijo nada terrible.
El Uchiha entornó los ojos. Era un hecho que nunca podría ser tan condescendiente y blando como ella y Naruto.
—Acaba de compararnos con dos animales salvajes haciendo un baile de apareamiento,
—No es tan alejado de la realidad, la verdad. Después de esto quieres tener sexo en tu apartamento —Sakura le dio un sorbo a su copa—. Es por eso que querías que llevara mis cosas tan rápido, ¿no?
—La primera parte es evidente —Sasuke entornó los ojos ante la cara de sorpresa de la chica—. En cuanto a lo segundo, eso no tiene sentido alguno, Sakura.
—¿Entonces por qué?
—Creo que es bastante obvio… —el chico bajó la mirada y su entrecejo comenzó a temblar, lo cual Sakura fácilmente identificó como una mezcla de frustración, nervios y vergüenza.
Sintió algo cálido similar a la ternura en su interior, lo que la hizo sonreír suavemente.
…pero no por eso iba a dejar pasar esta oportunidad para fastidiar a su estoico novio.
—La verdad no lo entiendo, Sasuke-kun.
El aludido la miró con irritación y bufó contrariado, pero no dijo nada.
—Supongo que no vinimos hasta acá para fruncirme el ceño —aventuró la chica, escondiendo su sonrisa detrás del cristal de su copa—. Porque puedes hacer eso en cualquier momento y gratis.
Sasuke entrecerró aún más sus ojos, perfectamente consciente de la sorna en las palabras de su novia.
—Te traje aquí porque una vez me dijiste que las preguntas importantes debían hacerse en lugares especiales —ante la mirada atónita de Sakura, el Uchiha continuó—. Porque tienes una necesidad obsesiva hacia la cursilería y el dramatismo.
—¡Se llama romanticismo!
—Como sea —la mirada de Sasuke se clavó en los ojos verdes de la chica, quien no pudo evitar sonrojarse ante tanta intensidad. El chico hizo una nota mental de restregárselo en la cara después—. Te traje hasta acá, porque fue en este lugar en donde te pedí que fueras mi novia (después de que te negaras tres veces porque los terrenos de entrenamiento, el hospital e Ichiraku "no estaban a la altura"), y porque este tiempo que llevamos juntos ha sido más satisfactorio del que creía.
Sakura parpadeó.
—¿Satisfactorio? Vaya, tú si sabes cómo hacer que una chica se sienta especial.
Sasuke apretó los dientes.
—¿Me dejarías terminar?
—Por supuesto, Sasu-chan.
—Eres realmente molesta… —el Uchiha comenzó a masajear sus sienes, un signo inequívoco de que su corta paciencia estaba llegando a su límite—. Te traje hasta acá porque… porque, joder, Sakura… Me gusta estar contigo. Y quisiera prorrogar lo que tenemos por un tiempo indeterminado, con la posibilidad cierta de compartir otro espacio común entre nosotros.
Una respuesta aguda estaba en la punta de su lengua, pero al ver la cara de esfuerzo de Sasuke (quien siempre había estado escaso en el departamento de las palabras y de expresar sus emociones), optó por guardar silencio y sonreír divertidamente.
—¿Y ahora te vas a reír? —la increpó el chico, con una expresión agria en su rostro. Sakura dejó escapar una risa y se levantó de su lugar para sentarse sobre el regazo de él. Sasuke alzó una ceja ante esta demostración de cercanía tan pública, pero no dijo nada al respecto.
—No me río de ti, Sasuke-kun —le respondió, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja y sonriéndole con seguridad. Sasuke sintió a su corazón latir un poco más rápido, pues aquel gesto le recordó repentinamente a su madre—. Si lo que me estás pidiendo es que me mude contigo, la respuesta es sí. Me encantaría vivir contigo.
Lo escuchó exhalar un poco más fuerte de lo normal y tensarse debajo de ella, por lo que rodeó su cuello con los brazos. A los pocos segundos, sintió como él la abrazaba por la cintura y escondía el rostro en su hombro.
—Gracias.
Ninguno vio la sonrisa en el rostro del otro pero, finalmente, Uchiha Sasuke y Haruno Sakura estaban completamente felices.
— "¿Y quisiera prorrogar lo que tenemos por un tiempo indeterminado, con la posibilidad cierta de compartir otro espacio común entre nosotros?" Kami, realmente no tienes ni una sola gota de romanticismo en tu cuerpo.
—Cállate, Sakura.
—Lo sabía. Traidor y Fea están próximos a aparearse, después de haber cortejado a Fea toda la noche. Siempre vi las señalas entre ellos.
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OWARI
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