Y aquí les va el último capítulo y su epílogo. Gracias a todas/os los que le dieron una oportunidad a este fic y disculpen las demoras para actualizar. Como siempre Harry Potter y su universo no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling y cía.
Existen muchos dichos muggles que podrían aplicarse a ellos: "Nada permanece oculto bajo el sol", "La mentira tiene patas cortas", "Haz lo que quieras dijo Dios, hazlo y carga con las consecuencias", "No hay tonto más tonto que un viejo tonto"… Incluso el escritorcillo muggle que leía a escondidas instigado por Severus tenía una frasecita ex profeso ¿Cuál era?: "¡Mala peste! ¡Mala peste a vuestras familias! Han convertido mi cuerpo en pasto de gusanos"… no, esa estaría bien tras el juicio, cuando lo condenen al Beso del Dementor por violar a un menor…. La precisa era esta: "La aflicción se ha prendado de ti y tú te has casado con la desventura".
Lo habían detenido en Luxor, Egipto, y más rápido de lo que salta un conejo lo habían extraditado a Inglaterra. Había tratado de indagar sobre Albus y su hijo pero todo lo que obtuvo de sus custodios fue una golpiza y un muro de silencio. Silencio que el adoptó como suyo también apenas pisó Londres. Había caído y la hora de ajustar cuentas con la vida llegaba.
¡¿Quién le creería si contaba la verdad?! De nada serviría y además no la diría… Entre la violación y la seducción solo había un tecnicismo, y el apellido Malfoy suscitaba demasiada envidia como para esperar alguna simpatía a su favor, más aún cuando el apellido Potter iba de por medio.
Además estaba Albus, y él no arrastraría más su nombre de lo que ya estaba. Suficiente era lo que se había publicado en esos meses… y lo que había tenido que soportar escapando a su lado como un vulgar delincuente… algo que él no era aunque Lucius si. Merecía ese beso desde hace décadas y gustoso lo aceptaba si podía salvar a Albus y a Osiris de la vergüenza pública.
Lo había decidido. No hablaría en su defensa. Había rehusado conversar con Draco, con Astoria, con Scorpius y hasta con Narcissa, quienes habían rogado por separado por una entrevista. Con los únicos que no pudo rehusarse a hablar fue con Potter padre y con ese Weasley, Ron cree que se llama, porque ellos no solicitaron audiencia… simplemente irrumpieron en su celda y lo molieron a golpes. Lo golpearon y le dieron veritaserum hasta que él les dijo lo que pasó, punto por punto, sin omitir detalle y solo por el gusto y la mala leche de que lo sepan y tengan que vivir con ello el resto de sus miserables vidas.
Bien, los pasos se oían. Venían por él para llevarlo a juicio. Solo esperaba poder verlo una vez más. No lo creía posible y sabía que Potter no lo permitiría, pues Albus no se quedaría callado. Le hubiese gustado verlo una vez más. Y a Osiris. A Osiris era seguro que no lo vería ya nunca. Tan pequeño y tan parecido a él. Ni siquiera Draco se le parecía tanto. Le gustaría ver la cara de Narcissa cuando, al momento de confirmarse su muerte, sus abogados revelasen que el íntegro de su fortuna personal iba para el pequeño. Después de todo Draco tenía su propia herencia que él le legó al terminar la guerra… para salvarla de la voracidad del Ministerio. Eso debía bastar para salvaguardar el derecho de primogenitura.
Osiris y Albus, en cambio, solo tendrían esa pequeña fortuna que amasó en sus años de exilio para cuando no les quedara nada. Sabía que el niño jamás perdonaría a su padre ni a los Weasley. Y no quería dejarlo en la calle. Ni a él ni a su pequeño: Osiris Severus Malfoy Potter, egipcio de nacimiento. Hijo legitimo de Lucius Abraxas Malfoy y Albus Severus Potter.
Y eso, la dicha de que Potter y el Weasley sabían como se habían mezclado sus sangres, como levantó al niño en la esquina de un barrio muggle donde se estaba vendiendo y como lo amo… tanto que lo convirtió en su esposo pese y a pesar de todo, era su íntima venganza. La satisfacción que le quedó después de los golpes de matón que el Weasley le dio a puño limpio y de los crucios que Potter le administró. Aun recordaba sus caras, la mandíbula desencajada del pelirrojo y la pálida estupefacción del héroe.
-Tu hijo se me ofreció en una esquina porque su padre le dio la espalda en el peor momento de su vida. Y yo lo amé, aun sin saber quien era… aun pensando que solo era un estúpido muchachito muggle. Sebastián me dijo que se llamaba. Mira mis recuerdos.
Y así lo hicieron. Lo miraron todo. Absolutamente todo.
-Lo amé lo suficiente para preñarlo con mi hijo no importándome su sangre. Y lo amé aun más para casarme con él y devolverle el honor que ustedes jamás le habrían permitido recuperar. No fui yo quien inventó toda esa estúpida patraña de la violación y el secuestro, ni quien arrastró su nombre por el fango… y ahora, cada vez que veas a los ojos de tu hijo, y de tu nieto, solo verás el desprecio porque convertiste a uno en viudo y a otro en huérfano. Vivirás con eso hasta el día de tu muerte y esa, maldito mestizo, será mi mayor venganza…
Harry le había apuntado con su varita dispuesto a lanzarle un avada pero James, el tercero en escena, que no había despegado los labios ni intervenido en agresión alguna lo detuvo.
-No padre. Eso es lo que quiere. Para que luego Albus diga que lo asesinaste cuando estaba indefenso. A tu merced. Sin posibilidad de protegerse.
Ron a esas alturas se había dejado caer en un rincón de su celda. El personalmente había administrado el veritaserum… triple dosis… ni Voldemort podría contra eso.
-¿Qué se le dio Harry? ¿Venderse en la esquina de un callejón muggle? ¿Estar dispuesto a dejare follar por Goyle en un estacionamiento?
Harry vomitó en la celda y su hijo lo sacó de allí mientras Ron los seguía choqueado. En medio del dolor por las costillas rotas, y con la sangre escurriéndole por el labio partido, Lucius sonrió. Lo matarían. Pero al final él habría ganado.
Lo sacaron a rastras de la celda. Un par de aurors nada amables aunque si muy correctos. No hubo golpes, ni insultos… si una ducha en privado, una muda de ropa limpia y un pase donde el doctor, quien curó sus heridas y, en un descuido, le hizo llegar una nota…fingiendo que llenaba una ficha para darle tiempo de leerla:
"Tía Mione me ha jurado que te la hará llegar. Solo puedo decirte que te amo. Que se que planean matarte y que si no fuera por Osiris me iría contigo sin dudarlo. Pero por siempre te llevaré en mi corazón. Criaré solo a nuestro hijo. Ni familia jamás pondrá sus manos sobre él. Será un Malfoy. Juro por mi magia que jamás volveré a ser de nadie…Daría la mitad de mi vida por verte una vez más pero mi padre me tiene encerrado en Godric's House. Escaparé Lu… y jamás los perdonaré por esto que están haciéndonos.
Albus"
Lucius miró al medimago que le devolvió la mirada y bajo los ojos comprensivo. Así que la esposa de la comadreja. Debía haberse arriesgado demasiado, y estaría en graves problemas si se llegaba a saber. Arrugó la nota y se la llevó a los labios para comérsela. Los años de clandestinidad le habían enseñado demasiado.
Amarrocado y entre dos escoltas entró por una chimenea privada al Ministerio y de allí traspasó una puerta rumbo a la sala de audiencias.
Sintió las pifias de la multitud y hasta uno que otro objeto contundente lanzado contra su persona, que un escudo convenientemente conjurado por sus custodios repelió. "Realmente eran considerados", pensó. Lo que menos esperaba al pisar Askabán era una violación múltiple para vengar al hijo de su jefe.
"Abuelo", escuchó la voz de Scorpius entre el griterío de la multitud y volteó hacía ella, divisándolo a lo lejos junto a Draco, Goyle, y un nutrido grupo de Slytherins que asistieron con su hijo al colegio. Sabia prudencia no asistir solos al juicio. Sabia prudencia no haber dejado que las mujeres asistan. Estúpida demostración de banal afecto haber ido. ¿Para qué? Ya era un hombre muerto y todos en esa sala lo sabían. El juicio solo era una farsa para prolongar su humillación.
La mano del muchacho se tendió hacia él y por un momento lo miró enternecido. El era la gran víctima y no lo odiaba. "Lo siento" le dijo Lucius con un mudo movimiento de labios… Y en verdad lo sentía. Por su boda, que jamás podría ser. Mucho menos ahora que él y Albus habían transformado a sus familias en la versión moderna de los Montescos y los Capuletos… Tendrían que pasar otros 100 años para que los Malfoys le perdonen a los Potter y a los Weasley el asesinato legal que iban a cometer.
El presidente del Wizengamot impuso silencio en la sala y dio pase a la parte acusadora que leyó los cargos en contra del inculpado. Le preguntó a su abogado como se declaraba y el interpelado, defensor de oficio ya que Malfoy había rechazado la defensa que su hijo intentó pagarle, respondió que en contra de su consejo legal el acusado insistía en declararse culpable.
-¡¡¡NOOOO!!! ¡Eso no es justo! ¡Por favor abuelo defiéndete!
Scorpius había gritado en medio de la sala donde Harry y Ron ocupaban, junto con George, Percy, Bill y Arthur, las escalinatas inmediatas al fiscal.
-¡¡¡Harry James Potter Evans!!! – gritó en medio de la sala la voz de Ginebra Weasley - Arregla esto de inmediato o no solo perderás a dos hijos. No intentes regresar a mi casa si callas. No veré a Albus y Lily llorar por tu causa… Y en cuanto a ustedes, familia, ni se atrevan a volver a mirarme si siguen apoyando al terco de mi marido.
-Yo pienso igual Arthur. Mira bien si quieres echar más de medio siglo de matrimonio al agua - la voz de Molly retumbó en el tribunal que había enmudecido ante la escena. ¿Qué era lo que se estaban perdiendo? La acusación era solida y comprobada. El niño había sido secuestrado, violado y embarazado quien sabe con que artes oscuras… todo por una venganza del ex mortífago contra el asesino de su señor. ¿Por qué pues la madre y la abuela amenazaban a su padre y maridos?
-¡¡¡ORDEN EN LA SALA!!! - había vociferado el juez - ¿Señor Potter tiene algo que declarar antes de dictar sentencia? ¿Puede explicar a este tribunal la escena que ha protagonizado su familia?
Harry se levantó lívido y miró a Ron quien le bajo la mirada. Bill y Percy hicieron lo propio mientras que Arthur le encogió los hombros con pena. Miro hacía las gradas y se topó con los gélidos grises de Draco y el desprecio de Scorpius.
Bien. El rubio se lo había advertido. Que su padre no era ningún violador y que Albus había aparecido en su casa llamando a Lucius a gritos y suplicándole que lo saque de allí minutos antes de que él llegara. Y de que si había algo entre ellos, y ahora era claro que lo había, era algo mutuo por más aberrante que les pudiese parecer a todos… Draco y Narcissa a la cabeza. Pero era Harry el que había despotricado, se había lanzado a un duelo de hechizos con su antiguo némesis; había llevado el caso a la prensa, buscando a los fugitivos por medio mundo mágico y muggle y arrastrando su apellido y el de los Malfoys a las páginas policiales y rosas de todos los periódicos.
Draco había dado su versión del asunto, obviamente, y muchos estaban dados a creer más en una historia de amor prohibido que en un secuestro; pero eran los menos. Y el Wizengamot era fiel a Harry y a los Weasley. Hasta ese momento al menos.
El miserable de Lucius lo miraba desafiante. Si solo hubiese tratado de defenderse. De acusar de algo a su hijo. Pero el maldito mortífago se había inmolado ante sus ojos como víctima inocente. Y encerrado en su casa del Valle de Godric, un furioso Albus le había jurado que nunca más le vería la cara si mataba a su esposo. Legalmente no podía retenerlo pero había conseguido un certificado médico que lo declaraba "incapacitado mental por trauma psicológico severo" y se había hecho nombrar su tutor. James lo había mirado con reproche antes de exclamar:
-¿Lo harás pasar por loco para siempre a fin de tenerlo encerrado y evitar que diga la verdad? ¿Y a Lily, le harás lo mismo cuando no puedas tenerla callada? ¿Y a mí? ¿También vas a encerrarme como a ellos en un cuarto bajo 100 hechizos y 7 llaves? Porque no te apoyaré en esto padre. No después de haber oído a Malfoy y ver que Albus decía la verdad. No hay hechizo, ni magia oscura, ni nada… solo la vida abofeteándonos las caras por quien sabe que cuentas que le teníamos pendiente. Cede en tu orgullo y queda como un padre indignado antes de que cómo un asesino, porque esto tarde o temprano se sabrá. Y no olvides a Osiris. El es un Potter y un Malfoy. ¿Quiénes seremos para él? ¿Su familia o sus verdugos? ¿También lo encerrarás o vas a asesinarlo y a desaparecerlo?
-Señor Potter. Este tribunal espera.
Harry le dirigió una última mirada colérica al patriarca de los Malfoy y cuando este le respondió con una sonrisa dejó salir toda su furia
-¡¡¡Maldito mortífago!!! No sabes como me arrepiento de haberte otorgado mi clemencia. Debí dejar que los Dementores se saciasen con tu alma de bastardo.
-Señor Potter…
-Señorías... Mi esposa y mi suegra han hablado basadas en el testimonio que mi hijo ha dado al llegar con nosotros. Que no fue secuestrado sino que él y este sujeto se enamoraron y se fugaron porque…
-¡¡¡Potter!!!
Ahora fue Lucius el le gritó con una mirada de furia llameando en sus ojos. No permitiría que el mundo confirme que su hijo menor era un bastardo, concebido fuera de un matrimonio legal.
Arthur también miró al rubio y asintió con la cabeza, comprendiendo.
-Cuidado con lo que dices – le susurró a su yerno.
-…porque estaban enamorados. Se fugaron para casarse y para que yo no los separe Albus se embarazó. Es lo que me ha dicho mi hijo y lo que he llegado a confirmar en un interrogatorio que el auror Ron Weasley y yo realizamos con el detenido.
-¡Interrogatorio ilegal! ¡¿Qué le hiciste a mi padre maldito bastardo?! ¿No te dije yo que era la puta de tu hijo quien se le había abierto de piernas?
-¡¡¡Draco!!! No insultes a mi esposo. No es ninguna puta.
-¡Cállate padre! ¡Te estoy defendiendo! Francamente. Con un chico que tiene la edad de tu nieto. Es aberrante.
-¿Tenías que meterte con el hermano de mi novia? ¿No hay otros tíos en el mundo? – esta vez había sido Scorpius el que habló.
A estas alturas las vuela plumas de los periodistas no cesaba de escribir y la sala en pleno era un pandemónium de especulaciones. Los miembros del Wizengamot tenían las mandíbulas por el suelo y Kingsley Shacklebolt agradecía que Hermione y Draco hayan ido a verlo, a los pocos minutos de producida la captura, y lo hayan hecho poner a Lucius Malfoy bajo su protección personal a escondidas de Harry. Así no había más que "el mal rato" que lamentar.
-¡¡¡ORDEN EN LA SALA ORDEN EN LA SALA!!! – gritaba en anciano jurismago. – Señor Potter ¿Tiene evidencia que confirme sus palabras?
-Solo el testimonio de mi hijo Albus y claro, lo que este… "señor" pueda decir bajo el veritaserum – y Harry señaló con desprecio a Lucius.
-Entonces suspenderemos la sesión hasta que el joven Albus Potter…
-Albus Malfoy – Lucius se puso de pie para informar la secreta noticia – El joven en cuestión se llama Albus Malfoy. Nos casamos en Rumania apenas cumplió los 18 años. Nuestra acta de matrimonio y el acta de nacimiento de nuestro hijo obran en poder de mis abogados.
-Siéntese acusado. Aún no se sienta libre de cargos. Presentará esos documentos cuando el joven Albus "Potter" - recalcó el apellido - se presente a declarar.
-Me presento ahora – Albus llegaba con su hijo en brazos de la mano de unas decididas Hermione y Fleur.
-No egres el úgnico qué sabe rogmper seguros quegrido – le dijo la medio vela a su boquiabierto marido.
-Señores. No quiero que mi esposo y mi hijo sean expuestos a más escarnio público, ya bastante tienen con el circo que montó su padre ¿no puede tomar su declaración en privado? – Lucius volvía a ponerse de pie mientras sus custodios trataban de sentarlo a la fuerza.
-Suéltenlo infelices. ¿No ven que lo lastiman? – Albus había volado a defenderlo dejando a su bebe con sus tías. Acariciando su rostro comenzó a sollozar - Pensé que iba a matarte. Pensé que no volvería a verte jamás – y dejando boquiabierto a todos se aovillo en los brazos de su supuesto violador rompiendo en llanto.
Hermione, quien sostenía a Osiris, miró a su esposo con reproche.
-Harry todavía tiene la escusa de que es el padre y cualquiera reaccionaría mal en su situación ¿pero tú Ronald?
-Señores… - Kingsley terció en la escena fastidiado. - ¿Realmente creen ustedes que haya algo por desentrañar? ¿Podríamos evitar el espectáculo? A lo más que podríamos condenarlo es a unos años en Askabán por seducción a un menor, y por lo que se ve… fue dicho menor el que lo sedujo…
El presidente consultó en susurros con sus colegas.
-Dado lo visto en esta sala se anula el juicio y se levantan los cargos contra el acusado. "Señor" Lucius Malfoy – la primera palabra dicha con ironía – queda en libertad. Agradezca a su buena estrella y a que parece haber hecho pacto con el diablo para evitar el Beso.
Albus abrazó a Lucius y le comió la boca en presencia de todos. Arthur dejo caer su mandíbula al suelo; Scorpius Draco Bill, Percy, George, Ron y media docena de Slytherin voltearon la cara asqueados, Goyle, Blaise, Hermione y Fleur sonrieron resignados y Harry vomitó sin importarle la escena que hacía.
De pronto, Molly y Ginny surgieron de la nada y arrebataron a Albus de los brazos del rubio.
-Ahora, señor Malfoy, no me interesa como comenzaron las cosas entre mi nieto y usted – la fría voz de Molly hizo callar a los presentes – Sabrá ya que este niño tiene una familia que lo respalda. Una bastante numerosa y enfadada con su persona. Dejaremos que hoy arregle sus asuntos con la ley y con su gente y mañana en la noche vendrá a La Madriguera a presentarse como Merlín manda y a exponer cuales son sus intenciones para con mi nieto.
-Señora, su nieto es mi esposo.
-¿Si? ¿Y desde cuando? A nosotros nadie nos comunicó nada de ninguna boda. Y si no quiere perder el apoyo que por amor a mi hijo – esta vez fue Ginny la que habló – le estoy brindando aún a riesgo de acabar con mi matrimonio, vendrá acompañado de su familia a solicitar su mano. Se casará como es debido y entonces, y solo entonces, este niño saldrá de mi casa.
-¡Qué ya tengo 18 madre! – bufó Albus molesto – Y que ya tengo un hijo con Lu.
-¡Me vale que tengas 30! Si tú no te haces respetar tu madre lo hará por ti. Por lo que a mi respecta Al continua soltero y Osiris es un Potter. ¿Quiere a Albus en su vida? Comience por demostrarle el respeto que se merece. Ya bastante hizo arrastrándolo por medio mundo como un vulgar delincuente.
Albus y Lucius voltearon los ojos junto con media sala.
-¿A que hora en su casa distinguida suegra? – la voz irónica del patriarca no amedrentó a las matronas que lo miraron divertidas.
-A las 8 estará bien "hijito" – Ginny le devolvió la ironía porque Lucius era mayor que ella. Y ven con tu familia. Harry querrá presentarle sus excusas a Draco y arreglar otra boda. Mi Lily ya lloró demasiado por tus andanzas.
-Ni piensen que harán una boda doble. Faltaría más – Scorpius protestó molesto – Después de lo que nos hicieron.
-¡¡¡ Cállate Scorp!!! – Draco, Lucius, Albus, Ginny y Molly exclamaron al unísono.
Y mientras Lucius abandonaba la sala en medio de sus aurors para cumplir con el papeleo de su excarcelación, sonrió sádico al imaginar la cara de su ex cuando le pidiese que los acompañe a La Madriguera a pedir la mano de su ya esposo. Definitivamente iba a hacer una rabieta de las suyas.
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EPILOGO
-No es justo, debería ser nuestra boda.
-Con eso de que mamá no quiere que me case hasta que termine el colegio.
-Albus no lo terminó.
-Dara sus exámenes externamente.
-Para mí que no quieren quedarse sin hijos.
-Ahora que James se fue a vivir solo.
-¿Sera cierto eso que dicen? ¿Qué lo vieron con Pansy Parkinson?
-¡Cállate! Te escucha Blaise y se arma otra tragedia. Y como vamos, no nos casamos nunca.
Y Scorpius y Lily dejaron de secretearse al ver entrar a Albus del brazo de su padre en los jardines de la Mansión. Albus había pedido una ceremonia sencilla. Y para Lucius eso incluía unicornios, hadas de los bosques, todo el ministerio en pleno y la Sinfónica del Londres Mágico tocando para ellos. Osiris, en brazos de Rose, echaba pétalos por el camino que iba a transitar su "madre"; y Lucius y Draco lo esperaban al pie del altar donde iban a refrendar sus votos matrimoniales.
Renard y unos cuantos invitados de Rumania paladeaban la sangre fresca mientras el cuerpo de aurors, con sus uniformes de gala, estaban en pleno acompañando a su jefe en el mal rato:
-No te alegras de no haberlo violado como era nuestra intención inicial – le dijo uno a su compañero.
-Menos mal que Kingsley nos avisó que eran pleitos de familia y que era mejor no meterse.
-Sip. Como él nos dijo. Al final la familia se arregla y los que salen perdiendo son los inocentes que se quedaron en medio.
-Igual me lo hubiera violado. Pese a su edad esta como quiere. Pero el juramento inquebrantable que nos hizo tomar….
La música seguía sonando y Arthur no podía con las nauseas sentado junto a Narcissa. Molly lo había dejado por la paz y había ido a ubicarse con Fleur y Hermione. Sus esposos simplemente habían preferido ocupar los últimos asientos.
-Realmente. Es aberrante.
-Tiene la edad de su nieto. Merlín.
-La compadezco. Haber estado casada con él.
-No imagina lo que fue. Primero Severus Snape. Y cuando pensé que ya me había librado de un puto, llega otro… con perdón de su nieto.
-Yo no se que le pasó a este muchacho. Mi Ginny lo crió como a James y a Lily. ¿Qué pudo salir mal?
-Lily… Esa si que es una damita.
-Y James. Jamás no daría un disgusto así.
Mientras la música sonaba James se escabullía al interior de la casa donde una fogosa Pansy lo acorralaba en la biblioteca.
-James… James… aprisa… – y le iba quitando la ropa entre besos y mordiscos.
-Dios… si tu marido nos pilla.
-¿Blaise? Lo nuestro fue un matrimonio arreglado. Cuando Draco prefirió a Astoria.
-¿Cambiarte a ti por esa? Hay que estar loco.
-Por eso te quiero…
Y comenzaron a follarse furiosos.
Albus avanzaba del brazo de su padre quien no podía con la vergüenza y la humillación. ¿Qué estaba pagando? ¿Qué? Tan malo no había sido. Okey. Le negó la mano a Malfoy. Tenía 11 años por Merlín. ¿Tan terrible era? ¿Iba a tener a esos rubios atravesados en su camino por siempre para purgar ese pecado? Al ver la platinada cabecita de su nieto supo que si. Ya estaban metidos en su casa y jamás saldrían.
-Al. Aun puedes arrepentirte… si es por el bebe…
-Oh padre… ¡cállate!
Lucius miraba a Albus embobado y a Draco se le revolvía el estomago.
-Padre… se que lo preñaste pero…
-Cállate Draco. Así no lo hubiese "preñado".
-Tiene la edad de Scorpius.
-No es Scorpius. Y además da igual. Ya estamos casados y es la "madre" de tu hermano.
Draco sintió que iba a desmayarse y por la cara de Potter supo que este sentía lo mismo.
****************
En pleno baile una acalorada Pansy aparecía por un lado de la casa mientras un desarreglado James lo hacía por el otro.
Astoria le juraba a Blaise que esa noche le pedía el divorcio a Draco. Después de todo Scorpius ya era grande y lo suyo había sido un error de adolescente, que se caso enamorada de un Príncipe de Slytherin que nunca existió.
-Draco es un buen hombre. Pero no hay fuego con él en la cama.
-Lo mismo digo de Pansy. Casi le ruego a Merlín que se encuentre un amante y me deje irme en paz.
Harry Potter Y Draco Malfoy bebían e intercambiaban su asco en el bar.
-Con un niño que tiene la edad de su nieto – decía Harry.
-¿Deberé llamarlo "Papá"? – se preguntaba Draco.
-Y Ginny se ha puesto de su lado. Me ha dicho que aparte de mal amante soy mal padre. Que no sabe en que estaba pensando cuando decidió casarse conmigo. Yo que me guarde virgen para ella.
-Malditas malagradecidas. Astoria dice que estar casada conmigo es como estar casada con su hermanito menor.
-¡Brujas! – gritaron al unísono.
Y ambos se miraron, solidarios en su pena, y se sonrieron amistosos.
Los Weasley se consolaban con sus esposas y Ándrax perseguía a un divertido Teddy. ¿Qué fijación la de ese niño con los tíos mayores?
Ginny y Theo, a la sazón viudo, conversaban sobre amores pasados y encuentros clandestinos de 20 años atrás.
¿Y Scorpius y Lily? Ambos niños, que de tontos no tenían un pelo, miraban las parejas que se hacían y deshacían y rogaban que otro escándalo no estalle antes de que ella cumpla 18 y puedan casarse.
-Scorp, así como van, mi madre deja a mi padre en un mes y máximo en dos el tuyo lo mete en su cama.
-¡Por los magos oscuros! Es fijo que mi madre le dice hoy a papá lo del tío Blaise.
-¿Y te fijaste? ¿Tu tía Pansy y mi hermano?
-¡Ay!
-Scorp – Lily respiró hondo y tomó la decisión de su vida, sabiendo que se jugaba su felicidad – Menstrué hace 15 días. Significa que estoy ovulando. Y tengo una poción de fertilidad en mi bolsillo. Tú decides. Esperamos y capeamos el temporal. O imitamos a mi hermanito y a tu abuelo.
-Vamos a mi cuarto. Y que Merlín me ayude cuando se entere tu padre.
-Para ese entonces le estará abriendo las piernas al tuyo. No habrá problemas.
Los niños se perdieron entre la gente y desde el cielo un divertido Sirius abrazaba por la espalda a un sádico Severus que se reía a más no poder.
-¡Vamos amor! Mira a James y a Lily. No pueden con la pena. ¿Cuándo vas a darte por vengado? Tan malo no fue. No la pasaste mal con tu rubio. Y yo me morí con la frustración de nunca haberte dicho que te quería.
-Ya Severus. A James casi le a un ataque cuando su nieto se lió con Malfoy – terció Albus Dumbledore.
-¿Van a echarme la culpa también de eso?
-¡Los maldijiste Severus! A mi descendencia. Que siempre acabarían entre las sábanas de sus enemigos.
-No a tu descendencia Lily. A ti jamás te haría daño. Fue a la de James.
Ella volteó lo ojo molesta
-Da lo mismo Severus. Ya suéltalos.
-Solo tienes que decirlo amor –ese era Sirius– Y eso los liberará.
-A la próxima generación. No habrá muchos a quienes maldecir después de todo. Ya todos estarán suficientemente mezclados.
-¡¿Con Draco Severus?! – James estaba furioso - ¿Mi Harry con Draco? ¿Con lo bien que se llevaba con Ginny?
-Esa pobre no sabe lo que es un buen polvo. Tu hijo es gay.
-No es cierto.
-Lo es. Lo maldije. Mis maldiciones siempre son efectivas.
-Maldijiste a mi hijo para que fuera gay – Lily intervino molesta.
-Me encontró con Lucius y me dijo "maricón de mierda" – acusó señalando a James.
-¡¡¡James!!! – gritaron Lily y Sirius.
- No sabía que eras gay Sirius. Lo juro.
-Siguen con eso. Ya vámonos. Dejen que los vivos se las arreglen entre ellos – sonrió Remus –Menos mal que yo no te hice nada Severus.
-Si. Solo por eso Teddy se salva.
-Mas te vale – le dijo Tonks divertida.
Y los fantasmas se fueron alejando.
-¿Quieres despedirte amor? – Sirius lo miró comprensivo.
-¿Vienes? – Severus le sonrió – Quiero que sepa que así como él encontró su consuelo en la tierra, yo encontré el mío en el cielo.
-Lucius bailaba abrazado a Albus, ajeno a los comentarios y cuchicheos, cuando los vio. A su Sev abrazado por Sirius Black, que los miraba sonriente. Él también le sonrió, emocionado, y en ese momento supo que cuando muriese volverían a estar juntos no importando sus actuales parejas… porque por siempre él y Severus compartirían algo que era mucho más fuerte que la muerte, el tiempo o el olvido.
-¿Lucius, estas llorando? – Albus lo miro solícito.
-¿Te hablé alguna vez de Sirius Black?
-¿El padrino de mi padre? Debías de odiarlo. Era enemigo jurado de Severus Snape. ¿no?
-¿Sabes que siempre estuve celoso de él? Tanto odio solo podía enmascarar un gran amor.
-¿Crees que él y Severus…?
-Severus nunca lo supo. Al menos no en esta vida. Pero si. Creo que ellos son felices en el cielo así como nosotros en la tierra. Y que cuando muramos, conocerás las delicias de las orgías…
En lugar de molestarse Albus se echo a reír. Eso significaba que lo quería a su lado en esa otra vida donde su ex amante lo esperaba.
-Piensas hacer un trío con nosotros dos – le preguntó divertido.
-Más bien pensaba en un cuarteto – explicó cómplice - se que ese perro pulgoso no querrá soltar a mi Sev… ¡Pero tendrás que compartirlo me oíste! – le grito a la nada – Yo te prometo que aprenderé a hacerlo porque lo amo. Así como te amo a ti Al – le dijo a su esposo besándolo.
Al también lo beso en paz con el pasado de su amor. Después de todo no era Slytherin y estaba casado con Lucius Malfoy por nada. Algo de promiscuo debía correr por sus venas, como buena serpiente.
Sirius los miraba divertido y sonreía pícaro, anticipando la gran parranda que se correría cuando llegasen, mientras abrazaba a su Sev quien por primera vez se veía en paz con el pasado.
-Más te vale hacerlo feliz hasta que yo llegue – le susurró Lucius al vacío.
-Júralo - le respondió el animago, desapareciendo con su moreno, quien les dio su bendición con una última sonrisa.
Si. Definitivamente vivos y muertos… por fin estaban en paz.´
FIN
Quiero dedicar esta historia a la memoria de Charles Chaplin y Oona O'Neill, quienes se casaron pese a sus 36 años de diferencia (ella tenía 18 y él 54), procrearon 8 hijos y se tuvieron el suficiente amor para permanecer juntos hasta el día en que el cómico murió, 35 años después. He dicho en mis comentarios que una pareja que se lleve tanto no es lo ideal, pero cuando se da y es por amor resulta algo sublime. He leído la biografía de Oona y la entiendo, es necesario no haber tenido padre (o ser abandonada por el de una) para saber el vacío que se siente y con cuanta fuerza buscas llenarlo en relaciones con hombres mayores… que te den esa seguridad y esa protección que sabes jamás encontrarás. Generalmente los hombres mayores solo te ven como un "pasatiempo", pero cuando uno de ellos se convierte en el príncipe azul que esperamos resulta como lo he dicho "sublime". Para todas aquellas que sueñan con ese hombre mayor, mágico y protector, que sabemos son una especie en extinción en el mundo de hoy, es que escribí la humorada de NUESTRO PEQUEÑO SECRETO. Espero lo hayan disfrutado y que, entre tanto azúcar, se hayan reído un poco.
Con amor
Mack Snape
