LAMENTO DE VERDAD LA TARDANZA, AQUI ESTA OTRO CAPITULO MÁS DESPUÉS DE CASI DOS SEMANAS...

BELLA POV

Cuando desperté, me di cuenta de que aún estaba en el cuarto de Edward y al ver que el sol ya se asomaba por la ventana, también me percaté que había pasado toda la noche allí.

Lentamente levanté la mirada y me fijé que Edward seguía dormido. Mostraba tanta paz, que decidí no despertarlo. Solo lo observé por un rato, estudiando con detalle cada parte de su hermoso rostro y no pude evitar acariciar su mejilla con mi mano.

De repente, lo escuché suspirar. Me acerqué a su cara y moví un poco de su cabello antes de besarlo en la frente. Su brazo se endureció entonces en mi cintura, y fue cuando supe que se había despertado.

Sonreí antes de besarlo en la mejilla, en sus ojos cerrados y finalmente en sus labios.

-Mmm…que grandiosa manera de despertar.- murmuró Edward con su voz un poco ronca mientras abría sus ojos.

-Buenos días Edward.-

-Buenos días amor, ¿tienes mucho despierta?.-

-No, en realidad no.-

-¿Qué hora es?.- preguntó y yo rápidamente miré el reloj de su radio y dije:

-Las 11:30.- lo miré y agregué.- ¿Crees que Alice y Rose ya se hayan despertado?.-

-No lo sé, tendríamos que ir a ver.- acarició mi cabello.- Solo espero que no se hayan enojado mucho por haberte robado ayer.-

- A mí no me importó.- se rió un poco antes de decir:

-Lo sé.- me miró por un momento y cuando se acercó para besarse, mi estomago comenzó a gruñir por la falta de comida.

-Mmm….Parece que alguien ya tiene hambre.- comentó Edward mientras su sonrisa se ampliaba.

-Sólo un poco.- admití.

-En ese caso…- me beso la frente.- Será mejor que comamos algo antes de continuar con esto.-

Aunque en realidad yo no quería moverme de allí, sabía que él tenía razón, así que suspiré antes de asentir y en cuanto nos pusimos de pie, Edward me tomó de la mano y me llevó a la cocina.

-Buenos días tortolitos, ya era hora que se despertaran.- dijo Alice con una gran sonrisa cuando nos vio entrar.

-Hola Alice.- la saludé.-¿Y Rose?.-

-Se está bañando.- se puso de pie y caminó hacia el microondas.-¿Quieren desayunar?.-

-¿Cocinaste?.- le preguntó Edward con evidente sorpresa

-No, claro no.- dijo como si fuera lo más obvio del mundo.- Mamá nos dejo comida preparada antes de irse.-

Después de que Alice calentara la comida y la pusiera en la mesa, me preguntó:

-Bella ¿a qué hora te tengo que llevar a tu casa?.-

-No sé, Charlie no me puso hora.-

- ¿Está bien si nos vamos a las 3?.-

-Sí.-

-Eh… Alice.- interrumpió Edward.- ¿Te importaría si yo la llevo a su casa?.-

-No.- dijo encogiéndose de hombros.-en realidad no me sorprende que lo preguntes- sonrió un poco más antes de comenzar a comer.

En eso, Rose entró en la cocina y dijo cuando nos vio:

-Vaya, hasta que se despiertan.- se sentó y agregó con una sonrisa divertida.-¿Se desvelaron mucho ayer o qué?.-

-No.- contesté de inmediato.-Al contrario, me quedé dormida temprano por culpa de alguien...- mi mirada apuntó directo a Alice, quien dijo:

-No me mires así Bella, todo fue por el bien de la graduación y valió la pena- rodeé mis ojos.- Además después te lo recompensé ¿no?.- sabía que se refería a Edward

-¿Tú se lo recompensaste?.- preguntó Edward intrigado.- Según recuerdo, yo fui el de la idea de sorprender a Bella.-

- Sí, pero sin mi ayuda no lo hubieras logrado y lo sabes.- Edward abrió su boca para protestar, pero Alice no lo dejó.- No olvides, que aparte, Bella era mi invitada, así que si yo hubiera querido, te la hubiera podido quitar a mitad de la noche.-

-No te…- empezó Edward

-Claro que no me hubiera atrevido Edward, pero tienes que admitir el poder que tenía de hacerlo.- Edward lo analizó por un momento y finalmente dijo:

-Touché hermanita.- ni Rose ni yo pudimos evitar reírnos de eso.

Durante el resto del desayuno, continuamos platicando con Alice y con Rose y una vez que terminé, subí al cuarto de Alice para arreglar mis cosas y darme un rápido baño.

Cuando terminé con eso, baje a buscar a Edward para poder irnos a mí casa y para mi sorpresa, lo encontré tocando en el piano. Lentamente me acerqué a él, tratando de no romper su concentración y me percaté que la canción que tocaba, jamás la había escuchado antes, era totalmente hermosa y no sólo por la melodía que tenía, sino por los sentimientos que pude encontrar reflejados dentro de él, como esperanza, alegría y… amor.

-Wow.- fue lo único que pude decir cuando termino de tocar.

-Bella…- dijo sorprendido mientras abría sus ojos.-No sabía que estabas aquí.- se puso de pie y se acercó a mí.

-Edward, esa canción que tocaste, fue sensacional ¿cuál es?-

-Una nueva que compuse.- parecía nervioso.- ¿de verdad te gusto?.-

-Me encantó.- dije con sinceridad

- Tú fuiste quien la inspiró ¿sabes?-

-¿En serio?.- pregunté con emoción.

-Sí.- puso sus manos en mis mejillas y añadió.-No te la había mostrado antes por que no sabía si te iba a gustar.-

-¿Bromeas? Eso es lo más hermoso que te he oído tocar.- me sonrió y después de besarme en los labios, dijo:

-Me alegra que pienses eso, sobre todo porque es tú canción.-

-¿Mi canción?.-

-Sí Bella, tuya.- dijo con tanta suavidad, que esta vez fui yo quien lo besó.

Cuando nos separamos, con su frente aún pegada en la mía, me preguntó:

-¿Lista para irnos?.- asentí y después de salir de la sala, nos despedimos de Alice y de Rose para luego dirigirnos a mi casa en su Volvo.

Al llegar, noté que no estaban ni la patrulla de Charlie ni el Jeep de Emmett, cosa que me extraño bastante.

-Parece que no están.- dije cuando salí del auto

-Eso parece.- agregó él a mí lado mientras cerraba mi puerta. En cuanto entramos en la casa, me percaté de la nota que estaba sobre la mesa que decía:

Bella y Emmett,

Hoy tengo guardia en el trabajo, así que no llegaré hasta mañana. Espero que se comporten hasta entonces.

Charlie

-Estoy segura de que Emmett ya lo leyó.- comenté dándole la nota a Edward. -Eso explicaría su ausencia. Emmett es de los que no pierde ni un segundo cuando se ve libre.- después de reírnos, comencé a caminar hacia la cocina y Edward me preguntó:

-¿A dónde vas?.-

-A la cocina, como no sé a qué hora va a regresar Emmett, será mejor que tenga comida preparada.-

Cuando abrí el refrigerador para sacar los ingredientes, sus brazos envolvieron mi cintura mientras preguntaba:

-¿Necesitas ayuda?.-

-En realidad no, pero ¿tú quieres ayudar?.-

-Ya sabes que sí.-

-En ese caso, saca el recipiente hondo que está allí.- señale una puerta de la alacena.- y el cuchillo que está en el cajón de abajo.-

-Claro, amor.- y con eso me soltó para hacer lo que le había dicho.

Decidí preparar una ensalada de pollo y también un pastel, pues sabía que además de que a Emmett no le gustaba mucho la ensalada, él no se iba a llenar con eso.

No tarde mucho en terminar con la ensalada, pues la preparación fue más rápido con la ayuda de Edward. Mientras él guardaba el recipiente con la ensalada ya terminada en el refrigerador, yo comencé a sacar las cosas necesarias para el pastel.

Cuando comencé a combinar los ingredientes, Edward me preguntó en el oído: -¿Y ahora qué hago?.- no le contesté hasta que termine de poner lo que faltaba en el recipiente.

-Revuelve esto.- le di el tazón y caminé hacia la alacena, donde busqué el molde que necesitaba, y cuando lo encontré, lo saqué, y mientras regresaba a donde él estaba, me di cuenta de que él se estaba comiendo un poco de la mezcla de chocolate.

-¡Edward! No te comas eso.- le quité el tazón de la manos

-¿Por qué no?.-

-Porque si te lo comes ¿con qué se supone haré el pastel?.-

-Bella, no pensaba comérmelo… todo.- reí ante la última parte antes de regresar mi atención a la comida.

Cuando estaba pasando la mezcla al molde, decidí darle una probada para ver si sabía bien, y al hacerlo, fue cuando entendí porque Edward se lo había estado comiendo casi todo.

Comí un poco más de lo pensado hasta que escuché a Edward preguntar: - ¿Así que tú si puedes comerte la mezcla y yo no?.-

-Yo solo la estoy probando.-

Él se cruzó de brazos y comentó: -Yo no sabía que probar significará comerte casi medio tazón.-

-Que exagerado eres, no me comí tanto.- dije sin pensar

-¡Ajá! Lo ves, tú misma admites que no solo lo estabas probando.- abrí y cerré mi boca un par de veces buscando algo para protestarle y al darse cuenta que no tenía nada que decirle, comenzó a reírse fuertemente.

Desvié mi mirada al molde que ya estaba lleno de la mezcla y fue cuando se me ocurrió algo para que Edward se dejara de reír. Tomé un poco del contenido en mi mano y antes de que me arrepintiera, se lo lancé a Edward.

Para mi sorpresa, dio justo en su camisa y tal como lo tenía planeado, él se dejó de reír y me miró fijamente.

-Bella…- dijo en voz baja y yo me volteé como si nada hubiera pasado. Lo sentí caminar hasta mi espalda antes de decir: -¿Sabes que acabas de arruinar una de mis camisas favoritas?.-

Volví a mirarlo y contesté con un simple:

-Upss…lo siento.- traté lo más posible de ocultar mi sonrisa.

-¿Crees que esto se puede arreglar con una simple disculpa?.- solo me encogí de hombros como respuesta.

-Pues no Bella.- se acercó más a mí.-Esto merece… venganza.- dijo con lentitud.

En cuanto dijo eso, traté de alegarme lo más posible de él para evitar que la comida fuera lanzada contra mí, pero cuando apenas me estaba dando la vuelta para correr, sentí como la harina golpeaba mi cabello.

-Eres muy lenta.- dijo él mientras volvía a reírse. Rápidamente, volví a tomar un poco de chocolate y se lo lancé en la cara. Al ver su rostro de sorpresa, supe que eso no se lo había esperado, así que le dije:

-Y al parecer tú también eres muy lento.-

-Me acabas de declarar la guerra amor.- contestó mientras se quitaba el chocolate de la cara.

-En tal caso.- tome un poco más de chocolate.- que gane el mejor.- y se lo lance.

Nuestra guerra estuvo llena de harina, chocolate, leche e incluso de huevos. Me sentía como una niña pequeña a la que le gusta lanzarle lodo a sus compañeros sin importarle nada más. Pero lamentablemente, llegó un momento en el cual nuestras municiones se terminaron y la lucha tuvo que terminar. Fue en ese instante cuando realmente me percate del desastre que habíamos causado. Toda la cocina estaba hecha un desastre, las paredes y el piso estaban completamente cubiertas de comida, y el molde donde había estado la mezcla, ahora estaba vacío.

-Vaya, sí que dejamos todo un desastre aquí.- dije mientras miraba la cocina.- Ahora el problema será limpiarla.- suspiré.

-No te preocupes Bella, yo te voy a ayudar con eso.-

Edward comenzó a caminar hacia a mí, pero a mitad de camino, se cayó debido a que el piso estaba muy resbaloso. Me acerqué para ayudarlo, pero cuando estuve a punto de llegar a él, también me caí por lo mismo. Nos reímos debido a lo cómico de la situación y después dije:

-Creo que será mejor que nos bañemos, lucimos exactamente igual que la cocina.-

-Sí, en eso tienes razón.- sonrió un poco más.-¿Qué te parece si mientras tú te bañas, yo empiezo a limpiar la cocina y cuando salgas, yo me baño y tú terminas de limpiar la cocina?.-

Lo pensé un poco antes de decir:

-Me parece muy buena idea.- comencé a ponerme de pie, pero él me tomó del brazo.

-Espera.- me acercó a él para besarme en los labios.

-Mmm… chocolate.- dijo mientras nos separábamos.- Me encanta y en tus labios sabe aún mejor.-

-Lo mismo pienso yo.- le sonreí antes de ponerme de pie y dirigirme al baño.

Aunque intente bañarme rápido, me resultó bastante difícil quitarme la comida de mi cabello y cuando finalmente logré quitarme todo, no tarde mucho en terminar de bañarme, ponerme ropa limpia y bajar de nuevo a la cocina.

Me quede impactada al ver todo completamente limpio como si nada hubiera sucedido allí. Edward estaba parado junto al lavadero y al verme entrar, me sonrió y se acercó a mí.

-Edward ¿cómo hiciste esto?.-

-¿Qué? ¿Limpiar?. Pues eso es fácil, primero tomas un trapo…-

-No me refiero a eso, sino ¿Cómo lograste limpiar toda la cocina en tan poco tiempo?.-

-Tal vez sea la práctica.- dijo sin darle importancia

-De todos modos, es impresionante lo que hiciste. ¿Ahora qué voy a limpiar yo si tú ya hiciste todo el trabajo?.-

-Podrías solo relajarte.- puse mala cara

-Eso no sería justo.- en eso recordé las prendas que estaban sucias y dije.- Ya sé, mientras tú te bañas, yo lavaré la ropa sucia.- pero en eso recordé otra cosa.- Lo malo es que no se va a alcanzar a secar tu ropa y tú no tienes nada que ponerte.-

-Por eso no hay problema, puedo tomar ropa prestada de Emmett.-

-Bien, entonces cuando te metas a bañar, déjame tu ropa afuera del baño y yo la recogeré después.- solo asintió antes de meterse a bañar y hacer exactamente lo que le pedí. Una vez que recogí su ropa, la puse a lavar y después me fui a sentar a la sala. De repente, mi celular comenzó a sonar anunciado que tenía un mensaje nuevo y cuando lo vi, resultó ser de Emmett.

Hermanita, me voy a quedar a dormir en casa de Jasper para que no me esperes. Si surge algún problema me marcas de inmediato. Nos vemos mañana.

Después de leerlo, cerré mi celular y me recosté en el sillón. Tuvo que pasar otro rato más para que Edward finalmente bajara a la sala y al verlo, simplemente me quedé sin aire, pues traía unos pantalones que le quedaban grandes y no traía nada en la parte de arriba, dejando ver los perfectos músculos de su cuerpo.

-Bella, es de mala educación quedarse viendo así a la gente.- dijo Edward con una sonrisa.

-Pues es difícil no hacerlo cuando la gente anda por allí con el pecho descubierto-

-Lo siento, es que las camisas de Emmett me quedaban demasiado grandes, pero si te molesta mucho, buscaré una que más o menos me ajuste-

-No.- dije casi al instante.-No me molesta nada.-

-¿Segura?.-

-S..sí.-

Me sonrió de nuevo antes de sentarse junto a mí en el sillón y abrazarme. No supe cuanto tiempo transcurrió antes de que Edward rompiera el silencio:

-¿Bella?.-

-¿Si?.-

-¿Sabes que te amo cierto?.- me besó la mejilla.- Te amo tanto, que no sabría lo que haría si te perdiera.-

-Lo sé Edward, yo también te amo demasiado y no te preocupes por eso, yo no pienso irme a ningún lado.- me apretó más junto a él y yo solo disfrute del momento.

Me puse a pensar en la plática que habíamos tenido ayer, en la cual, él me dio a entender que él me deseaba tanto como yo a él, pero que esperaría hasta que yo estuviera completamente segura. Después recordé los hermosos momentos que habíamos vivido juntos, como aquel beso en la playa o cuando me llevó por primera vez al prado y me confesó que me amaba.

También pensé en mis sentimientos por él, los cuales eran tan fuertes, que simplemente no me podía imaginar amando a alguien más o un futuro con otra persona. Sabía que él era el hombre con quien siempre querría estar y fue justo en ese momento cuando me percaté que yo ya estaba lista para él. Que desde hace tiempo que ya lo estaba, solo que jamás me había dado cuenta.

Decidí decírselo de la única manera que sabía, así que deslice la mano que estaba en su pecho hacía arriba hasta tocar su mejilla y me levanté un poco para poder besarlo. Mis labios rápidamente se volvieron insistentes contra los de él y mis manos se colocaron detrás de su cuello para acercarlo más a mí.

Después separé mis labios de los de él para besarlo suavemente en el cuello y entonces lo escuché nombrar mi nombre:

-Bella…- bajé mis manos por su pecho y con lentitud, lo empuje para que se acostara en el sillón.

Volví a besarlo en los labios por un rato antes de separarme de él, y comenzar a desabotonar los botones de mi blusa. Él de inmediato tomó ambas de mis manos y preguntó:

-¿Qué haces?.-

No sé de donde saqué el valor para acercarme a su oído y decir:

-Entregándome a ti.- escuché como su respiración se entrecortó y con suavidad se incorporó en el sillón conmigo aún en brazos.

-Bella, ayer ya hablamos sobre esto. No quiero hacer nada hasta que tú no estés…-

-Segura, lo sé y eso es exactamente lo que estoy.- puse mi mano en su mejilla.-Estoy completamente segura de querer esto contigo.-

-Pero Bella.. ¿no te gustaría esperarte a algún lugar y momento más…especial que este?.-

-Para mí, el simple hecho de que sea contigo, hace que cualquier lugar y hora sean especiales.- lo besé fuerte intentado transmitirle la verdad de mis palabras.

-¿Qué hay sobre Emmett?.- me preguntó cuando nos separamos.-No podemos arriesgarnos a que nos descubra.- mantuvo su mirada en mi.- yo no puedo arriesgarte así.-

-No te preocupes por eso, él no va a regresar hasta mañana.-

-¿Cómo..?.-

-Me mandó un mensaje mientras te estabas bañando.- me acerqué para volver a besarlo, pero dijo:

-Espera.- se paró del sillón y me cargó como aquel día en el prado antes de dirigirse a mi cuarto.

Lentamente me depositó en la cama como si yo fuera la muñeca de porcelana más delicada en el mundo y después comenzó a besarme con lentitud.

-Bella…- volvió a separarse.- hay algo que quiero decirte antes de hacer esto.-

-¿No puede esperar?.-

-Ehh…sí pero…-

-Entonces mañana me dices.-

-Pero Bella…-

-Mañana Edward, ahorita quiero que te olvides de todo lo demás y que solo te concentres en esto.- lo bese de nuevo con tanta fuerza que los dos soltamos un leve gemido. Al poco tiempo, mis manos comenzaron a desabotonar de nuevo mi blusa, hasta que Edward me detuvo, pero a diferencia de la vez anterior, esta vez fue para hacerlo él mismo. Cuando terminó con eso, tuvimos que separarnos para así poderme quitar la blusa y una vez que lo hice, volví a recostarme en la cama, notando que él me miraba con ternura, amor y pasión.

-Te amo Bella, nunca lo olvides.- me dijo antes de comenzar a besarme con suavidad, marcando así el inicio de la noche más grandiosa de mi vida.

Creo que este capítulo es el más largo que he escrito hasta ahora.

Espero no haberlos desilusionado con este capítulo, pero por favor, haganme saber si lo hice o no.

Y como siempre gracias por ser tan pacientes conmigo y por todos sus reviews.