Pasado
- Hijo... ¿estas seguro?
- Quiero ayudarla. Esta es la forma.
Estaban en un restaurante a donde había llevado a cenar a su madre y a Bella para darle la noticia y explicarle los motivos que tenían para casarse. Esme había esperado hasta que su futura nuera fuera al baño para poder hablar con su hijo.
Esme suspiró mirándolo. - Siempre has estado ahí para ella. ¿Estás seguro de que no terminarás herido?
- ¿Por qué terminaría herido?
- Siempre has estado... muy interesado en ella. - le recordó mientras lo analizaba de cerca. - Recuerdo como parecías gravitar a su alrededor desde pequeño.
- Mamá, eso fue cuando era un niño. Luego he seguido con mi vida incluso me he enamorado.
- ¿Te has enamorado?
- Claro, he tenido novias.
- Tener una novia no siempre tiene como consecuencia terminar enamorado.
- Lo he estado. - le aseguró sin dudar.
Esme lo miró y suspiró.
- Creo que debes decirle a Isabella que estuviste enamorado de ella.
- Cuando tenía quince años. - se lo recordó con una sonrisa pequeña.
- Cariño, soy tu madre. Te vi destrozado cuando tuvieron que separarse por ir a la universidad. - le recordó palmeando su mano. - Bella siempre ha sido muy importante para ti.
Edward suspiró asintiendo.
- Ya tuvimos esa conversación. - le confesó y tomó un sorbo de whisky queriendo olvidar la sensación incómoda en su cuerpo.
- ¿Qué dijo?
- No se siente feliz de casarse conmigo sabiendo eso. - le confesó. - Y yo le dije que no importa lo que yo sienta, debemos casarnos por el bien de ella y su familia.
- ¿Lo que sientes? Edward, ¿estás enamorado?
- Eso no importa.
- Cariño... - tomó su mejilla preocupada.
- Ella lo sabe, yo soy consciente de eso y seremos dos adultos que hacen lo que tienen que hacer.
- Uno de esos adultos está actuando por amor y no por justicia. Esto puede ser desastroso para ti.
- Mamá, la decisión esta tomada. Ambos hemos sido honestos.
- Si es así significa que ella esta siendo egoísta con tus sentimientos, casarse con alguien que te ama solo por conveniencia en algo cruel. - su voz sonó dolida pero Edward no lo notó.
Edward suspiró negando.
- Ella está desesperada. No quiere casarse conmigo pero aún así lo esta haciendo porque no tiene otra solución.
- ¿Estás seguro que no estas creando expectativas con esta situación?
- No, mamá...
- Cariño, sé honesto contigo para que puedas protegerte. Habla con Bella y que sea clara contigo para que ninguna ilusión crezca producto de alguna confusión.
- Bella ya está nerviosa por esto, no quiero que insistas con ese tema.
La castaña regresó del baño en ese momento.
- ¿Qué sucede?
El cobrizo exhaló cerrando los ojos molesto con su madre.
- No es nada, solo hablábamos de la boda.
- ¿Esme? - Bella insistió mirando a su futura suegra.
La mujer suspiró.
- No me corresponde contártelo.
- Edward.
- No es nada. Mi madre solo quiere estar segura que estamos conscientes de las consecuencias. - luego tomó toda su vaso de whisky por el estrés que sintió por su confesión.
- Oh, ¿es por Carlisle? - preguntó preocupada.
- En parte si. - admitió Esme mirando a ambos. - ¿Dónde van a vivir?
- No vamos a convivir. Este matrimonio no es real. - le contestó rápido Edward.
- Carlisle va a buscar cualquier justificación para anular su matrimonio, ¿lo pensaron? Sino viven juntos o si creen que pueden tener citas con otras personas... cualquier cosa será justificación para buscar perjudicarlos. - Esme les aseguró tensa.
Edward dudó un segundo antes de contestar.
- Nos divorciaremos lo antes posible, si tenemos qué convivir por apariencias será por poco tiempo. - le aseguró a Bella que había palidecido.
- ¿Cuánto tiempo?
Edward suspiró.
- El proceso de divorcio puede tardar hasta seis meses pero podemos dejar de vivir juntos mucho antes. Apenas legalicemos el traspaso podemos mudarnos, yo supongo que podemos esperar un mes y...
- Esta bien, Edward. - lo detuvo notando su preocupación por tranquilizarla. - Imagino que viviremos en tu departamento por unas semanas.
- Si, será temporal. - le aseguró.
Bella asintió con una sonrisa pequeña.
- Temporal.
Esa noche Bella volvió a su departamento porque debía hacer una pequeña maleta y tomar sus documentos para poder casarse. La licencia de matrimonio ya estaba en trámite así que el mismo día que llegaban la recogerían e irían a algún lugar para casarse. Edward le insistió para pasar dos días allá para distraerse y disfrutar de Las Vegas antes de que la guerra con Carlisle empezara, Bella no podía decirle que no y probablemente nunca más en su vida podría decirle que no luego de lo que iba a hacerle.
Su mente era un caos mientras revisaba su armario en búsqueda de ropa apropiada para esos dos días, incluido un vestido blanco de cóctel que encontró. Supuso que ir de blanco era lo correcto para las fotografías que seguramente tomarían, en ese momento ni siquiera se le hubiera ocurrido que esas fotos serían un tesoro que añoraría por años.
- No me contestas las llamadas.
Lanzó un grito asustado por la voz ronca y penetrante de Dimitri a su espalda.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? - asustada lo observó en su habitación, lucía demacrado y su ropa estaba desarreglada. Dimitri siempre le pareció una persona muy cuidadosa de su aspecto físico y verlo con ese aspecto la sorprendió.
- No me contestas. Me estas ignorando. - la acusó con rabia.
- No tenemos nada de que hablar. - le aseguró muy molesta. - ¡Sal de aquí!
- ¡Tenemos que hablar! Hoy vi al idiota de Edward como un maldito pavo real por toda la oficina. ¡Habló de ti y que están en una relación!
- ¿Qué? - dudó confundida.
- ¡No debería decirle a nadie!
Bella se quedó un minuto pensando.
- Bueno si nos vamos a casar sería extraño que nadie nunca nos hubiera visto u oído de nosotros.
- Mi hermano va a escucharlo y sospechara.
- En algún momento se va a enterar.
- Pareces tan cómoda... - la acusó con rabia.
- Dimitri, ya asumí que debo hacer esto por el bien de mi padre. Tú mismo me amenazaste con denunciarme, ¿acaso no lo recuerdas? Hace solo tres días estabas aquí gritándome y exigiéndome hacer lo que querías.
El hombre se acercó a ella y tomó su brazo con fuerza.
- No hables como si yo tuviera la culpa. Tú me quieres traicionar y no ayudarme a lograr justicia. No puedes preferir a ese maldito.
- ¿Preferirlo? Edward no te ha hecho nada. Heredó de sus padres acciones y tú se las quieres quitar.
- Esas acciones son mías. Él no es hijo de Anthony Cullen, yo sí.
- Te recuerdo que Esme le dió un 10% cuando fue mayor de edad, Carlisle solo el 5% que lo obligaron a darle cuando se casó con Esme. Él no te ha quitado nada.
- Ese 5% es parte de mi herencia. ¿Qué te pasa Isabella? Llevó años contándote de la injusticia que hicieron conmigo y tú ahora finges no saber para protegerlo.
- Quiero que entiendas que lo que quieres hacer es una locura. Vas a arruinarnos a los tres, no solo a Edward.
- ¡Tú tendrás tus acciones y yo lo que me corresponde! ¡Solo él será perjudicado!
- ¿Crees que vas a ser mas importante en la compañía cuando tengas 10%? Serás pequeño aún a comparación de los demás y estoy segura que Carlisle te hará la vida imposible. A mí van a odiarme y seguramente también mi vida será miserable. ¡Entiende que vas a destruir todo!
- Tendrás tu 20% y yo mi 10%, nos casaremos apenas sea legal y juntos seremos un 30% de la empresa. - le explicó emocionado. - Así eran los Masen y pusieron en jaque a mi hermano y abuelo. Seremos poderosos, piénsalo Isabella. Seremos tan felices...
- Yo no quiero tener ese poder. - lo empujó alejándose de él que se veía con intención de tomarla en brazos.
- Ambos lo tendremos, juntos.
- Dimitri, nosotros ya no estamos juntos. Se acabó.
El hombre la soltó bruscamente para luego dar un golpe a la pared.
- ¡Sigues con esa tontería!
- Se acabó. - repitió. - No quiero estar contigo.
- Se que estas molesta por tener que casarte con ese idiota pero es lo mejor para nosotros. Ahora no lo entiendes pero en unos meses...
Bella le dió la espalda ignorándolo y siguió empacando.
- Vete Dimitri. Estoy ocupada y no quiero volver a verte aquí. - le advirtió apuntándolo con un dedo. - Entra de esta forma a mi departamento otra vez y llamaré a la policía.
Dimitri levantó las cejas impresionado y se quedó esperando que ella se retractara, cuando no sucedió comenzó a negar incrédulo.
- No puedo creer que nos estes haciendo esto. - replicó indignado.
- ¿Yo? Tú fuiste él quiso usarme para su venganza y luego me amenazó con denunciarme sino lo ayudaba. - le recordó tratando de controlar las lágrimas de rabia que tenía acumuladas. - ¡Tú nos destruiste!
Dimitri iba a seguir con la discusión sin sentido cuando el timbre del departamento sonó.
Bella dudó caminando hasta el intercomunicador.
- ¿Quién es?
- Eh... hola Bella. Soy Edward. - saludó su amigo algo nervioso. - Sé que es tarde pero necesito hablar contigo.
- Yo... - ella dudó asustada mirando a Dimitri que tenia una posición tensa y apretaba los puños con rabia, había identificado la voz de Edward. - ¿Te parece si salimos? Aquí tengo un gran... desorden.
- Es medianoche. - le contestó dudoso el cobrizo.
- No importa, podemos hablar en tu auto.
- Eh bien, te espero.
Bella suspiró dejando el intercomunicador.
- No vas a salir con él. - le aseguró Dimitri acercándose para tomar sus brazos. - Todo este teatro del matrimonio tiene límites y no quiero que...
- Dimitri. - lo detuvo con los dientes apretados. - Mi prometido me está esperando y no queremos que te encuentre aquí ¿o sí?
- No bromees con eso. Me harás perder el control. - la amenazó.
- ¿Y qué? ¿Qué me harás? - lo retó retorciéndose tratando de sacarse de encima sus brazos pero Dimitri la llevó contra una pared para retenerla.
- No me retes, Isabella. Tú nunca me has visto enojado.
El recuerdo de Dimitri golpeando a un joven Edward invadió su mente. Su rostro colérico y agresivo mientras pateaba al adolescente que físicamente no iba a poder hacerle frente.
- ¿Me golpearás como golpeaste a Edward hace años? Fuiste un maldito abusivo con él.
La ira en el rostro de Dimitri la asustó y la presión en sus brazos aumentó.
- No lo defiendas. Tú eres mi mujer, no de él. Tú solo puedes estas de mi lado.
- No soy nada tuyo. - le aseguró con valentía a pesar del dolor en sus brazos.
- ¡Eres mi mujer! - le repitió rabioso.
- ¡Suéltame! ¡Me lastimas!
- ¡Di que eres mía! - apretó con fuerza y la sacudió provocando que se golpeara la cabeza contra la pared.
- ¡No! - gritó y las lágrimas le salieron por el dolor que sintió por el golpe.
- ¡No me hagas enloquecer! ¡Dilo!
- ¡Suéltame! - volvió a luchar a pesar del dolor y empezó a patearlo para alejarlo de ella.
- ¡Eres solo mía, así siempre ha sido y así será!
Se acercó a besarla y lo hizo a la fuerza sujetando su barbilla para impedir que se moviera mientras se apretaba contra su cuerpo para imposibilitar que siguiera peleando. Bella luchó retorciéndose con fuerza mientras Dimitri insistía en besarla, terminó mordiéndolo con fuerza para alejarlo.
- ¡No me vuelvas a tocar!
Dimitri la soltó sorprendido por la sangre y el dolor que tenía en la boca retrocedió lo suficiente para que ella se liberara y saliera corriendo del departamento. Alterada y nerviosa escupió en una maceta del pasillo mientras limpiaba apurada sus labios de la saliva y sangre de Dimitri. Corrió sin mirar atrás hasta llegar afuera del edificio donde un Edward pensativo la esperaba apoyado en su auto.
Bella no notó lo desabrigada que estaba hasta que sintió una ligera llovizna sobre su ropa mojándola con rapidez.
- Bella. - Edward se sorprendió al verla tan desabrigada para luego reaccionar apurado acercándose a ella para cubrirla con su propio abrigo. - Estás mojándote.
- Eh sí. - nerviosa caminó hacia el auto. - Vamos.
- ¿Estás bien? - le preguntó preocupado por su semblante. - Estás pálida.
- Es solo el frío. - le aseguró metiéndose en el auto.
Ya adentro del auto se acurrucó en el abrigo sintiendo el calor y aroma que el cuerpo de Edward había dejado en él. Se concentró en la sensación y no en lo que acababa de pasar. La sangre de Dimitri estaba aún en su boca y sus brazos dolían por lo fuerte que la apretó, quiso olvidar refugiándose en el ahora.
Edward rodeó el auto y entró observándola en todo momento.
- Vamos. - ello lo urgió.
- Pensé que hablaríamos aquí.
- Vamos a otro lugar. - insistió tratando de lucir menos nerviosa. - Debe haber algún lugar con mejor vista en esta ciudad. No seas aburrido Edward, llévame a pasear a algún lado.
- Bueno... - Edward dudó encendiendo su auto y empezó a manejar.
Bella se dio cuenta que temblaba cuando quiso encender la música y ocultó su mano el abrigo. Si Edward notó que temblaba no dijo nada y siguió manejando. La castaña se concentró en su respiración y el aroma del auto, poco a poco logró tranquilizarse.
Estás con Edward. Estás a salvo. Estás con Edward.
Se repitió mentalmente como un mantra para mantenerse cuerda y no romperse por lo que posiblemente le hubiera ocurrido en su departamento sino salía corriendo como lo hizo.
Terminaron en una zona poco transitada pero con vista al mar. Por supuesto que se quedaron en el auto debido al frío de la noche y al mal clima. Edward se acomodó en su asiento liberándose de su cinturón de seguridad.
- ¿Estás bien? - fue lo primero que preguntó analizándola con cuidado.
Bella no se había visto al espejo ni siquiera en el del ascensor porque los pocos segundos ahí se dedicó a limpiarse los labios con violencia y la adrenalina del momento iba a hacer que vomite sino disociaba lo suficientemente rápido. Si se hubiera visto hubiera notado su rostro con lágrimas por salir y dos marcas rojizas en su mandíbula donde Dimitri había estado sujetándola. Edward observaba todo esto pero no sospechaba que había sido agredida, no tenía idea del caos que había en su vida, para Edward ella solo estaba pasando un mal momento en su vida y era normal que llorara y pareciera asustada. Su imaginación y malicia no daban para más.
- Estoy bien. - le aseguró con una sonrisa pequeña. - Es solo que me sorprendiste por eso no pude ponerme algo mejor. - señaló su ropa avergonzada.
- Estas hermosa pero no me hubiera importado esperarte si querías abrigarte un poco más.
Bella llevaba un conjunto semi deportivo que usaba cuando estaba en su departamento y quería relajarse. No era la ropa más adecuada para salir a medianoche y en la lluvia.
- Y yo no quería hacerte esperar. - le contestó tratando de tranquilizarlo y cambió de tema inmediatamente. - Me dejaste muy intrigada. ¿Qué querías decirme?
Edward dudó alejando la mirada.
- Yo no sé como vas a tomar lo que quiero decirte. Por eso quiero que me prometas que vas a escucharme pero no asumas que estoy exigiendo algo de ti.
- Bien... - lo animó a hablar.
- Yo he estado pensando en lo que hablamos. - respiró hondo antes de seguir. - Yo si fui honesto al decirte que quiero casarme contigo para ayudarte pero me he dado cuenta que mis sentimientos por ti hacen que no tome este momento como una simple ayuda. Yo he estado enamorado de ti durante mucho tiempo, demasiado tiempo. Y no soy un hombre que se queda sin actuar cuando tiene una oportunidad frente a él. - Edward la observaba con atención esperando alguna reacción pero Bella estaba abrumada y no sabía que decir. - Estoy interesado en ti y quiero mostrártelo. Tengo que admitir que no voy a poder ignorar la oportunidad que tengo de pasar tiempo contigo debido al matrimonio que simularemos. Voy a luchar porque me veas de otra manera, ya no soy el niño que conociste y quiero que lo notes. Aceptaré mi derrota si al final no logro despertar en ti nada. Solo debes saber que quiero y voy a tratar de ganar tu corazón.
Bella boqueó sin saber que responder.
- ... No estoy esperando que me des una oportunidad. Quiero ganármela. Estoy siendo honesto al decirte esto porque quiero que tengas claras cuales serán mis intenciones los siguientes días. Quiero que te enamores de mi, Isabella Swan y voy a luchar por eso.
Sin aire ella solo pudo asentir.
Edward sonrió y acarició su mejilla.
- ... No te preocupes. Sobreviviré sino logro mi objetivo y te prometo que voy a estar para ti siempre. No voy a alejarme de ti sin importar lo que pase.
- ¿Lo juras? - ella susurró con voz rota.
- Lo juro. Te amo Bella Swan y siempre voy a cuidar de ti. - Edward besó su frente con cuidado y suspiró sintiendo su aroma. Bella por su parte se sintió temblar por la caricia.
Presente
Embistió mas fuerte que antes cuando logró su orgasmo. Se quedó estático disfrutando los masajes internos que el orgasmo de ella le proporcionaban. Gruñó con una sonrisa satisfecha cuando la sintió venirse una vez mas.
- ¡Edward...! - su grito apagado por la almohada fue estimulante.
El cobrizo se mantuvo sobre ella besando su espalda y masajeando sus nalgas que habían sido enrojecidas con sus embestidas.
- Tenemos que dormir. - Bella le recordó cuando sus besos llegaron a sus labios.
- Mañana podemos llegar tarde. - le aseguró sin problemas. - Eres la vicepresidenta y yo como soy tu amante tengo algo de inmunidad...
La broma no fue bien recibida por Bella que se alejó de sus labios.
- No eres mi amante. - replicó molesta. - No bromees de esa forma.
Edward suspiró acostándose junto a ella relajado.
- El amante de Isabella Swan. - repitió colocando sus brazos flexionados detrás de su cabeza. - ¿Quién lo diría?
- Si no te gusta... - ella empezó algo nerviosa.
- No, por supuesto que me gusta. - le aseguró.
Bella se acercó y abrazó su pecho.
- ¿Solo quieres ese título? - ella le susurró. - ¿No quieres otro?
- ¿Otro? - preguntó confundido. - No hay más títulos para nosotros creo que ya tuvimos todos.
- Nunca fuimos novios. - comentó ella besando su cuello suavemente.
Edward se quedó pensativo y tuvo que darle la razón. El único que tuvo ese título fue Dimitri.
- No lo fuimos. - admitió.
Bella suspiró abrazando su cuerpo con fuerza.
- Podemos serlo si quieres, entiendo que no quieras que nadie lo sepa pero podemos serlo aquí. Entre estas paredes. - le ofreció y Edward no pudo evitar recordar que estaban en un cuarto de hotel.
- ¿Quieres ser mi novia a escondidas? - su voz debía ser burlona pero no salió así sino sonó sorprendida.
- Quiero ser lo que quieras que sea. - admitió vulnerable. - Solo no quiero ser solo tu amante, no es suficiente y me ahoga no poder decir que eres mío.
Edward se mantuvo unos segundos en silencio mientras ella besaba su cuello suavemente. Sabía que debía analizar el comportamiento de Bella, entender su doble intención o su actuación, por ello se mantuvo con los labios fuertemente cerrados para evitar decir que sí motivado por ese sentimiento de necesidad que tenía de sentirla suya. Debía recordar lo que hizo y por quién, debía recordar que no podía volver a amarla.
- No soy tuyo. - contestó sincero, recordando a Tanya y sintiendo la culpa ahogarlo. - No puedo ser tuyo.
La humedad en su cuello le aviso que ella lloraba.
- Lo eres. - susurró en voz rota y pequeña. - Aún lo eres.
Pronto la tuvo besándolo con desesperación y sin darse cuenta ya estaba de nuevo dentro de ella. Bella controlaba sus reacciones corporales con habilidad y conocimiento, sabía donde y como tocarlo y eso le hacía pensar que era verdad que estuvieron durmiendo juntos cuando él tenía problemas con el alcohol. Durante su matrimonio no habían llegado a ese punto de conocimiento y él no tenía claro aún sus preferencias en la cama, no tuvo tiempo para descubrirlas. Pero Bella... ella lo tenía dominado en la cama, el ritmo de sus caderas y su forma de besarlo justo cuando lo apretaba en su interior era... el cielo. Luchaba por que ella llegara primero y trataba de aprender donde le gustaba ser tocada. Ella temblaba en sus manos y gemía haciéndole saber que disfrutaba sus caricias. Era un aventura excitante descubrir lo que le gustaba y se esforzaba por complacerla. También había una parte de él que se sentía con la necesidad de demostrar su masculinidad y lo buen amante que podía ser porque en el fondo seguía luchando con el fantasma de Dimitri.
Ella lo abrazó cuando obtuvo su orgasmo y no quiso soltarlo ni siquiera cuando estaban quedándose dormidos. Edward permitió que ella lo mantuviera en su interior mientras se quedaban dormidos. No iba a negar que le gustó que ella se negara a dejarlo ir y que pidiera mantener esa conexión entre ellos. Era algo nuevo y que nunca había experimentado con ninguna otra persona.
Despertó al día siguiente un poco confundido por las sensaciones que tenía en el cuerpo, el cansancio y el picor en los músculos que hace bastante tiempo no usaba con ese vigor.
Al abrir los ojos se encontró con una visión digna de alguno de sus recuerdos. Bella lo miraba con una sonrisa algo adormilada mientras el sol que entraba por la ventana la iluminaba. Se veía hermosa y por un segundo creyó que lo miraba con amor, un amor puro y no contaminado por tantos años de errores.
Edward suspiró hipnotizado por la imagen y antes de ser consciente estaba besándola. Su cuerpo ardió y no fue solo por el deseo que se encendía siempre que la miraba, sino por el cariño que hace tiempo creyó haber sido asesinado por sus acciones.
Cuando se separaron Bella acarició su mejilla y con lágrimas en los ojos le susurró.
- Te amo Edward Cullen y siempre voy a cuidar de ti.
Actualización!
Espero poder leer sus comentarios para ver que les parece la historia. Algunas me comentaban que no ven conexión emocional entre Edward y Bella aún. Bueno las leo!
Les doy un resumen de cantidad de acciones para que no se mareen con las cantidades.
Carlisle Cullen 35%
Edward Cullen (herencia de Esmerald Masen) 20%
Dimitri Cullen 20%
Isabella Cullen 20%
Otros Accionistas 5%
