Embarazo, matrimonio y viudez
El Potterverso es de Rowling
Esta historia participa en el Reto Multifandom "Tropos románticos" del foro Alas Negras, Palabras Negras"
Tropos: Boda en tiempos de guerra y Enviudar en tu boda
Fred se acostó en la cama al lado de Verity. Habían estado buscándola por todas partes. La encontraron meses después.
Lo único que contó fue que Leon Selwyn y Pansy Parkinson la ayudaron a escapar de la mansión y la llevaron a un grupo de sanadores. Uno de ellos era un miembro de la Orden, Elphias Doge, el otro era un amigo suyo, Reginald Bloom. También encontró a Marcus Flint, un antiguo compañero de Slytherin, que estaba allí como aprendiz de sanador. Fue bueno tener una cara conocida en esas terribles circunstancias.
Los demás miembros de la Orden intentaron que les contara lo que ocurrió en la mansión o si la torturaron. Pero al ver como sufría la ex Slytherin de solo recordarlo, decidieron dejar de insistir. Cuando se sintiera preparada para contarlo, ya lo haría.
Fred estaba tumbado a su lado en la cama del lugar donde se escondían. Hasta hace unas semanas también estaban George y Angelina, pero decidieron abandonarlo para encontrar a sus familiares. Angelina estaba preocupada, sobre todo por su primo, quien era como un hermano para ella. Y quien difícilmente podría defenderse de los mortífagos siendo un squib. George había decidido acompañarla. Así que Fred y Verity se quedaron solos en el escondite. Molly, Arthur y Charlie vivían en la Madriguera y Bill y Fleur en el Refugio. Pero Fred y George decidieron conservar su propio escondite, además de tener más libertad de movimientos para preparar la reabertura de la tienda cuando todo acabara. Porque ambos estaban seguros de que Harry derrotaría a Quién-No-Debe-Ser-Nombrado y todo volvería a la normalidad.
Fred veía dormir a Verity a su lado. A veces, lloraba en sueños. Otras veces, se levantaba gritando. A Fred le mataba verla así. Si insistía para que le contará la causa de sus pesadillas era peor, porque se encerraba en sí misma. Así que solo la abrazaba y consolaba, deseando que Verity se abriera a él y hablaran de lo sucedido para que pudiera ayudarla.
Aun así, Verity ya se encontraba mejor comparado a como llegó. De día se sonreían, se daban la mano, se besaban y toqueteaban, aunque Verity algunas veces le pedía parar. Fred ya empezaba a intuir lo que podría haber pasado con los carroñeros, pero no se atrevía a decírselo en voz alta. Porque veía que Verity no estaba lista para hablar del tema. También vio que su novia necesitaba tener el control de la situación para sentirse a salvo, segura. Y eso incluía las relaciones sexuales. Así la chica había podido disfrutar de nuevo en la cama.
Fred seguía colaborando con Potterwatch y yendo al resto de reuniones de la Orden, pero ya no tomaba un papel tan activo en las misiones. Prefería dedicar ese tiempo a cuidar de Verity.
Esa mañana, ella se levantó a vomitar. Hacía unos días que justo al levantarse iba corriendo al baño y vomitaba algo de comida del día anterior. Fred había preparado unas tortitas para ambos. Pero de solo olerlas tuvo que correr de nuevo al baño y vaciar el contenido de su estómago.
― Fred, no. Las tortitas me hacen vomitar. Me dan asco.
― Pero si antes te encantaban. Era nuestro desayuno favorito.
La chica iba a decir algo, pero vomitó de nuevo antes de poder soltar palabra.
― ¿Puedes hacerme un favor? ¿Podemos llamar al sanador Doge? ― preguntó después de secarse la cara con una toalla que le tendió el pelirrojo.
Fred asintió y se dirigió a la red flu para contactar con el anciano.
Después de realizar un hechizo de diagnóstico, el antiguo Gryffindor anunció:
― Está embarazada.
Ambos jóvenes se miraron atónitos. No se esperaban tal noticia. Bueno, Verity ya notó que algo raro le pasaba, pero no imaginó que sería eso.
Elphias Doge hizo otro hechizo, que provocó que salieran unas chispas de su varita dirigidas al pelirrojo.
― Acabo de hacer un hechizo para detectar de quién se ha quedado embarazada, Verity. Eres el padre del hijo que lleva en su vientre, joven Fred.
Elphias les dijo que si querían interrumpir el embarazo debían hacerlo cuanto antes para la salud de la chica, también les dio varios consejos sobre los alimentos que podría tomar o no y algunos otros cuidados que debía tener en cuenta si querían seguir con él. Una vez hecho su trabajo, el anciano mago se fue.
― Mis padres me van a matar… ― susurró Fred.
― Metafóricamente o literalmente. ― bromeó la chica.
― Ambas cosas. ― contestó él.
Verity rio. La risa que tanto le gustaba a Fred. Le alegraba que al menos la broma la animara después de sufrir tantas pesadillas.
― ¿Qué vamos a hacer ahora? ― preguntó Fred. ― Bueno, elijas lo que elijas, yo te apoyaré.
― Es una decisión muy difícil… Los mortífagos podrían matarnos en cualquier momento… Aunque eso pasará igual, tengamos o no al bebé… No sé si podríamos darle unas condiciones de vida dignas…
― Cuando la guerra termine, abriremos de nuevo Sortilegios Weasley. Podremos salir adelante. Todos dicen que la batalla no tardará en empezar. No queda mucho para que la guerra termine.
Verity no parecía del todo convencida.
― Me preocupa mi familia… Mi madre se decepcionará… Y mis primos…
― No lo sabrás, hasta que no se lo digas. Pero si a Selwyn le contaste lo nuestro y le pareció bien, imagino que esto también. Lo que me preocupa es la reacción de mi familia. Mis padres, George y mis hermanos mayores me matarán.
Verity rio.
― Los mortífagos pronto terminarán en Azkaban. Nos aseguraremos de que tu padre y tu tío sean juzgados por la muerte de su hermano y su esposa. Y testificaremos a favor de Leon. Hablaremos con Kingsley.
La chica asintió un poco más tranquila.
― Tú, yo, nuestros compañeros de curso, el propio Harry Potter, todos tus hermanos y mis primos nacimos en tiempos de guerra. En plena guerra. No sé si la premonición del resto de miembros de la Orden es cierta… Pero si la guerra se está acabando tal y como dicen… Quiero pensar que nuestro bebé nacerá cuando todo haya terminado. Sí, me gustaría tenerlo. ― Verity puso una mano en su vientre, todavía plano.
― Casémonos ahora, Verity.
― ¿Qué?
― No quiero que mi madre organice una boda como la de Bill. Además, ahora que estás embarazada, debemos casarnos antes de que el bebé nazca o la barriga se note.
― Pero el Ministerio está lleno de mortífagos…
― Podemos casarnos en un sitio muggle y luego haremos una boda mágica.
― Las bodas se pueden hacer por la Iglesia o por el civil, en una oficina de registro. Pero en ambas necesitamos testigos.
Fred se lo pensó.
― Podemos acudir a dos de tus amigos muggles… ¿Te parece bien que se lo contemos a mi familia cuando ya estemos casados?
Verity asintió.
― Así la bronca no será tan fuerte, ¿verdad? O te regañen aún más por no invitarles.
Fred rio.
….
El 28 de abril de 1998, Fred y Verity se casaron en Londres mediante una ceremonia civil, con una amiga muggle de Verity como testigo por parte de ella y Elphias Doge como testigo del novio. Tuvieron bastante suerte de que a la gente sin magia no le apeteciera celebrar bodas por los atentados y las diferentes catástrofes naturales que había, esa era la explicación muggle que se dio sobre los ataques de los mortífagos, así que el Ayuntamiento no puso objeción en celebrar la ceremonia y encontrar una fecha. A Fred le hubiera gustado que fuera George, pero todavía seguía con Angelina buscando a la familia Johnson. Bueno, cuando terminara la guerra y celebraran su boda mágica, George sería el padrino de bodas y de su hijo. Tampoco quería pedírselo a su familia, quería esperar a estar casados para decirles la noticia.
….
― Me gustaría decirte algo. ― le comentó Fred en su noche de bodas.
Verity se giró para hablar cara a cara, ambos estaban tumbados en la cama.
― George y yo nos prometimos que le pondríamos el nombre del otro gemelo a nuestro primer hijo varón. Pensaba que cumpliríamos nuestra promesa a la vez, pero ya que voy hacerlo antes….
― Es un gran detalle, Fred. Este tipo de promesas hay que cumplirlas. Y de segundo nombre podríamos ponerle Levin, como el padre de mi madre. Me hace ilusión.
― Me parece un gran detalle que alguno de los nietos lleve el nombre de los abuelos. Si alguna vez tenemos otro hijo, me gustaría ponerle Arthur o Molly. Aunque mamá ya dijo que uno de mis hermanos ya había prometido que llamaría Molly a su primera hija, pero aunque le hemos preguntado siempre cual de todos los hermanos era, mamá no quiso responder.
― Bueno, si alguna vez tus hermanos tienen hijos, ya lo veremos. ¿Sabes qué otro nombre he pensado? Reginald o Elphias. Por los sanadores que me atendieron cuando mis primos me ayudaron a huir de Selwyn Manor. Es mi muestra de agradecimiento.
― ¿Y si es niña? ¿Te gustaría seguir la tradición de los Selwyn de poner a las mujeres nombres que empiecen por pe, Patricia? ― bromeó Fred aludiendo al verdadero nombre de la chica.
― ¡No, Fred! ¡Por Merlín! ― exclamó ella riendo. ― Ya hay demasiadas mujeres en mi familia con nombres que empiecen por pe. ― Después de soltar unas pequeñas risas, le comentó. ― Me gustaría ponerle Clarysse, como la madre de mi madre.
Fred asintió.
― ¿Algún nombre de mujer que te guste o en el que hayas pensado? ― le preguntó la morena de vuelta.
― Molly, como mi madre. Pero ya lo eligió uno de mis hermanos. No he pensado en ninguno en realidad.
― Cuando se te ocurra alguno, lo hablaremos.
Fred asintió.
No tardaron mucho en dormir.
….
El 30 de abril de 1998, Molly llamó a Fred y a Verity para que fueran a la casa de los Tonks, donde vivía Andromeda con su hija y su yerno. Tonks acababa de dar a luz a su bebé, Edward Remus Lupin, o Teddy, para diferenciarlo de su abuelo materno. Tanto la señora Tonks como la señora Weasley hicieron de comadronas.
― Enhorabuena, Tonks y Remus. ― les felicitaron ambos, quienes les sonrieron, agradecidos.
Andromeda también asintió en señal de agradecimiento. Pero estaba algo tensa. Le incomodaba la presencia de Verity. A diferencia de su primo Leon, la chica tenía muchos rasgos de la familia Selwyn, como los ojos marrones o el pelo azabache. Andromeda odiaba que Verity se pareciera tanto a Pamela Selwyn, aunque ahora se apellidaba Parkinson, tía de Verity. Pamela había sido la mejor amiga de Narcissa. De niñas solían jugar juntas tanto en la residencia familiar de Cygnus y Druella como en Selwyn Manor. La presencia de la chica le traía a la antigua Black recuerdos de su hermana pequeña y su mejor amiga que prefería mantener enterrados. Pero tampoco podía mostrar desprecio hacia la chica; Verity también había sido repudiada por su familia y los traidores a la sangre debían ayudarse entre ellos.
― Es un niño precioso. Pequeñito, pero muy sano. ― les felicitó Molly.
Tonks y Remus le dieron las gracias.
Los Weasley dejaron a la pareja a solas, necesitaban tranquilidad e intimidad.
― ¿Sabéis algo de George? ¿Y Percy? ¿Y Ron? ― preguntó la señora Weasley, la mayor, aunque ahora Verity se apellidara Weasley todavía no lo había hecho público.
Todos negaron.
La pelirroja ensombreció su rostro. Triste y preocupada por todos sus retoños.
Arthur le puso una mano en la espalda. También preocupado por sus hijos.
― Me alegra ver que ya te encuentras mejor, Verity, querida. ― Molly le dio la mano a su nuera. Le tenía estima a la que ella pensaba que todavía era la novia de su hijo y no su esposa.
― Estoy mejor, gracias, señora Weasley.
― Molly, querida.
― Molly. ― se corrigió la chica.
En ese momento prefirieron no contar nada sobre el embarazo y la boda. No querían quitar protagonismo a los nuevos padres.
….
El uno de mayo, George y Angelina regresaron a casa, por fin.
― No puedo regenerar el brazo porque ha sido arrancado mediante magia oscura, pero al menos le he desinfectado las heridas. ― comentó el sanador Elphias Doge después de curar a Kendal Johnson, el primo de Angelina.
― Gracias, señor. ― dijeron los presentes.
Angelina estaba muy preocupada por su primo, pero aliviada a la vez de que estuviera vivo. Ni sus padres, ni los padres de Kendal ni su abuelo habían sobrevivido. Todos fueron asesinados por los mortífagos. Solo quedaban su primo y ella.
― Podrá llevar una vida normal, pero necesitará ayuda para realizar acciones en las que se necesiten ambos brazos.
Los magos asintieron.
Elphias dejó unas pociones que ayudarían a Kendal a recuperar fuerzas y vitaminas y se fue.
― Me alegro de que te encuentres mejor, Verity. ― le comentó Angelina mientras acompañaba a su primo a una habitación a descansar.
― Gracias, Angie. Me alegro de que Kendal esté vivo.
Después de dejar a su primo, la chica y se fue a dar una buena ducha relajante. La necesitaba.
― Iré a avisar a mamá y a papá de que estoy bien. ― George se acercó a la chimenea y tomó un puñado de polvos flu. ― Cuidad de Angie mientras estoy fuera, todavía no ha llorado la muerte de sus familiares. Estaba demasiado angustiada deseando que Doge examinara a Kendal. Vendré lo antes posible. Si mamá me suelta, claro. ― George intentó hacer una broma, pero le salió una sonrisa débil
Fred y Verity asintieron y le sonrieron de vuelta.
No era tiempo de anunciar el embarazo y la boda. Era hora de cuidar de Angelina y Kendal.
….
La noche del dos de mayo, Fred, George y Angelina notaron la llamada de las monedas del Ejército de Dumbledore.
― Debemos ir a Hogwarts cuanto antes. La batalla empezará en breve. ― anunció George.
Fred y Angelina asintieron.
Verity también quería ir. Pero estaba embarazada. No podía ir y arriesgarse a que le diera una maldición que pudiera causarle la muerte o lastimar el embrión.
― ¿Te sientes con fuerzas para luchar, Verity? ― preguntó Angelina preocupada por su amiga y cuñada.
Verity tragó saliva. ¿Ir cómo una miembro valiente y leal a la Orden del Fénix, pero siendo una mala madre al no priorizar la vida que llevaba en su vientre o quedarse en casa y quedar como una cobarde, pero proteger al embrión fruto del amor de ella y Fred? Sí, era cierto que estaba embarazada de una semana, pero estaba embarazada al fin y al cabo.
― No, me quedo. ― negó con la cabeza asustada y se llevó las manos a su vientre, como si quisiera protegerlo de algo.
El gesto pasó inadvertido para George y Angelina, pues en ese momento se les hacía inimaginable que Verity pudiera estar embarazada de Fred. Si Molly o Arthur, incluso Andromeda, estuvieran ahí, seguramente sí que se habrían dado cuenta de la situación.
― Quédate aquí con Kendal. ― Angelina cogió las manos de su amiga en señal de apoyo. ― Si ocurre algo, podéis ir por red flu a casa de los Tonks. Allí estarán Andromeda y Tonks.
Verity asintió agradeciendo la comprensión de su amiga, y eso que no sabía todos los detalles.
― Vuelve con vida, Angie. ― Kendal abrazó a su prima. Maldecía una y mil veces no tener magia. No quería dejar sola a su prima en esos duros momentos.
Los tres antiguos leones se despidieron de la sangre pura y el squib y se fueron por red flu a la Madriguera. Irían a Hogwarts junto al resto de la familia Weasley.
….
― ¡Ojalá tuviera magia! ¡Tendría que estar luchando junto a mi prima y no aquí pudriéndome! ― Kendal se movía de un lado a otro del salón, al borde de los nervios.
Verity estaba sentada en el sofá, llevaban horas esperando noticias de los Weasley.
― Por mucho que fueras mago, perdiste un brazo y tenías heridas infectadas. Por no hablar de la desnutrición que llevas sufriendo varios meses. No estarías en condiciones de luchar.
Kendal se la miró un momento, para acto seguido continuar caminando por el salón metido en sus pensamientos. De pronto, se detuvo y la miró.
― ¿Por qué no fuiste a la Batalla? ¿Es por el trauma de haber sido prisionera hace poco de los carroñeros y los mortífagos? ― no había reproche en su voz, sino curiosidad.
Verity decidió decirle la verdad.
― Estoy embarazada.
― ¿Fred Weasley es el padre?
La chica asintió.
― Si no hubiera estado embarazada, habría ido a luchar contra los mortífagos sin dudarlo. ― mientras no tuviera que enfrentarse a Leon. ― Pero en mi estado, debo pensar en mi hijo o hija.
Kendal hizo un gesto de comprensión hacia la chica.
― Nos casamos en una boda secreta muggle hace unos días. ― Verity le enseñó el libro de familia, que les dieron en el Ayuntamiento una vez terminó la ceremonia.
De pronto, las llamas de la chimenea se volvieron verdes.
Verity sacó su varita y se puso delante del chico para protegerlo en caso de que vinieran enemigos.
Apareció la señora Tonks muy alterado con un bebé en brazos.
― ¡Nymphadora no está! ― exclamó. ― ¡¿No está aquí, verdad?! ― Andromeda ya se imaginaba donde podría estar su hija, pero no quería aceptarlo.
La joven encinta guardó la varita y acompañó a la recién llegada hasta el sofá. Kendal fue a por un vaso de agua, que Andromeda se bebió a toda prisa mientras Verity tenía a Teddy en brazos.
― Tonks no está aquí, Andromeda. ― le comunicó Verity.
― ¡Entonces está en Hogwarts! ¡Le dije que no fuera! ¡Qué con Remus ya era bastante! ¡No podía perderla a ella también después de perder a Ted! ¡Pero Nymphadora dijo que quería luchar por un mundo mejor para él y para todos! ¡Por eso no la dejé sola en ningún momento para evitar que se fuera! ¡Pero me dormí y aprovecho para ir a la Batalla!
Andromeda estaba al borde de los nervios.
Kendal no conocía a la señora Tonks, ni a la tal Nymphadora, ni siquiera sabía el nombre del bebé cuyo pelo había pasado del azul al negro; así que no sabía cómo consolarla. Miró hacía la ventana. Empezaban a salir los primeros rayos de sol.
― ¿Creéis que la batalla habrá terminado?
Las mujeres lo miraron.
― No lo sé… Es bastante arriesgado ir en nuestro estado… ― un squib, un bebé y una mujer embarazada, que cualquier maldición que recibiera podría afectar al feto…
― ¡Vamos! ― exclamó Andromeda decidida después de secarse las lágrimas.
― ¡Esperad! ― Kendal se dirigió a Verity. ― Lleva el libro de familia, por si acaso. Si uno de los Weasley está herido y solo dejan pasar a la familia, tienes derecho a estar con ellos como esposa de Fred Weasley.
Andromeda miró a la chica con ojos como platos; Verity asintió en dirección al joven y cogió la documentación en cuestión.
Una vez entraron todos en la chimenea de Cabeza de Puerco, más seguro, se dirigieron a los terrenos de Hogwarts. La gente ya estaba llevando los cadáveres al Gran Comedor y las personas que sabían medimagia curaban a los heridos para evitar más víctimas mortales.
Los tres chicos intentaron evitar mirar los difuntos, por miedo a encontrar un ser querido entre ellos.
― ¡Kendal! ― Angelina corrió hacia su primo.
― ¡Angie! ― jamás se había alegrado tanto de ver a su prima.
El squib fue el primero en separarse del grupo para abrazar a su prima. Angelina estaba algo herida, pero podía moverse lo suficiente para correr hacia su primo.
Las dos mujeres sonrieron alegrándose porque el chico hubiera encontrado al ser querido que buscaba y siguieron caminando hasta que…
― ¡NYMPHADORA! ― el grito desgarrador de Andromeda inundó el Gran Comedor. La castaña se arrodilló al suelo empezando a llorar desconsoladamente.
Verity vio el cuerpo de Nymphadora al lado del de su esposo Remus, sus manos parecían a punto de tocarse. Vio a la mujer arrodillada al suelo, quien había perdido a su marido hacía unos meses y ahora a su única hija y yerno. Si no se desmayó, fue porque tenía a su nieto en brazos, ahora huérfano de guerra, quien podría verse lastimado por la caída al suelo de su abuela.
La joven siguió caminando en busca de sus primos o de su familia política, mirando a un lado a otro en el Gran Comedor. No se atrevía a preguntar por si recibía una mala noticia. Pero no necesitó que alguien se lo dijera… Tendido en el suelo vio el cuerpo de Fred… Llorado por algunos de sus hermanos… Otros estaban ayudando a atender a los heridos. Verity no pudo acercarse a sus cuñados. Ni siquiera articular palabra o hacer algún movimiento. Tampoco derribó una sola lágrima. Su cuerpo se desvaneció en el suelo y todo se volvió negro.
….
Verity abrió los ojos.
Estaba en la enfermería.
Sabía que lo último que había visto antes de desmayarse no era un sueño. Después de cuatro días de matrimonio, había quedado viuda a la edad de veintidós años y embarazada.
― Al fin estás despierta. ― Poppy le sonrió a su lado.
― ¿Cuánto tiempo llevo dormida?
― Tres días. Has tardado más en recuperarte del desmayo porque la mayoría de nutrientes que te dábamos iban a parar al feto. Avisaré a tu familia que has despertado. Pero antes tenemos que hablar de una cuestión. ― La mujer se acercó a la joven en una silla, su tono se volvió serio. Iban a hablar de algo importante. ― Cuando quedaste embarazada, estabas casada. Pero ahora las cosas han cambiado. Eres una joven viuda encinta. Si decides seguir con el embarazo, vas a ser madre soltera y tener que criar a tu hijo o hija sola. Todas las propiedades de la familia Selwyn han sido confiscadas por el Ministerio. No sé si te las devolverán porque por mucho que el Ministro Kingsley sea un hombre leal y que escucha, la decisión recae también en el resto del Wizengamot, quienes ahora sienten bastante rencor hacia los mortífagos o sus familiares, por mucho que tú también fueras una miembro de la Orden del Fénix. No quiero desanimarte, solo te expongo la situación en la que estás. ― aclaró. ― Tampoco tienes que seguir con el embarazo solo porque quieras darles a los Weasley descendencia de su hijo fallecido. ― la chica la miró sorprendida. Poppy sonrió y aclaró. ― Encontramos el libro de familia que acreditaba vuestro matrimonio y al realizar una prueba de paternidad, nos indicó que Fred Weasley era el padre del niño. Yo te apoyaré en la decisión que tomes. Y tu familia ha dicho que también. Tienes que tener en cuenta que debido al desmayo y al shock que sufriste al ver el cuerpo de Fred, casi pierdes el embrión. Pudimos salvarlo, pero tendrás un embarazo de riesgo que requerirá visitas a los sanadores más frecuentes de lo normal.
Verity asintió.
― Necesito pensarlo… ― susurró mirando las sábanas.
― Piensa que si decides detener el embarazo, cuanto más tardes, más riesgo correrá tu salud.
La joven asintió.
― ¿Quieres que avise a tu familia?
Sonrió y dijo que sí con la cabeza; esperando la entrada de su madre o sus primos. En su lugar, entraron los señores Weasley.
― ¡Verity, cariño! ¿Cómo te encuentras? ― Molly Weasley entró con lágrimas en los ojos y la abrazó.
― Todo lo bien que puedo estar dadas las circunstancias… ― susurró.
― Claro, querida. ― la matriarca de la familia tenía los sentimientos a flor de piel. ― Y pensar que hablamos con vosotros cuando ya estabais casados y nosotros sin saberlo… No sé qué hicimos mal para que Fred dejara embarazada a su novia sin estar casados. ― Molly parecía al borde del llanto.
― Molly, querida, dejemos a Verity descansar… Tiene mucho en lo que pensar. ― Arthur apoyó las manos en los hombros de su mujer para darle ánimos. Entonces se dirigió a la joven. ― Nosotros te apoyaremos tomes la decisión que decidas. No pienses en nosotros, piensa en ti. ― Arthur le sonrió y ambos salieron.
Verity volvió a tumbarse en la cama. ¿Era su situación ahora más difícil que antes? Ahora contaba con el apoyo de los Weasley, pero cuando llegó al mundo muggle no contaba con el apoyo de nadie, o eso pensaba ella, porque Lie y Treachery Selwyn intercedieron todas las cartas dirigidas a Madre, Leon, Pansy, tía Ayshane y a sus amigas, Talia y Emily; que aunque la ayudaron a escapar no tuvo contacto con ellas hasta el año pasado cuando volvió a Selwyn Manor en contra de su voluntad. Pero ahora tenía el apoyo de los Weasley. Cuando llegó al mundo muggle, no sabía absolutamente nada de la gente sin magia. Fue su cajero, un squib que se vio en la misma situación que ella cuando abandonó el mundo mágico, quien la ayudó y le consiguió su primer trabajo. De todas maneras, tenía conocimientos de varios idiomas (los estudios no se le daban bien, pero los idiomas siempre fueron su fuerte), tenía conocimientos de Artes Oscuras por las clases que le dio su familia cuando era pequeña; podía ser profesora de DCAO. O podría usar sus conocimientos del mundo muggle parar enseñárselos al mundo mágico como profesora de Estudios Muggles o institutriz de alguna familia sangre pura que no estuviera relacionada con los mortífagos y sus miembros acabaran en prisión. O trabajar al mundo muggle como camarera, como había hecho antes de conocer a los Weasley.
Y ahora venía otra cuestión, ¿quería tener a ese bebé? Madam Pomfrey tenía razón. Su situación había cambiado. Antes, Fred y ella hubieran criado al niño, hubieran sido un matrimonio joven, pero en el mundo mágico era algo habitual. Ahora su bebé se criaría sin figura paterna. Ella había tenido un padre, Treachery Selwyn, quien siempre la había tratado bien, pero jamás había defendido a su esposa (y sobrina) de las humillaciones que había recibido por las quemaduras de su rostro. Ni siquiera la defendió a ella cuando la criticaron por sus malas notas o por no tener una actitud "digna de una señorita". Verity siempre pensó que su vida (y la de su madre) quizás habría sido más feliz sin figuras masculinas a su alrededor (quitando a su primo Leon, claro). En cambio, su bebé tendría figuras masculinas positivas a su alrededor; el resto de los hermanos y el padre de Fred. Jamás podrían remplazar a su padre, eso era imposible. Pero madam Pomfrey se equivocaba en algo, su bebé no nacería solo o ella y su criatura no estarían solos en el mundo.
Tampoco quería tener al bebé para llenar el vacío que había dejado Fred. Ambos habían decidido tenerlo y le parecía una traición a él y a sí misma, sobre todo a sí misma, no seguir adelante. Además, tenía la sensación de que se arrepentiría si no lo hacía.
― Madam Pomfrey, ¿dónde está mi familia? Mis primos, quiero decir. ― preguntó la chica cuando entró la sanadora de nuevo.
La mujer la miró apenada. No podía decirle que habían detenido a todos los mortífagos y a sus familiares.
Al no recibir respuesta, Verity entendió que algo malo había pasado con ellos. Entró en pánico. No podía soportar perder a ningún ser querido más.
Tuvieron que darle un calmante y dormirla de nuevo.
4.500 palabras.
Un hijo póstumo de Fred es una idea que me parece bastante interesante de que escribir. ¿Y a vosotros? Como en los 90 estaba mal visto tener un hijo fuera del matrimonio, por eso se casaron de inmediato.
¿Os parece bien que Verity no fuera a la Batalla de Hogwarts debido a su embarazo?
Recordad que la muerte de Fred es culpa de Rowling y no mía.
Hasta la próxima
