ME ALEGRA QUE TE VAYAS

Piensas que me has roto el corazón, oh, no, pequeña, qué equivocada estás, pues no tengo corazón que puedas romper. El corazón que escuchas latir no es más que el eco de aquel corazón que alguna vez entregué, aquel corazón que yace sellado en el árbol donde me encontraste, así que no, no pequeña humana, tú no me has roto el corazón.

Si te fuiste, bueno, qué puedo decir, ya lo veía venir, ¿quién querría estar conmigo? No soy humano, no soy demonio, no soy nada de eso, pero aun así... ¡ojalá te hubieses quedado! Ojalá no te hubiese visto irte con él, ojalá no te hubiera seguido aquel día y aunque me dijiste que no era nada, que había sido un accidente, las cosas no podían ser mejor para mí, ¡al fin era libre de ti! ¡al fin era libre del maldito recuerdo de ella, de ti, de las dos!