-Abuelito, me podrías platicar sobre aquella vez que te encontraste con el charro negro-. Expreso un niño de 8 años el cual iba montado sobre un caballo.

Al frente suyo estaba otro caballo y sobre de él se encontraba un señor de avanzada edad. Las arrugas en su cara y su cabello blanco delataban su avanzada edad, aunque no por ello menos débil.

-Muy bien hijo, te platicare sobre aquella vez que me encontré al charro negro. Pero para ello tendremos que llegar a casa-. El anciano expreso con una leve risa al ver el rostro de desilusión de su nieto.

En el trayecto a su hogar, pasaron enfrente de una imponente iglesia. Ambos como buenos creyentes de la religión católica, se "apersinaron" y siguieron con su camino. La luz del sol se desvanecía sobre las montañas lejas y fue así como la oscuridad de la noche llego…

-Llegamos hijo-. Expreso el anciano mientras se bajaba del animal y ayudaba a bajar a su nieto. El niño se estiro.

-Humm, ni caminaste y así estas cansado-. Expreso con burla el anciano a su nieto. El cual lo miro feo.

-Lo veo igual abuelo-. Expreso el niño, a lo cual en anciano lo miro unos segundos antes de echarse a reír. Sin duda su nieto es un caso…

El anciano fue a dejar ambos caballos en el establo y el niño por su parte llevaba un par de cubetas de agua para darle de beber a los animales.

-Aquí están las cubetas de agua abuelo-.

-Ponlas en su lugar, te llevas las monturas al corredor. Yo voy a ver si tu abuela tiene algo que beber-. Dijo mientras se iba del establo. El niño soltó un suspiro. Dejo sus pensamientos de lado y llevo las monturas al corredor tal como su abuelo le había dicho.

El se saco las botas de campo y se puso los zapatos para entrar en la casa, si bien ha visto que en otras casas no se haga lo mismo. Las tradiciones de su familia son derivadas de la cultura occidental. Al parecer en su juventud su abuelo viajo a varios lados del mundo. Prueba de ello era la arquitectura del "rancho". Como su abuelo le dice…

Claro…fuera un humilde rancho si no fuera una hacienda de más de mil metros cuadrados… dejando eso de lado…este entro al pasillo principal y subió por el acceso izquierdo que lo llevaba a su cuarto. Tras llegar se quito la vestimenta y se metió a bañar.

-Ahh ya era necesaria esta ducha-. Expreso el niño mientras salía del baño con una toalla enredada en la cintura y con otra se secaba el cabello.

Este saco un conjunto de ropa casual, el cual consistía en un simple pants y una playera manga larga. Tras terminarse de vestir fue que bajo en dirección de la cocina, fue ahí que vio a sus abuelos.

-Buenas tardes abuelita-. El niño saludo mientras hacia una leve reverencia.

-Buenas tardes hijo-. Expreso la anciana mientras devolvía el gesto.

-Al menos no eres un burro-. Expreso el anciano, aunque…

-¡Hay! ¡Oye! ¿Y eso porque fue?-. Expreso el anciano mientras miraba a su esposa con molestia.

-Por bruto…como se te ocurre decir barbaries enfrente del niño-. Dijo la anciana mientras se tronaba los nudillos. Ambos hombres tragaron saliva…

-Calma abuelita, es su modo de decir que me quiere-. Expreso el niño con un toque de burla. La mujer solo atino a reír al ver el sonrojo de su esposo. Ahora ve quien heredo el sentido del humor de su esposo.

-Grr pequeño mocoso-. Dijo el anciano mientras bebía su taza de café. -Vamos siéntate y toma tu café con pan-.

-Siiii-. Grito el niño con alegría mientras hacia caso a las palabras de su abuelo.

-Bueno, te voy a contar sobre aquella vez que…me encontré con el charro negro-.

Las palabras del hombre sorprendieron a su esposa y alegraron a su nieto. La anciana miro la interacción de ambos…

-[Al menos no tratas de repetir los errores de tu abuelo…]-. Pensó para si la mujer mientras tomaba asiento al lado de su esposo.

-Bueno vamos a ello…-.

-Era un viernes 24 de agosto del 2007, venia con mi difunto abuelo de regreso de parte que se llama Cuicatlán, recuerdo que habíamos salido en la madruga para traer unas refacciones de un molino de caña. Tras encontrarlas mi abuelo decidió comprar algunos recuerdos y uno que otro encargo de la gente. Tras completar los pedidos es que fuimos a comer a un lugar llamado la fonda del jamón…el cual ahora lo vuelvo a pensar, vaya nombre, regresando al tema, tras terminar de comer es que decidimos regresar, sabíamos que nos tomaríamos una parte de la noche en el trayecto.

Tras realizar unos cálculos rápidos, es que mi abuelo dijo que llegaríamos a nuestro rancho por eso de las 4 de la mañana. Tras ello nos subimos sobre el "Marimbas" y el "Veneno negro", así se llamaban los caballos de mi abuelo y son los tatas de los que tenemos ahora mismo-.

Tras revelar ese ultimo detalle el niño se sorprendió bastante…ambos abuelos sonrieron al ver la expresión de su nieto.

-Durante el trayecto de salida de Cuicatlán, fue que topamos a un señor bien vestido, un traje de charro, esos que se ven en las películas de Pedro Infante o Vicente Fernández. Eso me pareció algo extraño, aunque mi abuelo no le tomo importancia alguna. Así que opte por hacer lo mismo.

No fue que tras haber avanzados unas dos horas que notamos que aquel misterioso charro nos seguía a la distancia. Para el colmo, la noche se estaba acercando ya. Si bien en un principio mi abuelo quiso confrontar al hombre, opto por no hacerlo, además ya estaban cerca de la desviación. Un lugar que conecta con un pueblito llamado Quiotepect, tras tomar la desviación perdimos de vista a aquel charro.

Justo entrando la noche fue que llagamos a la presidencia de aquel municipio, vi como mi abuelo se bajo y tomo un poco de agua con la cantimplora. Le pase la mía para que la rellenara y una vez hecho eso, volvimos a tomar camino para nuestro rancho. Lo raro vino por eso de las 2 de la mañana. Ya cerca de nuestro rancho, ya habíamos pasado la capilla del pueblo, lo que hoy es la gran iglesia.

Como sabes hijo siempre nos acompañan los perros, es algo normal para nosotros, y en aquella ocasión no fue la excepción ya que llevábamos dos un perro que se llamaba Canelo y otro que se llamaba Guera, si un macho y una hembra, nana y cría para ser mas precisos. De la nada estos empezaron a ladrar y eso nos puso en alerta. En medio de la nada y que estos dos perros de caza ladren así porque si, como que normal no era.

Y vaya que no lo era, a la lejanía vimos como un hombre se acercaba, recuerdo como mi abuelo maldijo y me dijo que echara a correr al "Veneno Negro" yo sin pensarlo mucho lo hice. Grave error, llegue casi cerca de la casa y deje a media calle el saco con las cosas, opte por regresar, algo me decía que lo hiciera.

Tras ello fue que me tope con el "Marimbas" corriendo despavorido, ya sea por un acto de idiotez mía o algo más es que hice el famoso "salto del ángel" y por puro milagro me salió.

Como pude logre calmar al "Marimbas" y fue que lo amarre en un poste cercano. Me volví a subir sobre el "Veneno Negro" y lo hice correr, sabia que algo le había pasado a mi abuelo tras no verlo en el camino…-.

El anciano soltó un suspiro lamentero mientras veía a los ojos a su nieto. Este lo miro con algo de duda y miedo. Aunque no dijo nada y solo bebió de su taza de café. Acto que fue imitado por la pareja de ancianos.

-Como te decía hijo, llegue al lugar donde se había quedado mi abuelo, no lo veía por ningún lado, eso me dio una mala espina. Sin embargo…sentí como el ambiente cambio…y fue entonces que lo oí…una voz…una voz tan grave que influía miedo, tan asquerosa que daba nauseas…

Aún recuerdo las palabras…

-Vaya, vaya, vaya, al parecer el mocoso si tiene pelotas. Aun tras salir corriendo y dejar a tu abuelo a su suerte, tienes el descaro de regresar…je sin duda los mortales son divertidos-.

-¿Qué eres…? Ya que por lo que intuyo no eres humano-. Eso fue lo que dije, sabia que no debía de voltear…mi instinto me lo decía, que no debía de hacerlo…

-Kukukuku, vamos niño, eres listo te lo concedo, pero…porque no volteas…-. Esas ultimas palabras estaban dichas con una voz de mando.

-¿Por qué debería de hacerlo "señor"?-. Fue lo que exprese con algo de sarcasmo eso ultimo mientras seguía viendo al frente.

-Es de mala educación no hablar de frente mocoso-.

-Dejémonos de juegos…¿Qué mierda eres o que quieres mejor dicho?-.

-Kukukuku tienes agallas lo reconozco, lo que quiero es simple, solo quiero un favor-.

-¿Y eso sería?-.

-¡TU ALMA!-.

Tras esas ultimas palabras no dude y heche a correr al caballo a todo lo que podía, fue entonces que oí un poderoso estruendo…el charro venia detrás de mí y su caballo relinchaba a tal punto que en vez de relincho parecía brahamar. Eso me dio más miedo, sabia que correr en dirección del rancho era estúpido, así que opte por ir a otro lado. Donde, ni yo mismo lo sabía, solo tenia algo claro y era huir de ahí, si ese hombre me atrapaba estaba frito.

Fue entonces que por la carrera termine pasando por la capilla, fue ahí que el "Veneno" cedió al cansancio…

-[Mierda…]-. Fue lo que pensé mientras veía como el hombre se acercaba, aunque el ver como se detuvo a ultimo momentos antes de que el caballo tocara un solo gramo del polvo de la entrada de la iglesia…

-¡Ahggg, maldito mocoso de mierda…Tu y el maldito de tu dios se pueden ir pudriendo en el infierno!-.

Al principio no entendí lo que había pasado, pero entonces vi como las manos del charro se estaban quemando y vi con miedo como el caballo parecía escupir fuego de su boca…

-Tuvieron suerte en esta ocasión…a la próxima reclamare tu alma…-. Con esas ultimas palabras el charro emprendió la huida… Eso fue lo último que vi antes de ceder al cansancio…-.

El niño miro con sorpresa y algo de miedo a su abuelo. Estaba sorprendido por la anécdota.

-Espera, aun no termino-. Fueron las palabras de su abuelo al ver como su nieto quería hacer preguntas.

-Tras despertar, lo primero que vi fue un techo de madera, reconocía ese techo, estaba en lo hoy es la bodega. Miré a mi costado y vi a mi abuelo aun durmiendo…en un principio pensé que todo lo que paso fue un sueño, aunque la ver como mis manos estaban raspadas y ver como tenia vendas en la parte de los brazos y piernas me quito la idea casi de inmediato.

Fue en ello que entro mi abuela y al verme despierto corrió a abrazarme. Entre lágrimas, abrazos y besos en la mejilla me preguntaba si estaba bien y como me sentía. Como pude le respondí-.

-:Hijo, que bueno que despertaste. ¿Qué fue lo que les paso a ambos? La autoridad los encontró en el patio enfrente de la iglesia casi al borde la muerte. Inmediatamente don Paco vino a avisarnos, nosotros ya estábamos preocupados por ustedes:-.

-Esas fueron las palabras de mi abuela. Yo estaba sorprendido, borde la muerte, si solo recuerdo que me desmaye, fue entonces que le empecé a explicar lo sucedido y ver como su rostro cambio a uno de espanto y despues de tristeza me dio algo de miedo. Le pregunte que pasaba y ella me miro con su mirada sería, aquella que ponía cuando la situación lo ameritaba o era muy fea, me dijo…

-:Hijo, lo que ustedes vieron fue a ese demonio…fue al Charro Negro…:-.

-Tras oír esas palabras solo sentí como las fuerzas abandonaron mi cuerpo y me volví a desmayar-.

-¿Y que fue lo que paso después abuelo?-. Fue la pregunta del niño mientras miraba con expectativas a su abuelo.

-Bueno hijo, eso es historia para otro momento, ya es tarde y tenemos que cenar-.

-Awww no se vale, dijiste que me contarías tu encuentro con el charro negro-. Expreso con un puchero el niño mientras se cruzaba los brazos.

-¿Y lo hice o no?-. Fue la respuesta que dio el anciano a su nieto.

-Touche…-. Fueron las palabras que salieron de la boca del niño mientras chasqueaba los dedos. Ese acto saco una risa a ambos ancianos y a los segundos el niño empezó a reírse con ellos…

Despues de todo el solo los tiene a ellos y ellos a él. Ya que su único hijo murió en un accidente de auto con su esposa, el único que sobrevivió fue su nieto, no importa lo que pasara, ambos adultos lo cuidarían hasta el final de sus días…