Un nuevo comienzo

Por Luz de luna82

Capítulo 27

El viento de Atlanta le pego en la cara al salir del aeropuerto, sintió un olor familiar al subirse al taxi, la ciudad se sentía más cálida que en chicago, había sido su hogar durante años, sin embargo ya no la sentía asi, era como si hubiese sido un sueño su paso por ese lugar, su verdadero hogar se había convertido donde su familia se encontraba, donde el amor de Albert y sus tres pequeños que la habían recibido y adoptado con los brazos abiertos, sus cuñados por los cuales sentía un gran cariño y preocupación.

Buscó su teléfono en su bolso para llamar a Albert y contarle que había llegado bien, pero eran casi las 5 de la mañana, dio tres timbrazos y no contesto, seguramente estaba dormido, estaba segura de que él ya habría leído la carta que le dejo sobre la cama, no quería preocuparlo era un hecho que se regresaría en cuanto estuviera segura de que sus padres estarían bien.

Decidió alquilar un auto de esa forma no tendría que lidiar con ningún taxista conocido, media hora después se estaba registrando en la pequeña posada a las afueras, pago una solo una noche, sería mejor asi.

A decir verdad no sabia a que horas serian las honras, si por la mañana o la tarde, tendría que investigar primero, seguramente lo tendrían en la casa de sus padres antes de llevarlo al cementerio del lugar, no tenia mucho misterio donde seria todo eso, era un pueblo pequeño, lo malo era que ahí todos se conocían, asi que decidió darse una ducha, busco lo necesario y al salir se maquillo un poco las ojeras que habían aparecido desde el día anterior, se sentó frente al espejo, recogió su cabello y acomodo la peluca que tenía un corte tipo bob, contrario a su corte que le llegaba hasta la cintura, se puso los lentes de contacto y con una sudadera puesta y unos jeans busco su abrigo en la maleta, su teléfono dio un aviso de que su batería se estaba terminando, se dispuso a buscar su cargador.

—¿Sera que si lo empaqué? Estoy segura que lo puse a un lado de la maleta— eso fue, lo dejo a un lado de la maleta, sin embargo, no lo metió, vio su teléfono que eran las 6 de la mañana, decidió llamar a Albert antes de que se apagara completamente, pero volvió a repicar tres veces y nadie contesto.

Lo que menos quería era tenerlo con la incertidumbre, pero se estaba haciendo complicado comunicarse con él, le envió un mensaje diciéndole que había llegado bien y que había olvidado el cargador en casa, que haría lo posible por conseguir uno, pero cualquier cosa se comunicaría.

Desilusionada por no poder hablar con él, salió de la posada, llevando su equipaje consigo, nunca se sabía que podría suceder, era mejor ser lo más precavida posible.

Siete minutos después estaba en la esquina cerca de la casa de sus padres, noto que había muchos vehículos estacionados, seguramente venían a dar el pésame, gente y más gente, esto sería complicado, nunca se imaginó que podría encontrar a tantas personas, se detuvo en ese momento, analizaba ¿cómo haría para saber a qué hora sería el servicio funerario? Avanzo un poco más en el auto y se estaciono dos casas más adelante a la casa de sus padres viendo como llegaban sus vecinos y otros más jóvenes seguramente amigos de su hermano.

—Piensa Candy, piensa ¿Cómo averiguar sin levantar sospechas? — se hablaba ella misma, entonces recordó que siempre que alguien moría lo publicaban en el periódico local, decidida se levanto y fue a la tienda de víveres, al dependiente no le pareció extraño verla, era común que hubiera personas de paso, entonces pago el periódico y salió, vio un pequeño restaurante exactamente frente a la casa, seria un lugar perfecto para poder estar presente sin estar adentro, además podría estar resguardada del frio y poder tomar sus alimentos, usar el baño, todo era perfecto.

El periódico informaba que el servicio seria a las 4 pm, bien, esperaría por ese tiempo en el preciso lugar donde se encontraba, era una ventana que le daba la mejor vista, no pudo tener más suerte.

Recordaba como su hermano se colgaba del árbol que estaba a en el jardín, ella fue la que lo enseño a colgarse de las ramas obteniendo regaños de su padre, ya que al ser su único hijo varón, no quería ponerlo en riesgo como Candy acostumbraba.

Jimmy, necesito que vengas a ayudarme con el ganado, algún día todo esto será tuyo y tienes que aprender a administrar todo, deja de estar perdiendo el tiempo con tu hermana.

Pero, papá, déjame jugar un rato con Candy por favor.

¡He dicho que no!, vamos.

Candy ve ayúdale a tu madre en la cocina, ¡anda niña!

Recordaba Candy cuando escucho una voz a su lado —¿Puedo sentarme? —Le pregunto un chico alto rubio, con unos hermosos ojos verdes, de complexión menuda, bastante atractivo, joven, como de unos 19 años, le calculo rápidamente —Sabes, todas las mesas estan ocupadas, espero no molestar.

Ella asintió y el chico tomo asiento.

Candy cerro la Tablet que tenía abierta, decidió comenzar a leer para poder pasar el tiempo, era increíble la cantidad de gente que seguía llegando, él muchacho que tenía sentado a un lado no había dejado de mezclar su café, seguramente ya estaba frio, había pasado más de media hora, Candy lo observo un poco, con la mirada hacia la nada, perdido en sus pensamientos, se preocupó un poco y decidió preguntarle —¿Estas bien? — lo vio con más detalle y se dio cuenta de que él no era del pueblo.

—Si, solo estoy un poco cansado, he viajado parte de la noche para poder estar en el funeral.

—¿Lo conocías? —pregunto ella curiosa.

—Algo asi— contesto el secamente con una tristeza en los ojos que no pudo ocultar —Desde aquí tenemos buena vista— dijo un poco más animado.

—Lo se.

—No tengo permitido entrar, ¿te molesta si te acompaño durante un rato? —pregunto sin saber que Candy compartía la misma pena que él.

Candy no dijo más, no quería hablar demasiado, decir algo que la delatara, tenia que guardar un bajo perfil, aunque de reojo veía la cara amable.

—No se si me equivoco, pero este al ser un pueblo muy pequeño creo que toda la gente se conoce, —¿Tu conocías a Jimmy?

—Viví hace mucho en el pueblo y digamos que jugamos cuando éramos niños, estaba de paso y me enteré de su partida, decidí quedarme a darle el ultimo adiós— le contesto Candy tratando de disfrazar la mentira lo más posible, ocultando su nerviosismo.

El chico satisfecho con la respuesta de Candy, decidió presentarse, —Roger, mucho gusto.

—Sally, se estrecharon las manos y se sonrieron mutuamente.

—Es un día triste ¿cierto? — dijo Candy más bien para ella que para él.

—Es el día más triste de mi vida hasta ahora— dijo el chico sin pensarlo, viendo de nuevo a través de la ventana con un anhelo no correspondido.

—¿Y tú de donde lo conocías?

—¿Puedo ser sincero contigo? — pregunto como si temiera decir lo que tenía en la punta de la lengua.

—Adelante, soy muy buena escuchando, cuéntame lo que quieras Roger— tenía la esperanza de que esa platica pudiera distraerla de desear tanto estar ahí y poder ver a su hermano.

El chico suspiro —Era mi pareja, teníamos un año de novios, lo amaba más que a nada en este mundo, sus padres no me aceptaron y por eso ahora estoy a las sombras despidiéndome del hombre del cual amaba profundamente— dijo con la cara agachada y los brazos recargados en la mesa, derramando unas cuantas lagrimas al contar su triste historia de amor.

Candy quedo en shock, no sabia que a su hermano tenia inclinaciones por los chicos, lo analizo rápidamente y solo le había conocido una novia cuando era mas joven, ahora este chico decía que era su novio, ¿Cómo? Se consideraban mejores amigos ¿Por qué nunca le conto nada? Salió de tu aturdimiento, no pudo solo voltear al ver al joven que tenía a frente a ella, era muy atractivo, con ojos amables y con razón podía ver una profunda tristeza, él amaba a su hermano y lo hubiera apoyado si hubiera tenido la confianza de contarle algo tan íntimo, sintió como se entristeció un poco más, si eso fuera posible.

—Cuéntame ¿Cómo se conocieron? —le acaricio la mano trasmitiéndole confianza para que le pudiera decir todo.

—Vine de visita en un verano con mi tía la señora Perkins, tenía 17 años y mis padres me enviaron para poder ayudarle ya que era muy anciana, un día iba en una bicicleta que encontré en la cochera y me dirigí a la tienda de víveres, mi tía me había dado una lista, estando ahí lo vi, tan alto y fornido con un rostro que parecía tallado por los mismos ángeles, él estaba distraído con su teléfono, yo descuidadamente choque con un poste por estarlo admirando cuando me dirigía a montarme en la bici, él me vio en apuros y me ayudo a guardar todo en las bolsas de nuevo, me acompaño a casa de mi tía y lo invite a entrar, pero claro que no aceptó, era la persona más desconfiada que jamás había conocido, desde ese momento a veces hablábamos, él estaba por irse a la universidad de Atlanta, de donde yo vivo.

—Un mes después mi tía murió, yo tenía que regresar a mi hogar, pero nos hicimos buenos amigos y nos seguimos frecuentando en Atlanta, él sabía de mis preferencias y yo sabia que él no tenia los mismos gustos que yo, decidí ser solo su amigo, pero con la convivencia poco a poco nos fuimos enamorando el uno del otro, hasta que un día me confeso que se encontraba confundido ya que sentía algo más que una amistad por mí, me sentí el hombre más feliz del mundo, hace cinco meses decidió contarle a sus padres que éramos pareja y su padre no lo tomo de buena forma, lo golpeo, le dijo cosas muy hirientes, entonces decidió darle tiempo para que lo asimilara, teníamos planes y en Atlanta vivíamos muy felices, él en la universidad y yo trabajando con mi padre, hasta que le detectaron la enfermedad que nos condenó a ambos.

—¿Cómo que los condeno a ambos? Le pregunto con temor en la voz al escuchar todo lo que su acompañante le contaba.

—El tenia una enfermedad sin cura, no lo sabíamos y no fuimos cuidadosos y ahora yo también estoy infectado, solo que en mi la detectamos a tiempo y ahora yo estoy en tratamiento, no me curare, pero mi esperanza de vida es prometedora si me cuido y tomo mis medicamentos.

—¿Cómo adquirió esa enfermedad Jimmy? Le pregunto sabiendo perfectamente de que hablaba, con el maldito nudo en el estomago horrorizada por lo que escuchaba.

—Un tío de él se la transmitió cuando era más joven y hasta ahora de adulto dio síntomas y ya no había nada que hacer, el tío murió hace algunos años.

Candy más espantada aún se llevó las manos a la cara, su tío John había muerto hacia 5 años, nunca supieron exactamente de qué, solo que pasaba mucho tiempo en el hospital y su tía lloraba por su enfermedad.

—¿Cómo paso eso? — pregunto temiendo la respuesta, era un panorama horrible lo que le contaba Roger, derramo lagrimas que pensó que ya no tenía.

—El VIH se contagia de varias formas, a veces la familia se turnaba para cuidarlo, él tío estaba enfermo sin embargo se drogaba con agujas, una tarde Jimmy siendo más joven fue a cuidarlo a su casa, en un descuido, lo inyecto, no se había percatado que estaba muy drogado ese día, lo hizo en contra de su voluntad, sus padres lo supieron, lo llevaron al hospital de emergencia ya que se puso muy mal, los análisis solo arrojaron la droga, todo salió normal, nadie supo de que estaba enfermo el hombre y al paso de los años murió, su familia simplemente dijo que había fallecido de un paro cardiaco, sin nadie imaginarse de que había muerto en realidad, entonces hasta hace poco supieron todas las consecuencias que tuvo aquel evento.

Ella nunca supo todo aquello, sus padres se lo ocultaron, ese momento marco para siempre la vida de su hermano.

—Y mírame ahora llorando su muerte desde el otro lado de la calle, su padre jamás me permitirá acercarme, solo puedo despedirme de él a la distancia, mi amado Jimmy.

Ahora Candy entendía muchas cosas, por eso sus padres quisieron mantener oculta la razón de muerte, para que nadie supiera que había sido por esa enfermedad, por eso se fue tan rápido, esa misma lo consumió.

Sumida en sus pensamientos él prosiguió —No se porque te cuento todo esto, pero te ruego lo mantengas en secreto, jamás se lo había contado a nadie, mis padres no saben de mi enfermedad, pero pronto tendré que decirles, Jimmy me había acompañado a mis consultas, ahora ya no lo tengo, lo extrañare, pero se que ya descansa de los dolores tan fuertes que sufría, ¿me guardaras el secreto?

—No temas, te agradezco que confíes en mi— lo abrazo sabiendo que ambos necesitaban aquel contacto reconfortante.

Lo vio dudar —Eres un ángel que Dios ha puesto este día en mi camino, si no supiera que ella está muerta diría que eres la hermana de mi Jimmy, aunque tu cabello es diferente y tus ojos son de otro color te pareces tanto, Jimmy me mostro tantas fotografías suyas, le dolió tanto su muerte, la bondad de sus ojos es tan parecida a la tuya, apenas te conozco, él estaría feliz de conocerte, no te imaginas lo bien que me siento contándote esto, ahora conoces nuestra historia, tuvimos un amor real, fuimos felices mientras duro.

—Gracias por estar para él—dijo sin poder decir nada más.

Se quedaron en completo silencio viendo como salía gente, sus padres estaban ocupados del otro lado de la calle, se voltearon a ver mutuamente, era el momento para colarse sin ser vistos.

—Tú me cubrirás y yo te cubriré, ¿de acuerdo?

—Bien Roger, vamos—se tomaron de las manos y caminaron hacia la casa, sin embargo, Candy sabía como entrar por la parte trasera, lo único que quería era ver a su hermano, aparentando ser una pareja ingresaron por la cocina, sin hacer ruido, acercándose a la sala, solo estaban un par de vecinas que platicaban amenamente, entonces ella se acercó primero, le partió el alma verlo, le costo mucho no soltar un grito de dolor, se abrazo a ella misma y sollozo en silencio.

—Mi grandote, espero que en este momento todo tu dolor se haya ido, tal vez esperabas que nos encontráramos en la otra vida, pero mi tiempo no ha llegado, por favor espérame y recuerda cuanto te amo, conocí a Roger, te ama de verdad, se que fuiste feliz a su lado, te amo y ahora puedes descansar en paz, te amo, te amo mucho— dijo en una débil voz que solo ella pudo escuchar.

Sintió el abrazo de aquel joven que le dio consuelo cuando pensó que ella había muerto.

Candy quiso alejarse para darle intimidad.

—Quédate, hablamos mucho de este momento y en realidad solo quiero verlo— ella asintió.

—Jimmy, te amo y siempre estarás en mi corazón, descansa y cuida de mi desde el cielo, hasta siempre mi fortachón.

Se voltearon a ver y salieron igualmente por la puerta de atrás, los padres de Candy iban atravesando la sala cuando ellos ya estaban cerrando la puerta trasera.

El servicio funerario inicio una hora después, desde la misma mesa del café, vieron todo a la distancia, él le dio su número de teléfono para que le llamara cuando quisiera.

Desde el mismo café, vieron como iniciaba el servicio funerario, pasando desapercibidos totalmente, cuando termino y la gente comenzó a seguir el féretro en sus autos, Roger no pudo seguir ahí.

—Sally, me despido, tengo que viajar en una hora a Atlanta, no puedo ver como lo llevan al cementerio, te agradezco tanto tu compañía, estoy seguro que Jimmy hizo que nos conociéramos de alguna forma, llámame cuando quieras— le dio un beso en la mejilla y sin dejar que Candy le dijera nada tomo el taxi que ya lo esperaba y se fue, ella agito la mano despidiéndose de él, deseando conocerlo mejor, seguramente era un chico increíble, por ello se enamoro su hermano de él.

El cementerio lucia más lúgubre de lo que recordaba, alejada en un árbol dejo que le dieran la bendición al sepulcro y que todos lanzaran su puño de tierra, ella esperaba a la lejanía que sus padres se quedaran solos, específicamente su madre, quería acercarse a abrazarla y darle el pésame, pero sintió una presencia en su espalda.

—¡Albert! cariño te agradezco que estes aquí, dijo mientras lo abrazaba.

—Candy olvidaste comprar el cargador y estaba preocupado— le tomo el mentón para verla a los ojos.

—Pero ¿cómo estas aquí…?

—Obligué a Patty, no te molestes con ella por favor, yo averigüé el resto por mi cuenta ¿estas más tranquila?

—Lo estoy, me alegro de haber venido— le contesto mientras él la estrechaba entre sus brazos.

Siguió observando como la gente comenzaba a irse, vio a lo lejos a sus padres, tenía la firme intención de darles el pésame, pero seria muy egoísta y arriesgado de su parte, lo comprendió, supo que estuvo apunto de sobre pasar los límites, estuvo a punto de causarles otra impresión además de lo que debieron de haber vivido con su hermano, suspiro rogándole a Dios que algún día todo esto terminara y pudiera abrazarles, lo entendía, sabía que era lo correcto, sin embargo lo deseaba con todo su corazón, quería sentir de nuevo a su mamá, a esa mujer que le dio la vida, volteo a verlos, estaban parados a un extremo del sepulcro, su padre abrazaba tiernamente a su madre, le dio un beso en la mejilla, entonces lo supo, ellos estarían bien juntos, se sostendrían el uno al otro como siempre lo habían hecho.

Un largo rato después de que sus padres se fueran tomo la mano de Albert le dio un último vistazo desde el árbol donde habían estado todo ese tiempo, lejos de todo y todos.

—Adiós hermano—Se abrazo a la cintura de Albert, dio un largo suspiro dándole un beso en los labios, —Es tiempo de irnos amor, creo que todo estará bien ahora— tomaron el auto de Candy, con la esperanza de que mañana será un día mejor.

Continuara…

Hola mis queridas comadres, espero que todos los sentimientos a flor de piel hayan quedado tal cual les queria trasmitir, ojala lo hayan disfrutado y nos seguimos leyendo pronto, un gran abrazo!