Perdón la tardanza, aun que es un poco más corto que los pasados imagine que preferían uno corto a tener que seguir esperando, en fin, si me tardo lo siento e andado algo atareada, en cuanto a sus preguntas sobre Sirius, si lo ayudara pero mas adelante, disfrutan mientras tanto.
Capitulo 4
Ari miro fascinado los juguetes a su alrededor mientras se paseaba por los pasillos que parecían interminables, deteniéndose cada tanto a observar alguno de los juguetes llamar su atención con algún movimiento, lo que le calmo un poco es que aun los otros niños mágicos que había en el sitio mostraban la misma fascinación que el así que no tenía que temer llamar la atención con su curiosidad. Aun que encantado por todos esos juguetes mágicos no estaba muy seguro de que elegir, como Harry Potter, nunca antes había tenido juguetes, no digamos ya elegir alguno, había fabricado sus propios entretenimientos con algo de papel de viejas libretas y pedacitos de madera. Ahora como Ari, aun que Kreatcher le había conseguido algunos juguetes, aun seguía muy entretenido con los pocos que tenia, así que no sabía que elegir ahora, aun que cuando llego a una sección lleno de peluches, uno en particular llamo su atención, era un gran y peludo perro negro, con ojos de botón azul, y una lengua rosa colgando de su osico, Ari fue directo a este y lo tomo de su lugar de descanso mirándolo curioso, era casi de la mitad de su tamaño pero muy suave y se sentía casi cálido, lo abrazo contra su pecho, sabiendo que lo llevaría a casa con él, por alguna razón le parecía familiar.
-Oye ten cuidado –se escucho una voz algo chillona provenir del final del pasillo luego del sonido de alguien cayendo al suelo, Ari, se acerco a la zona y se asomo levemente, frunciendo ligeramente el ceño al ver, aun grupo de niños adelante, en el suelo mirándoles con enojo había un niño rubio tal vez de su edad, de rasgos afilados y aristocráticos, y su cabello era de un rubio casi blanco, de pie frente a él con los brazos cruzados se encontraba un chico pelirrojo de un tono casi naranjado, detrás del había otros pelirrojos pero parecían observar aquellos aburridos, eran mucho mayores, al menos por dos o tres años, y Ari observándoles bien noto que eran gemelos.
El rubio se levanto y se sacudió con un gesto casi grosero su ropa que se notaba de mucha mejor calidad en comparación a la de los pelirrojos –tu ten cuidado cuando camines –le gruño arrugando la nariz. El pelirrojo solo se coloreo un poco de enojo
-No es mi culpa si eres tan diminuto que ni siquiera te vez –replico. Ari aquello lo encontró gracioso, considerando que el pelirrojo no era mucho más alto la verdad –además estorbas, ahora apártate –le gruño y le empujo de nuevo, los gemelos que se habían distraído con otro juguete en otro estante ignoraron aquello, Ari frunció el ceño cuando el chico volvió a casi caer agarrándose del aparador cercano. Ari decidió intervenir antes de que escalara más, ya que el rubio parecía que estaba a punto de decir algo que le ganaría una nariz rota por el color en sus mejillas.
-Oye –llamo con voz seria caminando hacia ellos colocándose al lado del recién levantado rubio, que le miro algo sorprendido al ver que se ponía de su lado –No deberías de empujar a la gente –le dijo al pelirrojo, quien le miro algo sorprendido también pero luego arrugo la nariz en su dirección luego de mirarle atentamente, Ari no pudo evitar notar que parecía molesto de notar sus finas ropas, y el pelirrojo le miro con tanto desagrado que no pudo evitar elevar las cejas en sorpresa cuando este le empujo también
-No te metas niño –le gruño, Ari no cayó sobre su trasero por que el Rubio le atrapo y logro evitarle la caída aun que ahora miraba mas enojado al pelirrojo que antes.
-Oye, no te metas con el –le ladro y casi se lanzo contra él, si no fuera por que Ari le detuvo a tiempo, mirando con el ceño fruncido al pelirrojo frente a él.
-no importa, no vale la pena –le dijo con aparente calma. El pelirrojo solo torció el gesto, pero antes de que pudiera continuar peleando, los gemelos aparecieron.
-Ronninkis, mejor irnos ya o mama nos despellejara cuando se dé cuenta que no estamos con el grupo –le apuraron pescándolo de la camisa y se lo llevaron rápidamente de ahí.
-Que desagradable –bufo el rubio mirándoles irse con la nariz arrugada, aun que relajo luego su gesto volviéndose a ver a Ari, y le sonrió tendiéndole la mano –gracias por ayudarme, me llamo Draco, Draco Malfoy –se presento este, Ari sonrió a su vez, estrechando su mano de vuelta.
-Ari, Arazar Perevell, pero dime Ari –se presento a su vez. Ninguno de los dos niños, notando dos pares de ojos observándoles.
Evan miro entretenido todo aquello, se había sorprendido al ver a Ari con nada más ni menos que Draco Malfoy y Ron Weasley. Aun que lo más sorprendente es que al parecer había hecho amistad ahora con Draco, aun que no le culpaba, si él en su mundo hubiera conocido de esa forma a Ron, tampoco le abría agradado, vio como los dos niños platicaban animadamente y miraban los juguetes juntos, el rubio recomendándole algunos.
Tal vez no era tan mala idea que esa amistad siguiera, después de todo, el en su otro mundo logro una especie de amistad con Draco luego de la guerra, y había descubierto que realmente no había tenido muchos amigos, igual teniendo a Ari como amigo, le alejaría desde el principio de todo ese mundo de los mortifagos.
Entonces noto a otro observador, otro rubio, este el padre del chico, Lucios Malfoy, observaba también a los niños con una expresión pensativa, y Evan no pudo evitar ver una sonrisa leve en sus labios al ver el evidente deleite en la cara de su hijo por tener a un compañero de juegos. Si tal vez una amistad con los Malfoy sería buena idea, tenían buenos contactos, además, cierto diario se encontraba en su posesión.
Evan noto el peluche en brazos de Ari, un perro negro de ojos azules "Sirius" pensó recordando a su padrastro, ¿Cómo podría ayudarle?, no podía intentar luchar por su libertad ya que sería medio sospechoso, considerando que el ni Ari, técnicamente no tenían nada que ver con este. Tal vez hacerlo pasar por muerto también, no debía de serle muy difícil ahora colarse en Azkaban e intentar comunicarse con este, o usar la escusa de que como ahora tenía acceso a las bóvedas de los Potter tendría acceso al testamento, igual podría falsificar algunas cartas, todo eso necesitaría meditación, apenas llevaba unos siete años en la cárcel, sabía que había sobrevivido doce sin problemas, así que unos días mas no le aria daño, decidió, por ahora tenía muchas cosas que hacer.
Lo mejor era ir dando pasos pequeños, no quería perturbar las aguas demasiado, por ahora, tendría que encargarse de ciertos rubios, tal vez, sería una forma de ponerse en comunicación con Severus Snape, tenía ganas de conseguir su ayuda para los Horrocruxes, Albus, tendría que esperar, no quería contarle mucho aun, primero quería tener todas las cartas en su mano antes de mostrarlas, era un juego de ajedrez muy peligroso, en el que a diferencia de Dumbledore, no podía perder ninguna pieza, el no podía sacrificar a nadie, y si alguien por casualidad llegaba a morir en esa misión de acomodar ese mundo, sería el mismo, nadie más, y el sabia, que si quería que eso funcionara, tendría que conseguir ayuda de los mejores, y Severus e incluso ahora Lucios meditándolo bien, le ayudarían bastante.
Lucios miro a su hijo jugando con aquel otro chico, había logrado escuchar su nombre, Arazar Perevell, nunca creyó que volvería a escuchar ese apeido, en realidad, solo había leído sobre este, una de las más antiguas familias de magos, Slytherin incluso era miembro de esa familia, al menos se había unido a esta por matrimonio si recordaba bien, aun que se notaba no había desaparecido, y por los rasgos del chico, se notaba que no era mentira, ese cabello rojo sangre oscuro, y esos ojos verdes eran muy característicos de los Perevell, al menos lo sabía porque un antepasado había pintado un retrato de los tres hermanos Perevell que el aún conservaba, No se movía era de una época anterior a ese hechizo, pero lo característico era ese tono de cabello y esos ojos verdes, aun que era más notable en el hermano mayor, con su cabellera larga de rizos, y rasgos finos. Pensándolo bien, recordando esa imagen, casi podría jurar que esa pintura era un retrato del hombre joven que estaba de pie algo mas allá observando también a los chicos.
Le observo con atención notando sus ropas finas y en su cuello el mismo collar que había visto en el retrato con ese símbolo que muy pocos reconocían como el símbolo de esa familia, aun que en realidad era el símbolo de los tres hermanos, quienes habían sido unos genios inventores. No el escudo de armas de los Perevell era el de su anillo, que si recordaba bien, era la silueta de un Threstal con sus alas extendidas con una con los ojos de esmeralda.
Ese hombre, era apuesto de rasgos jóvenes y finos, casi femeninos con las pestañas largas enmarcando sus ojos, y sus cabellos rizados enmarcando su rostro, pero se notaba una gran sabiduría en sus ojos, y Lucios podía casi paladear su poder, y no pudo evitar estremecerse, mientras que el poder de Lord Voldemort le había causado estremecerse de pavor, ese poder de ese joven le hacía estremecerse casi de placer, eran dos muy diferentes tipos de presencia, casi polos opuestos, y Lucios no pudo evitar pensar, que si le daban la opción decidiría mejor unirse a ese hombre antes de volver con su antiguo Lord.
Lucios Malfoy dio un respingo cuando se dio cuenta de que miraba directamente a un par de ojos color esmeralda, de ese muchacho en particular, sus ojos parecían poder ver atreves de él, recordándole la misma sensación que le provocaba la mirada del director Dumbledore, una mirada llena de sabiduría que parecía leer tus pensamientos mas íntimos solo con acariciar tus barreras casi como el viento. El patriarca Malfoy trago saliva sintiendo de nuevo ese poder, notando, que se había equivocado al pensar que podía comparar ese poder como un igual a Lord Voldemort, su antiguo Lord no sujetaba ni una vela en comparación a ese hombre, su poder a pesar de sentirse dormido era tan grande como el suyo, si estuviera despierto no quería ni imaginarlo, sin mencionar de que sujetaba un gran encanto, se sonrojo al ver la sonrisa que le dedicaba el joven. Si era definitivo, ese joven era la clase de hombre, que podría hacer a las vacas intentar crecerse alas con tal de volar si él se los pedía.
Y Lucios supo, que prefería tener a ese Lord Perevell como su nuevo maestro y guía, que a Tom Riddle, y lo que era más importante, viendo a su amado hijo jugar con el joven príncipe, supo que Draco estaría a salvo, estaría bien, sería muy grande al lado de Arazar Perevell, y su esposa, su esposa, su bella Narcisa ya no tendría que temer por ellos.
Evan vio con una sonrisa como Lucios luego de una gran batalla interior inclino su cabeza haciendo una leve reverencia, que contesto con un leve movimiento de cabeza.
"esto será realmente interesante" pensó Evan con satisfacción, nunca antes había pensado que Lucios realmente querría mejor servirle a él solo mostrándole un poco de su poder, bueno, las serpientes de Slytherin eran así, no eran tontos, primero protegían a su familias y a sus propias vidas, y hacían lo que fuera por obtener lo que quisieran, y Lucios se había dado cuenta de que él era el mejor camino ahora.
Para cuando Ari y Draco con algunos juguetes encima fueron en busca de sus padres, los encontraron en la entrada de pie juntos, Lucios parecía muy cómodo y sonrió al ver a su hijo, Ari se sintió feliz al ver la sonrisa que le dirigía Evan yendo a donde el mostrándole lo que había elegido. Algo le decía que podría volver a ver a Draco, y que finalmente tendría un amigo, y por la sonrisa que le dirigió el rubio, este también se había dado cuenta.
