Siento muchísimo la tardanza, pero ando algo ocupada últimamente con otro escrito, uno original mio, asi que se me complica un poco por que le pierdo de pronto el hilo a este Fic. Espero que el siguiente ya sea mas largo y con mas acción, pero imagine que uno pequeño era mejor que ninguno no?
Capitulo 5
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Severus Snape miro como sacaban el pequeño cuerpo de la casa de los muggles sintiéndose extrañamente desconectado de todo aquello, simplemente no podía creer que nuevamente hubiera fallado en proteger a alguien. Primero su hermosa Lily y ahora su hijo, dirigió su mirada fría al anciano mago de pie frente a los muggles quienes se negaban a decir nada, dos veces había confiado en la palabra de ese hombre, dos veces le había prometido que ellos estarían a salvo y una vez más demostraba que no era así, ahora había desaparecido lo último que quedaba de Lily.
Apretó los dientes y se adelanto a tomar el cuerpo del niño entre sus brazos cuando vio que los Aurores parecían no muy bien saber qué hacer, bajo la mirada para verle, parecía dormir, llevo su mano libre a la frente de este a la cicatriz.
Frunció el ceño al sentir algo extraño en esta, entonces sintió algo atravesando sus defensas mentales y le llego la imagen del pequeño Harry Potter perfectamente a salvo, en un sitio que no reconocía. Parpadeo levemente cuando la imagen desapareció mirando con más atención el cuerpo entre sus brazos, apretó los labios para no sonreír al entender que alguien había dejado un mensaje para él, era la única manera de que pasara esas imágenes sus defensas, el que esa persona conociera su firma mágica. Sintió mucho alivio, no sabía qué era lo que tenía en sus brazos, pero alguien se había hecho cargo de informarle que el verdadero Harry estaba a salvo. Elevo la mirada posándola en los otros magos a su alrededor, y decidió guardarse el secreto, no dejaría que Dumbledore lo arruinara de nuevo, esta vez, el se aseguraría de que efectivamente estuviera a salvo.
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Evan miro pensativamente el mapa que tenía delante de él, un mapa de todo Inglaterra había algunos puntos marcados brillando tenuemente. Ese mapa era una creación suya, una mejora del mapa de los merodeadores, aun que no tan detallado, solo marcaba un punto más o menos específico sobre la localización de los Horrocruxes y de Voldemort, aun que el que había tenido en su mundo, localizaba objetos con maldiciones.
Desvió su mirada en dirección al paquete de cartas que le esperaba, habían llegado luego de su regreso del callejón Diagon, al parecer finalmente comenzó a correr la voz acerca del retorno de la familia Perevell.
Evan miro con calma las cartas, una serie de invitaciones a fiestas, era evidente que Lucius tenía algo que ver con eso, aunque era buena idea asistir a algunas de esas fiestas siempre le parecieron muy aburridas. Dejo a un lado las invitaciones hasta que se topo con dos cartas especiales, una que era del ministerio y otra de Gringotts, decidió abrir primero la del banco, aun que resulto no ser nada más que la lista de las pertenencias que había en sus bóvedas que había pedido, lo dejo a un lado, tendría luego que leerlo con cuidado.
Miro entonces curioso la del ministerio, rompiendo el sello.
Lord Perevell
Nos alegra escuchar del regreso de tan ancestral familia mágica. Le escribo para informarle, que necesita pasar al ministerio para firmar algunos papeles y reclamar tanto los votos que cuenta su familia en la elección del nuevo Ministro, así como sus asientos en el wizarmon, y la junta de gobernadores del colegio de magia Hogwarts.
Esperando verle pronto y bien
Herni Magdonal
Evan elevo una ceja al leer aquello, eso sería bastante conveniente a la hora de tratar de liberar a Sirius. Presto atención al notar que la casa parecía muy silenciosa, se puso de pie dejando la carta a un lado, y fue a ver qué estaba haciendo Ari, si algo le habían enseñado es que en una casa con niños si se encuentra en silencio es porque algo pasa.
Abrió silencioso la puerta del cuarto y sonrió ante la visión, Ari se había quedado dormido en la alfombra donde había estado jugando, con cuidado le alzo en brazos y llevo a la cama, en los últimos días ambos se habían adaptado a su nuevas vidas y Ari ya ni siquiera parecía recordar a los Dursleys, algo que era bastante bueno en opinión de Evan, así como le había comenzado a enseñar a cómo proteger su mente, aun que sin duda alguna con mejores métodos que esos que Severus Snape había intentado usar con él.
Y pensando en Severus, murmuro para sí mismo, necesitaba buscar comunicarse con él, no quería ir al encuentro de Dumbledore aun, no sabía si el director de ese mundo era igual al de su mundo, pero de algo estaba seguro es que él le consideraría sospechoso, y cuando se diera cuenta de su poder seguro querría tenerle vigilado, por más que amara al hombre como un abuelo, simplemente no podía confiar en su juicio y su amor por los juegos de ajedrez que andaba armando en esta guerra. Evan a diferencia de Dumbledore, no creía en eso de "Por el bien de todos", no le gustaban los sacrificios, e iba a acabar con esa guerra en este mundo, con la menor cantidad de muertes posible.
Evan busco papel, necesitaba escribir una carta a Lucius, no quería comunicarse directamente con Severus, pero estaba seguro que si comentaba acerca de alguna poción en la que trabajaba pero que se encontraba atorado porque realmente nunca había sido muy bueno en esa materia, era seguro que le hablaría de Severus, incluso seguramente buscaría ponerlos en contacto, Lucius parecía muy entusiasmado por la idea de serle de utilidad, también le escribiría acerca de sus asientos, pidiéndole algo de ayuda con el papeleo y claro para ver si podría dejar a Ari jugando con Draco cuando fueran, ya que no quería que su hijo se aburriera y el aun no sabía mucho de cómo había cambiado la política desde que su bisabuelo se los llevo del mundo mágico.
Sería una muy interesante semana, tal vez ahora tenía más posibilidades de liberar a Sirius también, solo necesitaba tener algunos otros en su bolsillo.
-Bien, con eso será suficiente, ahora solo necesito un tutor para Ari –dijo en voz alta mientras doblaba con cuidado el pergamino, poniéndose de pie y yendo a donde su lechuza quien estiro su pierna elegantemente –Esto es para Lucius Malfoy –le informo acariciando sus plumas y llevándole a la ventana –ten buen viaje –le deseo y el ave emprendió el vuelo, Evan le miro hasta que desapareció y miro el reloj de bolsillo que había encontrado en la bóveda de los Perevell, ya era hora de la comida, mejor ir a checar a Ari.
Salió con calma de su oficina la casa estaba por completo armada, era cálida con pisos y paredes de madera, pinturas con paisajes hermosos y luminosos, y algunos otros detalles, sonrió al escuchar la voz de Ari que jugaba en su cuarto, se asomo silenciosamente para verle, estaba sentado en la suave alfombra frente a su chimenea rodeado de varios juguetes mágicos que se movían y hacían alguna cosa, y Ari reía de lo lindo mientras jugaba, aun que el peluche del perro negro seguía entre sus brazos, no lo dejaba ir muy lejos, Evan suavizo su mirada ante eso, de alguna forma inconsciente Ari aun recordaba a Sirius.
-ya pronto, aguanta un poco mas –susurro, para sí mismo, aun que esperando que las noticias de "la muerte" de Harry Potter no le alcanzaran aun, por que de ser así seguro que saldría de la prisión y trataría de ir por los muggles. Evan frunció el ceño, no se le había ocurrido esa posibilidad hasta ahora, tendría que intentar comunicarse con el pronto, para calmar sus miedos. Severus sabía ya que Harry seguía vivo, pero nada más, y seguro que intentaría buscarle, no estaba preocupado por eso, Snape tenía una buena cabeza sobre sus hombros.
Sirius por otro lado, ese era un problema, amaba mucho a su padrino, pero sabía que este no se encontraba muy bien, hacía tiempo que había perdido la cabeza estaba seguro.
-Ari –llamo suavemente tocando a la puerta, el pequeño elevo la mirada y sonrió al verle, levantándose y corriendo a su lado –vamos a comer, seguro estas hambriento –le sonrió acariciando sus cabellos y le guio fuera mientras escuchaba su cháchara alegre sobre que fabulosos eran sus nuevos juguetes.
Tenía muchas cosas que hacer, y Remus también le ayudaría con Sirius y la rata. Pero por ahora, solo deseaba tener una cena tranquila con Ari.
