¡Desde California hasta Zootopia llega el capítulo 32!

Las pulgas zoombis exigen más drama…. así que bienvenidos:

Capítulo 32

Objetivo: Sobrevivir

El helicóptero aterrizó en un estacionamiento detrás de un parque donde había un edificio de bomberos y un muelle cerca situado a un kilómetro y medio de la fábrica. En ese mismo estacionamiento había un sin número de vehículos oficiales, la mayoría pintados para que no pudiesen ser identificados.

Todos los integrantes del equipo Invencible salieron del helicóptero y entraron al edificio de bomberos corriendo por la puerta trasera. La oficial Berta y la científica Blluelilly ya estaban allí, junto a dos estanterías con ruedas llenas de equipamiento.

Cada miembro del equipo recibió un comunicador que era un dispositivo bluetooth el cual se le podía cambiar de canal tocando el auricular. El canal uno era el canal seguro para la comunicación del equipo, el cual sería monitorizado por McPache y su grupo de mando desde una camioneta que estaba estacionada a un kilómetro de la fábrica. Otros canales, eran para operaciones de todo el equipo, en caso de que fuese necesaria la intervención de otro grupo de operaciones especiales como el liderado por la oficial Berta y otros especialistas que estaban en alerta. Uno de los canales estaba reservado como línea privada entre Nick y Judy ya que eran los capitanes de la misión.

Todos se habían puesto sus trajes especiales que parecían normales, los cuales eran sorprendente cómodos y móviles. Loui dio algunas patadas y puñetazos al aire con el traje puesto e incluso con su chaleco antibalas y protectores en los brazos, no limitaban sus movimientos, aunque le quedaba algo apretado y después de haber comido millones de panecillos le quedaba como lomo embuchado.

Eligieron las armas. Judy todavía no tenía silenciador para su 45 así que se quedó con una M9; de todas formas, era más ligera y estaba cargada con balas de nueve milímetros. Cuando levantó la mirada pudo darse cuenta de que Nick la miraba. Sus ojos transmitían duda y preocupación.

"¡Estaremos bien, equipo!" Dijo Judy levantando el arma.

"Estoy listo para la guerra" Nick intentó animar al equipo.

"Esta misión es nuestra" Murmuró Spunky desde unos metros de distancia.

"¿Porque no tienen armas de color rosa?" Dijo Loui haciendo un puchero.

"Confórmate con una de nueve milímetros" Andrew miraba desafiante a la gata.

"Buena suerte a todos ¡Volveremos sanos y salvos!" Spunky sonrió, pero se notaba que estaba sudando y era obvio que no tenía nada que ver con la humedad que había en el distrito de Meadowlands.

Judy sonrió y metió cargadores extra en una bolsa con velcro que llevaba en la cintura mientras que Nick se ató a la pantorrilla un cuchillo de guerra por si acaso alguno de esos zoombis intentaba morderlo. Nadie sobreviviría a un cuchillo de ocho centímetros desde la empuñadura hasta la punta de su filo de acero inoxidable negro, muy equilibrado para lanzarlo.

"¿Están disfrutando su trabajo en la ASNZ?" Berta preguntó con una sonrisa maliciosa.

"Si, me parece muy relajante" Nick contestó sarcásticamente.

"Quizá mañana nos tenga una misión un poco más sencilla como salir en busca de una bomba que desactivar" Spunky dijo entre tono alivianado y coqueto.

Berta sonrió, pero se podían ver fantasmas en sus ojos sonrientes. Se notaba que tenía tan presente aquella noche que perdió a todo su equipo "¿Ya están listos?"

"Preparados para hacer nuestro trabajo ¿Y ustedes?" Judy dijo mientras terminaba de guardar los cargadores.

"Mi equipo está preparado todo el tiempo. Con una sola llamada entraremos corriendo" Hizo una pausa "Me gustaría entrar con ustedes"

"Gracias" Dijo Spunky "Cuando todo esto haya terminado me gustaría salir a divertirme ¿Te apetecería acompañarme?"

Berta estudió al lobo durante un momento mientras Loui tragaba saliva.

"Eso suena muy bien" Berta le sonrió al lobo.

"Intenta que no te maten y después planeas tu cita romántica" Loui dijo intentando hacer un chiste, pero tenía los ojos vidriosos.

"Equipo Invencible ¡Adelante!" Nick dio la orden de comenzar la misión.

Mientras tanto en el estacionamiento de la fábrica de papel se podía escuchar el rugido de unos potentes motores de barco ya que una lancha rápida surcaba el agua, mientras que un piloto al parecer borracho intentaba torpemente controlarla. El bote chocó con el muelle a toda velocidad y explotó. Los tanques de combustible se rompieron con el golpe y se incendiaron con el motor en marcha. Se escuchó un ruido grave, como el de un león furioso, y las llamas salieron despedidas hacia arriba para pintarlo todo de naranja.

Era demasiado temprano para que hubiese testigos, pero había algunos animales en sus barcos anclados y en pocos minutos todos ellos estaban al teléfono o hablando por radio. En unos segundos, se escucharon los camiones de bomberos, ambulancias y patrullas a toda velocidad.

Brown estaba de guardia en su caseta de vigilancia disfrutando de una tarde de Zooflix junto a la luz de una lampara y bebiendo café cuando la lancha chocó con el muelle. Del susto tiró su teléfono móvil, la mitad de la taza por encima de la camisa de su uniforme y escupió lo que acababa de tomar mientras pulsaba las teclas del móvil para tratar de comunicarle el incidente a su supervisor, que no respondió a la llamada.

Hacía dos días que no hablaba con nadie de la planta y había visto a el último animal dos semanas antes. Sin embargo, todos los autos seguían en el estacionamiento. Aquello no tenía sentido para él, pero no lo cuestionaba. Tomó su radio, salió de la caseta de vigilancia y atravesó corriendo el estacionamiento hacia el muelle, pero en cuanto vio las llamas, supo que no había sobrevivientes. El calor que emitía el fuego lo mantenía bien alejado. Lo único que pudo ver era una forma bien ennegrecida y encorvada hacia delante en el asiento del piloto, con el cuerpo envuelto en llamas y los brazos tan inmóviles como los de un maniquí.

"No puede ser" Dijo Brown entre jadeos. Llamó a emergencias, pero antes de poder hablar con ellos escuchó sirenas a lo lejos. Si hubiese estado un poco menos conmocionado por lo que había ocurrido, quizás, le hubiera sorprendido lo increíblemente rápido que habían respondido los equipos de emergencia, sobre todo al estar tan alejados de la ciudad.

Dada la situación, lo único que podía pensar, era en lo impotente que se sentía. Volvió a llamar a su supervisor, pero seguía saltando al contestador, así que le dejo un mensaje urgente y casi incoherente. Abrumado por la conmoción y la impotencia volvió caminando con dificultad a su puesto y abrió la puerta principal para permitir la entrada de los camiones de bomberos.

Cuatro minutos después, el equipo Invencible observaba la explosión de la lancha en el ordenador portátil que llevaba Spunky.

"¡WOW!" Exclamó Andrew

Estaban estacionados a un lado de la carretera en un camión de bomberos encubierto de la ASNZ a unos cuatrocientos metros de la planta, con las luces apagadas.

"Me estoy cociendo con este traje" Se quejó Loui. "¡Estoy sudando y tengo sed!"

"La vida es dura después de comer miles de panecillos ¿Verdad?" Spunky dijo sarcásticamente.

Ese lobo estaba sudando tanto como la gata, pero parecía no importarle. Hasta las pulgas zoombis estaban seguras de que Spunky era tan rudo que podía tener una flecha clavada en el riñón y el dolor jamás se reflejaría en su rostro.

"De acuerdo" Dijo Nick "Acaban de llamar a emergencias"

"En marcha, las luces" Ordenó Judy y Andrew que era el conductor arrancó el motor y encendió las luces y las sirenas.

Hasta ese momento su plan estaba saliendo bien. Uno de los ingenieros del equipo de McPache había instalado una unidad de control remoto en la lancha que había sido confiscada algunas semanas antes y además habían colocado dos maniquís en los asientos delanteros. A través de un control remoto habían manejado montando un gran espectáculo, zigzagueando y provocando el accidente. La lancha llevaba incontables latas de combustible de pequeñas cargas de C4 que detonaron a distancia en cuanto la lancha se estrelló con el muelle. Fue una explosión gigante, como las que se ven en las películas y había sido realmente impresionante.

En pocos minutos los integrantes del equipo Invencible habían sido recibidos por un frenético guardia de seguridad junto a la puerta principal. Andrew giró a la izquierda y se dirigió hacia la zona del incendio estacionando el camión de bomberos.

Todos los integrantes del equipo Invencible salieron mientras un segundo camión, se acercó más al muelle y llamaron a tres camiones más para que se unieran a ellos. De ese modo habría más animales con cascos y uniformes idénticos corriendo por todas partes, aunque unos cuantos eran bomberos de verdad. Las patrullas de policía aparecían en docenas, unos eran de la policía nacional, otros del ZPD unidad sudoeste. Berta estaba en algunos de esos autos mientras que McPache se encontraba en una camioneta de mando que estaba estacionada en la curva de la carretera cerca del acceso y los equipos de operaciones especiales estaban en camionetas estacionadas atrás. Estaban cerca, pero ¿Lo suficiente si el equipo Invencible se encontraba con alguna resistencia fuerte?

Al salir, Nick, Judy y Loui fueron directo al incendio pasando junto a la hilera de autos y camiones estacionados que habían sido divisados por el satélite espía y por el helicóptero de vigilancia. Andrew y Spunky sacaron una manguera de uno de los camiones y comenzaron a estirarla mientras caminaban a espaldas hacia la entrada principal de la fábrica.

"Cámara a mis tres en punto" Todos escucharon decir a Spunky por el auricular "Rotación lenta con giro de noventa grados"

"Te copio, voy para allá" Contestó Nick haciendo una señal a Judy "Cúbreme"

La coneja y la gata siguieron la indicación y comenzaron a unir la boquilla de una manguera a la boca mientras Nick se unía a Andrew y Spunky, observando la cámara por el rabillo del ojo. En cuanto el zorro se giró a la parte principal del estacionamiento, donde se estaba desarrollando toda la actividad con los equipos de emergencia se acercó corriendo a la pared y se pegó a ella de espaldas, en el que el zorro creía que era el punto muerto debajo de la cámara de vigilancia. Cuando corrió hacia la pared Spunky se unió a él y repitieron ese proceso hasta que todos los integrantes del equipo Invencible estaban pegados a la pared y los bomberos de verdad estaban conectando la manguera a la boca haciendo su trabajo para combatir el incendio.

"Andrew…. No pierdas de vista la cámara" Dijo Spunky sacando de su bolsillo un sensor, que pasó por toda la puerta y luego mostro la lectura "Un interruptor de contacto de alarma estándar… Sonará cuando abramos la puerta"

"Perfecto" Nick se encargaba de la cerradura que era un asunto muy complicado, pero al ser un zorro astuto en menos de dos minutos la había abierto. Pero no abrió la puerta ya que la alarma sonaría en cuanto lo hiciera. Si no había nadie justo al otro lado de la puerta, entonces todo habría valido la pena, pero si había un solo animal estarían en serios problemas.

"Llamaré a uno de los integrantes del equipo de soporte" Judy transmitió la señal y llegó corriendo un agente orangután de hombros anchos.

La coneja le hizo un gesto para que caminase un poco más despacio, para que la cámara lo captase claramente acercándose a la puerta, y entonces, en cuanto la cámara se desvió, Nick le hizo otro gesto al agente para que se acercara corriendo a unos metros. Spunky se giró y golpeó con fuerza la puerta con el puño durante unos segundos, la puerta se abrió y todos los integrantes del equipo entraron.

En cuanto se cerró Andrew se dio la vuelta y volvió a cerrar la cerradura mientras que el agente golpeaba la puerta, haciendo que se moviesen hasta las bisagras.

Los cinco integrantes del equipo Invencible se desplegaron de inmediato formando un semicírculo y empuñando sus armas. Pero no tenían que preocuparse, ya que la sala en la que estaban era grande, estaba sucia y vacía. Además de fría igual que la planta de la fábrica de helado, quizá entre dos y cuatro grados. El aire olía a humedad y había moho negro en las paredes. El suelo era de azulejo viejo, tenía un gran desagüe en el centro y a la izquierda había un muro bajo de piedra donde había unas duchas enormes. Había una hilera de perchas grandes de las cuales todavía colgaban algunas ropas viejas. Había cuatro cubículos que parecían ser oficinas a la derecha y la pared que tenían adelante estaba llena de casilleros. Todo ello era visible gracias al brillo de las luces amarillas fluorescentes.

Nick le hizo una señal a Spunky para que vigilase la entrada mientras los demás escondían los abrigos y los cascos detrás de los percheros.

Spunky hizo una señal con el silenciador del aparato y luego hizo un gesto con la pata indicando que venía alguien. Todos se retiraron. Andrew y Spunky se metieron en uno de los cubículos contiguos y se subieron a los escritorios. Judy y Loui se escondieron en las duchas y Nick se agachó detrás del muro de hormigón.

El zorro solo podía ver si se asomaba al borde ya que detrás de él había sombra así que estaba bastante bien escondido. Tenía su arma con silenciador agarrada con sus patas mientras se esforzaba en distinguir los pasos entre el ruido metálico de la alarma.

Justo en cuanto escucharon los pasos de alguien corriendo, y la alarma se detuvo. El agente orangután seguía golpeando la puerta y gritando. Parecía bastante indignado por el hecho de que nadie de la fábrica habría dado la cara ante el incendio. Entonces apareció un oso con una AK47 entre sus patas. Parecía nervioso, se notaba que estaba sudando y miraba fijamente la puerta. Miraba a su alrededor, pero no veía nada. El equipo Invencible había sido muy cuidadoso de no dejar marcas en el suelo.

Después de un momento de indecisión, volvió sobre sus pasos, abrió uno de los casilleros y metió dentro su rifle de asalto, cerró y sacó un pequeño radio del bolsillo de la chaqueta. Mientras lo encendía se colocó bajo el débil chorro de luz que arrojaba una de las lámparas fluorescentes del techo que todavía funcionaba.

"Estoy en la puerta trasera" Dijo por el radio "No… La puerta está cerrada, pero creo que los bomberos quieren entrar. Están golpeando la puerta… De acuerdo" Y apagó el radio.

"Ya voy… Ya voy" Dijo abriendo la puerta y el orangután agente secreto de la ASNZ llenó el umbral con todo su cuerpo y apuntó al oso en toda la cara con una linterna.

"¿No me estaba oyendo llamar a la puerta? ¿No ha escuchado la explosión? ¿Cómo es que no sabe que la mitad de los bomberos del condado de Meadowlands están en su estacionamiento?"

Tal y como McPache lo había ordenado el agente de la ASNZ comenzó un acalorado discurso que provocó una reacción defensiva en el oso, y en pocos segundos estaban inmersos en un concurso de gritos. Estaba claro que ese oso se estaba arrepintiendo de haber abierto la puerta, pero hasta en ese momento estaba metido en su papel, representando al trabajador agraviado y despistado que no quería ser partícipe de lo que había ocurrido en el muelle. No dejaba de gritar que era al supervisor de un pequeño equipo que estaba planificando renovaciones para un edificio que ya se había vendido. Gritó nombres y números de teléfono para que llamase a la policía. También le gritó que le quitase la maldita linterna de la cara y tuvo que repetirlo tres veces antes de que el agente le hiciese caso.

Nick comprobó el reloj. La discusión había durado dos minutos. Ahora en cualquier momento otro agente secreto mandaría llamar al orangután y dejarían que el supervisor volviese a sus quehaceres.

"El inspector del departamento de bomberos necesitará que le firme un formulario de autorización" Gritó el agente.

"Está bien, pero no me agobie. Esto es tan estúpido. Aquí tiene la tarjeta del abogado que lleva todo esto. Estará encantado de ocuparse de lo que haga falta"

El agente tomó la tarjeta al oso y se marchó hecho una furia. Era impresionante su actuación con la cantidad exacta de indignación.

El oso volvió a cerrar la puerta y comprobó dos veces la cerradura. Volvió a encender el radio y rápidamente comenzó a relatar lo que estaba ocurriendo "De acuerdo… Regreso ahora mismo" Guardó la radio en el bolsillo, sacó su AK-47 del casillero y volvió a marcharse por el pasillo.

Nick esperó un minuto antes de levantarse, hasta que se desvanecieron sus pasos. Los demás integrantes del equipo salieron de su escondite y se reunieron.

"Andrew, vuelve a vigilar la entrada" Susurró Nick "Si ves cualquier cosa, aunque sea una cucaracha, haz dos señales con el silenciador del intercomunicador. Loui y Judy quiero que mantengan esta posición y Spunky, tú vienes conmigo. A partir de ahora: nombres en código y armas pequeñas"

Todos asintieron y empezaron a moverse. Andrew se arrodilló en posición de tiro utilizando una fila de casilleros para cubrirse. Había suficiente luz, pero solo la justa para ver; y si las luces se apagaban tenían visión nocturna. Loui se colocó detrás del muro bajo que servía de bunker si los atrapaban y Judy se fue al otro lado de la sala y desapareció entre las sombras.

Spunky examinó el pasillo ensombrecido "Despejado" murmuró y junto con Nick se adentraron en las entrañas de la bestia.

El edificio estaba tan silencioso y frio como una tumba. Nick detestaba todo eso, por lo que implicaba ya que lo único que se podía escuchar era el mormullo débil de los compresores de los refrigeradores en la parte opuesta del almacén. Intentaban no hacer ruido mientras Spunky y él avanzaban, pegados a la pared, buscando cámaras de seguridad y saltando de sombra en sombra.

Por los esquemas sabían que había un pasillo central que atravesaba el edificio de lado a lado. Todo estaba en los planos originales, Pero el pasillo que tenían delante no parecía lo suficientemente largo para serlo. No tenían planos que mostrasen las reformas realizadas desde que la fábrica había entrado en suspensión de pagos. El pasillo continuaba en línea recta durante unos noventa metros y luego se sumergía en las sombras, que eran lo suficientemente densas y podrían ser una pared. Cada nueve metros aproximadamente se encontraban unas pesadas puertas de acero y cuando llegaron a la primera comprobaron centímetro a centímetro el suelo, las paredes, el techo en busca de cámaras, pero no vieron ninguna.

La primera puerta a la que llegaron tenía una cerradura de tarjeta sencilla. Nada que los detuviese demasiado tiempo si tenían un apuro.

"Micro" Dijo Spunky y Nick sacó del bolsillo dos pequeños dispositivos. El primero era muy pequeño y era de un color gris neutro. El lobo lo tomó y quitó una cubierta de plástico transparente que traía para exponer los productos químicos fotosensibles y luego lo presionó contra la puerta de metal durante unos tres segundos. Cuando acabo de contar quitó el plástico transparente que había tomado el mismo color que la puerta. Le dio vuelta y le quitó la cinta del otro lado donde tenía un fuerte adhesivo, y luego lo presionó contra la puerta a una altura en la que nadie se fijaría si alguien la abría.

El zorro y el lobo intercambiaron miradas examinando los resultados quedando satisfechos ya que a menos que el animal que usara esa puerta sabía exactamente donde mirar, ese micrófono era invisible y se integraba por completo a la pintura de la puerta. Supuestamente, esos pequeños micrófonos tenían un lector increíble y podían enviar información hasta cuatrocientos metros.

"Genial" Murmuró Spunky mientras Nick le entregaba el segundo dispositivo que era un pequeño disco de plata. Le quitó el adhesivo posterior y colocó el dispositivo en la parte inferior del lector de tarjetas. El micro no haría nada al menos que alguien utilizase una tarjeta para abrir la puerta, y, entonces guardaría el código magnético y lo transmitiría de inmediato al ASNZ, donde seria procesado y desde allí les mandarían el código. Todos los integrantes del equipo Invencible llevaban llaves maestras que los técnicos de la ASNZ podían programar a distancia un minuto después de que alguien utilizase una tarjeta, todas las tarjetas tendrían el mismo código y podían almacenar hasta seis códigos diferentes.

"Primero colocado" Nick se comunicó con el resto del equipo por el canal

El lobo y el zorro siguieron por el pasillo y repitieron el proceso en cada puerta. Contando ambos lados del pasillo ya que había once puertas en total. Luego el pasillo acababa en forma de T y se separaba en dos pasillos más cortos, uno a cada lado.

"¿Nos dividimos?" Sugirió Spunky.

Nick asintió.

"Haz una señal con el silenciador si encuentras algo, dos si necesitas que vaya corriendo"

"Entendido" El zorro dijo, y luego desapareció.

Esa parte del edificio no tenía mucha luz. Las luces fluorescentes colgaban de cables y el techo estaba agrietado y caían gotas de una tubería dañada en alguna parte de la pared. El suelo estaba húmedo y el olor era terrible. Nick se inclinó hacia adelante muy despacio. Aun había luz suficiente y no necesitaba utilizar su visión nocturna para ver el camino. De pronto sus patas pisaron algo, y al mirar hacia abajo, vio un cuerpo hinchado de una rata muerta con los ojos y la boca abiertos mientras la lengua le colgaba. La esquivó ya que no había nada más que hacer por ella y siguió avanzando hasta que llegó a la primera puerta.

Estaba cerrada y bloqueada por una mesa metálica llena de todo tipo de basura. A pesar del frio había moscas por todas partes y el olor era cada vez más fuerte. Contuvo el aliento mientras colocaba el micro y el escáner de tarjetas lo más rápido que pudo continuando por el pasillo donde había más basura y cosas raras.

Un balón de soccer desinflado, un maletín abierto cuyos papeles habían sido tirados y se habían empapado con agua llena de oxido. Un teléfono móvil aplastado, el cuerpo desmembrado de un oso de peluche sin cabeza. Al ver la basura tirada en el agua oscura y llena de oxido le dieron escalofríos ya que le llegaban a la cabeza pensamientos malos y la parte cuerda de su cerebro le decía que se diera la vuelta y se largara de ese horrible lugar. Siguió avanzando para colocar los micros y escáneres en las tres últimas puertas antes de llegar otra intersección. Con la pistola agarrada con ambas patas, se pegó en la pared más cercana y se asomó rápidamente a la esquina, sacando la cabeza varias veces y analizando los destellos de imágenes. Lo que vio le produjo un escalofrío frio por toda la espalda.

Espero que no sea lo que yo creo Pensó y se giró hacia la esquina, todavía buscando cámaras y amenazas, con el cañón de la pistola siguiendo su línea de visión para que apuntase a cualquier lugar donde mirase. Delante de él había una gran puerta doble. No era la puerta, ni siquiera el mal olor lo que le hacía sentir que no tenía aire suficiente para respirar. En el suelo había montones de ropa, de objetos personales y de pelaje de diferentes animales. Algunos parecían nuevos e intactos. Parecían cosas de animales comunes y corrientes.

La puerta estaba cerrada con un gran candado unidas por dos chapas de metal que habían sido soldadas al marco de acero de la puerta. La puerta, las paredes de cada lado y el suelo estaban empapados de una substancia viscosa que al secarse se había tornado de color marrón. Al inclinarse, vio que ocultos entre la mugre esparcida, había cables que iban pegados a la pared y luego desaparecían por unos pequeños agujeros que habían sido taladrados. Se giró y siguió los cables por la pared durante unos metros hasta donde desaparecían detrás de un extintor de incendios que había en la pared se encontraba una trampa explosiva bien escondida. La pregunta era si la carga estaba dentro del extintor o dentro de aquella sala cerrada o en ambos sitios.

El zorro dio unos pasos hacia atrás con cuidado y luego se detuvo mirando la parte de debajo de la puerta, donde se juntaba el agua. El agua que estaba más cerca de la puerta era de un color óxido más intenso y rojo como si del otro lado hubiese algo que incrementara el pigmento de la mezcla.

De pronto, lo entendió, levantándose rápidamente y separándose de la puerta. El corazón le comenzó a latir rápidamente mientras un miedo le inundaba el pecho. Miró detenidamente el agua y las manchas de las paredes mientras digería el terror de lo que estaba viendo. La mugre oscura que manchaba las puertas no era lodo y el agua no estaba manchada de óxido ¡Era sangre!