Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Epílogo

Lo que debía ser una fiesta de compromiso para Naruto y Hinata se había degenerado en una especie de extraña orgía musical hedonista. Instrumentos, regalos, pizzas vegetarianas, y bebidas estaban esparcidos aquí y allí en todas partes. La feliz pareja desapareció en una habitación extra de Sasuke y de Saku un tiempo atrás. Kurama el cachorro perseguía a Gaara el bajista a través del condominio mientras Matsuri yacía en el sofa riendo... Fue muy gracioso, dadas las diferencias de tamaño.

Neji y Sasuke tocaban la guitarra mientras Neji cantaba "Ain't No Sunshine", la vieja triste canción de Bill Withers. Me senté en el lado contrario del suelo, tomando fotos de él con la Nikon. Mi novio, el más fascinante de los sujetos. Y que Dios salvé mi ropa interior cuando él entraba en el modo de canturreo, porque nunca tuvieron una oportunidad.

Por fin se había atrevido a confiar en su hermano acerca de aprender a tocar la guitarra. Sasuke había sido nada más que de apoyo, ayudándolo a practicar las canciones. Estuvieron hablando de las posibilidades de Neji tocando alguna guitarra rítmica, apoyando a su hermano durante la próxima gira. Parecía más confiado en su papel, más feliz con tener más que ofrecer a la banda.

—¿Todo bien? —preguntó Saku, recostándose en el suelo a mi lado.

—Muy bien. ¿Y tú?

Ella sonrió.

—Simplemente genial, gracias por preguntar.

Por las puertas del balcón, Kiba y Ino estaban bailando lento, perdidos mutuamente... Ah, el amor. Tan precioso y esa mierda. El mundo era un lugar glorioso.

—¿Vamos a estar planeando tu boda con Neji ahora? —Saku tomó algunos tragos de su cerveza.

—No, no lo creo. Estamos bien como es.

—¿Estamos qué? —preguntó Neji, habiendo terminado la canción.

Me tendió una mano y caminando sobre mis rodillas. Con toda la gracia.

—Saku preguntó si seríamos los próximos en casarnos —puse mi cámara con cuidado sobre la mesa de café antes de subir a su regazo. Me quería allí, encima de él, era tanto como un deber y un privilegio. Bueno, mayormente un privilegio.

—¿Tu quieres? —preguntó, inclinando su cabeza.

—Algún día.

—Suena bien.

—Neji —Me incline más cerca para susurrarle al oído— Creo que acabo de venirme.

Una mano se deslizó en mi cabello mientras que la otra agarró mi cadera.

—¿Lo hiciste?

—Menciono un importante compromiso de algún día y tú estás bien con eso. Siento que puedo tener lo que quiera contigo en estos días. Está empezando a ponerme un poquito sobreexcitada.

Giró su cabeza, besándome suavemente en los labios.

—Me gustas más excitada. Mantiene las cosas interesantes.

—Lo tendré en mente.

Mordisqueó mi labio inferior. Sonreí, tirándome hacia atrás para evadir sus dientes provocativos.

—Animal. —Me reí.

—Sí. Lo soy. ¿Eso es un problema?

Mis dedos se deslizaron en su cabello.

—Nop. Me gustas tal como eres.

—Te amo, TenTen —dijo.

Me decía esto todo el tiempo en estos días. Nunca necesité dudar. Mis cosas habían sido trasladadas directamente a su habitación a nuestro regreso y Neji había fijado ser conocidos a lo largo y ancho de que estábamos juntos. No espié su conversación con Kin Anders cuando le dio la noticia a ella. Confiaba en él. Después de la forma en que había tomado un vuelo desde Los Ángeles para llegar a la boda de mi hermana a tiempo, al parecer no la había sorprendido. Ella tenía mi simpatía. Sabía lo que era como amarlo y perderlo. Pero no estaría dándoselo de vuelta.

En medio de mucha risa y el perrito ladrando, Naruto y Hinata finalmente salieron de la habitación. La cara de Hinata estaba enrojecida y Naruto estaba poniéndose su chaqueta blanca de diamantes de imitación, al estilo Elvis de nuevo. Mi mente todavía estaba asimilando por qué exactamente había sentido la necesidad de usarlo. Obviamente toda la idea de la boda en Las Vegas fue acogida con entusiasmo y algo más.

—¡El rey vive! —gritó, con las manos por encima de su cabeza— Entonces, Gaara boy.

El bajista se derrumbó en una silla en la esquina, Kurama aún ladrando a sus talones.

—Yo.

—Ahora que TenTen justo ha domesticado al poderoso Neji, eres el último de nosotros balanceándose en la soltería.

Gaara se echó a reír.

—Y puedes apostar que me quedaré de esa manera.

—Oh, por favor —Saku subió en el sofá al lado de Sasuke, pasando un brazo alrededor de él— Mira todas las parejas delirantemente felices en esta habitación. ¿Ni siquiera está tentado a asentarte?

—No —respondió simplemente el hombre.

—¿Nadie especial del que quieras decirnos, Gaara? —preguntó Naruto, dándole una mirada curiosa.

—No —Gaara cruzó los brazos sobre su barril como pecho— Estoy feliz haciendo lo mío, divirtiéndome. ¿Por qué limitarme?

Las mujeres le abuchearon. Todos excepto Matsuri que de repente se levantó de su lugar en el sofá.

—Tengo que irme. Tuve un gran día —La chica echó un brazo alrededor de Hinata, dándole un apretón— Felicidades, de nuevo.

—Gracias. Una vez más —Se rió Hinata— ¿Te veré en el desayuno de mañana?

—Claro que sí —Despidió con la mano a toda la habitación— ¡Buenas noches a todos!

—Espera, vamos a coger un taxi de vuelta contigo —dijo Ino, desenredándose un Kiba obviamente amoroso.

Ambos habían tenido un par de copas, no eran aptos para conducir. Cuando Hinata y Naruto se mudaron en el condominio su hermana se había tomado su antiguo apartamento. Dado que Naruto pagó el alquiler para el próximo año, habría sido una lástima desperdiciarlo. Matsuri estuvo más que dispuesta a renunciar a su pequeña habitación en la residencia a favor de un apartamento ligeramente más grande sin pagar alquiler.

—Buenas noches —dije, despidiéndome de los tres saliendo por la puerta.

Gaara observó al grupo irse con el ceño fruncido en su rostro. Curioso. Pero estaba distraida rápidamente por Neji rzando su nariz contra mi mejilla.

—No me dijiste que me amas, TenTen.

—Te amo, Neji. —Le sonreí y le di un beso en los labios.

Desde que descubrió el amor, se propuso en convertirse en algo así como un conocedor de la emoción. Tengo que admitir, que estaba definitivamente cosechando los beneficios, sexual y emocionalmente. Lentamente estaba siendo curado el daño que su madre había hecho. Su relación con su hermano iba mejor que nunca. Me dejó encontrarle un nuevo terapeuta y estaba aprendiendo a confiar y abrirse en todo tipo de formas. En realidad, creo que ambos lo estábamos y era una buena cosa. No siempre era fácil, pero ambos perseveramos porque valía la pena para nosotros. Nuestra dedicación a estar juntos ahora era absoluta.

—¿Llévame a casa? —pregunté.

Neji sonrió, los dos hoyuelos en escena. Esto siempre hacía que mi estómago diera una voltereta y mi sexo se derritiera. ¿Lo qué pasaba con mi corazón no podría ser descrito?

—Lo que sea que quieras, TenTen.

FIN