╣Los siete pecados capitales╠
╣Al estilo Inazuma╠
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El cálido fuego de la fogata ardía iluminando alrededor de sí mismo, las familias, parejas y amigos estaban alrededor de ella dejándose envolver en aquel bello momento de paz y tranquilidad.
Después del beso que Atsuya le planto a Nae, y que dejo a la misma impactada y hechizada por el encanto de aquel ser que la tenía loca de amor, le abrazo por el cuello pegando más sus cuerpos y profundizando el beso bien aceptado por el gemelo, el cual la estrecho por la cintura, y hubiesen seguido de no ser por el lugar en el que estaban y que Someoka les moviera por el hombro.
Ahora Atsuya ya no podía negar sus sentimientos a Nae, por lo que Someoka le dijo que debía ser hombre y pedirle con seriedad y formalidad a la chica que fuera su novia, ya que esta jamás dejo de estar a su lado y nunca se vio atraída por Shirou, lo que la hacía la chica ideal para él.
Avergonzado el chico lo hizo, y ella pegó y un salto y grito de gozo atrayendo las miradas y tener a ambos cuidándole de las miradas lujuriosas, más ya aquello había dado un avance y Someoka podía estar feliz.
Caminaron a la fogata al tiempo que enviaban mensaje al resto para encontrarse como habían quedado.
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La gente estaba atónita, Mizukamiya había ganado no solo en el primero juego de pesca, sino en todos los juegos que siguieron dado a que Haizaki no quería terminar de ese modo, en alguno debía de ganar, y como Seiryuu estaba disfrutando de estar con él, le siguió ganando una, y otra, y otra vez.
—Escoja el premio que guste –ya no tenía espacio para tomar un premio más, los cuales regalaba a los niños que estaban cerca, pero esta vez aquel premio sería especial, señalo el peluche —buena elección.
El encargado le dio el premio para seguir atendiendo a los clientes; Haizaki se había ido a sentar a las bancas del lugar, estaba molesto, enojado por haber perdido delante de tanto público, se sentía humillado y ya no había más juegos, el resto llevaban tiempo y ya estaba con hambre.
—Por un momento creí que me ganarías –Seiryuu tomo lugar a un lado de este y dejar el peluche de pingüino sobre las piernas.
Haizaki chasqueo la lengua sin verle —claro… Mejor di que soy un perdedor.
—Nunca te rendiste, y no eres un perdedor –le extendió le peluche, lo cual atrajo la atención del chico. Haizaki podía tener toda la colección de osos, pero un pingüino por loco que pareciera era lo que más deseaba y no entendía por que terminaba comprando un oso y no uno pingüino —jamás lo has sido.
Tomo el peluche y se abrazo a él —aun sigues intentando animarme como cuando íbamos en el instituto.
Seiryuu sonrió. Haizaki no dejaba de ser como era antes, claro que tenía cambios como todos, se había estirado un poco pero no más que él; el cabello estaba más largo entre otros pequeños detalles, pero esto solo era en lo físico, por dentro seguía siendo ese rebelde y loco ser que le sacaba más de una cana y una razón más para amarlo.
—No has crecido lo suficiente como para dejar de hacerlo –respondió escuchando el gruñido del estómago ajeno y reír —será mejor ir a comer algo antes que te pongas de peor humor.
—¡¿Ah?! –se quejó poniéndose de pie —¿Cómo que de peor humor?
No tardaría en declararse y hacerle ver que ambos sentían lo mismo, por que aun si Haizaki pensaba que lo engañaba haciéndole pensar que no le gusta, lo contrario es que le ama de igual modo.
Más su ida se vio irrumpida por la imagen de Hiroto tirándose de los cabellos, y eso solo una vez lo vio Haizaki, entendiendo que algo muy, muy malo le había pasado a Kira, no lo pensó y fue hacía él seguido por Seiryuu.
—Maldita sea… Maldita sea… –repetía entre el llanto y enojo de pensar que Tatsuya estaba con alguien más y lo había olvidado —debería estar feliz… –tiraba de los cabellos con mayor fuerza hasta que Haizaki le detuvo.
No iba a preguntar, le ayudo a ir donde habían estado sentados antes y Seiryuu les dio un tiempo a solas en lo que iba por algo de comer y dejar aquel peluche en el auto.
Hiroto empezó a decir lo que pasó, sin dejar de insultarse por no haber hecho algo antes, por no haber sido lo suficiente valiente para declararse cuando tuvo la oportunidad, y ahora no quería ni ver a Tatsuya, no quería saber de su felicidad, no quería verle en brazos de alguien más.
Y en lo que había ido a hacer lo que debía, Seiryuu se encontró con el Shirou, Shuuya y el mismo Tatsuya que estaba buscando a Hiroto para explicarle lo que había pasado, que no era como pensaban las cosas y que la verdad era que amaba a Hiroto, como siempre había estado haciéndolo, pero ahora sería difícil poder hablar con aquel ser.
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—¿Es que acaso eres una adolescente? –le cuestiono Akio al ver el estado de Hiroto. No eran tan insensible, pero no soportaba el llanto de nadie, siquiera el propio —deja de estar llorando como marica, se hombre y enfrenta la situación.
—¿Cómo enfrentar la verdad? ¡¿Cómo mierda quieres que lo vea si no tengo ninguna oportunidad ya de hacer algo?!
—¿Qué esperabas? ¿Qué te estuviera esperando hasta que te diera tu gana? ¿Hasta que tuvieras los huevos para decirle? Estas mal de la cabeza.
—Mejor cierra la boca Akio.
—Y tu deja de estar como una maldita adolescente.
Ambas miradas de enojo eran penetrantes, pero el vencedor fue Akio al hacer bajar la mirada de Hiroto, Haizaki los dejo ser, después de todo estaba en acuerdo con lo que Akio decía, debía enfrentar la realidad y seguir adelante, por que recuerda bien que Tatsuya espero por él, y este solo se divertía sobre la el dolor de Tatsuya, y tampoco es que le deseara aquel dolor, pero debía aceptar la realidad.
