Hola Chikos y Chikas:
aca esta el 4to capitulo... 5to con el prologo...
se que me demore mas de lo estipulado pero es bastante largo... asi que espero que les guste...
ROMANCE ROMANCE!!
jajajajaj
gracias por leer el fic... y gracias por los hermosos reviews!!
los kiero!!
Karmen...
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Capitulo 4: Luz en mi eterna oscuridadYa era de noche en la madriguera. Ginny y la señora Weasley se encontraban terminando los preparativos para la cena. Arthur ya había llegado del trabajo y se encontraba en la sala de estar junto a Alan, entablando una animada conversación sobre objetos muggles. Al parecer se llevaban de maravilla y estaban formando una bonita relación yerno/suegro. A pesar de que Ginny se veía muy concentrada revolviendo la olla estaba repasando mentalmente todo lo que había planeado para esta noche. Su venganza por fin llegaría y ese maldito hijo de p… ejem-ejem…Potter, caería nuevamente en sus redes. Estaba tan contenta que llegaba a cantar. Le gustaba disfrutar del dulce sabor de la venganza.
De pronto sintió que alguien golpeaba la puerta, llego a saltar de emoción y corrió a abrir la puerta.
- Harry!! – dijo saltando sobre él y enroscando sus piernas en la cintura de un desconcertado Harry parado en la puerta.
- Hola Ginny… – dijo visiblemente incomodo.
- Me alegra tanto que hayas venido, te estábamos esperando – dijo Ginny muy contenta y dedicándole una sonrisa radiante.
- Gracias. Ya llego Ron? –
- Ron? Iba a venir? – dijo extrañada
- Sí, me dijo que vendría –
Ah… mmm… no, no ha llegado aun –
Ahora sí que estaba molesta. El imbécil de su hermano le iba a arruinar sus planes para esta noche. Conociéndolo como era estaba absolutamente segura de que no se despegaría de Harry ni un segundo y ella no podría llevar a cabo sus inocentes planes.
"Diablos. Algo tendría que hacer para alejar a Ron. Mi única opción es que venga Hermione, así podre decirle que se encargue de él para que nos deje a solos a mí y a Harry. Sí, eso hare, le pediré ayuda a Hermione. Después de todo ella es mi amiga, aceptara. Pero ¿Acaso la castaña no era también amiga de Harry? ¿Y si se negaba a ayudarla en su venganza? No, no se negara, ella me juro que jamás me dejaría sola de nuevo, y es ahora cuando necesito ayuda…"
Condujo a Harry para que se sentara con Arthur y Alan en la sala mientras que ella se fue a buscar unos refrescos. Muy pronto comenzó la conversación entre los hombres.
- Así que tu eres el famoso Harry Potter, eh – dijo Alan con una gran sonrisa – Siempre quise conocerte. Tú eres muy famoso desde luego. Incluso en mi país. Ya que, según lo que he oído, aparte de derrotar al Innombrable eres un gran Auror.
- Eso dicen – dijo Harry devolviéndole la sonrisa – y tu eres…?
- Alan, Mi nombre es Alan DeLarge, Yo también soy Auror, trabajo para el ministerio francés, al igual que Ginny…
- Ginny? Ginny trabaja en el ministerio francés? – dijo extrañado – creí que seguía jugando Quidditch… ¿y qué hace exactamente? ¿A qué se dedica?
- Es Auror también, y una muy buena debo decirte. Así nos conocimos. Cuando ella entro a la academia de aurores francesa. Se inscribió a penas llego a Francia y como yo fui uno de los alumnos más brillante de mi generación (dos años antes que Ginny), me asignaron para ser tutor de uno de los alumnos nuevos a mi elección. Cuando vi a Ginny me di cuenta que tenía muchos atributos, así que decidí ayudarla a ella – explico el francés.
¿Atributos? ¡Por supuesto que Ginny tenía atributos! Y que atributos!! Pensó Harry. Jamás pensó que Ginny se transformaría en auror ya que cuando ella estaba en Inglaterra era jugadora de Quidditch para las Arpías de Holyhead. Siempre imagino que Ginny dedicaría su vida al Quidditch así que esta noticia lo asombro mucho.
Que inteligente Alan. Se había aprovechado de que Ginny era una novata para seducirla y conquistarla con el pretexto de ser su "tutor". ¿Como Ginny no se dio cuenta de que Alan la había elegido, no por su talento, sino más bien por su hermosura?
- Vaya… No me lo esperaba. Ginny era jugadora de Quidditch acá en Inglaterra. ¿Lo sabías? – dijo Harry.
- Si, Ginny me lo conto. Pero creo que estaba desperdiciando su talento al dedicarse al Quidditch. Ginny es una gran bruja, sabes. Tiene un talento increíble y es muy perceptiva. Te lo digo porque somos equipo en el trabajo desde hace más de un año y nunca ha fallado capturando a un criminal o en una misión. Es maravillosa, créeme…
- Alan, cariño, si sigues alagándome así me sonrojare aun más de lo que estoy – dijo Ginny al entrar a la sala con una enorme bandeja con bocadillos.
Alan miro asombrado a Ginny. Ella jamás le daba muestras de cariño. Nunca utilizaba esas expresiones tiernas con él. Nunca le decía "cariño" o "amor", ni nada.
Sonrió. Le encantaba saber que Ginny cada día lo quería más. El la amaba desde el primer momento en que la vio. Hizo todo lo humanamente posible para estar con ella, hasta que al fin lo consiguió. Lo que no es poco, ya que la pelirroja le había contado que un imbécil (no sé porque pero nunca dijo su nombre) la había traicionado en su antigua relación y ya no confiaba en los hombres. Pero el sabia que él era el indicado para estar con esa mujer. Ella era maravillosa, y aunque tenía un genio de los mil demonios, para Alan no había nadie más perfecta que ella, y nunca iba a dejar que se alejara de él.
- No seas modesta cariño. Tú sabes que eres genial como auror. La mejor!! – dijo Alan con una sonrisa.
- Exageras!! – le respondió esta, acercándose para sentarse sobre las piernas de Alan y darle un corto beso en los labios – Solo hago mi trabajo. Todos los aurors intentamos dar lo mejor de nosotros, cierto Harry?
- mmm… sí, claro – respondió Harry molesto. No sabía porque pero le molestaba de sobre manera la mano que tenia puesta Alan sobre la espalda de la pelirroja.
- He estado pensando Alan, y porque no conseguimos trabajo aquí? En el ministerio ingles. Así tendríamos trabajo y además podríamos organizar tranquilamente nuestra boda. Es la única manera para que tú conozcas mejor a mi familia y a mis amigos. Qué te parece? – dijo Ginny como reflexionado.
- Pero cariño, yo quería que nos casaramos en Francia – dijo Alan con una triste mirada.
- Ya te dije que no. Yo me quiero casar acá en Inglaterra. Acá esta mi familia y mis amigos y tú aun no los conoces. En cambio yo conozco a toda tu familia incluyendo a ese horrible perro que tienen como mascota!! Ahora te toca a ti conquistar a los míos – dijo con voz seria la pelirroja – esa fue mi condición Alan. O nos casamos acá, o no hay boda. Mi madre siempre soñó con organizar mi matrimonio y yo quiero darle en el gusto. Así que déjate de tonteras y mañana mismo vamos a hablar con el jefe auror para que nos de trabajo.
- Lo que tú digas amor. Ya sabes que lo único que quiero es complacerte – dijo Alan con ternura.
Harry estaba absolutamente asqueado. No podía creer que alguien fuera tan idiota. No es que le cayera mal Alan, es solo que no podía creer que fuera tan sometido y le hiciera caso en todo a la caprichosa pelirroja. Ginny lo tenía absolutamente dominado y el muy imbécil hacia todo lo que ella le pedía. Movió la cabeza en un gesto negativo con una irónica sonrisa en su rostro, mientras les lanzaba una mirada desagradable a los tortolitos que estaban sentados al lado del señor Weasley que los miraba divertido por la pasiva actitud de Alan.
- Harry… HARRY!! Te estoy hablando – grito la pelirroja.
- Que? – dijo saliendo de sus pensamientos.
- Te preguntaba que quien es el jefe auror…
- Ah… si… el jefe auror es John Dawlish. Recuerdas, ¿ese auror que Dumbledore ataco? – respondió Harry.
- Ese idiota!! No puedo creerlo… bueno, habrá que hablar con el entonces. Puedes decirle que Alan y yo queremos hablar con él, y si nos puede dar una entrevista? – le dijo Ginny al chico de ojos verdes.
- Si, si… yo le digo. Señor Weasley… ¿no sabe a qué hora va a llegar Ron? – pregunto Harry
- No hijo, no tengo ni id…
En ese instante una figura apareció desde la chimenea y les regalo una sonrisa radiante. Ron, que estaba cubierto de cenizas, se hizo a un lado justo a tiempo antes de que apareciera el sonriente rostro de Hermione.
- Hola a todos!! – dijo la castaña
- ¡Ron! ¡Hermione! Al fin… - dijo Harry sonado aliviado.
- que… tanto me extrañaste Harry? – dijo Ron soltando una carcajada.
- Idiota… Es que ya tengo Hambre…
- Hermione, podríamos hablar a solas un momento – dijo Ginny al tiempo que se paraba de las piernas de Alan.
- Por supuesto – dijo Hermione un tanto confundida – Volvemos enseguida chicos. Alan es un gusto volver a verte – agrego la castaña sonriéndole al rubio, que parecía muy complacido.
- Y hace cuanto están juntos tú y Ginny, Alan –pregunto el señor Weasley interesado.
- Hace…
- Que pasa Ginny? – pregunto nerviosa Hermione, mientras entraban en la habitación de la pelirroja.
- Necesito pedirte un favor amiga – dijo Ginny - Y no me puedes decir que no. – agrego.
- Dime…
- Necesito que mantengas ocupado a mi hermano y a Alan mientras yo paseo con Harry después de la cena – dijo nerviosa la Weasley.
- Y para que quieres eso Gin… - dijo extrañada
- Bueno… es que necesito hablar a solas con Harry y no quiero que ni Ron ni Alan se entrometan – explico Ginny – di que si Hermy… no seas mala, si?
- Sí, bueno, está bien. Pero que es lo tan importante que tienes que hablar con Harry? Que estas tramando Ginny? – pregunto la castaña perspicaz.
- Nada Hermione – dijo con voz ofendida
- Entonces? Que quieres hablar con Harry. No era que lo odiabas…
- Harry y yo… mmm… bueno… conversamos y arreglamos todas nuestras diferencias – dijo sonriente la pelirroja.
- Yaaa… ¿y tú quieras que te crea que el odio hacia Harry se te fue solo con una simple conversación? – dijo arqueando las cejas.
Ginny miro a su amiga directamente a los ojos. No podía mentirle. Hermione siempre fue demasiado inteligente para detectar una mentira y además la conocía demasiado bien. Decidió que le diría la verdad. O una parte de la verdad.
- Bueno… mmm… la verdad…
- Ya basta de titubeos Ginny. Dime que estas planeando, ahora mismo!! – dijo con voz severa.
- Ok, Hermione. A ti no te puedo mentir. Bueno, es que se me ocurrió una idea – dijo la pelirroja
- Que idea?
- Bueno… Yo me acercaré a Harry. Quiero que seamos amigos de nuevo… porque yo…mmm… quiero sacarle información acerca de lo que paso esa noche. Si… eso… quiero saber porque el muy hijo de perra me engaño, Hermione – termino con seguridad Ginny.
Hermione la miro extrañada.
- A ver si entendí bien Ginny. Te estás acercando a Harry para saber porque te engaño. ¿O sea que no lo estás haciendo porque lo extrañas y quieres recuperar su amistad? – pregunto abriendo mucho los ojos, horrorizada.
- Por supuesto que no!!... yo a ese ni lo extraño, ni quiero recuperar su puta amistad!! Me importa un coño su amistad!! Yo solo quiero saber por qué lo hizo para no sentirme tan frustrada. Y te lo advierto Hermione… que si no tiene una muy buena razón para haberme traicionado me las va a pagar!! – aseguro la rencorosa pelirroja.
- Pero Ginny… ¡Diablos!... para que quieres saber. Lo único que conseguirás es hacerte más daño. ¡Deberías dejar las cosas como están! La venganza no es buena Gin… te vas a arrepentir después de querer averiguar estupideces… ya lo veras… no te quiero ver llorando después!! – dijo con voz enojada la castaña
- Pero Herms… entiéndeme… necesito saber. Ayúdame, si? – rogo Ginny
- Bien, bien… te ayudare. Pero júrame que no le harás daño a Harry, Gin… tienes que jurármelo
- Te lo juro – dijo la pelirroja sonriendo, y cruzando los dedos de su mano derecha tras su espalda.
- Pero vas a sufrir – dijo Hermione a medida que bajaban las escaleras y se dirigían de nuevo a la sala – no digas que no te lo advertí.
- Ya… ya…
Entraron a la sala al momento que todos los que estaba sentados estallaban en una fuerte carcajada. Estaban todos allí, incluyendo a la señora Weasley que al parecer ya había terminado los preparativos de la cena.
- Chicas! Las estábamos esperando – dijo sonriente la señora Weasley
- De que se ríen? – pregunto Ginny
- De ti hermanita – dijo Ron sonriendo – le estábamos contando a Alan cuando te hacías piss en la cama...jajaja
- Idiota – dijo Ginny
- Ya chicos, la cena esta lista. Pasen a la mesa – ordeno la señora Weasley
La comida estuvo exquisita. Rieron, comieron y bebieron bastante. En medio de la cena Ginny anuncio que Harry y ella habían decidido poner fin a las hostilidades. Cosa que alegro a todos, pero en especial a la señora Weasley que, según por sus dichos, lo único que había deseado es que su hija y su casi hijo se hicieran amigos de nuevo. Como nunca se menciono la relación pasada de ellos dos, Alan ni se entero el porqué de las diferencias entre Harry y Ginny, y como estaba demasiado ocupado mirando como idiota a la pelirroja, no se le ocurrió preguntar.
La cena termino sin mayores percances. Cuando todos se estaban parando de la mesa para dirigirse de nuevo al salón, Ginny le lanzo una mirada de advertencia a Hermione, mirándola a ella y después a Harry. La castaña entendiendo la indirecta dijo:
- Ron, cariño, ¿porque no le cuentas a Alan como es la forma de trabajo en el cuartel de aurors inglés?
- Si, por supuesto Alan. Dime, que quieres saber? – respondió el pelirrojo al mismo tiempo que entraban a la sala de estar.
Harry los estaba siguiendo, pero justo antes de entrar por la puerta de la habitación, una pequeña mano tiro de la suya.
El la miro, directamente a los ojos. Vio que su mirada tenía un brillo especial. Sus ojos brillaban tanto que parecían dos luciérnagas en una infinita oscuridad. Le sonreía, tímidamente. Lentamente se acerco y posiciono sus labios al lado del oído del chico, dejando sin respiración por algunos segundos.
Ella lo miro, directamente a los ojos. A esos maravillosos ojos verdes que la hacían soñar, que la derretían. Se veía sorprendido… se veía… hermoso. No, no debía dejarse llevar. Debía continuar su plan. No debía dejar que esos ojos la dominaran otra vez. Se acerco lentamente hacia el y vio como el temblaba ligeramente debido a la cercanía de sus cuerpos. Puso sus labios al lado de su oreja izquierda y con todo el coraje que pudo reunir, le susurro:
- Vienes conmigo. Me acompañarías a dar un paseo –
Se separo de el quedando frente a frente de nuevo. Harry se había ruborizado. La miraba nervioso sin poder articular palabra. Asintió con la cabeza y salió con la pelirroja hacia el patio de la madriguera.
El cielo estaba cubierto por un mar de estrellas brillantes. Aun asi la noche era oscura, pero calida. La chica tomo nuevamente la mano de Harry y se pusieron a caminar lenta y pausadamente por el césped, sin decirse nada.
Estuvieron así mucho tiempo. Solo caminado de la mano. Escuchando los pasos y las respiraciones pausadas de ambos y unos cuantos grillos y búhos que hacían sus sonidos nocturnos típicos.
Ninguno se atrevía a romper la calma que los inundaba con burdas palabras. Se sentían plenos. Ni siquiera Ginny podía pensar con claridad en su plan. Solo se estaba dejando llevar por sus pies y trataban de hacer que sus manos entrelazadas fueran un conductor de sensaciones para el cuerpo de otro.
Después de caminar por quince minutos en silencio, Ginny se detuvo y se sentó en un tronco invitando a Harry a imitarla. Él la siguió sin decirle nada aun. Se habían alejado mucho de la madriguera y la noche cada vez estaba más oscura. Ginny lo miro y le sonrió.
- Gracias – le dijo la pelirroja al chico
- Porque me agradeces? – dijo Harry en un susurro
- Por acompañarme, tenía ganas de dar un paseo. De tomar aire… de caminar… contigo – respondió tranquilamente.
Harry se aventuro a mirarla. Ella tenía una expresión tan serena que parecía haber bajado del cielo. Estaba indescriptiblemente hermosa. Su piel blanca resaltada por la oscuridad parecía brillar tanto como sus ojos, y su cabello era movido tiernamente por el viento.
- Te extrañe tanto… tanto… - volvió a susurrar ella.
Un calor recorrió el cuerpo del chico. Sintió como si su cuerpo entero se hubiese vuelto gelatina.
"me extraño… ella me extraño…" que hago… le digo que yo también la extrañe a horrores? Que cuando se fue de mi lado se llevo con ella mi felicidad? Mi aire para respirar? No… no podía ser sincero… no después de todo lo que paso.
- Gin… yo…
- No me respondas Harry… no necesito respuesta. Solo quería que lo supieras.
Aunque sabían que nadie los estaba escuchando hablaban en voz baja. Aunque ambos no sabían muy bien si era por miedo, inseguridad o simplemente para crear más intimidad.
- Porque Ginny… porque teníamos que arruinarlo todo. Éramos tan felices. Para mi tu lo eras todo. Mi futuro, mi pasado, mi presente, mi luz Ginny… la luz que le daba sentido a mi vida – bajo la cabeza para evitar mirarla a la cara y sintió sus ojos arder. Pero no dejaría que la pelirroja viera sus lágrimas.
- Tu lo eras todo para mi, Harry – respondió la chica
- Entonces porque m…
- Ya basta Harry… no quiero hablar de eso, si? Aun no estoy preparada, no nos arruinemos la noche. Es que no puedes simplemente disfrutar el momento? – dijo con voz triste la pelirroja
- Esta bien… y de que quieres hablar?
- No quiero hablar… solo quiero estar a tu lado…
Harry volvió a mirarla. Su cuerpo estaba a punto de reaccionar por instinto y abrazarla. Sentía que no podría controlarse por más tiempo. Es por eso que prefería hablar. Torpemente dijo:
- Esta… muy bonita la noche
- Si, hermosa…
La forma de hablar de ella lo ponía nervioso. Todo lo decía en un tierno susurro, como deseando que él no escuchase, para que se acercara mas.
- Mmm… Gin…
- Dime Harry
- Tienes frio?
- Un poco – mintió la pelirroja abrazándose a sí misma y acariciándose los brazos.
- Quieres mi saco?
- Te quiero a ti… - dijo despacio.
Harry abrió los ojos, sorprendido. Lo había dicho. Había dicho lo único que el necesitaba oír para que sus instintos lo dominaran. Lentamente se acerco a la muchacha y la abraso. Ella descanso su cabeza en el pecho del chico como refugiándose en el calor que despedía su cuerpo y el tiernamente tomo la cabeza de la chica y comenzó a acariciar sus suaves cabellos.
- Ginny?
- mmm?
- Tu… amas a Alan?
- Porque lo preguntas?
- Por nada, curiosidad…
- Harry… no quiero hablar, si?
- Porque no?
- Porque las palabras lo arruinan todo. Causan más dolor… yo no quiero más dolor – respondió Ginny con tristeza.
Harry no volvió a hablar. Se quedo así, acariciando el pelo de la pelirroja y aspirando los seductores aromas que despedía su cuerpo.
Dios… si este es mi paraíso terrenal ya me imagino cómo será el paraíso de dios – pensó Harry. Que no daría por quedarme así para siempre… como la extraño… como la necesito… como la amo…
Todo está resultando a la perfección. Mejor de lo que planee. El muy idiota está absolutamente embobado. Eso es justo lo que necesito… confundirlo – pensó malévolamente Ginny – ya verás Harry Potter… ya verás…
Como puede ser tan guapo maldición… hay momentos en que siento que mis defensas bajan y solo quiero lanzarme a besarlo apasionadamente. Menos mal que aun tengo un poco de sentido común… si sigo así… me va a salir el tiro por la culata… y me voy a enamorar de nuevo… NO… no Ginevra Weasley… el amor no está permitido para ti y ese hermoso energúmeno…
- Harry…
- mmm?
- Te quiero…
Harry dejo de acariciarla y volvió a mirarla. Ella había levantado su cabeza de su pecho y lo miraba con tristeza.
- Yo igual Ginny… aun te quiero…
Acercaron lentamente sus caras. El trayecto hacia la boca del otro parecía eterno. Dejaron de pensar, de sentir. Se olvidaron de todo. Harry de su cordura y Ginny de sus planes...
Harry sintió los labios de Ginny rosaban los suyos. Ginny sintió la respiración de Harry sobre su rostro. El tomo la cintura de Ginny para acercarla más a su cuerpo y sentir la plenitud de la pelirroja. Ginny puso sus brazos alrededor del cuello de Harry y se besaron.
Luz en mi eterna oscuridad… Luz en mi corazón – pensó Harry.
Les gusto...
Espero que si...
Los deje con la duda...jajajaaj...
El apellido de Alan... DeLarge lo saque de una pelicula que me gusta mucho...
La naranja mecanica... se acuerdan del protagonista... ALEX DELARGE... jejeje
bueno... nos vemos en esta misma historia, en el mismo lugar y a la misma hora...jajja
Saludos!!
dejen REVIEWS!!
Karmen...
PD: pronto... muy pronto subire el siguiente... estoy inspirada!!
