Hola a todos!!
Ven que yo soy buena con ustedes!! no los hago esperar...jajaja
Bueno, quiero responder a algunos de los comentarios que he recibido. Gracias, son todos muy hermosos.
eterna-romantica03: Me temo que mi historia trata de eso, asi que es inevitable no convertir a Ginny en una chica vengativa, manipuladora y sin valores morales. Lo lamento, pero ese es el argumento de la historia y creo que es demasiado tarde para cambiarlo, no? ademas eso es lo interesante!!
Escribi este fanfic porque estaba harta de leer fanfic en los cuales Harry era un desgraciado con Ginny y ella era la que sufria. Por eso este fanfic es diferente... y por lo que he visto les ha gustado mucho...
Otra cosa... siempre escribo los capitulos en Word, asi que normalmente confio en las correciones de este programa asi que si se me pasa un tilde pues... sorry... trato de no leer mucho los capitulos que escribo porque pierden su magia, no creen?
Gracias por todos los maravillosos reviews y como agradeciemiento decidi escribir el tan ansiado capitulo... donde se revela parte de la historia... el porque de la traicion de harry.
espero que les guste y les ayude a atar cabos!!
Saludos a Todos!!
Los quiere...
Karmen.
Capitulo 7: Organizando y recordando.
Ginny despertó muy tarde ese día. Eran más de mediodía cuando estuvo vestida y bajo a tomar desayuno. Alan la estaba esperando en el comedor y le regalo una linda sonrisa cuando la vio.
- Hola amor, ¿Cómo dormiste? – dijo con ternura el rubio
- Bien, bien – mintió
- Estaba pensando que sería bueno que empezáramos a organizar la boda. No te preocupes por los gastos que yo pagare todo. ¿Has pensado quien será nuestro padrino? – preguntó Alan
- Me da igual Alan – dijo desganada
- Yo quiero que los elijas tú cariño. Para mí está bien lo que tú decidas – dijo con decisión - ¿Qué te parece si le pedimos a Harry que sea nuestro padrino de bodas?
- QUE? A Harry? – dijo impresionada
- Si, quien mejor. Yo no tengo a nadie en mente – le respondió decidido
Ginny medito, eso sería ponerle el dedo en la herida a Harry, pero sería muy cruel también. Ella no había pensado en eso, no quería llegar a tanto, pero… que va, da igual. Era una idea grandiosa.
- Me parece perfecto. Hoy iré a conversar con él para proponérselo. Quiero que nuestras damas de honor sean Hermione y Luna – dijo sonriendo
- ¿Que luna?
- Mi amiga, Luna Lovegood. No la veo hace tiempo así que la iré a ver para invitarla a mi matrimonio.
- Me parece perfecto – comento Alan sonriente, al momento en que aparecía la señora Weasley en el comedor.
- ¿Ya están planeando la boda chicos? – preguntó interesada
- Si, mamá. Siéntate con nosotros para que nos ayudes – respondió la pelirroja.
- ¿Han pensado en cuantos invitados van a tener? Digo, lo primero es tener la lista de invitados…
- No lo había pensado – admitió Alan – tiene razón suegra, lo primero es la lista de invitados, la fecha de la boda, el lugar, los padrinos y las damas de honor.
- Bien, entonces empecemos – dijo Ginny, tomando una pluma y un pergamino que había sobre una repisa.
- Ok, el padrino será Harry. Las damas de honor Hermione y esa chica Luna. La fecha… mmm… - dudo Alan – ¿Tu qué crees cariño?
- Me parece que con un mes tenemos de sobra para organizar la boda. Estamos a quince de octubre, ¿qué les parece el quince de noviembre?
- Me parece perfecto – dijo Alan
- Bien, y ¿cuántos invitados? – preguntó Molly
- Las personas de Francia, contando mi familia y nuestros amigos del ministerio, serían como unos cuarenta y cinco – explicó Alan
- Cua… Cuarenta y cinco!! – se alarmo Molly – ¿tantos?
- Si, pero no se preocupe Molly. Yo pagare todos los gastos – respondió sonriendo Alan – Y ustedes ¿a cuántas personas desean invitar?
- Bueno, mis compañeros y amigos del colegio, la gente de la orden y toda mi familia – contó Ginny – en total, con tus invitados y los míos, serán como cien personas Alan.
- Si, cien personas – confirmo el novio – Mañana les pasare la lista con mis invitados y nuestros amigos de Francia, ¿les parece?
- Si, me parece bien – dijo Molly – Entonces yo mañana mandare a hacer las invitaciones…
- ¿Y el lugar? ¿Donde será la fiesta y el matrimonio?
- ¿Y si lo hacemos aquí? – preguntó Molly – como la boda de Bill, solo tendríamos a arreglar un poco el lugar…
- Me parece buena idea – comentó Ginny
- Pero ¿podremos meter a cien personas aquí? – pregunto Alan con preocupación
- La fiesta y el matrimonio serán en el patio, querido – lo tranquilizó Molly – El lugar es muy amplio así que no te preocupes.
- Bien. ¿Algo más? – pregunto Ginny
- No, creo que ya tenemos lo principal – aseguro Molly - ¿Qué pasara con su vestimenta chicos?
- Yo mandare a llamar a un diseñador Francés para que me preparara el traje – la tranquilizo Alan – ¿Y tu cariño?
- Ginny y yo iremos hoy día a ver vestidos de novias, cierto hija? – pregunto ilusionada Molly
- Hoy mamá? – dijo sin ganas la pelirroja
- Si, hoy. Estas lista?
- Si, subo por mi cartera y bajo en seguida – dijo Ginny resignada.
Hoy sería un día muy largo – pensó la pelirroja.
Harry estaba sentado en la oficina del cuartel general de los aurors. Había tenido una noche de mierda. Lloró tanto, que le parecía imposible que le quedaran más lágrimas. Sin embargo, ahora estaba más tranquilo. Sus ojos ya no están hinchados como en la mañana y estaba poniendo toda su atención leyendo el informe que debía entregarle a su jefe acerca de su última misión.
Después de tanto y tanto pensar la noche anterior, se dio cuenta de la gran equivocación que había cometido. Había sido un egoísta al besar a Ginny. Ella se iba a casar y Alan no se merecía el engaño de la pelirroja. ¿Cómo podía hacer pasar a Alan lo mismo por lo que él había pasado hace tres años? El siempre juzgó a Ginny por haberlo engañado con el imbécil ese de Michael Corner y ahora él le estaba haciendo lo mismo a Alan.
Siempre recordara ese día, cuando su felicidad se esfumo.
Flash back
Era una mañana muy cálida. Había decidido tomarse el día libre para comprarle un regalo de aniversario a Ginny. Aunque faltaban dos días para la dichosa celebración debía aprovechar ahora para buscarle un hermoso regalo a su novia. Y ya sabía cuál era el indicado…
Estaba caminando y observando las vidrieras del callejón Diagon. Se sentía tan feliz. Nunca pensó que el encontraría tanto dicha, ya que su vida siempre había sido eclipsada por el dolor y el miedo de perder a los que amaba.
Pero desde ahora sería diferente. Si ella aceptaba, su vida cambiaría radicalmente y por fin se sentiría parte de algo importante. Una familia, eso era lo que más deseaba. Compartir su vida con ella, tener hijos, nietos.
Después de caminar por cinco minutos encontró la tienda que estaba buscando, una elegante joyería. Quería comprarle un anillo soñado…
- Buenas tardes señor, que desea? – preguntó el sonriente vendedor
- Busco un anillo para mi novia. Un anillo de compromiso – aclaro Harry, sacándose el sudor de la frente, levantando sin querer el flequillo que tapaba su cicatriz.
- Oh, por dios! Harry Potter!! – Dijo el vendedor – Un honor señor, todo un honor…
- Mmm… gracias – dijo incomodo
- Así que se va a casar, señor Potter? – preguntó el hombre interesado
- Eso espero. Pero le agradecería que no le contara a nadie que vine acá a comprar un anillo de compromiso. Al menos no hasta que yo lo haga público, si? – Le pidió Harry al vendedor – vera, eso me arruinaría la sorpresa para mi novia…
- Por supuesto, señor Potter, por supuesto – aseguró el vendedor – Dígame, que tipo de anillo está buscando?
- El mejor. Un anillo con el cual cualquier chica pueda sentirse como una princesa – dijo sonriendo – me da igual el precio, quiero el anillo mas impresiónate para mi mujer…
- Creo, que tengo el anillo indicado señor – dijo emocionado el hombre y se fue a la habitación trasera de la tienda para buscar la joya. Regreso unos momentos después con una pequeña cajita en su mano derecha – Es este, señor.
Abrió la pequeña cajita mostrándole a Harry un impresionante anillo con un pequeño diamante verde esmeralda en el centro. Apenas con echarle una mirada al hermoso anillo Harry supo que era el indicado. La joya tenía como una magia interna, que lo hacía sentir pleno. Era muy extraña la sensación…
- Este anillo señor, es muy muy antiguo. Perteneció a Madame Janette Brossard, una bruja de la edad media famosa por su gran habilidad mágica al hechizar objetos – explico el vendedor
- ¿Hechizar objetos? Y que le hace pensar que quiero darle a mi novia un anillo hechizado? – dijo desconcertado
- Es que este no es un anillo cualquiera, señor Potter – explico con tono misterioso – Este anillo le da una protección especial a la persona a la cual se le regala…
- ¿Qué clase de protección?
- Si en un momento determinado la señorita que usa este anillo necesitara ayuda, todo el poder mágico de la persona que se lo regaló, en este caso usted, se acumulará en el anillo, proporcionándole a ella un escudo tan potente, que ningún hechizo o maldición podría herirla – respondió misteriosamente el vendedor.
- Vaya… - dijo impresionado Harry – es perfecto, justo lo que estaba buscando.
- Pero usted debe recordar, señor Potter, que el anillo solo funciona si usted siente verdadero amor por la destinataria del regalo.
- No podría sentir más amor por ella, créame – dijo con una tierna sonrisa
- Bien, entonces, ¿se lo lleva?
- Por supuesto – dijo feliz Harry – y recuerde, guarde discreción por favor. Quiere que sea una sorpresa para mi novia
- Desde luego, señor Potter, desde luego.
Unos minutos después estaba caminando por el callejón Diagon para ir a beber algo al caldero chorreante. Su pecho casi explotaba de felicidad. Estaba seguro de que su amor era correspondido y que muy pronto tendría la familia que tanto había añorado.
Entro al lugar y pidió una copa de whisky de fuego. Se sentó lo más alejado de la demás gente que estaba en la taberna. Después de unos minutos se percato de que alguien muy cercano a él entraba en el local.
Era Ginny. Pero no iba sola. Estaba acompañada por un joven alto y moreno que Harry también conocía. Era Michael Corner. El la tomaba de la mano con un poco de violencia pero ella no protestaba. Hablo con Tom, el dueño del lugar, quien le paso una llave y los condujo a las habitaciones del segundo piso.
Harry asombrado, se preguntó que podría estar haciendo allí Ginny, con su ex novio y a sus espaldas. No es que no confiara en ella, pero la situación le dio mala espina. Saco de su bolsillo su inseparable capa de invisibilidad, la cual llevaba a todas partes, y se la puso para seguirla y averiguar que estaba sucediendo.
Subió lentamente las escaleras, y vio como Tom salía de una habitación cercana. Frunció el ceño al no ver a Ginny en el pasillo y supuso que estaría con Michael en el dormitorio. Su respiración se estaba volviendo agitada y sus manos comenzaron a temblar. Sintió una fuerte opresión en el pecho y su boca se seco por completo. Comenzó a caminar con temor y muy despacio, dirigiéndose a la habitación. Se paro al frente de la puerta, aun con la capa puesta, y se dispuso a escuchar, apoyando su oído en ella. No se escuchaba nada. Todo su cuerpo comenzó a temblar y se quedo varios minutos ahí parado, sin saber qué hacer.
Puso su mano en la manilla de la puerta y giro lentamente…
Se introdujo en la habitación con temor. Camino silenciosamente hasta terminar el pequeño pasillo que había dentro y al terminar su recorrido pudo mirar la plenitud de la habitación y el mundo se vino a sus pies…
"Qué triste es despertar,
y ver la realidad.
Ver que es mentira lo que sentías,
saber que es el final.
Que triste es ver caer
esa pared que ayer,
me resguardaba y no me dejaba ver lo que hacías.
¿Como se cura una herida…
cuando perdonar es tan difícil…
y cuando olvidar no se consigue?
¿Como enfrentarse a la vida,
con el corazón hecho pedazos…
cuando la desilusión te quiebra el mundo
y pega… un golpe bajo?
Nunca imagine llorar tu engañó".
Allí estaba ella. Completamente desnuda y dejándose besar por el hombre que yacía encima de ella. Gemía… y echaba su cabeza hacia atrás para darle al chico más acceso a su cuello. Se sintió desvanecer, en alma, no en cuerpo y salió a toda velocidad de la habitación sin siquiera cerrar la puerta.
Corrió… salió de la taberna y siguió corriendo. No sabía donde estar ni a donde ir. Su respiración era agitada y aun con la capa puesta cayó de rodillas hacia el suelo en medio del callejón, mientras la gente a su alrededor, ignorando su existencia, seguía caminando de un lado a otro.
Temblaba. Y sin poder moverse comenzó a llorar… se sintió asqueado. No podía quedarse ahí. Aun sin fuerzas se levanto y desapareció en Grimmauld Place…
Corrió escaleras arriba sacándose la capa y tirándola lejos. Llego al baño de su habitación y sin saber porque… vomitó.
Cuando volvió a recuperar el control de su cuerpo, se condujo a sí mismo a su cama y ahí… lloró… Lloró toda la noche sin moverse siquiera de su posición inicial… Lloró y se juro a si mismo que se vengaría…
FIN
Harry suspiró. No le gustaba recordar esas cosas. Solo traían dolor a su corazón y algo parecido al rencor inundaba su mente. El ya la había perdonado, pero aun así le dolía recordar aquel día. Ese maldito día en que su vida se había vuelto oscuridad y su sonrisa desapareció.
Por supuesto recordaba lo que había pasado después. Había ido a un bar a emborracharse y desde ahí le mando una carta a Ginny diciendo que su aniversario lo celebrarían en Grimmauld place. El
día acordado Harry llevo a una mujer a su casa y procuro acostarse con ella justo a la misma hora en que Ginny llegaría para la celebración. No supo porque, pero nunca, nunca se atrevió a enfrentarla. Solo se dejo llevar por la venganza…
- Hola Harry…
Se sobresaltó. Saliendo de sus pensamientos se dio cuenta de que Ginny y la señora Weasley estaban en frente de su escritorio dedicándole una sonrisa.
- Ginny? Señora Weasley? – Dijo asombrado – que hacen aquí?
- Vinimos a verte cariño – respondió la señora Weasley con una tierna sonrisa.
Harry sonrió y se levanto para darle a ambas un beso en la mejilla en forma de saludo. Ginny lo miro intensamente cuando él se acerco, pero Harry, adelantándose a los hechos, le susurró en el oído…
- Más tarde hablaremos tú y yo…
Ella asintió y tomo asiento el lado de su madre mientras Harry se sentaba atrás de su escritorio.
- Y bien, en que puedo ayudarlas? – dijo amablemente
- Bueno, Harry… veras, a Alan se le ocurrió una idea – Explico la señora Weasley
- ¿Qué idea? – preguntó el chico
- Que tú… bueno…mmm… ¿Tú serias mi padrino de bodas, Harry? – dijo Ginny dudando y asustada.
Harry se quedo mudo por unos momentos. Miro a Ginny directamente a los ojos y sintió que algo en su interior lo abandonaba. Ginny lo miro con una triste sonrisa en sus labios y Harry comprendió que desde luego no había sido idea de la pelirroja.
- Yo… No creo que pueda…
- Por favor, Harry – lo interrumpió Ginny – Aunque sea, piénsalo, si? No tienes que responderme ahora.
El suspiró. Porque mierda le tenían que pasar esas cosas a él. ¿Acaso se merecía tanto dolor?
- Está bien, Ginny. Lo pensare. Te daré la respuesta hoy día en la noche, cuando vayas a cenar a mi casa…
- ¿Qué?
- Que estas invitada a cenar, Ginny. Tenemos que conversar, ¿recuerdas?
- Ah, si…
- Bueno, entonces todo arreglado – dijo la señora Weasley sonriendo – será mejor que nos vamos, Ginny. Debemos ver lo del vestido de novia…
- Si, mamá. Vamos…
Se pararon de sus asientos, se despidieron de Harry y salieron de la oficina.
Harry se sentó nuevamente y con las manos en su cara susurro:
- Ya veremos, Ginny. Ya veremos…
Les Gusto?
espero que les haya ayudado a entender muchas cosas!!
NO ODIEN A GINNY!!
ELLA A SUFRIDO MAS DE LO QUE CREEN!!
ya lo sabras...jejeje
El verso que aparecio es la cancion como se cura una herida de jaci Velasquez.
Saludos a todos!!
Pronto subire el siguiente cap.
Karmen.
