Hola a Todos:

Aca esta el nuevo capitulo... jejeje... van a cambiar muchas cosas...

Quiero agradecer a las suguientes personas por sus maravillosos reviews:

Nympha13, monse potter, eterna-romantica03, F. Expelliarmus, Vale Silva Potter, eujandra, xMariana Radcliffex, Melypotter

, J0r, ukyryo, Lunatipola, Serpens Lestrange Black, Geila Potter-Weasley, Melypotter, irazema, X-Tina B.

De verdad... cada vez que leo sus comentarios me motivo mas!!

Si se me olvido alguien... sorry...!!

tambien quiero agradecer a todos los que hayan leido la historia, hayan dejado un reviews o no!!

saludos!!

Karmen.


Capitulo 8: Una acertada interrupción.


Ese día, Harry casi no se concentró en el trabajo. La reunión con Ginny lo tenía nervioso, pero aun así pudo terminar el maldito informe que Dawlish le había pedido hace días. Entro a eso de las seis de la tarde al despacho del jefe auror y se sentó frente a él.

- Hola, Potter. Veo que ya has terminado el informe…

- Sí, Señor – dijo Harry sin ganas

- Que bien, lo esperaba hace días…

- Lo sé, pero lo importante es que ya está listo – dijo Harry – Señor, me dijeron que quería hablar conmigo…

- Si, Potter. Lo que pasa es que últimamente te veo un poco desconcentrado en el trabajo y me preguntaba que te estaría pasando. Tú siempre has sido un gran auror…

- No es nada, señor. Problemas personales, pero ya se solucionaran – dijo con convicción

- Bien, si tu lo dices…

- Ah, señor, lo olvidaba…

- Dime

- Unos amigos auror llegaron desde Francia hace un par de días, y me pidieron que conversara con usted para ver si les podía conceder una entrevista de trabajo – explicó el pelinegro

- Por supuesto. Cuáles son sus nombres?

- Ginevra Weasley y Alan DeLarge

- Dile que mañana a primera hora los espero en mi oficina – dijo el jefe auror con una sonrisa.

- Gracias, señor. Ahora si me disculpa debo retirarme.

- Adiós, Harry. Nos vemos mañana.

Harry salió del despacho, tomo sus cosas su escritorio y se dispuso irse a su casa.

Cuando se apareció en el número doce de Grimmauld Place ya eran eso de las seis y media. Kreacher lo estaba esperando en la cocina.

- Hola, Kreacher.

- Buenas tardes, amo Harry – saludo sonriendo – Como estuvo su día?

- Raro, Kreacher. Hoy fue un día muy raro – dijo con pocas ganas Harry – Ah, por cierto. Hoy Ginny va a venir a cenar, así que quiero que prepares una cena maravillosa, por favor.

- Por supuesto, señor. Como usted mande.

- Bueno, voy a darme un baño y luego bajo…

- Desea el señor que prepare su baño?

- No, Kreacher. Yo lo hare, tu preocúpate de la cena.

- Si, amo.

Subió al segundo piso y entro en su habitación. Estaba tan ordenada como siempre. Ahora que lo pensaba, tener a Kreacher en su vida había sido un verdadero regalo de dios. El no tenía tiempo para estar ordenando y cocinando, así que agradecía mucho la presencia del elfo en su casa. Se saco la ropa y entro al baño. Preparo el agua a temperatura muy caliente y se metió. El baño fue absolutamente relajante. No quiso planear nada para esta noche. Para Harry todo dependía de la conversación con la pelirroja. No estaba absolutamente seguro de que es lo que quería conseguir, pero quería que esta noche fuera mágica, en todo sentido. Después de treinta minutos salió de la bañera y comenzó a vestirse. A eso de las siete y media de la tarde ya estaba sentado en su sala de estar, tomando el whisky que Kreacher le había llevado y leyendo El Profeta del día de hoy.

Estaba leyendo una historia de un tipo que había jurado ver a un Inferius en el callejón Diagon, cuando una hermosa pelirroja llego rodando por la chimenea. Se levanto y en silencio saco los restos de cenizas que habían quedado en su ropa. Se acerco lentamente, se puso de rodillas encima del sofá donde estaba Harry y le dio un cálido beso en la mejilla.

Harry sonrió, ella le devolvió una sonrisa traviesa y le saco la lengua antes de acomodarse bien en el sofá.

- Como estas, Ginny? – preguntó Harry acercándose mas a ella.

- Cansada – dijo suspirando la pelirroja – hoy mi mamá me obligo a pasar de tienda en tienda para buscar a alguien que me hiciera un vestido de novia decente.

- Ah, ya veo – La sonrisa del chico se desvaneció.

- Y tú? Como estas?

- Bien, bien. Oye, Dawlish dijo que tú y Alan fueran a primera hora a su despacho para entrevistarlos – le informo

- En serio? Perfecto, no me gusta quedarme sin hacer nada…

- Ah, pues, a mí se me ocurren muchas cosas que podríamos hacer, tú y yo – le insinuó con una sonrisa traviesa y encantadora

- Idiota – dijo Ginny moviendo su cabeza en gesto negativo y sonriendo abiertamente.

Harry soltó una sonora carcajada al ver la cara de incredulidad que tenía su amiga.

- Tú no tienes remedio – añadió la pelirroja, al ver a Harry muriéndose de risa – oye, y has pensado mi proposición?

- Que proposición? Si tú me hubieses propuesto una noche de sexo ardiente y sin ataduras ten por seguro que me acordaría, cariño – dijo riéndose de nuevo

- Harry!!

- Jajaja… ya… dime, que proposición – pregunto recuperando la compostura.

- De ser mi padrino de bodas, Harry – dijo impaciente la pelirroja

Harry chasqueo la lengua y movió la cabeza de un lado a otro.

- No te pongas fome, Ginny – dijo aun con una pequeña sonrisa – ya hablaremos mas tarde de eso.

- Bien y de que quieres hablar? – preguntó la chica.

- Quien te dijo que yo quería hablar – dijo Harry lanzando otra carcajada.

Ginny lo miro divertida. "Así que quieres jugar Harry Potter – pensó Ginny - Pues juguemos".

- Que bien, porque yo tampoco deseo hablar – le respondió seductoramente la pelirroja.

Harry la miro y volvió a reír. La tomo de la cintura y la condujo a sus piernas, para que la chica se sentara sobre él. Ella no protesto y reposo sus brazos en los hombros del chico para abrazar su cuello.

Harry la miraba divertido y tratando de seducirla. La chica desde luego se daba cuenta, pero pensó que Harry no tenía que hacer ningún esfuerzo para conquistarla, solo debía mirarla directamente a los ojos y ella se sentía derretir.

Ella comenzó a acariciar la cara del pelinegro y el dejo querer. A cerco su rostro al cuello de la pelirroja para sentir su aroma y ella inclino su cabeza hacia atrás para que Harry la disfrutara mas. Comenzó a darle cortos besos en el cuello, mientras ella ronroneaba como una gatita en su oído derecho. Por cada beso que el chico le daba, procuraba acercarse más y más a su boca. Cuando llego por fin a su objetivo la miro dudoso, como preguntándose que pasaría si continuaba, pero ella no le dio tiempo de decidirse y sin ningún bochorno preguntó:

- ¿Ahora te acobardas, Potter?

Era lo único que necesitaba oír. La beso con tanta intensidad que parecía extraño que sus labios no se derritieran en el acto. Aferro más la cintura de la chica hacia su cuerpo y se dispuso a disfrutarla. ¿Qué importaba el sufrimiento posterior si ahora la tenía completamente para él?

Adelantándose al pelinegro, la chica comenzó a masajear la lengua del chico con la suya. Harry estaba disfrutando en grande el momento, hasta que…

- Amo Harry, la cena esta lista…

Se separaron bruscamente al escuchar la chillona voz del elfo. Se miraron y Harry sonrió apenado. La chica se bajo de sus piernas y se arregló la ropa, mirando al elfo y diciendo:

- Vamos enseguida, Kreacher

El elfo no sabía dónde meterse. Se dio cuenta que no debería haber interrumpido el glorioso momento de su amo, y miro a Harry con vergüenza y disculpándose con la mirada.

- No te preocupes, Kreacher. Cenaremos ahora mismo.

Harry se paró y con la pelirroja a su lado siguieron al elfo al comedor. La mesa estaba maravillosa. Los cubiertos de plata parecían deslumbrar más aun con la luz de las velas. Habían regulares ramos de rosas, que le daban un tono más romántico al lugar. Las velas parecían tener aroma propio, el cual era muy agradable y seductor. Justamente lo que Harry había planeado. Miro al elfo y le dedico una gran sonrisa de agradecimiento, mientras que el elfo se veía muy satisfecho consigo mismo. Harry aparto la silla para que Ginny se sentara, y ella agradeciendo el gesto, se sentó sonriendo.

La cena estaba exquisita y disfrutaron mucho el momento. Debes en cuando se lanzaban miradas nerviosas, pero a ambos les encantaba.

- Bien, ahora podemos hablar – preguntó Ginny

- Sí, bueno. Hablemos – dijo Harry resignado – Empecemos a arruinarnos la velada…

- Harry!! – exclamo molesta la chica

- Es verdad, Gin – rebatió – que puede tener de interesante hablar de tu matrimonio?

- Antipático…

- Además, yo no sé para qué quieres casarte. Si ni siquiera amas a Alan – comentó

- Que te hace pensar que no lo amo?

- Si lo amaras, no me besarías a mi – razonó Harry

- Eso no tiene nada que ver…

- Claro que si – discutió el chico

- Claro que no…

- Qué si…

- Que no…

- Que si…

- Yo no soy la que te besa!! – dijo enojada – Tu me besas a mi

- Y si no te gusta para que me sigues el juego?

- Bueno, porque… porque…

- Vez, no tienes argumentos – añadió con voz firme Harry

- No me jodas, Harry

- Si no te jodo… - dijo molesto

- Hablemos de otra cosa, si? – pidió la pelirroja

- Bien, de que quieres hablar – pregunto Harry

- Vas a ser o no mi padrino de matrimonio?

- No íbamos a hablar de otra cosa?

- Pero respóndeme – exigió enojada

- Ginny, para qué diablos quieres que sea tu padrino?

- Alan lo quiere… - medito la chica - no yo…

- Pero si Alan apenas me conoce!!

- Pero le caíste bien, Harry

Harry medito. No sabía bien que era lo que planeaba con Ginny, pero si se convertía en su padrino, tendría que pasar mucho tiempo con ella. Era una gran idea, pero ¿acaso quería robarse a la novia? ¿Sería capaz de hacerle a Alan lo mismo que le había pasado a él? A la mierda Alan – pensó.

- Bien, acepto…

- Que?

- Que acepto ser tu padrino de bodas – dijo Harry

- en serio!! Gracias Harry!! – dijo Ginny feliz, parándose y dándole un beso en la mejilla.

- Pero con una condición, Gin

- Sabía que no podía ser tan fácil – dijo, sentándose desilusionada – ¿qué quieres a cambio?

- Una noche de sexo…

- QUE!!

Harry lanzó una sonora y descontrolada carcajada. Ginny lo miraba desconcertada mientras él se aferraba el estomago, producto de la risa.

- Te hubieses visto la cara, Ginevra – dijo Harry aun riéndose

- Que chistoso!! Idiota!!

- Nunca había visto una cara como la tuya, créeme – añadió

- Supongo que es una broma? – dijo molesta

- No, Ginevra. No es una broma. Quiero regalarte una despedida de soltera…

- Pero Harry!! No me puedes pedir eso…

- Porque no?

- Porque NO!! Yo me voy a casar…

- No pensabas lo mismo hace unos minutos en la sala…

- eso es diferente – discutió

- es lo mismo, Ginny. Pero no te preocupes en responderme ahora. Tienes hasta la noche antes de la boda para responderme. Para todos yo será tu padrino de bodas, pero si tu no llegas esa noche, Ginevra…

- No puedes hacerme eso, Harry – dijo ofendida

- Porque no?

- ¿Es que acaso no te importa cómo me pueda sentir yo? ¿Acaso no te importa Alan?

- Y yo, Ginny. ¿Qué pasa conmigo? Yo fui tu novio, lo olvidas. Como tienes la cara de venir a pedirme que sea tu padrino de bodas? – dijo Harry, ya sin sonreír.

- Yo no quería esto. Alan esta empecinado de que seas tú. Por eso te lo pedí…

- Y desde cuando Alan es el que decide en la relación…

- ¿Que quieres decir?

- Que he visto como lo tratas. Haces lo que quieres con él y el muy idiota te complace en todo.

- Es porque me quiere…

- No, es porque sabes que tú no lo amas, y no quiere perderte.

Ginny lo miró. ¿Por qué le estaba diciendo esas cosas? Ella no se lo esperaba. No había planeado acostarse con Harry y esta conversación se estaba volviendo un poco peligrosa.

- Yo… no puedo aceptar, Harry

- Entonces le diré a Alan que tú no quieres que yo sea tu padrino – dijo maliciosamente – Le diré que tu y yo tuvimos una ardiente relación en el pasado… y que aun la tenemos.

Ginny lo miro, horrorizada. Diablos, las cosas se salieron de su control. Parecía que los papeles de la historia se hubiesen invertido. Estaba desconcertada. Nunca pensó que Harry se comportaría así con ella. ¿Qué debía hacer? ¿Aceptar?

- ¿Por qué me haces esto, Harry? – dijo desesperada

- Yo no empecé, Ginny. Tú empezaste. Ahora asume las consecuencias de tus actos. Pero no te preocupes. Aun te queda un mes para decidirte, yo no te presionare.

- Yo…mmm… lo pensaré – dijo resignada.

- Bien, asunto arreglado. ¿Ya terminaste de cenar? –pregunto cambiando de tema

- Si, ya termine – respondió triste.

- Vamos a la sala, entonces…

Se pararon, le dieron las gracias a Kreacher y se dirigieron a la sala.

Volvieron a sentarse en el mismo sofá, pero Ginny esta vez se sentó lo más alejada del posible. Harry se percato de esto y se acerco, acaricio su cara y le susurro:

- Ginny, cariño… no te enojes, si?

- ¿Cómo quieres que no me enoje, Harry? – dijo fingiendo tristeza

- No pienses en eso… solo quédate a mi lado.

- No quiero – dijo testaruda, con voz de niña chica.

- No seas terca – rebatió el chico, y alzó a la chica recostándola en el sofá. Ella no reclamo y se dejo llevar, apoyando su cabeza en las piernas de Harry después que este se sentara y comenzara a acariciar los fragantes cabellos de la pelirroja.

Se quedaron así varios minutos. En completa tranquilidad. Ella cerró sus ojos para disfrutar más las caricias de Harry. El, estaba en la gloria. No podía estar en mejor posición, pero aun no era suficiente…

Se acomodó en el sofá para recostarse al lado de Ginny. Ella lo miro y comenzó a devolverle las caricias. Harry empujo la cintura de la chica hasta dejarla pegada a su cuerpo, y sin previo aviso comenzaron a besarse apasionadamente. No se separaban ni siquiera para respirar y las manos de Harry ya habían abandonado la cintura de la pelirroja. Harry se volteó, quedando encima de ella y se dedico nuevamente a su cuello. Ginny sentía que no podía quedarse quieta. "A la mierda el plan – pensó – no me importa, solo quiero estar con él". Ella le quito la camisa a Harry con algunas complicaciones. El levanto su falda y comenzó a tocar sus piernas. Las caricias estaban fuera de control y ninguno hacia el menor esfuerzo por recuperar la cordura. Harry estaba abriendo los botones que la pelirroja tenía en su blusa cuando…

Un fuerte estruendo inundo la sala. Ambos miraron hacia la chimenea sin perder sus posiciones y congelando sus cuerpos. Alguien los miraba desconcertado por la comprometedora postura en la que se hallaban los dos tortolitos…

Era Teddy. Los miraba con los ojos muy abiertos, pasando su mirada desde las manos de Harry, en las piernas de la pelirroja, hasta la blusa de Ginny que estaba un poco abierta.

Los jóvenes se sobresaltaron y se pararon inmediatamente. Ginny se arreglo sus ropas y Harry se puso nuevamente la camisa. Abochornados miraron al niño, que les dedicaba una sonrisa traviesa.

- Teddy? Que haces aquí a esta hora? – preguntó Harry tratando de desviar la atención del niño.

- Mmm… yo, lo siento padrino, no quise interrumpir – dijo aún sonriente

- No interrumpes, cielo – dijo Harry – mmm… te presento a Ginny. La recuerdas?

- ¿La chica maleducada que llego en la cena mensual de los Weasley? – pregunto abiertamente

- Teddy!! Discúlpate con Ginny… - dijo Harry con voz seria

- No es necesario, Harry. Tienes toda la razón, Teddy. Fui muy maleducada. Creo que te debo una disculpa por no saludarte aquel día – dijo Ginny con ternura, ese niño le recordaba tanto a Tonks.

Teddy le sonrió y le dio un beso en la mejilla. Ginny sonriendo le acaricio la cara y dijo:

- Que lindo estas, teddy. Más lindo que cuando me fui.

- Gracias… mmm… siento interrumpir – dijo apenado

- No te preocupes – lo tranquilizo Harry – Que paso teddy? Porque no estás con Andrómeda? Es muy tarde para visitas no crees…

- Es que no podía dormir, padrino. Quería dormir contigo – dijo suplicante

- ¿Andrómeda sabe que estas aquí? ¿O te escapaste de nuevo? – preguntó Harry dudoso.

- Mmm…mmm…

- Teddy…

- Me escape, padrino. Pero te juro que me voy mañana tempranito, y la abuelita no se va a enterar que yo vine para acá – dijo sonriente

- Claro que no… yo le avisare a tu abuela. Comiste algo? Tienes hambre? – preguntó el pelinegro.

- No, ya comí… solo vine a dormir – dijo, caminado con toda confianza para dirigirse a la habitación de Harry.

- Ok, espérame en la habitación, Teddy – dijo Harry moviendo la cabeza en forma negativa por la actitud del niño – Ginny, lo ayudarías a acostarse, por favor?

- Por supuesto, Harry. Espérame Teddy…

El niño espero a Ginny, la cual le dio la mano y comenzaron a subir la escalera. Harry tomo un pergamino, y escribió una nota para Andrómeda, la cual mando por vía lechuza.

Estaba tan acostumbrado a escribir esas notas que ya no se molestaba en cambiar las palabras. Teddy siempre se escapaba de la casa de su abuela, y aparecía en su casa como si nada. A Andrómeda le había dado muchos sustos ya, pero el niño era demasiado travieso.

Se pregunto qué hubiese pasado si teddy no los hubiese interrumpido. Recordó las caricias de Ginny y sonrió. No le importaba si volvía a sufrir. La necesita demasiado, tanto que cuando la tenía cerca perdía el sentido común. Subió las escaleras y vio a Ginny acostada sobre su cama. Inevitablemente sonrió, como le hubiese gustado tenerla en su cama, pero no precisamente arropando a su ahijado. Se acostó al otro lado de Ginny, dejando a Teddy en medio de ambos y la miro sonriente.

- Tengo una pregunta? – dijo el niño

- Pregunta, cariño – dijo Ginny tiernamente. Ese niño estaba despertando su instinto maternal.

- Tu no ibas a casarte? – le pregunto con el ceño fruncido a Ginny

Ella abrió mucho los ojos, sorprendida. Harry lanzo una sonora carcajada y miro divertido a su ahijado.

- Es por eso que no debes comentar lo que viste, si? – dijo Harry divertido – Me lo prometes, Teddy?

- Por supuesto, Padrino – dijo sonriente

- Ahora duérmete cariño… - dijo Harry

- Buenas Noches, Padrino. Buenas Noches Tía Ginny – dijo dándole un beso en la mejilla a ambos.

- Buenas noches, teddy – respondió Harry

- Buenas noches, cariño – agregó Ginny.

Se quedaron cuidando el sueño del niño, y acariciando sus cabellos. No hablaron durante mucho tiempo, para no despertar a Teddy. Ginny miraba a Harry de una manera extraña. Estaba sorprendida por lo tierno que era Harry con el niño. Le causó una gran impresión, pero le gusto mucho. Sintió algo muy extraño al verlo acariciar a su ahijado y un remordimiento inmenso inundo su corazón. ¿Qué diablos le estaba haciendo a Harry? ¿Realmente se lo merecía?

- Es igual a Remus, no crees? – susurro Harry

- Pues, yo creo que se parece más a Tonks – respondió – Es muy lindo…

- Si… lo es.

Lentamente se fueron quedando dormidos al lado de Teddy. Durmieron los tres juntos y a eso de las tres de la mañana el niño se despertó, los miró a ambos, los cubrió con las mantas, y se volvió a dormir.

Es raro a veces como un niño puede sacar lo mejor de las personas… incluso de la malvada Ginny.


Les gusto?

espero que si... estan cambiando las cosas...eh!!

jajaja... ya era hora de que harry tuviera el sarten por el mango!!

saludos a todos!!

Y DEJEN REVIEWS!!

Hoy o mañana les subo el prox. cap.

Ven que yo soy buena y no los hago esperar...jejeje

Karmen.