Hola a todos!!
wow!! no saben cuanto me costo escribir este capitulo... me faltaba inspiracion!!
disculpen por la demora... juro que no volvera a pasar... pero como les prometi... les tengo un capitulo largo!!
con como 11 pag. de word!! normalmente escribo como 4 o 5!!
saludos a todos, pero en especial a Harry y a Rowling que mañana estan de cumpleaños!!
y para neville... que esta hoy dia, 30 de julio!!
gracias por leer este fanfic y espero que les guste este capitulo!!
xao xao
PD: a lo mejor tiene algunos errores de ortografia... si los tienen... los corregiré mañana...
PD2: a otra cosa... ya esta online el primer teaser trailer de Hp6!! veanlo!! en blog Hogwarts esta sub. y en español.
Karmen.
Capitulo 12: Fuego y maldiciones.
Los días pasaron rápidamente. Ya quedaban pocas horas para entrar en acción y por algún extraño motivo Harry estaba más nervioso de lo normal. Estaban ajustando los últimos detalles. Harry conversaba con los jefes de misión que atacarían, a la misma hora, las casas que los "pequeños mortifagos". Ron le explicaba su manera de trabajar a su compañero Alan, el cual se veía muy nervioso pero decidido. Ginny estaba sentada sola en el escritorio que normalmente ocupaba Harry. Veía como todos andaban de aquí para allá organizándose. Ella no estaba preocupada. Estaba muy acostumbrada a las batallas y tenía mucha confianza en sí misma. No entendía porque la gente no se limitaba a actuar. Odiaba que a última hora cambiaran los planes, es por eso que se quedo sentada viendo como los demás discutían.
Les quedaban menos de tres horas para ponerse en acción. Todos los aurors llevaban sus largas túnicas negras y estaban con varita en mano. Harry casi no había hablado con ella. De hecho no hablaban desde la discusión que tuvieron en Grimmauld Place, excepto cuando el chico le decía cosas de trabajo. El tener a Harry de compañero era lo único que la intrigaba levemente. Sabía que Harry era muy buen auror, pero se preguntaba como la trataría en la misión. ¿Acaso no haría más que mandonearla y criticarla? ¿O no le hablaría? Hubiese preferido mil veces tener a Alan de compañero. Pero no se puede tener todo en la vida…
Parecía que la relación de "amantes" con Harry había llegado a su fin. El ya ni siquiera la miraba, y cuando le hablaba era muy frio. Ella pensó que era lo mejor porque se estaba haciendo daño a sí misma y eso no le gustaba. No iba a decir que no extrañaba sus caricias y sus maravillosos besos pero era algo que podía superar. Ustedes se preguntaran ¿Y qué pasa con su venganza? Pues, la dejo. Después de esa conversación en la casa de Harry, Ginny decidió que debía alejarse de él, ya que era como una adicción. Sabes que te hace daño, pero aun así lo continúas haciendo.
Alan por otra parte, desde que empezaron a trabajar en el ministerio se dio cuenta de que Harry le caía pésimo. Odiaba como lo trataba a él y a su mujer. Pero lo que más detestaba eran sus aires de grandeza. "Se cree mucho porque es Harry Potter – pensaba con rencor. También le molestaba el hecho de que a Ginny parecía agradarle que Potter fuera tan arrogante. Ya la había sorprendido mirándolo como tonta un par de veces. Cosa que no era novedad, ya que apenas comenzó en su trabajo se dio cuenta que todos hacían lo que el maldito Potter quería. No es que le tuviera envidia, es solo que a veces lo exasperaba y le daban ganas de romperle la cara de un puñetazo.
Ron estaba algo nervioso. No por la misión, sino por el hecho de que su hermanita podría correr peligro. Hace un par de días había hecho jurar a Harry que la protegería, pero eso no era suficiente. Tenía un mal presentimiento, pero cuando se lo dijo a su novia, Hermione, esta le contesto que era un maldito sobre protector. Por otra parte, Alan lo estaba empezando a exasperar. El muy idiota se creía el jefe y no acataba las instrucciones que Harry y él le daban. ¿Cómo podía ser tan idiota para no entender que debía acatar sus órdenes? Después de todo, el era su tutor… ¿quién diablos se cree? – Pensó enojado – ojala Ginny no se case con este imbécil. Yo no sé que está esperando Harry para quitársela…
Harry estaba nervioso. No sabía porque esta misión lo tenía tan tenso. Había revisado cada maldito detalle, y aun así tenía un mal presentimiento. Es por ella – se dijo – Tienes miedo de que le hagan daño. No podía controlar su preocupación. Le había jurado a Ron que la protegería pero tenía miedo. Sentía que algo se le estaba olvidando…
De pronto, una imagen vino a su cabeza. No sabía porque demonios tenía que acordarse de ese objeto, cuando el día que lo adquirió había sufrido la peor desilusión de su vida. Se alejo de los demás y se fue al baño. Necesitaba tranquilizarse. Ya estaba pensando estupideces. ¿Por qué se acordaba del anillo justo ahora que tenía una misión tan importante?
- Este anillo señor, es muy muy antiguo. Perteneció a Madame Janette Brossard, una bruja de la edad media famosa por su gran habilidad mágica al hechizar objetos.
- ¿Hechizar objetos? ¿Y qué le hace pensar que quiero darle a mi novia un anillo hechizado?
- Es que este no es un anillo cualquiera, señor Potter. Este anillo le da una protección especial a la persona a la cual se le regala…
- ¿Qué clase de protección?
- Si en un momento determinado la señorita que usa este anillo necesitara ayuda, todo el poder mágico de la persona que se lo regaló, en este caso usted, se acumulará en el anillo, proporcionándole a ella un escudo tan potente, que ningún hechizo o maldición podría herirla.
- Vaya… es perfecto, justo lo que estaba buscando.
Y entonces lo entendió. Entendió porque ese anillo se le vino a la mente. Salió del baño rápidamente y salió corriendo hacia los ascensores, ignorando las preguntas de sus compañeros a cerca de donde iba. Se apareció directamente en su casa e ignorando a Kreacher, subió a toda velocidad las escaleras. Busco la llave que tenia escondida bajo el colchón y se acerco a su armario, del cual saco un pequeño cofre marrón. Lo abrió con solemnidad y lo vio. Ahí estaba, donde mismo lo había dejado hace tres años. Lo tomo despacio y lo guardo en su bolsillo, sin querer mirarlo por más tiempo. Bajo las escaleras y se dirigió nuevamente al cuartel.
Ya quedaba menos de una hora para entrar en batalla. No quedaba nada que ajustar… solo la acción. Se acerco a su grupo, el cual estaba reunido en su escritorio y les sonrió. Ellos parecían nerviosos pero le devolvieron la sonrisa. Miró a Ginny directamente a los ojos. Debía darle el anillo. Era la única forma de asegurarse que no sufriría ningún daño. Pero algo en el fondo de su ser se lo impedía. Decidió que se lo daría cuando llegaran a la guarida de los mortifagos. Suspiró… y sentándose entre Ron y Ginny les dijo:
- Bien chicos, llego la hora de la acción. Quiero que se tranquilicen y actúen con la cabeza fría, siguiendo, más que a sus instintos, a su mente… y a mis órdenes por supuesto.
Ante ese comentario Ron soltó una fuerte carcajada, Ginny sonrió y Alan bufó.
- Por supuesto, jefe – le contesto Ron, poniendo una mano en su frente para burlarse.
- Claro, Harry. Lo único que te pido es que no te pongas pesado – le dijo Ginny sonriéndole.
- Yo nunca me pongo pesado, Ginevra – le contesto Harry devolviéndole la sonrisa – solo soy estricto cuando la situación lo requiere, y créeme, ahora lo requiere – añadió.
Ginny se mordió el labio inferior aun con una sonrisa en la cara, lo que a Harry le pareció absolutamente sensual. Se quedo embobado mirándola por un par de segundos hasta que Alan rompió el silencio.
- No entiendo… Ron me dice que debo obedecerlo a él, y tu nos dices que te obedezcamos a ti… ¿a quién diablos debo obedecer? – Dijo enojado – ¿y porque tengo que obedecerlos en primer lugar?
- Es simple Alan – respondió Harry con paciencia – Debes obedecer a Ron porque él es tu tutor, y a la vez todos me obedecen a mi porque yo soy el jefe de misión. Por otra parte, tienes que obedecernos porque somos tus superiores. Y ya basta de estupideces, creí que ya habíamos discutido esto.
- Bien, bien – acepto resignado.
Ya era hora de partir. Eran un cuarto para las diez de la noche y a las diez comenzaba la misión. Harry suspiro, miró a los restantes jefes de misión y les deseo suerte. Luego apareció Dawlish, el que se veía extremadamente nervioso, y miraba de vez en cuando de reojo a Harry. El entendió porque su jefe lo miraba así. Después de todo, Harry lo había amenazado con hablar con el ministro si la misión se arruinaba. Harry agrupo a su equipo y salió con paso decidido a los ascensores. Cuando estaban fuera de las instalaciones del ministerio, Harry se dispuso a decirles las últimas batallas antes de la acción.
- Bien, chicos. Llego la hora de la acción. No actúen precipitadamente y sigan mis instrucciones. Recuerden la formación. Adelante voy yo, luego me sigues tu Ginny, al lado mío. Ron y Alan nos cubren las espaldas.
- Todo saldrá bien, Harry. No te preocupes – dijo Ginny con decisión.
- Si, estamos listos – dijo Ron con una sonrisa.
- Por supuesto – agrego Alan.
Harry miró su reloj. Quedaba un minuto para aparecerse. Los miro de nuevo y les dijo:
- Buena suerte a todos. Nos iremos a la cuenta de tres… uno… dos… tres.
Con un movimiento de su capa, Harry y los demás desaparecieron del lugar.
El cielo parecía más oscuro de lo normal. La luna no se dejaba ver aun. Aterrizaron en un húmedo suelo cubierto de lo que parecía musgo. Se escondieron rápidamente detrás de unos árboles sin vida que había alrededor. El lugar era bastante aterrador y misterioso. Toda la vegetación que había cerca estaba completamente seca aunque el suelo parecía están en un estado de humedad permanente. En lo alto de una colina pudieron divisar la morada que buscaban. Parecía un pequeño castillo. No había luces en las ventanas, por lo que no podían saber si estaba habitada en ese momento. Harry le hizo señas a Ginny para que caminara un poco más atrás de él y sigilosamente se acercaron a la casa. A medida que caminaban iban aplicando el encantamiento desilusionador a sus respectivos cuerpos, confundiéndose así con el agrio paisaje. No había más sonido que el que realizaba el viento, ya que sus pasos eran tan cautelosos que no provocaban ruido alguno. Lentamente llegaron a un costado de la casa. Harry apego su espalda a la pared y los demás lo imitaron. Despacio se acerco a una de las ventanas que había. Miró por ella y se dio cuenta que estaba completamente vacía. Le lanzó un encantamiento silenciador y la abrió con cuidado. Instintivamente miró a Ginny, la cual estaba muy cerca de él. Necesitaba darle el anillo. Era ahora o nunca… pero Alan estaba mirando y eso podía complicar la situación. Ya tendría tiempo para entregárselo… se inclino y entro sigilosamente por la ventana, mientras los demás apuntaban con sus varitas. A penas entro se dirigió hacia un rincón, apoyando su espalda en la pared. Ginny lo siguió y se quedo a su lado. Ron y Alan, luego de entrar por la ventana también, se ubicaron al rincón opuesto. Ambas parejas fueron acercándose lentamente hacia la puerta que estaba en el centro. Caminaban de lado, Harry y Ginny por el lado derecho y Ron y Alan por el izquierdo. Daban pasos iguales, para que llegaran al mismo tiempo a la puerta. De pronto sintieron un golpe sordo y se sobresaltaron. Un hombre entro en la habitación con aire despreocupado y volteando la cabeza para dirigirse a sus compañeros, que estaban en otra habitación.
- Ya vuelvo, solo quiero traer un trag…
Miro la habitación, y aunque estaban los encantamientos desilusionadores activados, aun así pudo distinguir unas leves siluetas. Instintivamente abrió la boca, como para gritarle a sus amigos una advertencia. Pero Harry fue más rápido y le lanzo un aturdidor, al mismo tiempo que Ron lanzaba un muffliato a la puerta para que el golpe seco que dio el hombre al caer, no fuera oído por sus compañeros. Harry le susurro "Incarcerous" y unas cuerdas aparecieron de la nada y ataron al hombre que yacía boca abajo en el piso. Harry se acerco para ver quién era. Lo volteo y se encontró con Theodore Nott, el cual había sido su compañero de clase. Miró a Ron, el cual también había reconocido al chico y sonreía. Alan y Ginny no habían alcanzado a actuar. Estaban impresionados con la coordinación que tenían esos dos. Parecía increíble que al mismo tiempo que uno atacaba el otro silenciaba la puerta. Ellos nunca habían conseguido ese tipo de conexión, aunque eran una buena pareja.
Harry les hizo seña para que continuaran. Hasta ahora todo estaba saliendo a la perfección, pero quedaba lo más difícil. Cuando llegaron a la puerta, Harry la abrió lentamente y miro alrededor. Había un largo, oscuro y húmedo pasillo al salir de la habitación. Harry salió lentamente seguido por los demás. Se acercaron por el pasillo con cautela y poco a poco pudieron sentir voces que reían en una sala no muy lejana.
Cuando terminaron de recorren el pasillo, llegaron a lo que parecía un vestíbulo. El lugar estaba alumbrado por una única vela que estaba en uno de los candelabros de las pareces. La casa era tan
fría y siniestra que a los chicos les recordó a las mazmorras de Hogwarts. A un costado de la sala, había unas anchas escaleras que conducían a los pisos superiores. Las voces parecían venir de una de las habitaciones del segundo piso.
- Dispérsense – les indico Harry en un susurro, y todos comenzaron a revisar los alrededores del primer piso.
Debían estar seguros de que no había nadie más que los habitantes que provocaban las risas. Buscaron cada rincón del primer piso, pero al parecer no había nadie. La casa estaba llena de objetos que a simple vista se veían tenebrosos. Era muy parecida a lo que alguna vez fue el número doce de Grimmauld Place cuando la orden del fénix la ocupo como cuartel general. Se reunieron otra vez en el vestíbulo y comenzaron a subir las escaleras.
Harry estaba algo intranquilo. No había podido darle a Ginny el anillo. No supo porque, pero cuando tuvo la oportunidad algo se lo impidió. Ese anillo le traía muy malos recuerdos y dárselo seria admitirse a si mismo que en realidad nunca había superado su perdida. Tenía miedo de que a Ginny le ocurriera algo. Pero si de algo estaba seguro, era que no permitiría que Ginny muriera en esta misión, ni en ninguna otra. Él la protegería con su vida…
Ginny por otra parte estaba tranquila. No porque pensara que la misión era fácil, sino porque la presencia de Harry la serenaba. Estaba impresionada por su determinación, y aunque aún no había podido hacer gran cosa, estaba ansiosa por demostrarle que ella también era una excelente auror.
Ron estaba nervioso. Repasaba mentalmente todo lo que tenía que hacer, pero ese presentimiento… ese maldito presentimiento no lo dejaba en paz. Algo le decía que esta misión no saldría bien. Intento convencerse de que no pasaría nada y continuo caminando escaleras arriba atento a las instrucciones de su mejor amigo.
Alan estaba impresionado y frustrado. Ya se habían enfrentado a un oponente y el no había hecho nada útil. Eso le molesto porque estaba dispuesto a demostrarle a Potter que él era un mejor auror. No le preocupaba nada. Estaba sereno pero la ansiedad estaba llegando a su punto límite…
Trataron de hacer el menor ruido posible. Cuando llegaron al piso de arriba, encontraron una sala circular llena de puertas, las cuales conducían a las habitaciones. Las risas y las conversaciones se escuchaban con mucha más claridad ahora. Parecía que los mortifagos (falta de una palabra más adecuada) estaban en la puerta que estaba al frente de las escaleras, al centro de la habitación. Volvieron a separarse. Harry con Ginny a la derecha y Ron con Alan a la izquierda, con sus espaldas pegadas a la pared. Lentamente se acercaron a la puerta y cuando Harry y Ron estuvieron uno a cada lado de ella Harry le dio la señal a Alan.
Alan se separó de los demás y corrió a ocultarse atrás de unas armaduras, sacando un detonador trampa de su bolsillo y lanzándolo al primer piso rodando por las escaleras. Este al tocar el suelo estallo con mucha potencia y libero un poco de humo.
Ruidos de sillas y gritos de sorpresa se escucharon en la habitación a tiempo que un grupo no menor a diez hombres salía a toda velocidad de ella con las varitas en alto. Harry, Ron y Ginny se encontraban pegados a la pared y aun no habían sido divisados. Alan por su parte estaba muy bien oculto. Los hombres comenzaron a bajar rápidamente las escaleras sin percatarse de la presencia de personas externas a su grupo. Uno de ellos se agacho y tomo el detonador trampa entre sus manos y con un rápido movimiento de varita disolvió el humo. Los demás estaban en silencio mirando fijamente al que parecía su líder. Este comenzó a enderezarse lentamente mirando hacia los alrededores. Hasta que su vista se detuvo en el piso superior.
- Hay alguien aquí… - susurro – que están esperando… muévanse…
El subió rápidamente para buscar a los intrusos en el piso de arriba, pero cuando iba por la mitad, una figura apareció al término de la escalera. El miro hacia arriba asustado y lo vio.
Con un movimiento brusco de varita, Harry lo lanzo escaleras abajo, dejándolo inconsciente. Los demás mortifagos tardaron en entender lo que estaba pasando. Algunos lanzaron un grito de horror y otros corrieron a buscar un escondite para lanzar hechizos sin ser alcanzados por sus oponentes. Al principio creyeron que solo estaba Harry, pero después Ginny y el bajaron las escaleras lanzando hechizos a diestra y siniestra, al mismo tiempo que Ron atacaba desde el piso superior.
Harry iba a la delantera y Ginny se refugiaba tras el. Las maldiciones imperdonables lanzadas por los mortifagos volaban en todas direcciones y Harry los repelía sin mayor esfuerzo. Cuando llegaron al piso de abajo, Ginny corrió a buscar una mejor posición, mientras dos mortifagos decidían encargarse de ella. Ella luchaba lo mejor posible, hasta que aturdió a uno de ellos y lo inmovilizó. El otro, al darse cuenta de que Ginny estaba preocupándose de su compañero, movió su varita como si se tratara de un látigo, produciendo que el hombro de Ginny comenzara a sangrar. Ella no se preocupo por su herida y continúo luchando.
- Crees que puedes contra mí, estúpida!! – le grito el desconocido, lanzándole un avada kedavra que Ginny pudo esquivar.
- Pude con tu amigo… te aseguro que puedo contigo también – le contesto Ginny – SECTUCEMPRA!!
El mortifago lo esquivo y tomo un jarrón de vidrio que había en una repisa y se lo lanzo a Ginny, junto con una maldición Cruciatus. Ella evito el jarrón, el cual se hizo añicos al chocar contra la pared, pero la maldición Cruciatus la recibió en pleno. Cayó al piso y grito fuerte, sintiendo como si mil cuchillos se enterraran en su piel. Harry, que en ese momento luchaba con cuatro mortifagos a la vez, miro hacia un lado al tiempo que el mortifago volvía a levantar su varita para matar a Ginny.
- GINNY!!
Corrió a toda velocidad y olvidándose de su varita, de un golpe derribo al hombre salvando haci a la pelirroja. Le dio la mano y rápidamente la paro. Se pusieron en batalla de nuevo.
Ron luchaba con dos mortifagos a la vez. Ellos no paraban de lanzarle maldiciones asesinas. Estaba parado en la cima de la escalera mientras sus oponentes hacían todo lo posible por derribarlo. Comenzó a bajar las escaleras lentamente haciendo retroceder a sus oponentes.
- AVADA KEDAVRA!! – gritaba desesperado el hombre de la izquierda, el cual llevaba una larga capa negra, con una capucha que cubría su rostro.
- PROTEGO!!
Ron intentaba defenderse lo mejor posible. El otro hombre con el que peleaba no hacía más que lanzar maldiciones cruciatus que le pasaban rosando. Decidió encargarse de el primero, ya que el de la capucha parecía más peligroso.
- TARANTALEGRA!!
El tipo comenzó a moverse de una manera extraña. No parecía controlar sus pies y grito el primer hechizo que se le ocurrió:
- CONJUNCTUS!!
Ron asombrado no pudo evadir la maldición conjuntivitis, lo cual le provoco que una membrana mucosa se delineara en sus ojos, obligándolo a cerrarlos y gritando por el dolor que le provocaba.
- INCARCEROUS!!
Ron grito por apuntando al último lugar donde había visto al mortifago. Acertó, unas cuerdas salieron de su varita atándolo y haciéndolo rodar por el piso. Sin embargo, el tipo de la capucha, aprovechando la ceguera de Ron, grito:
- AVADA KEDAVRA!!
La maldición iba directamente hacia Ron. El, totalmente segado, al escuchar esas palabras se tiro al suelo por instinto. La maldición paso rozando su hombro y desde el suelo, lanzo el contra hechizo para la conjuntivitis, se paro y continuo luchando.
Alan fue directamente a la habitación de la cual habían salido los criminales. Su misión principal era rescatar la evidencia del asalto a Azkaban. Cuando entro, lo primero que vio fue una larga mesa, en la cual había disperso un montón de mapas y pergaminos. Los reviso rápidamente para asegurarse que era lo que buscaba y después abrió un pequeño bolso que traía escondido en su bolsillo y se dispuso a guardar los pergaminos. El pequeño bolso tenía un encantamiento de extensión indetectable, por lo cual guardo todo lo que había en la mesa.
Cuando estaba saliendo de la habitación, un mortifago entro apresuradamente creyendo que sería un buen escondite. Alan actuó rápidamente y le lanzo un encantamiento de desarme. Sin varita, el hombre lanzo un grito de horror y quiso escaparse, pero Alan grito apuntando la puerta:
- COLLOPORTUS!!
Y la puerta se sello mágicamente. El hombre, sin saber qué hacer, corrió rápidamente para recuperar su varita, pero Alan fue más rápido de nuevo y lo inmovilizo. Decidió dejarlo ahí y se dispuso a salir de la habitación para ayudar a sus compañeros en la batalla. Cuando llego a las
escaleras miro a los alrededores, analizando la situación. Ron peleaba uno contra uno con un mortifago con capucha. Ginny también luchaba solo contra un mortifago, el cual evadía con facilidad todos las maldiciones de la pelirroja. Harry luchaba contra tres a la vez. Realmente era muy hábil ya que era capaz de atacar y defenderse a la vez. Aun así decidió ir a ayudarlo y encargarse aunque sea de uno. Corrió escaleras abajo y ataco directamente a uno de los mortifagos que luchaba con el jefe.
- EXPELIERMUS!!
El mortifago se dio cuenta de la presencia de Alan y lo esquivo. Comenzó a luchar con él, en un vaivén de maldiciones y hechizos que los dos evitaban con facilidad. Harry al darse cuenta que Alan estaba a su lado grito:
- ALAN…!! ¿LOS TIENES?
- SI, SEÑOR!!
- perfecto – susurro Harry y siguió luchando.
Con un oponente menos la tarea se hacía más fácil. Decidió que ya era tiempo de terminar con esta interminable batalla. Debía atacarlos a ambos a la vez, era la única forma.
- FLAGRATE!!
De la varita del pelinegro salió un latigazo de fuego, hiriendo a sus dos oponentes al mismo tiempo. A los mortifagos se les marco una fea herida en el rostro y comenzaron a sangrar. Perdieron la concentración y Harry pudo derribar a uno de ellos diciendo:
- LOCOMOTOR MORTIS!!
Las piernas de este se juntaron y cayó hacia un lado con un sonoro golpe. El otro, aprovechándose de que Harry no se fijaba en el, intento lanzarle una maldición asesina, pero Harry, con un rápido movimiento de varita conjuró el encantamiento protector. Al mismo tiempo que Ron lanzaba hacia la pared a su oponente. El mortifago encapuchado se paro con dificultad y miro fijamente a Ron. Este le devolvió la mirada pensando que lo atacaría, pero cuando el hombre movió la varita no lo hiso para herir al pelirrojo. Apunto hacia el cielo y dijo:
- MORSMORDRE…
Ron frunció el ceño al ver como la figura de una calavera con una serpiente en la boca se posaba sobre sus cabezas. Volvió a mirar al mortifago y sonrió.
- Nadie va a morir esta noche… no era necesario invocar a esa porquería… - dijo con cara de asco el pelirrojo.
- Yo no estaría tan seguro, Weasley – respondió el hombre con capucha, casi en un susurro.
El mortifago movió hábilmente su varita y sin pronunciar nada lanzo a Ron hacia las escaleras, provocando que este cayera en una posición extraña. Se levanto con dificultad y toco su cabeza. Sangraba y le dolía muchísimo. Estaba mareado y desorientado, trato de enfocar al hombre para poder lanzarle un hechizo, pero su oponente grito:
- CRUCIO!!
Ron aulló de dolor, cayendo nuevamente al suelo. Ginny al ver a su hermano, se libero de su oponente con un encantamiento aturdidor y corrió a socorrerlo. Ginny se dispuso a atacar al hombre encapuchado pero este ya se había percatado de la presencia de la pelirroja. La miro y sin pensarlo, grito:
- ENTRAIL-EXPELLING!!
Ginny vio con horror con la maldición de expulsión de entrañas venia hacia ella. Se sintió desvanecer y cayó de rodillas. Sintió que su boca se llenaba de un extraño líquido, el cual sin poder evitarlo comenzó a salir de sus labios… era sangre.
Harry volteo su cabeza hacia la derecha y vio, con horror, a Ginny de rodillas vomitando un mar de sangre. ¡Dios! – pensó. Lanzo lejos al tipo con el que luchaba, dejándolo inconsciente y comenzó a correr hacia Ginny.
Se arrodillo a su lado, horrorizado. La tomo de la espalda y la recostó sobre el suelo, mientras el hombre encapuchado lanzaba una siniestra y cruel risa.
- GINNY!! RESPONDEME, GINNY!!
La pelirroja se desmayo y su boca siguió botando sangre. Los gritos de Harry llamaron la atención de Alan, el cual no se había dado cuenta de nada. Se quedo impresionado y no se dio cuenta que su oponente gritaba apuntándolo:
- DESMAIUS!!
Alan cayó al piso inconsciente.
- RON!! AYUDAME, RON!! – grito Harry desesperado.
El pelirrojo se levanto a duras penas, y comenzó a luchar contra el mortifago encapuchado, el cual aun reía con maldad por la desesperación de Harry.
Harry apunto con su varita y comenzó a tratar de sanarla. En un susurro, comenzó a recitar el encantamiento. Parecía un rezo. Harry temblaba de arriba abajo. Sentía su mano temblar… sabía que era esa maldición… y si no la curaba rápido, los órganos de la pelirroja comenzarían a salirse por su boca. Después de unos minutos, la sangre dejo de salir, pero la chica aun estaba inconsciente. Vio como Ron era lanzado nuevamente por los aires y caía al piso dolorosamente. Harry se paro y continuo la batalla. El mortifago le lanzaba maldiciones muy poderosas y el solo podía defenderse. La batalla parecía interminable, pero Harry se adelanto y grito enojado:
- AVADA KEDAVRA!!
El mortifago lo miro horrorizado y después dijo:
- Parece que quieres jugar en serio, Potter. Estas enojado porque mate a la traidora a la sangre…
- Cállate!! Ella no está muerta… pero aun así me las pagaras!! No saldrás vivo de aquí maldito!!
Pero al decir eso, no se dio cuenta que Theodore Nott salía de un pasillo… lo apuntaba con su varita y decía:
- EXPELIERMUS!!
La varita de Harry volvo por los aires y el encapuchado aprovecho la ocasión para lanzarle un petrificus totalus.
Harry se quedo completamente inmóvil. No sabía que hacer, la situación se había salido de control. El encapuchado lo miro y lentamente dejo caer su capa, dejando ver su rostro.
Era Goyle. El maldito amigo de Malfoy… su inútil compañero de escuela. ¿Cuándo se había vuelto tan poderoso? Lo miro con maldad y sonrió, diciendo:
- Esta es mi venganza, Potter. Tú y tus amigos van a morir en esta casa…
Y sin más, con un movimiento de varita hiso salir unas llamas inmensas. Serpientes, quimeras y dragones se esparcieron por todo el lugar quemando todo a su paso. Ron y Harry miraban horrorizados el fuego maldito. Goyle y Nott sonrieron y caminaron hacia la puerta para salir de ese infierno, pero el fuego se los impedía. Ron, apunto hacia Harry y dijo:
- FINITE INCANTATEM!!
Harry pudo moverse y recupero su varita. Miro a ron y le dijo:
- SACALO!! RON… VETE… SACA A ALAN DE AQUÍ… VETE…
- PERO Y GINNY…? QUE PASA CON GINNY…
- YO ME ENCANGO DE ELLA… SACALO!!
Ron le hizo caso a su amigo, puso el brazo del inconsciente Alan sobre su cuello y haciendo un agujero en la pared, salió tosiendo estrepitosamente a causa del humo.
Harry casi no podía respirar. Miro y vio como Goyle y Nott se escapaban por el mismo agujero que había hecho Ron, pero no los dejo. En medio del infierno, comenzó una nueva lucha. Harry le lanzo una maldición Cruciatus a Nott y lo derribo. Goyle ocupo ese tiempo para girar sobre si mismo y desaparecer.
Harry busco a Ginny con la mirada. Se estaba incorporando. Tenía su brazo en su estomago y se veía pálida y enferma, pero por lo menos había recuperado la conciencia. Harry se acerco a ella y la ayudo a pararse. Se miraron brevemente a los ojos. Harry rompió el contacto visual, para buscar un lugar por el cual salir (el agujero que había hecho Ron ya estaba cubierto por el fuego y era imposible cruzarlo). Lo encontró, una parte vulnerable en la estructura de la casa, la derribo con un potente hechizo y se volteo para avisarle a Ginny. La vio derribada en el piso, mirando con horror algo al frente de ella.
Nott la miraba desquiciado. Movio su varita exageradamente y grito:
- AVADA KEDAVRA!!
El maldición fue directamente hacia Ginny, al mismo tiempo que Harry sacaba de su bolsillo un anillo, lo lanzaba y gritaba:
- GINNY!!
El anillo rodo por el aire y en el mismo segundo en que la maldición asesina estaba a centímetros de la chica, se cruzó en su objetivo, produciendo un potente encantamiento protector. La pelirroja, impresionada intento pararse, pero se desmayo en el intento. Harry lanzo un encantamiento de desarme a Nott, el cual cayó hacia las llamas, quemándose por completo. Harry corrió rápidamente y tomo el cuerpo inerte de la pelirroja con sus brazos. Salió a toda velocidad hacia el agujero que había hecho y cuando estuvo un metro de distancia fuera de la casa, esta explotó con un fuerte ruido, y Harry y Ginny salieron disparados hacia el piso.
Les gusto??
espero que si... pronto pondre la continuacion...
todos los hechizos y maldiciones que escribi... existen...
Creanme... es el capitulo mas largo que he escrito, pero como es de accion se pasa volando...
un adelanto... Ginny no quedo nada bien con esa maldicion que le lanzaron... pobre.
saludos a todos y dejen reviews!!
Karmen.
