3.-Shadow
Mirando, enredando sombras en la oscuridad que me rodea.
El pasado es un sueño, el presente una pesadilla.
Miro como caen las gotas de lluvia a través de la ventana. Estoy sentado, pensando en la oscuridad. Recuerdo los momentos tan felices que pase con mis padres, todo lo hermoso de aquella época. Pero ahora todo es distinto, ellos están muertos. Cuanto desearía tenerlos junto a mí, poder abrazarlos. No dejo de pensar en todo lo que me ha sucedido estos días, en los vampiros y el medallón del Sol. ¿Por qué mis padres nunca me hablaron de el? Tengo tantas dudas…
-¿Te encuentras bien, Lyserg?- pregunto Selene sacándome de mis pensamientos.
-Si- conteste- Es que todo es muy confuso…
-Lo se- contesto con una sonrisa-, pero debemos actuar rápido y encontrar el medallón antes de que lo haga él.
-¿El rey de…?
-Shh! No lo menciones- dijo poniendo su dedo índice sobre mis labios.
-¿Por qué no puedo mencionarlo?
-Porque nadie puede hacerlo. Es la Ley. Ni siquiera los vampiros pueden mencionarlo, debe permanecer en secreto.
-Bueno ¿y por que quiere los dos medallones?
-Para hacerse más poderoso
-Entonces, ¿Cualquiera puede usarlo?
-No exactamente. Solo aquellos shamanes lo suficientemente poderosos pueden usarlos. Y aquellos que tengan ese derecho de nacimiento, como tu.
-Pero, ¿él es un vampiro? ¿Cómo podría utilizarlos?
-Si, pero antes de serlo era un shaman muy poderoso. El fue uno de los shamanes que crearon los medallones. Sin embargo, el quería ser mas poderoso y por eso se convirtió en vampiro. Ahora quiere apoderarse de los medallones para aumentar su poder.
-¿Y como puedo encontrar el medallón del Sol?
-No lo se. Tú eres su dueño, solo tú puedes encontrarlo.
Me quede un instante pensativo.
-Tengo una idea- dije- Podemos usar la radiestesia.
Coloque un mapa de Londres sobre una mesa y tome mi péndulo. Concentre todas mis fuerzas en el y de pronto el péndulo señalo a mi antigua casa.
-No puede ser…
-¿Qué ocurre?
-Esta en mi antigua casa.
-Se lo doloroso que es para ti. Pero debes ir antes de que oscurezca.
-¿No puedes venir conmigo?- pregunte- ¿O mejor vamos en la noche?
-Es mejor que vayas ahora, de día ningún vampiro podrá atacarte. Pero no puedo arriesgarme a salir, soy más débil durante el día y no podré ayudarte.
-Por favor, acompáñame. No quiero ir solo.
-Esta bien.
Tenía tanto años de no ir a esa casa. Después de la muerte de mis padres, no había vuelto ahí. Esa casa tenía tantos recuerdos dolorosos para mí, que se clavaban como espinas en mi corazón. La casa estaba en ruinas, sin embargo la estructura parecía haber resistido el paso del tiempo. Me que de un instante parado frente a ella. Tanto recuerdos oprimían mi corazón.
-Si prefieres podemos venir otro día- sugirió Selene.
-No- conteste haciendo acopio de valor- Es mejor que entremos.
La puerta estaba abierta, en el interior de la casa todo estaba destruido, consumido por la llamas. Solo algunas partes parecían estar intactas. Consulte mi péndulo y guiados por el llegamos a una de la habitaciones. Era el despacho de mi padre. Todo se encontraba destruido, excepto por la chimenea que estaba un poco dañada.
-Aquí debe de estar- dije. Selene comenzó a buscar entre los escombros. Mientras tanto, me acerque a la chimenea, cargado de recuerdos. Justo encima de ella estaba el escudo de la familia Diethel. A pesar del tiempo que había pasado, parecía estar intacto. Pase mis manos por el. Al observarlo detalladamente me di cuenta de un detalle sorprendente. El escudo de mi familia tenía un Sol en el centro. Lo examine y al tocarlo note como se desprendía fácilmente.
-Selene creo que encontré algo- Grite. Ella se acerco y le mostré lo que había encontrado.
- ¿Es el medallón?
- Se parece – contesto Selene- pero creo que es un replica en piedra.
Seguí examinado el resto del escudo, pero no encontré nada. Decidí revisar la chimenea, al hacerlo encontré un hueco con forma de sol en una de las paredes. Tome el sol que había encontrado y lo coloque en el hueco. Al hacerlo se abrió una puerta secreta.
-Vamos Selene- dije- Tenemos que entrar.
Entramos y caminamos por un pasillo estrecho hasta llegar a una puerta. La abrí y entre en una habitación don de se encontraba una caja. Tenía en la cerradura un hueco en forma de rombo, recordé que la cerradura de la jaula de Morphine era igual a ese. Coloque mi péndulo en el y se abrió. Ahí estaba el medallón del Sol y una carta.
-Lyserg…- susurro Selene. Al voltear a verla note que estaba muy débil.
-¿Estas bien?- pregunte.
-Si, pero tengo que salir de aquí. Es el medallón…
-¿El medallón?
-¿Recuerdas que te dije que el medallón del Sol podía matar a cualquier vampiro? Parece ser que esta debilitando mis poderes.
-¿Te ayudo a salir?
-No te preocupes, estaré bien.
Selene se fue. Tome el medallón, me lo puse y leí la carta. Decía lo siguiente:
Querido Lyserg:
Cuando tengas este medallón, asumirás una gran responsabilidad. Hay muchas personas malas en este mundo que desean apoderarse del medallón, pero se que no lo permitirás y que cuidaras de este medallón como yo lo hice por tantos años. Siempre has lo correcto y recuerda que estoy muy orgulloso de ti, no lo olvides.
Te quiere
Liam Diethel
Cuando termine de leer la carta tenía los ojos cubiertos de lágrimas. Guarde la carta en mi bolsillo y fui a buscar a Selene. Antes de llegar a la salida escuche unas voces que discutían.
-¿Dónde esta tu lindo amiguito?- decía una voz de mujer- ¿Acaso se aburrió de ti y te dejo sola?
-Ese no es asunto tuyo- respondió Selene.
-No te enojes- contesto una voz de hombre- Debes decirnos donde esta. Tenemos que hacernos cargo de el.
-Déjenlo en paz- grito Selene- El no esta aquí.
-¿Dónde lo escondes?- Pregunto el joven- Sabes que es traición oponerse a los deseos de él
-Lo se y no me importa
-Si no quieres decirnos por la buenas, lo harás por las malas- dijo la joven
De pronto se oyó un golpe y Salí a ver que sucedía. Selene estaba en el suelo y los jóvenes de las otras noches se acercaron a mí.
-Así que aquí estas- dijo el joven sonriendo- Nos ahorraste el trabajo de ir a buscarte.
Ellos se acercaron a mí, pero de pronto cayeron al suelo y comenzaron a gritar.
-¡El tiene el medallón!- grito la joven- ¡Ay!
-Es mejor que nos vayamos- dijo el Joven.
Ambos salieron corriendo y desaparecieron. Me acerque a Selene y la ayude a levantarse.
-Gracias- dijo
-De nada – conteste- Vamonos de aquí.
Salimos de ahí y nos dirigimos a casa de Selene.
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-No puedo creer lo incompetente que son- decía el rey de los vampiros a los dos jóvenes que atacaron a Lyserg- No pudieron detener a un simple humano y ahora el tiene el medallón del sol. Selene esta en mi contra y no se detendrá hasta derrotarme. Tengo que hacerme cargo de ella personalmente. Debe aprender que no debe oponerse a mis deseos. Lo hizo una vez y lo pago muy caro, ahora no tendré mas piedad con ella.
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Mientras tanto en otra parte de Londres conversaban un hombre y una joven.
-Tenemos que encontrar a Lyserg lo más pronto posible – decía la joven.
-Tiene razón, doncella. El es el único que puede ayudarnos a derrotar a los vampiros.
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Hola!
Espero que les guste este capítulo. Y dejen sus reviews
Quisiera agradecer a Lune y a Lisbeth Diethel Asakura por sus reviews.
Gracias!
Bye
