Dilwala Dulhania le Jayenge (El valiente de corazón se ha llevado a la novia)
Quiero aclarar que la historia está basada en la película Hindú del mismo nombre
Última Parte
Artemis estaba muy feliz, extrañaba demasiado el Japón y volver a pisar su patria lo emocionaba en gran manera, él era el único que sonreía, Serena estaba triste y su madre y hermana igual, ellas no eran felices si Serena no lo era.
-Ya extrañaba esto, el campo, las flores, todo –Decía el hombre-
-Yo solo quiero llegar para descansar, este viaje ha sido muy largo –Dijo Luna-
-Yo ni siquiera pude despedirme de mis amigas –Se lamentó Mina-
-Yo les había prometido a Lita y Amy que ellas serían mis damas de honor y ahora…
-Mina y la hermana menor de Taiki pueden bien ser tus damas, no hacen falta esas chicas de las cuales no quiero volver a oír, puesto que fueron tus cómplices –Le dijo Artemis a Serena-
Serena tenía los ojos aguados, en cualquier momento podría desatarse en llanto pero trató de ser fuerte, durante todo el camino pensó en Darién y hasta imaginó la música que le gustaba tocar en la mandolina.
Llegando a su antigua casa, Artemis y los demás fueron recibidos con una gran fiesta, Taiki fue de inmediato a abrazar a su amigo.
-Es un gusto tenerte nuevamente aquí, mi querido Arte
-Taiki, no has envejecido nada
-Tú tampoco
-¿Y dónde está tu hermano menor Seiya? Quiero que Serena lo vea
-Está de cacería, pero llegará en un par de minutos, ven quiero presentarte a mi hermana Ray, como te dije en mi carta ya es toda una mujer y le estoy buscando esposo ¡Ojala hubieras tenido un hijo varón también!
Taiki llevó a su amigo hasta donde Ray y se la presentó.
-Ray, él es mi mejor amigo Artemis
-¿Cómo está tío Artemis?
-No tan bien como tú, cuando te dejamos era tan solo una bebé de meses y ahora en verdad que te has convertido en toda una mujer, igual que mis hijas Serena y Mina. Espero que se hagan buenas amigas –Dijo-
-Claro, querré a Serena como a una hermana más que como a una cuñada.
-Me alegra oír eso
-¿Y dónde están mis futuras hermanas? –Preguntó la chica-
-Están con su madre saludando a su tía Setsuna
Setsuna era la hermana menor de Artemis y estaba muy feliz de ver a su cuñada Luna y a sus queridas sobrinas.
-Son muy guapas tus hijas –Dijo la mujer de cabello largo-
-Gracias
-Cuando te vea Seiya, va a caer rendido a tus pies –Les dijo-
-Por cierto ¿Cómo es él? ¿Es muy guapo? –Preguntó Mina curiosa-
-Guapísimo, creo que mis ojos no han visto hombre más guapo que él
Serena no quería encontrarse con Seiya, se sentía cada vez más nerviosa y verlo sería el inicio de su sufrimiento. No le importaba si él era más guapo que Darién, podrían haber miles de hombres más guapos pero Darién era el único para ella.
-Te has quedado callada Serena –Dijo Setsuna-
-Es que estoy cansada
-Te entiendo por eso ven, vayamos a la mesa, están por servir el almuerzo
La casa estaba llena de gente, los primos, los tíos, los amigos más íntimos, en total había como 30 personas entre grandes y pequeños. Él único que no aparecía hasta ahora era Seiya. Habían contratado unos músicos para amenizar el ambiente y a Serena por momentos le parecía escuchar aquella melodía que Darién tocaba en su mandolina.
Después de comer y bailar un poco, Setsuna les pidió a Luna y a sus hijas que la siguieran porque iba a mostrarles sus habitaciones. Mientras iban subiendo Serena y Mina vieron a un joven alto de cabellos oscuros y coleta que entraba con un par de amigos, él sonrió y se detuvo para ver a la grandiosa belleza que iba subiendo por las escaleras.
-¿Será esa tu futura esposa? –Preguntó uno de los que lo acompañaban-
-No lo sé pero lo averiguaré pronto –Dijo comiéndosela con la mirada-
-Él debe ser tu futuro esposo –Dijo la chica del lazo rojo-
-Pues no me gusta para nada
-¿Por qué?
-No te has dado cuenta como nos mira, se nota que es todo un playboy
-Pero es muy guapo
-Puede ser pero no me gusta
Setsuna no se percató de esto y tampoco Luna, ambas estaban distraídas conversando. Cuando al fin llegaron a la habitación. Mina sacó de las maletas varios regalos que entregaría a sus primas.
-Tía Setsuna ¿Dónde están mis primas Haruka, Michiru y Hotaru?
-No deben tardar
-Quiero darles estos obsequios que traje para ellas
Serena se sentó en el balcón a mirar a la luna que estaba tan hermosa esa noche, sus ojos estaban tristes y brillaban, su madre dejó a un lado a Setsuna y a su otra hija y fue a hablarle.
-¡Serena! Me duele verte así
-Soy la mujer más infeliz del mundo
-No digas eso que se me parte el corazón
-¿No puedes tú hablar con mi padre?
-Lo intentaré
Luna le dio un beso en la frente y se reunió con Setsuna, Mina y las primas que habían llegado en ese momento. Mientras las chicas abrían sus obsequios, a Serena le vino nuevamente aquella melodía que resonaba solo en sus oídos. Miró hacia abajo donde estaba el gran jardín pero no divisó más que la oscuridad de la noche.
Al día siguiente hicieron otra fiesta ya que Seiya había ganado en la competencia anual de tiro al blanco la noche anterior. En esta oportunidad Serena no pudo evitar su presencia y fue presentada formalmente a su futuro esposo.
-¡Serena es un placer!
-¿Cómo estás Seiya? –Dijo fríamente-
-Ahora muy bien, con una mujer tan hermosa como tú no podría estar más que complacido
-Me da gusto que se entiendan –Dijo Taiki-
-A mi también –Agregó Artemis-
-Bueno, disculpen pero prometí a la tía ayudarle en la cocina –Dijo la muchacha tratando de huir-
La chica movió rápidamente sus piernas y llegó a la cocina, Mina salió con un charola a repartir las bebidas y Setsuna le dijo que no hacía falta que se molestara porque ya sus primas se habían encargado del resto.
-Ve a sentarte en la sala a conversar con tu futuro esposo o con los demás invitados, diviértete Serena
La chica buscó un lugar apartado para estar lo más lejos posible de Seiya, mientras el joven de coleta no dejaba de mirarla.
-Se hace la difícil, la interesante, pero ya caerá –Le dijo a sus amigos-
En ese momento Mina llega con la charola a ofrecerles refrescos.
-Gracias, bebé –Dijo Seiya con una mirada muy audaz- A ver si nos vemos más tarde en el jardín
-No gracias, además no soy una bebé, para ti soy la Señorita Minako –Dijo de muy mal humor-
Mina se fue con la charola a otro lado mientras los amigos de Seiya se quedaron hablándole.
-¡Qué genio! Si así es la hermanita menor como será la mayor
-Así sea una fiera, estoy acostumbrado a tratar con animalitos salvajes y si a esta tengo que domarla lo haré, no ha nacido todavía la mujer que se me resista
Serena fingía prestar atención a lo que su padre le comentaba a Taiki y a otros miembros de la familia pero su corazón y sus pensamientos estaban todo el tiempo con Darién. Aquella melodía volvió a retumbar en su mente y parecía que estaba a punto de volverse loca, loca de la desesperación. Se tapó los oídos tratando de olvidar aquella música pero era en vano.
En la noche se acostó algo aliviada pues la melodía de Darién al parecer se había esfumado de su mente, cansada se quedó dormida, de pronto al despuntar el alba aquella melodía volvió a aparecer y con una fuerza que la llevo a levantarse de la cama.
Esa melodía era triste y la perseguía, ella quiso huir y salió corriendo por todo el campo lleno de flores, corrió y corrió hasta cansarse, se detuvo y respiró, la música ya no estaba pero se fijó en un pequeño patito que estaba cerca, el patito era blanco y tenía un lazo rojo en el cuello donde guindaba un llavero.
-¡Patito! ¡Ven!
Ella se acercó más al patito y notó que el llavero era exactamente igual al que compró en París.
-¿De dónde sacaste eso? –Preguntó como si el animal fuera a responderle- ¡Déjame ver!
Serena se acercó pero el patito asustado salió corriendo, ella lo siguió tratando de detenerlo, quería ver más de cerca lo que colgaba en su cuello. El animal se detuvo a los pies de una persona que se cruzó en el camino.
-¡Señorita! Al parecer usted es muy despistada, ha vuelto a dejar olvidado esto –el hombre agarró al patito y le sacó el llavero, luego lo dejó en el suelo para que se fuera-
La rubia al reconocer la voz alzó la mirada que hasta ahora había estado fija en el ave y su vista casi se nubla al darse cuenta que era Darién.
-¡Darién! –Pronunció sorprendida-
-Espero aprecies que haya venido desde Londres a traértelo
-¡Darién! –Volvió a repetir con lágrimas en los ojos-
Darién le abrió los brazos y ella corrió a abrazarlo, era la segunda vez que la tenía así tan cerca y se sintió tan feliz de volver a verla.
-¡Darién! Dime que no estoy soñando
-No es un sueño cabeza de chorlito
-No me digas así –Dijo acurrucándose más entre sus brazos-
-Entonces ¿cómo quieres que te diga?
-No lo sé
-Siempre serás cabeza de chorlito porque solo a una cabeza de chorlito se le puede ocurrir viajar inmediatamente después de llegar de un viaje, fui a buscarte al día siguiente y ya no estabas
-No fui yo, fue mi padre, él se enteró de que tú y yo…
-¿Tú y yo…? –Dijo rompiendo el abrazo y mirándola a los ojos-
-Quise decir…
-Olvídalo cabeza de chorlito, he venido precisamente a hablar con tu padre
-¿Qué?
-Sí, voy a decirle que eso de los compromisos arreglados es algo anticuado y que las personas somos libres de elegir con quien queremos estar y después de eso…
-¿Sí?
-Le pediré que me de tu mano –Dijo algo temeroso-
-¡No!
-¿No quieres casarte conmigo?
-¡Darién!
-¿Prefieres al desconocido? ¡Ah ya sé! ¡Ahora que lo has visto no te es del todo indiferente!
-No es por eso que estás pensando, Seiya no me simpatiza. Es que tú no conoces a papá, es obstinado, no querrá, se opondrá, mejor llévame contigo, vámonos ahora mismo
-No Serena, si te vienes conmigo será porque tu padre nos de su autorización. Te amo Serena y quiero que estemos juntos pero de la forma correcta
A Serena se le humedecieron los ojos al escuchar esas palabras y luego le dijo:
-¿Esta vez no estás bromeando?
-No, está vez no
-Me alegra saber que no mientes
-¡Quién diría! Darién Chiba en estas, enamorado de una cabeza de chorlito ¿y tú? ¿Me quieres?
-No, no te quiero, pero te necesito para salir de aquí y tú eres el único que puede ayudarme
Serena se lo dijo de una forma tan seria que él casi y hasta le cree.
-¡Claro que te quiero! no he hecho más que pensar en ti todo el tiempo desde que nos separamos en la estación. Pero debiste ver tu cara de susto
-bueno, ya dejemos la broma a un lado y pensemos en que vamos a hacer
-Yo soy del parecer que huyamos
-No, ya te dije que no. Eso sería una deshonra para nuestras familias
-¿Entonces?
-Tengo que acercarme a tu familia, en especial a tu padre y se me acaba de ocurrir una idea pero tienes que ayudarme
-Sí
-Lo primero, una vez que entre a tu casa, fingirás que no me conoces ¿De acuerdo?
-De acuerdo
-Esto es lo que haremos…
Seiya y sus amigos estaban en el campo cazando venados, iban montando a caballo, el chico de coleta divisó un hermoso ejemplar y corrió tras él mientras sus camaradas se dirigieron en direcciones contrarias, más adelante había una trampa que hizo que el caballo tropezara y Seiya cayó en una red quedando guindado en un árbol.
-¡Auxilio! –Gritó el joven esperando que sus amigos lo ayudaran-
Estuvo algunos minutos así y sus amigos no aparecían, una serpiente bajaba por una de las ramas y esto atemorizó más a Seiya de pronto alguien llegó a socorrerlo.
-¡Estás en un gran aprieto!
-Por favor ayúdame
-Afortunadamente traigo una navaja en mi bolsillo, te ayudaré enseguida
Darién cortó las sogas y Seiya cayó al suelo aunque se golpeó un poco se alegraba de estar libre y sobre todo lejos de la serpiente.
-¡Gracias! ¡Muchas gracias!
-No fue nada
-Te debo la vida, no quisiera imaginar que hubiera pasado si no aparecías
-Tal vez alguien más te habría ayudado
-o esa serpiente me habría envenenado
-Finalmente no ha pasado
-¡Gracias nuevamente! ¿Cómo te llamas?
-¡Darién Chiba!
-Mucho gusto, yo soy Seiya Kou
Ambos estrechan sus manos y Darién pensaba en que estaba parado justo en frente de su rival.
-¿No eres de aquí verdad? –Preguntó el chico de coleta-
-Nací en Japón pero vivo en Londres
-¡Vaya! Prácticamente eres un extranjero ¿Y qué te trae por estos lugares?
-Quería explorar mis raíces
-¿y ya tienes dónde quedarte?
-Justamente iba a buscar un sitio donde pasar la noche
-Pues ya no busques más, puedes quedarte en mi casa. Acabas de salvarme la vida y es lo menos que puedo hacer
Seiya llevó a Darién hasta un lugar en el bosque donde solía encontrarse con sus amigos después de la caza. Sus camaradas estaban tomando licor y cantando cuando los vieron llegar.
-¡Amigos! –Dijo Seiya- quiero presentarles a Darién, él es un nuevo amigo, acaba de hacer lo que ustedes no
-¿Qué pasó?
-Me acaba de salvar la vida
Los dos se sentaron frente a la fogata y los otros se pusieron a interrogar a Darién acerca de su vida.
-Él ha venido a explorar sus raíces –Dijo Seiya-
-Sí, exactamente
-Debe haber alguna otra razón –Dijo uno-
-Sí, en realidad la hay
-¿Cuál?
-Soy el heredero universal de toda la fortuna de mi padre y he venido al Japón porque quiero ver si es factible abrir aquí una de nuestras sucursales
-¿Eres rico? –Preguntó otro-
-Sí, así es
-¡Vaya! Debes tener de todo, cuéntanos como vives –Pidió Seiya-
-En una gran mansión, con muchos cuartos, empleados y de todo lo que puedas imaginar
-¡Guau! ¿Y tienes carro?
-Como 10 y todos del año
-No es cierto, tú nos quieres tomar el pelo
-No tengo porque mentir, es más, los invito a mi casa, después del recorrido que haré en Japón pueden venir conmigo a Londres
-¿De verdad?
-Claro, sería como si tomaran unas vacaciones
-Nosotros si podemos –Dijo el más interesado- pero Seiya tal vez no
-¿A no? ¿Por qué?
-Va a casarse
-¡Felicidades! La novia debe ser muy guapa
-Lo es y está enamoradísima de mí –dijo Seiya con el ego elevado-
-Debe ser –Agregó Darién-
-Bueno es hora de que regresemos, quiero que conozcas a mi familia y a la familia de mi novia
Taiki estaba en la sala con Ray y la mujer que había sido como una nana para ella, su nombre era Kakyuu. Seiya y Darién llegaron y de inmediato todos se levantaron a recibirlos.
-¡Taiki! ¡El es Darién! ¡Gracias a él estoy vivo! Me salvó de una serpiente en el bosque
-¡Bienvenido! Y muchas gracias por salvar la vida de mi hermano menor, pasa siéntate –Dijo el anfitrión-
-Le he ofrecido nuestra casa, viene de Londres y estaba buscando un hotel pero le dije que nosotros estamos gustosos de recibirlo
-Claro que sí
-No quiero causar molestias
-No es molestia recibir en nuestro hogar a una persona tan fina como se ve que lo es usted
-Gracias
Kakyuu y Ray fueron de inmediato a la cocina por una jarra de refresco y unos bocadillos.
-Debe estar cansado por el viaje –Dijo Taiki-
-Un poco
-Taiki te cuento que Darién es un hombre de negocios es el heredero universal de una enorme fortuna y está pensando en poner una sucursal en nuestro país
-¿De verdad? –Preguntó el hombre-
-Sí, he venido a hacer un estudio de mercado y si resulta factible abriremos una filial en Japón
Ray estaba roja, Darién era el hombre más guapo que había visto en su vida y Kakyuu se dio cuenta enseguida de que a ella le había impactado.
-¿Está guapo verdad?
-Sí mucho ¿Será soltero?
-Podríamos averiguarlo, vamos, hay que atenderlo
Ambas salieron con las charolas preparadas y Ray no dejaba de mirar a Darién, parecía como hipnotizada.
-Señor Darién, sírvase por favor –Dijo Kakyuu entregándole la bebida-
-Muchas gracias
Ray también le llevo la charola para que cogiera el bocadillo que más le gustara pero la chica estaba sumamente encandilada con él que no se había dado cuenta que ya había tomado uno.
-Muchas gracias –Dijo Darién tratando de que despertara-
-¡Ray, hija! Ya el señor Darién tomó lo que quería –Le mencionó su nana-
-Disculpe –Dijo la joven-
-No hay problema
-Perdóname Darién, no te he presentado, ella es mi hermana Ray y su nana Kakyuu
-Es un placer
-Perdone usted a esta muchacha despistada pero así son los chicos de ahora, si usted tiene hijos lo sabrá de sobra –expresó la nana-
-No, no tengo hijos
-¡Ah! ¿Pero si debe tener una esposa que muy pronto le pueda dar esa dicha?
-Tampoco, aun no me he casado
-¡Ah! Es soltero entonces
-Sí, aún no he dado ese gran paso
-Ya deja de interrogar a Darién –Pidió Seiya- ¿Qué pensará de nosotros?
-Sí mujer, mejor ve a preparar algo delicioso para que el señor Darién cene con nosotros
Kakyuu y Ray regresaron a la cocina y se pusieron a comentar sobre lo que la nana pudo sacarle al hombre.
-¡Es soltero Nani!
-Sí, y se ve que es un buen partido, tienes que sacar provecho, yo por mi parte puedo insinuarle a Taiki que él puede ser un buen esposo para ti
-¡Ay Nani! ¡Sería un sueño! –Dijo suspirando-
Al día siguiente en casa de los Tsukino estaban armando otra fiesta para recibir al extranjero que salvó la vida de Seiya. La idea fue de Taiki, quería aprovechar para que su hermano y Serena se vieran de nuevo.
Serena estaba nerviosa, sabía que el extranjero del que hablaban era Darién y temía que alguien lo fuera a descubrir.
-¡Darién! Mira esta casa ¿No es hermosa? –Preguntó Seiya-
-Mucho
-Esta es la casa del padre de mi futura esposa
Entraron y todos fueron a saludarlos, primero Luna, Setsuna, Mina y Serena quién fingió tal y como él le había pedido.
-Es un verdadero placer conocerlas –Les dijo-
-y mi suegro, el señor Artemis Tsukino
Artemis se acercó y Darién recordó que ya lo había visto, era el dueño del local donde había entrado a comprar cerveza.
-Me parece haberte visto antes, aunque no recuerdo bien, donde –Serena se extrañó-
Darién rogaba que el hombre no se acordara, de haber imaginado que él iba a ser su futuro suegro jamás se hubiera atrevido a cometer disparates.
-No lo creo
-Se llama Darién y viene de Londres tío Artemis, él me salvó la vida
-Sí, ya me contó Taiki
Darién quería ocultar su rostro pero no sabía como, después de la comida Artemis se volvió a acercar a él.
-Ya recuerdo, de verdad que el mundo es un pañuelo. ¡Tú! ¡Tú eres aquel que me mintió para poder comprar cervezas!
-¡Señor yo! ¡No sé de qué me está hablando!
-Otra vez mientes y yo lo que más odio son las mentiras, las odio con toda mi alma, no se las dejo pasar ni siquiera a un miembro de mi familia
-¡Señor! ¡Le pido disculpas! En ese momento yo pensaba en tonterías, de verdad le pido que perdone mi error –Dijo inclinándole varias veces su cabeza-
-¡Está bien! Dejo pasar por alto tu error solo porque le salvaste la vida a mi yerno. Pero te advierto que no eres de mi agrado
Artemis se fue y Darién pensó que aquello no era bueno, no podía resultarle desagradable al padre de la mujer que amaba.
-Tengo que hacer algo para ganármelo –Pensó-
La gente estaba animada así que hicieron una ronda y se sentaron en el piso a cantar y a tomar sake. Darién aprovechó la oportunidad estar junto a Serena, fingiendo solo cordialidad.
El chico quiso tomar su mano disimuladamente y al voltear a ver su rostro se dio cuenta que había cometido un error, Serena se había cambiado de lugar y ahora estaba junto a Setsuna, la chica a su lado era Ray, él soltó su mano y sonrió forzado. Ray se sintió afortunada, sintió su cálida mano, eso podía significar algo.
-¡Disculpa! –Le dijo él- por un momento creí que eras mi hermana
Darién se puso serio y miró hacia otro lado pero la chica de cabellos negro no le quitaba la mirada de encima. En la noche Serena salió a tomar aire a la terraza y su hermana Mina la encontró pensando.
-¡Serena!
-¿Qué pasa Mina?
-Recuerdo perfectamente que antes de venir al Japón dejaste guindado el llavero que compraste en París en la puerta de la casa ¿Cómo es posible que ahora esté en el espejo de nuestra habitación?
-No Mina, yo lo traje
-No te creo, alguien debió traerlo
-Pues nadie, yo lo guardé y…
-¿Es él…?
-¿De que hablas?
-Darién es el chico que conociste en tu viaje por Europa
-¿De dónde sacas eso? Claro que no
-Es él y fue él quien trajo el llavero. Ha venido por ti ¿No es cierto? ¿Se van a fugar?
-¡Mina! ¡Por favor!
-Te doy el visto bueno, está muy guapo. Si van a fugarse háganlo rápido antes que papá se de cuenta
-No, no podemos hacer eso, mejor dicho él no quiere
-¡Ajá! ¡Viste! Que yo tenía razón, Darién y tú tienen algo, me di cuenta en cuanto lo vi, no soy tan tonta que digamos
-No, no eres nada tonta
-Pero cuéntame más
-Mejor vete a dormir Mina, mañana será un largo día
-¿Y por qué no vienes tú?
-Tengo algo que hacer
-¿O alguien a quién ver? –Preguntó pícaramente-
-¡Vete ya!
-Está bien, pero no olvides, quiero todos los detalles
Mina la dejó sola y a los pocos minutos apareció Darién quien saltó de terraza en terraza, la casa de Seiya era la de al lado.
-¡Darién! No creo que sea buena idea vernos aquí, cualquiera puede descubrirnos
-A mí me parece emocionante
-Mejor sería si escapáramos
-No Serena, quiero que tu padre apruebe lo nuestro
-Está difícil
-Lo sé, a tu padre no le simpatizo
-¿Cómo lo sabes?
-Me lo dijo
-¿De verdad?
-Así es, pero tengo que ganarme su confianza, dime ¿cuáles son los gustos de tu padre? ¿Qué le gusta hacer? ¿De qué puedo hablar con él?
-No lo sé
-¿Cómo que no lo sabes? ¡Eres su hija!
-¡Soy su hija no su conciencia!
-Debe haber algo –Dijo pensativo-
-¡Ya sé! He visto que a mi padre le gusta alimentar a los patos en la mañana
-Muy bien, ya tenemos algo en común
-¿Qué quieres decir? ¿También te gusta alimentar a los patos?
-¡Cabeza de chorlito! antes no, pero ahora sí
-¡Ya entiendo! También sé que no le gusta que mi hermana y yo leamos cómics o escuchemos y bailemos música moderna, él preferiría que leyéramos un buen libro, ¡ah! y detesta las mentiras
-Gracias, eso último ya lo sabía, creo que en eso fallaremos, pero en la guerra y en el amor todo se vale, hasta las mentiras
-Cambiando de tema, déjame contarte que mi hermana Mina, sabe de lo nuestro
-¿Le contaste?
-Ella se dio cuenta, pero no te preocupes no dirá nada
-Procura que nadie más lo sepa
-Está bien pero ahora será mejor que te vayas –Dijo temerosa-
-Está bien, pero antes debo hacer algo
Darién se acercó y le dio un tierno beso en la mejilla y luego pasó a sus labios, era el primero que él le daba a la rubia y fue una sensación muy dulce que duró por mucho tiempo.
Al día siguiente muy temprano en la mañana Darién salió a darle de comer a los patos silvestres cuando Artemis llegó y lo vio.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó-
-Supe que habían patos y quise venir a alimentarlos, me gustan mucho las aves ¿Y a usted?
-También –Dijo algo contrariado-¿Qué es lo que quieres en realidad? Tú buscas algo
-Nada señor, solo estoy disfrutando del paisaje del campo, aprovechando mis vacaciones antes de embarcarme en los negocios
-¡Negocios!
-Sí mi padre quiere que me ponga al frente de sus empresas y quiero complacerlo
-¿Pero no es tu deseo?
-¿Y qué importa eso? -Dijo para ver la expresión de su rostro- Hoy en día los padres deciden por los hijos, sin interesarles lo que ellos puedan sentir. Afortunadamente ese no es mi caso porque siempre deseé ser como mi padre y ser un hombre de negocios es parte de ello. Pero si ese no hubiera sido mi deseo, créame, no hubiera dejado que él me obligue
-Todo hijo que ame a su padre deseará complacerlo.
-¿Aún a cuesta de su propia felicidad?
-Los padres sabemos lo que es mejor para nuestros hijos y si ellos nos escuchan serán felices
-Los padres son imperfectos y pueden equivocarse. Si un hijo comete un error por obedecer a ciegas a su padre ¿De quién es la culpa? ¿De los hijos o de los padres? ¿A quién cree usted que le echaran la culpa? Él día que yo tenga hijos dejaré que ellos tomen sus propias decisiones, no decidiré por ellos, no les restaré personalidad
-¿Acaso no piensas inculcarles la moral y las buenas costumbres?
-Por supuesto, lo haré y los aconsejaré pero dejaré que ellos decidan, solo decidiré por ellos cuando sean pequeños porque es en esa etapa que ellos no saben lo que quieren pero una vez que crezcan tendrán que poner en práctica lo que aprendieron en casa. ¡Bueno señor Tsukino! Se me terminó la comida, puede usted seguir alimentando a los patos, tengo que llegar antes del desayuno, sería de mala educación que yo llegara cuando estén sirviendo o peor aun que los haga esperar. ¡Qué tenga buen día!
Darién se retiró y Artemis se quedó pensando en las palabras del muchacho "podría tener razón" –meditó él- Pero los hijos no tienen la experiencia de los padres.
Después del desayuno Seiya invitó a Darién a cazar pero él se excusó argumentando que tenía un fuerte dolor de cabeza y algo de malestar.
-Pero te aburrirás –Dijo Seiya-
-Ya encontraré en que distraerme, ve y caza la mejor pieza, luego me cuentas como te fue, será emocionante escucharte
En la casa de los Tsukino, las mujeres estaban guindando guirnaldas y poniendo arreglos florales porque esa noche se haría una reunión en la casa para formalizar el compromiso entre Serena y Seiya.
Serena estaba sumamente desanimada cuándo de pronto vio a Darién entrar por la puerta junto a Ray.
-¡Buen Día! –Dijo él con una enorme sonrisa-
-El señor Chiba se ofreció a ayudarnos –Dijo Ray-
-Me parece maravilloso –Dijo Setsuna- necesitábamos de más manos
Mina miraba a Serena y a Darién quienes se sonreían el uno a otro con disimulo, así que se ideó algo para que pudieran estar juntos.
-¡Ray! Ven conmigo, quiero mostrarte uno de los arreglos, te encantará, podríamos colocarlo juntas –Dijo tomándola de la mano y llevándosela de ahí-
-Serena ¿Tú y Darién podrían traer los otros arreglos que están en el jardín? –Preguntó Setsuna quien cortaba ramas secas con la ayuda de Luna-
-¡Claro! -Contestó Darién- Serena y yo podemos ir por ellos ¿Verdad?
-Sí, está bien –Dijo con algo de nerviosismo-
Una vez en el jardín Darién asió a Serena de la cintura y ella miraba para todos lados temiendo que alguien fuera a descubrirlos.
-Mejor suéltame
-No tengas miedo Serena, si nos descubren mejor, así salimos de una vez por todas de este embrollo
-¿Cuándo vas a hablar con mi padre? Esto está yendo demasiado lejos. Hoy es la fiesta de compromiso, es la tercera o cuarta fiesta que hacen en esta casa desde que llegamos y ya estoy cansada de fingir
-Hoy estuve conversando brevemente con tu padre y le dije algunas cosas que estoy seguro que lo dejaron pensando, solo un poco más de tiempo y veremos resultados
-No estoy segura de que mi padre cambie de opinión
-Si te quiere cambiará de opinión
-Volvamos, no debemos dejar que sospechen
-Está bien ¿qué es lo que tenemos que llevar?
Ray estaba distraída buscaba con la mirada a Darién y Mina se dio cuenta por lo que trató de mantenerla lo más lejos posible de Darién.
-Quiero mostrarte el vestido que voy a ponerme esta noche y quiero que me des tu opinión, mi papá me dijo que tú prometiste ser como una hermana para nosotras y como hermana quiero que me des tu visto bueno, ven, vamos a mi habitación para que ayudes con la ropa
-Es que…
-No te hagas de Rogar Ray, además tengo un regalito para ti, es algo exclusivo de Europa
-Bueno, vamos –Dijo algo decepcionada-
Darién bromeaba con Setsuna y Luna mientras Serena cortaba más flores, de pronto aparece Seiya con Taiki.
-¡Pero si aquí está el hombre! –Dijo Taiki-
-Sí, muy amablemente el señor Chiba se ofreció a ayudarnos –Dijo Setsuna- tu hermana también está aquí
-¡Me alegro! ¿Podemos llevarnos al señor Chiba? –Pregunto Seiya-
-Sí, ya casi terminamos –Dijo Luna-
-Bueno –pronunció el chico de coleta negra- me llevo al hombre
Darién no quería irse pero no tenía más remedio así que se fue junto a Seiya y Taiki. Llegando a la casa, los hombres lo sentaron en el mueble y le propusieron algo.
-¿Qué piensas de nuestra querida Ray? –Preguntó Taiki-
-Es una chica muy agradable y bonita
-Es hacendosa –dijo Taiki-
-y responsable –Agregó Seiya-
-Sería una excelente esposa, es trabajadora, amable, buena, cariñosa
-Muchos jóvenes estarían encantados con ella, es muy bella además ¿no te parece Darién?
Darién vio por donde venían esos comentarios, ellos estaban tratando de metérsela por los ojos.
-Estoy seguro de que encontrará a alguien que valore todas esas cualidades y la ame sinceramente –Dijo él tratando de desviar el asunto-
-Nosotros no se la entregaríamos a nadie que no la merezca, ella es un tesoro, es un premio, es como sacarse la lotería –expresó Taiki-
-Sí –agregó Seiya- y hemos pensado que tú eres la persona adecuada para ella
Darién se sorprendió por lo osado que eran estos hermanos, ahora estaba acorralado, no podía decir que no porque sabía que los ofendería pero tampoco podía aceptar porque estaba su amor por Serena.
-¡Me halagan! ¡Gracias por pensar en mí! pero el matrimonio es algo que no se debe tomar a la ligera y yo prefiero esperar un poco más antes de comprometerme con alguien –otra vez mintió- Ray es una chica muy bonita y joven y no digo que con el tiempo no pueda surgir algo entre nosotros pero no puedo aceptar su ofrecimiento ahora, ¡discúlpenme! Además antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar mi vida siempre pido el consejo y la aprobación de mi padre. ¿Me entienden verdad?
Los dos hombres se miraron y aunque esperaban otra respuesta aceptaron lo que dijo Darién porque creían que solo era cuestión de tiempo para que el joven se enamorara de Ray.
-Tienes razón, a penas y conoces a Ray pero estamos seguros de que no tardarás en pedirnos su mano porque ella es una chica encantadora, además no creo que tu padre se oponga
La fiesta de compromiso estaba lista, llegaron algunos invitados, Darién también estuvo presente y le desagradó ver como Seiya colocaba el anillo en el dedo de Serena, quería levantarse, sacarla de ahí y llevársela pero debía controlarse, se había prometido así mismo hacer las cosas correctamente, si no era con la aprobación de Artemis no sería, parece que era algo terco en ese aspecto.
Todos brindaron y se sentaron a conversar y a degustar los deliciosos manjares que habían dispuesto para la celebración.
-¡La tradición! –Dijo Setsuna- No olvidemos la tradición
Era costumbre por parte de la familia Tsukino que en cada compromiso o boda que hubiera, el esposo o el novio en este caso diera de comer en la boca a la novia o esposa.
-Aquí están los pastelillos de fresa que le gustan tanto a Serena –Volvió a hablar Setsuna- que Seiya le de uno
-Todos participaremos –dijo Artemis-
Darién observaba la escena y pensaba que él debería estar en el lugar de Seiya, todos los casados y comprometidos se pusieron frente a frente y uno por uno se daban de comer en la boca, pero cuando le tocaba el turno a Seiya, Serena fingió un desmayo y se dejo caer. Darién corrió a levantarla ignorando que fuera una farsa.
-¡Serena! ¡Despierta! ¿Qué tienes? –Decía el chico tratando de reanimarla-
Seiya y los demás estaban como en especie de shock y no se movían ni para un lado ni para el otro. Serena vio a Darién y le guiñó un ojo sin que los demás se dieran cuenta, entonces Darién disimuló.
-Debe ser la emoción del compromiso –Dijo él- tráiganle un poco de agua y llévenla a descansar
Seiya se arrodilló para verla mejor y Mina quien ya sospechaba algo dijo que ella se encargaba del resto. Serena simuló estar recobrando el conocimiento.
-¿Cómo te sientes? –Preguntó Seiya-
-Un poco mareada, quisiera recostarme y descansar –Dijo ella-
-Yo la llevo al cuarto –Se ofreció su hermana-
-Y yo te ayudo –Dijo Luna muy preocupada-
-¿Puedes caminar? Yo podría llevarte en brazos –Dijo el chico de coleta-
-No, gracias, si puedo, mi hermana y mi madre me acompañaran
La fiesta concluyó y Artemis no se explicó porque así tan de repente su hija se desvaneció.
-Deben ser los nervios o la emoción, como dijo Darién –Refirió Taiki-
-Sí, debe ser –Dijo ensimismado Artemis-
-Bueno, yo, los dejo, quisiera descansar, este día ha sido algo intenso –Dijo Darién-
Darién se despidió y los tres hombres se sentaron a seguir conversando.
-¿Por qué dijo eso? –Preguntó Artemis-
-Debe ser porque hoy le propusimos que se comprometiera con Ray –Comentó Seiya-
-¿Y aceptó?
-No, pero tampoco rechazó del todo la oferta –Dijo Taiki-
Serena estaba sentada con Mina en la terraza mientras esperaba a Darién, él llegó casi de inmediato.
-¡Serena! ¿Por qué hiciste eso?
-¡Darién! Tenemos que decir la verdad pronto, a este paso voy a terminar casada con Seiya
-Eso no va a pasar. Dime ¿por que fingiste ese desmayo?
-Si hubiera comido de la mano de Seiya no habría nada en el mundo que deshiciera este compromiso. Ese acto tiene mucho más significado que el del anillo en el dedo –Dijo sacándose la sortija-
-¡Qué costumbres más extrañas que tienen en tu familia!
-Todas las familias tienen costumbres o tradiciones extrañas, aunque no lo parezca –Dijo Mina-
-Pensándolo bien, tienes razón Mina –Dijo recordando la rara tradición en su familia de no graduarse de la universidad-
-Bien chicos, los dejo a solas para que conversen –Dijo Mina-
-No, no te vayas, ya Darién se iba –Dijo molesta la rubia-
-¿Por qué te pones así? –Preguntó el hombre-
-No valoras lo que hago por ti, viniste solo a criticarme a mí y a mi familia
-¡No es cierto!
-Ya, no discutan, disculpa a Darién y tú Darién disculpa a mi hermana a veces se pone un poco fastidiosa
-Si, lo sé
-Ahora me voy. ¡Ah! Olvidaba esto –Señaló dejando una pequeña charola con pastelillos- ¡Disfrútenlos!
Darién con sus bromas hizo que Serena recuperara la sonrisa y fue él quien le dio de comer en la boca el pastelillo. En ese momento que Luna entró y sin que se dieran cuenta los observó cuando se daban besitos, cuando se daban de comer en la boca y jugaban con la comida. Luna se sonrió un poco pero después se puso triste porque sabía lo que podía pasar si su esposo se enteraba.
Al día siguiente Luna llamó a Serena y a Darién y los llevó a su habitación sin que nadie los viera.
-Ya lo sé todo, Serena, Darién, tienen que huir de aquí y pronto –Explicó asustada-
-¡Mamá!
-Escucha hija –Dijo Luna sacando un cofre- estas son mis joyas, llévenselas, véndanlas y empiecen una vida lejos, creo que con el dinero que obtengan podrán vivir bien por algún tiempo
-No señora Luna –Dijo el joven- no podemos aceptar eso. Yo quiero a su hija y no quiero separarla de su familia, el día que ella deje a su casa para vivir conmigo será porque contamos con la aprobación del señor Tsukino
-Pero muchacho, no conoces a mi esposo, él no dará su brazo a torcer
-Yo también soy obstinado y tampoco doy marcha atrás en mis decisiones, quiero hacer las cosas bien, pronto se solucionara todo, tenga confianza en que Dios nos ayudará
-Muchacho me gustaría ser optimista pero Artemis…
-Señora Luna, déjelo todo en mis manos –Dijo mientras le devolvía el cofre- Me siento feliz de que usted nos apoye, todo saldrá bien, ya lo verá
Luna abrazó a los muchachos y les deseó de todo corazón que todo lo que habían planeado les saliera bien.
Al día siguiente Darién salió a alimentar a los patos y Artemis se había adelantado.
-¡Buen Día Muchacho! No es necesario que sigas alimentándolos, ya lo he hecho, con lo que les dí creo que es más que suficiente.
-Ya veo señor
-Pero puedes hacerme compañía mientras guardo los granos –Le dijo con una sonrisa-
-Gracias señor
-Cuéntame ¿Piensas quedarte mucho tiempo en Japón?
-Aún no lo sé, todo depende
-¿Depende de qué?
-De cómo se den las cosas
-Dijiste que estabas por dedicarte a los negocios de tu padre
-Y lo voy a hacer eso es seguro
-¿Cómo es tu familia?
-Solo somos mi padre y yo, mi madre murió hace algunos años pero aun guardo su recuerdo y su amor se mantiene intacto en mi corazón. Ella era una mujer maravillosa, era tan dulce y tan buena como lo debe ser su esposa señor Tsukino
-¿Piensas que mi esposa es buena? ¿Por qué lo dices?
-Pienso que todos en su familia deben de ser así. Usted es una persona recta y estoy seguro de que formó a su familia con esmero. ¡Claro que también su esposa debió contribuir en eso!
-Por supuesto
-Debe sentirse muy feliz al haber escogido como compañera a la señora Luna, seguramente así es como debe sentirse su hija Serena ¿no es verdad?
-¿Por qué dices eso? ¿Acaso sabes algo?
-Digamos que soy muy observador y puedo percibir ciertas cosas que otros no
-¿Tienes algo en contra de Seiya?
-Para llegar a estar en contra de él debería conocerlo mejor, unos pocos días no bastan para mí pero usted debe conocerlo perfectamente ¿Cierto? Debe tener muchas cualidades no visibles aun para mí pero si para ustedes, como le dije es muy pronto, no lo conozco por lo que no puedo hacerme un juicio de él pero usted y su familia si pueden, por algo lo están casando con su hija mayor
-Por lo poco que has visto ¿Qué piensas? ¿Será un buen esposo?
-Prefiero no opinar, como le dije es muy pronto para que pueda decir algo a su favor
-¡Eres listo! No te pones en contra ni a favor porque sabes lo que pasaría. ¡Sabes! Ya no me caes tan mal, dices cosas que me han hecho pensar mucho
-Me alegra saber que ya no tiene una imagen tan desagradable de mí
Darién iba llegando a la casa de Seiya cuando se encontró con una gran sorpresa.
-¡Mira quién está aquí Darién! –Le dijo Seiya- es tu padre el señor Chiba
-¡Padre!
-Me da tanto gusto verte hijo mío –el hombre lo abrazó-
-Tu padre no has contado de sus futuros proyectos y le estuvimos diciendo sobre Ray, él dice que por su parte no hay problema en que te cases con ella –Mencionó Taiki-
-Sí hijo, yo te doy mi consentimiento
-Gracias papá pero…
-Vamos, vamos, no seas tímido
-Nuestra Ray estará encantada de ser tu esposa –Dijo Seiya-
La chica de cabellos oscuros iba entrando con una charola y al escuchar esto la hizo caer al suelo, todos la miraron.
-¡Querida Ray! Pensábamos que estabas en tu habitación
-Es que creí que querrían comer algo –Dijo toda roja- ¡Que torpeza la mía! Enseguida recojo esto
-Yo te ayudo –Dijo Kakyuu que llegaba en ese instante- el estruendo se escuchó hasta la cocina
-Padre, tenemos que hablar a solas –Dijo Darién rogando con la mirada-
-Entendemos que esto es algo emocionante para ambos, los dejaremos a solas para que conversen a gusto –Dijo Taiki- vamos Seiya
Los hombres, Ray y su nana se fueron y Darién se puso a reclamarle a su padre porque había aceptado el compromiso con Ray.
-Pero hijo, pensé que ella era la chica de la que me hablaste
-No, ella es la hermana del chico que está comprometido con la mujer que amo
-¡Lo siento! Me equivoqué
-Yo había puesto de pretexto que no tomaba ninguna decisión sin tu consentimiento, no quería ofenderlos más cuando estoy como su invitado
-Ya hablamos hasta de boda
-No sé, pero tenemos que hacer algo para desbaratar ese compromiso
-La mejor solución es que te escapes con la chica que te gusta
-No puedo, ahora no, empiezo a ganarme el aprecio de su padre, empiezo a ganarme su confianza
-te la ganarás después
-Ya te dije, quiero hacer las cosas bien, si me fugó con Serena el señor Tsukino me odiará toda la vida
-¡Qué terco eres! ¿A quién habrás salido?
-A mi madre seguramente
-Puede ser, ella a veces era así
Ray estaba tan emocionada y bailaba de felicidad junto a su nana.
-¡Voy a casarme con él! Esto deben de saberlo mis nuevas hermanas
-¿vas a contarles?
-Sí para que se mueran de envidia, Darién es muy rico y seguramente me llevará a vivir a su mansión
-No creo que sea correcto que les cuentes, aun no se ha formalizado el compromiso
-Pero se lo hará, su padre está aquí, seguramente él lo llamó para eso
Serena y Mina estaban conversando en la sala cuando entró Ray con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Queridas hermanas! ¡Tengo una excelente noticia que darles!
-¿Cuál es esa noticia? –Preguntó Mina-
-Yo también voy a casarme
-¿De verdad? ¡Felicidades!
-¿Quién es el novio? ¿Lo conocemos?
-Sí, es el señor Chiba
Serena casi arroja el té que estaba tomando y Mina estaba sorprendida.
-Pero ¿Cómo? –Preguntó Mina, Serena se había quedado muda-
-Su padre llegó de Londres y habló con mis hermanos
-Perdónenme –Dijo Serena- Creo que me hizo daño algo que comí, las veo luego
Serena se levantó y se fue a su cuarto, no podía creer lo que estaba pasando, debía tratarse de una confusión, tenía que ver a Darién para aclarar este asunto. Mientras tanto Setsuna en su habitación empezó a sentirse mal y Luna la ayudó a recostarse.
-Me siento muy débil –expresó- es algo horrible, siento que la vida se me va
-Voy a decirle a Artemis para que llame a un doctor
Artemis y el doctor estaban hablando sobre el estado de salud de Setsuna.
-Su hermana tiene una enfermedad mortal que debilita su corazón, le quedan pocas horas de vida
-No puede ser
-Lo siento señor, lo mejor es que ella esté con su familia y que la quieran y consientan ahora que está próximo su desenlace
-¡Dios mío! –Exclamó asustado-
-¡Tiene que ser fuerte! –Le aconsejó el medico-
Setsuna no se podía levantar de la cama y toda la familia la rodeaba.
-Voy a morir pronto, nunca me casé, ni tuve hijos pero quisiera morir viendo a Serena y Seiya juntos –Les dijo a todos-
-No vas a morir hermana –señaló Artemis- pero si es tu deseo adelantaremos la boda, es más, mañana mismo se realizará
Serena se levantó de donde estaba sentada y salió calladamente de ahí para poder llorar a solas.
Por la noche Darién fue a buscarla al lugar de siempre y la encontró en un mar de llanto.
-¡Serena!
-Esto debe ser una pesadilla –Dijo abrazándolo-
-Seiya me dijo que la boda será mañana
-mi tía Setsuna está muy mal y mi padre quiso adelantar la boda
-No habrá ninguna boda, mañana hablaré con tu padre y le diré toda la verdad
-Se pondrá como un energúmeno y nos separará
-No piense así
-¿Qué harás con lo de Ray?
-Yo no dije que quería casarme con ella
-Pero ellos lo entendieron así
-Mi padre quiere conocerte, ha venido conmigo
El señor Chiba apareció y dirigiéndose hacia Serena la abrazó y le dio un beso en la frente.
-¡Hija! ¡Estoy con ustedes! Cuentan con todo mi apoyo. Mañana los estaré esperando en la estación de trenes para irnos juntos
-¡Gracias señor!
-No agradezcas nada, yo estoy de parte de la felicidad de ustedes
El señor Chiba se fue y los dos enamorados volvieron a quedarse a solas.
-¡Serena! Quiero darte algo
-¿Qué?
-Esto –extendiendo su mano le entregó una fotografía- le saqué una copia y quería dártela
Era la fotografía donde ellos salían con la rosa de broma, en la foto ambos estaban sonriendo y los sujetaban la flor.
-¡Gracias! No pensé que tú la guardarías
-la robé, era de tu amiga Amy
-Ella no lo habrá notado
-ya no estés triste, mañana se solucionará todo, confía en mi
-¡Tengo miedo! ¡Tanto miedo de que nos separen!
-Tu padre tiene que entender que nos queremos, no puede ser injusto con su propia hija, mañana tú y yo volveremos a Londres juntos
Ambos, se abrazaron, fuertemente, que no querían separarse, él secó sus lágrimas con un pañuelo y besó sus mejillas.
-¡Cabeza de chorlito! Si sigues llorando ya no voy a quererte –Bromeó él-
Se despidieron con un beso y ella volvió a su habitación a contemplar la foto que le entregó Darién.
-Mi padre tiene que entender que tú y yo nos amamos, no puede obligarme a casarme con Seiya –Pensó-
-¡Serena! Mi mamá te está buscando, ya mismo sirven la cena –Dijo Mina-
-Enseguida voy
Serena dejó la foto sobre el escritorio y salió detrás de Mina, abajo estaban todos esperándola, cenaron y la familia se reunió en la sala a conversar. Artemis salió al jardín a buscar una lámpara de aceite porque quería ir al sótano, la ventana del cuarto de Serena estaba abierta y el viento se llevó volando la fotografía que había dejado sobre el escritorio. Artemis encontró la lámpara y cuando estaba por entrar a sus pies fue a dar la fotografía que llegó volando.
-¿Qué es esto? –Se preguntó-
Al ver la foto enfureció, estaba rojo del coraje y se mordía los labios, algo tenía que hacer, pero eso no se quedaría así.
Al día siguiente Darién armó sus maletas y fue a casa de Serena para hablar con Artemis y contarle toda la verdad. La empleada le abrió y todos estaban en la sala esperándolo, tanto la familia de Seiya como la de Serena. Artemis estaba parado en el frente y detrás Luna quien se la veía muy afligida. Darién se preguntó a si mismo que había ocurrido pero al ver en manos de Artemis la fotografía entendió todo.
-¡Señor! –Dijo acercándose- yo tengo que decirle algo
Artemis se acercó y le dio una bofetada.
-Tú, eres un desgraciado, te burlaste de mí por segunda ocasión
-Señor Tsukino tiene que escucharme
-Haz jugado con el honor de mi familia y la de mí amigo Taiki
-No es cierto, solo quería que usted se diera cuenta del error que está a punto de cometer. Serena no quiere casarse con Seiya y usted no puede obligarla, no es justo, ella tiene todo el derecho de escoger con quien desea pasar el resto de su vida
-Por eso quisiste llenarme la cabeza de absurdas ideas
-No, lo que pasa es que usted es una persona cerrada, no es de mente abierta –Dijo enérgicamente-
-¡Cállate! –Gritó él y volvió a golpearlo en el rostro varias veces-
-Golpéeme todo lo que desee pero no voy a dejar de decirle verdades aunque lo hiera en su orgullo. Amo a Serena y vine por ella
-Nunca dejaré que te la lleves, ella va a casarse con Seiya
-Ella me quiere a mí
-Jamás se la entregaré a un mentiroso, que se aprovechó de nuestra confianza y se metió en nuestras casas fingiendo ser quien no es
-Queremos que te vayas y no vuelvas nunca más –Dijo Taiki-
-¡Lárgate! –Gritó Artemis-
-No, no mi iré hasta que usted me escuche. Serena y yo nos queremos, puede que usted me eche de su casa y que quiera separarnos pero jamás podrá hacer que ella deje de quererme, he tenido algunas oportunidades de llevarme a Serena sin que usted se diera cuenta, pude haberlo hecho pero no lo hice ¿Por qué? Por usted precisamente, porque no quería que tuviera una mala imagen de mí, porque se que ella los ama y porque he decidido que es usted quien me la va a entregar, no soy ningún delincuente para robármela, porque he querido hacer las cosas bien, de frente
-¿De frente dices? Vuelves a mentir, si fuera así nos habrías dicho quien eras en vez de fingir que no conocías a mi hija. Odio las mentiras con toda mi alma, eso es algo que no puedo tolerar y tú eres el más grande farsante que he conocido en toda mi vida –Volvió a darle interminables golpes en su rostro-
Serena escuchó los gritos y salió de su habitación, estaba vestida de novia porque a pocos minutos más sería la ceremonia.
-¡Déjalo! ¡Déjalo! –Gritó ella al ver como su padre maltrataba a Darién-
La rubia bajó las escalera corriendo y fue a abrazarse de Darién mientras su padre estaba por estallar de rabia.
-Yo lo amo papá, no quiero casarme con Seiya, deja que me vaya con él
-Nunca, nunca te irás con él. Él no te conviene, es un mentiroso, un embustero, yo lo conozco mejor que tú, lo conozco desde antes que tú
-No es cierto –Dijo ella-
-Sí, si es cierto –le rectificó a Serena- tu padre y yo nos conocimos antes del viaje por Europa. Solo nos vimos una vez y nuestro encuentro no fue nada agradable, a tu padre solo le bastan unos minutos para juzgar a alguien, a él le basta la primera impresión y para él siempre seré un mentiroso y tiene razón lo soy, soy un mentiroso. Entiendo esa parte lo que no entiendo es porque no es capaz de aceptar que uno hace cualquier cosa por amor, hasta mentir
-¡Serena! Ven con tu padre
-No, yo quiero irme con Darién
-Que vengas te digo si no quieres que aquí pase una desgracia –Dijo enfurecido Artemis-
-Hazle caso Serena –Le pidió Darién-
-No, no, yo quiero irme contigo, por favor llévame contigo
-Solo te llevaría conmigo si tu padre accediera, quiero hacer lo correcto, no quiero dañarte a ti ni a tu familia, si tu padre ha decidido que lo mejor es que me aleje de ti es porque él debe saber más que nosotros
Artemis estaba escuchando y sintió como si una aguja se clavara en su corazón y más cuando vio llorar a su hija.
-¡Serena! ¡No llores! –Le dijo Darién- si Dios quiere que estemos juntos así será porque no hay fuerza más grande en el mundo que el poder del amor. Si soy para ti y tú para mí, tu padre y Dios dejarán que estemos juntos, por ahora, debo dejarte
-No, no, no me dejes –Decía ella sin querer soltarse-
-Serena perdóname, cuando vine por ti, te dije que estaríamos juntos y te he fallado, tal vez tu padre tiene razón, tal vez no te convengo. Pero te amo, te amo de verdad y siempre pensaré en ti y pediré por tu felicidad
Darién la apartó de sí, se disculpó con todos pero más con Ray quien estaba muy triste.
-Te juro que no fue mi intención lastimarte, perdóname pero yo solo puedo amar a Serena
-Tú no tienes la culpa, se que mis hermanos fueron los que inventaron todo y yo les seguí la corriente pero he aprendido algo, no dejaré que ellos sean los que elijan por mí, si he de casarme algún día será con la persona que yo ame, te deseo lo mejor Darién
-Gracias Ray, eres tan buena y comprensiva, algún día encontrarás a esa persona especial
Darién tomó las maletas y se fue de ahí dejando a Serena totalmente destrozada y a los demás aún sorprendidos y enojados. Seiya estaba furioso y quería vengarse por aquella afrenta.
-Esto no se va a quedar así, ese Darién me las va a pagar –Dijo y salió de ahí-
-Serena, arréglate para la boda –ordenó Artemis-
-Artemis, reflexiona por favor, deja que Serena se vaya con Darién –Rogó Luna-
-No me contradigas Luna, sé lo que es mejor para ella, soy su padre
-Ella ya no es una niña es una mujer, una mujer que tiene todo el derecho del mundo a ser feliz
-No digas más nada Luna, si no quieres que me enoje contigo
Darién llegó a la estación y su padre estaba esperándolo, al verlo llegar sin Serena preguntó que había pasado.
-Su padre no quiere que estemos juntos, me insultó, me golpeó y dijo que yo no la merezco, si el no nos da su consentimiento yo no puedo traerla conmigo
-¡Debiste hacer algo! ¡Vas a condenarla a un matrimonio sin amor!
-El tiene que venir y entregármela. Esperaré, sé que ama a su hija y no querrá verla sufrir
-Voy a hablar con ese hombre, no entiendo que es lo que pasa por tu mente, me parece algo absurdo, ahora mismo voy a hablar con él
-Creo que es en vano te dirá lo mismo que a mí
-Veamos si es cierto
El señor Chiba fue a buscar a Artemis para tratar de convencerlo de que Darién es la felicidad de su hija. Mientras tanto el joven se sentó a esperar en una de las bancas y se puso a tocar en la mandolina aquella canción triste que le gustaba a su chica.
-¡Chiba! –Un grito lo interrumpió-
Era Seiya con sus amigos quienes habían llegado armados con escopetas y garrotes y estaban dispuestos a darle una paliza.
-¡Nadie se burla de Seiya Kou! Y tú Darién me las pagarás. Serena será mía y tú te irás al infierno
Todos se fueron encima de Darién mientras en casa de los Tsukino, el señor Chiba conversaba con el padre de la rubia.
-¿Acaso no le importa el sufrimiento de su hija? –le preguntó-
-Yo sé lo que le conviene, ella olvidará rápido a su hijo que por cierto no se como lo habrá criado usted para que sea como es
-Sé como he criado a Darién y sé que es un muchacho sano, decente y sobre todo recto, tan recto que a pesar de que su propio padre le aconsejó que huyera con la chica que él ama se negó afirmando que solo estaría con ella si usted aceptaba
-Yo también le dije lo mismo –Agregó Luna- le estaba entregando mis joyas para que huyera con nuestra hija ¿y sabes que fue lo que dijo, Artemis? Yo quiero a su hija y no quiero separarla de su familia, el día que ella deje a su casa para vivir conmigo será porque contamos con la aprobación del señor Tsukino. Él te respeta y no quiere pasar sobre tu autoridad
-Yo les aconsejé lo mismo –Apareció Mina- sabía como eras tú, papá y le dije a Serena que se escapara con él pero ella me dijo lo mismo, que Darién quería tu aprobación
-Mi hijo cree firmemente que usted ama a su hija y que será usted quien se la entregue, él está en la estación, esperando a que usted se la lleve ¡Ojala no se equivoque mi Darién! ¡Ojala y usted llegue con ella! No diré más nada, solo apelo a su amor de padre y piense que en sus manos esta que ella sea feliz o desdichada de su decisión depende además la felicidad de mi hijo, así que está en juego aquello
-Usted habla casi igual que su hijo, cree que con muchas palabras va a convencerme, pero no es así
-Mi hijo tenía razón, hablar con usted es como hablarle a un árbol
El señor Chiba salió y entró Ray corriendo a hablar con Artemis.
-¡Tío Artemis! ¿Está Taiki aquí?
-No, Ray ¿Sucede algo?
-Es Seiya, está en la estación dándole una paliza a Darién, él y sus amigos están como locos, son como diez, van a matarlo
-¡Por Dios! ¿Pero que le pasa a Seiya?
-Tío, haga algo
-Ahora mismo voy para allá
Serena estaba con Setsuna cuando sonó el teléfono y era el doctor.
-Hubo una equivocación con los exámenes, Setsuna solo está anémica no se va a morir –Dijo el medico-
-gracias doctor
Serena colgó y le dijo a su tía que todo estaría bien porque ella no iba a morir, en ese momento entran Mina y Luna.
-¡Serena! ¡Pronto! hay que ir a la estación –Dijo Luna-
-Seiya se ha vuelto loco y quiere matar a Darién –continuó Mina-
-No puede ser
Artemis se encontró en el camino con Taiki y le contó lo que pasaba con Seiya.
-Mi hermano ha perdido los estribos, hay que evitar algo terrible
-Por eso voy para allá
Ray entró al cuarto y vio a las mujeres asustadas.
-¡Serena! Tienes que ir a la estación, es tu oportunidad de irte con Darién –Le dijo-
Seiya estaba con sus amigos dándole de patadas a Darién quien estaba en el piso todo golpeado y con sangre en la cara, su padre llegó a defenderlo.
-¡Dejen a mi hijo en paz cobardes! Se aprovechan porque él es solo uno y ustedes como diez pero esto no se queda así
El señor Chiba tomó un palo y les dio a algunos pero Seiya lo agarró del cuello y lo lazó al suelo. Darién al ver esto se levantó y sacó fuerzas de flaqueza, cerca de él estaba la escopeta de Seiya y le apuntó a su rival.
-¡Con mi padre no te metas porque te mato!
Seiya estaba asustado temía por su vida, los ojos de Darién estabas oscuros y se veía un intenso odio. Cuando Artemis y Taiki llegaron Darién estaba en el suelo sobre Seiya dándole golpes en la cara pero al ver al Señor Tsukino se calmó y dejo al chico de coleta a un lado.
-¡Darién! Será mejor que nos vayamos, el tren va a salir –le dijo su padre-
Darién miró con tristeza a Artemis porque no había llevado a Serena con él y entendió que él no aprobaba su relación, subió al tren cuando escuchó la voz de la rubia.
-¡Darién! ¡Darién!
Los dos se miraron, la rubia se detuvo y vio que el tren empezaba su marcha, ella quiso correr tras el para subirse pero su padre la tomó de la mano y se lo impidió.
-No te irás con él
-¡Por favor papá! ¡Déjame ir con Darién! ¡Yo lo amo, lo amo de verdad!
Artemis miró a Darién y vio su tristeza y las lágrimas de su hija quien le seguía rogando de pronto recordó las palabras del señor Chiba y le dijo a su hija.
-Tienes mi permiso, ve con él, nadie te amará como él –y soltó su mano- ¡Corre Serena! ¡Tu Darién te espera!
Serena no podía creerlo y abrazó a su padre y corrió detrás del tren, Seiya quiso hacer algo pero Taiki se lo impidió. Darién le extendió la mano, estirando su cuerpo lo más que podía para tratar de alcanzarla, finalmente ella logró acercarse y él la ayudó a subir, se abrazaron y vieron desde la puerta a Artemis, Luna, Mina y los demás quienes se despedían de ellos.
Ray lloró ya no de tristeza sino de alegría ella deseaba que alguien la amara sinceramente como Serena a Darién y viceversa, Mina también lloraba, al fin su hermana sería feliz. Luna abrazó a Artemis y le agradeció.
-¿Crees que él la haga feliz?
-Sí –le respondió ella-
-La extrañaré
-Y ella a nosotros
Darién y Serena estaban muy felices y el señor Chiba se acercó a abrazarlos.
-Muchachos me da gusto por ustedes, ahora serán felices. Voy a estar en mi asiento por si me necesitan
El se fue y los dejó a solas nuevamente.
-¿Recuerdas? Fue así que nos conocimos, en un tren y te ayudé a subir
-Es cierto, solo que en ese momento jamás se me hubiera cruzado por la mente que tú y yo llegaríamos a amarnos
-¿Qué pensaste cuando me viste?
-Que eras uno de esos chicos a los que les gusta flirtear
-Y yo pensé que eras una de esas chicas a las que les gusta que les flirteen
-Bobo
-cabeza de chorlito
-No me digas así
-Entonces ¿como quieres que te diga? ¿Mi sol? ¿Mi princesa?
-Princesa está bien
-Bien princesa ¿Está lista para conocer tu palacio?
-Mi príncipe, no importa si no es un palacio, cualquier lugar a tu lado para mí será como el cielo
-¡Te amo Serena!
-¡Te amo Darién!
Se besaron y se abrazaron y juntos recordaron aquellos momentos que pasaron juntos en Europa y todas las locuras que habían vivido juntos, ahora un nuevo camino les quedaba por recorrer y la dicha que les proporcionaba saber que su amor podría contra cualquier cosa, contra viento y marea.
Fin….
