Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas de sexo explícito entre dos hombres, si no te gusta el género, te recomiendo no sigas leyendo, no es muy importante para la historia en sí, es sólo un capricho de la autora en su perversión :3.


Imperfection
Capítulo IV

Johan se tardó por lo menos una hora en hacer sus maletas, mientras que Juudai, quien todavía tenía todo empacado, sólo unos diez. A eso de las once menos un cuarto, el automóvil plateado de Johan estaba cargado de maletas y la familia, junto con ellos, afuera para despedirlos.

—Ya te dije que no es un adiós, Alice -afirmó el de ojos verdes a su hermana, pellizcándole una mejilla para que sonriera- Estaremos a dos horas de aquí.

—Sí, dos horas... ¡qué cerca! -ironizó la pequeña, entrecerrando sus ojos esmeraldas- Cuídense ¿sí? -la pequeña se aferró a las piernas de Johan y luego a las de Juudai, tratando de no llorar- Era divertido echarles a perder la fiesta, ahora podrán estar de pervertidos todo el día -la risa volvió a darle color a su pálido rostro, aún cuando su madre la miraba con reproche.

—Eso es lo bueno de irse de aquí -mintió Juudai, porque en realidad no le molestaba... demasiado- No te preocupes, Alice-chan, puedes ir a vernos y todo eso.

—Pero avisa con anticipación -pidió Johan- No voy a tolerar más interrupciones.

—Sin duda eres un pervertido, Johan -afirmaron al unísono su hermana y su novio. Joel rió, pero su sonrisa se transformó en una mueca cuando Victoria puso cara de pocos amigos.

—Nos vemos, supongo -se despidió Juudai, antes de subir al auto, con el gatito en brazos, para dejar a Johan con su familia— Gracias por sus atenciones en estos... ¿qué? ¿Dos días? Me la pasé muy bien.

—Adiós -dijo simplemente el de ojos esmeraldas, pues estaba muy enfadado con su madre todavía como para poder articular al con más coherencia- Papá, Alice, nos vemos.

—¡Cuiden bien a Hunter! -pidió Alice, corriendo tras de ellos con algunas lágrimas en los ojos, antes de que el auto se perdiera de vista.

&

El automóvil arrancó en dirección al sur cerca de otros muelles, dejando atrás Norland, muelles en los cuales un sinfín de barquitas de todos los colores reposaban sobre las tranquilas aguas donde se reflejaba la luna y las siete montañas que cercaban el lugar que era un hervidero de vida, lleno de plantas y árboles por todos lados, a Juudai le gustó mucho el cambio, sobretodo viendo el recorrido hacia allá, sobre la carretera, hasta llegar a lo que él denominó como una casita de cuento de hadas, ésa de Hansel y Gretel, pintada de rojo y con techo blanco, escondida entre un montón de casas similares hasta el último detalle, tan juntas una de la otra que bien podría haber pasado por un laberinto, lo único que lo salvaba de no perderse era que el mar estaba enfrente de donde se habían estacionado, sino...

Johan le informó que estaban en la gran ciudad de Bergen.

Juudai cargó su pequeña maleta sin mucho esfuerzo y ayudó a su novio a bajar las suyas propias, la casa estaba en perfectas condiciones, según Johan, la usaban sus padres cuando querían privacidad y se la habían dejado de buena gana, por lo cual no les haría falta nada, había luz, gas, agua, etc. Por dentro, la casa ya no tenía nada de medieval, estaba muy bien amueblada y equipada para quien quisiese relajarse y divertirse, con un dvd, microondas, pantalla de plasma, sillones, refrigerador lleno de cosas, la lista no parecía tener fin, sumado a la vista que tenían del mar y del puerto: era una casa de ensueño.

Hunter entró en cuanto Juudai lo soltó de sus brazo y ahora jugueteba con los hilos sueltos del sofá, parecía sentirse igual de libre que ellos.

—Creo que me va a gustar mucho vivir aquí -afirmó Juudai, mientras asaltaba el refrigerador, con un enorme trozo de chocolate en las manos, buscando algo de comer para el gatito, quizá un trozo de carne- Es muy hermoso -dirigió la vista hacia la ventana, donde el tranquilo mar brilaba ante la luna plateada.

—¿Eso crees? -Johan lo abrazó por la espalda, de verdad que extrañana la privacidad- ¿Aún si llueve 290 días al año? Tenemos suerte de que hoy esté despejado.

—Bueno, yo no lo decía precisamente por el clima -una sonrisa pícara se extendió por todo su rostro y aún con el chocolate en la mano, lo besó, transmitiéndole un poco del dulce al luchar sus lenguas en una encarnizada batalla. Obviamente, Hunter se iba a quedar sin cenar esa noche y sus maletas sin desempacar.

—Así que... ¿me vas a dar lo que necesito? -Johan cerró el refrigerador utilizando su pie y arrinconó a Juudai en una de las paredes de la cocina, que brillaba de lo limpia que estaba. Su voz se volvía cada vez más cautivadora, más ronca, volvió a hablar, a pesar de que Juudai no le había respondido- Lo tomaré de todos modos -admitió, dejando escapar una risita.

Así pues, sus manos se deslizaron hábilmente por entre su abdomen, hasta llegar a sus manos, que mantuvo aprisionadas a un lado de su cuerpo, soltando el chocolate que aún conservaban. Después de lo cual, con las yemas de los dedos comenzó a recorrer lentamente la piel de los brazos y los hombros del joven, que sentía cosquillas conforme sus dedos lo acariciaban, dejando debajo un calorcillo que le iba creciendo cada vez más rápido por el cuerpo y que se concentraba en un único lugar. Eran como un sinfín de hormigas, que después se convertían en mariposas en su estómago.

—Johan -logró articular, con mucho esfuerzo- Al menos vayamos a...

El otro le puso un dedo en los labios.

—Da igual dónde sea -afirmó- No pienso dejar que te escapes nuevamente, no sabes... no te imaginas cuánto te necesito.

Juudai contestó con un suspiro a dicha afirmación, dado que no podía hablar, pero igual sentía lo mismo.

Sus labios volvieron a enlazarse nuevamente, esta vez con más pasión que la anterior, era más su necesidad de sentirse que de respirar, por lo cual no se despegaron en un buen rato. Las manos de ambos vagaron por el cuerpo del otro, pero sólo las de Juudai encontraron un lugar dónde detenerse, su parte favorita en todo el cuerpo de Johan, aquél firme trasero que poseía su novio y que se veía muy sexy en los pantalones que traía puestos.

La lengua del anterior Obelisk se deslizó por el cuello del muchacho, no sin antes juguetear un poco con sus orejas, mordisquéandolas suavemente. Los suspiros acudían a su boca cada vez más seguido, sobretodo porque Juudai de sus nalgas había pasado a su miembro, acariciándolo suavemente, tanto que empezaba a volverse loco.

—No es justo -admitió, alejándose de él un poco- Vas demasiado rápido.

Juudai esbozó una sonrisa lujuriosa.

—Y todavía no me he puesto serio -dicho lo cual, fue Johan el que quedó acorralado entre la pared y el castaño, que lo despojó de su camisa, la cual cayó al suelo sin ningún cuidado, dejando al descubierto el pecho del hombre frente a él, marcado y con algunos rastros de sudor. Él se relamió los labios y luego los dirigió hacia una de sus tetillas, mordiéndola a lo cual Johan sólo respondía con gemidos entremezclados con el nombre de Juudai, pues éste seguía con su mano en el miembro del otro.

Después le llegó el turno a sus pantalones, que cayeron al suelo, dejando a la vista los bóxers que el de ojos esmeraldas solía usar y que no podían ocultar una erección.

Sus labios volvieron a entrelazarse, mientras la última prenda que protegía a Johan de la desnudez desaparecía y el castaño dirigía toda su atención al lugar que había quedado descubierto.

—Ah~ -exclamó el europeo cuando los labios de Juudai se cerraron en torno a su miembro, aprisionándolo en un suave vaivén de sus labios- Juudai, de-detente -pidió, a pesar de que en realidad su cuerpo le pedía más- Se supone que era yo el que iba a violarte, ¿cómo ha terminado todo así?

Su risa le rompió la concentración.

—Si es lo que quieres -admitió resignado y abandonó su tarea, cosa que Johan lamentó mucho, pero no dijo nada.

Johan posicionó a Juudai dándole la espalda y comenzó a besar su nuca, bajando hasta su espalda y también despojándolo de su playera negra, para seguir lamiendo lentamente y hasta donde llegaban sus caderas, el cuerpo de su amado. Después, el pantalón y los bóxers acompañaron a la demás ropa de ambos y la mano del europeo se deslizó hasta el miembro del japonés, subiendo y bajando rápidamente, mientras Juudai gemía como un loco, pegándose más a la pared, como si ésa fuese su única ancla al mundo real.

—¿Estás listo? -murmuró Johan en su oído, lamiendo también un poco el lugar donde se posaron sus labios.

El otro estaba tan extasiado que no podía hablar, por lo cual sólo asintió. A Johan se le llenaron los ojos de ternura, seguía siendo tan inocente, incluso en esos momentos.

Así pues, se posicionó entre sus piernas y con toda la delicadeza que se permitía estando tan necesitado entró en él, sintiendo su calor y como éste se extendía hasta llegarle al cerebro que de pronto sintió embotado y lleno de sensaciones que no podía manejar. Juudai volvió a gemir y lo hizo aún más fuerte, exhalando el nombre de su amante conforme éste lo penetraba y a la vez lo acariciaba, llevándolo hasta el éxtasis mismo, pues sentía como el fuego carcomía su interior, en una tortuosa delicia.

Johan no se quedaba atrás, sus movimientos cada vez se hacían más rápidos, más frenéticos, el mismo fuego que consumía a Juudai lo consumía a él también y hubo un punto en que ya no pudo aguantar más y estalló, dejando su semilla dentro del castaño, quien tardó sólo unos cuantos minutos más en alcanzar el orgasmo.

—Te amo —admitió Johan nuevamente en su oído, con aire cariñoso, luego se separó de él y antes de que éste respondiese cualquier cosa lo cargó en brazos.

—Johan, no soy un bebé -las mejillas de Juudai estaban teñidas de carmín y aunque su respiración aun no se normalizaba, parecía estar a punto de dormirse.

—Ha sido un día largo -admitió Johan, mientras sorteaba toda la ropa tirada en el suelo y se dirigía hasta la habitación- Pero aún no termina.

&

Había muchas ventajas en que ambos viviesen solos y Juudai no conseguía enumerarlas todas correctamente. La que más le gustaba, como es obvio, es que podían hacer el amor cuando y donde quisiesen, teniendo como víctimas ya varias veces a la cocina y al cuarto de baño. Lo cual sin duda le hacía muy feliz, sobretodo porque alejaba las pesadillas de su mente, ésas que Yubel proyectaba para hacerlo sentir mal de vez en cuando por estar rompiendo su promesa.

Los días comenzaron a componer semanas con inexplicable rapidez y aunque parecía que Johan estaba triste por la separación de su familia, nada más parecía enturbiar el ambiente de la pequeña casita. Nisiquiera las tormentas que solían azotar o los vientos fríos que se colaban desde el polo norte hasta su habitación. Todo parecía ir perfecto, su carrera tenía un ascenso meteórico en el país y había ganado tantos duelos que no podía creer que pronto se volvería rico sólo con eso.

Una mañana se despertó y la cama estaba vacía, pero había una nota sobre la almohada.

Su sonrisa se ensanchó cuando la esmerada caligrafía de su novio le informó que había salido a comprar algo para comer y que volvería a más tardar al mediodía. Lo cual le dejaba unas cuantas horas para bañarse y arreglarse antes de los duelos de aquella tarde.

Sin muchas ganas se duchó y como era costumbre dejó prendido el televisor mientras asaltaba el refrigerador, que contenía más camarones de lo que nunca había tenido, dado que era un gran vicio para el ex-Osiris.

Juudai estaba ya en su cuarto o quinto plato, cuando el timbre sonó una sola vez.

¡Ese Johan debía de tener la cabeza en otro lado -ojalá en él- si se le olvidaban tanto las llaves!

Con medio camarón en la boca y todavía bastante desarreglado, sorteó los pedazos de comida y ropa que había en la sala y abrió la puerta, pero lo que vió ahí no era Johan, sino a su madre y parecía muy enfadada, sobretodo después de recorrer la habitación con la vista.

Maldición, pensó.

¿Por qué no todo puede ser perfecto para siempre?

Fin del Capítulo.


Notas de la Autora: Odiénme y aménme. Les di tres lemons en un sólo día, espero no se harten x'D. Sobre el capítulo, bueno, creo que ya había dejado a Johan con las ganas mucho, así que tuve que darle lo que más quería: a Juudai. Este es el capítulo que no me gusta, no sé por qué, siento que le falta algo, pero siempre que traté de cambiarlo no pude, lo abría y me quedaba en blanco. Espero que no esté del todo mal -w-, el de la próxima semana estará mejor, eso lo prometo, hasta yo misma me emocioné al leerlo :3. ¿Cuándo va a dejar Victoria en paz a Juudai? Lo sabremos en el próximo capítulo. ¿Jim va detrás de Johan? También lo sabremos, no se despeguen, de esta, su telenovela... Ok, no x'D.

Gracias por los reviews a Neko, como siempre, a Pandora y a Arielle, me hacen muy feliz sus comentarios, en serio ;_;.

Nos vemos la próxima semana, gracias por haber leído.

Ja ne!