Hong Kong

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No estaba celoso, definitivamente no estaba celoso. A los héroes todo el mundo los ama por lo tanto no había motivo por el cual sentir celos. Sin embargo no sabía que pensar sobre la pequeña isla que estaba viviendo con su antiguo colonizador. Una isla dueña de otra isla. Irónico.

Había decidió hacerle una pequeña visita al Reino Unido, intercambiar información, tal vez formar alguna alianza (después de todo las guerras por causa del opio le habían favorecido de alguna forma). Pero se llevó una gran sorpresa cuando quien lo recibió no fue Arthur sino un pequeño de ojos negros que lo miro sin mostrar ninguna expresión, segundos después apareció tras el niño el caballero inglés quien con sorpresa mal disimulada lo invito a pasar.

Una vez dentro de la casa lo primero que hizo fue preguntarle acerca del chiquillo que había desaparecido por uno de los pasillos e inmediatamente fue amonestado por su falta de modales, pero él conocía muy bien a Arthur y sabía que si insistía un poco el mayor terminaría por ceder ya que le encantaba vanagloriarse sobre sus logros y justo como había pronosticado el británico termino por hablarle de su nueva adquisición.

Craso error.

Arthur comenzó por contar acerca de cómo había logrado que China le cediera a la isla después de vencerlo la primera vez para posteriormente ir pasando a lo encantador que resultó ser el "mocoso", lo rápido que se había adaptado a su nueva situación, lo bien que se le daba el inglés a pesar de no ser su lengua materna, lo rentable que las predicciones decían que sería y lo feliz que estaba de tenerlo consigo.

Terminó de tomar el té que el mayor había preparado durante su charla (no sin antes comentar que hubiese preferido un expreso), insultó los panecillos que le habían sido servidos y se fue tan inesperadamente como había llegado dejando a su anfitrión molesto y ofendido.

No podía dejar de pensar en ese mocoso cantonés que su antiguo mentor había adoptado, la forma en que el inglés parecía tan orgulloso casi del mismo modo en que solía estarlo de él. Aunque no quería hacerlo le hizo recordar otros tiempos cuando Arthur iba a visitarlo junto al insoportable de Francis, los días de estudio donde le enseñaba su idioma y a escribir, las cenas quemadas pero que comía con gusto.

Una sonrisa nostálgica se extendió por su rostro. No, definitivamente no estaba celoso pero ese sentimiento de haber sido reemplazado no lo hacía sentir mejor.

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Después de la victoria del Reino Unido en la Primera Guerra del Opio, China se vio obligado a firmar varios tratados conocidos como "Tratados Desiguales" en uno de ellos, el Tratado de Nankín, le cedía la Isla de Hong Kong por 155 años siendo devuelto no hace mucho a finales del siglo pasado (en 1997). Aunque creo que la mayoría ya lo sabía :D

Ed-Chan: Muchas Gracias por tu comentario. Y sobre lo de estudiado, se hace lo que se puede aunque solo toco puntos de la historia de manera muy breve y superficial. No te preocupes por no haber comentado en cada capítulo, espero que este sea de tu agrado también.

maestro jedi: Aquí tienes un capitulo nuevo, ojalá que este también te guste y muchas gracias por tu comentario.

Tarde demasiado en actualizar. Entre las clases, exámenes, investigaciones y compromisos familiares lo único que obtenía al tratar de escribir era un bloqueo tremendo, quería poner un poco más sobre Hong Kong pero siempre que lo intentaba terminaba muy forzado por lo mismo no estoy muy convencida con el resultado final. Aún así espero que sea de su agrado.

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