Advertencia: El siguiente capítulo contiene escenas de sexo explícito entre dos hombres, si no te gusta el género, te recomiendo no sigas leyendo, después no se aceptan quejas.


Imperfection
Capítulo XIII

El viento fresco que soplaba de todas direcciones despeinaba el cabello de doble tonalidad de Juudai, quien se había detenido a mitad del patio, aún tomando fuertemente la mano de Johan entre las suyas. Quería hablar, quería decirle que sentía mucho si lo había lastimado, quería informarle que probablemente no se iría, sino que se quedaría a vivir con él para siempre, pero las palabras no acudían a sus labios y se pensó nuevamente presa del hechizo.

Johan le miraba de manera pacífica, con una media sonrisa dibujada en sus labios. Luego, elevó sus ojos esmeraldas al cielo, casi como la vez en que había contemplado el esplendor de Rainbow Dragon por primera vez y señaló a la aurora boreal surcando el cielo de Noruega. Era un espectáculo hermoso que no se puede explicar con palabras, un montón de luces danzando por el cielo, casi como un arcoiris nocturno... al castaño se le llenó el corazón de emoción, no es que le gustara llorar o que se hubiese hecho un sensible (si algo le había enseñado Yubel había sido a ser fuerte), pero en esos momentos contuvo mucho las ganas de ponerse a sollozar y maldijo al vino unas cuantas veces por causarle tales estragos. Johan no parecía disgustado.

Entraron a la casa, que ya estaba en penumbras y oyeron quejarse a una Alice semi-dormida. Así como también escucharon las acompasadas respiraciones de Victoria, Joel y Sayuri, que dormían o fingían hacerlo para darles un poco de privacidad. Ese pensamiento aceleró el corazón de Juudai a tal punto que sintió su rostro enrojecer de la verguenza, ¿qué sabían ellos...?

El europeo cerró la puerta de la habitación que era débilmente iluminada por la luz de la luna y la aurora boreal que seguía sucediéndose fuera. Luego, con suma delicadeza, se sentó en la mullida cama y atrajo a Juudai hacia él, quedando acostado con la espalda del castaño sobre su pecho y el rostro de frente a la ventana, donde fingía observar muy interesado el espectáculo de la naturaleza, para que no se le notara la verguenza.

—Johan... ¿a qué se refería Jim con eso del chocolate? —la risa del Obelisk le hizo cosquillas en el cuello, en donde descansaba su mandíbula. Juudai se contorsionó casi como una víbora, sintiendo de pronto una corriente eléctrica recorrerle cada ínfima parte de su cuerpo. Quizá ya lo comprendía un poco...

—A nada en realidad —susurró éste, muy cerca de su oído, ganándose nuevamente que al chico se le erizaran los vellos de la nuca. Hacía tanto tiempo que no estaban tan cerca... Johan pasó sus dedos por entre los cabellos que protegían su cuello y su nuca, luego se detuvo al notar que Juudai tenía los ojos cerrados—. ¿Tienes sueño? Podemos dormir si quieres.

Ya fuese porque estaba un poco borracho o porque de verdad lo estaba deseando, el hecho fue que Juudai negó vigorosamente con la cabeza, mientras el carmín se extendía por sus mejillas.

—Continúa —le pidió, en un susurro casi inaudible. A Johan no le costó trabajo obedecerle. Siguió deslizando sus manos una y otra vez por su cuello, dibujando la línea de la mandíbula, los pómulos, las sienes, los lóbulos... y entonces, no pudo resistirlo más. Su lengua se deslizó por los mismos contornos que ya había tocado con las yemas de los dedos, primero con suavidad y luego cada vez más rápido, hasta tal punto que pareció un vampiro, al quedar prendado por largo rato del cuello del Osiris, dejándole unos pequeños moretones, no comparados en ningún sentido con los largos suspiros que éste soltaba cada vez más seguido—. Johan... —volvió a retorcerse Yuuki en sus brazos. Al instante todo se detuvo, los movimientos de la lengua de Johan en su cuello, su propia respiración...

Pero Johan no estaba dispuesto a rendirse, no quería hacerlo tampoco, aunque obedecía a sus instintos primarios que querían saciar esa sed de Juudai, sabía también que dando ese paso todo volvería a la normalidad, porque la intimidad alcanzada en esos momentos lograría acabar con los constantes muros de silencio que la distancia había logrado plantar de nuevo entre ellos. No estaba dispuesto, pero si Juudai lo quería así...

El silencio se apoderó del lugar.

Juudai se dio lentamente la vuelta, hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de Johan, entonces, mientras besaba poco a poco su mentón, llegó a sus labios, devorándolos como un poseso, dándole así carta blanca para poder continuar. Mientras se besaban, la mano de Johan empezó a trazar círculos por sobre la playera negra que éste usaba, hasta llegar a la piel de su abdomen, que rápidamente se erizó al contacto. Con las yemas de los dedos recorrió desde el pecho hasta el ombligo y un poco más abajo, donde empezaban sus pantalones. Juudai soltó un suspiro que no rompió el beso, aunque se ganó unas cuantas risas por parte del otro.

El europeo consiguió sacarle la playera y la piel blancuzca del Osiris quedó al descubierto de la Luna. Estaba mucho más delgado, porque no había querido comer mucho mientras había estado enfermo y eso lo hacía sentirse cohibido, porque sin duda, se le marcaban un poco las costillas. No obstante, a Johan eso no le importó siquiera. Tocó un poco las costillas del muchacho, dándole a entender que no le molestaban y luego sus manos se entretuvieron con una de sus tetillas, apretándola suavemente, consiguiendo de pronto que el corazón de Juudai se echara a palpitar como loco y un rubor se extendiera por sus mejillas.

—Eres... demasiado... perfecto —musitó, mientras lo recostaba sobre el mullido colchón, con los labios reemplazando a sus dedos.

Los ojos color chocolate del joven se cerraron al sentir el contacto, arqueando un poco la espalda, mientras sus manos aferraban el cabello de Johan y su espalda. Entonces decidió que su playera también le estorbaba y ésta fue a caer al suelo: si bien Johan estaba un poco más delgado, casi no había perdido su condición física, pues seguía teniendo marcado el abdomen y el pecho. Juudai estaba a punto de tocar aquél lugar que tanto le gustaba cuando sintió que la mano de su amante se deshacía del molesto botón de su pantalón.

El 'espera' que estaba a punto de balbucear se perdió en el aire. Johan comenzó a masajear su miembro con una tortuosa calma y la racionalidad del castaño se fue al carajo. De pronto empezó a pedir 'más' y con una sonrisa, el de ojos verdes se lo concedió, atrapando su miembro entre sus labios, succionando y paladeando el sabor salado de éste, mientras Juudai luchaba con todas su fuerzas para no ponerse a gritar de tanto placer que sentía, porque aún recordaba que estaban en casa ajena. Sin embargo, a pesar de que no podía hacerlo, sus suaves suspiros y gemidos le bastaban a Johan para sentirse satisfecho, eran cada vez más necesitados, más largos y contenían una emoción que se reflejaba puramente en sus ojos, que parecían derretirse de lo dilatados que estaban.

Pasados unos momentos y tras casi romper la almohada a la cual se había aferrado para no salirse de sus casillas, Juudai sintió cómo el calor explotaba en su interior y cómo descargaba su semilla dentro de la boca de Johan, quien se levantó sonriendo y con el mismo brillo en sus ojos esmeraldas, que parecían refulgir y brindar aún más luz que la propia luna. Paladeándose un poco, Johan volvió a atacar sus labios y sus lenguas volvieron a danzar salvajemente.

En esos momentos, el castaño pasó sus dedos sintiendo los músculos de sus brazos y su pecho, firmes y sensuales, suavemente bañados por el sudor. También sus manos se deslizaron hasta sus nalgas y bajaron un poco a su entrepierna, logrando que de pronto el europeo se pusiera un poco tenso. Él sabía por qué y no planeaba hacerlo esperar demasiado.

—Johan... —las palabras se le atoraron en la garganta, pero el duelista de las bestias gema comprendió el significado. Dejó que el Osiris desabrochara su pantalón y a su vez, se deshiciera del bóxer, mientras él empezaba a preparar a Juudai, porque habiendo estado tantos meses separados... un chispazo de comprensión le cruzó la mente y sonrió, aunque no expresó su descubrimiento.

Cuando el castaño estuvo lubricado y en posición, un escalofrío recorrió la espalda de ambos mientras Johan se posicionaba entre sus piernas, penetrándolo poco a poco, sintiendo cómo la calidez oprimía su miembro en una sensación demasiado deliciosa.

—¿Estás listo? —consiguió murmurar, cuando se acercó al oído del otro, no sin antes depositar un beso en su cuello y mordisquear un poco su oreja, con el fin de tranquilizarlo. Él ya no podía esperar demasiado. Juudai asintió.

Johan comenzó a moverse dentro de él, primero muy lentamente y luego ganando velocidad, mientras las oleadas de placer le recorrían el cuerpo y que aumentaban conforme Juudai empezaba a hacerle la competencía en cuanto a suspiros y gemidos del nombre del otro. Después de un rato, Juudai alcanzó el clímax, arqueándose y suspirando, mientras el europeo seguía moviéndose en su interior, estaba cerca... podía sentir cómo toda su atención se centraba en un único lugar, cómo todos sus músculos se tensaban y luego, cómo llenaba a Juudai de su escencia, alcanzando el orgasmo también, tras largos suspiros y con la frente bañada en sudor.

—Te amo demasiado —dijo, mientras salía de él y se acostaba a su lado.

Juudai le sonrió mientras le decía que también lo amaba. Se cubrió con las mantas y apoyándose en sus dos codos, se dedicó a memorizar el perfil de Johan aquella noche. Éste lo miraba recargado sobre las almohadas, mientras trataba que el sueño no le ganara.

—¿Sabes qué? —preguntó, apartando unos cuantos mechones del rostro de su amante—, hoy hace un año de que llegaste a Noruega.

—El tiempo pasa muy rápido —afirmó Juudai—. Y aún así, no me arrepiento de nada de lo que pasó.

—Creo que yo tampoco —explicó el de cabello azul—, nunca lo haría, tratándose de ti.

Nuevamente se quedaron en silencio, mirándose a los ojos. Juudai sentía la imperiosa necesidad de hablar del tema de su partida, pero ¿era buen momento?

—Johan... la verdad es que yo... —dudó un poco, acercándose un poco más hasta él, quedando boca abajo sobre las almohadas de al lado—, ya no quiero irme de aquí.

—¿Por qué? —Juudai pensaba que la afirmación le haría feliz, pero en su lugar, el europeo parecía confundido.

—Quiero quedarme aquí contigo —admitió, besando el dorso de su mano, que aún tenía sobre su rostro—. Aquí, en Noruega, es como si ya fuera mi casa... tu madre, tu padre, Alice... como si fueran mi familia. No quisiera perder esa calidez.

La risa de Johan retumbó por la habitación.

—Y siempre lo serán, Juudai. Si quieres marcharte, hazlo. Sabes que iré contigo ¿no? No me molesta que quieras salir —su mirada de pronto se volvió algo dura—. Creo que, cuando pensaba que estarías mejor viviendo en un lugar, estaba equivocado, porque tú necesitas moverte, necesitas ser, de alguna manera, libre. No estás hecho para la vida hogareña. Creo que lo comprobé de una mala manera...

—No seas tonto, ¿no decías que no te arrepentías? —arremetió Juudai, esta vez fue su turno de acariciar el rostro de Johan—. Entonces, ¿vendrás conmigo?

—Claro, cuando tú quieras.

—¡Espero que Manjoume se esté preparando para una visita sorpresa! —exclamó Yuuki, riendo afablemente—. Me pregunto cómo le irá.

—Mmmm, quizá cuando lo veamos ya esté casado —secundó su risa el europeo, luego, al ver la mirada interrogativa en Yuuki agregó—: Asuka y él están saliendo.

—¡Ya era hora! —admitió él con un suspiro—. Manjoume se moría por ella desde segundo año... ¿Y luego veremos a Káiser? ¿A Edo? ¿A Kenzan? ¿A Sho? ¿Y regresaremos a ver a Alice? Quizá pueda curarme pronto si veo a todos mis amigos.

—Por supuesto —asintió Johan conforme se nombraban a las personas—. A quienes tú quieras ver y a donde tú quieras ir.

—Eso suena bien.

Johan bostezó y cerró los ojos, grabando en su mente la imagen de Juudai sonriendo. Estaba tan cansado... pero le gustaba estarlo. Juudai se acercó a él y besó su frente, antes de acomodarse en su pecho para dormir.

Una nueva aventura comenzaría al día siguiente.

Fin del Capítulo.


Notas de la Autora: ¡Oh, fuck! ¡Oh, fuck! Creo que ando llorando. No puedo creerlo, no puedo creer que se esté terminando. Este capítulo lo planee desde que empecé la historia. Aunque quedó muy influenciado por el aura de shojo que me dejó ver Kimi ni todoke, por lo cual cambiaron muchos detalles. Los dejo ser felices, los dejo arreglar sus problemas. Saben que se complementan, saben que podrán ir juntos a donde quieran. Siempre lo pensé así de ellos. Así los veo yo, como un todo. Siempre apoyándose y quise reflejarlo en este capítulo y en esta historia en general. Ellos no pueden vivir el uno sin el otro, ya se ha visto el daño que provocan estando separados (temporada tres...) y cuando están juntos superan todos los obstáculos. Espero que realmente este capítulo de esa impresión.

Pues bueno, el siguiente capítulo es el final. ¿Qué pasará? ¡Espero estén aquí para acompañarme para despedirnos de esta historia!

Para quienes me pidieron mi mail es sora(guionbajo)sango arroba hotmail punto com

Muchas gracias por todos los reviews, quizás no sean muchos, pero cuando los leo... me hace tan feliz que a alguien le agrade esta historia. Gracias por el apoyo y por comentar.

Ya están arriba los nuevos capítulos de Balance de Poder, Doce piedras gema y Our songs por si gustan pasarse.

Nos vemos la próxima semana, para el epílogo.

Ja ne!