Los personajes de esta historia pertenecen a la increíble Stephanie Meyer, la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, Alepattz la tradujo, sullyfunes01 es nuestra prelectora, yo tengo el permiso para publicarla.
Thank you CaraNo for allowing us to share this amazing story in Spanish.
12 - FORKS EN SEPTIEMBRE
Nota de la autora: Hay dos canciones en este capítulo. "Dobbin's Flowery Vale", (pista 10) y "Pine Tree", (pista 06). Clic en el enlace para escucharlas. Por cierto, la canción que tengo en mente al leer sobre la canción de Edward para Bella es "Pine Tree".
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BPOV
Rose y yo estamos sentadas en uno de los sillones, observando a Alec y Edward, a Emmett e incluso a Carlisle.
Estamos dispersos por la gran sala, observándolos.
"De acuerdo", dijo Alec, dando una palmada para llamar nuestra atención... como si no la tuvieran ya. "Esta noche celebramos al jefe y a Tush, y es un honor para mí presentar a este maldito y brillante grupo de músicos."
Nos reímos, por supuesto. Es decir, estamos hablando de Alec. Es un encanto.
"Tenemos al jefe en el silbato", continuó, y Edward le sonrió... y me guiñó un ojo. "Este servidor también estará en el silbato, aunque igualmente sacaré mi violín. Y luego tenemos a Em en la mandolina... y, por último, amigos, tenemos al tío C en la guitarra acústica."
Nos alegramos, porque esto estaba resultando ser todo un espectáculo... en muchos niveles. En primer lugar, porque todos estaban muy guapos. Las mangas remangadas, los botones desabrochados de los chalecos o las camisas, los instrumentos afinados, los músculos tensos mientras jugueteaban, el fedora de Alec inclinado, y sus tirantes bajados...
Era adorable.
Carlisle y Emmett eran muy guapos.
Edward era... un suspiro de ensueño... hermoso, y... tan malditamente sexy.
Y, en segundo lugar, porque realmente he llegado a amar la música irlandesa.
"Muy bien, amigos, vamos a empezar con Dobbin's Flowery Vale", anunció entonces Alec mientras colocaba el violín contra su hombro. "Tío C, cuenta para nosotros".
Todos sonrieron mientras se ponían cómodos junto al piano. Carlisle en el banco del piano, sosteniendo su guitarra, Emmett en una silla a su lado con su mandolina, Alec de pie junto a Emmett y, por último, Edward sentado en una otomana al otro lado de Carlisle.
"¿Están listos, chicos?" Carlisle preguntó mientras sonreía.
Los chicos asintieron y enviaron guiños a las chicas. Las chicas se emocionaron. Rose y yo muy incluidas.
"A la de tres..." Y entonces hizo la cuenta atrás golpeando la madera de su guitarra.
Todos comenzaron al mismo tiempo. Era... no, no había palabras.
Eran Alec y Edward los que marcaban el ritmo, y empezaron lentamente. Tan hermosos, y Carlisle y Emmett tintineando al mismo ritmo... Todos ellos con las mismas expresiones serenas que habíamos visto en la cabaña.
La canción se volvió más rápida entonces, y Edward y Alec sonrieron mientras los dos se desafiaban, aumentando el ritmo... cada vez más rápido... pero sin precipitarse. Se suponía que era así, y... Dios, odiaba cada vez que tenía que parpadear. No quería perderme nada.
Estaban tan condenadamente sincronizados. Todos ellos.
La canción terminó, como había empezado, todos juntos. Todos sincronizados en la última nota.
Aplaudimos, porque honestamente, pagaría un buen dinero por ver esto. Y ya que tengo la tendencia a ser... contundente, y... primitiva...
Joder, era porno, ¿de acuerdo?
Alec anunció que la siguiente canción era de Emmett y Edward para Rose y para mí, y nos sonrojamos en un tono escarlata cuando empezaron una canción solamente con la mandolina y el silbato...
No fue hasta la mitad de la canción que Alec entró con su violín, y fue emotivo. Una canción muy emotiva. Tranquila, serena, hermosa.
Se tocaron más canciones, algunas alegres y animadas que nos hicieron sonreír como tontos, y Garrett, Tanya y Esme aplaudieron y animaron. Y luego hubo melodías más tranquilas...
Pero a lo que todo condujo fue... Cristo, Rose y yo fuimos tomadas. Nos arrastraron de un lado a otro.
"Muy bien, todos," dijo Alec. "Hora de la última melodía de la noche". Pausa dramática que nos hizo reír.
Pero cuando eché una mirada a Edward, y vi que parecía nervioso, me detuve.
"Y como el jefe no sabe decir una mierda, me pidió que la anunciara", Alec se rio, haciendo que Edward sacudiera divertido la cabeza. "Le dije que llamara a la melodía 'Tush', pero no quiso... Así que la llamó 'Gile álainn' y es para ti, Tush".
No entendí, pero Esme y Tanya jadeaban y se emocionaron, y yo... ¡quería saber qué significaba!
¿La había... escrito para mí?
"Tía Essy, Tan, Rina, Katie, será mejor que empiecen a aplaudir cuando llegue el momento. ¿De acuerdo, queridas?" dijo Alec de forma contundente. "Les daré la señal".
Emmett comenzó, tranquilamente con la guitarra, y luego Edward entró... y fue indescriptible.
Alec fue el siguiente, también con el silbato de hojalata.
Por el rabillo del ojo, vi a Esme acercarse a mí, y se puso en cuclillas a mi lado.
"Significa hermoso brillo, querida "susurró. Exhalé temblorosamente.
"Ayer escuché la canción", continuó ella en voz baja, y yo escuché, pero ambas mantuvimos la mirada en los tres que tocaban. "Es para ti, Bella".
Para mí.
Mis ojos se fijaron en Edward quien tenía los ojos cerrados, y mientras yo escuchaba... y observaba. No podía entender qué era lo que me recorría. Pero era fuerte.
Alec nos guiñó un ojo a las damas, y la forma de tocar de Emmett cambió... y todo sucedió al mismo tiempo; la canción pasó de serena, amorosa y hermosa... a ligera, juguetona y divertida.
Hermoso brillo.
"¿Hizo esto por mí?" Exhalé, sin sorprenderme de que mi visión se volviera borrosa por las lágrimas no derramadas.
"Sí," susurró, apretando mi mano. No estaba más que abrumada.
La canción era feliz y alegre ahora, y todos -excepto Esme, Rose y yo- estaban tan alegres como la música. Yo no podía porque... mi mente... estaba en caos.
Un lío desordenado era lo que era, y estaba en conflicto.
"Lo sé, B," susurró Rose a mi lado, apretando mi otra mano. Y lo entendí.
Ella estaba en la misma página que yo.
"No se resistan, queridas." Esme me guiñó un ojo. "Recuerden que yo pasé por lo mismo con Carlisle."
No se resistan. Huh.
Aunque es más fácil decirlo que hacerlo.
Mi cuerpo se había decidido, eso es seguro. Lo deseaba. Mucho. Todo él. Para siempre.
Mi corazón estaba indeciso. Estaba revuelto, desordenado, luchando, guerreando, tirando de un lado a otro.
Mi mente me decía que corriera... más o menos. Tal vez.
Y luego estaban los acontecimientos. Como el beso... donde las tres partes de mí gritaban lo correcto que era. Pero cuando nos dieron los teléfonos blancos... quise esconderme. Alejarme de él, de ellos. De todo ello.
Por último, cuando Esme me contó lo del Salón del automóvil Lamborghini, y sentí... algo... que se precipitaba dentro de mí.
Había tanto qué enfrentar.
Pero cuando la canción terminó, y Edward me miró directamente... supe... con cada fibra de mi ser, que ahora mismo... mi cuerpo era más fuerte que mi mente.
Deseaba a Edward Cullen.
*o*o*o*
"¿Quieres que Rose se quede contigo esta noche?" Edward me preguntó.
Estábamos de pie en el porche, acabando de despedirnos de Tanya, Garrett y sus hijas, y la pregunta de Edward me hizo mirar en dirección a donde Rose y Emmett acababan de desaparecer.
Por dentro. Y conozco a mi Rose. Sé lo que había planeado. Ella también estaba cediendo, y bueno, Emmett está a punto de tener suerte.
Quizás no tanta suerte, pero va a conseguir un beso.
Y no, no quiero que Rose se quede conmigo esta noche, pensé mientras daba una calada a mi cigarrillo.
"Emmett y yo hemos hecho llegar una cama a la cabaña, continuó. Qué bien.
"No, no quiero que Rose se quede conmigo "dije. Sonrió, exhalando humo por la nariz.
"¿Entonces me estás diciendo que puedes quedarte allí sola?"
Qué gracioso. Muy gracioso, muy muy gracioso.
"No," respondí.
Su sonrisa se convirtió en una mirada de confusión mientras daba otra calada.
"Estoy diciendo que quiero que sea tú quien te quedes conmigo, Edward." Todo rastro de humor. Desapareció.
Ya no es tan divertido, ¿eh? ¿Eh, eh?
"Es decir, si te apetece... Whistler." Sonreí antes de entrar.
Tiré el humo por el camino, y fui a despedirme de Carlisle, Esme, Alec y Nessa.
Mi mente estaba... en otra parte... porque mi cuerpo estaba al mando, y... tenía un pensamiento... sí, mi cuerpo puede pensar. Aparentemente. Y ahora mismo, está pensando en el festival de risas que Rose y yo tuvimos con Kate e Irina cuando nos entregaron los regalos adicionales... arriba, en una de las habitaciones de invitados.
A Kate e Irina también les encanta ir de compras. Y nos dieron una bolsa a cada una.
Con ropa de dormir. Ropa interior. Inocentes... y no tan inocentes.
*o*o*o*
Dios, me encanta la cabaña. Y mi plan.
"Voy a cambiarme." Sonreí inocentemente.
"Seguro... voy a encender un fuego."
Sí. Tú, hombre. Tú enciende el fuego.
Luché contra el impulso de soltar una risita mientras me dirigía al baño.
Durante el trayecto, Edward estaba... tranquilo, supongo que se podría decir. Y ahora que había aprendido a leerlo mejor, prácticamente podía leer su mente. Me conocía bien. Muy bien. Pero yo estaba empezando a conocerlo a él también, y cuando agarró el volante... con fuerza... en vez de cogerme la mano, cosa que nunca rehúye... supe que estaba pensando en que pasaríamos la noche juntos.
Siendo el caballero que es, sé que está asumiendo dormir en el sofá... pero cuando vi la cama grande que habían comprado... bueno, esa cama es muy grande para mí sola.
En la esquina de la cabaña, detrás de la zona de estar, ahora había una cama. Una cama tamaño king con una cabecera de cuero negro.
Era sexy. Y quiero una acalorada sesión con Edward allí. Esta noche.
Mi prometido también llegará a la segunda base.
"Soy una libertina," susurré para mí misma mientras me deshacía del vestido.
Ahora era el momento de la camisola de seda gris, y un par de bragas negras de encaje. No tan inocente, pero muy, muy lejos de ser una puta. Un buen comienzo, diría yo.
Quiero decir, solamente tengo diecisiete años, todavía, y estoy en territorio desconocido aquí. Esto nunca hubiera pasado si no fuera por esas horas incómodas con Mary Brandon. Pero ahora le envío un agradecimiento silencioso, porque la mujer que es muy correcta, también sabe cómo complacer a su hombre. Después de todo, para eso fue puesta en esta tierra.
O alguna tontería como esa.
Sí, los hombres son lo primero, pero que me jodan si las mujeres no se merecen algo de diversión también.
Pero sí, esas horas pueden haber sido incómodas como el infierno, pero están dando sus frutos ahora, y seguirán haciéndolo.
Después de recogerme el pelo en una coleta, respiré profundamente, me puse las zapatillas negras de raso... y abrí la puerta.
Edward estaba agachado junto al fuego, con un pantalón de pijama azul claro y... maldita sea, una franelilla negra sin mangas, pero...
Maldita sea, ¿eso es un tatuaje?
En silencio, me acerqué, tratando de verlo mejor... y sí... en su omóplato, pude distinguir una "C", y una "U", lo que significa que probablemente tiene CULLEN escrito a través de sus omóplatos en un tipo de fuente muy antigua... de aspecto celta.
Eso es... lo más sexy que he visto nunca, pensé mientras tragaba con fuerza.
"Sé que estás ahí, sabes," le oí murmurar.
Sin darse la vuelta.
Él es bueno.
No dije nada.
Y finalmente, se levantó, y se giró para mirarme. Se puso tenso. Los ojos se abrieron por un segundo.
El chico irlandés me miró a los ojos.
Maldita sea, él es musculoso. Como muy jodidamente musculoso.
"Tienes que estar bromeando, princesa," dijo en voz baja. "¿Cuánta contención crees que tengo?"
Bingo.
"No bromeo, Edward," respondí.
Y espero que tú no tengas mucha contención, en lo absoluto.
"¿Vienes conmigo?" pregunté con ligereza, señalando la cama.
Arrastrando las manos por su desordenado pelo, sus ojos parpadearon entre la cama y yo... y vaya si tenía que tomar una gran decisión.
"No, creo que voy a dormir en el sofá," respondió con firmeza, incluso asintiendo para sí mismo.
Todo un caballero.
"Y yo estoy pensando que tú deberías dormir conmigo en la cama," contraataqué.
No se movió.
Maldita sea.
Ven aquí, ven aquí, Whistler, pensé mientras me acercaba a él.
"¿Qué demonios me estás haciendo, Bella?" gimió mientras le daba un puñetazo al interruptor, y cuando lo guie hacia la cama, luciendo una tímida sonrisa para él, continuó incrédulo, "Y en serio, ¿qué te ha pasado?"
No tengo ni idea.
"Ayer me odiabas", me recordó mientras llegábamos a la cama. El irlandés no se resistía en absoluto.
"Pero yo ya no te odio "señalé suavemente.
Dicho esto, me posicioné en el centro de la cama, disfrutando de verlo... ya sabes, cubrir su entrepierna.
"Hay partes de ti que me desean, Edward," le dije, en voz baja, pero con conocimiento de causa.
El chico irlandés se rio, un poco sin humor. "Cada maldita parte de mí te desea."
Sus palabras... eran malditamente mágicas, lo juro.
"Entonces deja de luchar contra esto," susurré, apoyándome para alcanzarlo. Y lo hice.
Tiré de él hacia abajo. Hacia mí. Tan cerca. Y estaba caliente. En todos los niveles.
"Yo también lo quiero, Edward."
Dos palabras salieron de él en una exhalación.
"Joder, nena."
Y su boca estaba en la mía.
Con firmeza y pasión, lo retomamos donde lo habíamos dejado en la mansión de los Cullen, y fue fuego y pecado mientras me empujaba de espaldas, sin romper el beso. Estábamos enredados, tan calientes, tan cerca, con mi pierna desnuda enganchada sobre su cadera... y maldita sea, su mano... subiendo, subiendo, subiendo por mi muslo... más... más alto. Labios, lenguas, moviéndose sensualmente, encendiéndome, haciéndome desear, haciéndome querer más y más y más.
"Cristo, cariño, será mejor que me detengas," jadeó, rompiendo el beso... para besar mi mandíbula... mi cuello... muy ardientemente.
Él me quema. Su gran mano acariciando la parte superior de mi muslo, su cuerpo cubriendo la mitad del mío, y Dios mío, su boca, su lengua... en mi piel. Tan cerca. Tan caliente. Tan húmedo.
Lo sentí. Todo él. Su cuerpo musculoso, su corazón palpitando, su deseo por mí.
Su polla dura.
Y déjame decirte... ¿Mi noche de bodas? Será dolorosa. Como muy Llena. De. Dolor.
El cabrón no es pequeño.
¿Todas las pollas son tan grandes?
"No puedo detenerte," gemí mientras mis uñas se clavaban en sus omóplatos. "No... Oh... todavía no..."
Más. Solo un poco más. Por favor.
Enganchando la pierna... más arriba... me apreté más a él, haciendo que sisease contra mi cuello, y... su mano... subía, subía, más arriba... sí, abarcando mi culo... amasando.
"Eres un pecado, Bella," gimió. "Dulce pecado de mierda."
Tal vez, sí. Pero es tu culpa.
"No pares," gemí, y mi boca se aferró a su clavícula.
"No puedo... tampoco," gimió mientras su mano se paseaba más... sí, incluso más arriba... apoyándose en mi cadera... y, y... su pulgar rozando la franja de piel bajo la camisa, y sí... yo quería que lo hiciera.
Entonces encontró mi boca, de nuevo, y nuestras lenguas se encontraron inmediatamente en un acalorado beso que me habría hecho caer de rodillas.
Lo animé, gimiendo de deseo mientras su mano recorría mi estómago... por favor, más.
"Maldita sea, perfecta," respiró en mi boca. "Perfección."
Estaba mojada. Tan mojada, y... deseosa... ansiosa, desesperada de que lo supiera. Para saber cómo me afectaba.
Estaba por mis costillas, pero su mano se detuvo... dudando... demasiado caballero.
"Sí, Edward," supliqué, rompiendo el beso, jadeando.
Se estremeció, tembló y... palpitó, contra mí. Contra mi muslo. Sí, lo sentía, y quería que él también me sintiera. Y con eso decidido, me apoyé en él, y él... gimió, en voz alta, mientras chupaba mi punto de pulso... y luego... por fin, joder... su pulgar rozó ligeramente mi pezón.
Tanteando el terreno, tal vez, pero cuando se dio cuenta de que lo deseaba, se volvió más audaz... palmeó mi pecho, haciéndonos gemir a los dos... y temblar, Dios, tantos escalofríos.
Respirando entrecortadamente, tiré de su pelo, haciendo que me mirara, y, joder... nuestros ojos lujuriosos se encontraron, haciéndome mojar más, haciéndome desear más, tanto más...
El pecho se agitaba con rapidez, sus manos, mierda, sus manos, trabajaban en mí... explorando... complaciendo.
Entonces me besó con fuerza, más que antes, y de nuevo me arqueé hacia él, y esta vez estaba segura de que lo sentía, contra su muslo, lo sentía, yo. Mi deseo por él. Que estaba mojada por él.
Y se tensó... antes de calmarse... y romper el beso.
Sus ojos se cerraron. Con fuerza.
Su mano bajó a mi lado. Estaba poniendo un alto.
"Si no me detengo, nena..." jadeó sin aliento. Tragó con fuerza. Sacudió ligeramente la cabeza... para despejarla, tal vez. "Tengo que parar, cariño."
Sí. Porque soy su cariño.
Y él no me faltaría al respeto. No llevaría las cosas demasiado lejos.
Joder.
Pero quiero más, quise gemir.
En lugar de eso, me conformé con asentir de mala gana en el pliegue de su cuello.
Nuestro momento terminó, y Edward me dijo -de muy mala gana- que dormiría en el sofá.
Le pregunté por qué, y se rio, solo un poco, y dijo que yo era una tentación demasiado grande.
Así que, incluso cuando fue él quien lo impidió todo, se las arregló para hacerme sentir querida, deseada y... valorada.
"Buenas noches, Whistler," susurré.
Se agachó, me dio un suave beso y me colocó un trozo de pelo detrás de la oreja, mientras me susurraba. "Dulces sueños, preciosa."
*o*o*o*
Edward había puesto la alarma en mi extravagante móvil, y esa fue la mierda con la que me desperté.
Edward no estaba allí.
Pero había una nota, y justo cuando empezaba a temer que se arrepentiría de la noche anterior, esa mierda fue aplastada cuando desdoblé la nota.
Buenos días, preciosa.
Tengo que hacer algunos arreglos con mis padres, pero Em y Rose estarán aquí a las 8 para llevarte al colegio.
Te veré muy pronto.
Con amor ~ Edward.
Con amor...
