Cap 2. Secuelas
Desde entonces no había podido dejar de pensar en él. Era absurdo, aun conservaba aquel abrigo oscuro, impregnado de su olor… No tenía sentido seguir dándole vueltas al asunto, Draco era quien era y nada iba a cambiar su forma de ser: despectivo, altanero… e irresistiblemente elegante.
La actitud de él no había cambiado mucho este año. Excepto porque se le veía mas tranquilo y en ocasiones pensativo y solitario, ni siquiera se atrevía a molestarla, se mantenía alejado por completo. La actitud hacia los demás era distinta, seguía mostrando sus aires de superioridad frente al resto de sus compañeros de Slytherin, pero notaba algo extraño en el, en su mirada. Algo distinto…
-¡Hermione! No te había visto, ¿Qué haces aquí?
- ¡Eh! ¡Hola Harry! Lo siento, me dirigía hacia la sala común…
- ¿Qué dices? Creo que vas por el camino equivocado. Nuestra sala común se encuentra por acá. Allá está la de Slytherin.
Se había convertido en una obsesión para ella. Sentía un inmenso deseo de conocer más allá de lo que Malfoy mostraba, si es que había algo más y no era un producto de su imaginación. Pero siendo sincera consigo misma, era una tarea imposible de realizar y bastante masoquista, sería más fácil intentar derrumbar una de las paredes del castillo con la cabeza. Primero: era su último año de clases y tenía que enfocarse en terminarlo bien, aprovechar la experiencia que había adquirido durante la guerra contra los mortífagos y hacer valer sus conocimientos, para graduarse con honores, como debía ser. Segunda: debía estar cerca de sus amigos más que nunca. El tener a Harry y a Ron con vida, era algo por lo cual estaba agradecida. Las cosas con Ron no marchaban bien, la amistad no era del todo fluida, el ambiente era tenso, mas aun así, sentía que ir tras un misterio que ni siquiera sabía si existía, era exponerse a perder a Ron, para siempre. Tercera: Draco no estaba solo al parecer. Crab, Goyle, Blasie… ¿De qué forma podría acercarse ella a él?
Por más que intentara hallar algún modo… le pareció inútil imaginar que lo lograría. Cerró su libro de forma abrupta y salió corriendo hacia las escaleras, las cuales dirigían al dormitorio de las chicas. Esa noche no pudo dormir… Simplemente pasó las horas imaginando a Draco, acostado boca arriba, en la misma posición en la que se encontraba ella ahora mismo… Lo imaginó pensativo, viendo hacia el techo, escuchando el murmullo de la noche desde la ventana…
Por más que intentó dormir, era inútil. No podía dormir, no podía dirigir sus pensamientos hacia otro sitio. Su imaginación lo estaba traicionando, ¿acaso ella lo estaba viendo? No debía importarle. Probablemente era solo el habitual desprecio que ella tenía hacia él, producto de la actitud que había mantenido todos estos años… Pero si ni siquiera se había atrevido a molestarla desde que el año comenzó. Decir que había cambiado después de la guerra… era demasiado. El seguía siendo casi el mismo de siempre, con la diferencia de que no tenía que rendirle cuentas a sus padres. Sólo a sí mismo…
Aun así, no se sentía libre. La gente de sus alrededores tenía la mirada fija sobre él. Unos por desconfianza, otros esperando lo que se puede esperar de un portador del apellido Malfoy. Pero él sabía perfectamente que estaba realmente solo ahora, y que él podía tomar las decisiones, si quisiera. A pesar de ello, parece que estaba bastante acostumbrado al molde al que estaba impuesto, ya que aunque era bastante difícil de llevar, era la postura más cómoda, la que le daba la seguridad, el respeto de muchos… y el temor de otros tantos. ¿Acaso eso era lo que él quería? ¿Qué pasaría si de una vez por todas, comenzara a tomar las riendas de su vida?
Intentó imaginar por un momento como hubieran sido las cosas si hubiera tenido las agallas para rebelarse contra su familia desde una edad más temprana. Si no hubiera seguido las reglas al pie de la letra, si se hubiera permitido jugar y ensuciarse de vez en cuando, de convivir con gente distinta a él, gente de todo tipo, pobres y ricos, magos y muggles… Que hubiera pasado si aquel día, hubiera extendido la mano de forma sincera hacia Potter… Que hubiera pasado si, por un momento, hubiese intentado entablar conversación… con una muggle. Y así descubrir que había dentro de esa cabeza llena de libros polvorosos y viejos…
-Es una vil estupidez – intentó convencerse una vez más. Al parecer, la costumbre era demasiado fuerte, y la cobardía lo había vencido una vez más.
