Chapter 11: Capítulo 11. Fírmalo, dobe.
Chapter Text
Sasuke había estado infructíferamente tratando de hallar al rubio burlón para interrogarlo sin escape esta vez.
En cambio, ahora estaba frente a un muy violento oso cuyas intenciones involucraban el descuartizamiento.
- Katōn: Hōsenka no Jutsu - Pequeñas bolas de fuego son lanzadas por la boca del Uchiha y vuelan en todas direcciones atacando al oso de manera muy inofensiva, funcionando como un distractor.
Siguiendo con la vista al oso que salía despavorido, de alguna manera se perdió a la figura apoyada sobre un árbol pasos atrás de él.
- Ella buscaba tu refrigerio, no comerte precisamente a ti, ¿lo sabías?
¡Esa voz!
Sasuke actuó como sólo la educación taladrada por años le dictaba. Aplicando shunshin, apareció detrás de Naruto tratando de aplicarle un suplex tomándolo por el cuello con ambos brazos, torciendo su espalda hacia atrás.
Naruto contrarresto colocando ambos pies sobre el árbol, corriendo por el tronco y logrando voltear su cuerpo para evitar el quebrador movimiento.
Liberándose de Sasuke, levanto la mirada.
- ¡Oy!¡¿Qué estás haciendo? ¿Qué te pasa?!
- Te atreviste a mentirme y burlarte en mi cara, ¿te pareció muy divertido? – Sasuke gruño mientras intentaba asestarle un buen puño derecho a su rostro.
- Espera, espera, ¿qué?¡¿qué?! – Naruto estaba esquivando cada uno de los golpes con maestría, torcía el torso llevando el tren inferior al lado contrario del golpe, estabilizando los pies con cada paso que daba hacia atrás.
Este chico sabía pelear, sus movimientos lo delataban, ¿educación ninja? pensó el Uchiha
- Fuiste tú todo este tiempo y sólo has fingido ser un leñador, imbécil – Sasuke ejecuto una patada izquierda alta, directa a la cabeza del rubio sabiendo que la detendría. El chico no contaba con que Sasuke diera una patada doble.
Sin embargo, cuando el pie derecho de Sasuke se había impulsado para el siguiente golpe, Naruto aplico un Tuit Chagui, una patada de mula donde la mano derecha que había tomado la pierna izquierda de Sasuke la volteo dejando por debajo de su costado el pie, Naruto volteando completamente el cuerpo justo por detrás del tronco de Sasuke y lanzándole una patada por la espalda.
Es más, una técnica defensiva que de ataque.
- ¿Qué es lo que sabes? – Preguntó Naruto, si este ninja sospechaba sobre él, sobre Sakura-chan, sobre todo, se habría terminado.
- Después de todo sí escondes algo, ¿no es así? – Sasuke continuaba intentando asestar un golpe.
Con una finta de un jab obligó a Naruto a esquivar a su derecha, donde le esperaba la elevación de rodilla, fallando por poco la frente del rubio, mientras Naruto contorneaba el cuerpo entero tratando de no perder el equilibrio.
Los saltos con patada doble de Sasuke parecían ser sus tácticas habituales, mientras que Naruto intentaba no desprender su chakra. Este shinobi era excepcionalmente veloz, pero Naruto no podía liberarse a si mismo, no sin confirmar las sospechas del ninja.
Con un movimiento de rodilla y patada baja, el Uchiha logro hacer tropezar al rubio, quien volteo la espalda colocando ambas manos en la maleza y se impulsó hacia arriba, girando su cuerpo en el aire directo al suelo; sin embargo, antes de tocar el piso, la mano del pelinegro tomando su cuello con fluidez derribándolo directo de espaldas al suelo duro, tronando con fuerza.
Un kunai presionaba justo debajo del ojo de Naruto.
- No tienes pruebas – dijo Naruto desafiante, mostrando los dientes y ojos eléctricos, aun ante la "perdida" de la batalla. Con puños cerrados, sólo esperaba un momento de mínima de distracción del shinobi para retomar a la fuerza el control. Lo siento Sakura-chan, tendré que romper mi promesa… aún más.
Sasuke - acuclillado sobre el cuerpo del rubio - presiono al grado de desprender una gota de sangre de la mejilla rosada del rubio.
- Por supuesto que las hay: empezando con el hecho de que siempre estes en el lugar correcto, le sumamos tu trabajo incompleto con la madera, la cabaña tan vacía en la que según tú vives –
- Eso lo puedo explicar… – gruño Naruto entre dientes apenas audible mientras se tragaba la bilis al saberse descubierto.
- …que el cuerpo revivido me haya atacado en el momento en que estábamos a punto de pelear, todo esto es prueba tu culpabilidad.
- … espera… ¿qué? – Naruto dejo de apretar los puños, las facciones completamente cambiaron de la rabia contenida a la confusión genuina. ¿De qué hablaba el shinobi?
Sasuke lo miro detenidamente, un cambio de 180° en su expresión facial e inclusive la relajación de su cuerpo, lo hicieron dudar, aunque sólo ligeramente.
- Eres el perpetrador detrás de los cuerpos perdidos. Desconozco porque quisiste jugar conmigo o si sólo fue parte de tu plan para revisar el avance de nuestra investigación, pero no contaste en que conectaría los puntos, ¿no es así? – Sasuke murmuro ferozmente. No retrocedería, no hasta tener respuestas claras.
- ¿Crees que he sido yo? ¿Qué yo soy el culpable? – Naruto atónito no podía creer lo que escuchaba
- No veo otra forma en que salgas inocente de esto.
El Uchiha no entendió porque el rubio de pronto relajo aún más su cuerpo cerrando los ojos y soltando un suspiro, que parecía más de alivio que de estrés.
- Eso puedo explicarlo, pero no soy a aquel que buscas – Naruto respondió sin abrir los ojos.
- Eres un shinobi – finalizó cortante Sasuke.
Naruto entrecerró los ojos.
Zafiros saludan al ónix.
- Puedo entender tus sospechas, pero te aseguro que no soy aquel al que buscas – el tono de Naruto firme, sin vacilación.
- Atrévete a decirme una sola palabra errónea y te cortaré la garganta – prometió oscuramente Sasuke.
- Adelante, hazlo.
- Mis palabras no son vacías.
- Las mías tampoco. Córtame.
Naruto tomo entonces la mano de Sasuke, la que sostenía el kunai contra su mejilla.
- Dame el beneficio de la duda, y yo te lo daré a ti.
Sasuke no entendía el impulso del rubio al cortarse lentamente la mejilla, no muy duro, una herida superficial.
Menos entendió cuando de pronto, un chakra – ¡chakra! – rojizo, de aura vibrante se elevaba como un velo tenue sobre la herida y sanaba por si sola.
Esto no era chakra medicinal, ni siquiera era verde. El sharingan se activó en automático, empezó a buscar la fuente percatándose de que Naruto ni siquiera era quien propiciaba su propia curación; simplemente se daba natural como si… como si… alguien más lo curara. Sólo podría describirlo así al ver los ojos, de pronto tristes, del rubio. El Uchiha estaba casi seguro de que había visto en alguna parte a este chico, su cara y más con esos ojos, se le hacían altamente memorables, pero no recuerda donde haberlo visto.
- ¿Quién eres realmente? – murmuro Sasuke mientras seguía fascinado con su sharingan la conexión de las plaquetas y restauración de glóbulos blancos sobre la piel.
- Créeme, no quieres saber – el Uchiha regreso su mirada inmediatamente al azul cielo que lo observaba cuidadosamente.
- ¿Eres un shinobi?
- ...-
- Tienes experiencia peleando.
- Me educaron para serlo, pero no lo soy. No respondo a ninguna aldea.
- ¿Desertor?
- Jamás traicionaría mis ideales, especialmente si prometí ser leal desde el inicio.
- Eso no responde mi pregunta.
- No tengo porque dar explicaciones, pero para tu tranquilidad, no, jamás he estado afiliado a una aldea shinobi. Crecí en este lugar sin ninguna banda en mi cabeza.
- … ¿Eres un peligro para mí?
- Lo soy para todos.
- ¿Qué tanto?
- No es el peligro que yo mismo represento, sino a quien lo represento.
- ¿Estás bajo coacción en contra de tu voluntad?
- ...-
- Sigues sus órdenes por voluntad propia, entonces.
- ...-
- ¿Tienes órdenes de atacarme o asesinarme?
- Ni siquiera se supone que deba estar hablando contigo.
- Dime su nombre.
- ...-
- ¿Por qué? ¿Proteges a ese alguien?
- Hai
- ¿Es peor que tú?
Naruto resopló sutilmente, el aliento fresco llego a la máscara de halcón.
- Podrías decir eso, pero no. Definitivamente yo soy peor.
- ¿Esa persona es el culpable real?
- No, jamás jugaría con el alma de las personas. Los fallecidos merecen su descanso.
- …-
- …-
Se sentían estancados, ambos.
Por un lado, Naruto estaba profundamente aliviado de que Sakura-chan estuviera a salvo, las sospechas de que él era el malhechor detrás del crimen del cementerio sólo podían significar que ella estaba a salvo. Sin embargo, esto que estaba haciendo no era más alejado de sus propios temores.
Contarle al shinobi no era parte del plan, ni por lejos, de hecho, todo lo contrario.
Sin embargo, esto: el hecho de que el ninja realmente no lo había lastimado y no pretendía hacerlo - si el contrapeso que impuso cuando se perforo la mejilla así mismo no fue simple imaginación -, era una señal para Naruto de que este chico le estaba dando el beneficio de la duda.
De lo contrario, habría llegado junto con su equipo, pero él vino solo a buscarlo. Nadie más con él. Eso sólo reforzo su idea de que el pelinegro, duda sobre su supuesta culpabilidad.
Sasuke, por otra parte, no tenía idea de que estaba pasando. Tenía pensamientos contradictorios a toda velocidad pasando entre sus neuronas. Por un lado, pensó que este chico era el culpable realmente, en cambio, no sólo había visto confusión real en sus ojos cuando le menciono esta conclusión, sino que incluso revelo algo más y al mismo tiempo sólo creó más interrogantes.
¿Era un shinobi? No, no ha desplazado su chakra, sólo parece usar taijutsu. Un taijutsu muy veloz en eso, con fuerza suficiente en los músculos. Práctica y experiencia.
Pero esa forma en que se sano a si mismo... No, no era su chakra tampoco; el chakra era odioso, bilioso por así decirlo; y, sin embargo, fue sanado de forma inmediata. Ni siquiera había sabido que Hokage-sama utilizará así el chakra sin uso alguno de las manos, siempre de tonalidad verde con naturaleza sumisa; pretendía curar, no parecer más amenazante.
Y aún si todo esto no contará, Sasuke sentía algo más, seguía ese sentimiento dentro de él de estar cerca de algo muy antiguo y rebelde. Era complicado describir tal percepción cada vez que el rubio estaba cerca.
Sasuke no era conocido por dejar las cosas a medias. Si Naruto no era el culpable sólo significa que debe de seguir buscando al perpetrador, pero no por ello va a saltar de renglón.
Retirándose a unos pasos lejos del rubio y permitiendo que este se sentara lentamente, continuo su interrogatorio:
- No me dirás quién eres realmente, ¿es así?
- No puedo ni quiero.
- ¿Por qué no quieres?
- Porque no te conozco.
- Pero permitiste que te cortara para demostrar tu punto.
- Quería que me dieras una oportunidad para demostrarte que no soy el malo aquí. No esa clase de malo, al menos.
El Uchiha comprendió que, si quería averiguar lo que este chico estaba ocultando, la mejor manera de avanzar sería, dándole una oportunidad de redimirse:
- Si realmente deseas que deje de sospechar de ti, me concederás tu ayuda para localizar al verdadero culpable. No es negociable.
- … - Naruto suspiro – ¿recuerdas que dije ni siquiera debería de estar hablando contigo? Menos debería de ayudarte.
- ¿Órdenes de quien "proteges"?
- No me ordena, simplemente me aconseja.
- ¿Te procura entonces?
- No es de tu incumbencia.
- Para tu información es de mi incumbencia, pero en vista de que no gustas hablar sobre quién eres o a quien le informas, hasta que no atrapemos al ladrón de cuerpos no dejaré que escapes – Sasuke sacó un pergamino.
A diferencia de Itachi y Shisui, aun no contaba con una convocatoria o sellos que pudieran serle de utilidad en este caso. Jamás los había necesitado, por tanto, tendrán que amoldarse al pergamino comercial.
Era un pergamino que estaba sellado y podría permitirle guardar condiciones específicas, se utilizaba para describir términos comerciales, mucho más seguro que los certificados - los cuales se quemaban y no quedaba registro del acuerdo-; en cambio, un pergamino comercial no se podía quemar ni romper, totalmente cerrado hasta que ambas partes cumplieran parte de su trato.
- "El sujeto, conocido como Naruto, que se describe más abajo, con dieciocho años y del género masculino, se comprometerá a la búsqueda y captura en conjunto con el shinobi de Konohagakure por sus conocimientos previos del bosque, de aquel o aquellos que hayan realizado los sellos de transmutación humana localizados en el cementerio de la aldea más cercana a la montaña de la princesa dormida. Si no se completa correctamente el presente acuerdo, el shinobi que responde al nombre de Hayabusa-san, procederá a arrestar al chico y llevarlo a interrogatorio intensivo en el departamento de T&I de la Aldea Oculta de las Hojas: Konohagakure no Sato". Ahora pínchalo –
Colocando el pergamino en el suelo para escribir, saco un senbon de su muñequera, pasándoselo a Naruto, quien tomo el artilugio mirándolo como preguntando que tenía que hacer.
Rodando los ojos, Sasuke comento:
- Debes de pinchar tu dedo y dejar tu huella en el pergamino, donde dice tu nombre, ¿ves? …Dobe.
- No me digas dobe, teme – contesto Naruto – es solo que nunca había visto un pergamino en el que valiera más la sangre que la firma. ¿Cómo saben que es mi sangre y no la de un extraño que se hizo pasar por mí?
- Debido a que no es un pergamino común. Está forjado con fūinjutsu para que puedas colocar tu huella a través de sangre. De esta manera, no hay forma humana de romper el contrato de parte de ninguno de los nombres escritos en él.
- Espera, ¿los nombres? Aquí no viene tu nombre teme.
- Puse mi alias, dobe.
- Pero eso no significa que otro teme venga y me diga que se llame igual que tú, y me lleve sin más y yo creyéndole que eres tú, teme.
- Vuélveme a decir teme y sentirás el kunai bien enterrado esta vez.
- Solo estas ignorando que no viene tu nombre
- Te he mencionado que viene mi clave en shinobi.
- …-
- …-
Los dos mirándose ahora arrodillados en el campo, niños con hojas y pasto seco sobre el cabello, uno dorado, el otro de pato.
- Mira, si vamos a hacer esto – Sasuke señalo el espacio entre ambos – tenemos que poner de nuestra parte cada uno.
- Lo que veo aquí no es una condición igualitaria. En todo se expresa mi total apoyo, pero no veo nada de parte tuyo.
- … ¿Qué quieres de mí?
- A ti te mostré algo de mí, lo hice por una razón y es porque algo me dice que confié en ti.
El aire soplando entre ambos era fresco levantando pequeñas hojas y arrojándolas más adelante.
Se quedaron así un largo minuto hasta que los ojos cerúleos se abrieron en su máxima expresión.
De todos los escenarios, nunca imagino que la máscara se removiera de su lugar.
Un rostro de dieciocho años de tez clara, pelo negro oscuro a la altura de la barbilla con flequillo a los laterales, nariz recta, mejillas definidas, mandíbula diamante, labios delgados y rosados todo combinado con ojos demoníacos rojos.
El sharingan se desactivo y escucho por primera vez su voz sin el obstáculo de la máscara:
- Mi nombre: Uchiha Sasuke. Un placer. Ahora firma… dobe.
Una vez bien guardado el sello que mantendría sin escape alguno al rubio, Sasuke reacomodo la máscara sobre su ante brazo derecho, pensando en cómo enfrentaría a Itachi con este nuevo avance.
Tenía una ligera sospecha que Naruto era la pareja de Sakura-san, definitivamente eso explicaría algunas cosas.
Porque cuando llego su escuadrón al pueblo, les contaron sobre dos chicos viviendo juntos, pero solo encontraron a la ninfa en la cabaña.
Porque Naruto pareciera vivir como vagabundo estos días en esa choza decrepita.
Porque Sakura-san pareciera tan molesta a diferencia de su carácter cotidiano, según los aldeanos, pero en ese punto, también creía firmemente que la latosa campesina rosa lo hacía porque así era su humor negro. Un gusto retorcido de esa bruja.
Porque solo había una cama – de tamaño descomunal – en la habitación de Sakura-san.
Sin embargo, la interrogante mayor: si ambos eran la pareja comentada por los aldeanos, ¿Por qué Naruto decidió separarse de ella justo cuando el equipo jōnin hizo su aparición? Hasta el momento de sus sospechas, Naruto había parecido totalmente normal: un leñador demasiado risueño que llegaba con su sádica esposa con conejos recién capturados.
Una imagen mental totalmente posible.
Ahora, todo eso podría explicarse en base al insólito chakra que parecía brotar de Naruto. El Uchiha buscaba en su repertorio de estrategias alguna que pudiera serle útil en esta ocasión.
Pensaba a velocidad luz, cuando un Naruto - estirando su cuerpo cual gato al sol - comento:
- Te mostraré el camino que utilizaron tus zombies para desplazarse.
No pensó de verdad que dicho rubio propondría un avance de verdad.
- Cuando dices cosas así, ¿cómo quieres que piense que no eres el culpable realmente?
Rodando los ojos, el rubio respondió:
- Créeme, no lo hice por ti. No sabía que nos terminaríamos asociando. Aquí crecí, y algunas de las personas que están desaparecidas llegué a conocerlas, convivir con ellas. No sé si lo entiendes, pero mi hogar es todo para mí y si alguien está buscando hacerle daño, haré todo lo posible para detenerlo. – sentencio muy serio.
- Entonces ayúdame a detenerlo antes de que haga algo peor.
- Con Kurai chakura, está tratando de aplicar Meiton, aunque haciendo una suposición por la escala de cuerpos que está tomando, así como la monstruosidad en la configuración del sello que está patentando, sólo está realizando una prueba experimental.
Sasuke no recuerda la última vez que alguien lo había dejado sin palabras, o su equivalente Uchiha: la boca abierta.
Naruto no se veía ni por lejos con conocimiento ninja, al menos no con su camisa de lana color crema y los pantalones caqui.
Por el chakra obtenido del cementerio, sí tenían la teoría del uso de Kurai Chakura, lo cual ya era un delito. El chakra oscuro era como los envenenamientos a nivel chakra; sin embargo, ¿Meiton? Una técnica prohibida, que sólo en las bibliotecas de los prestigiosos clanes se puede encontrar algo al respecto.
De lo que él recuerda es que refiere a una manera de absorber y manipular chakra al robarlo de un oponente.
- ¿Cómo es que llegas a esta suposición? – la facción de Sasuke no traiciono nada en el exterior, aunque su cabeza fuera un caos.
- Por la simbología de los sellos Gusu-Fuuin utilizados. Los kanji Kage los coloco por debajo para ser ordenados por el kanji de Rei, pero escribió erróneo la parte del kanji de Gen o en todo caso, la configuración correcta era el equitativo del Yan en el rango animal dentro del paralelismo del Gen.
- ¿Sabes leer los sellos?
Naruto lo miro mientras ladeaba su sonrisa engreída y ojos azules divertidos. Ignorando su pregunta, continuo con su explicación:
- Por la ubicación del zombie, me enfoqué en los refugios más grandes que estuvieran cercanos. El hecho de que no tuviera torso indicaba que no estaba lejos de donde realmente se escondían los demás. Ubicándose así, únicamente hay dos lugares a los que se pudieron dirigir, uno era la caverna metros allá de la cabaña a la que te dirigí. – le dio una mirada a Sasuke, repasando su expresión al mencionar la cabaña de vivienda falsa.
Al notar que Sasuke seguía imperturbable, prosiguió:
- Acudí hacia allá, y en efecto, todo el séquito se encontraba ahí. Alcance a ver como huía cuando noto mi presencia. Intente detenerlo, pero el mini armamento de zombis fue a por mí, y aunque intente no lastimar a la mayoría, algunos no los pude esquivar tan bien como hubiera planeado. Al final al hombre solo lo vi de lejos, pero lo podría reconocer si vuelvo a verlo.
- ¿Podrías describirlo? – Sasuke estaba intrigado por la historia. No es un shinobi, pero actúa como tal.
- Cabello marrón oscuro, corto, no más alto que tu o que yo, entre sus treinta a treinta y cinco, tal vez más, definitivamente shinobi, llevaba una diadema de aldea, pero no pude ver que aldea estaba inscrita. Oh y una evidente cojera en la pierna derecha.
- ¿Cómo escapo?
- Realizo un jutsu de doton, el: Dochū Senkō, escapo bajo tierra. Intento atacarme bajo el proceso pensando que no lo sentiría, pero logre atraparlo en cuanto salió a la superficie y lo arroje contra la pared de la caverna. Ahí fue cuando el hombre se lastimo la pierna derecha. Sin embargo, fue extraño, no utilizó chakra medicinal oscuro no pudo recuperarse a si mismo. Supongo que estaba agotado de intentar de realizar el Fuuin-Shiki. Después de eso, volvió a realizar el mismo jutsu, pero en esta ocasión hacia fuera de la caverna. Ahí fue donde me atacaron en masa los cuerpos y no pude perseguirlo más.
Naruto explico con más a profundidad una vez que ambos llegaron a la caverna de la historia.
Sasuke confirmo la concordancia de los hechos relatados por el chico antes de preguntar:
- ¿Cómo sabes que se preparaba para el Fuuin-Shiki? – El pelinegro no dejo entrever su curiosidad.
Realmente si hubiera sido por él, ni siquiera hubiera creído en la posibilidad de un ritual y un sello juntos. El Fuuin-Shiki es una técnica utilizada para domar el chakra fuera de control, sin embargo, por la explicación de Naruto, esta tiene una variante al utilizar cadáveres. Por lo general se utiliza únicamente con seres vivos.
- ¿Ves este kanji?
Así, un Naruto muy emocionado, empezó a explicarle a Sasuke porque la posición de los kanjis estratégicamente distribuidos por todo el lugar formaba parte del ritual; la importancia de la concordancia entre los sellos Gusu-Fuuin era primordial, y porque este kanji estaba más debajo de lo que debería y porque la sangre impregnada no debería de ser animal, y esto y aquello.
Cual sensei de la academia, Naruto estaba en su ambiente, explicando como si fuera 1+1 y no entendiera porque se le complicaba tanto al culpable hacer bien los sellos, explico porque el Fuuin-Shiki no había funcionado en primer lugar, todo de manera que Sasuke entendiera cada palabra.
A este punto Sasuke estaba seguro qué estaba frente a una imposibilidad del destino: un maestro de Fūinjutsu.
Este arte estaba en un círculo tan cerrado del alto rango shinobi, que incluso dudaba que Itachi tuviera tal conocimiento como el rubio.
Itachi era excelente, aplicando sellos que conociera desde joven. En cambio, Naruto, parecía entender como si sólo fuera cuestión de entender el objetivo y de ahí desprendería su camino.
Conforme a lo que comprendió, esta prueba en efecto era experimental, podría aplicarse – si todo salía bien para el perpetrador – para una zona masiva de localidades humanas, si es que el tamaño del sello pintado en la caverna era un decir.
En dicha caverna también se encontró lo que se adivinaba como la inmundicia de alguien que ha estado viviendo de forma vagabunda. Indigente. Latas de comida por todo el lugar, así como montones de pergaminos, todos intentando configurar la fórmula correcta para… ¿para qué?
- ¿Tienes alguna idea de porque quiere hacer este ritual? ¿El objetivo?
Cruzándose de brazos, Naruto retomo el panorama general de la caverna.
- El Fuuin-Shiki es para controlar el chakra que no es tuyo a la fuerza, sin embargo, debe de ser un chakra masivo al propio. En este caso, es obvio que lo está intentando hacer para controlar la energía de los cuerpos a través del Meiton. Chakra oscuro es lo que los revivió, pero no puedes tomar chakra real de ellos, no es energía vital. No tienen chakra que puedas controlar con eso, aunque si agregas el Meiton solo es para fingir que lo tienen, pero ejército no puede ser al ser una pila de cuerpos sin vida.
Estaba esforzándose seriamente, ¿porque alguien querría hacer esto? Solo serviría para practicar controlar un poder mayor pero no hay nada que sea mayor al chakra propio más que las propias reservas de alguien. Un migrante al parecer, había llegado a su pueblo y experimentado con bastantes personas únicamente para hacer una simulación de control. ¿Qué sería lo suficientemente poderoso que esta persona quisiera tomar a la fuerza?
- Suena más como alguien que estaría intentando controlar a otra persona aún más fuerte – comento Sasuke, confirmando que había llegado a la misma conclusión que el rubio.
- Sí, pero no hay nada aquí qu…. – Naruto se congelo. ¡Por supuesto! ¿Cómo pudo haberlo pasado por alto? Especialmente cuando el hombre lo ataco, no era un ataque, lo quería amarrar con un sello de cadena que tenía listo en cuanto pusiera una mano en su cuerpo cuando salió de la tierra.
- Dímelo, dime que ocurre – Sasuke tenía una leve idea. Sospechaba que Naruto ya había dado en el clavo.
- No nada, primero debo de confirmarlo antes de decir algo que pudiera ser erróneo.
- ¿Con quién debes de confirmar?
- Con alguien a quien no le agradas.
- ¿Cómo sabes que no le agrado?
- Porque me lo dijo – eso descartaría entonces que su fuente es Sakura-san, debido a que todo este tiempo, Hōrai, el cuervo favorito de Itachi la ha vigilado. La arpía esa no ha hablado con nadie que no sea su escuadrón o uno que otro aldeano en busca de herbolaría.
- Este personaje con quien vas a confirmar, ¿aceptará mi presencia si no hablo?
- ...-
- Entonces no lo confirmarás y me informarás que estas sospechando.
- ...-
- ...-
- Mira, si vamos a apoyarnos en esto para atraparlo vas a tener que confiar en mí. Ya te di mi huella con sangre, no sé qué hace, pero comprendo que dolerá si no cumplo mi palabra. Sólo permíteme ir a consultar algo antes de poderte decirte mi teoría.
Sasuke sopeso las opciones. En efecto el pergamino los ataba, Naruto le había explicado más en los últimos sesenta minutos que Iruka-sensei en tres años, además de que necesitaba informar a Itachi y Shisui los avances, aun así…
- Mañana aquí a la misma hora.
- Sólo tú en ese caso.
- ¿Por qué yo solo?
- Porque sólo a ti te estoy hablando.
- … Haré lo posible pero no puedo prometer nada si mi equipo quiere venir.
- … De acuerdo.
Ambos machos se quedaron momentáneamente de pie mirándose a los ojos. El cerúleo contra el ónix.
- Nos vemos entonces – Naruto intento despedirse torpemente colocando su brazo atrás de su nuca y sonriendo tontamente hacia el pelinegro.
- No te atrevas a no venir, dobe.
- Jamás rompo mi palabra, lo aprenderás teme – el rubio contesto poniéndose serio.
- Adelante dobe, solo dame una razón – Sasuke respondió de forma automática.
Aunque fue una distópica despedida, ambos dieron media vuelta sintiéndose levemente más ligeros. Tal vez esto de confiar en un extraño no es tan malo como pareciera. Aunque pueda ser un enemigo.
De alguna manera, Sasuke se las arregló para contarle a su taicho sobre el descubrimiento de la caverna, así como los kanjis e intento del malhecho Fuuin-Shiki, a lo cual Itachi llego a la misma conclusión a la que habían llegado los chicos. Alguien intentaba de controlar a otro alguien más poderoso.
Durante toda la trama, el más joven de los Uchiha supo que su hermano estaba mirándolo, midiéndolo. Toda la historia era veraz hasta que:
- ¿Encontraste a Naruto, tu sospechoso?
- Lo hice taicho-san
No hubo más palabras por un largo tiempo.
- ¿Cómo lo estas considerando? – pregunto Taicho a su ninja
- Por el momento es un facilitador para la búsqueda y captura del hombre, el cual sabemos que ahora está debilitado de una pierna.
- ¿Cómo conoces esta información?
- Naruto la proporciono.
Nuevamente los dos shinobis se quedaron en el mayor de los silencios.
Itachi siendo Itachi, estaba solicitando más detalles sobre el asunto, sin embargo, Sasuke esta obstinadamente obtuso.
El ninja cuervo estaba contrariado, por un lado, su otouto, su orgullo, le está ocultando información. Algo más que sancionado en el mundo shinobi ya que se considera insubordinación al capitán del equipo, asimismo - en ciertas ocasiones - parecieran las acciones de un traidor.
Por el contrario, nadie conocía a Sasuke como Itachi, y ahí estaba el problema: Sasuke estaba radiante.
Pocas veces en su vida, el hermano mayor había visto así a su pequeño hermano, ni que decir incluso de estar tan extasiado, a su sutil manera, pero ese brillo en los ojos, la sonrisa a punto de deslizarse, y más allá, esa energía tan vibrante que está irradiando de él. Todo eso no lo había visto desde su primera misión como genin, hace tanto tiempo que le duele a Itachi. Sasuke había descubierto algo, y a decir por su nula explicación, tiene todo que ver con ese rubio.
- ¿Deseas continuar tu afiliación con el chico llamado Naruto por tu cuenta? – Itachi sintió un apretón en su corazón cuando vio las emociones pasar por la mirada de su otouto: sorpresa, admiración, confianza y la más impactante, esperanza.
- Así es, adicional a que el civil considera en cierta manera mi alianza con él segura. Mostro desinterés en caso de mayor compañía.
Eso levantó las alarmas en la cabeza de Itachi. Sasuke no era tonto, lejos de eso. El ninja cuervo sabía – de su vasta experiencia en el campo de batalla – que su hermano es y sería un shinobi, creando renombre entre las filas de Konoha sin uso necesario de su apellido.
Sin embargo, el hecho de que un extraño le pida a su hermanito no decirle a nadie sobre su relación, enciende las alertas y no es necesario ser un ninja para eso.
Dando un voto más de confianza en Sasuke para no menoscabar su talento durante su primera misión como jōnin, el taicho comento:
- Debes de informar cada avance y movimiento con respecto a la investigación y los pasos en conjunto con tu facilitador, Hayabusa-san.
- Hai taicho-san.
- Sakura-san, te pido que por favor lo pienses cuidados…-
- Hyo-san entiendo tus mejores intenciones, pero comprendo que tu tarea es entregar una respuesta únicamente; así que envía la mía: no.
- Ni siquiera terminaste de leer el pergamino en su totalidad.
Me reacomodo en mi silla, a la vez que aclaro mi voz, firme y clara:
- Entonces empecemos Hyo-san. Me ofrecen "total y completo apoyo" para mis gastos de mudanza, adicional a un adelanto de tres meses de sueldo, el cual oscila entre los seis a siete mil ryos aproximadamente, si es que soy shōnen. En dado caso que mis habilidades médicas sean superiores se me realizará un tedioso examen, el cual si apruebo, me elevarían dicho salario a alrededor de trece a quince mil, y evidentemente me ofrecen dejar de tener vida social, debido a que viviría veintitrés horas al día en el hospital, soportando a toda clase de personas que sientan el mínimo estrés en sus ajetreadas vidas; y ni que decir de los shinobis que en dado caso, tendría que tener cuidado, ya que pueden asesinarme si sienten que la aguja con que les inyecto las vacunas, se mueve aunque sea un milímetro más de lo necesario. Todo esto bajo el jugoso liderazgo de alguien presionado, seguramente, el triple que yo, por tanto, me haría más entretenido mi nuevo puesto mandándome por café cada mañana.
Alzo mi ceja incrédula, la voz sarcástica:
- Todo a cambio de vivir una vida en paz y tranquila en una aldea caótica y llena de mugre, porque, por supuesto, yo no vivo hoy por hoy una vida en paz y tranquila, ¿verdad? Si me ha faltado algo Hyo-san, por favor, estoy abierta a las críticas.
- En esencia, no te falto nada Sakura-san.
- Gracias por reconocerlo Hyo-san.
Sabían que esta sería mi respuesta. Un rotundo no. ¿Cómo se les ocurre?
Esta semana han visto a uno que otro aldeano pasar por medicamento preventivo.
Cuando cuestionaron porque nadie venía a una cita médica como tal, la amable Chijiro-san les contesto que yo jamás permitía que se enfermarán; y por ello mismo, los trataba y brindaba recomendaciones médicas antes de tiempos de frío o calor.
Aprendí a prevenir cuando existió una epidemia de influenza hace muchos años, es mejor prevenir que lamentar.
Sin embargo, de ahí a pensar que yo jugaría a la doctorcita en Konoha porque me ofrecen "mejores prestaciones" que mi propio hogar me hace creer que no eran tan inteligentes como pensaba.
- Podrías verlo como una oportunidad.
Y ahí va Hayabusa-san a reafirmármelo.
- Oportunidad dices. Y yo pensando que no tiene nada que ver el hecho de que este tipo de propuestas sólo me lo han presentado a mí, pero el mejor constructor del pueblo no tiene la misma misiva que yo. Es decir, están escogiendo únicamente aquellos con disposición para la medicina, lo que me hace pensar que están reclutando aprendices para médico por la falta de personal, es por ello, por lo que prácticamente se eleva al doble el sueldo una vez que se aprueba el examen de finalización de estudios, y será el porque te ponen a trabajar desde antes de graduarte, y eso se explicaría si es que tienen una gran descompensación versus la población a la que hay que tratar medicamente. Dicho todo eso, parecería que ser médico en Konohagakure es más un castigo que una "oportunidad", pero claro sólo soy una niña de campo, que no reconoce una cuando se topa con ella de frente, ¿no es así?
- … Eres francamente aterradora – dijo el enmascarado de halcón, quien estaba limpiando su kunai - ¿eso era sangre? - en la engawa del jardín trasero.
Era una noche fresca por lo que estábamos sentados en la engawa, bebiendo té antes de ir a dormir, cuando Hyo-san me entrego un pergamino con el sello del Hokage, "un honor" o una estupidez así menciono cuando me lo dio a leer.
- Hayabusa-san, por favor. Sakura-san, entendemos tu sentir y no es una obligación. Nuestra intención es informarte de los beneficios, sin embargo, no te forzaremos a escucharlos si no te sientes capaz de realizar dicho servicio – El líder del grupo estaba… ¿Qué me dijo?
- ¿Crees que soy incapaz, Karasu-san?
- No importa lo que yo creo Sakura-san, si no lo que tu sientas y en efecto, si la incapacidad es un problema, no lastimaremos tu autoestima presionando más lejos.
Lo mire como si no pudiera creer que quisiera aplicar psicología inversa conmigo; ¿qué le hace pensar que caeré en eso? Gruñí:
- Tienes santos gallardos pantalones para decir eso, mi querido ninja-san.
- Veo que la afirmación de mis palabras te pone emotiva Sakura-san.
- ¿Sabes que me podría poner realmente emotiva, Karasu-san?
- Por favor siéntete libre de expresarlo, Sakura-san.
– Hayabusa-san,- gire mi cabeza ordenando- ven aquí.
Hayabusa-san se quedó quieto, volteando a mirarme muy cautelosamente.
- ¿Para qué?
- Ahora – ordene sin opción a negativas.
Aprendí que con ellos cada vez que impliques los modales y la buena educación pondrán atención a la brevedad.
Aún me sorprende que ninguno de ellos me diga algo sobre mi hábito por interrumpir cuando hablan.
- Por favor, no quiero sufrir sólo porque te molestaste con Taicho-san.
- ¿Te pedí que hablaras? No. Entonces callado y quieto. Por favor.
Había notado desde la tarde que Hayabusa-san tenía cierto dolor en su hombro, como si hubiera golpeado duro contra algo, se notaba en su forma de no apoyarse en ninguna pared como ha acostumbrado desde que llego a mi casa.
Se sentó justo al lado de mí, entre Karasu-san y yo, sobre la engawa. Tome su mano con firmeza. Se retrajo levemente del dolor. Por supuesto, ninjas tontos y su supresión ilógica a fingir que no hay dolor. Eso déjalo para el campo de batalla, niño.
- Sobar un hombro lesionado no probará tu habilidad médica, Sakura-san.
- Por supuesto Karasu-san, suerte para Hayabusa-san que no le sobaré el hombro.
En el momento en que terminé la última palabra, clavé mi dedo índice en medio de su esternón. Aquel era un punto llamado mar de tranquilidad o simplemente CV-17, los médicos lo utilizaban mucho en terapias y para pacientes nerviosos.
Era un punto de presión que debido a su ubicación influía en todas las funciones del cuerpo, para bien y para mal. Pulsado con la incorrecta cantidad de chakra podría dañar gravemente las funciones cerebrales o incluso el funcionamiento de algunos órganos.
Me aseguré de hacerlo bien, no quería a dos posibles hermanos mayores peleando por mí cabeza.
Únicamente había tomado su hombro para mantenerlo estable mientras hacía presión.
- Simplemente no cargues cosas pesadas por hoy, y reposo absoluto hasta mañana.
El ninja empezó a mover su hombro totalmente normal, incluso hizo algunos movimientos de calentamiento para katas básicos y volteo a mirarme.
- Ya no duele, pero un esguinc…
- No era un esguince, por poco. Déjalo reposar y no lo uses mucho hasta no obtener descanso. Mañana ni siquiera lo recordarás…. – suavice mi voz al continuar - …Y de nada.
- … Arigatou.
Voltee a mirar a los otros dos ninjas que nos miraban.
- Ahora ¿quién sigue?
Un ronquido suave provenía de Hyo-san cuando termine con el masaje de espalda, cuello y hombros que le aplique. Realmente estos shinobis comen y beben dolor. Muy lindos cuerpos y todo, pero si no los cuidan del estrés en exceso les podría repercutir a futuro.
Karasu-san seguía sentado en la engawa. El té ya terminado mucho tiempo atrás cuando me uní a él nuevamente.
- Por favor acepta sinceramente mis disculpas Sakura-san. No era mi intención hacerte sentir mal o inadecuada con tus propias capacidades, cuando conozco parte de tu potencial. Un error de mi parte que no volverá a ocurrir.
- Basta Karasu-san, cada vez que me hablas con tanta propiedad siento que soy una señora feudal… o una sociópata a la que tratas con sumo cuidado.
- No me atrevería a cometer el error de encajarte en el papel de señora feudal Sakura-san.
- De saber que te gustaría tanto el sadismo, hubiera dejado que te comieran los lobos la primera noche.
- ¿Ves cómo nunca podría meterte a la fuerza en el perfil de señora feudal?
- ¿Realmente hay diferencia entre ambos?
- No ves la diferencia debido a que estas acostumbrada a la tiranía de tu mandato y adoración de tu feudo.
Una risa suave, negando con la cabeza, es lo que brota de mí en mi contra. No puedo callar a este shinobi, lo que es más, no quiero que deje de hacerlo. Es muy buen conversador.
Nos quedamos un rato más disfrutando el agradable frescor, la luna estaba en su plenitud, sin nubes en el cielo y cada estrella que había salido a saludar estaba disponible a la vista.
Mi falda larga y los mechones sueltos de mi cabello giraban, bailando la canción nocturna.
- Es una buena decisión.
Me giro para observar a mi melancólico compañero sólo para encontrar que me estaba viendo. Desde hace cuánto tiempo me miraba, no tengo idea.
Supe a que se refería. También supe porque lo decía; él no apoyaba estas ideas. Al menos no así.
- No quise ofender a tu aldea, es sólo que… - suspiro – Aquí, no sólo es un lugar para mí, todos mis recuerdos, todo lo que conozco y amo está aquí, la definición de mi propio yo, es esto. Esto es todo lo que soy. Alejarme sería… sentir que me pierdo.
- Puede parecer que lo digo únicamente por decir, sin embargo, creo entender lo que mencionas Sakura-san. Mi pueblo es mi hogar, aquellos a quienes admiro y aprecio están ahí, no me veo yaciendo en otra comunidad… aunque la mía sea una aldea "caótica y llena de mugre" … - lo dijo con un tono serio, sin embargo, note muy sutilmente la diversión.
- Oh no, por favor, te pido que lo olvides, onegai – cerré los ojos agachando y negando con la cabeza mientras se deslizaba una sonrisa de vergüenza.
- No sé de qué hablas Sakura-san, sólo hablábamos de cómo es un "castigo" vivir en Konoha.
- … No lo dejaras, ¿verdad? – continúo riendo en mi contra.
- Es la primera vez que veo que pierdes el control sobre tu carácter, permíteme saborearlo.
- No te preocupes, medio año más aquí y ya no querrás "saborear" nada.
- Díselo a Hayabusa-san. Esta encantando con esa tarta que le hiciste de tomate con carne, sazonado con agrias disculpas.
Una tonta risa broto de mi cuando sentí que él únicamente se reía de mi desgracia emocional.
Tonto.
El silencio entre nosotros era cómodo, incluso normal. Pareciera que tuviéramos años tratándonos de esta manera, simplemente sentándonos.
Una vez que procedíamos a descansar, me ofrecí:
- ¿Quieres que te enseñe un buen masaje, ninja?
- Me temo que tendrá que ser otro día, Sakura-san.
- Te ves cansado, Karasu-san.
Él guardo silencio esta vez y me miraba, presentí que estaba sorprendido de que me hubiera dado cuenta de su estado.
- Se nota tu cansancio Karasu-san; sin embargo, no me meteré en asuntos que no son míos. Un masaje únicamente para que puedas descansar bien – lo intente una vez más.
- Gracias Sakura-san, otro día sería preferible.
Asentí, sin dejar de preguntarme porque me sentía derrotada:
- De acuerdo Karasu-san. Si algún día lo necesitas, sin problema avísame. Te haré un descuento.
- ¿Me cobrarías?
- ¿Por qué no te cobraría?
- Resolveremos una situación precaria en tu pueblo.
- Con mayor razón. Con tantos rumores viciosos sobre nuestro pueblito, ¿quién vendrá ahora a dejarnos sus valiosos ryo? Debo sangrarte hasta que pueda recuperar mis arcas – dije actuando tan dramática.
- Descansa Sakura-san – su voz sonaba con un toque muy sutil de diversión.
- Tú también Karasu-san, buenas noches.
- Buenas noches, Sakura-san.
Nos despedimos en nuestras respectivas puertas. Yo estaba cerrando mi puerta cuando note que él seguía ahí de pie, solo mirando.
Cerré la puerta, despidiéndome en silencio de la máscara de cuervo.
Aun después de ponerme el pijama, acurrucar a Bastet a mi lado y acomodarme en la cama, no había entendía porque mi corazón corría erráticamente.
Definitivamente he sido malcriada.
Esto de no utilizar chakra natural, ni mencionar liberar mi propio chakra como me plazca, está subiendo mi frustración a niveles insospechados de descontrol.
He aflojado ligeramente la guardia con la pandilla de ojos rojos, especialmente porque al parecer seis días es tiempo suficiente para que mi persona se acostumbre a su presencia.
He descubierto varias cosas sobre ellos que me parecen francamente detestables.
Caminar sin escuchar sus pasos podría entrar en mi top de cosas por las que debo golpearlos. La cantidad de veces que me han asustado cada vez que aparecen detrás de mi mientras estoy entretenida hablando con las flores o dando de comer al cuervo invocatoria – por favor, a este momento ni siquiera me vigila – sólo es igual a la cantidad de vergüenza en mi cara cuando al abrir la puerta del baño encontré a uno - no tengo idea de a cuál - en la ducha de cristal transparente.
No es que no haya visto un hombre desnudo anteriormente. Si me pagarán un ryo por cada vez que Naruto anda desnudo por la vida y mis ojos lo han padecido, tendría suficiente para pagarle al Daimyo la propiedad completa del bosque – aunque no sea realmente suyo -.
Tanto en mis lecciones médicas como en la práctica shinobi, el cuerpo masculino ha estado ahí, disponible para mi estudio.
Pero algo tiene que el hecho de que sea mi baño, mi ducha, que realmente no quise volver a entrar a ese lugar por un rato. Un extraño sentimiento recorriendo la espina dorsal.
Por el contrario, así como se dice lo feo, también hay que contar lo bueno. Bueno, lo que no esta tan mal.
Son caballerosos, eso está clarísimo. Excelente educación de crianza. Los aldeanos hombres son muy amables conmigo; sin embargo, estos enmascarados están en otro nivel.
Incluso disfrutan una buena celebración de te tradicional. El chadō, un gusto adquirido por yama-uba, al parecer es muy tranquilizante para ellos, ya que dejaron por un momento todo lo que estaban haciendo, acompañándome al entorno tranquilo y sereno, simplemente deleitándose con el sabor.
No permiten que siquiera levante una silla – no sea que me desmorone -, y cada traste utilizado por ellos, es limpiado por su usuario. Incluso Hyo-san pareciera haberse apropiado de algunas de mis tareas haciendo una limpieza rápida por la cabaña y barrer las hojas caídas.
A excepción de mi pozo, el cual fue la consecuencia del entrenamiento ninja con ninjutsu con katōn, no han roto ni un plato. Además de que su trato conmigo siempre es cordial, incluyendo a Hayabusa-san quien los últimos dos días ha mostrado un carácter más controlado, es más como distante.
En cambio, Karasu-san ha demostrado ser una persona digna de conversación.
Han estado haciendo avances a tamaños agigantados dentro de su misión.
Aparentemente, el sello que encontraron no es de transmutación normal. Ahora, la transmutación de por sí no es normal. El sello aparentemente toma la vida de un cuerpo, en este caso un perfecto cadáver, y es capaz de tomar la energía que hubiera contenido este ser humano.
El hecho de que hayan "caminado" cerca de cien cuerpos, daba a entender que podrían estar haciendo un mini ejército, del cual no es muy seguro. Si el torso móvil que encontró Hayabusa-san es un indicativo de la nula fuerza con la que revivieron los cuerpos, adicional a su incoherente forma de buscar pelea, entonces un ejército queda – levemente – descartado.
Los caminos acuíferos utilizados para esta desgracia barbárica los llevaron hasta una caverna – sospechosamente cercana a una cabaña abandonada recientemente utilizada – en donde localizaron a unos cuantos cuerpos, deshechos.
El refugio de quien fuera que estaba detrás de esto había sido mudado horas antes de que los ninjas pudieran encontrarlo, eso sólo significa que – con la carga de noventa putrefactos encima – no pudo ir lejos. Sólo es cuestión de tiempo.
Fue durante sus lapsos de lo que considero, descanso muy necesario, que Karasu-san se acercaba y se sentaba a mi lado cuando leía, o sólo se quedaba mirando lo que sea que estuviera haciendo. Incluso una vez se ofreció a cosechar las kyoho. Una actividad tan relajante en donde no se necesitaban las palabras para pasar un rato agradable.
Una noche, mientras Hyo-san estaba leyendo mi favorito de Sherlock mientras acariciaba a un Bastet muy risueño en el sofá, Karasu-san y yo teníamos los mazos de uta-karuta en la mesa.
- Debo decir que me han sorprendido gratamente.
- ¿Te hemos sorprendido y gratamente dices Sakura-san? ¿A qué debemos esta sorpresa mayor para nosotros? – interrogo el cuervo, quien seguía revisando el mazo torifuda que le asigne.
- No son para nada como hubiera esperado.
- ¿Esperabas que fuéramos más sangrientos que tú? – Murmuró Hyo-san
- Esperaba que fueran menos agradables – mire mi mazo ¡Bingo, tengo uno!
- ¿Habías tratado anteriormente con algún shinobi?
- Si
- No fue una experiencia agradable – intuyo Karasu-san, encontrando más pares de su lado.
- En efecto.
- No tenía conocimiento sobre alguna contratación anterior de servicios shinobi para el pueblo.
- No fue una contratación.
Silencio.
- ¿Puedo preguntar cómo conociste a este shinobi?
- Por supuesto. Mi hermano y yo tuvimos cierto… altercado en un viaje a Kumogakure hace años sin razón ni sentido.
- Tu hermano, él… - Karasu-san detuvo su oración.- No lo ves aquí ¿verdad? – le respondí a su muda pregunta.
Dejando pasar unos segundos de duelo, como la gente normalmente hace, él comento firme mientras que Hyo-sa parecía un tanto lúgubre:
- Lo siento mucho – sentí su mirada.
Su cabeza y la mía inclinadas sobre la mesa de madera con el juego extendiéndose sobre nosotros.
- No te preocupes Karasu-san, fue hace tiempo.
- Sin embargo, eso no lo hace menos doloroso, Sakura-san.
- Habría personas que no concordarían contigo.
- No aplica contigo, Sakura-san.
Fruncí levemente mis cejas:
- ¿Cómo sabrías eso?
- Por la forma tan cuidadosa en que tratas a todo aquel a quien llegas a conocer. Te gusta aquello que puedes controlar y mantener bajo tu cuidado.
- Puede ser mi carácter bondoso y caritativo de nacimiento, ¿lo has pensado?
Hyo-san es quien entra en acción ahora:
- Tú no tienes carácter bondadoso.
- No sabía que eras tan inconsciente de tu propio bienestar al referirte de esa manera de la persona que prepara tu alimento.
- Eres desconfiada por naturaleza y hasta no sentirte segura con alguna situación que consideres incómoda, no actuarás de otra forma que no sea tu blindaje.
- Por favor ilumíname, ¿cuál es mi blindaje entonces?
Karasu-san me hizo girar la cabeza con su voz, cuando fue él quien respondió:
- Te gusta presionar a los demás para que los incómodos sean ellos.
- No es verdad, a ti no te presione jamás Karasu-san.
- No te incomoda mi presencia.
- Hayabusa-san no me incomoda y me encanta presionarlo.
El otro shinobi dejo salir un murmullo divertido que sonaba mucho a ¡Pequeña campesina traviesa! El ninja cuervo prosiguió:
- En efecto, sólo lo haces para mantenerte en forma.
- ¿Escucho aprobación en tu voz a mi decisión de reducir a gelatina a tu ninja, Karasu-san? – sonrió tenuemente.
- No he demostrado lo contrario, Sakura-san.
- ¿Entiendes ahora porque digo que eres una agradable sorpresa?
- Te sorprendes de cosas tan ínfimas, Sakura-san.
- ¿Ah sí? Cuéntame que otra cosa ínfima, Karasu-san.
No me había percatado que durante la conversación habíamos colocado los codos sobre la mesa de tal manera que nuestras cabezas quedaron inclinadas, acercándonos mutuamente.
Este tipo de conversaciones se habían hecho más frecuentes. En especial, cuando simplemente olvidaba que él traía máscara. No recuerdo el momento en que deje de preguntarme como sería la expresión facial de cada uno.
Era tonto olvidarse de eso - obviamente -, en cambio, llego un punto en qué para mí, su rostro era la máscara misma, no había más. Para mí, él se había convertido en un espíritu cuervo, oscuro, misterioso y altamente leal, al que gustaba de darle guerra verbal sin tregua.
Me quede mirándolo fijamente sin esperar respuesta. Sus frías cuencas estaban dejando traspasar la luz a sus ojos, ahí estaban, Hola señores ojos. Por un momento, creí ver un brillo peculiar, juguetón me devolvía la mirada.
Cof, cof.
Una tos sonó a mi derecha.
- Si ya terminaron de maquivelar sobre como deshacerse del cuerpo de Hayabusa-san, podemos prepararnos para ir a buscar... – Hyo-san se interrumpió a sí mismo.
Un sonido estruendoso aunado con un temblor que hizo estremecer mi cabaña nos asustó a los tres.
Corrijo, me asusto en el grado que no pude procesar porque de repente yo estaba levitando por encima del suelo, hasta que sentí un par de brazos duros apretar mi cuerpo mientras Karasu-san me cargaba fuera de la casa.
Cuanto nivel. Ni siquiera sentí cuando el viento toco mi rostro.
Cual princesa estaba siendo cargada por el cuervo mientras Hyo-san tenía su vista roja sobre la montaña, a un costado.
Una línea de humo espeso y oscuro botaba de un punto entre los árboles, los cuales parecían estar en llamas. Inmediatamente pensé en Naruto y si era parte de esto, esto no figuraba en mantener su perfil escondido, ¿sería entonces el culpable de la desaparición de los cuerpos el que estaba detrás?
- Sakura-san, debemos acudir inmediatamente, por favor discúlpanos – Dijo Karasu-san, muy tranquilamente a pesar de que estaba tenso. Hayabusa-san había mencionado que tenía que buscar algo en el bosque y se fue hacia el este, de donde brota todo ese denso humo.
- Por supuesto Karasu-san – mencione tratando de reflejar confusión.
Tomando vuelo, ni siquiera supe cuando salieron del claro. Eran demasiado rápidos.
Tanto por usar chakra, ohh… maldición.
Naruto, sólo espero que no seas tú, porque de lo contrario, si ellos no te asesinan, lo haré yo.
Naruto acudió con Bosu-sama para verificar si en los meses previos al primer cuerpo desaparecido, alguien estuvo bordeando los límites de la montaña desde el este. Alguien no perteneciente al pueblo.
- A decir verdad, sí. Pero nunca lo vimos realmente, no tocamos el este, no es nuestro. Sin embargo, el olor que expedía ese humano. – Bosu-sama retrajo la nariz, en expresión de asco – Era horrible, como si estuviera impregnado con muerte y putrefacción. Sin embargo, mis cachorros un día aullaron comentando que estuvo vigilando su cabaña, varios días al parecer, pero como jamás se acercó nosotros no les dimos aviso ni a ti ni a Sakura-chan, preocupaciones innecesarias.
Bosu-sama se percató que en algún momento Naruto había empezado a empalidecer.
- ¿Naruto-kun?
- …Creo que ya sé porque está aquí… y no es agradable.
Itachi no sabría hasta más tarde cuánto le había omitido contar Sasuke sobre Naruto.
El cuervo de invocación colocado sigilosamente bajo genjutsu desde un día anterior, le mostraría sobre algunos sucesos que resultaban por demás interesantes, empezando como es que el chico rubio que responde al nombre de Naruto era extraordinariamente parecido al Yellow Flash de Konoha.
El fallecido Yondaime Hokage. Namikaze Minato.
