Buen día, continuamos con la actualización de la historia, espero les guste el siguente capítulo. Les recuerdo que los personajes no me pertenecen, sin embargo la historia es completamente mía y NO es para menores de edad, así que te pido por favor te retires. Muchas gracias por tú comprensión.
EL ABUELO WILLIAM
27
El escándalo que se había hecho por la condena de Neal había golpeado duramente a la familia Andrew, quienes estaban también envueltos en el ojo del huracán, ocasionando que los padres de Patricia y de Annie dudaran de mantener la relación de sus hijas con los Cornwell.
-Siento mucho que hayan resultado afectados, muchachos. – Dijo Anthony a Archie y a Stear cuando se enteró de las intenciones de las familias de sus prometidas.
-No te preocupes Anthony. – Mencionó Archie primero. – De todas formas Annie y yo ya anunciamos nuestro compromiso y no es posible que la señora o el señor Britter quieran hacer más grande el escándalo al rechazarlo. – Dijo el elegante joven seguro de haber hablado con sus futuros suegros, además Annie tampoco estaba de acuerdo en dejar escapar la oportunidad de casarse con Archie después de haber estado enamorada tantos años de él y haberlo por fin conquistado.
-Además si los padres de Patty no están de acuerdo, podemos aplicar la cláusula en la que dice que aquel que no cumpla con lo estipulado irá a la cárcel. – Dijo Stear ante el asombro de Patty y los demás.
-¿A la cárcel? – Preguntó Patty, quien no estaba enterada que existiera una cláusula como tal. Anthony y Archie comenzaron a reír demostrando que era una broma de Stear.
-No te preocupes Patty, no hay ninguna cláusula como tal, pero si te aseguro que si tu padre decide romper el compromiso, te robo. – Dijo de nuevo el de anteojos seguro de que no permitiría que nadie se interpusiera entre ellos.
-¡Stear! – Dijo Patricia avergonzada por las palabras de su novio.
-¿¡Qué!? ¿Prefieres casarte con un viejo gordo y feo a irte conmigo? – Preguntó Stear mirando fijamente a Patty, intentando reprimir la risa que tenía contenida en su garganta.
-¡Por supuesto que no! – Decía tímida, recordando que su padre había recibido otras propuestas antes a la de Stear. – De todas formas mi padre no creo que rechace el contrato que le presentaron. – Dijo de nuevo avergonzada por lo que su padre había hecho, ya que le causaba mucha vergüenza que la había vendido al mejor postor. Stear vio en los ojos de Patty la pena que esto le causaba y la acercó a su pecho.
-Tranquila Patty, pronto serás mi esposa y formaremos nuestra propia familia. – Decía seguro que no la dejaría ir, así como Anthony no había permitido que nada ni nadie se interpusiera entre él y Candy, así tampoco él se dejaría amedrentar por unos cuantos asiduos al chisme, su situación no era tan difícil como había sido la de sus primos y sabía que podrían salir triunfantes mientras se mantuvieran todos juntos y unidos.
-Tal vez sea mejor que nosotros no asistamos al evento. – Dijo Anthony con pesar, demostrando que como él había sido el motivo de tal escándalo, lo mejor era que ni él ni Candy se presentaran a la fiesta de compromiso.
-De ninguna manera, Anthony. – Dijo Stear seguro de que quería que su primo y Candy estuvieran presentes en su celebración. – Tú fuiste el que hizo posible nuestro compromiso, no me siento avergonzado de lo que sucedió, al contrario me siento orgulloso de la manera en la que defendiste a tu esposa del imbécil de Neal, todos deberían de seguir tu ejemplo y defender así a la mujer que aman. – Decía Stear orgulloso de su primo, seguro de que él también hubiera actuado de la misma manera, y más porque sabía que Anthony también lo hubiera apoyado hasta el final.
-Gracias hermano. – Le dijo con una sonrisa que reflejaba el cariño que se tenían como familia, mientras Candy lo veía igual de agradecida por todo lo que había dicho. - ¿Entonces a celebrar? – Preguntó Anthony seguro que el compromiso se llevaría a cabo como estaba programado desde un inicio.
-A celebrar. – Dijo Stear seguro de que la celebración del compromiso se hiciera en la mansión de Chicago.
Los preparativos del compromiso de Stear se llevaban a cabo rápidamente y la familia de los Cornwell llegaba para celebrar por todo lo alto el compromiso de su hijo mayor, compromiso que según la tía abuela se había retrasado por la guerra, todo estaba listo para la gran fiesta que se llevaría a cabo en la mansión, la primera después del gran escándalo de Neal y la primera que se organizaría sin la tía abuela y bajo el mando de Anthony, quien se sentía hasta cierto punto nervioso porque no quería que la fiesta fuese un fracaso gracias a lo que había acontecido semanas atrás.
-Tranquilo, todo saldrá bien. – Le decía Candy segura de que así sería, ella tenía la confianza de que las personas invitadas asistirían al evento, si no era para felicitar a los futuros novios por lo menos sería para saciar la curiosidad que tenían por conocer al patriarca del clan.
-Así lo espero pecosa, no sería justo que Stear también pagara las consecuencias de lo hecho por Neal. - Dijo Anthony con una sonrisa a su esposa, quien estaba como siempre a su lado. Candy sonrió y lo besó en los labios para calmar sus temores.
Anthony se dejó llevar por la caricia que Candy le mostraba, comenzando a acariciar su rostro con ternura, bajando sus manos después por su cuello hasta llegar a su cintura y aferrarla así a su cuerpo, sintiendo como el calor que emanaba de ella comenzaba a invadirlo para atraparlo en ese vorágine de pasión tan intensa que aún demandaban sus cuerpos.
A Anthony no le importó que ya estaba casi listo para bajar, por el contrario se volvió a deshacer de sus ropas y acomodó a Candy encima de él mientras caminaba de espaldas para encontrarse con un banco que había en la habitación y poder así hacerle el amor antes de recibir a los invitados. Candy sonrió tímida al ver las intenciones de su marido, quien se desvestía repentinamente ante sus ojos, dejándola admirar una vez más su bien esculpido cuerpo. Era imposible que las ganas en ella no despertaran al ver la disposición que Anthony mostraba frente a ella, siempre listo, siempre dispuesto y firme para ella.
-¡Candy! – Fue el gemido que salió de los labios de Anthony al sentir como el cuerpo de su esposa iba bajando para aprisionar su cuerpo. El rubio se estremeció al sentir como su cuerpo entraba en el de su esposa, era maravilloso volver a sentir el calor de su cuerpo envolviendo el de él.
-¡Anthony…! - Gimió Candy al sentirse llena de él, comenzando a moverse lentamente de arriba hacia abajo para empezar a estimularlo. Sus ojos se fijaron en los de ella y una mirada cómplice volvió a atraparlos, envueltos en ese efecto que producían con sus miradas, el mundo desapareció por unos momentos, no había nada más a su alrededor, tan solo sus cuerpos envueltos en llamas demostrándose una vez más el amor y la pasión que se profesaban.
-Eres hermosa… - Decía Anthony al descubrir el cuerpo de ella, quitando la estorbosa bata que le impedía ver la belleza que poseía. Él admiró su cuerpo desnudo conectado al de él, mientras sus senos se erguían estimulados por la pasión. Candy cerró los ojos y los ofreció a su esposo, quien sonrió triunfante por aquel honor otorgado por ella. Los atrapó con sus manos acercando sus labios para saborearlos, Candy se estremeció al contacto y mantuvo sus movimientos lentos y sensuales, disfrutando las emociones que él le provocaba con su rigidez.
Candy gemía cada vez más audible mientras Anthony seguía con su estimulación sobre los bien formados senos de su esposa, los cuales había aumentado su tamaño víctimas de su embarazo. El cuerpo de Candy se tensó casi de inmediato, le gustaba sentir aquella estimulación que la llevaba al paraíso de manera inmediata. Anthony sonrió satisfecho al sentir que el cuerpo de su esposa se estrechaba en su interior atrapándolo con fuerza para avisarle que ya estaba lista para su liberación.
Candy arqueó su cuerpo y calló sus gemidos por unos instantes para abandonarse al clímax al que despertaba de manera intensa. Anthony la veía maravillado viendo como ella seguía moviéndose encima de él mientras se liberaba. Era un espectáculo ver la pasión y la sensualidad de su esposa removerse sobre él, disfrutando su acto de amor.
-¡Eres maravillosa! – Le decía satisfecho por haberla complacido. Candy sonrió y se acercó a besar sus labios. Anthony la sostuvo por los glúteos y la guió en sus movimientos una vez más, Candy se dejó llevar a su ritmo, comenzando a moverse al mismo tiempo que él, quien buscaba ahora su propia satisfacción. Los movimientos de Anthony se hicieron más intensos, más rápidos mientras con ambas manos sostenía a su esposa por las caderas, acelerando el ritmo del encuentro de sus intimidades. Un sensual alarido, un gemido, y un movimiento lento fue la respuesta de sus cuerpos que terminaban ansiosos con su faena. Anthony sostenía con fuerza las caderas de la rubia para evitar lo abandonara en el proceso, manteniéndola unida a él hasta que el clímax terminara de azotarlos. El ritmo de su sensual danza fue disminuyendo poco a poco, sus movimientos se iban alentando mientras sus ojos aún cerrados se abrían lentamente para fijarse en los contrarios.
-Eres maravilloso. – Dijo Candy en cuanto abrió sus ojos y los fijó en su amado. Ella amaba la manera en la que él le hacía el amor, adoraba la manera en la que se esforzaba en llevarla al límite antes de satisfacerse a él mismo.
-Tú eres maravillosa. – Le dijo totalmente enamorado y agradecido por haberle regalado una vez más una maravillosa entrega. – Gracias por siempre estar dispuesta para mí Candy… - Le decía besando sus labios, mientras con una de sus manos acariciaba sutil y delicadamente uno de sus senos para después llegar hasta su vientre, el cual se mostraba apenas un poco perceptible abultamiento. Candy sonrió por sus palabras, con las cuales le agradecía su disposición para ser amada, pero cómo no estar siempre dispuesta si él se encargaba de llevarla directamente al paraíso, cómo no estar dispuesta a dejarse amar por su cuerpo si él era el que le había enseñado ese camino sin retorno el cual seguía maravillada por recorrerlo, seguía necesitando de aquellos recorridos que mantenían noche y día y que por primera vez lo hacían a media tarde, aprovechando que no habían ido a laborar ese día.
-Te amo Anthony. – Le dijo Candy aún dispuesta a más. Anthony sonrió y se levantó con ella aún unida a él, dirigiéndola hasta la cama, ignorando el llamado de la puerta para continuar con su entrega. Candy la miró apenada al escuchar que Dorothy llamaba a la puerta dispuesta a ayudarla a vestirse. Anthony le sonrió de lado y la recostó en la cama, sin salirse de ella comenzó a moverse una vez más en su interior.
-Volverá más tarde. – Le dijo sin detener sus sensuales movimientos. Candy pronto se olvidó de Dorothy y se dedicó a sentir el cuerpo de su amado que se encontraba una y otra vez con el propio logrando hacerla gemir nuevamente.
Anthony continuó con sus movimientos, observando como el rostro de Candy se tornaba rojo una vez más, mientras el sudor aparecía en su frente víctima del calor de sus cuerpos, sus miradas se encontraban y ambos comprendían que nuevamente estaban a punto de ceder a su límite. Anthony besó sus senos y Candy ahogó sus gemidos al sentir como Anthony explotaba una vez más en su interior para después ella alcanzarlo segundos después y liberarse con aquella maravillosa demostración de amor.
Su respiración se detuvo por unos segundos, mientras el calor que los envolvía comenzaba a sofocarlos al hacerlos presa con su intensidad, poco a poco alcanzaban una vez más el ritmo normal de sus pulsaciones, mientras sus corazones volvían a latir al mismo ritmo de su amor.
-Creo que necesitaremos un baño de nuevo. – Dijo Candy apenada al sentir como la liberación de sus cuerpos los abandonaba. Anthony sonrió enamorado, asintiendo para darle la razón a su amada y dirigirla nuevamente al cuarto de baño.
Anthony terminó de vestirse una vez más y se fijó en la hora.
-Creo que estaremos listos justo a tiempo. – Dijo sonriendo travieso al ver que su esposa todavía no estaba lista.
-Creo que tú estarás justo a tiempo. – Dijo Candy cruzando sus brazos como un falso reclamo. Anthony se acercó a ella para besar sus labios con delicadeza.
-Le diré a Dorothy que venga a ayudarte. – Mencionó de nuevo ante el sonrojo de la rubia quien sentía pena por lo sucedido anteriormente. – Tranquila amor, no creo que para Dorothy sea algo fuera de lo normal entre una pareja que se ama. – Dijo para tranquilizarla, sin embargo para la rubia seguía siendo penosa la situación.
Anthony salió de la habitación en busca de Dorothy quien de inmediato acudió a la habitación de la rubia para ayudarla a vestirse.
-Vamos Candy, aún estamos a tiempo. – Menciono la pelirroja con una sutil mirada a la rubia, quien se limitó a asentir sin mencionar nada al respecto.
Dorothy con su experiencia logró que Candy estuviera lista a tiempo para bajar en compañía de su esposo, quien la esperaba en el salón principal junto a un Stear que caminaba nervioso.
-Tranquilo Stear. – Le decía Archie a su hermano, ambos sabían que era probable que muy poco o tal vez nadie acudiera a la celebración de su compromiso. Anthony volvía a sentirse tenso por la situación, sin embargo la aparición de la rubia frente a él ayudó a que todos sus nervios se alejaran por completo.
-¡Te ves hermosa! – Dijo el rubio ignorando a su primo quien seguía nervioso sin dejar de caminar de un lado a otro. Candy sonrió tímida extendiendo su mano para alcanzar la de su príncipe.
-Gracias, se hace lo que se puede. – Dijo Stear distraído con la expresión que Anthony dirigía a su esposa.
-¡Stear! – Dijo Archie llamando la atención de su hermano.
-¡Lo siento! ¡Son los nervios! – Dijo Stear en su defensa, para luego mirar a Candy y sonreirle. – Es verdad Candy, te ves hermosa. – Le dijo con una sonrisa delicada, feliz porque sus primos eran muy felices.
-Gracias Stear. – Agradeció Candy sin poder evitar el sonrojo de su rostro al tener aquella mirada azulada tan intensa puesta sobre su imagen.
El vestido que Candy llevaba era uno color rosa que caía sutilmente por su figura hasta sus pies, cubriendo sus hombros pero dejando la parte trasera descubierta con un sutil escote. Sus cabellos habían sido recogidos para dejar su cuello despejado y lucir así las joyas de la familia Andrew, joyas que habían pertenecido al clan por generaciones y que ahora portaría ella a partir de ese momento al ser la representante máxima de la familia.
-¿Vamos? – Preguntó Anthony tomando la mano de su esposa para dirigirse puntual a la entrada de la mansión, lugar donde debían recibir a los invitados.
Con los nervios a flor de piel Anthony y su esposa, seguidos de Stear tomaban el lugar que debían para recibir a los invitados. Los primeros en llegar fueron Patty y su familia, quienes al igual que los Andrew temían por la velada, sin embargo poco a poco la mansión de Chicago volvía a lucir a todo su esplendor al recibir casi al mismo tiempo a las personas más influyentes de distintos lugares del país.
-Bienvenidos. – Mencionaba Anthony con una gran sonrisa a las personas que se habían aventurado a asistir al evento y a pesar de que habían faltado muchas de las amistades de la tía abuela, la mayoría eran familias que estaban seguras de haber apoyado al líder del Clan.
Stear y Patty eran los más felices con aquella gran fiesta que se daba en su honor, ya que al ser los comprometidos no les importaba mucho si las personas asistían o no, lo único que les importaba era hacer del conocimiento público que pronto serían marido y mujer y eso saldría en los medios un día después, hubiera o no elegante recepción.
-Te dije que todo saldría bien. – Dijo Candy con una sonrisa a su marido, quien la miró enamorado a los ojos.
-Siempre que estés conmigo, todo saldrá bien pecosa. – Le dijo enamorado mientras la pareja principal de la noche esperaba el anuncio de su compromiso.
Anthony caminó del brazo de Candy, orgulloso de portar a la rubia a su lado como su esposa, como su compañera de vida. La rubia sonreía tímida al captar hasta esa noche del papel que representaría al lado de Anthony de ahora en adelante, un cargo bastante pesado a su punto de vista el cual estaría dispuesta a sacar adelante por él.
-Amigos y familiares, sean todos bienvenidos esta noche. – Inició Anthony su primer discurso en sociedad, discurso que a pesar de no tener preparado era algo que le nacía desde lo más profundo de su corazón. – Quiero agradecer a cada uno de ustedes su presencia esta noche tan importante para la familia Andrew. – Decía con esa gran sonrisa, una sonrisa que cautivaba simplemente con observarla, sonrisa que llamaba la atención de más de una dama presente en el gran salón y de lo cual Candy fue testigo, sintiéndose incómoda por la manera en la que las jóvenes y no tan jóvenes comenzaban a hablar entre sí dirigiendo una sonrisa coqueta al atractivo y joven patriarca. – Mi esposa y yo estamos honrados en anunciarles el motivo de esta recepción. – Anunció el rubio para mencionar ante todos que la hermosa rubia que estaba a su lado no era solo su pareja, sino que era su esposa. Candy se sintió más relajada al ver que muchas de las jóvenes cambiaron su actitud ante la presencia de su príncipe, sin embargo había todavía alguna que no importaba ese "pequeño" detalle. Candy se aferró más a él y Anthony la abrazó para demostrarle que no debía preocuparse. – Nos es grato anunciar el compromiso entre Alistear Cornwell Andrew, con la señorita Patricia O'Brian, dos personas muy importantes para nuestra familia y que en poco tiempo comenzaran una vida juntos. – Decía Anthony con verdadero orgullo, mientras Stear y Patty se acercaban a ellos junto con sus respectivas familias para iniciar un brindis para mostrar así la unión de las futuras familias.
-¡Salud! – Se escuchó en todo el salón, cada uno de los invitados sostenía un copa dirigiéndola a los anfitriones, una de las jóvenes presentes alzó la copa directamente a Anthony mientras guiñaba un ojo en señal de coquetería. El rostro de Candy fue un poema al sentir que se le subía el tono rojo a su cara, indicando que se había dado cuenta de semejante atrevimiento. Anthony sonrió apenado a la joven y desvió su atención hacia su esposa, quien estaba realmente celosa por aquella acción.
-Es una atrevida. – Mencionó Candy con verdadera indignación. Anthony la tomó de la mano y la llevó hasta un rincón mientras los demás continuaban con su brindis, para después dar inicio al baile por parte de los festejados. Anthony acarició el rostro de su esposa con ternura al ver la incomodidad de la rubia.
-Tranquila princesa. – Le dijo Anthony intentando no hacer más grande aquel detalle, sabía bien que a Candy no le hacía bien un disgusto. – Sabes que yo solo tengo ojos para ti. – Le decía enamorado. Candy lo miraba a los ojos apenada por su comportamiento, sin embargo le molestaba bastante el poco respeto que había en ciertas mujeres sin importar su condición social.
-Lo sé, pero me molesta mucho que te hagan ese tipo de insinuaciones. – Decía con los brazos cruzados. Anthony sonrió con ternura al ver que realmente estaba incómoda con la situación. El rubio besó sus manos en repetidas ocasiones para calmar su frustración.
-Siempre hay personas que intentan crear conflictos entre las parejas. – Le dijo Anthony mientras acariciaba su bello rostro. – Sin embargo mientras el amor sea tan grande y tan fuerte como el nuestro, no habrá mujer u hombre en el mundo capaz de romper esto que nosotros tenemos. – Le decía sin dejar de mirarla a los ojos. Candy lo miraba enamorada, con los ojos fijos en los de él, escuchando sus palabras con atención mientras su corazón latía enamorado con su compás.
-Tienes razón Anthony. – Dijo Candy con una hermosa sonrisa, sabía bien que Anthony era una persona leal y honesta, se lo había demostrado siempre y a pesar de que no le gustaba que las mujeres se le ofrecieran tan fácil, debía reconocer que no era culpa de él que eso sucediera. – Te amo tanto. – Le dijo Candy con una sonrisa tímida. Anthony le sonrió nuevamente y la abrazó a su pecho.
Cuando regresaban al salón principal la misma joven caminaba de frente a la pareja buscando contacto visual con Anthony, sin embargo el joven patriarca sin querer ser mal educado simplemente sonrió con cortesía y siguió de largo junto a su esposa para después unirse a la pareja principal que había comenzado su primer baile como prometidos oficiales. La joven se quedó con un palmo de narices al ver que había sido rechazada elegantemente por el patriarca del Clan más importante del país.
Candy y Anthony bailaban junto a Stear y Patty, acercándose después Archie junto a Annie, ya un poco después los padres de los prometidos se unían a la pista. Los rubios además de la pareja festejada fueron los que más llamaron la atención por su manera de bailar, ya que lo hacían como si no hubiese nadie más a su alrededor. Entre los asistentes estaba Daisy quien había ido con su familia a pesar de lo que había sucedido tiempo atrás ella no guardaba rencor a pesar del ridículo por el cual la había hecho pasar Elisa, sabía bien que Anthony y Candy no tenían la culpa de nada y que ellos estaban conscientes que tampoco había sido su culpa.
-Soy tan feliz Anthony. – Decía Candy a su esposo, quien le sonreía irradiando la misma felicidad que ella le confesaba.
-Igual yo pecosa, me haces tan feliz. – Le decía mientras giraban al ritmo del vals y sus miradas se cruzaban sin tomar en cuenta su entorno.
El baile se celebró sin ningún contratiempo, llegando a su fin pasada la media noche, donde los invitados comenzaron a retirarse poco a poco. Patty y su familia fueron los últimos en retirarse del lugar mientras el servicio comenzaba las labores de limpieza.
-Me siento muy cansada. – Dijo Candy comenzando a sentir que sus pies se inflamaban por tanto baile.
-Es hora de descansar pecosa. – Le decía Anthony dispuesto a llevarse a su esposa hasta su habitación.
-Felicidades Anthony. – Mencionó la madre de Stear y Archie, quien se había pasado observando el desempeño de su sobrino como el nuevo patriarca del clan. – Has hecho un excelente trabajo como representante de la familia. – Agregó con una sonrisa. – Has iniciado una bella familia, has logrado mantener el honor de los Andrew y te has desecho de los detestables Leagan. – Dijo con una sonrisa radiante, una sonrisa que demostraba que estaba feliz con ese hecho. Anthony sonrió por las felicitaciones que le daba su tía, para él eran muy importantes aquellas palabras.
-Muchas gracias tía. – Le dijo con cariño. Janice sonrió con amor y volteó a ver a Candy.
-Gracias a ti por haberlo logrado, tu madre estaría muy orgullosa de ti y de tu linda esposa. – Le dijo con las lágrimas en sus ojos a punto de derramarse, ya que había observado que Candy se parecía mucho a su difunta prima. Candy sonrió conmovida por las palabras de la mayor, quien en tan poco tiempo se había ganado el respeto y el cariño de ella.
-Muchas gracias señora Cornwell. – Agradeció Candy resistiendo aún su cansancio.
-Tía… - Dijo la señora Cornwell con ternura. – Dime tía Janice por favor Candy. – Le dijo nuevamente. Candy sonrió y esta la abrazó con cariño.
-Bien, creo que es hora de ir a dormir, ya que mañana tendremos que partir de regreso. – Dijo el Sr. Cornwell quien también había demostrado que estaba muy cansado del evento, al ser mayor que su esposa ya no podía soportar tanto desvelo.
-Vamos papá, te acompaño. – Le dijo Stear con seriedad al ver que su padre estaba pidiendo su cama.
Archie tomó el brazo de su madre con la misma seriedad que Stear acompañaba a su padre, mientras el de anteojos iba al frente con su padre, George se despedía de Anthony y de Candy y este se giraba hacia su esposa para tomarla sorpresivamente entre sus brazos para evitar que caminara.
-¡Anthony! – Fue el grito de sorpresa que salía de los labios de la pecosa, mientras el rubio le sonreía con aquella sonrisa tan espectacular que poseía.
-Es hora de descansar princesa. – Le decía mientras subía las escaleras con ella en brazos. Candy se sujetaba de su cuello para evitar caerse, aunque la verdad era difícil que él la soltara o la dejara caer.
Anthony caminaba por el largo pasillo que los llevaba a su habitación, bailando y girando justo como la noche de su primer baile, cuando Elisa y Neal se habían encargado de encerrarla en la habitación más alejada de la mansión de las rosas. Candy lo miraba más enamorada que nunca, recordando aquel pasaje de su vida que había quedado en el pasado, en un pasado que resurgía en su mente una vez más desde lo más profundo de sus recuerdos, sin embargo ahora en vez de ser un recuerdo que la lastimaba, era uno que le alegraba el alma.
-¿Recuerdas cuando me encontraste en el tercer piso de la mansión de las rosas? – Preguntó la rubia mientras Anthony tarareaba la misma vieja melodía.
-Lo recuerdo perfectamente Candy. – Le decía sin dejar de girar hasta que llegó a su habitación. – Esa noche fue la que marcó mi vida para siempre. – Le decía sin dejar de sonreír.
-¿Por qué? – Preguntó Candy con inocencia. Anthony sonrió mientras la bajaba en la cama.
-Porque esa noche me di cuenta de que estaba enamorado por primera vez en mi vida. – Aseguró Anthony a su esposa, quien sonrió con travesura ante sus palabras.
-¿Entonces quiere decir que te has vuelto a enamorar? – Preguntó un poco incómoda con su pregunta, mientras el rubio sonreía pícaro por el gesto celoso de su pecosa.
-Me he enamorado muchas veces después de ese día pecosa. – Le dijo ante el rostro sorprendido de la rubia, quien se quedó un poco decepcionada por la respuesta que le daba su marido.
-No lo sabía… - Le dijo con tristeza, bajando su mirada para poder desviarla de la de él. Anthony sonrió con ternura y la acercó con cariño a su cuerpo.
-¿Quieres saber las otras veces en las cuales me enamoré? – Preguntó Anthony seguro de que ella no querría escuchar todas esas veces, ya que sabía bien que si aquella noche había sido la primera en la cual se había enamorado, eso quería decir que se había vuelto a enamorar de alguien más después de haberla conocido a ella y no era como si no pudiera hacerlo, ella también se había enamorado después de haberse enamorado de él, pero era únicamente porque lo creía muerto.
-No quiero… - Dijo Candy realmente celosa por escuchar su confesión. Anthony buscó su mirada, sin embargo Candy cerraba sus ojos para no verlo.
-Me gusta cuando te pones celosa. – Le dijo besando sus labios a pesar de que Candy no lo estaba observando, logrando que la rubia abriera los ojos para verlo de frente. Anthony sonrió por haber logrado su cometido y Candy volvió a fruncir los labios para evitar que la convenciera con esos tiernos besos que él siempre le daba. – Me enamoré por primera vez cuando bailé contigo en el pasillo. – Decía sin poder dejar de sonreír, mientras Candy lo escuchaba sin querer escucharlo. – Me volví a enamorar cuando bailamos ante todos aquella noche..., me enamoré de nuevo cuando sonreías bajo la luz de la luna… - Candy prestó más atención a lo que decía. – Una vez más cuando floreció la primer Dulce Candy… - Decía recordando cada uno de los pasajes que había vivido a su lado. Recordando todas y cada una de las veces en las que se había enamorado de ella. – Supe que te amaba el día de tu presentación y aquella época me enamoraba nuevamente de ti al pasar cada día. – Decía sin omitir ningún detalle de su vida juntos en la mansión. – Me enamoré de ti el día que quisiste impedir mi participación en el rodeo, me enamoré de ti cuando me confesaste tus sentimientos, te amé aún más en la cacería del zorro… - Decía mientras Candy lo miraba con los ojos acuosos.
-Anthony… - Decía Candy comenzando a derramar sus lágrimas por las palabras tan hermosas que le decía.
-Me enamoré de ti cuando te consolé aquella tarde en el rancho de Tom, cuando te vi llorar en la cubierta del barco rumbo a Londres, cuando te encontré por primera vez aquella madrugada, cuando llegaste al zoológico a visitarme… Cuando abrí los ojos por primera vez después del atentado… - Decía sin detener sus palabras. – Me enamoré con mayor fuerza cuando vivíamos en el departamento… y cada día me enamoro más y más de ti pecosa… - Le decía cerrando por fin la distancia que los separaba para besarla con total ternura. – Eres lo mejor que me ha pasado en el mundo… Candy… - Le decía muy cerca de sus labios.
-Y tú eres lo mejor de mi mundo Anthony… - Le dijo Candy abrazándolo por el cuello para obligarlo a recostarse sobre ella e invitarlo a amarla una vez más, ignorando el cansancio que tenía en su cuerpo, ignorando el sueño que amenazaba con vencerla en cualquier momento, sin embargo no podía ignorar todas las palabras tan bellas que Anthony le había dedicado aquella noche, todas y cada una de esas palabras eran una declaración de amor, del más puro y grande amor que pudiera existir entre dos personas.
Anthony no dudó ni por un segundo en tomar una vez más a su esposa, acariciando con lentitud cada centímetro de su piel, bebiendo de su cuerpo para saciar la sed que se formaba en su cuerpo con la lejanía, amándola como si no hubiera un mañana. Candy cerró sus ojos para abandonarse a las caricias que le proporcionaba su esposo, logrando que su cuerpo reaccionara y explotara nuevamente más de una vez aquella noche, mientras Anthony saboreaba sus labios al quedar impregnado de su sensual aroma.
-¡Anthony! – Gimió Candy al elevarse una vez más hasta la cima del placer, sintiendo como si subiera una pendiente de golpe y se dejara caer en caída libre, buscando ser rescatada por su príncipe de las rosas, quien la recibía debajo para alcanzar ahora él el clímax de su entrega.
El cansancio se apoderó de la joven pareja y poco a poco se fueron abandonando al descanso, ambos abrazados, satisfechos por su sensual entrega, felices por haberse amado una vez más. Sus cuerpos desnudos permanecían abrazados mientras el calor comenzaba a emanar de sus cuerpos para ir enfriando en medio de la noche la calidez que desprendían. El frío poco a poco se apoderó de la habitación y en silencio el rubio se dedicó a cubrir sus cuerpos para evitar molestar a su esposa.
Continuará…
Y llegamos hasta aquí por ahora, hay que dejarlos descansar porque creo que se agitaron mucho jijijijij. Espero que les haya gustado el capítulo y también espero su comentario.
TeamColombia: Hola hermosas, me alegro que les haya gustado el capítulo anterior, tienen razón por fin Neal obtuvo lo que se merece y me quedé corta con el castigo, también soy de la idea de que las personas que son capaces de lastimar y forzar a otra persona de esa manera merece un castigo severo, sin embargo sé que no puedo ser muy explícita al respecto jejejeje. Me alegra que les haya gustado y espero este también haya sido de su agrado. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
lemh2001: Hola hermosa!Totalmente de acuerdo contigo, no sé realmente en qué época utilizaban esos métodos pero si sé que se aplicaban, algo totalmente humillante para las mujeres, de hecho a pesar del tiempo sigue manejándose de manera errónea un acto tan vil como ese, desafortunadamente como humanos aún somos inhumanos.
¿Qué te puedo decir? son fuente de mi inspiración jajaja la verdad son de la única pareja que me apasiona escribir y a pesar de que ya van doce historias que escribo creo que aún puedo escribir un poco más sobre ellos. Fíjate que el último párrafo describe perfectamente la imagen que me enviaste, sin querer quedó como anillo al dedo, lástima que en Fanfiction no puedes agregar imágenes para describir una que otra escena. Te mando un fuerte abrazo amiga y muchas gracias de nuevo por compartirme tus creaciones.
Rose1404: Bonjour ma belle, je suis contente de savoir que toi et le bel Anthony allez très bien. C'est bien que vous ayez aimé le chapitre précédent et au revoir aux Reagan (Leagan ici). Remarquez, la voix d'Anthony était interprétée par un Argentin du nom d'Andrés Turnes (si je me souviens bien c'est son nom de famille) et comme sa voix était magique, merveilleuse, digne d'un jeune galant et de bonne famille, il n'y avait pas d'autre meilleure voix J'imagine que le sien et quand Anthony est mort, ils ont voulu le garder dans le dessin animé et l'ont transféré à Terry à l'époque, bien qu'il ait ensuite quitté la série et que Terry ait eu une autre voix que personnellement je n'aimais pas du tout. Il y avait aussi un chapitre qui a surnommé Archie et le chaton m'a rendu encore plus beau hahaha. C'est pourquoi quand j'écris sur Anthony, je me concentre sur la voix de cet homme et je peux dire "Anthony dirait ceci" ou "Anthony ne dirait pas cela", c'est pourquoi certaines des histoires que j'ai lues à son sujet ne convainquent pas complètement moi parce que je sais que ce ne serait pas quelque chose qu'il dirait. Merci beaucoup d'avoir lu ma belle, je t'envoie un gros câlin.
Julie-Andley-00: Tienes razón! hubiera puesto a Neal picando piedra y atado a una bola en su pata jajajaja me lo imaginé así. Me alegra que te haya gustado el capítulo, espero este también haya sido de tú agrado. Te mando un fuerte abrazo amiga, saludos!
Mayely León: Que oso con tu marido! jajaja pero ni modo, lo bueno que no me conoce y no me pongo colorada jajajajaja. El desprecio en la sociedad y la ruina es un castigo bastante fuerte para alguien como Sara y Elisa Leagan y aunque a mi también me da pena el señor Leagan, sé que en el manga también era un ser difícil igual que la tía abuela, pero quien le manda para qué eligió a esa bruja de esposa jajaja. Muchas gracias por leer amiga, te mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias a todas las demás lectoras que siguen la historia, gracias por leer hermosas, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes hasta el país que lean! Bendiciones!
GeoMtzR
03/05/2023.
