CAPÍTULO V
"VIGAS"
SEASON FINALE
Emma estaba sentada sobre la escalera que llevaba al cuarto de control. Sus manos se aferraban fuertemente a la barandilla. Miraba a la nada y al parecer tampoco oía nada a pesar de las risas y juegos que los chicos armaban. Su mente estaba muy lejos de allí. Y no era algo muy discreto. Sus grandes ojos abiertos, desenfocados, sus labios a medio fruncir y su carencia de expresión dejaban muy en claro que no había que molestar a Ms. Pillsbury. Y los chicos realmente no tenían ganas de hacerlo de todas maneras. De hecho, se hallaban entretenidos con la competencia que se llevaba a cabo entre Puck, Mike y Matt.
Todo había comenzado la semana anterior, cuando Puck se fijó en la máquina que antaño se encargaba de mezclar el acero en su estado líquido. Era la más grande y pesada de todo el lugar y su estado demostraba que nadie jamás la había movido desde su instalación. En parte debía ser porque estaba empotrada, según anotó Mercedes con aire burlón. Pero los tres muchachos la veían con ojos brillantes. Era un reto, definitivamente. Quizá así aprobarían de una vez el curso de "Somos poderosos pero no podemos alardear de eso" que era el nombre que Puck le había puesto a sus sesiones en el almacén.
En fin, la bendita máquina había provocado algunos desencuentros entre los muchachos, que trataban de probar quién era capaz de moverla al menos unos centímetros. Así que Mr. Shue concertó el día para que oficialmente compitieran, sin trampas y sin rencores. Al principio no quiso aceptar porque mover la máquina, si alguno lo lograba, era destruir el concreto que tenía debajo pero Emma no se opuso nunca, así que siguió adelante. No quería alentar la rivalidad y el uso de las habilidades para algo tan vano pero si no intervenía aquello podía salirse de control.
Entonces, el día había llegado. Era gracioso ver a Mike y Matt vestidos como para la guerra pero no tanto ver a Puck con una camiseta rasgada sin mangas y un aspecto entre sudoroso y vigoroso. Eso dejó casi sin aliento a todas las chicas pero se cuidaron de no demostrarlo demasiado.
-De acuerdo, chicos. Estos papeles tienen el número que les tocará. –Shue parecía emocionado más que cauteloso. Era un hombre después de todo.
El orden fue: Mike, Matt y Puck que pareció feliz ante la idea de ser el último y único que pudiera moverlo, según pensaba él.
Mike se preparó. Estiró el cuello, los brazos y las piernas. Sus manos estaban vendadas con tela elástica.
-Y aquí lo tenemos. ¡Bruce Lee ha regresado! –bromeó Puck arrancando las risas de todos.
Fue fácil saber que Mike no podría moverlo cuando su cuerpo se enredó cuál pitón alrededor de la máquina intentando estrujar sus soportes para arrancarla del suelo. Finalmente después de cinco minutos, se dio por vencido.
-Bien hecho, Mike. ¿Ves cuánto has progresado con tu elasticidad? Antes sólo era tu mano derecha, ¿recuerdas? –le animó Shue y el muchacho no pudo más que sonreír tristemente.
El turno de Matt fue un poco más dramático porque todos pudieron ver cómo sobresalían las venas de la sien y el cuello por la concentración mientras dirigía sus manos en dirección a la máquina. Ésta empezó a vibrar peligrosamente lo que dejó a todos mudos ante la posibilidad de que el moreno lo lograra pero este finalmente cayó hacia atrás, tal vez expedido por su propia fuerza y la máquina volvió a estar quieta como siempre. Santana y Brittany corrieron a socorrerlo al igual que el profesor.
-Esto es más que tirar papeles a la gente, ¿no crees? –anotó Shue amablemente. Matt asintió confundido y se puso en pie con ayuda de las chicas.
Puck, revitalizado por el fracaso de sus dos compañeros, caminó lentamente hasta colocarse frente a frente con la máquina. Su mirada no mostraba más que desafío y excitación. Se puso unos guantes de soldador. Y se cubrió la cara. Todos se miraron con extrañeza pero sólo Quinn sabía que lo último que quería el muchacho era que lo vieran transformado.
Y la muchacha, mirándolo desde donde se encontraba recordó la noche después de que cantaran juntos. Cómo él se había aparecido en su piso transformado casi en su totalidad. Había caminado hacia ella hasta estar muy cerca quitándose la capucha que llevaba. Su piel que ya no era piel sino puro metal que afinaba sus rasgos. Y todo lo que pudo ver era al hombre que empezaba a amar sin importar nada y le acarició la fría textura, le besó en esos labios metálicos. Y no pudo más que sentir la calidez en ellos. Porque Puck no era un robot, una máquina. Y esa calidez que se empeñaba en esconder, ni siquiera transformado, la podía evitar.
Y ahora lo observaba colocarse en posición, masticando chicle, con esa expresión de superioridad y confianza. Repentinamente, él corrió hacia la máquina hasta abrazar una porción de ella. Inmediatamente sus brazos relucieron como lo hace el metal recién pulido al tiempo que un rugido salía de su garganta. La máquina empezó a rajarse ante la presión y las ramas se extendían cada vez más mientras Puck hacía el intento de levantarla en brazos. Su pecho no era más que metal y se adivinaba que su cara se presentaba igual. Pero aunque la máquina resultó muy dañada no llegó a moverse. Puck estuvo bastante tiempo sin rendirse pero el agotamiento parecía ganarle. Entonces su mirada se apagó y era obvio que se iba a rendir cuando Mike saltó de su asiento.
-¡Espera!
Corrió hacia la máquina e inmediatamente se estiró hasta enrollarla. Era muy claro lo que intentaba y Matt alejó a Santana para ir hacia ellos y concentrarse nuevamente. Los tres se miraron y fue suficiente para ponerse de acuerdo. Y al mismo tiempo unieron fuerzas. No fue fácil, no fue delicado, pero los tres juntos lograron arrancar la máquina del suelo casi un metro antes de dejarla caer en su mismo lugar. Y luego cayeron al suelo exhaustos, respirando agitadamente.
Y los aplausos aislados de Mr. Shue se hicieron escuchar antes de ser seguido por los demás.
-¿Lo ven, chicos? De esto se trata. De la cooperación. Ninguno pudo individualmente pero juntos hicieron más de lo que esperaban. Y esa es una valiosa lección para todos -parecía conmovido ante todos-. Eso deja claro que nos tenemos a nosotros y que sólo juntos, no por separado, podremos superar todos los desafíos que están por venir. Que siempre existirán. Bien, ahora toca ensayar. ¡Desde el principio!
-¿Kurt? –el muchacho escuchó una vocecilla fina viniendo desde un rincón, justo cuando se aprestaba a entrar en casa.
-Brittany, ¿qué haces aquí? Pensé que Mr. Shue te llevaría a casa. -Kurt la miraba con cierto recelo. No habían hablado mucho desde que la muchacha le dijera que había descubierto su habilidad. Tampoco le había dicho cuál era, pero él trataba de evitarlo de todas formas.
-Es sólo…bueno quería hablar contigo –la inocencia con la que hablaba no hacía presagiar que se trataba de una chica que se había tirado a media escuela. Pero Kurt nunca había pensado que era una zorra, a diferencia de Santana. Era simplemente que Brittany no se tomaba en serio cosas como esas, era que ella tenía su propio mundo en el cuál todo era cuasi perfecto. Es por eso que siempre le había inspirado ternura mezclada con la exasperación que le producía su poco avispado cerebro. Pero las cosas eran diferentes ahora. Él lo sabía. Brittany podía entrar en su mente cuando quisiera y que lo haya logrado le alarmó bastante. Era lo último que quería y ella era la última persona a la que quisiera contar sus sentimientos. No, no la última, la única.
-¿Sabes que puede crecerte un árbol en la cabeza? –comentó mirándole el cabello con preocupación -. La expresión de Kurt fue un poema, por lo que la muchacha se apresuró a explicarse-. Escuché que usas cosas hechas de vegetales.
-Es orgánico, pero no semillas de helecho muchacha.
-Sí, bueno si tú lo dices. En todo caso no sólo me refería a eso.
-¿A qué más?
-Hace frío aquí fuera, ¿no crees?
Kurt suspiró pero no hizo más que darse vuelta y abrir la puerta de su casa.
-Hey, hola Brittany –saludó Mr. Hummel en cuanto la vio-. ¿Qué te trae por aquí? ¿Tarea del Glee club?
-Sí, papá –se apresuró a decir Kurt.- ¿Ibas de salida? –preguntó notando la chaqueta a medio poner.
-Sí, los muchachos se juntan para ver un partido. He dejado patatas y algo de las verduras que te gustan, coman algo. Regresaré un poco tarde.
Y el hombre les sonrió amistosamente antes de salir de la casa.
Kurt esperó hasta ver la camioneta de su padre doblar una esquina antes de girarse hacia la rubia. Su expresión no podía ser más fría. Pero Brittany no pareció notarlo porque sonrió dulcemente.
-Realmente te preocupas por él –comentó Brit jugando con su coleta y mirando alrededor de la casa distraídamente.
-Es mi padre.
-Oh, sí. Yo también tenía uno. Pero no me preocupa demasiado.
En ese momento Kurt hubiera deseado hacer lo que ella podía hacer. Entrar en su mente y saber cómo se sentía al respecto de lo que hablaba. Sin embargo, optó por ni siquiera preguntar. Estaba más preocupado por la verdadera razón de su presencia. Era bastante seguro que trataba de su habilidad, que él conocía pero no quería que nadie más lo supiera. Era difícil lidiar con esto. Sobre todo después de lo que le había hecho a ella. Porque nadie jamás le quitaría de la cabeza que había sido el culpable. Debería haberla alejado de él, soltado cuando pudo en vez de querer mantenerla junto a él. Tal vez entonces ella sufriera menos, no hubiese pasado casi un mes en el hospital con riesgo de ser enviada aún psiquiátrico. Era tan fuerte la culpa que aunque la miraba constantemente, cuando ella le miraba no podía seguir haciéndolo. Rara vez habían mantenido contacto visual directo desde que pasó el accidente.
Y entonces la muchacha dijo algo que nunca hubiera esperado, ni en sus pesadillas. Porque lo que sintió no fue grato. Fue una corriente de sabor amargo en la boca y un peso instalado en el estómago.
-Gracias, Kurt.
Ella le miraba directamente con lo que al parecer era la expresión más seria que podía lograr. No era más la expresión de desconcierto alegre, de vivir en una burbuja, de niña tonta. Era algo que la revelaba como lo que era. Una chica de dieciséis años en un momento importante. Pero Kurt no se detuvo a pensar en eso.
-¿Qué? ¿¡Estás loca!
Su reacción fue violenta. Avanzó un paso amenazante hacia ella con los ojos desorbitados, sintiéndose burlado, el mayor payaso del mundo. ¿Creía esta tonta que podía hacerle sentir como una basura y darle las gracias después de lo que había hecho? Era estúpido, era denigrante, era una completa locura.
-¡Eres estúpida! -le gritó en la cara sin poder contenerse, con el rostro contraído.
Pero Brittany no retrocedió, no pestañeó, no se asustó. Sólo hizo una mueca, al parecer producto de una punzada en su fina cabeza.
Al ver que el muchacho no se movía más, con el cuerpo agarrotado, los puños apretados, respirando irregularmente, ella consideró que era seguro abrazarlo.
Era la primera vez que ambos tenían ese tipo de contacto tan íntimo. Extraño y embarazoso a la vez, sintió el cuerpo de Kurt envararse aún más para luego soltarse con lentitud. Y pudo oír su llanto retenido, sentir sus lágrimas en la mejilla y apretarla desesperadamente.
-Dime lo que pienso –dijo a través de su sollozo.
-"Si yo le causé esto cómo puede abrazarme, cómo puede siquiera mirarme" –recitó ella-. Tú no hiciste esto, Kurt. En el fondo lo sabes pero no quieres darte cuenta. ¿Me soltaste? Sí, lo hiciste. No eres Hulk. E incluso a él se le escapan. Pero caí al suelo y resulté sin ningún rasguño. Todos los demás, incluido tú, resultaron fracturados o golpeados cuando pudimos haber muerto. Todos, menos yo. Y sabes que fue gracias a ti. Nos protegiste y más a mí, como lo has hecho desde que volví al colegio, como lo has hecho desde que descubriste como manejar eso que tienes y lo usaste para mí, amortiguando mis recepciones. Por ti pude volver a la escuela y sobrevivir al intento. ¿Crees que no me daba cuenta que tenías un ojo siempre pegado a mi?- ella le obligó a mirarla-. Y cuando no compartíamos clase te sentía cerca. Era todo tan raro. La forma en que no podía quitarte de mi mente, de diferente manera que a los demás. Porque ellos entraban sin desearlo a hacerme partícipe de sus pensamientos. Contigo era al revés. Parecía que tú eras el que me leía y no había forma de poder entrar en tu cabeza por más que lo intentara. Hasta que de forma tan inconsciente, nuestras manos se juntaron y fue como si una rosa se abriera. Entré en tu cabeza sin siquiera desearlo y pude saberlo todo.
-¿Sabes lo que me haces sentir?
-"Como una hormiga que ha perdido el rastro y no sabe cómo llegar a casa" –recitó nuevamente. Frunció el seño-. ¿Te refieres a que te he apagado las luces?
Kurt rió con voz ronca, sus ojos aún permanecían mojados y rojos, acentuados por su piel blanca. Pero su risa fue tan infantil, tan inocente. Tanto como la de ella que no perdía la expresión contrariada. Le acarició la mejilla.
Suena Friends, Lover or Nothing – John Mayer
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Now that we are over as the loving kind
We'll be dreaming ways to keep the good alive
Only when we want is not a compromise
I'd be pouring tears into your drying eyes
Friends, lovers or nothing
There can only be one
Friends, lovers or nothing
There'll never be an in-between, so give it up
You whisper "come on over" 'cause you're two drinks in
But in the morning, I will say goodbye again
Think we'll never fall into the jealous game?
The streets all flood with blood of those who felt the same
Friends, lovers or nothing
There can only be one
Friends, lovers or nothing
There'll never be an in-between, so give it up
Friends, lovers or nothing
We can really only ever be one
Friends, lovers or nothing
We'll never be the in-between, so give it up
We'll never be the in-between, so give it up
Anything other than yes is no
Anything other than stay is go
Anything less than "I love you" is lying
-Plaf, plaf, plaf…
Will se giró sorprendido, con la guitarra pendiendo de una mano. Emma salió de entre el telón del auditorio. Le sonreía discretamente. Una damita, por siempre. Se fijó en sus manos.
-¿Y esta sorpresa? –preguntó carraspeando.
Ella pareció pensar en qué responder mientras avanzaba lentamente hacia él.
-Bueno, he pensado que te enfocas tanto en los muchachos que olvidas que estoy en la misma situación y también tú.
La quedó mirando aún sin saber cuál era su punto.
-Y pues me preguntaba si ya controlas tu nueva…tu habilidad, dado que necesito una ayuda también.
-Oh, lo sé, lo siento tanto, Emma. No quiero que pienses que tu situación no me importa.
-No. No, no. Para nada. No es eso lo que pienso –ella agitó la mano desechando la idea-. Pienso que debes darte un tiempo para ti, y si puedes para mí. Ya que la forma en que esto nos ha afectado es totalmente diferente a la de los chicos. Es surreal.
-Sí que lo es. Antes sólo era un artista frustrado, ahora soy un artista volador frustrado.
-¿Te parece mucho? Si antes no podía con las cosas no higiénicas, ahora no puedo con las cosas en general.
-Hablando de ello, ¿sin guantes de nuevo? Es bonito ver tus lindas manos.
Emma se ruborizó al instante, paralizándose al darse cuenta que Will se había acercado peligrosamente.
-¿Me dejas? –él hizo un ademán hacia sus manos. Ella asintió torpemente, con los ojos muy abiertos. Will le tomó las manos y las acarició suavemente, con lentitud-. Oh, Emma. Son tan delicadas. No debes tenerlas encerradas.
-De hecho, se me cuidan más así –rió nerviosamente-. Pero, eh… tienes razón, es por ello que me he quitado los guantes, quiero que me ayudes a superar esto.
-Si tuviera una idea… pero me he despertado demasiadas mañanas levitando para luego caer.
-Sí, me figuré que no te rompías las muñecas tan seguido debido a que ahora tienes que cocinar para ti mismo.
Ambos rieron. Realmente, Will aún no había soltado sus manos.
-Emma –suspiró él, poniéndose serio-. Tienes toda la razón. He estado pensando tanto en los chicos. Claro que eso no está mal, pero quizá deba darme un tiempo para mí y para ti también. Es un shock por igual para nosotros, seamos todo lo mayores que seamos. Que tampoco es tanto, ¿eh? –Él le dirigió una sonrisa sexy-. ¡Vamos! –exclamó sujetando más sus manos.
-¿A dónde?
-Ya verás.
Salieron del auditorio y corrieron hasta llegar a los campos de fútbol que se hallaban vacíos a esa hora de la tarde. Sin mayores preámbulos, Will cargó en brazos a Emma que lo miró sorprendida, y alzó el vuelo hacia las afueras de la ciudad. No hablaron muchos durante el paseo. El sólo intercambio de miradas decía mucho hasta que Will se detuvo en un claro inmenso. Y Emma no se lo pensó dos veces, cuando al soltarla, le cogió la cara y le besó con premura. Era la primera vez que la mujer tomaba una iniciativa como esa pero el profesor se repuso pronto de la sorpresa.
-Te amo, Emma.
-Oh, Will. Y yo a ti.
Sus respiraciones eran rápidas y entrecortadas. Abrazados allí, con el sol cayendo a sus espaldas, continuaron besándose.
Era un sábado no tan gris como sus días predecesores. El club se hallaba reunido en el almacén. Habían llamado a Mr. Shue y Ms. Pillsbury prometiendo una gran sorpresa. Ahora, con ambos adultos sentados frente a un improvisado auditorio, repleto de tubos y planchas de metal colocados a modo de escenografía, escucharon el clap característico de una pista puesta a correr en una radio.
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Los chicos salieron desde detrás de los tubos vestidos a la moda ochentera discotequera. Las chicas hacían el coro desde el lado izquierdo mientras Mike se posaba en el medio del improvisado escenario y hacía piruetas al ritmo de la música.
(Mercedes y chicas) Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Cada uno pasaba en fila mostrando sus mejores movimientos de break dance.
Ahhh
Ahhhh
Ahhhh
Tina se subió al tope de una máquina herrumbrada, con su blusa de seda y mallas negras en las muñecas.
(Tina) Take a walk in the park
When you feel down
There're so many things there
That's gonna lift you up
See the nature in bloom
A laughing child
Such a dream, oooh oh oh!
Finn sentado en una silla de cuero viejísima la hacía rotar y cada vez que volvía a aparecer en escena era uno de sus compañeros, cualesquiera, mientras hacía extraños movimientos con las manos.
(Mercedes y chicas) Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
(Tina) You can do what you want
Just seize the day
What you're doing tomorrow's
Gonna come your way
Don't you ever consider giving up
You will find, oooh oh oh!
(Todos) It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life!
Artie, vestido de colores cogió a Tina de la cintura y recorrió a velocidad todo el escenario formando una ráfaga de colores. Para luego detenerse en medio y bailar junto a ella.
It's a beautiful life!
It's a beautiful life!
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh - Uh oh uh oh
Uh oh uh oh - Uh oh uh oh
(Rachel) You're looking for somewhere to belong
You're standing all alone
For someone to guide you on your way
Now and forever
Rachel se adelantó junto a Finn que la levantó en brazos mientras daba vueltas.
I just wanna be anybody
I just wanna be anybody
I just wanna be anybody
I just wanna be here beside you
Matt y Puck simularon una lucha cuerpo a cuerpo, el moreno arrojaba cosas que se detenían antes de chocar con el puño de Puck logrando una coreografía asombrosa unido a los destellos verdes que Kurt hacía que brotaran en cada impacto simulado mientras bailaba junto a Brittany, haciéndola girar cual hélice de helicóptero.
(Mercedes y chicas) Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Uh oh uh oh ahhh - Uh oh uh oh ahhh
Beautiful life, ooh oh oh oh!
Beautiful life, ooh oh oh oh!
Beautiful life, ooh oh oh oh!
Beautiful life, ooh oh oh oh!
Beautiful life, ooh oh oh oh!
Mercedes se posó sobre los hombres de Puck y cantaba a viva voz. Mientras Santana bailaba bajo ellos de forma sensual.
(Todos) It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life, ooh oh oh oh!
It's a beautiful life!
It's a beautiful life!
(Tina) I'm gonna take you to a place
I've never been before oh yeah
(Todos) It's a beautiful life
(Tina) I'm gonna take you in my arms
And fly away with you tonight!
It's a beautiful life!
It's a beautiful life!
Todos se juntaron en fila frente a ellos. Y los chicos se arrodillaron ante cada chica cuando la música se detuvo. Finn con Rachel, Kurt y Brittany, Mercedes y Mike, Artie y Tina, Matt y Santana y Puck con Quinn.
-¡Muy bien, chicos! Eso ha sido impresionante. –dijo Shue aplaudiendo junto a Emma.
-Ganaríamos las regionales de hecho, Mr. Shue. –celebró Finn riéndose.
-Oh, sí. Y luego nos encerrarían en un zoológico. –intervino Mercedes antes de soltar una carcajada.
-Estoy tan orgulloso de ustedes. ¡Dios! Han comprendido exactamente lo que quise comunicarles. Adoptar sus habilidades como parte de ustedes mismos. Bien, cojan sus chaquetas. Es tarde, hace frío y las pizzas más cercanas nos esperan. ¡Yo invito!
Todos aullaron de felicidad abrazándose entre ellos.
El grupo salió del almacén siendo recibidos por el azote del viento que silbaba fuertemente. Se juntaron más y se aprestaron a cruzar la acera, dónde los coches se encontraban, cuando oyeron un crack.
-¡Ay! –se quejó Ms. Pillsbury. Se había roto el tacón de su zapato logrando que casi resbalara, pero tuvo tiempo de sostenerse al poste del faro. Fue entonces que sus ojos se apagaron quitándole toda su vida. De repente, Miss P parecía hecha de piedra. Su tez blanca palideció agriamente.
-No lleva guantes…
Todos se alarmaron. La expresión de Emma se hizo mucho más preocupante. Y al segundo siguiente, despertó como si de una comatosa se tratara.
-Niños…gasolina.
Ninguno supo qué decir ante esas palaras inconexas y aparentemente venidas de una mente afiebrada. Y entonces Brittany gimió con comprensión al tiempo que todos veían un chirriante bus escolar que parecía volver a la ciudad tras una excursión.
-Choque…-exhaló Emma con angustia antes de caer desmayada. Finn evitó que fuera dar contra el suelo.
Se miraron con las bocas abiertas apenas entendiendo de que iba todo, pero Brit no cesaba de gemir, sin hablar, señalando el autobús que se iba acercando. Y no fue hasta que notaron, al otro lado de la carretera a un camión gasolinero que venía, que cayeron en cuenta. Ellos no podían ver al chofer que pestañeaba de rato en rato, luego de 12 horas de viaje continuas, pero comprendieron, gracias a las palabras de Emma, lo que se avecinaba. Entonces, el gasolinero adquirió velocidad y se encontraba ya casi frente a ellos, al igual que el bus escolar cuyos niños no habían dejado de cantar. Y fue entonces cuando el cansado chofer invadió el carril contrario, de forma abrupta, sin permiso, sin advertencia. Gary, el chofer, no estaba más al mando del vehículo. Era cuestión de segundos para presenciar el choque pero un rugido salido de entre ellos los golpeó de nuevo.
Puck corrió hasta lograr interponerse entre ambos vehículos milisegundos antes de que chocaran. La fuerza de su resistencia formó una onda de ruido inmenso que casi pudieron visualizar, pero era en el muchacho en que se fijaban, reflejando la luz de los faros en su lustrosa piel metálica, con el rostro compungido y concentrado.
Pero la intervención de Puck logró que ambos vehículos levantaran sus llantas traseras por los aires en respuesta al bloqueo que ejercía.
-Matt, Mike, Santana, sostengan el bus escolar y llévenlo lejos –ordenó Mr. Shue gravemente con autoridad. Los tres chicos respondieron inmediatamente. Mike se estiró rodeando el bus cual pitón, escuchando muy de cerca los gritos de los niños dentro del bus. Cerró los ojos rezando en silencio. Santana ya había cubierto casi la totalidad de la parte trasera para evitar que siguiera adoptando una posición perpendicular y Matt concentraba sus esfuerzos, con las manos dirigidas hacia el vehículo, tratando de tirarlo a un lado.
-Rachel, Brittany, tienen que aislarnos antes de que más gente vea esto –fue lo siguiente que dijo el profesor. Rachel asintió. Sus cabellos sueltos revolotearon al viento mientras sus ojos adquirían una expresión vacía y su cuerpo emanaba claramente una energía superior. El viento se volvió un vendaval, la lluvia apareció con fuerza y los rayos y truenos no se hicieron esperar mientras una densa niebla se arremolinaba fuera del campo de acción. La gente que había salido de casa o andaba por la calle al momento de suceder el accidente, corría aterrorizada lejos de allí o volvían a meterse en casa. Brittany tardó un poco más en responder, fue Kurt quien le susurró:
-Cambia su memoria, rápido. Bórranos a todos. –le sostuvo la mano en señal de apoyo. La muchacha asintió entendiendo. Su rostro sufría cada vez más, apretando la mano de Kurt con tal fuerza que dolía, pero el muchacho sabía que no le dolía tanto como a ella. La sostuvo cuando sus piernas fallaron y se cogió de él sin abrir los ojos, continuando su labor. Mejilla con mejilla, Kurt no podía ver más su rostro pero escuchó su débil voz entre el silbido del viento y la lluvia que los mojaba, un "ya está" antes de que la cabeza de la muchacha cayera inanimadamente.
-Vaya a por el chofer, Mr. Shue –gritó él. El profesor lo miró sin realmente mirarlo, sorprendido-. Ya me estoy encargando de los niños.
Y era cierto. Los niños gritaban de miedo pero ninguno había resultado herido por el bamboleo del bus ni por los cambios de posición ni por el estruje de Mike. Sin embargo, el chofer del gasolinero sangraba desmayado cuando Mr. Shue voló hacia él y lo sacó, trayéndolo hacia ellos-. Artie, déjalo en un hospital. No sobrevivirá si sigue aquí, ha perdido mucha sangre. Lleva a Tina. No quiero que los vean. Y regresen inmediatamente.
Ambos chicos asintieron. Tina se subió a la espalda del muchacho de anteojos que cogía en brazos al voluminoso chofer. Desaparecieron ante su vista y sintieron el ventarrón tan particular que generaba la velocidad de Artie.
Oyeron un sonoro crujido. Se giraron tragando saliva. El bus escolar era levantado por fin por los aires y puesto a un lado de la carretera, invadiendo la acera. Lejos del peligro por fin. Podían ver pequeñas caras angustiadas a través de la seda de Santana cuyas manos estaban cubiertas también. Matt cayó de rodillas al suelo y Mike volvió a su tamaño normal apretándose el estómago. Estaban ya suspirando tranquilos cuando el grito agresivo de Puck los alertó. Habían olvidado al muchacho y al gasolinero por pensar en los niños.
El camión había cruzado los 90º grados cayendo encima de Puck con un estrépito imposible de olvidar. Todo esto mientras la gasolina se derramaba a mares.
Ahora todos estaban en peligro. Y Puck….
-¡Puck! –fue el grito desgarrado de Quinn que intentó correr hacia él pero Shue la sostuvo a tiempo. Luchó por soltarse, pegándole a su profesor hasta que su cuerpo comenzó a quemar y el hombre la soltó gimiendo. Su camisa estaba quemada y su piel enrojecida. Pero Quinn no se detuvo a disculparse. Siguió corriendo dirigiendo una mirada hacia la gasolina que sinuosamente se acercaba. De sus ojos salió por primera vez un flujo brillante de lo que al parecer era hielo puro de forma que al segundo siguiente la gasolina, el tanque y casi la mitad del camión estaban completamente congelados. Mr. Shue, Finn y Kurt vieron a Mercedes adelantarse. Ella gritaba pero no escucharon ningún sonido. Sin embargo, Quinn detuvo su carrera y cayó al suelo tapándose los oídos. La morena había canalizado por fin su habilidad. Y fue tras su amiga, abrazándola y atrayéndola lejos del camión. La rubia gimoteaba destrozada.
-Kurt, ¿tú…? –preguntó Mr. Shue con miedo.
Kurt negó. Se había preocupado por los niños tan sólo… Nadie podía identificar lágrimas en los tres hombres que había allí, dos sosteniendo a las mujeres caídas, debido a la lluvia que barría sus caras. Pero todos, en algún punto habían llorado. Rachel seguía ausente de la escena.
-Tenemos que sacarlo de allí –oyeron el grito de Mike corriendo hacia ellos junto a Matt y Santana-. Mr. Shue, tiene que llevarme arriba, desde allí jalaré y Matt empujará desde aquí.
El profesor observó sus brazos quemados con desdén, se deshizo de la camisa y asintió con seguridad. Fue doloroso sostener a Mike pero no se quejó. Lo llevó a diez metros del suelo sintiendo la presión. Mike sujetaba el camión con determinación en sus ojos rasgados. Desde el suelo, la miniatura de Matt empujaba con un gesto y Kurt, dejando a Brittany con Santana, colocaba sus manos en el suelo. El crujido claro del concreto y la brea rompiéndose y horadando el suelo les llegó a los oídos junto a una sensación de pánico. Todo estaba tan fuera de control que nadie sabía lo que esperaba encontrar si lograban sacar el camión de allí.
Y entonces, Quinn se puso en pie lanzando ráfagas de hielo bajo el hoyo que había creado Kurt, creando columnas que servían de palanca. El camión pronto dejó de tocar el suelo por unos centímetros y Kurt se metió debajo. Lo siguiente que vieron fue un campo de energía verde que emanaba y empujaba. Matt lanzó, Mike jaló, Shue subió aún más, las columnas de Quinn crecían y una ráfaga negra pasó por debajo para tener, al segundo siguiente, a Kurt y Puck a metros de la pista. Artie había regresado.
Suena From Yesterday – 30 Seconds to Mars
Fue un segundo largo, en el que soltaron el camión que terminó por romper lo que quedaba de pista. Shue y Mike regresaron al suelo. La lluvia cesó, la neblina desapareció y Rachel estalló en lágrimas casi de inmediato. Quinn y Mercedes se echaban para atrás por el estrépito pero la primera se recuperó rápidamente corriendo hacia el otro lado de la carretera. Ms. Pillsbury había recuperado el sentido minutos antes y se hallaba en brazos de Finn, ambos observando demasiado anonadados para cerrar la boca. Brittany no había perdido la consciencia totalmente, era imposible para ella, y ahora lloraba junto a Santana que miraba al frente con verdadero dolor. Tina y Matt se juntaron a ellas abrazándolas.
-¡Puck! ¡PUCK! –gritó Quinn cuando llegó hasta él y se tiró encima tratando de reanimarlo. El muchacho había recuperado su aspecto humano. Su rostro estaba hinchado, lleno de heridas. Su ropa rasgada, sus manos quemadas. Inconsciente, en el suelo, no parecía poder reaccionar ante los zarandeos de la rubia que enloquecía cada vez más. Artie y Kurt miraban la escena en primera fila pero ninguno los dos movía un solo músculo ni se miraban entre ellos.
Escucharon múltiples sirenas a lo lejos que hicieron reaccionar a Shue.
-Finn, hazte pasar por el chofer –gritó desde un extremo a otro.- Artie llévate a los que puedas rápido. Deja a Quinn y Puck. Kurt, has que Brittany nos borre de las memorias de todos en el bus. Matt coge a Ms. Pillsbury y los demás corran a esconderse.
Todos desaparecieron lo más rápido que pudieron. Brittany pudo colocar un recuerdo diferente de lo sucedido en la cabeza de los niños, su profesora y el chofer según la instruyó Kurt. Pero no tuvieron tiempo de irse cuando las sirenas y luces los invadieron por ambos lados. Policías, bomberos y paramédicos encontraron a Mr. Shue de rodillas en el suelo, quemado en torso y brazos, en aparente shock. A Finn, como chofer, tirado metros más allá con la frente sangrando. A Kurt y Brit al lado del autobús escolar, consolándose el uno al otro. Y a Quinn llorando en silencio sobre el cuerpo inerte de Puck.
El aire disipaba la escena pudiendo notar el forado del suelo, la pista mojada por el hielo derretido. El bus escolar simulando una lata de cerveza estrujada y el camión casi completamente destruido. No había fuegos que apagar ni malos a los que arrestar. Sólo seis personas heridas, en shock o inconscientes a los que aparentemente auxiliar.
Desde varios metros de distancia, el resto del Glee club observaba escondido. Y sus corazones se detuvieron al mismo tiempo cuando a sus oídos llegó claramente el grito desgarrado de Quinn y el ver como tapaban con una sábana el cuerpo inmóvil de Puck. Mr. Shue la sostenía pero su rostro plagado de lágrimas pugnando por salir y el esfuerzo de evitarlo les hizo notar la realidad.
Puck se había ido.
