Notas: "Decidí simplemente subir este capítulo, ya que no sé cuando será la próxima vez que este cerca de una computadora, y logré terminarlo esta noche."
Capítulo Dos: Encuentros, Cordiales y Otros
"Ahora, Connor, sé bueno con tus profesores. ¿Tienes a Godric? Bien. Mantenlo en su caja por ahora, al menos hasta que lleguen a Hogwarts. James, no le vas a dejar llevar la Capa de Invisibilidad. Sí, te vi sacarla de tu bolsillo. Regrésala en este instante. No necesita eso en su primer año..."
Harry caminaba detrás de sus padres mientras escoltaban a Connor hacia la Plataforma 9 ¾, sonriendo mientras escuchaba. Normalmente su madre no era tan regañona, pero normalmente ella tenía a Connor en casa donde podía vigilarlo, o donde Harry o Sirius o Remus podrían vigilarlo, y podía sacar su varita instantáneamente si alguien que pareciera ser un Mortífago se acercaba. En el bullicio caótico de King's Cross, lleno de Muggles y de brujos, había más oportunidades para que alguien se acercara y tratara de dañar a Connor.
Harry no estaba tan preocupado. Había probado algunos de sus hechizos preferidos con su nueva varita el momento en que la compró, y para su alivio, funcionaban aún mejor de lo que habían hecho con la varita de práctica. Incluso pensaba que podía confiar en su lechuza nevada, Hedwig, para vigilar si algún peligro se acercaba. Ella estaba sentada en su jaula sobre su carrito justo ahora, mirando a varias direcciones con sus brillantes ojos dorados. Parecía estar más alerta que Godric, la lechuza-halcón negra de Connor, quien o se sentaba con sus ojos cerrados, o volteaba su cuello alrededor para mirar fijo a gente que Harry sabía eran inocentes.
"Harry."
Harry alzó la mirada. Casi habían llegado al muro mágico que permitía el pasaje entre la estación y la Plataforma, y no había notado a su madre alentando el paso para caminar junto a él. Claro, ella era automáticamente inofensiva, como Sirius y remos. Sin embargo, Harry se decidió a ser más cuidadoso. No habría más inofensivos automáticos en el tren.
"¿Sí, Mamá?" murmuró él.
Lily dudó por varios instantes, como si estuviera considerando darle el río de consejos que le había dado a Connor. Harry esperó pacientemente. Ella solo iba a decir una cosa, y él sabía qué era. Pero, al mismo tiempo, necesitaba escucharlo. Era una confirmación de su propósito, de sus lealtades y de su posición en el mundo.
"Cuida a tu hermano," Lily dijo por fin, y algo tieso y tenso en la mente de Harry respiró un suspiro de relajación.
"Claro, Mamá," dijo él.
La mano de Lily pasó por su flequillo, frotando la cicatriz que Harry sabía era un distorsionado, imperfecto reflejo de la cicatriz de maldición de su gemelo. "Tú eres el relámpago," susurró ella. "Golpeas fuerte y rápido, y no dejas rastros tras de ti. Connor es el corazón. Protege su inocencia, Harry. Asegúrate de que aún sea puro y limpio al final de todo. El Profesor Dumbledore dijo que Connor tendría el poder del que el Señor Tenebroso no sabe. Esa es su habilidad para amar, tiene que serlo. Pero si tiene que crecer demasiado rápido, la perderá." Se inclinó y besó la cicatriz de Harry. "Asegúrate de que se mantenga como un niño por solo un poco más."
"Lo haré, Mamá." Harry forzó las palabras a través del nudo en su garganta. Ella nunca le había dicho algo como eso, jamás. Era la cicatriz de Connor la que era significante, la cicatriz de Connor que lo marcaba para muerte y gloria. El pensar que era parte de lo que su hermano formaba parte, aunque fuera por un instante...
Parecía como si Lily quisiera decir algo más, pero Connor gritó al frente. "¡Harry, vamos! ¡El tren se está preparando para partir!"
Harry y Lily intercambiaron sonrisas. Connor estaba inocentemente emocionado de ir a Hogwarts, y tal vez anticipaba, solo un poco, el qué dirán sobre el Niño-Que-Vivió. Él lo veía como un gran cambio en la vida que había vivido hasta ahora, como si todo fuera a ser diferente y nada fuera a ser igual de nuevo.
En cierta forma, Harry pensaba, eso era correcto. Connor haría hechizos reales ahora, mucho más a menudo de lo que los efectuaba en casa. Tendría que comenzar a crecer, a perder su inocencia, aprender a amar no solo a sus padres y a Harry y a Sirius y a Remus, sino a todo el mundo mágico al cual tendría que proteger algún día.
Harry estaba agradecido de que su vida fuera tan simple en comparación. Su responsabilidad era la que siempre había sido: proteger a Connor.
Tocó la mano de su madre una vez más, y volteó para caminar a través de la barrera hacia la plataforma. Hedwig ululó suavemente mientras lo hacía, como si estuviera impresionada del tamaño y el ruido del tren.
Harry mantuvo un ojo sobre su hermano mientras abordaban pero por suerte Connor eligió un compartimiento vacío. Harry entró tras él y alzó las cejas en su dirección.
Connor le sonrió ampliamente. Realmente no parecían gemelos, pensó Harry ausentemente, la vieja introspección regresando con nueva fuerza al ver a su hermano en un lugar enteramente nuevo. Connor tenía cabello negro, pero era menos rebelde que el de Harry, así que su cicatriz era usualmente medio-visible, la curva inferior del corazón ligeramente visible. Tenía los ojos marrones de James, y la falta de anteojos de Lily, y más de la apariencia de James.
Incluso eso puede ser una ventaja, Harry pensó mientras se sentaba frente a su hermano. No es posible que un Mortífago no lo reconozca , claro, pero también podrían pensar que yo no soy su hermano.
"¿No estas emocionado?" Connor le preguntó.
Harry sonrió. "Claro que lo estoy," dijo él. "Pero la mejor parte es ver como rebotas alrededor como una Rana de Chocolate."
"Yo no estoy rebotando," Dijo Connor, saltando en su lugar.
"Sí, lo estás."
"No lo estoy."
"Sí, lo estás."
"No lo estoy."
Y así continuaron, disfrutando la completamente infantil pelea que sus padres les hubieran ordenado detener dentro de dos minutos. Probablemente lo habrían estado haciendo por diez minutos cuando la puerta se abrió. Harry se giró para mirarla, asegurándose de que su expresión fuera agradable y acogedora, como la sonrisa inocente de Connor. Su mano estaba sobre su varita, pero esa estaba en el holgado bolsillo de sus túnicas escolares, las cuales ya estaba usando, y nadie más tenía que saberlo.
El chico en la puerta se quedó observando por un momento, como si un hubiera esperado que hubieran dos personas. Entonces entró. Harry estudió su cabello rojo y usadas, aunque limpias, ropas, y lentamente apartó la mano de la varita. El chico era casi por seguro un Weasley, y toda esa familia era leal a Dumbledore y peleaba para la Orden del Fénix. La madre actual incluso había perdido familiares a Voldemort. Harry podía confiar en que este chico no lastimaría a Connor, al menos hasta que probara lo contrario.
"Hola," dijo el chico, y se sentó frente a Connor, junto a Harry. "Escuché que Connor Potter estaba en este compartimiento. ¿Eres tú?"
Connor sonrió y se levantó el flequillo para que el chico pudiera ver la cicatriz en forma de corazón. El Weasley parpadeó y miró con admiración, y luego ofreció una mano, sonriente. "Mi nombre es Ron Weasley. Es brillante conocerte. ¿Conoces a mis padres? Creo que conocen a los tuyos. Mamá dijo algo sobre visitarte una vez, y Papá dijo que estaba restringido, pero..."
Harry se relajó en el asiento y dejó la charla flotar sobre él, mirando a través de ojos entre-cerrados mientras su hermano respondía, incómodo al principio, y luego ganando confianza cuando notaba que tan fascinado estaba Ron con su presencia. Connor nunca había estado con otros niños de su edad, no más que Harry. Realmente era muy peligroso dejar que otros los visitaran, al menos mientras Voldemort tuviera la oportunidad de regresar. Esa era una de las muchas razones por las cuales Harry estaba contento de que fueran a Hogwarts. Connor tendría muchos amigos. No todos ellos serían hijos de Mortífagos asignados a espiarlo, aunque Harry estaba inclinado a pensar que muchos lo serían, especialmente si provenían de la Casa de Slytherin.
La puerta del compartimiento se abrió súbitamente de nuevo, y otro chico se paraba justo tras de ella. Harry se tensó. Este brujo tenía cabello rubio y la expresión de aburrimiento practicada de un sangre pura, y otros dos magos lo escoltaban como elfos domésticos. Miró al Weasley y dio un gesto de superioridad, y la mano de Harry se fue a su varita.
"Eres en Niño-Que-Vivió," le dijo a Connor. "¿No es cierto?" Su tono, arrastrado y perezoso y obviamente forzado, no la hacía parecer una pregunta.
Connor asintió, sus hombros tensos. Harry le dio a su hermano puntos completos por observación. Aún no sabía quién era aún, aunque tenía sus sospechas, y Connor, protegido del mundo exterior, encontraba al chico desagradable por principios. Un buen signo de un corazón inocente.
"Mi nombre es Draco Malfoy," dijo el chico, y dio un paso al frente, mano afuera como si esperara que Connor realmente la tomara.
Harry se levantó, completamente preparado para lanzar un hechizo. Lucius Malfoy había sido uno de los poderosos en el círculo de Voldemort, y había escapado Azkaban con la más débil excusa. De todos los niños que entrarían a Hogwarts este año, su hijo sería a quien Harry escogería para Más Probable Que Intente Matar a Connor.
Malfoy le dio una mirada extraña, y se rió. "¿Y quién es este?" preguntó. "¿Alguien más venerándote, Potter, como el Weasley?"
Eso es, Harry pensó, al ver el familiar fuego encenderse en los ojos de Connor. Acaba de perder su oportunidad.
"Este es mi hermano Harry," dijo Connor, levantándose también. Era algo más alto de lo que parecía, y cuando volteó su mirada hacia Malfoy, el hombre en quién se convertiría era visible. Harry casi paraba de respirar en su admiración. Si Connor tenía que perder una pieza de su inocencia hoy, lo estaba haciendo por una causa noble. "Y este es Ron Weasley, mi amigo. Tú nunca lo serás, así que no insultes a quienes son mejores que tú."
Malfoy se congeló por un momento, sus ojos muy abiertos. Harry le lanzó una mirada, preguntándose por qué.
Y entonces comprendió. Al parecer, Malfoy era inocente a su propia forma. Había entrado en el compartimiento como probablemente entraba a todas partes, contoneándose y presumiendo, y esperaba que Connor lo aceptara como todos los demás lo habrían aceptado. Los Malfoy habrían criado a su hijo alrededor de otros sangre puras, entrenados perfectamente por sus padres para mostrar obediencia a los ricos y poderosos – y los Malfoy eran ambos. ¿Por qué sería el Niño-Que-Vivió distinto a los otros niños que Draco había conocido el resto de su vida?
Harry suspiró, sintiendo una extraña lastima por el niño, y quitó su mano de la varita. Y entonces oyó a Connor reírse.
"No es como si quisiera que fueras mi amigo," dijo él. "Tienes un nombre feo."
"¡Connor!" Harry chilló, sorprendido. Defender a los inocentes era una cosa. Lanzar un insulto infantil era otra completamente distinta. Los sangre pura eran parte del mundo mágico, también, y Connor debió estar por encima del tipo de reclamo que Harry esperaría de alguien como Draco. El dolor aún era visible en el rostro de Malfoy; había estado muy sorprendido para esconderlo. Connor pudo haber hecho la réplica doler un poco menos con las palabras adecuadas, y haber estado en camino a ganar un valioso aliado. Esas definitivamente no eran las palabras adecuadas, al ver como hacían a Ron reír.
Eso cerró la pequeña expresión dolida en la cara de Malfoy. Se enderezó, y los brujos junto a él lo miraban esperando ordenes. Pero Malfoy simplemente fulminó a Connor con la mirada, barbilla en alto, dijo, "Debí esperar que alguien con una Sangre sucia por madre no tuviera sentido de lo que son modales," y salió por la puerta.
Connor chilló, y Ron dijo, "Eso es duro, amigo, lo que dijo sobre tu mamá..."
Harry salió del compartimiento tras de Malfoy. Lo que había dicho había sido rudo, pero Connor lo había provocado. Harry conocía las reglas de cortesía mágica por su padre y Sirius, ambos sangre puras. Malfoy se merecía una disculpa.
-
Draco se frotaba la frente al caminar. Le había dado un dolor de cabeza en cinco segundos, al estar dentro de ese compartimiento con un mago tan poderoso. La magia de Potter cantaba y tarareaba alrededor de él, y llenaba el aire con una ligera vibración que Draco, como todos los Malfoy bien entrenados, podía sentir. Hacía que le doliera el cráneo. Claramente, Draco pensó, tendría que usar escudos más fuertes cuando llegara a Hogwarts. Tendría que hacerlo de todos modos, con tantos magos alrededor, pero culpaba a Potter por darle un dolor de cabeza tan temprano.
"Malfoy."
Draco miró por sobre su hombro, y s quedó mirando. Detrás de él estaba el otro mago, el que Potter había dicho era su hermano. Había estado tan callado que Draco casi no lo había notado, y lo había incluido en el insulto que le lanzó a Weasley mayormente por costumbre. Tenía cabello oscuro incluso más rebelde que el de Potter, y ojos verdes detrás de feos anteojos.
Y hacía al aire alrededor suyo cantar.
Los ojos de Draco se achicaron, y luego aún más. "¿Es este algún tipo de maldito truco?" rugió él, moviéndose un paso hacia atrás – Harry, ese era su nombre. Normalmente no habría usado ese tipo de lenguaje, pero odiaba ser engañado o insultado. Su padre lo entendería. "¿Tú eres en Niño-Que-Vivió, o no?"
Harry parpadeó. "¿Qué?" Pero no estaba tan confundido como pretendía estar. Alrededor suyo, su magia se tensaba y transformaba en una sola punta de flecha aguda apuntada justo hacia Draco.
Draco apretó los dientes. "Tú eres el Niño-Que-Vivió," dijo él. "No el otro. ¿Pensaste que yo creería que era gracioso, y que me arrastraría de vuelta a ti? Los Malfoy no se arrastran."
"¿Ni siquiera por el Señor Oscuro?" Potter murmuró. Sus ojos brillaban con entretenimiento perezoso.
Más que furioso, Draco trató de darse la vuelta de nuevo, pero la mano de Potter lo tomó por el brazo. Vincent y Gregory dieron un paso al frente, pero se detuvieron cuando Draco agitó la cabeza ligeramente. Estaban bien entrenados, pero no había forma en que estuvieran preparados para enfrentarse a un mago con el poder de Potter. Draco se quedó tieso, esperando un hechizo que sabía que no podría detener.
Así que, por supuesto, estaba completamente atónito cuando Potter pasó una mano sobre su ceja, levantando su flequillo lo suficiente para dejar que Draco viera que su cicatriz era un relámpago, no un corazón, y murmuró, "En el nombre de Merlín te pido que me perdones, por mis injustas, apresuradas palabras, y a mi hermano por las suyas. No sé si aceptará estos términos, pero los pido: tregua entre nosotros, y neutralidad en adelante."
Draco lo miró de nuevo. Estaba gastando una horrible cantidad de tiempo haciendo eso hoy. Pero todas las palabras eran correctas, y el rostro de Potter era serio al ofrecerlas, sus ojos firmemente en los de Draco. Eso no, por supuesto, detenía ese poder imposible y vibrante, compactado y doblado a obediencia perfecta, que aún le estaba dando a Draco un dolor de cabeza, pero tal vez no lo necesitaba.
Este Potter conocía las cortesías de los sangre pura. Este Potter había venido a ofrecerlas a Draco. Este Potter soltó su brazo el momento en que la ceremonia había terminado y se alejó a una distancia cautelosa, su magia girando en perezosos patrones de sonido, lista para atacar pero no en posición como lo había estado antes – lo que era absolutamente propio, ya que Draco aún no había respondido.
Este Potter cantaba y tarareaba con magia pura, y si no era la mayor fuente de poder que Draco había sentido en el compartimiento, se comería su propia mano.
Y aún así no era el Niño-Que-Vivió.
Draco tenía dos opciones en ese momento: podía seguir creyendo que lo estaban engañando, y salir a pisotones con indignación bien merecida, o podía aceptar lo que se le ofrecía y ver que pasaba. Tal vez Connor Potter era más poderoso que Harry. Tal vez era tan poderoso que Draco no podía sentirlo.
O tal vez Harry, quien, después de todo, no podía sentir su propia fuerza, no sabía nada sobre el aura que llevaba consigo, y tenía incluso más secretos profundos, unos que no tenían nada que ver con hechizos.
Draco sabía lo que prefería que fuera verdad. Pero al menos tomaría la oportunidad ofrecida, y vería que pasaba.
Colocó su puño sobre su corazón, se inclinó, y extendió una mano. Harry de hecho dio un suspiro de alivio al tomarla.
"Gracias," dijo él, y regresó la reverencia, y regresó al compartimiento sin intentar explicarse a si mismo. Eso también era absolutamente propio, Draco pensó, mirándolo al marcharse con un hambre que aún no tenía nombre. Tendría que escribir una carta a su padre cuando llegara a la escuela. Se preguntaba qué pensaría Lucius de esta.
"¿Por qué pasó eso?" Vincent susurró. Su voz estaba teñida con asombro. Él no podía sentir a Harry, pero sabía que Draco no hubiera aceptado una disculpa de cualquier persona.
"No lo sé," dijo Draco. "Aún no. Pero te diré una cosa..." Lo dejó al final de una deliciosamente larga pausa.
"¿Si?" Gregory preguntó, inclinándose hacia delante.
Draco sonrió a la puerta del compartimiento, que ahora estaba cerrada. "Va a haber un Potter en Slytherin."
