Notas: "¡Gracias por los reviews! Temo decir que muchas de las preguntas sobre la historia no se contestarán por ahora; se resolverán lentamente a través de la historia.

¡Y aquí está el siguiente capítulo!"

Capítulo Tres: Discusiones con el Sombrero Seleccionador.

Harry escuchaba los murmullos de asombro alrededor suyo mientras los de primer año montaban los botes a través del lago y hacia Hogwarts. Él estaba ocupado estudiando el castillo, también, y tenía que admitir que era hermoso, una llamarada de luz agradable en a oscuridad que para entonces era absoluta.

Pero sospechaba que estaba buscando cosas distintas a las que los estudiantes estaban viendo. Ellos exclamaban y suspiraban ante las ventanas, y el techo encantado del Gran Comedor cuando llegaron a este, y las torrecillas flotantes de piedra que rompían el horizonte en lugares extraños. Harry estudiaba el grosor de las paredes, el ancho de las ventanas, y el brillo cegador de los hechizos que se había entrenado para ver. Bajo ese tipo de luz, Hogwarts parecía estar incendiándose, aunque el fuego no consumía la piedra sino que lenta y continuamente se movía sobre ella, cambiando colores. Y Harry estaba seguro de que había muchos más hechizos que él no podía ver protegiendo el castillo. De nuevos a viejos, y algunos habrían sido puestos por los mismos Fundadores.

¿Pero eran suficientes? ¿Mantendrían a Connor seguro si los Mortífagos venían tras de él? ¿Si lo hacía Voldemort?¿Si un accidente casi despojaba al mundo de El-Niño-Que-Vivió, antes de que tuviera la oportunidad de dar el golpe final en la batalla?

Frunciendo el seño, Harry no notó a Connor pegándole ligeramente en el costado para sacarlo de los botes cuando se detuvieron. Sí salió del bote, pero era su entrenamiento lo que lo mantuvo cerca de su hermano, y no atención o anticipación. Sabía todo sobre la charla que alguien – la Subdirectora McGonagall, por como se veían las cosas, y su futura Líder de Casa—le estaba dando a los de primer año. Sabía sobre el Sombrero Seleccionador y los fantasmas que volaban por el cuarto de espera y la mezcla de emoción y nerviosismo que consumía a sus compañeros como un eco de los hechizos en el castillo.

Aún no sabía qué tanto podía confiar en Hogwarts. Hasta que pudiera, tenía que mantener los ojos abiertos.

"¿No estas asustado, o sí?"

Harry parpadeó y giró la cabeza, al menos cuando estaba seguro de que la pregunta estaba dirigida a él. No supo que pensar de el tono cuando encontró a Malfoy parado junto a él, mirándolo intensamente. ¿Malfoy estaba mofándose? ¿Inquiriendo una pregunta seria? ¿Preguntando con admiración? Ni su voz ni sus ojos daban nada a ver. Harry se encontró aliviado. Preferiría no tener que suavizar las cosas entre Connor y el posible futuro Mortífago todo el tiempo.

"No," Harry dijo, y miró las puertas de nuevo.

Se abrieron de par en par, lo que previno el que Malfoy le preguntara algo más. McGonagall los guió bajo el techo encantado, sobre un piso de piedra, bajo las miradas de los profesores y otros estudiantes. Harry oía constantes inspiraciones alrededor suyo, incluso cuando el Sombrero Seleccionador empezó a cantar, y se preguntó por qué. Las únicas sobrecogedoras, y por tanto interesantes, cosas eran las líneas de hechizos que danzaban al piso desde el techo y se enredaban como lianas alrededor de las mesas de estudiantes. Conocía solo uno o dos de ellos, como los que aplacarían pensamientos que podrían llevar a muestras de magia letal. Tendría que aprender sobre los otros.

"¡Abbott, Hannah!"

Harry miró a la chica mientras trotaba al frente, se colocaba el Sombrero en la cabeza, y era Seccionada para estar en Hufflepuff. Asintió. El Sombrero Seleccionador funcionaba exactamente como sus padres le habían dicho, entonces, y cualquier posible peligro había sido removido. Se inclinó hacia el costado para ver el verde toque de un hechizo deslizarse alrededor de la mesa de Slytherin. Se preguntaba lo que hacía. Las firmas eran similares a las que rodeaban a los hechizos defensivos, pero tenía proyecciones agudas en los lados, como si estuviera hecho para actuar ofensivamente.

Su atención regresó al Sombrero seleccionador solo a momentos raros, como cuando hubo una pausa extremadamente larga entre "¡Granger, Hermione!" y el anuncio del Sombrero. Harry se inclinó hacia delante, para ver a la chica sentada firmemente bajo el sombrero. Podía escuchar el suave murmullo de voces, y pensó que ella estaba discutiendo con el sombrero.

"¡GRYFFINDOR!" el Sombrero anunció.

Granger lo puso de vuelta en el banquillo y se alejó, mostrándose muy contenta consigo misma. Harry ocultó una sonrisa. Así que ella estaría en la casa de Connor. Él esperaba que ella se convirtiera en su amiga. Alguien tan determinada podría ser una buena aliada. Y ella tenía un nombre que él no reconocía como perteneciente a una familia mágica, lo que significaba que era nacida de Muggles, lo que significaba que ella tendría más razón que los demás de estar del lado de Connor.

También prestó atención cuando un nombre que reconocía apareció, y estaba complacido más allá de las palabras al ver a Neville Longbottom marchar a Gryffindor. Lily le había contado la solemne historia de cómo los padres de Neville habían perdido sus mentes ante los hechizos Cruciatus de los Lestrange. Harry se había preguntado si su coraje pasaría a su hijo. Al parecer lo había echo.

Malfoy entró a Slytherin. Harry no estaba sorprendido en absoluto. Pero no comprendía por qué Malfoy sentía la necesidad de lanzarle una sonrisa mordaz mientras caminaba hacia la mesa de Slytherin, ni por qué se sentó y lo siguió observando hasta que Harry hizo una mueca y alejó la mirada.

Entonces llegó el momento por el que había estado esperando.

"¡Potter, Connor!"

Los murmullos comenzaron de inmediato. Harry vio a su hermano sonrojarse y tropezar un poco mientras se apresuraba hacia el Sombrero, como si no hubiera esperado esto. Claro que lo había hecho, pero era una cosa el imaginarlo, y otra escucharlo, Harry pensó, su corazón doliendo con simpatía. Afortunadamente, Connor llegó al banquillo a pesar de las voces que lo seguían.

"¿Realmente es él?

"¿El Connor Potter?"

"¿Puedes verle la cicatriz?"

"No lo sé, se ve más pequeño de lo que imaginé..."

Connor se colocó el sombrero en la cabeza y cerró los ojos. Harry podía ver los labios de su hermano moverse, y sabía el tipo de palabras de aliento que se estaría diciendo a si mismo. Entonces se puso tieso, y Harry sabía que la voz del Sombrero estaba hablando dentro de su cabeza.

Duró muy poco tiempo, como Harry supo que lo haría, pero ese momento aún tenía garras, y le daban escalofríos en toda la espalda mientras esperaba.

"¡GRYFFINDOR!"

El Comedor estalló en ruido – aclamaciones de la mesa de Gryffindor y gritos liberados de los otros, todos excepto Slytherin. Harry asintió cuando Connor se quitó el sombrero de la cabeza, radiante. Claro que era esencialmente bueno. ¿Había vencido a Voldemort, o no? Pero esta era la primera vez que alguien fuera de la familia había juzgado a Connor. Debía sentirse bien que le dijeran que los instintos de su familia eran correctos, Harry pensó.

Connor se sentó a la mesa de Gryffindor y giró para sonreírle a su gemelo. Harry le devolvió la sonrisa y caminó hacia delante cuando McGonagall llamó su nombre.

El Sombrero se colocó sobre sus orejas, y rió dentro de su mente. ¿Crees saber cual será tu casa, no es así?

Creo que sí, Harry respondió, calmado. Su madre le había dicho que podía pensar y que el sombrero lo escucharía. Era un consejo valioso, ya que sus enemigos tal ves podrían obtener algo de los pensamientos privados de Harry si hablaba en voz alta. Voy a ir a Gryffindor, para proteger a mi hermano.

Tú quieres ir a Gryffindor, el Sombrero lo corrigió. Eso no significa que no seas más apto para otra Casa.

Harry tuvo la extraña, incómoda sensación de que la habitación giraba a su alrededor y se volvía punzante, como si el Sombrero hubiera puesto su visión en otra parte de su cerebro mientras miraba sus memorias. Entonces dijo, Nadie puede cuestionar tu lealtad. O tu coraje -- ¿cuántos niños están preparados a morir por sus hermanos a los once años? Por alguna razón, el sombrero sonaba triste al respecto, pero Harry no tuvo la oportunidad de interrogarlo. O tu inteligencia, en todo caso, al aprender tantos hechizos tan joven.

Pero lo que lo mantiene unido, Sr. Potter, es su astucia, su cuidado, su habilidad para esconder lo que es realmente y su determinación para tener éxito. Creo que se está escondiendo mejor de lo que la mayoría de la gente jamás sabrá, añadió crípticamente.

A Harry no le importaba el último enunciado; su mente estaba en el anterior. Pero no querrá decirme que quiere que vaya a—

"¡SLYTHERIN!" el Sombrero vociferó alegremente.

Por un alumbrante momento, Harry pensó en pelear. Se supone que estuviera en Gryffindor, ahí es donde pertenecía, eso era lo que habían planeado, ¿y cómo se supone que protegería a su hermano cuando ni siquiera podía verlo por largas porciones del día? El Sombrero sabía todo eso, y aún así lo puso en otro lado. Harry quería gritar o aullar. Por primera ver en años, pensó que tal vez quería llorar.

Pero entonces congeló el impulso y lo metió dentro de la pequeña y secreta caja de sus pensamientos. No, no podía protestar. Eso atraería atención hacia él. Además, podían haber ventajas de estar en Slytherin. Tendría acceso a los niños que más posiblemente estaban en el bando opuesto. No creía ser capas de fingir ser uno de ellos, nunca, pero la simple proximidad y familiaridad tal vez los haría torpes alrededor suyo.

Se quitó el Sombrero para entrar en un momento de silencio muerto, como había esperado. Harry forzó su expresión a ser calmada y volteó hacia la mesa de Slytherin. Caminaría hasta allá, y el silencio continuaría, y el Sorteo comenzaría de nuevo. Esperaba fervientemente que esto fuera solo un pequeño bache en el camino. Había más estudiantes que colocar en las Casas. Si Connor—

Entonces el silencio se rompió.

Harry miró fijo mientras Draco Malfoy se levantaba de la mesa de Slytherin y comenzaba a aplaudir. Lo hacía tan fresco como si esto pasara cada día de su vida, y sus ojos estaban fijos en el rostro de Harry, sin mirar alrededor para ver el tipo de atención que atraería. Unos cuantos estudiantes más de Slytherin se apresuraron a levantarse y se unieron, pero, en su mayoría, Harry caminó a la mesa bajo el apogeo de exactamente un par de manos que aplaudían, haciendo a la triste demostración incluso más notable de lo que ya era.

Entonces Malfoy tuvo la audacia de obligar al chico junto a él a moverse, para que Harry tuviera un lugar vacío donde sentarse. Harry lo tomó, su cara ardiendo, ya que sospechaba que evitarlo solo alentaría a Malfoy a hacer algo aún más dramático y ridículo en el nombre de -- ¿qué?

"¿Crees que es divertido avergonzarme?" Harry siseó al chico. Podía oír que el Sorteo reiniciaba, por suerte. También podía sentir a su gemelo mirándolo desde la mesa de Gryffindor. Tan cobarde que era, no pensó que podría ver a Connor a los ojos aún, así que se decidió por fulminar con la mirada a Malfoy, quien solo se reclinó y le sonrió.

"No estaba conciente de que te avergonzaba," Malfoy arrastró. "Yo solo estaba dando la bienvenida al más nuevo miembro de la Casa de Slytherin. ¿Supongo entonces que tus impecables modales no se extienden a una amistosa bienvenida? Que lástima. Claramente eres distinto a quien pensé que eras." Su sonrisa creció, una sonrisa burlona, y observó a Harry para ver lo que haría.

Harry reconoció la carnada, pero solo tenía una opción, y sospechaba que era la que complacería más a Malfoy. Tomó un profundo respiro y forzó una sonrisa. "Claro que no," dijo él. "Perdóname. Malentendí las cosas. Creí que estaría en Gryffindor con mi gemelo."

Malfoy se inclinó hacia él, implicando una familiaridad que Harry no pensaba que existiera. "Los gemelos a veces son distintos," susurró él. "Al menos, siempre lo he pensado. Y pensé desde el primer momento en que te conocí en el tren que serías un Slytherin."

Harry apartó sus ojos de Malfoy de golpe y tragó. Mierda. ¿Qué hice mal? Pensó en miseria. ¿Qué clase de—de cosa me hace tan Slytherin que alguien más puede verlo? ¿Y por qué mi familia nunca me lo dijo?

Aún no quería ver al otro lado del cuarto, aún cuando Ron Weasley se volvió un Gryffindor, asó que miró a la mesa de profesores. Asintió con una sombría falta de sorpresa cuando se dio cuenta de que Severus Snape, el líder de la Casa de Slytherin, lo estaba observando. Su padre le había dicho todo a Harry sobre la rivalidad entre los Merodeadores y Snape cuando estaban en Hogwarts, pero también sobre la deuda mágica que Snape le debía a James, y que el enojón, respondón, silencioso hombre era un miembro de la Orden del Fénix. Snape ayudaría a proteger a Connor, pero difícilmente le haría la vida más fácil. Y no parecía complacido de tener a un Potter en su Casa, tampoco.

Harry abruptamente siseó. La cabeza le dolía. Levantó una mano y la frotó sobre su cicatriz, entonces parpadeó cuando la bajó y encontró la palma manchada de sangre. La metió bajo la mesa, confundido.

Malfoy, por supuesto, trató de agarrar su brazo. "Déjame ver."

"¡No!" Harry dijo, y se soltó. Confundido, perdido, necesitando alguna probada de hogar, levantó los ojos y buscó al otro lado del cuarto, a la mesa de Gryffindor en donde él debía estar, donde Connor y ron se sentaban en camaradería.

Connor lo estaba mirando, como si no hubiera parado desde el momento en que Harry fue Seleccionado. Sus ojos eran grandes, y agitaba la cabeza de un lado al otro, de un lado al otro. Harry hizo una mueca de dolor y apartó la mirada de nuevo. Era la primera vez que veía visto traición en el rostro de su hermano.

Respiro calmadamente para si, ignorando el discurso del Director Dumbledore y la aparición de la comida, al menos hasta que Malfoy se inclinó hacia él y le dijo, "Todos van a pensar que estas haciendo un berrinche si no comes, ¿sabes?"

No puedo permitir esto, Harry pensó. No puedo permitirme atraer atención hacia mi. La gente pensará mucho sobre mi, y no verán a Connor tanto como deberían. Tengo que controlarme a mi mismo.

Fue la voz de su madre la que vino a él. "Tú eres el relámpago. Golpeas fuerte y rápido, y no dejas rastros tras de ti. Connor es el corazón. Protege su inocencia, Harry. Asegúrate de que aún sea puro y limpio al final de todo."

Harry dejó salir un último suspiro ansioso, el último que se permitiría, y comenzó a comer. Podía hacer esto. Era tan solo otro reto para proteger a Connor. Nadie nunca dijo que sería fácil. Harry tenía la tendencia de arrojarse a los retos y apalearlos hasta que se fueran. Podía hacerlo con este, también.

"¿Quieres un poco de jugo de calabaza, Harry?"

¿Malfoy había decidido hablarle de primer nombre? Esas eran nuevas noticias para Harry. Pero logró asentir, y sonreír, e incluso decir, "Gracias, Draco."

Draco sirvió. Harry mantuvo sus ojos lejos de la mesa de Gryffindor por el momento. Le explicaría a Connor que ser colocado en la Casa de Slytherin no significaba que sus metas en la vida hubieran cambiado, pero lo haría mañana, cuando no estuvieran frente a tanta gente.

-


Draco no era estúpido. Había visto la sangre que venía de la cicatriz de Harry. Ciertamente había notado la expresión de pánico en la cara de Harry cuando el Sombrero anunció que estaría en Slytherin, o el modo en que había notado que su hermano y Snape y el Weasley estaban mirándolo como si le hubiera crecido una segunda cabeza.

A Draco no le importaba. Dulce anticipación bañaba cada bocado de comida que ingería y cada movimiento que hacía, especialmente ahora que había logrado protegerse contra el poder puro de Harry. Sabía que esperar de Hogwarts por las historias que le contó su padre, y los estándares que debía cargar y mantener como un Malfoy. Sabía que El-Niño-Que-Vivió vendría, y con todo en consideración, no estaba sorprendido que él y el mocoso de Gryffindor probablemente fueran a terminar enemigos. Había esperado disfrutar Hogwarts un poco, pero estar aburrido fuera de si la mayor parte del tiempo.

Nadie le había dicho sobre Harry. Por lo que Draco sabía, su padre no había considerado la existencia de el segundo gemelo Potter importante.

Pero lo es, Draco pensó, y sirvió el jugo de calabaza para tener una excusa para seguir viendo a Harry. Es poderoso, y actúa como si no lo supiera, y ciertamente no esperaba que lo pusieran en Slytherin, así que no sabe mucho sobre si mismo, tampoco. Estoy un paso sobre de Harry y Potter, y probablemente sobre Snape, también.

No sé exactamente lo que vaya a pasar ahora, pero va a ser muy divertido.