Notas: "Este podría ser el último capítulo que suba rápido por un tiempo. ¡Gracias por los reviews!"
Capítulo Cuatro: Detención Con el Maestro de Pociones.
"¡Despierta, Harry!"
"Ya estoy despierto, Draco," Harry dijo, sentándose y estirándose perezosamente. Draco, quien había jalado las cortinas verde-y-plateadas de la cama de Harry, se mostró sorprendido por un segundo, pero entonces tomó su brazo y lo arrastró fuera de la cama. Harry suspiró, pero no dijo nada. La mayor parte del tiempo, las únicas personas que lo tocaban eran sus padres, Connor, Sirius, y Remus. Tendría que acostumbrarse a que otras personas lo hicieran, especialmente cuando esas otras personas estaban intentando arduamente ser sus amigos.
Eso era lo que no comprendía, Harry admitió mientras Draco simplemente lo jaloneaba a través de la sala común, por el corredor de las mazmorras, y hacia el Gran Comedor. Draco estaba actuando – bueno, no como un Malfoy – en sus intentos de hacer que Harry le prestara atención. Pero había otras personas en Slytherin, incluyendo a Vincent y Gregory, a quienes Harry había conocido la noche pasada, que estaban perfectamente contentas con darle a Draco toda la atención que quería. ¿Qué podría ganar con molestarlo a él?
Porque eres el hermano del Niño-Que-Vivió, por supuesto, susurró una voz en su cabeza de la cual Harry desconfiaba. Sonaba horriblemente como la voz de una serpiente, o un Slytherin. Draco quiere llegar a Connor. Quería ser su amigo, y ahora probablemente quiera ser su enemigo. ¿Qué mejor modo de hacerlo que convencer a Connor de que su hermano se ha vuelto en contra suya?
Estaban en el Gran Comedor para ese momento, y Harry podía ver a Connor sentado con Ron en la mesa de Gryffindor. Esta vez, su gemelo no lo miró a los ojos, solo giró la cabeza al otro lado y habló en un tono más alto.
Tendremos una conversación esta tarde, Harry le prometió a su gemelo mentalmente, mientras se sentaba y servía un platón de huevos. No voy a dejar que mi hermano sostenga estos ridículos prejuicios en contra mía. Todos los demás en Slytherin podrán ser viciosas serpientes, pero yo no.
"El Profesor Snape te está viendo de nuevo."
Harry parpadeó ante las palabras de Draco, pero no miró a la mesa de profesores. Después de todo, podía sentir los ojos del profesor. "Sí, ya lo sé," dijo él, y se detuvo para pasar un poco de jugo de calabaza por su garganta sin escupirlo por toda la mesa. "Odiaba a nuestro padre en la escuela." Pensó en decirle a Draco sobre la deuda de vida y que Snape realmente era bueno, pero se contuvo. Tal vez Draco no era un Mortífago, aún, pero Lucius Malfoy todavía podría conocer ese interesante chismecillo unos momentos después de que Harry lo contara.
Odio tener que guardar secretos, gimió para si mismo, justo antes de poner el gimoteo en la secreta caja de sus pensamientos. Si estuviera en Gryffindor, no sería así. Podríamos confiar en que la mayoría de la gente ahí está con la Luz.
Cerró la tapa de la caja firmemente cuando había terminado. Él estaba en Slytherin, y Snape aún no había venido y sugerido que un hijo de la Familia Potter realmente pertenecía en Gryffindor, así que supuso que tendría que sacar lo mejor del asunto.
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Como salieron las cosas, el Viernes llegó antes de que Harry pudiera ver a su hermano por más de un par de minutos de vez en cuando, o que pudiera estar más cerca que en el otro lado de un mar de caras incomprensivas. Todos los estudiantes estaban constantemente en movimiento, andando a una clase o a la otra, y charlando tan ruidosamente que la suave llamada de Harry a Connor en un corredor casi siempre resultaba perdida. O tal vez ignorada; Harry tenía que considerar que Connor podría estar demasiado enojado como para prestarle atención incluso si lo escuchaba.
Draco no era de ayuda en particular. Se pegaba al lado de Harry como una babosa, y constantemente parloteaba un río de charlas que Harry estaba seguro eran falsas. Cuando Harry intentaba liberarse para ir a la biblioteca – realmente esperando encontrar la forma de llegar a la Torre de Gryffindor – Draco se invitaba solo. No decía nada sobre Connor, o sobre los Gryffindors, pero mantenía un ojo vigilante en Harry, y sonreía burlonamente cuando alguien mencionaba al Niño-Que-Vivió al pasar.
Podría lidiar mejor con los Slytherins, Harry pensó mientras entraban a pociones, si no se la pasaran todo el día con esas sonrisas socarronas.
Era verdad que aún no había conocido a muchos Slytherins que no fueran Draco, pero todos parecían dar sonrisas burlonas, excepto por Vincent y Gregory, quienes carecían de expresión la mayor parte del tiempo. Blaise Zabini se te quedaba viendo y sonreía burlonamente, Pansy Parkinson sonreía tímida y burlonamente, Millicent Bulstrode fulminaba con la mirada y sonreía burlonamente, y los años superiores sonreían burlonamente ante la mera idea de prestarle atención a alguien de un año inferior. Harry temía que su sonrisa se tornara burlona para cuando pudiera regresar con Connor, y estaba determinado a no dejar que pasara.
"Vas a amar esta clase," Draco susurró a la parte trasera de la cabeza de Harry mientras se acomodaban en los escritorios. "Snape es un maestro brillante. Y tenemos clases con los Gryffindors, lo cual sé que estabas esperando." Sonrió blandamente cuando Harry giró la cabeza de golpe para darle una mirada desagradable.
Harry estaba consciente del horario, por supuesto. Pero no estaba consciente de que Draco se había dado cuenta.
Tal vez preguntarle sobre el tema directamente funcionará.
"¿Por qué te importa?" susurró fieramente. "Claro que quiero decirle hola a mi hermano. Nunca habíamos estado separados hasta que vinimos aquí. ¿Por qué te burlas de mí como si fuera algo inusual?"
Draco le sonrió burlonamente, y no le contestó.
Harry se volteó de nuevo, rechinando los dientes en su frustración, y vio a los de primer año de Gryffindor entrar torpemente por la puerta. Hermione Granger entró sola, consultando un libro mientras lo hacía. Harry parpadeó cuando también se sentó sola. ¿Por qué no ha hecho amigos? No parece que la timidez vaya a detenerla.
Connor y ron entraron después. Harry esperó hasta que su hermano no tuviera una excusa para no ver al otro lado del cuarto, entonces atrapó su mirada y sonrió esperanzadamente. Connor le envió una sonrisa tentativa, pero se rompió cuando el codo de Ron se fue a sus costillas. Entonces se giraron y tomaron asiento en un escritorio.
Draco se reía entre dientes, Harry estaba seguro de ello, pero no tuvo una oportunidad de confrontarlo al respecto antes de que Snape llegara al frente del salón.
Miró a los estudiantes. Harry regresó la mirada, y notó que esta vez no sintió dolor en su cicatriz cuando los ojos de Snape se enfocaron en los suyos. Tal vez eso era algo digno de notar – o tal vez no, ya que aún no sabía por qué su cicatriz había empezado a sangrar en primer lugar.
Hay tantas cosas que no sé, Harry pensó, golpeteando su pluma contra su pergamino con agitación. ¿Cómo boy a proteger a Connor si no puedo aprender lo que debo saber para hacerlo?
"Están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacta de la fabricación de pociones," Snape estaba diciendo. Harry no le prestó tanta atención a su discurso, incluso cuando se introdujo a una perorata aparentemente practicada sobre la gloria de la elaboración de pociones. Claro que Snape intentaría impresionar a los estudiantes. No querría que lo desafiaran en su clase.
"...si no son un montón de cabezas huecas como a los que usualmente debo enseñar," terminó él, y Harry asintió. Sí, Snape trabajaba para intimidar. Sus tácticas eran las mismas que James les había dicho que usaba cuando él y los Merodeadores estuvieron en la escuela. Harry trabajaría para llevarse bien con él, del mismo modo que haría con el resto de los Slytherins, pero no pretendía dejar que Snape lo impresionara o incitara.
Como si su movimiento de cabeza hubiera sido una señal, Snape se giró hacia él. Harry estudió su expresión de desprecio, pero no pudo descifrar si venía de hablar con un Potter, con el hermano del Niño-Que-Vivió, o con el Potter y el hermano del Niño-Que-Vivió que de algún modo había terminado en la Casa de Slytherin. Sin duda piensa que es injusto.
Bueno, al menos podemos estar de acuerdo en eso.
"Potter," dijo Snape. "¿Qué obtendría si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?"
"El Filtro de Los Muertos, señor," dijo Harry. Eso lo sabía, ya que había repasado su libro de Pociones a través de la semana pasada, después de descubrir que Snape sería su Líder de Casa. Se había memorizado tanta información como pudo a la fuerza. Si Snape le pedía más detalles, estaría en problemas, pero pensaba poder librarse con respuestas generales.
Snape tomó un paso atrás, cabeza inclinada de costado. Harry no podía leer la expresión en su rostro, pero sus ojos nunca dejaron los de Harry, así que Harry tampoco apartó la mirada.
"¿Dónde buscaría si le pidiera un bezoar?"
"En el estómago de una cabra, señor." Esa también era suerte, Harry pensó; había visto la extraña palabra al hojear el libro, y se detuvo para leer al respecto ya que no la reconocía.
"¿Y cuál es la diferencia entre acónito y luparia?" Snape hizo la pregunta con un tono mucho más sosegado que antes. Harry no se atrevía a esperar haberlo impresionado, especialmente porque no estaba seguro de la respuesta a esta; solo tenía una mínima idea de las planas porque era amigo de Remus.
"Son la misma planta, señor."
Snape asintió hacia él. "Cinco puntos a Slytherin por mostrar algunos hábitos de estudio," dijo él, y se viró a Connor antes de que Harry pudiera tomar un aliento de alivio. "Y usted, Señor Potter, nuestra nueva... celebridad. Dígame, ¿cuáles son los ingredientes para una poción de curación de forúnculos?"
Connor se congeló, ojos agrandándose como platos. Junto a él, la mano de Hermione Granger parecía haber tomado vida propia y estaba agitándose en el aire. Connor asintió hacia ella. "¿Por qué no le pregunta a Hermione?" dijo él. "Creo que ella sabe."
Snape perdió toda señal de entretenimiento, y tomó un largo, pesado paso al frente. Harry se tensó, pero Snape solo dijo, su voz fría, "Le pregunté a usted, Sr. Potter."
"No lo sé," dijo Connor, a través de dientes apretados. Harry lo compadecía. Él no sabía, tampoco. De todos en la clase, probablemente solo Hermione lo sabía.
Snape le dio una mirada de desprecio. "Claramente, la fama no lo es todo," dijo él, y se giró a escribir en la pizarra. "Cinco puntos de Gryffindor por severa falta de hábitos de estudio. Los ingredientes de una poción de curación de forúnculos son ortigas secas, colmillos de serpiente aplastados, pedazos de cuerno, y púas de erizo. Deben añadir las púas de erizo después de sacar el caldero del fuego, a menos que quieran un desastre. Cuando agreguen las ortigas..."
Harry se reclinó en su asiento, su estomago batiéndose. Snape deliberadamente lo había puesto a él ya Connor el uno contra el otro, y no le gustaba el sentimiento. Lanzó una mirada al otro lado del salón para ver a Connor viéndolo con una mezcla de pena y resentimiento, al menos hasta que bajó la cabeza.
Draco lo picó en la espalda. Harry se giró. "¿Qué?" rugió. Estaba luchando muy duro para no sacar la varita.
Draco parpadeó y le dijo, "¿Quieres que seamos compañeros?"
Harry suspiró, asintió, y se fue a conseguir los ingredientes.
Claro, como James le había advertido, Snape también resultó ser un maestro intimidante, caminando por el cuarto, mirando dentro de los calderos de los estudiantes, y haciendo comentarios impacientes – comentarios que eran dirigidos solamente a los Gryffindors. "Esa no es la consistencia correcta, Longbottom. ¿Se imaginó que podía añadir los colmillos de serpiente sin aplastarlos, Weasley? Estoy impresionado por la muestra infinita de su incompetencia, Thomas, pero no por el color de su poción."
Harry pronto descubrió que tenía que intentar ignorar a Snape tanto como era posible. Cuando Snape comentó en la poción de Connor, había desprecio extra en su voz, y enfurecía a Harry. Aplastó los colmillos de serpiente y meneó la poción con la violencia exacta para que no se desbordara, y miró a Connor.
Así fue como notó que su hermano estaba a punto de añadir las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego. Harry hizo una mueca de dolor. Podía imaginar no solo el desastre que resultaría, sino también el castigo que Connor recibiría de Snape, y no iba a dejar que eso pasara.
Le susurró a Draco, "Agáchate," y entonces tiró su propio puñado de púas de erizo en su poción.
Snape se inclinaba sobre Connor cuando el caldero de Harry produjo una asquerosa bocanada de humo verde y un sonido que asemejaba una colmena de abejas. Snape se tensó, y se volteó lentamente para mirar al lado Slytherin del salón. Draco se había agachado fuera del camino. Eso dejaba a Harry para mover su peso de un lado a otro y parpadear hacia Snape como si no supiera lo que estaba pasando.
"¿Y exactamente que fue eso, Potter?" Snape siseó.
Harry parpadeó al caldero, al piso donde el caldero se estaba derritiendo y casi le quemaba un agujero en los zapatos, y a los rostros sorprendidos de sus compañeros. Entonces se encogió de hombros. "¿Oops?" ofreció él.
Snape se dirigió hacia él, miró dentro del caldero, hizo una mueca de desprecio, y anunció, "Añadió las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego." Harry estaba agradecido de ver a Connor rápidamente retirar su mano y gentilmente colocar las púas junto a la poción. "¿Acaso no podía ver las claras instrucciones?"
"Oops," dijo Harry de nuevo. Mantuvo su cabeza erguida, e incluso dejó que el fantasma de una sonrisa jugara en sus labios. Snape no sabría la verdadera razón. Sol pensaría que Harry estaba siendo el burlón hijo de James Potter.
"Detención, Señor Potter," dijo Snape suavemente. "A las ocho en punto esta noche, en este salón. Lo espero aquí puntual."
"Sí, señor," dijo Harry, bajando la cabeza cuando Snape se alejó. El caldero arruinado desapareció un momento después. Harry miró el desastre por un momento. Podría escribir a casa y hacer que sus padres le enviaran otro. Estaba seguro que su madre lo complacería, una vez que hubiese escuchado que lo había arruinado por una buena causa.
Una mano lo tomó por el brazo en ese momento, forzando a Harry a prestar atención al que lo sujetaba – Draco. "¿Por qué hiciste eso?" Draco le susurró. "Me dijiste que me agachara. Tú sabías lo que iba a pasar."
Harry asintió.
El agarre de Draco solo se volvió más firme, mientras ponía mala cara como si esto de algún modo lo afectara personalmente. "¿Por qué?" repitió él.
Harry agitó su brazo para liberarlo. "No perdí ni un punto de Slytherin, así que ¿por qué te importa?" susurró él, y se sentó para escuchar al resto de la clase sufrir a causa de la audaz lengua de Snape. Connor y Ron no hicieron su poción perfectamente, pero nadie en clase excepto por Hermione tampoco. Ellos también sufrieron por los insultos de Snape, pero Harry rápidamente se estaba resignando a no ser capaz de hacer nada al respecto. Al menos podía salvar a Connor de detención.
No le molestaba renunciar a sus tardes por el resto del año, si llegaba a eso. Era por la mejor causa imaginable.
-
Un golpe sonó en la puerta de Snape precisamente a las ocho en punto. Alzó la mirada, revisó el tiempo, y alzó las cejas. Así que el mocoso tiene un remedo de buenos modales.
"Adelante."
Potter – no el famoso, Snape corrigió en su mente, lo que sonaba extraño – entró y asintió hacia él. "He venido por mi detención, señor. ¿Qué quiere que haga?"
Snape lo estudió por un momento. El chico era indudablemente el hijo de Potter, por ese cabello y esos anteojos, pero no se movía como James. Su cabeza estaba erguida todo el tiempo, y miraba los ojos de Snape sin encogerse. Curioso, Snape usó un gentil toque de Legilimancia, y encontró una memoria de Harry debatiendo con Draco Malfoy justo antes de venir aquí. Draco quería saber por qué Harry había hecho lo que había hecho en Pociones. Harry se lo había quitado de encima y corrido a su detención.
Snape terminó su revisión de la mente del chico a tiempo para ver la máscara calmada de Harry romperse en un ceño fruncido. Levantó una mano y se frotó una cien, cautelosamente, como si le doliera la cabeza y no supiera por qué.
Interesante. ¿Entonces su error durante Pociones fue deliberado? Snape mantuvo el pensamiento guardado detrás de su propia máscara, y soltó, "Limpie el desastre que usted y sus idiotas amigos causaron hoy. No puede usar magia."
"Sí, señor."
Potter encontró un cepillo y un balde de agua sin que se lo indicaran, lo que le tomó un par de minutos, y entonces comenzó a tallar los pisos del salón. Snape calificaba ensayos y lo observaba por el rabillo del ojo. Potter trabajaba calmadamente, sin quejarse, su cara reflejando mucha menos emoción de lo que Snape pensaría era posible para un hijo de James. Su gemelo, el famoso, era muy abierto, sus ojos color avellana escupiendo fuego sobre lo injusto que era todo cuando Snape estaba a la vista.
Snape hizo una mueca de disgusto. Y tengo que proteger al mocoso. Eso no significa que tenga que agradarme.
Regresó a calificar los ensayos, al menos hasta que un suave, molesto zumbido rompió su concentración. Alzó la mirada, un insulto en la punta de su lengua, pero el sonido más ruidoso que Potter estaba haciendo era el raspado del cepillo contra las mesas. El zumbido provenía de otro lugar.
Snape se tocó el brazo izquierdo, y agitó la cabeza. A pesar de que no creía que el mocoso Potter hubiese sido capaz de acabar con Voldemort por siempre, su señor aún no era capaz de comandar a ninguno de sus antiguos Mortífagos. Si pudiera, el primer signo de su presencia difícilmente sería una manifestación tan gentil.
Entonces pensó en la posibilidad de alguien tratando de espiar la detención, y lanzó Revealo con su varita bajo la mesa. Nada apareció.
Pensó en varias otras posibilidades antes de que se le ocurriera una en la que no había pensado en años – la memoria se activo, tal vez, por haber visto a Malfoy en la mente de Potter. Tomó los escudos que Lucius le había enseñado a usar, después de haberle enseñado a escuchar las suaves vibraciones que rodeaban a los magos poderosos, y los dejó caer por primera vez en años.
El zumbido se intensificó inmediatamente. Snape miró a Potter fijamente, el chico estaba arrodillado y tratando de alcanzar una mancha particularmente testaruda que estaba medio metida bajo el escritorio de Longbottom. El aire alrededor suyo cantaba con poder como un dedo frotando la orilla de una copa de vino.
¿Por qué no lo sentí cuando estaba en clases? Snape se preguntó, y luego hizo un sonido de desprecio a sí mismo. Porque estaba entre una docena de chiquillos, es por eso. Sus poderes habrían cubierto los de él.
Es extraño, que el gemelo que no venció a Voldemort tenga tal aura alrededor suyo. Tal vez el otro es aún más poderoso, y realmente será nuestra 'mejor última esperanza' después de todo. Snape hizo una mueca de desprecio. Había hablado con Dumbledore varias veces sobre Connor Potter siendo el verdadero enfoque de la profecía, y aún se sentía enfermo ante la idea de ese niño siendo el único que se interponía entre el mundo mágico y el regreso de Voldemort. Es muy romántico, por supuesto, pero no muy práctico.
Una mirada al reloj le dijo que casi eran las diez, y que la detención de Potter había terminado. Snape agitó la cabeza y regresó sus escudos a su lugar. "¡Potter!" ladró él.
Harry dio un saltito de sorpresa, pero no se golpeó la cabeza en la mesa, como Snape había estado esperando que pasara. Se levantó y se giró, balde y cepillo en mano. "¿Sí, señor?" preguntó él.
"Su detención acabó, y el salón no está pasable," dijo Snape fríamente. "Regresará el Lunes por la noche, también a las ocho, y se asegurará de terminar entonces."
Por un momento, un solo momento, los ojos del mocoso brillaron. Sin duda pensaba que las clases de pociones del Lunes dejarían incluso más desorden, y más trabajo. Pero solamente dijo, "Sí, señor," y se alejó para guardar los objetos de limpieza.
Snape se inclinó hacia delante. "Una cosa más, Potter."
Potter – no, pensaría en este chico como Harry, ya que no creía que jamás sería capaz de infundir la misma cantidad de veneno en él como podía con el Niño-Que-Vivió – lo miró. "¿Sí, señor?"
"Si me entero de que deliberadamente volvió a cometer otro error en mi clase," Snape dijo suavemente, "Le daré una semana entera de detenciones. Yo no permitiré que uno de mis Slytherins trabaje a menos de su completa capacidad, especialmente en un arte sobre la cual sé que tienen conocimientos básicos. ¿Quedó claro?"
Los hombros de Harry se tensaron por un momento, pero solo levantó la cabeza y dijo, "Con todo respeto, señor, solo soy de primer año, y no sé mucho sobre Pociones. Estoy seguro de que haré muchos errores."
Snape achicó los ojos y miró a Harry fijamente. Harry lo miró también. Snape siseó. ¿Acaso piensa que puede superarme a mí en las artes de la astucia?
La mirada en el rostro de Harry le dio la respuesta. No sabe si puede hacerlo. Pero sabe que va a intentarlo.
"Entonces le sugiero que estudie, Señor Potter," Snape le dijo planamente. "Ya que la línea divisora entre un error deliberado y uno verdadero puede ser difícil de ver cuando ha pasado varias noches tallando el salón de Pociones."
"Sí, señor," dijo Harry, y caminó a la puerta.
Snape lo miró partir, y luego se inclinó en su asiento e intentó revisar sus memorias. Harry había causado el error cuando—
Justo cuando iba a inclinarse sobre Potter para informarle de su incompetencia.
Snape rugió y se levantó. Si un Potter piensa que puede interferir por el otro, debería pensarlo de nuevo. No toleraré tratamiento de celebridad para ese mocoso en mi salón de clases, incluso si su hermano es la causa.
