«Lo que importa no es lo que esta debajo del arbol de navidad. Sino quien lo rodea.»
—Charlie Brown.
Decir que Yoruichi estaba emocionada sería decir poco. Pero de la misma manera la ex-comandante se encontraba bastante nerviosa.
Era la tercera Navidad que pasaba en pareja. Pero de una manera un tanto confusa y hasta contradictoria era la primera Navidad que pasaría con su pareja. Las fiestas anteriores desde que empezaron a salir, su novia Soi Fong no había podido visitarla a causa de la pesadez de su trabajo, cosa comprensible puesto que la Sociedad de almas apenas se estaba recuperando de la aparatosa guerra contra Ywach y los Quincy. En esos momentos, en los que ya el Seireitei estaba parcialmente recuperado y ya Soi Fong había conseguido rehabilitar su escuadrón y el Omnitsukido de manera considerable, la capitana había logrado que le diesen unos días libres para poder visitarla en el mundo de los vivos. No sólo para Navidad sino también para año nuevo y el cumpleaños de Yoruichi.
Era una oportunidad que no se repetiría dos veces. Más aún con la cantidad de ocupaciones que tenía Soi Fong encima y las que la propia Yoruichi probablemente tendría el próximo año al iniciar como maestra en la Academia Shino.
—Yoruichi-san. Pasas demasiado tiempo con Soi Fong-taicho —Kisuke esquivó una prenda que voló hacia él—. Te estás volviendo igual de neurótica que ella.
Yoruichi salió finalmente de su armario y miró con ironía a su amigo de la infancia.
—Miren quién lo dice. El que en todo el día no ha dejado de hostigar a Tessai para que no deje rincón sin limpiar porque Shinji también viene.
—Oye, yo también tengo derecho a querer obsesivamente darle una buena impresión a mi novio —Urahara se acomodó el sombrero con la mano mientras esbozaba una media sonrisa.
—Tú eres obsesivo con todo, Kisuke.
El rubio exhaló una risa y agarró un objeto pequeño para lanzárselo a Yoruichi, quien lo esquivó también riéndose.
—Ese vestido es —dijo de la nada el tendero refiriéndose al vestido que la morena acababa de sacar.
Era un vestido simple, de tela ligeramente brillante sin tener lentejuelas. Era bastante corto, llegándole a la mitad del muslo y con leves volantes en la falda. Tenía una cinta en la cintura, un solo hombro y era de color púrpura. Igual que el cabello de la morena.
Yoruichi hizo una mueca. —¿No te parece demasiado formal?
—Es Navidad, Yoruichi-san —replicó el rubio con una sonrisa—. Es el día para verte despampanante aunque no salgas. Y más aún para ver la cara que pondrá Soi Fong-taicho cuando te vea con ese vestido ¿No crees?
Tras pensar un momento Yoruichi sonrió ampliamente, con malicia.
—Que bien me conoces, Kisuke.
Soi Fong salió del portal con una maleta amarilla en la mano. La maleta con todos los atuendos que las tenientes Rangiku Matsumoto y Yuyu Yayahara le habían dado. Por algún motivo que no entendía —sospechaba seriamente que el idiota de su teniente había tenido algo que ver— las miembros de la Asociación de mujeres Shinigami habían descubierto que pasaría las navidades y el año nuevo con su novia —aparte del primero de enero que era el cumpleaños de Yoruichi— y como era costumbre, las mujeres habían sentido la necesidad de "ayudarla" o más bien meter sus narices en donde nadie las había llamado. Arrastraron a la capitana a todas las tiendas que pudieron encontrar en la Sociedad de Almas y aparte de eso, la propia Rangiku había sacado un buen puñado de ropa de su propio armario para dársela "prestada" a la capitana —¿Por qué demonios la teniente del décimo escuadrón tendría ropa de talla y medida tan pequeña en su armario? Soi Fong nunca lo iba a entender—.
Aparte de alterar dramáticamente la ropa de su maleta, cosa con la que Suzumebachi estuvo de acuerdo, también arrastraron a Soi Fong a un salón de belleza que a saber desde cuándo existía en el Seireitei. Y la hicieron hacerse un tratamiento completo de pies a cabeza mientras hacían caso omiso de sus amenazas y protestas. Cuando les reclamó al respecto estas se justificaron diciendo que debía de lucir deslumbrante para estar con su pareja. Y lo más raro de todo fue que Rangiku dijo que sólo así le darían su "recalentado".
En primer lugar ¿Qué tanto tiempo libre debían tener las miembros de la Asociación como para meterse en una relación ajena o en sus vacaciones festivas? Y en segundo lugar ¿De dónde había sacado Matsumoto eso del "recalentado"? ¿A qué se refería? ¿Era algún tipo de doble sentido o algo así?
Ahora que lo pensaba, era mejor no saberlo. Como su amigo Hitsugaya le decía a menudo. Era mejor no molestarse en analizar a la voluptuosa teniente.
Pero en fin, una vez atravesó el Senkaimon y reconoció las paredes oscuras de la tienda de Urahara la joven suspiró. Estaba vacío. Ya era más o menos una costumbre aunque por parte de Yoruichi era un poco más extraño. Soi Fong arrastró su maleta hasta una de las habitaciones de invitados, la misma que siempre solía utilizar —y a veces también compartir con Yoruichi— cuando iba de visita. Cerró la puerta y se encontró con su gigai, en el que entró en silencio. Una vez dentro del gigai se arrodilló junto a su maleta y comenzó a buscar uno de los atuendos que Matsumoto y Yayahara le habían elegido. Porque lo aceptaba, esas dos eran entrometidas pero tenían buen gusto.
El vestido que "eligió" era gris perla, con tirantes tan delgados que apenas se notaban y tenía un pequeño escote. El vestido se ceñía a su pecho y de resto caía fluido, ensanchado por una serie de capas abajo de la falda que llevaba muy por arriba de las rodillas. Para finalizar, había encaje negro por toda la prenda, incluido el escote, y una cinta negra debajo de su pecho.
Gracias al frío que hacía, incluso adentro, la capitana eligió ponerse también unas medias largas negras y complementar con zapatos del mismo color y con un pequeño tacón. Una vez vestida Soi Fong se miró al espejo, como si no se reconociese, e incluso se llevó una mano al rostro para acariciar su propia piel. La sentía más sedosa de lo normal producto del dichoso tratamiento, sin mencionar que la habían maquillado antes de atravesar el Senkaimon. Luego, con ambas manos alzó levemente su falda y se siguió mirando.
Lucía tan femenina, tan delicada. Más pequeña de lo normal.
Nunca le había gustado verse delicada.
El estruendo de la puerta abriéndose de un momento a otro la sacó de su ¿Momento de vanidad? La muchacha se giró sobre su hombro y se topó con su novia. A la que no había visto desde que llegó. Su largo cabello violeta estaba suelto y algo ondulado, en contraste con la coleta lacia que usaba normalmente. Su rostro también estaba cuidadosamente maquillado y a diferencia de ella misma, su vestido era púrpura, con un hombro y bastante más ceñido y brillante.
La mujer morena sonrió de oreja a oreja al verla.
—¡Hola Soi Fong! —al instante corrió a abrazarla— ¿Cuándo llegaste?
—Hace poco —contestó la comandante, se separó lo suficiente como para cruzar miradas con Yoruichi y sonrió suavemente, con cariño— Te ves hermosa —dijo.
—Y tú te ves encantadora —Yoruichi amplió su sonrisa al notar que las mejillas de Soi Fong se sonrosaron un poco—. Ven, los demás nos esperan.
Yoruichi agarró de la mano a su novia y la sacó de la habitación para llevarla a la sala. Soi Fong no supo en qué momento todos los habitantes de la tienda de Urahara estaban reunidos junto a la chimenea y todos usando ropa como de fiesta. Incluso los niños. Aunque Jinta tenía el pelo bastante desordenado y "pegajoso" como si hubiesen intentado controlar su cabello rojizo con gel y este se hubiese pasado las manos a propósito para deshacerse el peinado.
Y para la sorpresa no tan agradable de la capitana. Su compañero Shinji Hirako también estaba ahí, sentado junto al tendero y también vestido "elegante", aunque su postura arruinaba cualquier buena impresión que pudiese dar.
—Bienvenida, Soi Fong-taicho. Te ves adorable esta noche —la saludó Urahara, cordial como siempre. Tessai la saludó de la misma manera, y los niños se limitaron a hacer un gesto.
—Buenas noches —contestó la capitana, luego miró con frialdad al hombre de dientes prominentes—. Hirako.
—Soi Fong —respondió Shinji, aunque tenía una arrogante sonrisa en el rostro. Rostro que se le hacía de lo más golpeable a la muchacha.
Casi compitiendo con el rostro de Omaeda, lo cual ya era decir mucho.
Lo cierto es que la noche resultó mucho más agradable de lo que Soi Fong había pensado, a pesar de estar con dos de los hombres más irritantes que había conocido en toda su existencia. Yoruichi en toda la noche estuvo soltando risotadas entre las conversaciones y procurando incluirla a ella siempre, a no ser que la misma capitana no tuviese nada que decir. Por orden de Tessai —que podía llegar a ser muy aterrador si se lo proponía— prefirieron no beber alcohol hasta que Ururu y Jinta se fuesen a dormir. Y si bien el imbécil de Hirako por momentos llegaba a hacer uno que otro chiste de doble sentido delante de los niños. No tardaba en recibir un cable, un avión de papel o incluso una lamparita en la cara por parte de Soi Fong.
¿Por qué todos olvidaban que había menores en la sala, por el Rey alma?
La cena también fue bastante agradable. Soi Fong reconoció para sus adentros que el eterno compañero de Urahara era un excelente cocinero y Shinji lo elogió en voz alta, con la boca llena para el gran desagrado de Soi Fong, Tessai y la pequeña Ururu. Era muy notorio que Yoruichi no había abandonado su costumbre de arrebatar comida del plato de Soi Fong, y la verdad es que a nadie le sorprendió que Soi Fong lo aceptase con total serenidad. De cualquier forma, no podían faltar los momentos en los que ambas parejas se terminaban "perdiendo" en su burbuja melosa. Momentos en los que Tessai le tapaba los ojos a los niños o les ordenaba que no prestasen atención a las muestras románticas en la mesa. De vez en vez también regañaba a Kisuke, Hirako, Yoruichi y Soi Fong por mostrarse tan "cariñosos" delante de los niños.
Después de cenar. Cuando ya faltaban algunos minutos para la media noche cuando se dirigieron al árbol para entregar los regalos. Tanto Urahara como Tessai y los niños se sorprendieron al darse cuenta de que la joven comandante sí les había traído regalos. A Urahara le regaló un abanico nuevo, a Tessai un libro, Jinta recibió un helicóptero de juguete y Ururu una muñeca de porcelana. Yoruichi no podía negar que le enterneció bastante el gesto de su novia que tenía tendencia a ser muy reacia con las personas. A pesar de todo había pensado en ellos, por más que Soi Fong le aclaró que sólo trajo los regalos por educación básica.
Ni bien había sacado la bonita prenda de su caja de regalo Yoruichi agarró a su chica por la nuca y le plantó un beso justo en los labios, como un agradecimiento silencioso. Al principio la otra muchacha soltó un respingo, pero luego correspondió el beso. Mientras que Jinta soltaba un sonido de asco y Tessai les tapaba los ojos. Lo mismo pasó cuando la capitana abrió el regalo que Yoruichi le dio y se encontró dos anillos, uno de plata y otro de oro y ambos con una perla en el centro. Cuando Yoruichi le comentó que eran anillos de pareja Soi Fong se puso el suyo (el de plata) y se arrojó a besar a la morena. Con el pequeño "Awww" de la pequeña Ururu.
Después de los regalos Yoruichi y Soi Fong se alejaron al patio trasero, mientras los demás continuaban celebrando. Yoruichi estaba usando su chaqueta nueva para protegerse del frío de la noche. Por más que no combinase con su vestido. Cosa que sinceramente se le hizo adorable a la capitana, quien utilizaba un chal negro que también le había dejado Yayahara en la maleta.
Sentadas observando las estrellas y abrazadas. De repente Yoruichi sintió un Déja vu. Uno que le hizo sonreír de manera algo amarga.
—¿Todo bien? —preguntó Soi Fong cortando el silencio.
—Sí, sólo que el cielo me trae... Ciertos recuerdos —susurró Yoruichi, a lo que Soi Fong también observó las estrellas. Eran más notorias ahora que las luces del patio estaban apagadas.
—A mí también —contestó Soi Fong. Al mismo tiempo, su mano que tenía su anillo nuevo se entrelazó con la mano de Yoruichi, que le rodeaba los hombros. Sonrió dulcemente—. Pero ya no me duelen esos recuerdos.
—¿No? —preguntó Yoruichi.
—Claro que no. Ahora que te tengo a mi lado ya no tengo por qué sentir dolor.
Esa última frase, sumada a un pequeño sonrojo por parte de la otra chica hizo que también Yoruichi se sonrojase pero con una sonrisa pegada al rostro, al mismo tiempo en que sentía ese placentero cosquilleo en su cuerpo que sólo le pasaba cuando Soi Fong la tocaba. Con la mano que tenía libre, y la que tenía el anillo de oro, acarició la mejilla de la contraria. Que la contemplaba como embelesada.
—Feliz Navidad, pequeña abeja.
—Feliz Navidad, Yoruichi.
Después se besaron, al mismo tiempo en que en el cielo explotaban los fuegos artificiales y en las calles, así como dentro de la tienda todos vociferaban el mismo "Feliz Navidad".
Oficialmente ha terminado el Flufftober 2021 de YoruSoi /cry. Es increíble que haya podido terminar prácticamente que en racha. Sobre todo porque daba por hecho que iba a dejarlo abandonado como todas mis historias últimamente JAKSJAKSJAKSAS.
En fin. Muchísimas gracias a los que continuaron leyendo hasta aquí e incluso a los que estuvieron leyendo desde el año pasado que escribí esto. Para que sepan voy a inmediatamente publicar una secuela ¿Por qué? Porque no me respeto y porque hay cosas que me quedé con ganas de hacer con esta bella pareja sisisisi.
