Notas: "¡Muchisimas gracias por los reviews! Estoy emocionada y alagada de que esta historia les guste tanto.

He puesto respuestas a algunas de las preguntas en mi perfil, si quieren ver. Para otras, solo puedo decir que tendrán que esperar hasta más tarde en la historia para recibir respuestas.

...Aunque este capítulo debería mostrar que Harry no va a ser la víctima de los Gryffindors o el mejor-amigo de los Slytherins todo el tiempo."

Capítulo Cinco: El León y la Serpiente

Harry dudó por un largo momento, y consideró abrir las cortinas plateadas y verdes de la cama junto a la suya, solo para estar seguro de que Draco seguía dormido.

Entonces un ronquido largo lo calmó. Harry sonrió mientras salía del cuarto de puntitas, más allá de los profundamente-dormidos Greg y Vince, y la cama vacía de Blaise. El otro chico Slytherin se levantaba temprano todas las mañanas, y parecía ser que el Sábado no era una excepción.

Pero definitivamente era una excepción para Draco, la cual era la precisa razón por la que Harry había escogido escaparse ahora. Una vez que hubo llegado a la sala común, de hecho empezó a trotar. Nadie estaba ahí tan temprano en la mañana, excepto por un chico de séptimo año que se había dormido en una silla con un libro en su regazo. Abrió un ojo mientras Harry se apresuraba por su lado, luego resopló y lo cerró de nuevo, sin dignarse a hablar con alguien quien apenas le llegaba al pecho.

Harry se deslizó por la puerta y la cerró cuidadosamente detrás suyo. Una vez cerrada, se mezcló con la unión del muro de piedra y era difícil de ver. Harry agitó la cabeza. Los Slytherins eran increíblemente paranoicos, al pensar que ninguna otra de las Casas debería estar segura de exactamente dónde vivían.

Claro, podría decir lo mismo sobre los Gryffindors. Los prefectos de Gryffindor siempre estaban observando para asegurarse que nadie – aunque específicamente ningún Slytherin – siguiera a los años más jóvenes a la Torre. Los Gryffindors viajaban en bultos de sus propios compañeros de año como todos los demás en la escuela; Harry había estado en Hogwarts solo una semana, y ya sabía que las amistades inter-Casas eran raras. Y claro que no se sabía la contraseña de Gryffindor.

Pero nada de eso importaría.

Sacó su varita, ciprés con corazón de nervio de dragón, y la puso en su palma abierta. "Point Me Connor Potter," la comandó, enviando toda su voluntad hacia delante. Su padre insistía en que este no era un hechizo complicado, pero había drenado a Harry las pocas veces en que lo había intentado en el pasado. Claro, eso fue con una varita de práctica; tal vez funcionaría mejor con la verdadera.

Eso parecía. La varita giró en su mano, y luego paró, apuntando al frente. Harry sonrió y comenzó a caminar por el pasillo de las mazmorras.

Fue subiendo escalera tras escalera, la varita a veces vibrando pero siempre mostrándole inmediatamente dónde debía girar. Harry evadió a Peeves, quien no pareció notarlo; esquivó retratos medio-despiertos y gruñones; y esperó pacientemente mientras una escalera movediza trataba de decidir en donde dejarlo. Cada vez, siguió su camino, ojos fijos en la varita mientras esta se movía. Por fin la varita lo guió a un retrato de una mujer vestida de rosa que roncaba, vibró una vez, y se calmó-

Harry asintió y se sentó afuera del retrato. La mujer roncó una o dos veces más y despertó cuando él había pasado ahí diez minutos.

"¿Quién eres, cariño?" le preguntó ella, mirándolo fijamente. Si notó la cresta de Slytherin en sus túnicas, no parecía inclinada a comentar al respecto, cosa por la cual Harry estaba agradecido.

"Mi nombre es Harry Potter," dijo calladamente. "Soy el hermano de Connor. ¿Sería posible que yo entrara para verlo?"

"Ciertamente, cariño, si tienes la contraseña."

Harry agitó la cabeza. "Lo esperaré aquí, entonces," dijo, y se reclinó en el muro. Connor nunca había sido mañanero incluso en los Sábados en los que no tenían una exhaustiva semana de clases tras de ellos. Harry dudaba que eso sería distinto aquí. Connor tendría que salir para ir a desayunar en el Gran Comedor tarde o temprano, y entonces él y Harry hablarían.

"Como gustes," dijo la mujer, encogiéndose de hombros, y comenzó a tararear para sí mientras se examinaba las uñas. De vez en cuando le lanzaba una mirada. Harry se concentró en su respiración. Se había vuelto muy bueno en estar quieto por horas cuando estaba en casa, practicando para la ocasión en que tal vez seguiría a Connor en una misión peligrosa al corazón de territorio enemigo. Después de estar callado por diez minutos, el retrato pareció olvidarse de él, y las personas que entraban y salían del retrato – ninguno de los cuales eran Connor – nunca miraron a Harry.

Y entonces, sorpresa de sorpresas, Connor llegó caminando por el corredor en dirección del Gran Comedor, Ron a su lado. Harry tragó un nudo inesperado en su garganta. ¿Ya ha cambiado tanto? ¿Cómo es que voy a mantenerle el paso?

Ron estaba a la mitad de un chiste cuando Connor levantó una mano para detenerlo. Harry críticamente estudió su postura, y asintió. Eso bastaría. Su madre había estado tras Connor por años para que se sentara más derecho y se expresara con la gracia que un líder apropiado para el mundo mágico debía tener. Aparentemente, algunas de sus lecciones se habían quedado.

Entonces los ojos de su gemelo atraparon los suyos, silenciosos e intensos, y Harry no pudo pensar en nada más.

"Harry," Connor dijo, sus ojos sombríos y su voz justo en un tono formal. "¿Qué estas haciendo aquí?"

"Pensé que podríamos hablar," dijo Harry, levantándose del muro. Vio la cara de Ron ruborizarse, pero el otro chico estaba parado detrás del hombro derecho de Connor, donde Connor no podía verlo. "Por favor, Connor. Sé que no he actuado como tu hermano debería esta semana, pero hay cosas que necesito aclarar."

Connor se mordió el labio por un momento, observándolo. Harry le regresó la mirada. Estaba sorprendido por lo joven que se veía su hermano, y usó eso para asegurarse a sí mismo que nada había cambiado. Connor aún era un niño inocente, y su inocencia aún era de Harry para que la protegiera y la alabara.

"Muy bien," Connor dijo de pronto. "Entra, entonces." Se movió hacia el retrato de la dama de rosa y dijo algo, demasiado bajo como para que Harry escuchara. Ella asintió, y el retrato se movió hacia fuera, revelando una entrada redonda detrás.

Eso pareció despertar a Ron de su estupor. "¡Connor!" objetó él. "No querrás decir que quieres invitarlo dentro."

Connor se giró y lo fulminó con la mirada. Harry bajó la cabeza para cubrir una sonrisa, sintiendo que no sería diplomático en ese momento. "¿Y por qué no?"

"¡Él es un Slytherin!"

"Él es mi hermano," Connor corrigió, e hizo un movimiento hacia Harry. "Además, nunca me vas a ganar a la sala común," añadió radiantemente, y luego desapareció a través de la abertura del retrato mientras Ron aún balbuceaba protestas y Harry aún se movía hacia él.

El nudo de tensión en el estomago de Harry se disolvió. Le sonrió a Ron, quien le dio mala cara pero lo siguió a la sala común, donde Connor se sentaba en una silla situada frente al fuego y declaraba, "¡Yo gané!"

Harry miró alrededor. La sala común estaba furiosa con colores, brillantes y cálidos con dorado y rojo. Había sillas y divanes por todas partes, más amplios que los que había en la sala común de Slytherin, como si los estudiantes debieran sentirse libres de sentarse juntos en este lugar. El corazón de Harry se calentó y enfrió simultáneamente. Estaba feliz de que Connor estuviera en un lugar como este, un lugar que se sentía como casa. Al mismo tiempo, su resentimiento de una-semana hacia el Sombrero Seleccionador había resurgido. Él debería estar aquí, también, donde podría sonreír ante las bromas de Connor y cuidarle las espaldas y jugar Snap Explosivo con gente como Ron Weasley. Harry aún no sabía por qué el Sombrero lo había colocado en Slytherin. Se preguntaba si algún día lo descubriría.

Bueno, al menos puedo hacer esto, se dio cuenta, cuando se volteó de nuevo y se dio cuenta de que Connor y Ron estaban esperando a que se sentara. Puedo asegurarme de siempre ser bienvenido.

"Siéntate, Harry," dijo Connor. "Y luego cuéntanos sobre Slytherin. ¿Es verdad que te obligan a comer serpientes en el desayuno todos los días de tu primer mes?" Sonaba asqueado y fascinado al mismo tiempo.

Harry sonrió y se sentó en una silla que parecía abrazarlo. Resistiendo la necesidad de moverse en su lugar hasta estar aun más cómodo, dijo, "No. Pero sí es verdad que todos sonríen burlonamente todo el tiempo. Todavía no sé por qué."

Connor rió. Harry estaba encantado con el sonido. Extraño esto. Quisiera estar justo a su lado a cada momento. Pero hacer un berrinche solo atraería atención hacia mí. Tiempo de arreglar los puentes.

Ron le dio la perfecta oportunidad al entrar en la conversación con, "Pero el Sombrero te puso a ti en Slytherin. Debe ser por una razón."

Connor paró de reír y miró a Harry intensamente. Sus ojos estaban vivos con el fuego interno que Harry sabía lo haría un gran líder algún día, cuando fuera capaz de vivir una infancia normal de forma plena y luego dejarla atrás para entrar en una extraordinaria etapa adulta. "Sí, Harry," dijo él. "Quiero saber por qué."

"He pensado al respecto," Harry admitió calladamente. "Pero solo he pensado en dos razones, y solo una de ellas es buena."

"Puedes decirme sobre las dos," dijo Connor, y movió su mano sobre las sillas para tomar su mano. "Lo prometo. Lo que sea, cualquiera que sea la razón que imaginaste, sé que mi hermano no puede ser malvado."

Harry cerró los ojos. "Bueno, una es que tal vez me ayude a espiar a los niños de las familias que solían estar en los Mortífagos. Podría escucharlos hablar con sus padres, investigar lo que piensan sobre Voldemort, y darte información que podrías usar en la guerra."

Abrió sus ojos para encontrar a Connor tocándose la cicatriz, del modo que hacía cuando alguien decía el nombre de Voldemort. Harry se preguntaba si le dolía. Quería preguntarle a Connor si había sangrado desde que llegaron aquí, pero Ron estaba interrumpiendo.

"¿Y cuál es la otra razón?"

Harry se lamió los labios. Esta era la parte de la que no quería hablar en voz alta. Pero Connor estaba ahí, esperando, sus ojos abiertos y luminosos. Harry se recordó a sí mismo las palabras que Connor acababa de decir. Sé que mi hermano no puede ser malvado.

"Tal vez realmente soy un Slytherin," susurró él. "Tal vez de algún modo nadie lo vio –Mamá, Papá, Sirius, todos—"

No pudo hablar más después de eso, porque Connor lo había jalado a un reconfortante abrazo. Harry inclinó su cabeza contra el hombro de su hermano y regresó el abrazo. Se suponía que él fuese quien confortara y brindara apoyo la mayor parte del tiempo, pero a veces, estaba bien si Connor lo hacía. Harry conocía su lugar, y si su hermano necesitaba a alguien para quien ser fuerte, así como alguien que lo protegiera tan bien que ni siquiera notara qué estaba pasando, entonces Harry podría hacer eso, también.

"No eres un Slytherin," Connor le susurró. "Creo que hay una tercera posibilidad: que el Sombrero cometió una equivocación, eso es todo. Es viejo. Tal vez empieza a olvidar cosas del mismo modo que Frederick el Escueto lo hacía."

Harry sonrió, recordando al retrato del viejo mago que había colgado del muro de la habitación de sus padres. Primero había olvidado los nombres de todos en la casa, llamando a Harry por el nombre de su abuelo y a Sirius por el de su madre. Luego había comenzado a ir de retrato en retrato vestido solo con una bata de baño. Entonces se convenció de que aún estaba en la guerra contra Grindelwald, y sus padres tuvieron que renunciar al retrato. La imagen mental del Sombrero Seleccionador olvidando la siguiente porción de su canción animó a Harry inmensamente.

No puedo ser malvado. Connor dice que no puedo serlo, así que no lo soy.

"Nunca renunciaré a ti como nuestros padres hicieron con Frederick," dijo Connor, alejándose un paso y mirando firmemente los ojos de Harry. "Sé que el Profesor Dumbledore probablemente no aceptaría que estuvieras en Gryffindor, pero aún podemos ser amigos, y jugar juntos, y claro que pasaremos Navidad juntos." Asintió firmemente, y sonrió. Era una sonrisa amplia, del tipo que Harry recordaba a Connor dar justo antes de tratar de jugar una broma práctica a Sirius, broma que siempre se le revertía. "Y si alguien intenta convencerte de que estas en Slytherin, entonces simplemente diles que solo estas ahí por error. Deja que piensen al respecto.

Harry dejó salir un suave suspiro de alivio, sintiéndose mejor de lo que se imaginó que se sentiría cuando entró por el retrato por primera vez. "Gracias, Connor," dijo él. "Sabía que me reconfortarías, pero es mucho mejor escucharte decirlo."

"Supongo que puedo aceptar eso," dijo Ron, aunque no se veía completamente convencido. "¿Realmente deseas estar en Gryffindor, Harry?"

Harry decidió tomar como un signo de progreso el que se hubiera ganado "Harry" y no "Slytherin". Volteó hacia Ron y asintió la cabeza. "Con todo mi corazón," dijo. "Es la Casa en la que nuestros padres estuvieron, y nuestros abuelos, y ahora mi hermano." Miró hacia Connor y recibió un golpe en el hombro de regreso, como si Connor estuviera objetando estar al final de la lista, aunque estaba sonriente. Harry regresó su mirada a Ron. "Es el lugar al que pertenezco," terminó él. "No voy a dejar que la Casa de Slytherin me transforme en algo que no soy. Lo prometo."

"¿Entonces por qué eres amigo del patán Malfoy?" Ron demandó. "¡Si lo que dices es verdad, entonces deberías querer ignorarlos a todos, y a ese mocoso sobre todo!"

Harry suspiró suavemente. "Ha decidido que quiere ser mi amigo," admitió él. "Y es más fácil responderle que ignorarlo todo el tiempo. Además, su padre era un Mortífago. Aún podría ser capaz de espiar a Draco y obtener información sobre Lucius Malfoy a través de él."

Ron solo agitó la cabeza, pero se veía ligeramente más cómodo en compañía de Harry que antes. "Bueno, solo no lo invites la próxima vez que vengas," masculló, y corrió escaleras arriba.

La próxima vez que vengas. Harry ocultó la pequeña flama de alegría que se encendió dentro de él hasta que se volteó hacia Connor, y lo vio confirmado en sus ojos y su sonrisa. Entonces se dejó a sí mismo sonreír.

"Me aseguraré de que tengas todas las oportunidades que yo tenga," Connor prometió, mientras avanzaban al portal. "A Ron se le pasará la sospecha después de un rato, y podremos salir juntos. Sus hermanos son los mejores bromistas prácticos que jamás he visto. Prometieron enseñarme todos los pasajes secretos. Iré por ti cuando los exploremos."

Harry asintió. Tenía que volver a las mazmorras, y no le preguntaría a su hermano la contraseña de Gryffindor – había demasiadas posibilidades de revelarla accidentalmente a alguien de Slytherin – pero se sentía más a gusto de lo que había estado desde que comenzó la escuela. "Adiós, Connor."

Connor le sonrió mientras salía por el agujero del retrato. "Adiós, Harry."

Harry aún podía ver la sonrisa al llegar al Gran Comedor.

-


Draco achicó los ojos mientras observaba a Harry entrar al Gran Comedor y caminar a la mesa de Slytherin. Se estaba sintiendo algo ignorado, ya que había despertado para encontrar que Harry no estaba y que Vince y Greg eran bastante inútiles para decirle a dónde se había ido. Entonces había hablado con un chico de sexto que le dijo que había visto a Harry caminar escaleras arriba.

Escaleras arriba probablemente significaba la Torre de Gryffindor, Draco pensó. Y el asno de Gryffindor que era el hermano de Harry.

Draco supo que eso significaba cuando Harry llegó a sentarse junto a él y de hecho le dio una sonrisa que Draco no tuvo que sacarle casi a la fuerza. Desafortunadamente, eso solo hizo que su mal humor empeorara.

"¿Dónde has estado?" susurró, mientras Harry llenaba su plato. "Quería ir a la biblioteca."

Harry se detuvo para mirarlo planamente. "¿Antes del desayuno?"

Bien, Draco pudo conceder, eso fue un poco estúpido. "Al desayuno, entonces," dijo. "Dime dónde estabas."

"Visitando a Connor," dijo Harry, el asno, quien tuvo la audacia de verse como si todo estuviera bien en el mundo, con pequeñas aves cantoras volando en las esquinas del cuarto. Tomó un largo bocado de su desayuno, sin parecer importarle que le hubiera quitado a Draco el apetito. Draco ya había terminado de comer, por supuesto, pero ese no era el punto.

"¿Por qué quieres visitarlo?" Draco preguntó, incapaz de mantener un ligero gimoteo fuera de su voz. "Estas en Slytherin, y él está en Gryffindor."

Harry se detuvo por un largo momento, antes de sentarse de lado en la banca para mirar a Draco. Su rostro se había vuelto completamente serio, y cuando Draco echó un vistazo fuera de sus escudos, pudo sentir el poder de Harry, enfocado en una punta de flecha brillante que apuntaba hacia él. Gimió y reparó su escudo.

"Draco," Harry dijo suavemente, "no estoy desagradecido por todo lo que has hecho por mí. Has tratado de que me sienta bienvenido en Slytherin, y – y, bien, con algunas de las políticas detrás del Niño-Que-Vivió, eso no debe ser fácil."

Draco permaneció silencioso. No iba a negarse a recibir cumplidos gratis. Además, Harry no podía sentir su propio poder, y no sabía que él era, o se suponía que fuera, la solución para el aburrimiento de Draco.

"Pero hay una cosa que debes entender," Harry continuó, inclinándose más de cerca. Su enmarañado cabello negro cayó sobre su frente, cubriendo su cicatriz completamente y dando una sombra a sus ojos verdes. "Sin importar lo que nos pase en la escuela, sin importar en qué Casa esté yo o esté Connor, sin importar qué clases tomemos, mi primera lealtad siempre va a ser mi hermano. Me he reconciliado con él. Incluso me reconcilié con Ron Weasley—"

"No sabía que los Weasleys te importaran," Draco soltó, furioso y herido.

"Cualquiera que sea amigo de mi hermano me importa," Harry dijo calmamente. "Y aún pienso que debí haber estado en Gryffindor. Así que. Aprecio todo lo que has tratado de hacer por mí, pero no quiero dejar que tengas falsas impresiones. No puedo ser tu amigo, no completa y sinceramente. Mi primera responsabilidad siempre será ser el hermano de Connor." Se detuvo, y luego se encogió de hombros, algo en sus ojos que no llegaba a ser arrepentimiento. "Lamento si eso te lastima."

Se volteó y comenzó a comer de nuevo, dejando a Draco mirando el costado de su cabeza. Pero las emociones de Draco no eran de enojo o de dolor más que de desconcierto.

¿Piensa que debió haber estado en Gryffindor? No sentir su propio poder es una cosa, pero -- ¡Gran Merlín! ¿Es que esta ciego?

Debía de estarlo, Draco pensó, y sus ojos se achicaron a rajas mientras cambiaba ligeramente sus planes. Harry no solo iba a ser un premio que ganar, o una salida del aburrimiento. Era un Slytherin a quien se le iba a hacer admitir que era un Slytherin.

Si puedo ganar esa victoria, Draco pensó, no importará lo que el Héroe de Gryffindor diga o haga. Aún así me habré vengado. Y entonces Harry será más divertido que nunca, una vez que sepa la verdad sobre sí mismo.

Complacido con su propio razonamiento, Draco esperó pacientemente a que Harry terminara su desayuno.