Notas: "¡Muchisimas gracias por los reviews! Estoy sorprendida por la respuesta que hay a esta historia.
En respuesta a la pregunta más común, solo puedo decir que muchas de las respuestas acerca de los niveles de poder relativos de Harry y Connor tendrán que esperar hasta el Capítulo 12. ¡Lo siento!
Pero hey, estamos a medio camino."
Capítulo Seis: Ojos Sospechosos
"¡Lecciones de vuelo!" Connor declaró mientras caminaban fuera. El sol brillaba sobre ellos como en aprobación a su sonrisa, Harry pensó, y giró sobre sí mismo con los brazos extendidos como si abrazara el viento. "¿No estás emocionado?"
"Mucho," Harry dijo calladamente, y escuchó a Hermione Granger, caminando no muy lejos de él, dar un sonido de desaprobación. Se giró y le sonrió a la chica. Hermione pareció sorprendida por un momento, y entonces hundió la cabeza en el libro que llevaba consigo y se negó a levantarla de nuevo. Harry suspiró. Había intentado alentar la amistad de ella y Connor, pero había fallado en ambos extremos; Hermione estaba demasiado interesada en estudiar, y Connor estaba demasiado interesado en todo lo demás.
"Harry, ahí estás."
Draco llegó trotando detrás suyo, ganándose una rápida mirada ofendida de Ron y una mirada sospechosa de Connor. Él los ignoró a ambos sin esfuerzo, y le sonrió a Harry. "¿Emocionado por tener lecciones de vuelo con los Gryffindors?"
"Alguien probablemente extraña la escoba que su papi le compró," dijo Ron, lo suficientemente alto para que se oyera.
"Al menos yo tengo una escoba, y no una rama," Draco le regresó.
Connor agitó la cabeza, y se alejó de ambos. "Ignóralo, Ron," le instruyó a su sonrojado amigo. "Tenemos..." Se detuvo por un largo momento, y entonces gritó "¡Lecciones de Vuelo!" y se bamboleó alegremente en el camino al campo hacia la línea de escobas que los esperaba. Ron dudó, le dio a Draco una mirada fulminante que decía que resumirían la pelea después, y se fue tras de él.
"¿Acaso tienes que hacer eso?" Harry preguntó, cayendo en paso junto a Draco hacia donde los otros Slytherins caminaban.
"Sí." Draco parecía casi angélico ahora, pero no engañaba a Harry; él sabía que eso era solo porque el chico se había salido con la suya. Colocó un brazo alrededor de los hombros de Harry, y eso era un acto, también, una obra para un público invisible. "Sé que es tu hermano, pero elige juntarse con un traidor de sangre. Supongo que no puede evitar que se le pegue algo."
Harry se preguntó cansadamente qué rea lo que más le molestaba: la feliz condescendencia en la voz de Draco, o el hecho de que tratar de comentar en el asunto le ganaría una mirada vacía. Al final, se quedó callado. En los últimos cinco días había descubierto que tratar de negociar entre los Gryffindors y los Slytherins requería una gran habilidad para saber cuando mantener la boca cerrada.
Al fin arribaron a la línea de escobas, y se movieron a tomar sus lugares. Harry terminó del lado opuesto a Connor, quien le sonrió. Ambos habían volado en casa lo suficiente para hacerlo mientras dormían. Esto no iba a tomar nada de empeño.
Tal vez no para nosotros, Harry pensó, oyendo a alguien tragar saliva cerca. Miró en esa dirección y encontró a Neville Longbottom mirando a su escoba con una mezcla de horror y temor enfermizo. Harry movió su cabeza ligeramente. Debería estar alerta por si el chico necesitaba ayuda.
Técnicamente, Connor debería estar alerta. Pero puedo vigilar por él.
"¡A sus lugares!" Madame Hooch instruyó mientras caminaba entre las escobas, ignorando el hecho de que muchos de ellos ya lo habían hecho. Era una bruja algo más rellena que lo que Harry había esperado, con cabello que parecía permanentemente revuelto, como si hubiese luchado contra demasiados vientos como para calmarse. Ella lentamente caminaba en círculos mientras los observaba, sus mirada aguda y cortante en sus rostros. Harry levantó la barbilla ante su escrutinio, y notó con diversión que Draco hacía la misma cosa, como si tuvieran algo que probar. Claro que Draco arruinaba el efecto al atrapar la mirada de Harry y sonreírle.
"Bienvenidos a su primera lección de vuelo," la bruja continuó. "Ya que estaremos controlando las escobas por medio de nuestra propia magia y no nuestras varitas, debo pedirles que las dejen a un lado." Harry vio mucho movimiento mientras algunos estudiantes guardaban sus varitas; Hermione bajó el libro que había estado leyendo y lo colocó dentro de una gran bolsa cerca de sus pies a regañadientes, para luego patear la bolsa tras de sí. "Y respecto al procedimiento de controlar las escobas, es muy sencillo," Madame Hooch dijo, y entonces caminó a una escoba más larga que yacía al final de la línea. "Coloquen su mano sobre la escoba y digan—"
Arriba, Harry movió sus labios para decirlo, y Connor hizo lo mismo del otro lado de la línea.
"¡Arriba!"
Un coro nada armónico de voces dieron el comando, y por un momento Harry vio el aire arder y brillar con luz mientras varias voluntades se inclinaban hacia las escobas. Algunas personas tuvieron más éxito que otras. Su escoba se alzó, y la de Connor, y la de Draco, y la de Ron, y la de Hermione. Otras llegaron a la mitad del camino y entonces se desplomaron. La de Neville lo golpeó en la mano con tal fuerza que el gordito Gryffindor se cayó y se sentó en el pasto. Harry gimió por él.
"Bien y no tan bien," dijo Madame Hooch, quien estaba, por supuesto, sosteniendo su escoba. "Deben confiar en ello cuando convocan a la escoba, o no funcionará. Por ejemplo usted, Señor Longbottom." Ella se inclinó sobre Neville, quien parecía aterrado de que le hablara a él en especial, pero le permitió ayudarle a pasar una pierna sobre la escoba. "Tiene la fuerza, pero nada de delicadeza. Cuando monte la escoba – no, no de esa forma—"
Pero la escoba de Neville ya se estaba alzando, y cargándolo consigo. Él se aferró a la escoba y chilló. Otros estudiantes empezaron a silbar o reír o gritar con preocupación cómo les complacía. Harry achicó los ojos. Podía ver las manos de Neville cuando comenzaron a resbalarse de la escoba, y sabía que no resistiría mucho más.
Sus ojos se fueron a Connor. Su hermano estaba con la boca abierta como el resto, pero tenía una pierna medio levantada, lista para descender al otro lado de la escoba.
Harry tomó su varita y lanzó un discreto Encantamiento Pegajoso en la dirección general de Neville. Tampoco resistiría por mucho, a esta distancia y con la escoba agitándose como lo estaba haciendo, pero sería lo suficiente para que Connor hiciera algo.
Su hermano se recordó un momento después. Se elevó como el volador experto que era, voló hacia Neville, y atrapó su brazo justo mientras el Encantamiento Pegajoso fallaba. Por un momento, el peso de Neville lo arrastró hacia el suelo, y Harry contuvo su aliento con alarma, preguntándose si Connor lograría balancearlo. Sin embargo lo hizo, y aterrizó en el pasto ante los gritos de emoción de los Gryffindors. Algo pequeño y redondo se cayó de la túnica de Neville y rodó al pasto, también, pero Harry dudaba que alguien lo hubiera notado o que a alguien le importara. La cara de Connor estaba ruborizada con triunfo, y Neville lo estaba mirando como si fuera el sol.
"Ahora," dijo Madame Hooch, apareciendo junto a los dos chicos tan rápidamente que Harry parpadeó con sorpresa. "Ese fue un buen vuelo, Sr. Potter." El sonrojo de Connor se volvió a uno de orgullo, y Harry sonrió. Se lo merecía. Hooch se volteó a examinar a Neville, inclinándose hasta que su nariz estaba a una pulgada de su rostro. "¿Qué hay de usted, Sr. Longbottom? ¿Listo para volar?"
"Yo—Yo creo—" Neville comenzó, y luego cayó inconsciente de inmediato.
Madame Hooch resopló, colocó su escoba gentilmente en el suelo, y levantó a Neville, asintiendo a Connor para que cargara sus pies. "Lo llevaremos con Madame Pomfrey," dijo ella, mientras comenzaban a caminar. "No se preocupe por perderse las clases, Sr. Potter, estaremos de vuelta en dos aleteos de la cola de una lechuza, y ya ha demostrado que conoce las bases perfectamente." Se giró y le dio al resto de los estudiantes una mirada estricta con sus ojos amarillos de halcón. "Todos los demás, quédense en el piso. Si descubro que alguien ha estado volando, puedo y voy a otorgar detenciones."
Harry estaba contento de estar en el piso. Miró a Neville y Connor salir de vista, y suspiró. Eso había ido bien. Neville había evitado una herida seria, y Connor se había visto como un héroe. Las cosas eran como debían ser.
"¡Miren lo que tengo!"
Harry siseó mientras se daba la vuelta. La voz de Draco, hablando en ese tono, significaba que las cosas no eran como debían ser, o no lo serían en poco tiempo.
Draco había encontrado el pequeño objeto redondo que Neville había tirado en el piso, y ahora la lanzaba en el aire, sonriente. Aterrizó en su mano con un suave smack. Eso y el color rojo le indicaron a Harry que era una Recordadora. No estaba sorprendido de que Neville tuviera una; el pobre chico olvidaba cada ingrediente de una poción casi tan pronto como Snape lo escribía en la pizarra. Evidentemente Draco también había olvidado algo.
Como el no ser un idiota, Harry pensó, dando un paso al frente. "Dámela, Draco," ordenó él, estirando una mano.
Draco le dio una sonrisa. Harry parpadeó. No había malicia en esa expresión, solo un claro e infantil regocijo que lo confundía. Si Draco había tomado la Recordadora para humillar a Neville, debería de estar habiendo un chiste, o actuando con superioridad, o en general lamentando la inteligencia de los Gryffindors cuando se comparaba con los Slytherins. El modo en que se alejaba de Harry, sosteniendo la Recordadora a una altura que no lograba estar fuera de alcance, decía que se trataba de otra cosa.
"¿Por qué debería?" Draco preguntó. "No es tuya. Simplemente me la quedaré hasta que Longbottom recuerde pedírmela. Que sería nunca." Dio una pequeña risa, y esta vez Harry oyó el tono de superioridad en ella.
"Regrésala," dijo Harry, deseando saber cómo sonar más comandante. Era una de las artes que su madre había intentado enseñar a Connor, pero Harry había aprendido más sobre esconderse y guardar silencio.
"No, no lo creo," dijo Draco, y entonces abruptamente dio un salto hacia atrás, tomó la escoba de Neville, la montó, y salió volando en un espiral hipnotizante como la de una alondra. "Si quieres venir a tomarla," llamó por sobre su hombro, "por favor siéntete libre de hacerlo."
Harry apretó los dientes por un momento, y lanzó una rápida mirada a su alrededor. Los otros Slytherins lo observaban, con expresiones algo curiosas. Pero eran los Gryffindors los que le preocupaban. Sus ojos estaban achicados, y habían estado listos para saltarle a Malfoy ellos mismos, pero ahora lo miraban a él.
Muéstranos que eres diferente al resto de las resbaladizas serpientes, sus miradas lo retaban. Muéstranos que realmente defenderías a Neville como a uno de los tuyos.
Harry hizo una mueca de dolor, dio una rápida mirada a la escuela, y corrió de vuelta a su propia escoba. Cuando alzó la mirada, Draco estaba flotando sobre él, esperándolo. Tragó saliva y se alejó del suelo.
La misma transformación pasó como siempre pasaba, desde el momento en que sus pies dejaron el suelo. Estaba exaltado, emocionado, en paz, como un ave balanceada en el viento. No pudo evitar sonreír mientras hacía un círculo hacia Draco, incluso ante lo que había sucedido para inspirar esto, incluso aunque estaba rompiendo las reglas. Amaba volar demasiado.
Draco le estaba sonriendo de nuevo, y aunque sus ojos estaban achicados, Harry vio una variante del mismo reto que los Gryffindors le habían mostrado.
"Muéstrame lo que puedes hacer, Harry," respiró él, y entonces volteó y lanzó la Recordadora en un arco alto y descendiente.
Harry volteó su cabeza hacía el frente, ojos unidos al brillo, y entonces voló tras él. Connor no estaba aquí, y por tanto nadie podría comparar su actuación con la de su hermano. Era libre de liberar toda la velocidad que normalmente mantenía encerrada. El viento chillaba sobre sus orejas, y su mano se curvó hacia fuera en el momento propicio, y giró, y la Recordadora cayó con un triunfante sonido en su palma. Harry cerró los dedos sobre ella, manteniéndola segura. Después de la dificultad de atrapar y sostener una Snitch que no paraba de moverse, este no era ningún problema.
Se dio la vuelta para ver a Draco velozmente volando hacia el suelo. Harry cayó como un halcón. Madame Hooch estaba regresando, o había mandado a otro de los Profesores a supervisar a la clase. Harry maldijo silenciosamente mientras aterrizaba y saltaba de la escoba como si estuviera incendiándose.
Draco caminó hacia él justo antes de que Hooch y Connor regresaran, sonriendo como el idiota que era. "Eso fue impresionante," le susurró.
Harry lo miró de reojo. Draco parecía perfectamente alegre, como si todo hubiera ido de acuerdo a un plan, pero Harry no sabía por qué. Encogiéndose de los hombros, le dio la espalda al Slytherin y extendió la Recordadora mientras Madame Hooch entraba de nuevo al campo.
"A Neville se le cayó esto, señora," murmuró él.
Madame Hooch asintió y la guardó, y la lección, completa con un feliz Connor y un ridículamente feliz Draco, continuó.
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Draco agarró el brazo de Harry cuando intentó dejar el campo con los Gryffindors. Harry se volteó y frunció el seño, resoplando. Draco sabía que no se había ganado su buena acción del día hace rato, incluso si volar alrededor con la Recordadora de Neville no tenía una reflexión directa en el gemelo torpe de Gryffindor.
Verá las cosas diferentes, Draco prometió, y entonces sonrió a Harry. "Vamos, tenemos que ver al Professor Snape."
Harry parpadeó. "¿Qué? ¿Por qué?"
"Porque tenemos que," dijo Draco, y se lo llevó arrastrando. Harry lo acompañó, sus pasos lentos pero sin realmente resistirse. Probablemente hubiera estado luchando como un unicornio atrapado si supiera lo que Draco realmente tenía planeado.
Eso no importaba. Este era uno de esos momentos en que Harry simplemente tendría que escuchar al buen sentido. Y una vez que Draco describiera lo que había visto, sabía lo que diría su Líder de Casa.
Se apresuraron por un corredor de las mazmorras y hacia la oficina del Profesor Snape, donde Draco golpeó de modo importante en la puerta. Harry se retorcía nerviosamente, continuamente mirando a la dirección en la que Connor se había ido. Draco resopló, atrapó su mirada, y lo forzó a detenerse.
"No estás en problemas," dijo él. "Es todo lo contrario."
Harry abrió la boca para preguntar por qué, pero no llegó a lograrlo, ya que la voz de Snape dijo, "Adelante," justo en ese momento, y Draco tomó la oportunidad para abrir la puerta y empujar a Harry dentro, delante de él.
Snape alzó la mirada de sus ensayos, ojos achicándose. Draco abrió los ojos muy grandes de un modo inocente. Snape no caería con ese truco, pero al menos le aseguraba que Draco estaba aquí con un espíritu tramposo – y para mejorar al equipo de Quidditch de Slytherin, se dijo a si mismo de modo virtuoso – y no porque estuviera en aprietos.
"Potter, Malfoy," Snape dijo, levantándose de su asiento. "¿Por qué vienen a molestarme?"
Harry solo miró fijo. Draco tomó la oportunidad para hablar. Si Harry no iba a hablar para defenderse a sí mismo o para excusarse, pensó, entonces se merecía lo que le llegara. "Acabamos de llegar de las clases de vuelo, Profesor. Madame Hooch nos dejó solos por un momento, y tomé la oportunidad para probar a Harry." Le sonrió a Harry, quien aún se veía confundido, y no infeliz por el momento. "Sospechaba que podría ser, y lo es. Increíblemente bueno en una escoba. Atrapó una Recordadora a una altura de cincuenta pies y a diez pies de distancia. Tenemos un Buscador."
Ah, ahí estaba la expresión infeliz. Draco miró por encima de sus escudos. El poder de Harry estaba sacando garras. Contrajo su consciencia rápidamente y miró hacia Snape, y su rostro mostraba que también él se había dado cuenta.
¿Y acaso no se pregunta por qué el gemelo Potter menos poderoso muestra tanto poder? Draco pensó. Sé que yo me lo pregunto.
"Señor, lo siento," dijo Harry, tensando los hombros como si estuviera frente a un fuerte viento. "No sabía que Draco me había traído para esto. Sé que no se suponía que yo estuviera volando en una escoba mientras Madame Hooch no estaba, y con gusto aceptaré mi detención." Él recitó las últimas palabras en un tono monótono, con los ojos dirigidos al suelo. Draco resopló. Él sabía bastante bien que esa humildad era una máscara, habiendo visto el modo en que los ojos de Harry brillaban cuando pensaba que algo pudiese haber molestado a su hermano. ¿A quién pensaba Harry que engañaba?
No a Snape, como aclaró la voz del profesor un momento después. "Como sin duda sabe, Potter, a los de primer año no se les permite poseer sus propias escobas, y mucho menos ser aceptados en los equipos de Quidditch de las Casas."
Harry alzó la mirada, una suave sonrisa de alivio estirándole las comisuras de la boca. "Sí, señor. Estoy consciente de ello. Lamento haberlo interrumpido."
"Sin embargo," Snape continuó, y Draco observó con interés mientras la sonrisa de Harry se congelaba, "Slytherin ha estado en posesión sólida de la Copa de las Casas por un buen tiempo. No deseo que eso se altere, particularmente ya que nuestra – nueva celebridad – ha sido Seleccionado para otra Casa, y puede esperar recibir tratamiento especial." El sarcasmo en esas últimas palabras era tan espeso como miel. "Si reamente es tan bueno como dice Draco, entonces sería yo un tonto si no lo colocara en el equipo. Las reglas pueden doblarse por una buena causa."
Harry no perdió la oportunidad. "Probablemente está equivocado, señor. Sí me lancé tras una Recordadora, pero no de tan lejos o tan alto como dice Draco."
"Eso es correcto," dijo Draco.
Recibió una mirada fulminante letal de Snape, pero solo duró hasta que añadió, "Fue de una altura de sesenta pies y a una distancia de quince pies. Lo olvidé."
Snape arqueó las cejas y alteró la frivolidad de su mirada solo por un toque. Draco perduró. Sabía que Snape podía leer mentes, y deliberadamente dejó que su memoria de Harry lanzándose tras de la pequeña bola flotara en la superficie de sus pensamientos. Snape alejó la mirada un momento después, y asintió.
"Jugará usted como Buscador para el equipo de Slytherin este año, Potter," dijo él, y se giró con un movimiento de finalidad de sus túnicas. "Hablaré con el Director Dumbledore sobre ello. Solo necesita ir a las prácticas y a los juegos, y entonces solo debe atrapar la Snitch."
"No, señor."
Draco miró a Harry fijamente. Ahora tenía los brazos cruzados sobre su pecho, y había dejado caer su máscara de humildad completamente. Sus ojos brillaban con fuego verde. No se retorció ni siquiera cuando Snape volteó para mirarlo, lentamente, y preguntó, "¿Qué fue lo que dijo?"
"No, señor," Harry repitió, su voz plana, pero no vacía. "Yo no voy a jugar como Buscador para el equipo de la Casa de Slytherin. Solo soy un alumno de primer año, y no he tenido mucho tiempo para hacer amigos aún – además de Draco." So mirada decía que había pensado en esa amistad justo en el momento. "Causaría resentimiento y disensión, no solo en Slytherin sino también en las otras Casas, señor. Siento que sería mejor si no juego."
Draco sabía que eso no era verdad, por supuesto, aunque era probablemente la mejor mentira que a Harry se le ocurrió por el momento. Él sabía la verdadera razón. Él no va a jugar porque su gemelo no está en el equipo de Gryffindor. ¡Idiota! No estaba seguro de si se refería a Harry o a Connor con ese último pensamiento.
"Puede jugar, Señor Potter, y lo hará," Snape le dijo, en una voz aún más suave que la que había usado antes. Draco tiritó. Snape no levantaba la voz cuando estaba en verdad molesto, y en verdad estaba molesto ahora. "Yo hablaré con el Director Dumbledore al respecto. No debe preocuparse a usted mismo."
"Creo que no hay una regla que diga que alguien puede ser forzado a jugar Quidditch si no quiere," dijo Harry, cabeza en alto. Si cicatriz en forma de rayo se mostraba claramente a través de su flequillo. Incluso con el enojo de Snape, Draco vio los ojos del profesor desviarse a la cicatriz, y su ligero, cuestionante ceño fruncido. "Ya he elegido, y no logrará que cambie de opinión. Señor."
"Lo hará," dijo Snape. "O puedo hacer su vida muy desagradable, no lo dude."
"No lo dudo, señor," Harry dijo. Snape gimió, y Draco se preguntó qué tan bajos tenía sus escudos contra los dolores de cabeza causados por poder. "Pero estoy preparado para enfrentarlo. Estoy preparado para morir contra Voldemort, si llegara a eso. De algún modo, no creó que usted vaya a ser tan malo." Su mano de hecho bajó de costado para descansar en su túnica, como si fuera a sacar su varita en cualquier momento.
Snape se quedo mirando los ojos de Harry por lo que probablemente fue solo un minuto, pero se sintió como mucho más para Draco, dado el silencio congelante. Draco se movió ligeramente. Deseaba saber lo que Snape veía ahí.
"Tiene la razón," dijo Snape abruptamente. "Le pido disculpas, Señor Potter." Su voz se había elevado un poco, pero aún era suave e irritante. "Olvidé que algunos de mis Slytherins prefieren contribuir al bien de su propia Casa, y otros no."
Como Draco había sospechado, ese insulto se deslizó de Harry como el agua. Probablemente ni siquiera piense que es un insulto, ya que quiere tanto ser un Gryffindor, Draco pensó rencorosamente. "Gracias, señor. ¿Puedo retirarme ahora? Tengo un largo ensayo de Pociones que terminar."
"Puede retirarse," dijo Snape, como si hubiera perdido el interés, y Draco miró a Harry marchar por la puerta, como si pensara que había ganado esta batalla.
Snape se giró cuando la puerta se cerró, y era obvio por su expresión que él no había rendido la batalla para nada, simplemente se había retirado a suelo más firme. Draco le sonrió.
"¿Estuve bien, o no, al traerlo aquí?" No había querido que la pregunta sonara tan ansiosa, pero Snape simplemente asintió.
"Lo estuvo. El chico no piensa que es un Slytherin." Había incredulidad en su voz, pero también enojo. "Y es tan arrogante como lo fue James Potter al respecto." Ahora odio, y Draco tembló mientras el tono se congelaba de nuevo. "Bien. No importa. Le mostraremos al final." Su sonrisa regresó, el tipo de sonrisa que Draco había visto cuando entraba a la habitación en que Snape y su padre intercambiaban historias de la primer aparición de Voldemort. "Y a James Potter, también. Disfrutaré usar a su hijo para ganar y mantener la Copa de las Casas."
Asintió hacia Draco. "Usted también puede retirarse."
Draco se fue, reconfortado. Bueno, eso no funcionó. Pero no es como si Harry se pudiera ocultar por siempre. El talento se va a mostrar a sí mismo, y si no está jugando en el equipo de la Casa antes de que se termine el año, me comeré cinco Galeones. No, diez. Frente a Weasley.
