Notas: "¡Phew! Otro capítulo terminado. No estoy segura de por cuanto puedo mantener este horario de subir capítulos, pero lo disfrutaré mientras pueda.

¡Gracias por todos los reviews! La mayoría de las preguntas tendrán que quedarse sin responder. Capítulo 12, lo prometo (Y, bueno, um, Capítulo 58, que no pasa hasta la versión UA del PdA, para todas las respuestas. Lamento eso).

Pero está aún es la versión UA de PF, por ahora. ¡Disfruten!"

Capítulo Siete: Humildad

"¡Fumo!"

"¡Harry!"

Harry sonrió ligeramente mientras el humo llenaba el dormitorio de los chicos de primer año, ante gritos de protesto y disgusto de Greg y Vince, quienes habían estado estudiando, y Blaise, medio-dormido en su cama. Blaise de hecho se cayó de la cama, ahogándose y tosiendo. Harry se hubiera ahogado el mismo, pero ya había lanzado el encantamiento Specularis frente a él. Una pequeña, clara ventana de aire flotaba ahí, empujando el humo a los costados y dejándolo respirar. También se movía con él, para que pudiera ver a una corta distancia delante.

Lo pronunció de nuevo, esta vez con más firmeza y con un movimiento de varita más largo, y el humo se disipó. Vince y Greg lo miraron fijamente. Blaise lo fulminó con la mirada desde el suelo.

"¿Por qué hiciste eso," preguntó él, tratando a la palabra como a una rana muerta que el Kneazle había arrastrado a la casa, "a la mitad de nuestro dormitorio?"

"Porque Draco no creía que pudiera hacerlo," dijo Harry, encogiéndose de hombros, dejándose caer a la cama y abrazando a sí mismo el hecho de que no había olvidado el Encantamiento de Humo. Tenía el presentimiento de que podría necesitarlo, justo como necesitaría Protego y todo el resto de los encantamientos de protección y ocultamiento que su madre le había insistido que aprendiera. "Habla con él."

"No quise decir que tenías que demostrarlo justo ahora," Draco gimió desde la cama junto a la suya.

Harry cerró los ojos y dejó a la pelea seguir alrededor suyo. Esa charla, sin una mención de su nombre o el de Connor excepto para jugar, era lo mejor después del silencio – que no iba a obtener con Draco alrededor – para pensar acerca de los sueños que habían estado plagando su mente últimamente.

Los sueños habían sido vagos al principio, formaciones de oscuridad que no impresionaban a Harry, quien había crecido inmerso en historias del primer levantamiento de Voldemort y las verdaderamente horribles cosas que los Mortífagos hicieron bajo su mandato. Pero gradualmente se aclararon, y se encontró a sí mismo en un laberinto de corredores serpenteantes, avanzando hacía una puerta que se abría a dientes agudos y espantosos.

Entonces otra figura había empezado a aparecer entre él y la puerta. La figura era pequeña y encorvada, inconsecuente. Harry suponía que eso era para evitar que alguien la mirara muy de cerca. Pero ya que él era alguien que se basaba en las mismas defensas, él había mirado, y había reconocido el turbante púrpura que se enredaba sobre la cabeza de la figura. Y luego despertó con su cicatriz sangrando, lo cual era, pensaba él, la última prueba que necesitaba. El Profesor Quirrell quería hacerle algún tipo de daño a Connor.

De frente a ello, era algo ridículo. El profesor tartamudeaba todo el tiempo y enseñaba Defensa Contra las Artes Oscuras de odo incompetente. Pero a Harry no le importaba. Planeaba seguir al Profesor Quirrel esta noche y ver qué podía descubrir sobre él.

"¡Harry!"

Harry parpadeó y se levantó. Draco y Blaise lo estaban mirando de forma expectante, Blaise sosteniendo su varita frente a sí. Sobre ella estaba una clara burbuja de aire que Harry reconoció como un intento de principiante del encantamiento Specularis.

"No es así," dijo él, y se acomodó para mostrarles los movimientos de muñeca apropiados. Supuso que podría estar pidiendo problemas, enseñándole magia a posibles futuros Mortífagos, pero negarse solo le ganaría la reputación de un idiota presumido, y Harry quería evitar tener cualquier tipo de reputación. Además, Harry tenía la idea de que algunos de ellos podían ser transformados. No todos los Slytherins eran malvados. Incluso Draco no era tan malo la mayor parte del tiempo.

"Vamos, Blaise, un Gryffindor lo haría mejor que eso," Draco lo molestó, y Harry suspiró y revisó su estimación de cuánto tiempo le llevaría esto.

-


Harry esperaba calladamente fuera del Gran Comedor esa noche hasta que el Profesor Quirrell emergió, y luego cayó en paso detrás de él. Desearía tener la Capa de Invisibilidad de su padre, pero estaba bastante seguro de que Lily no le había permitido a James enviarla. Tendría que confiar en sus habilidades entrenadas de silencio y ocultamiento, y en los hechizos que había aprendido por si eran necesarios, solo en caso de que Quirrell volteara y loviera.

E profesor continuó apresurándose adelante, tan envuelto en sus propios pensamientos como los otros Slytherins habían estado en el argumento sobre Quidditch que Harry había iniciado en la cena. Ciertamente nunca giró la cabeza para ver si alguien estaba ahí, y Harry fue capaz de seguirlo fácilmente a través de corredores y puertas, escaleras arriba, y alrededor de las esquinas.

¿Entonces por qué es que aún me siento observado? Harry pensó, mientras daba la vuelta en una esquina y llegaba a una puerta cerrada.

No lo sabía, justo como no sabía de modo certero cual era la fuente del dolor en su cicatriz, pero sabía lo suficiente para agacharse fuera de la vista cuando el Profesor Quirrell finalmente miró atrás. Entonces el profesor cuidadosamente sacó una gran llave plateada de una cadena alrededor de su cuello y la metió en la puerta. Un bajo snick, y entró por la puerta.

Harry esperó en silencio por un momento, entonces dos, y luego diez. Entonces se acercó a la puerta, esperando que estuviera abierta.

Lo estaba, pero Harry podía ver poco cuando se arrodillaba y colocaba su ojo en la apertura, y no se atrevía a mover la puerta. Sí pudo escuchar gruñidos, sin embargo, y a Quirrell hablando en un bajo murmullo, demasiado callado para comprender lo que decía. Harry ladeó la cabeza. ¿El profesor no estaba tartamudeando, o era esa su imaginación?^

"¿Por qué estás aquí?"

Harry tensó todos sus músculos para evitar saltar o gritar, y entonces se volteó a fulminar con la mirada a Draco, quien había llegado de detrás de él. Al menos había tenido el sentido común de mantener su voz en un susurro. "Trabajando para proteger a Connor," Harry susurró de vuelta. "¿Por qué estás aquí?"

"Te seguí desde la cena," dijo Draco, encogiéndose de hombros. "Sé que levantaste esa pelea a propósito para que nadie te viera irte." Se agachó detrás de Harry y le sonrió ampliamente. "Realmente, eso fue muy Slytherin de tu parte, Harry. Un Gryffindor simplemente le hubiera tirado su plato de comida a alguien en la cabeza."

Harry resistió la necesidad de meterse en una pelea a cerca de su Casa correcta. "Silencio," le susurró en su lugar. "El Profesor Quirrell está en ese cuarto, y no quiero que sepa que estamos aquí afuera."

"¿Por qué no?" Draco preguntó, demasiado alto. "¿Es un profesor, o no? ¿Por qué--?"

Harry lo tomó por el brazo y lo sostuvo fuerte mientras los gruñidos detrás de la puerta medio-abierta se convirtieron en un coro de ladridos. Un momento después, hubo un dolor como de puñalada en su cicatriz, lo cual Harry tomó como una señal de que Quirrell estaba corriendo de vuelta hacia ellos.

Harry no dudó, sino que metió una mano en su túnica para tomar su varita. "¡Fumo!"

Humo salió de la punta de la varita y llenó el corredor con una niebla gris. Harry hizo una mueca; se había olvidado de lanzar Specularis, y podía escuchar a Draco ahogándose, tratando desesperadamente de no revelar su ubicación. Y ahora no sabía en qué dirección Quirrell correría. Estaba enojado consigo mismo.

Escogió una dirección que vagamente recordaba llevaba a un corredor, lejos de la puerta, y jaló a Draco tras de sí. Draco lo siguió, su tos escapando en sonidos bajos y apagados. Harry se inclinó sobre él y sacó su varita por completo. Podía pelear al Profesor Quirrell, si llegaba a eso. Tendría que hacerlo, si el profesor se daba cuenta de quién había lanzado el Encantamiento de Humo.

Pero el profesor se había ido. Para cuando el humo se desvaneció, Harry no podía ver a nadie. Suspiró, y gruñó cuando se dio cuenta de que la puerta estaba cerrada. Ahí se había ido su oportunidad de ver lo que estaba detrás de ella.

Sus fosas nasales y pulmones estaban ardiendo, pero no estaba en un mal estado. Draco, sin embargo, tendría que ir con Madame Pomfrey. Harry lo haló a sus pies, luego lo hizo caminar, y agitó la cabeza mientras se tambaleaban a la primera escalera.

"¿De todos modos, por qué me seguiste?" le masculló al rubio. "No tenías que hacerlo."

"Quería hacerlo," Draco susurró, y entonces comenzó otra ronda explosiva de tos.

Harry suspiró y los mantuvo caminando. Que respuesta tan Malfoy es esa.


-

Harry no obtuvo otra oportunidad de seguir al Profesor Quirrell. A Draco le había dado por pegarse a su lado de nuevo. Siempre tenía alguna excusa. Se le había olvidado escribir la tarea de Pociones ese día. Quería que Harry le enseñara el Encantamiento de Humo. ¿Se daba Harry cuenta de que habían pasado siglos desde que habían jugado Snap Explosivo juntos? Él presumía y convencía y resoplaba y molestaba, y Harry terminó pasando más tiempo que nunca en la sala común de Slytherin y la biblioteca mientras las semanas pasaban.

Y, por supuesto, pasaba tiempo lejos de Connor.

Eso en particular enloquecía a Harry, ya que sabía que Draco lo estaba haciendo a propósito. Pero atraer demasiado la atención también estaría en contra de sus reglas auto-infligidas. Él sabía que Draco le escribía a su padre cada pocos días. ¿Le gustaría a Lucius Malfoy escuchar que el hijo mayor de los Potters se sentía tan preocupado por la seguridad del menor que no podía confiar en los profesores y los encantamientos del Castillo de Hogwarts para protegerlo? ¿Y qué pensaría Draco, si comenzaba considerar que los intentos desesperados de Harry de regresar con Connor podrían ser impulsados por más que simple amor fraternal? Harry había mostrado, torpemente, que tan bueno era con magia que la mayoría de los estudiantes no aprendían hasta segundo o tercer año. Practicaba más seguido en armarios de escobas y salones vacíos después de eso, pero el daño ya había sido infligido. Blaise y Greg y Vince lo miraban con algo parecido al respeto, Draco con algo parecido al regocijo. Y, por supuesto, Draco insistía en aprender cada encantamiento que Harry sabía.

Y así seguía, hasta que Harry se empezó a sentir, exasperado, más como un estudiante de Slytherin que como el protector de su hermano.

Y entonces llegó Halloween. Se quedó en la mente de Harry por otras razones después, pero la primera cosa que lo trajo a la mente era el hecho de que había escuchado a Connor ser deliberadamente grosero.

Eso no lo complacía.


-

"¡Vamos, Harry! Tengo hambre."

"Solo un minuto, Draco," Harry dijo ausentemente, volteando el cuello. Ron y Connor estaban saliendo de clase de Encantamientos con el resto de los Gryffindors. Quería ver a su hermano y desearle un feliz aniversario. Después de todo, había sido en este día hace diez años que Connor había vencido a Voldemort y salvado al mundo mágico.

Estaban justo frente a él, y Harry estaba sonriendo y a punto de decir algo, cuando Connor dio una risa y remarcó, aparentemente en respuesta a algo que Ron había dicho, "Bueno, Hermione tiene que ser buena con los libros; ¿para qué otra cosa sirve?"

Harry lo miró fijamente. Ese comentario le recordaba al del tren, sobre el nombre de Draco. Connor era capaz de malicia deliberada, pero siempre era en súbitos instantes como este, que se convertían en remordimiento apropiado. Y este parecía tan—injustificado. Hermione no era un Mortífago, ni nada parecido a uno, y ella nunca había molestado a Connor por lo que Harry había escuchado. Al menos el padre de Draco era una amenaza conocida, un enemigo conocido, y Draco lo pudo haber sido también.

Al fin encontró su voz. "Connor—" comenzó.

Y entonces fuertes pisotones lo interrumpieron, y Hermione pasó volando junto a ellos con lágrimas en los ojos. Desapareció al final del pasillo antes de que Harry pudiera estirar una mano o decir las palabras que pudieron haberla detenido.

Harry volteó la cabeza y le dio a Connor una lenta, deliberada mirada. Connor se sonrojó y abrió la boca, y entonces agachó la cabeza.

"Ve tras ella," dijo Harry. "Discúlpate, por Merlín, Connor. Eso fue completamente innecesario." Se detuvo por un largo momento. "Y no digno de ti."

Entonces se giró y se fue caminando, a pesar del hecho de que esa era la conversación más larga que había tenido con su hermano por una semana. Connor dio un respingo y lo llamó a gritos. Harry lo ignoró. El futuro líder del mundo mágico no podía permitirse tener tales fallas en su carácter. Lily las había manejado con el tratamiento silencioso en casa. Harry no sabía que tan bien funcionaría aquí, pero estaba preparado para intentar la misma cosa.


-

Draco estaba muy quieto durante el Festín de Halloween. Comía, por supuesto, pero en su mayoría observaba a Harry. Harry estaba de mal humor, y a pesar de las miradas suplicantes que regularmente le llegaban de la mesa de Gryffindor, se negaba a mirar en esa dirección – tal vez porque Sangresucia Granger aún no había vuelto para sentarse con todos los demás.

Interesante. Creo que daría la vida por su hermano, pero no está dispuesto a renunciar a ese teatro que probablemente llamaría sus morales. Hmmm.

Finalmente Draco abrió la boca para hablar con Harry al respecto, pero volteó la cabeza violentamente al lado opuesto cuando las puertas del Gran Comedor se abrieron con un ruidoso bang. El Profesor Quirrell se tambaleó dentro y se paró bajo el umbral por un momento, parpadeando. Su turbante se había desenrollado a medias de su cabeza. La mirada en sus ojos hizo a Draco girar los suyos.

"T-trol," dijo al fin, débilmente. "En las mazmorras. Solo es un aviso." Entonces se tambaleó y se desmayó de inmediato.

El caos hizo erupción en ese momento, con los Líderes de Casa ordenando a los prefectos llevar a los estudiantes más jóvenes de regreso a la seguridad de sus dormitorios, y los profesores separándose de modo sombrío para registrar el castillo. Draco no estaba asustado; se levantó con el resto de la mesa de Slytherin cuando se lo dijeron, y se dirigió calmadamente hacia las mazmorras. Pasaron al Profesor Snape en el camino, su caminar firme y sus obscuros ojos brillando peligrosamente. Draco sonrió socarronamente. Se sentía algo mal por cualquier trol que tuviera que enfrentar al Profesor Snape.

Y entonces, por supuesto, vio a Harry despegarse del resto de la Casa y apresurarse en otra dirección.

Siseando, Draco agarró a Harry por la parte trasera de la túnica y lo arrastró de vuelta a la línea. "¿Qué crees que estabas haciendo?" susurró en su oído. "Solo te meterás en problemas cuando el Profesor Snape vea que te fuiste, y yo tendré que aceptar la culpa. Además, hay un trol rondando el castillo, ¿o es que olvidaste esa parte?"

Harry lo miró. Draco se apartó, bajando la mano. Había un extraño en los ojos de Harry, determinado, implacable, lleno de intensa resolución. No se veía como un niño de primer año.

"Hermione no está," dijo Harry suavemente. "Y Connor y Ron se acaban de ir de la línea de Gryffindor. Creo que han ido a buscarla."

Draco resopló. "Esa es una cadena muy larga de suposiciones sobre la cual colgar tu propia seguridad," dijo. "Vamos."

Harry se encogió de hombros. "Puede que esté equivocado," dijo, calmadamente. "Tal vez no fueron a buscar a Hermione. Pero, de todos modos, mi hermano está ahí fuera. Yo voy a protegerlo." Dijo las últimas palabras con toda la finalidad de una mordida de Runespoor, y entonces se volteó y corrió por el pasillo antes de que Draco pudiera detenerlo. Dudando por un momento más – solamente para asegurarse de que los prefectos de Slytherin estuvieran demasiado ocupados con todos los demás para verlos partir, Draco se aseguró a sí mismo – salió corriendo tras Harry.

"Todo esto por una Sangresucia," masculló él.

"Justo como nuestra madre," Harry dijo, suavemente, sin mirarlo.

Draco gimió. Harry era de ese modo, a veces, dando golpes directos con un pequeño y calmado comentario. "No quería decirlo de ese modo—"

"Draco," dijo Harry, en un tono de infinita paciencia, "cállate."

Draco se calló. Siguió a Harry, quien parecía saber a dónde estaba dirigiéndose. Casi se golpeó contra él cuando Harry se detuvo abruptamente, y entonces echó una mirada sobre el hombro de Harry y alrededor de la esquina. La imagen frente a él fue suficiente para quitarle toda la saliva de la boca.

Habían encontrado al trol.

Era enorme, y gris, y con la apariencia de una escultura traída a la vida. Dudó por un largo momento, y entonces entró al baño de chicas al final del pasillo. Un momento después, dos figuras más pequeñas entraron tras de él.

"Connor," dijo Harry, con un tono en su voz que Draco no podía identificar, y entonces corrió. Era injustamente rápido, y Draco prontamente se quedó atrás. Sin embargo, entró al baño a tiempo para escuchar los gritos, y entonces para ver parte del problema. El trol había forzado a Granger a una esquina, y Potter y Weasley estaban intentando levitar su mazo sobre su cabeza.

Falló. Claro que pasó, Draco pensó; era un plan Gryffindor. El mazo cayó, y el trol lo tomó y lanzó un golpe lateral más rápido de lo que Draco habría pensado que podía moverse. El mazo a penas rozó a Weasley, aunque aún así lo dejó inconsciente, pero atrapó a Potter en un devastador golpe lateral que lo envió volando y contra un muro.

Harry dio un paso al frente. Draco atrapó un vistazo de su rostro, y se acobardó. En ese mismo momento, un feroz, violento golpe de cabeza lo envió al piso. Su escudo ya no era suficiente para mantener fuera el poder creciente de Harry.

"No debiste haber lastimado a mi hermano," Harry le dijo al trol, quien se volteó hacia él, parpadeando de forma estúpida. "Realmente no debiste haber lastimado a mi hermano." Draco sintió todos los planes futuros para lastimar a Potter físicamente marchitarse y morir en la flama de esa mirada. Harry estiró una mano. "¡Incendio!"

El mazo del trol estalló en llamas. Este lanzó un alarido y dejó caer el objeto, pero Harry soltó, "Wingardium Leviosa!" y el mazo voló, y luego le lanzó de regreso y golpeó de lleno al trol. El trol saltó alrededor en círculos, quemándose y chillando. Harry tomó otro paso al frente y dijo, en una voz que dentro y fuera de la misma cargaba suficiente poder para hacer las sienes de Draco palpitar, "Finite Incantatem."

El fuego se apagó, y el mazo cayó en la cabeza del trol con un sonido terminante. Se colapsó con un pequeño gemido, y entonces se quedó quieto. Draco tembló, ante la muestra de poder así como el olor de carne de trol quemada.

Y también estaba el pequeño hecho de que Harry no había usado su varita para ninguno de esos tres hechizos.

Harry se dio la vuelta, respirando elaboradamente, estirando una mano por un soporte que no estaba ahí. Draco se apresuró a proveerlo, pero solo logró atrapar a Harry mientras este caía a sus rodillas. Él no dijo nada. No sabía que decir.

Granger salió de la esquina y los miro fijamente.

"Connor," Harry dijo, alzando la cabeza. Sus ojos habían vuelto casi a la normalidad, si perdidos y amplios y llenos de miedo era "normal." "¿Está vivo?"

"Voy a revisar," dijo Draco, ya que significaba tanto para Harry, y se fue hacia Potter. Estaba respirando, y a pesar de que había un huevo de ganso detrás de su cabeza y un moretón sobre sus costillas cuando Draco cautelosamente miró bajo su túnica, no parecía seriamente lastimado. Draco suspiró y asintió hacia Harry. "Vivirá."

"Lo curaría yo," Harry masculló, "pero aún no sé magia médica."

"Lo que ya sabes es bastante impresionante, maldita sea," Draco dijo secamente. Sentía la urgencia de dar risitas, pero no se dejó llevar, porque una vez que lo hiciera, no podría detenerse. Estaba medio ebrio con la presencia de magia que aún se entrelazaba y bailaba en el aire, centrándose en Harry, y tenía un dolor de cabeza que hubiera sido apropiado para una noche de ardua bebida. Se dejó caer al suelo de nuevo. "No creo que pueda moverme," dijo él, patéticamente, a nadie en particular.

Entonces el sonido de pasos llenó el cuarto, y la cabeza de Draco, haciendo el palpitar peor. Gimió, y alzó la mirada para ver a la Profesora McGonagall, la Líder de Casa de Gryffindor, en la puerta, mirando fijamente al trol caído.

"¿Qué ocurrió?" demandó ella, volteando y mirando a Draco.

Draco abrió la boca para explicar, pero Harry llegó a eso primero, lleno de calma suave y credibilidad encantadora. "Fue mi hermano, Profesora," dijo él. "Le lanzó un hechizo al trol que yo nunca había visto antes, una combinación de – del Encantamiento de Levitación que aprendimos apenas hoy y algo que causaba fuego." Agitó la cabeza de un lado al otro. El tamaño de sus ojos lo hacían ver inocente, Draco pensó, y la mantequilla probablemente no se derretiría en su boca mientras parpadeaba hacia McGonagall. "La fuerza del hechizo lo noqueó, y está lastimado, pero salvó mi vida. No salvó a todos."

El rostro de McGonagall se suavizó, y entonces asintió una vez. Entonces ella dijo, "¿Pero por qué estaban aquí en primer lugar?"

Draco una vez más trató de asistir en ayuda de la verdad, pero Harry se metió en el camino de nuevo. "Yo seguí al trol, Profesora. Pensé que podría vencerlo." Bajó la cabeza penosamente. "Es que es cansado, a veces, el vivir a la sombra de mi hermano." Añadió un perfecto gemido placentero que Draco reconoció como una imitación de sí mismo. "¿Sabe a lo que me refiero?"

"Eso fue extremadamente tonto de su parte, Señor Potter," dijo McGonagall, la calidez de su rostro habiendo casi desaparecido. "Diez puntos de Slytherin, por la completa, completa torpeza de sus actos."

Draco abrió la boca para protestar sobre lo injusto que era todo, pero los otros profesores llegaron entonces, hablando y exclamando, y se encontró perdido en el tumulto general. Sí pudo ver a Hermione Granger observando la escena entera con ojos especulativos, su cabeza ladeada ligeramente a un costado. Pero cuando Harry atrapó su mirada y gesticuló, "Ellos venían por ti," ella pareció estar dispuesta a dejar el asunto tranquilo.

Draco no lo estaba. Mientras McGonagall levitaba a Weasley y a Potter a la enfermería, y Harry trotaba tras de ellos, sin aliento y exhausto y feliz, él luchó para llegar al lado del Profesor Snape. El Líder de Casa de Slytherin estaba apoyado contra un muro, sus ojos alternándose entre sus colegas y el trol muerto.

"Potter no hizo eso," Draco insistió, cuando Snape se negó a prestarle atención. "Harry lo hizo. ¡Sin varita, incluso! Y ahora la vieja gata nos quitó puntos, y es – es todo tan injusto." Gimió y guardo silencio entonces, porque su cabeza realmente le dolía.

"Lo sé, Draco," dijo Snape calmadamente. Su voz tenía una emoción que estaba siento reprimida, pero estaba tan compresa que Draco no pudo decidir de qué se trataba. Él simplemente miraba la escena, y sus ojos no dejaban escapar nada, tampoco. "Pero debo esperar algunos días antes de restaurar los puntos de Slytherin. Debo justificar una razón para darlos, después de todo."

"¡No quise decir esa parte!" Draco gimoteó. "¡Bueno, no solo esa parte! Quise decir—"

Snape asintió hacia él. "Lo sé," dijo. "Pero he aprendido que la mejor forma de confrontar a nuestro Slytherin Potter es no hacerlo directamente. Él puede resistir eso, y de un modo muy espectacular, por lo que veo," añadió, con una mirada más al cuarto. "Debemos esperar, y ser indirectos. Ahora, venga conmigo. Tengo una poción que aliviará su dolor de cabeza." Salió del cuarto.

Draco gimió y dudó por un momento. Por un lado, sentía que debía estar con Harry en la enfermería.

Por el otro, su cabeza palpitaba como un gong.

Al final, siguió a Snape, y compuso una carta en su cabeza para su padre en el camino. Querido Padre, Harry está siendo exasperante. Y estúpido. Y arriesgando su vida donde no se necesita, y entonces negándose a tomar el crédito por ello, la cual sería la única razón para hacer algo así. Y me dio un dolor de cabeza.