Notas: "¡Argh! No pensaba en subir otro capítulo tan rápido, pero amo tanto escribir esta historia, y tenía un poco de tiempo extra esta tarde...

Después de esto, las actualizaciones probablemente bajarán a una cada día, o cada dos. Sí tengo ficción original y tarea en la que debo trabajar.

Por ahora, disfruten, ¡y gracias de nuevo por los reviews!"

Capítulo Ocho: Retos y Zambullidas

Harry sonrió mientras Draco lanzaba una roca al lago y gritaba al Calamar Gigante que saliera y lo atacara si no era un cobarde. Draco correría en la dirección opuesta si eso alguna vez pasaba, por supuesto, pero era divertido pensar en ello. Y Harry estaba de buen humor esta mañana, ciertamente lo suficiente para encontrar los chistes de Draco graciosos.

Connor estaba bien. Lo habían dejado salir de la enfermería el día anterior, junto con una dura advertencia por parte de Madam Pomfrey que decía que "¡no haga lo que fuera que hizo de nuevo, hombrecito!" Ron se había recuperado incluso antes. Y Connor, aunque parecía mareado al preguntar sobre el trol, había aceptado la historia de cómo lo había vencido sin problema. Probablemente ayudaba, Harry pensó, el hecho de que murmullos impresionados y miradas admiradoras lo seguían a todas partes, y que la Líder de Cada de Gryffindor había sido mucho más amable de lo usual con él.

Hermione parecía saber la verdad, pero a pesar de que miraba a Harry constantemente el Viernes – él alzaría la mirada de un libro en la biblioteca, y ahí estaría ella – no habló al respecto. Incluso se había vuelto amiga de Connor y Ron, hasta cierto punto, si sus tiesos intentos por incluirlos en una charla el Viernes eran alguna indicación. Harry estaba dispuesto a dejarlo en paz por el momento. Podría intentar unirlos más luego.

Y Draco no había intentado hablar sobre la verdad, tampoco, por lo que Harry estaba más que agradecido. Sonreía socarronamente cuando alguien más hablaba sobre Connor y el Trol, y a cualquier mención sobre "magia sin varita" su codo se hundiría en las costillas de Harry, pero no hablaba al respecto. Harry pensaba que él sabía que McGonagall y el resto de la gente no le creería. Incluso Snape tal vez no lo hacía. Tenía las manos llenas odiando a Connor y a Harry por ser Potters, y por lo tanto a James a través de ellos.

Harry alzó la mirada mientras Draco decía, "Vi una sombra en el lago." Estaba tratando de ser confianzudo, pero su voz tembló, como el agua que había sido probablemente todo lo que había visto. "Creo que deberíamos regresar al castillo ahora."

Harry revisó el sol; aún era temprano por la mañana, ya que Draco había aprendido su truco de levantarse temprano los Sábados y había ajustado su patrón de sueño para atrapar a Harry en esos momentos, también. Pero el Gran Comedor probablemente estaría abierto para el desayuno a esta hora, y Draco realmente había sido generoso, siguiéndolo por el lago y hablando sin parar sobre algo que no fuera Harry perteneciendo a Slytherin. "Muy bien," accedió él, y se giró de regreso a Hogwarts.

Mientras se aproximaban al castillo, sus ojos se fueron a la Torre de Gryffindor, por hábito, y entonces se congeló. Una figura en una escoba, encogida por la distancia, volaba alrededor de la Torre, atrapando pequeños objetos que caían – o eran lanzados, era lo más probable, Harry pensó – fuera de las ventanas. El sonido de risas era audible incluso desde ahí. Y Harry podía reconocer a Connor en una escoba. Se había entrenado para reconocer a Connor en una escoba, en caso de que alguna vez estuvieran en vuelo entre sus enemigos y tuviera que lanzar hechizos sin ver la cara de alguien primero.

"¿No es ese tu hermano?" Draco dijo, en el mismo instante. "¿De dónde sacó una escoba?"

"Probablemente se escabulló al campo y se robó una," dijo Harry, sus ojos achicándose mientras Connor daba un giro particularmente atrevido. Hizo una espiral, se tambaleó como si estuviera a punto de estrellarse contra la Torre, y entonces se elevó de nuevo, riendo. A Harry no le cabía duda de que había atrapado lo que fuera que hubiera estado persiguiendo. Dejó que sus hombros cayeran con alivio. "Pero es un buen volador, ¿no lo crees?" añadió, volteando hacia Draco.

Draco lo estaba observando a él, y no a Connor. Draco era extraño en ese sentido, Harry meditó. "No es la mitad de bueno que tú," murmuró.

"Es mucho mejor que yo," Harry dijo. No es cierto, pero es mucho mejor que lo que Draco admite. "Deberías vernos volar tras unan Snitch de práctica juntos. Connor gana siempre."

"Porque tú lo dejas," dijo Draco, en una suave, burlona voz.

"¡Por sus propios méritos!" Harry siseó. Se preguntaba si había, después de todo, algo peor que Draco confrontándolo inmediatamente después del incidente del trol y demandando una explicación. Draco parecía haber decidido que la forma en que Harry protegía a Connor de daño físico se extendía a protegerlo de cualquier posible vergüenza, también.

Bueno, es cierto, pero él no tiene derecho de asumir que lo es.

Señor Potter!"

Harry parpadeó y subió la mirada. Pero era la Profesora McGonagall la que había hablado, y estaba parada en la base de la Torre de Gryffindor, sus brazos cruzados y su cabeza viendo hacia arriba. Connor no parecía verla ni escucharla. Se zambulló en el aire, atrapó otro objeto demasiado pequeño para que Harry lo viera, y lo alzó ante los gritos y aplausos que venían de las ventanas de la Torre.

"Señor Potter," dijo McGonagall de nuevo, de algún modo logrando sonar igual de poderosa incluso cuando había alzado la voz. "Baje aquí en este instante."

Harry gimió ante su tono, especialmente cuando Connor la escuchó y se congeló en su escoba. Entonces hizo suaves espirales hacia abajo. Su cabeza estaba baja, y Harry sabía, aunque no podía verlos, que sus nudillos estarían blancos donde se aferraban al mango de la escoba. Connor odiaba meterse en problemas, o que le gritaran.

Harry se apresuró al lugar. Draco, detrás de él, no dijo nada excepto por un rápido susurro de, "Si intentas echarte la culpa de esto te voy a dar un buen golpe."

Harry no pretendía echarse la culpa. Solo quería estar ahí para escuchar cuál sería el castigo, para que así pudiera simpatizar con Connor y acceder a si era o no digno del crimen.

McGonagall se paró en donde estaba por un largo rato, labios presionados mientras miraba fijamente a Connor. El hermano de Harry había bajado de su escoba y se paraba con la cabeza baja. Era una postura de arrepentimiento genuino, que lo había sacado de problemas en casa. Pero McGonagall no era James, y Harry se preparó mientras ella abría la boca.

"Señor Potter," dijo ella. "Sabe que rompió las reglas por volar sin permiso."

"Sí, señora," Connor susurró. Su voz sonaba tan pequeña. Harry hubiera ido a pararse frente a él, para distraer la atención de McGonagall, pero pensaba que ella se hubiera irritado con él sin soltar su irritación hacia Connor. Además, Draco tenía un agarre mortal en su brazo.

"Y sabe que lo lastimaron en su batalla con el trol hace dos días y no tiene ninguna razón para estar volando," continuó ella.

"Sí, señora."

"Ya que está dicho eso," McGonagall dijo, descruzando los brazos, "será ventajoso para usted el respetar su posición en el equipo de Quidditch de Gryffindor." Harry sintió calor entrar en su corazón. Connor alzó la cabeza de golpe y miró fijamente a McGonagall. "Necesitamos un Buscador desesperadamente," McGonagall continuó, "la cual es la única razón por la que permito esto. Pero no se saltará las prácticas, Sr. Potter, ni abusará de la confianza que sus compañeros de equipo pongan en usted. ¿Está claro?"

Connor asintió, sus ojos y su rostro entero brillando con una luz que Harry sabía bien mucha gente no podía resistir. Los Slytherins parecían ser la excepción, pero los Slytherins eran la excepción a muchas cosas. "¡Claro que sí, señora! ¡Lo prometo! ¡Gracias!"

McGonagall asintió. "Tuvimos una práctica esta mañana," dijo ella mientras le viraba, "pero necesitará reportarse con Oliver Wood, el Capitán del equipo, en su propio tiempo y hacer que lo instruya sobre los juegos."

Connor daba saltitos de alegría sobre sus dedos de los pies, sonriendo ampliamente. "Lo entiendo, señora. ¡Gracias!" añadió de nuevo, su voz exuberante.

Harry obtuvo un vistazo de la ligera sonrisa de McGonagall mientras pasaba. Parecía que incluso la estricta Líder de Casa de Gryffindor no era inmune al encanto de Connor.

"Felicitaciones, Connor," dijo silenciosamente. Estaba alegre de poder ser el primero en decirlo. Había sonidos confusos y semi-alegres que llegaban de la Torre de Gryffingor, pero ninguno de ellos había tenido el tiempo de salir de la Torre y bajar al piso aún.

Connor asintió hacia él. Entonces su rostro se volvió firme, y Harry parpadeó ante el cambio en sus ojos y lo fijo de su mandíbula.

Tomó a Harry por el brazo y lo arrastró hacia el castillo. Harry se tambaleó antes de poder balancearse y seguirlo. Estaba mucho más acostumbrado a que Draco sacara este tipo de truco, y se preguntaba en que rayos podría estar pensando en hacer Connor.

"¿A dónde vamos?" preguntó, mientras pasaban por las puertas y en dirección al Gran Comedor. Pero Connor dio la vuelta antes de que llegaran ahí, llevándolos a las mazmorras.

"Te prometí que obtendrías todas las mismas oportunidades que yo obtuviera," fue la única explicación de Connor, y muy pronto se estaban apresurando por un corredor muy familiar. Harry tuvo un mal presentimiento cuando Connor se detuvo y tocó la puerta de la oficina de Snape.

Hubo un largo, largo silencio, como si Snape estuviera detrás de la puerta preguntándose incrédulamente quién se atrevería a molestarlo tan temprano por la mañana, y en un Sábado sobre todo. Harry se movió ligeramente, e intentó una nueva táctica. "Connor, gracias. Eres increíblemente valiente y generoso. Pero realmente no es necesario—"

La puerta se abrió, y Snape, tan preparado para mirarlos con una actitud de superioridad como lo estaba en los días que tenían clase, se paraba en ella. "Los Hermanos Potter," dijo él, haciendo que su apellido sonara a una obscenidad. "¿Qué es lo que quieren?"

Connor alzó la barbilla. "Profesor Snape," dijo formalmente, "justo ahora me han nombrado el Buscador del equipo de Quidditch de Gryffindor."

Harry vio el rostro del profesor tensarse con ira por un momento, pero su voz no mostró cambios. "Ya veo," respondió él, con sarcasmo mojando sus palabras. "¿Y tal vez este es su tour promocional? ¿Su forma de solicitar felicitaciones de diversas personas?"

"Esto no tienen nada que ver conmigo," dijo Connor firmemente, y empujó a Harry hacia delante. "Mi hermano es tan buen Buscador como yo. Si la Profesora McGonagall va a romper las reglas para dejarme volar para Gryffindor, incluso cuando estoy en primer año, entonces creo que es lo justo que Harry pueda volar para Slytherin."

Harry gimió y se encogió. Podía imaginarse bien la fuerza de la invectiva que Snape estaba a punto de liberar, y no quería ver la forma en la que el rostro de Connor se contraería y sonrojaría mientras intentaba no romper en llanto.

En lugar de eso hubo silencio. Y entonces Snape dijo, en un tono que llegaba tan cerca como jamás había llegado a parecer cortés, "Gracias, Sr. Potter. Esa es de hecho una excelente idea. Lo apruebo completamente. Entre, Sr. Potter," dijo él, asintiendo a Harry, "para que podamos discutir esto más detenidamente." Se paró fuera del camino y hizo un gesto hacia la oficina, como una invitación.

Harry hubiera preferido entrar a la guarida de un dragón. "Mi hermano se equivoca, Profesor Snape," dejó salir, persiguiendo la primera idea que le vino a la mente. "Ni siquiera puedo vencerlo en nuestros juegos de práctica. No quisiera darle a Slytherin un Buscador inferior—"

"No lo escuche, Profesor," Connor interrumpió. "Casi logra atrapar la Snitch antes que yo varias veces. Y yo soy muy bueno," añadió, en esa adulación propia tan poco artística que Harry tan seguido alentaba pero que ahora deseaba se secara por solo unos minutos.

"No tengo razón para dudarlo," Snape le aseguró gravemente, lo que solo hizo a Harry más seguro de que estaba rugiendo de risa en el interior. "Pero ya que el primer juego es en una semana, y será entre Gryffindor y Slytherin, deseo aconsejar al Sr. Potter a cerca de la... estrategia... que debería adoptar." Sus ojos se fueron de vuelta al rostro de Harry y se quedaron ahí. Entonces sonrió. No era realmente una sonrisa agradable.

Harry dijo, "En verdad, señor, no tiene que hacer esto. Sé cuánto le molesta el romper las reglas."

"Harry."

Harry miró a Connor por el rabillo del ojo, quien le estaba sonriendo con la gentil, paciente expresión de un hermano al que estaban empujando casi al límite de su tolerancia.

"Hazlo," Connor susurró. "Por favor. Quiero que lo hagas. Sería miserable si estuviera volando y tu no. ¿Por favor?"

Harry suspiró y agachó la cabeza. ¿Por qué no? No es como si tuviera que ganar el juego. Todos han visto que tan buenos somos por separado, pero nadie nos ha visto en competencia, y cuando lo hagan, entonces solo notarán lo que Mamá y Papá notaron cuando jugaba con Connor.

Esos pensamientos los relajaban. Esto era un engaño, pero a diferencia del que había hecho desesperadamente en la noche de Halloween para volver a Connor un héroe, este era uno viejo y familiar. Harry respiró más fácilmente.

"Si realmente me quiere en el equipo, señor," le dijo al Profesor Snape, "Lo haré."

"Por supuesto," dijo Snape. "Ahora, entre a mi oficina, Sr. Potter. Realmente debemos hablar."

Connor tocó a Harry suavemente en el hombro. Entonces dijo, "Nos vemos luego, Harry. Profesor." Un movimiento con la cabeza, y se fue.

Harry miró fijamente a Snape por un largo rato. Los ojos de su Líder de Casa no mostraban signo de que fuera a rendirse, así que bajó la cabeza de nuevo y entró en el cuarto.

La puerta se serró con un suave sonido. Harry esperaba tener más silencio, pero Snape fue hacia él en un instante.

"Es usted un tonto si piensa que voy a permitir que Gryffindor venza a Slytherin," dijo, caminando en círculos frente a Harry. Harry mantuvo sus ojos en la puerta. Eso no lo hizo menos consciente de la mirada de Snape sobre él, o lo triunfante que era. "Y yo que usted no es un tonto, Sr. Potter. Amablemente dejará de pretender que lo es. Se convertirá en el Buscador de Slytherin. Y va a ganar nuestros encuentros, Sr. Potter."

"Connor realmente es mejor que yo, señor," Harry trató.

"No le creo," Snape le aseguró, su voz un ronroneo. "Después del incidente con el trol, Sr. Potter, me pregunto si debería volver a creerle de nuevo."

Harry alzó la mirada con sorpresa. Real, realmente no había pensado que Snape creería la versión de la historia de Draco, incluso si Draco le decía al respecto. La historia que Harry había inventado sonaba mucho mejor, confirmando como debería a Snape de la increíble arrogancia de ambos hijos de James Potter y sus tendencias a romper las reglas.

Snape le sonrió socarronamente y ladeó la cabeza.

"Sé lo que es, Sr. Potter," respiró él. "¿Y sabe por qué?" Harry agitó la cabeza, su corazón latiendo como un tambor en sus orejas, casi bloqueando las siguientes palabras susurradas de Snape. "Yo soy un Slytherin también. Maniobrar, mentir, medias-verdades, ocultarse – son mi segunda naturaleza. Y sus intentos son de amateur a lo mucho." Se rió cuando Harry lo fulminó con la mirada. "O, sí, lo son. Dependen demasiado en que el escucha este completamente encantado con nuestro héroe residente. Como no lo estoy, prefiero buscar la causa verdadera. La causa Slytherin, Sr. Potter." Siseó las últimas palabras, y Harry habló antes de pensar.

"No voy a ser un buen Buscador, Profesor. Simplemente perderé el juego. Y Connor aún ganará de todas formas."

La sonrisa de Snape se desvaneció. Se acercó lo suficiente para que Harry diera un salto, pero al parecer no podía apartar la mirada. Los ojos de Snape quemaban como hielo negro.

"Si no gana este juego, Potter," Snape dijo suavemente, "si no hace todo el esfuerzo posible para ser lo que yo sé que usted es, entonces tendrá detención cada noche por el resto del curso. Hablaré con el Director Dumbledore y lo arreglaré yo mismo – de la misma forma en que pienso arreglar que usted se convierta en Buscador. Y no habrá nada que usted pueda hacer al respecto. ¿Está claro?"

Harry gruñó, indefenso. No quería jugar contra Connor, ni siquiera quería tomar la oportunidad de demostrar que era mejor que Connor, y aquí estaba el Profesor, forzándolo a hacerlo.

Pero no podía darse el lujo de renunciar a sus noches. Ya que Draco se le pegaba tanto desde la mañana hasta la noche, Harry al fin había obtenido la idea de seguir al profesor Quirrell por la escuela después del toque de queda. No podía hacer eso si tenía detención con Snape. Snape probablemente lo arrastraría a la sala común él mismo.

"Sí, señor," Harry dijo al fin, forzando las palabras a salir.

Alguien tocó en la puerta justo entonces, y la vox preocupada de Draco llamó, "¿Harry? ¿Profesor Snape? ¿Están ahí?"

Snape rió de forma obscura. "Suena como si temiera que nos hayamos destruido el uno al otro," murmuró él, y luego se inclinó aún más cerca de Harry. "Pero seré yo el que lo destruya a usted si no logra cumplir mis expectativas, Sr. Potter."

"Sí, señor," Harry dijo de nuevo, lleno de odio indefenso.

"Encuentre a Marcus Flint," Snape le instruyó mientras caminaba hacia la puerta a abrirle a Draco. "Es nuestro Capitán de Quittich. Él verá que se integre a las prácticas. Y trate de hacer lo mejor, Sr. Potter. El juego solo es en una semana, después de todo."

Harry, son su buen humor completamente destruido, bajó la cabeza y se fue sin decir palabra, a pesar de todas las preguntas que Draco le hacía mientras avanzaban al Gran Comedor.


-

Snape sonrió tras de Harry, cuidadosamente haciéndola una sonrisa predadora y no una de alegre exaltación. Esta había sido una buena mañana, mucho mejor de lo que pudo haber esperado cuando escuchó la voz del Potter odiado llamar a través de la puerta.

Pondré a los hijos de James Potter uno contra el otro. ¡Como se enfurecerá y se retorcerá cuando escuche eso! Y si puedo alentar a Harry a actuar contra lo que fuera que su padre le enseñó sobre rendirse ante su hermano, entonces le habré hecho al mundo un buen servicio, al volver a un arrogante peón Potter a una persona útil.

Y más...

Snape agitó su cabeza ligeramente. Era demasiado por esperar, basado en unas cuantas sensaciones de poder, un poco de talento de Buscador innato, y una derrota a un trol, el que Harry de hecho se volviera una figura brillante, alguien que las otras Casas y el resto del mundo mágico estuvieran forzadas a notar y a respetar. Snape era intensamente práctico. No era práctico el mirar al futuro con anteojos color de rosa.

Pero si veo la oportunidad, la tomaré. Por demasiado tiempo, Gryffindor ha sido adorado y Slytherin despreciado. Nos miran y ver al Señor Oscuro.

Si pudiéramos producir un héroe propio... si pudiéramos hacer que admitieran, contra sus voluntades, que el heroísmo es más que simplemente no saber cuándo mantenerse al margen de una pelea...

Snape cuidadosamente volvió a encerrar los pensamientos. Estaban volviéndose demasiado ambiciosos, y este era un ardiente y largo sueño, algo en lo que pensaba de nuevo cada año cuando Slytherins de primer año entraban a su Casa. Encontraría a alguien, algún día, quien tuviera la cualidad innata y el potencial para ser instruido y moldeado. Empujaría a esa persona a la luz, y vería a Slytherin tomar su bien merecida posición en la gloria una vez más.

Harry tenía todas las oportunidades de no ser esa persona.

Pero, Snape admitió mientras regresaba a su oficina y cerraba la puerta, él era el mejor candidato que Snape había visto hasta entonces.