Notas: "Hm. Me temo que no pasa mucho en este capítulo, excepto algunas charlas.
Por el lado bueno, es uno de los capítulos más largos hasta ahora, las respuestas al último capítulo estarán en mi LJ en un momento, y he pensado en un nuevo giro para la historia en el Capítulo 18 que va a revolver las mentes de la gente aún más. Así que todo está bien."
Capítulo Doce: Tres Conversaciones Incómodas
Harry se puso una mano contra la frente y se hundió contra el muro. Había pensado que era ridículo que Madame Pomfrey insistiera que debía quedarse en la enfermería por una semana entera debido a agotamiento por hechizos (lo cual ella pensaba era un caso inusual y persistente de inhalación de humo), pero ahora se preguntaba si realmente debió haberse ido tan pronto. Su cabeza palpitaba a ritmo con su corazón, y una luz nauseabunda se arremolinaba y oscurecía sus ojos.
Parpadeó cuando se dio cuenta de que al menos un poco de esa luz provenía de hechizos que brillaban a lo largo de los corredores, encantamientos para calmar malos humores y humedecer hogueras y hacer que la luz de las antorchas fuera del color apropiado. ¿Había sido capaz de verlas antes del partido de Quidditch? Él no lo creía, pero por supuesto, no había pasado por el corredor de la enfermería tan seguido.
"¡Harry! Si me hubieras esperado, te hubiera acompañado de regreso a las mazmorras."
Harry alzó la mirada. Connor estaba avanzando hacia él, y para variar nadie iba con él. Harry sonrió, y luego se preguntó como su hermano había logrado escapar de todas esas personas quienes seguramente querrían hacer exclamaciones sobre él y agitar su mano por salvar en día y ganar el juego para Gryffindor mientras lo hacía.
Entonces observó los ojos agudos de su hermano y la cabeza ligeramente ladeada, y sintió nauseas que no tenían nada que ver con realizar demasiados encantamientos sin varita.
Connor se detuvo frente a él, y lo miró a través de ojos entrecerrados. Harry eligió no decir nada, esperando que verse patético fuera lo suficiente para hacer a su gemelo olvidar lo que fuera que estuviera en su mente.
Por supuesto, no funcionó. Connor rara vez hincaba los dientes en algo por suficiente tiempo para distraerse del Quidditch, pero cuando lo hacía, tampoco lo dejaba ir. A veces Harry pensaba que Sirius debería haber sido su padrino, en lugar de Remus Lupin. Sirius era exactamente del mismo modo con un problema, preocupándose y picándolo hasta que se hubiera preocupado o a si mismo o al problema hasta morir.
"Mira, Harry," Connor comenzó por fin. Entonces se mordisqueó el labio inferior, como su el coraje le fallara cuando llegaba el gran momento. Harry, con el estomago decididamente encogido para entonces, le lanzó una mirada al corredor, deseando que Draco apareciera y llamara a Connor un traidor de sangre, o que Ron apareciera y lo llamara un Slytherin.
Pero ninguno sucedió, y su mirada pareció ayudar a Connor a retomar valor. Connor tomó un respiro profundo y se inclinó hacia Harry.
"No soy estúpido, Harry," dijo. "Yo sé que tu ganaste ese juego y que venciste a los Lestrange. No recuerdo nada después del punto en que llegaron al campo, y entonces me desperté y había gente felicitándome por dos victorias que no me había ganado. Y también estoy comenzando a preguntarme sobre el trol. ¿Es horriblemente conveniente, o no, que yo simplemente me colapsara inconsciente justo antes de la explosión de hechizos que supuestamente vencieron al trol?"
Mierda. Mierda mierda mierda.
Harry suspiró lentamente. Su madre estaría tan decepcionada de él. Las primeras dos veces en que realmente había tenido que proteger a Connor, sin la ayuda de los preparados y gustosos adultos que siempre estaban cerca en casa, y lo había hecho de tal modo que había hecho a Connor sospechar que era él.
No puedo regresar y cambiar lo que piensa, pensó, mientras miraba el determinado rostro de su hermano. Lo mejor que puedo hacer es seguir adelante y esperar que pueda escaparme con medias-verdades. Estaba bastante agradecido de que no hubiera nadie más aquí. Lo último que quería era que alguien fuera testigo de su humillación o la agresiva búsqueda por la verdad de Connor.
"Sí," admitió él. "Yo vencí al trol, y vencí a los Lestrange y tomé la Snitch."
"¿Por qué?" Connor se inclinó más y más cerca. "¿Pensaste que no podría hacerlo yo mismo? Yo soy el Niño-Que-Vivió." Su mano se fue a la cicatriz a la cual normalmente no le prestaba mucha atención.
Harry suspiró. "No, Connor, no creí que pudieras hacerlo tú mismo," dijo él, siendo completamente honesto en esta parte. "El trol te había dejado inconsciente. Y, ¿piensas que podrías haber derrotado a los Lestrange por tu cuenta?"
"Bueno, no," dijo Connor, moviendo su peso de un pie al otro. "Pero para eso están ahí los maestros. Ellos se habrían encargado de ellos. Tú no tenías que hacerlo, Harry. ¿Por qué lo intentaste?"
"Porque estabas herido, con el trol, y te hubieran lastimado, en el campo," Harry dijo. "Estaba tan enojado, Connor. No quería hacer otra cosa mas que lastimar a las personas que te habían causado dolor. Yo sé que los Lestrange estaban ahí para matarte. ¿Por cual otra razón se atreverían a venir a Hogwarts si no fuera para atacar al Niño-Que-Vivió, el mejor blanco que podrían obtener? Si ellos te mataban frente a todo Hogwarts, se habría esparcido la desesperación por todo el mundo mágico."
Los ojos de Connor estaban grandes como platos. Él no había pensado en la realidades políticas, Harry lo sabía, y una ola de afecto lo inundó. Él estaba ahí para asegurarse de que nada forzara esas realidades hacia Connor demasiado pronto. Él debería tener al menos un año normal de escuela, un año en el que fuera un infante y un niño y en que pudiera jugar como un niño, sin tener que medir cada paso que daba. Su madre ya le había dicho a Harry, cuando lo visitó en la enfermería antes de irse, que ella planeaba comenzar a guiarlo sobre política e historia durante el verano. Déjame resistir hasta el verano, Harry pensó. Solo este verano. Es todo lo que pido.
"¿Y los atacaste porque estabas enojado?" Connor preguntó.
Harry asintió.
Connor exhaló. "Harry," dijo él, "No creo que deberías estar tan enojado."
Harry frunció el ceño en su dirección. "No sé a lo que te refieres."
Connor se tomó un largo momento para meditar lo que fuera en que estuviera pensando, y entonces agitó la cabeza. "Harry, una ira como esa... una ira como esa es Slytherin," dijo, serio como una mañana de verano. "El simplemente enojarse por pequeñas cosas. Yo pude haber manejado al trol. Solo era un pequeño rasguño. Me hubiera levantado en un minuto. Y los profesores se hubieran encargado de los Lestrange. Sabes que tan rápido soy en una escoba. Pude haber volado lejos de sus hechizos.
"Y, Harry," dijo, ahora escogiendo sus palabras con obvio cuidado, "lo hace parecer como si quisieras hacer cosas con magia todo el tiempo. Esa es la forma en que Quien-Tú-Sabes trabaja. He oído historias. Sirius me las contó. Quien-Tú-Sabes usaba magia cuando no necesitaba hacerlo, para aterrorizar e impresionar a la gente y hacer cosas que alguien más pudo haber hecho." Él recitó esa línea como si se la hubiera memorizado perfectamente de una historia. "No quiero que te vuelvas de ese modo." Estiró un brazo y apretó el hombro de Harry. "¿Por favor? Te amo, Harry. No quiero a un hermano que es como—" se detuvo por un largo momento, y entonces forzó el nombre fuera, "Voldemort."
Harry sintió un momento de desconcierto golpearlo, y entonces guardó ese momento en la caja secreta de sus pensamientos y se forzó a si mismo comprender. Connor no sabía nada sobre los hechizos secretos que Harry había aprendido, o qué tan peligroso podía ser Hogwarts para él, entre adultos que tenían pasados oscuros y posibles razones para querer lastimarlo. Él no sabía que Harry se había entrenado a si mismo para el ataque de los Lestrange y no había estado en ningún peligro real. Y por supuesto que iba a pensar que podría haber controlado los ataques por si mismo. Él era un Gryffindor.
Harry no tenía la mínima habilidad para hacer que Connor comprendiera su punto-de-vista, no sin revelar todo lo que Lily había prometido mostrarle a Connor más gentilmente, y romper su sagrada confianza. Pero, por suerte, no tenía que inventar ninguna historia. Connor lo había hecho por él. Lo único que tenía que hacer era aceptarla.
"Tienes razón," susurró Harry. "A veces siento este enorme enojo invadiéndome, Connor, y no sé qué hacer para controlarlo. Me acuesto en mi cama en las mazmorras y me quedo mirando el techo y quiero hacer algo, lo que sea, para liberar mi magia."
Connor lo tomó por ambos hombros. "Entonces ven a la Torre de Gryffindor cuando te sientas de ese modo, Harry," dijo él. "No me importa qué hora de la noche sea. La contraseña de esta semana es corazón de león, y te diré cuál es la nueva cada vez que cambie. ¿Por favor? Quiero rodearte con la bondad de Gryffindor y calidez de corazón. Quiero a mi hermano de regreso.
Harry le sonrió. "Lo intentaré."
Connor también sonrió, y entonces lo acompañó todo el camino a las mazmorras, dando saltitos delante de él, hablando sobre la fiesta después del partido de Quidditch y cómo estaba Gryffindor respecto al concurso de puntos de Casa. Sí le dio a Harry algunas miradas chamuscadas, prometiendo en silencio que no revelaría el secreto más oscuro de Harry.
Harry sonreía, y sonreía, y pensaba en planes para ocultar mejor sus acciones la próxima vez que tuviera que salvar a Connor. Sus mentiras hasta ahora realmente habían sido débiles. Tendría que practicar más.
-
"Yo sé que les diste el juego."
"Sí, Draco, claro que lo hice," dijo Harry, bajando su libro de texto de Transfiguración y frunciendo el ceño hacia el chico que estaba inclinándose sobre su cama. Tratar de ponerse al corriente de toda la tarea que se había perdido mientras dormía por su agotamiento no era fácil, no cuando Draco insistía en decir una locura tras otra. "Arreglé que los Lestrange vinieran al juego y amenazaran a mi hermano solo para poder meter la Snitch en la mano de Connor."
Draco giró los ojos, resopló, y se dejó caer en su cama de un modo poco agraciado. No pudo haber sido menos parecido al chico de pose tiesa que se sentaba derecho en todas las comidas y seguía cada regla de etiqueta de sangre pura. Normalmente, el contraste divertía a Harry, pero normalmente Draco no le estaba cortando los nervios como un encantamiento Diffindo. Él quería que Draco se callara y se fuera.
"No estaba hablando de eso," el increíblemente molesto Malfoy canturreó. "Estaba hablando del hecho de que tú realmente venciste a los Lestrange y colocaste la Snitch en la mano de Connor."
Harry puso su atención de regreso en su libro. "Sí, lo hice."
Silencio absoluto. Harry alzó las cejas y comenzó a contar hasta diez, mientras trataba de devorar tanto del gran párrafo frente a él como pudo. Cuando la Transfiguración se acerca a la curva normal de la forma normal...
Draco le quitó el libro de enfrente y demandó, "¿Qué fue lo que dijiste?"
"Dije que sí hice lo que dices que hice," dijo Harry, y entonces se detuvo un momento para pensar en la estructura de ese enunciado.
Decidiendo que estaba bien, continuó, "Yo sé que terminé la batalla y el juego, y entonces dejé que todos pensaran que Connor lo había hecho." Se encogió de hombros. "Y sí, podrían amenazarme con decirle a Connor, pero no habría mucha diferencia. Connor ya lo sabe."
"Tú—" dijo Draco, y entonces aparentemente no pudo pensar en nada más que decir.
"¿Sí?" Harry levantó el libro de Transfiguración una vez más.
Draco estuvo callado por un largo rato. Harry podía sentir su mente trabajando, explorando las posibilidades. Él podía amenazarlo con decirle a toda la escuela, pero entonces la gente le prestaría atención a Harry, y Draco no quería eso; él también querría estar bajo el reflector, o querría quedarse con Harry, a quien parecía ver como un tipo de fascinante criatura mágica, para si mismo. Él podría amenazarlo con decirle al Profesor Snape, pero el Profesor Snape de seguro ya lo sabía, y Harry no pensaba que le importara, o el hombre habría marchado hasta la enfermería para gritarle. Él podía amenazar con decirle a los otros Slytherin, pero eso solo haría que les desagradara Harry, y Draco quería que Harry encajara en la Casa de Slytherin.
Draco soltó un suspiro frustrado y se dejó caer en las ropas de cama.
Harry ocultó su sonrisa, y entonces se congeló. Esa fue una sonrisa, ¿correcto? ¿No fue una sonrisa burlona? Solo porque soy bueno al predecir a los Slytherin no significa que me quiera convertir en uno.
Culpó a su preocupación por no ser capaz de predecir que las siguientes palabras que salieron de la boca de Draco fueron, "¿Quieres venir a la Mansión Malfoy en las vacaciones de invierno?"
Era el turno de Harry de bajar el libro y mirar incrédulamente a Draco. Él bajó la cabeza de modo manso, y dejó que la buena crianza Malfoy y sus modales sangre pura trataran de hablar por él. No hicieron un muy buen trabajo.
"No," dijo Harry. "¿Es que estás loco?"
"Será divertido," dijo Draco.
"No," dijo Harry.
"Mi padre me va a enseñar magia sin varita," intentó Draco.
"Yo ya sé como hacerla."
"Él realmente quiere conocerte."
"Draco, tu padre fue un Mortífago, y yo soy el hermano del Niño-Que-Vivió."
"Él estaba bajo la Maldición Imperius."
"No, claro que no estaba, y mis padres y mi padrino tirarían el techo a gritos si intentara ir a la Mansión."
"Pero mi madre es la prima de tu padrino."
"Eso no ayuda," Harry señaló, y entonces regresó a su lectura, ignorando uno y todos los intentos que Draco hizo para intentar convencerlo.
Por esa tarde, al menos. Pronto se volvió obvio que Draco no iba a rendirse, incluso cuando fue golpeado por una varita. Harry intentó con un Silencio reforzado, y Draco continuó en un lenguaje de signos crecientemente obsceno el cual Harry estaba ligeramente atónito que el hijo de una familia de magos sangre pura conociera.
No se puede hacer más, Harry pensó, mientras finalmente se daba la vuelta en la cama y se iba a dormir por la noche. Solo ignóralo.
-
"Detención, Señor Potter," Snape dijo casi ausentemente, pasando junto al caldero donde Harry trabajaba para quitarle la corteza a algunas ramas.
Harry casi abre la boca para protestar, pero se recordó a si mismo justo a tiempo. Snape no necesitaba ninguna razón en especial para dar una detención, como había mostrado con los Gryffindors, y no tenía razón alguna para estar complacido con Harry justo ahora. Tal vez me va a gritar respecto al partido de Quidditch después de todo, Harry pensó, y molió y meneo y mezcló y cortó e intento olvidar.
Aún así mantuvo un ojo sobre Connor, pero por suerte, si hermano pudo pasar la clase sin demasiados errores obvios. Hermione Granger había inventado un sistema en el cual se inclinaría y susurraría las instrucciones apropiadas a Ron y Connor justo cuando Snape había llegado al punto en su circuito en donde era menos probable que los escuchara. Snape se deleitaba en humillar a Hermione y no tenía razón alguna para ser amable con los estudiantes que hablaban en su clase, lo que le aseguraba a Harry que aún no se había dado cuenta.
Como si hubiera leído la mente de Harry, Draco susurró, "Podríamos decirle sobre la Sangresuci—" Se estremeció ante la mirada que le lanzó Harry, y compuso, "La nacida de Muggles, y sus pequeñas técnicas para hacer trampa."
"No es hacer trampa si da la información correcta," Harry susurró de regreso, vaciando un ingrediente en el caldero. "Además, si haces eso, no voy a ir a la Mansión contigo en las vacaciones de invierno."
Draco se alegró en un instante. "¿Entonces estas pensando en ello?"
"Tal vez," dijo Harry, y le dio una sonrisa que esperaba fuera misteriosa. Fue lo suficientemente misteriosa para que Draco se pusiera a tararear felizmente por el resto de la clase de Pociones, y parecía haberse olvidado que Hermione existía.
La clase terminó, y Harry estaba limpiando su caldero cuando Snape avanzó hacia él y dijo, "He decidido que su detención será cumplida de inmediato."
Harry se tragó la protesta que quería hacer. Él quería ir a comer la cena, pero decirlo solo molestaría al profesor aún más, y él haría algún comentario sobre mocosos malagradecidos y como pensaban que sus estómagos eran más importantes que la clase de Pociones. Además, esto mantendría su atención lejos de Connor. "Sí, señor," dijo en lugar de lo otro, y esperó en el cuarto mientras los demás se marchaban.
Parecía que Draco se iba a quedar con él, pero Snape se levantó y le dio una aguda mirada hasta que Draco se dio cuenta de que las reglas del salón de Snape aplicaban incluso en los Malfoy. Se alejó rápidamente, con la espalda recta en una postura que lo hacia parecer como si no estuviera haciendo un berrinche.
Snape cerró la puerta del salín e hizo un solo gesto con la varita. Las instrucciones escritas para una poción sobre la cual Harry nunca había escuchado – y que tampoco tenía un nombre sobre ella – aparecieron en el pizarrón. "Ahí está, Señor Potter," dijo él, siseando esa parte del nombre en lugar del apellido de Harry, lo que le pareció a Harry algo contraproducente. "Empiece a trabajar. Su detención consta de realizar esta poción, correctamente."
Harry entrecerró los ojos hacia los pasos de la poción. Para su amplio alivio, parecían lo suficientemente fáciles. Había sido cuidadoso de no mostrar ningún signo de talento o habilidad inusual en la clase de Snape, manteniendo sus calificaciones exactamente a la par con las de Connor, o incluso algo más bajas. Él de hecho no era inusualmente talentoso, como lo era con los encantamientos, pero sabia mucho más de lo que mostraba.
Esta parece una detención remarcablemente fácil, Harry pensó, mientras se retiraba a buscar el cuerno de unicornio, los pétalos de rosa, cabellos de demiguise, y las alas de hada que iba a necesitar para la poción. Una lista de ingredientes algo inusual, y no hacen ninguna poción que reconozca, pero tal vez Snape piensa que me voy a frustrar al hacer algo inútil y voy a preguntar, y entonces él puede molestarme sobre mi falta de conocimiento.
Debido a eso, se determinó a no decir nada en absoluto, y preparó su caldero, hirvió el agua, e hizo la poción – la parte más difícil de la cual era lentamente esparcir los pétalos de rosa, uno a la vez, mientras meneaba la poción – en silencio absoluto. Snape caminaba de un lado a otro, y lo observó. Harry tampoco dejó que eso lo molestara. Finalmente midió el último pedazo de cabello de demiguise, y su poción brilló una vez y luego se volvió un líquido claro con un dulce y encantador olor. Harry se separó de la mesa y puso las manos detrás de su espalda, esperando que Snape viniera y la revisara.
Snape lo hizo, olfateando la poción y estudiándola por todas direcciones. Harry se preparó mentalmente para que Snape tirara el caldero o Desapareciera la poción y le demandara que empezara de nuevo. Al menos Harry había usado todos los ingredientes, asó que él no podría arruinarla con una súbita adición de la mesa.
A menos que agregara algo de sus túnicas... los ojos de Harry se fueron a las manos de Snape, y los mantuvo ahí con una atención tan estricta que casi no se dio cuenta cuando Snape habló. Su voz no era molesta, no era desdeñosa. Simplemente hizo una pregunta.
"¿Cuál cree que sería el efecto de esta poción, Señor Potter?"
Harry parpadeó, pero se encogió de hombros y respondió. Probablemente estaba mal, ya que no tenía la más mínima idea de lo que haría, pero ese era justo el tipo de desafío que Snape le asignará a un estudiante con el cual estaba exasperado. "Pienso que funcionaría para purificar, señor, dado que el cuerno de unicornio y los pétalos de rosa son símbolos de pureza y amor. El cabello de demiguise podría tener algo que ver con invisibilidad, pero los demiguise también son gentiles, asó que probablemente se añade al efecto global calmante de la poción. Y las alas de hada también son de criaturas gentiles.
Snape se inclinó. Harry lo miró tan calmadamente como pudo; él no podía evitar ponerse algo tenso cuando alguien se le acercaba tanto, ya que un Mortífago u otro enemigo podría intentar sostenerlo a su merced de esta forma.
"Lo sabía," dijo Snape.
Harry bajó las cejas. "¿Señor?" ¿Snape sabía qué? Harry esperaba que una tirada en contra de su inteligencia comenzara en cualquier momento, ya que probablemente se había equivocado completamente sobre los efectos de los ingredientes. Pero realmente, todo lo había adivinado.
Snape se alejó de él, y sonrió socarronamente. Harry pensó que él se veía extraordinariamente feo haciendo eso.
"Sabía que usted era más talentoso en Pociones de lo que mostraba," Snape dijo, su voz suave pero ganando poder. "Uno puede, por supuesto, tener conocimiento teórico sin habilidad práctica, pero lo he observado, Potter. Noté, por ejemplo, que en algunos ensayos usted sabía material que decía no conocer en otros ensayos. Y usted a veces cometía errores comunes en Pociones, pero no encajaban con un patrón. Si no pudiera recordar agitar la poción al contrario de las manecillas del reloj en una poción de memoria, usted ciertamente no habría sido capaz de recordarlo en esta poción." Señaló con la cabeza hacia el claro líquido resplandeciente en el caldero de Harry.
Harry no podía tragar saliva. Se conformó con cerrar las manos fuertemente en puños a sus costados y fulminar a Snape con la mirada. No había sido lo suficientemente cuidadoso, pensó, justo como con el trol y los Lestrange. Solo había pensado en mantenerse a la par con Connor, o solo un poco por detrás, y no había revisado para asegurarse de que sus errores fueran consistentes. Por supuesto, no pensaba que lo podría hacer hecho incluso si lo hubiera pensado. Él simplemente no sabía lo suficiente sobre Pociones para saber qué errores debería hacer.
"Ahora," dijo Snape, su voz suave y dulcemente venenosa. "Le dije una vez que no apreciaba que ninguno de mis Slytherin trabajen a menos de su potencial completo en clase. Lo ha estado haciendo, y ahora tengo la prueba." Golpeó el caldero con su varita, y la poción giró, salió volando del caldero, y flotó a un bote que esperaba en el escritorio de Snape, en el cual se selló a si misma. "Este es uno de los pasos preliminares al realizar la Poción de Matalobos, en la cual trabajo para perfeccionarla, para que tu amado hombre lobo pueda estar alrededor de magos normales que no pueden convertirse en monstruos come-carne cada mes." Dirigió su mirada desdeñosa hacia Harry de nuevo. "Esta parte de la poción calma la mente del hombre lobo, gentiliza sus impulsos asesinos. No es imposible de hacer. Es una poción que un estudiante de cuarto año podría haber hecho sin dudar." Se detuvo, sosteniendo los ojos de Harry.
"¡Pero no era tan difícil!" Harry protestó, y entonces se maldijo a si mismo a la muerte y de vuelta cuando Snape se rió de él.
"Precisamente," dijo Snape. "Así que. Tiene algo de talento en Pociones, aunque quiera ser negligente con él. Y yo no lo observare mientras es negligente. Va a trabajar a su nivel de habilidad completo en cada clase de Pociones de ahora en adelante."
"No, señor," Harry dijo, decidido. Vio a Snape gemir, y se preguntó por primera vez si el mago mayor podía sentir su magia cuando se enojaba. Hizo una mueca. También tendría que estudiar Encantamientos Escudo especializados.
"¿Por qué no?" Snape lo molestó. "¿Teme que todos sepan que usted no es un inútil en mi clase, después de todo?"
"No voy a parecer mejor que Connor, señor," Harry dijo, sintiendo que debería admitirlo. De todas formas, ocultarse no era bueno cuando se trataba de Snape, no más de lo que lo era con Draco. De cierto modo, Harry tendría que admitir, era liberador el ser capaz de hablar así frente a alguien más.
"Eso pensé," dijo Snape. "Y eso se arregla muy fácilmente."
"Puede darme detención por el resto del año, señor," Harry le dijo planamente. "No voy a moverme en este asunto."
"No necesito hacer eso," dijo Snape. "Solo necesito darle a su hermano detención por el resto del año. Particularmente durante, digamos, los tiempos en que practica el equipo de Quidditch de Gryffindor." Ladeó la cabeza ligeramente y observó a Harry.
Harry cerró los ojos. Podía imaginarse el grito de angustia de Connor desde aquí. Su hermano se moriría si no podía jugar al Quidditch. Y el solo pensar que el resto de la escuela no podría ver a Connor jugar, no llegarían a admirarlo por algo que honestamente hacía muy bien...
Harry abrió los ojos y le dijo a Snape, "Haré lo que usted me dice, Profesor. Pero lo odio por ello."
"Pensé que lo haría," dijo Snape.
-
Snape se frotaba la cabeza mientras Harry dejaba el salón. Tenía una poción recién-hecha contra el dolor de cabeza esperándolo en la oficina, ya que había esperado que esta detención haría a Harry mirarlo como un basilisco.
Pero eso no importaba. Un triunfo puro rugía a través de sus venas mientras entraba a su oficina, brindaba con un compañero invisible, y bebía la poción.
Esta es una victoria sobre Harry Potter, una sobre el Mocoso-Que-Vivió, una sobre James Potter, y una sobre Gryffindor, pensó él, mientras su dolor se alejaba y luego lo abandonaba. Eso solo hizo el triunfo sentirse aún mejor. El niño es más talentoso de lo que me hubiera atrevido a esperar, y no tendrá más opción que admitirlo en al menos un área.
Y tal vez su hermano notará la diferencia... se preguntará al respecto... hablará con él...
Mientras más pronto pueda separarlo de su hermano, mejor.
Snape marchó hacia la hoguera, pensando en que llamaría a las cocinas por el fuego y ordenaría una privada, compleja cena de los elfos domésticos. Estaba de humor para celebrar en la privacidad de sus aposentos.
Y si parte de ese humos venía del deseo de evadir la aguda mirada de Dumbledore y la proximidad de un poderoso, enojado joven mago...
Bueno, eso no le incumbía a nadie excepto a él.
