Notas: "Capítulo ligeramente más oscuro de lo normal. No se preocupen, todo es para servir a la historia.
¡Gracias por los reviews! Las respuestas estarán en mi LJ momentáneamente."
Capítulo Trece: Descubrimientos
Uno pensaría, Harry pensó, mientras luchaba para mantenerse plano contra el piso y no echar un vistazo a la vuelta del corredor para ver lo que Quirrell estaba haciendo demasiado pronto, que lograría usar algún maldito hechizo para pasar a ese maldito perro.
Esta era la quinta vez en la misma cantidad de noches en que había seguido a Quirrell a esta puerta, y Harry se estaba aburriendo. Quirrell no le había causado dolor en la cicatriz de nuevo, y tampoco se había escabullido al Bosque Prohibido para beber sangre de unicornio, ni había realizado algún ritual innombrable sobre un hipogrifo. Simplemente venía a esta puerta y le hablaba o le gritaba al perro detrás de ella, hasta que el perro explotaba en ladridos – lo cual debería estar pasando en cualquier momento – y luego se apresuraba a salir.
Harry estaba comenzando a pensar que Quirrell no era una amenaza tan grande hacia Connor como lo había parecido. Después de todo, él no había sido el que trajo a los Lestrange, y él no había sido el que había tirado las protecciones alrededor del campo de Quidditch; si él fuera capaz de eso, Harry pensaba, entonces hubiera estado en una posición en la cual podría causar muchos más problemas. Y si había bebido sangre de unicornio... ese podría ser un signo de que el profesor estaba loco, ciertamente, pero nadie había dicho nunca que los seguidores de Voldemort tenían el monopolio sobre la locura.
Sin embargo, estaba esa fría voz que había hablado en el Bosque, y esa era la razón por la cual Harry se empeñaba en seguirlo. Sus sueños le insistían que algo estaba mal, pero Harry no confiaba en ellos. Él nunca había tenido el talento–
El ruido de pasos sonó en el corredor, dirigiéndose hacia él. Harry rápidamente lanzó el Encantamiento Desilusionador sobre sí mismo. Argus Filch nunca lo había atrapado, aunque había acercado las narices una vez o dos.
Harry observó con curiosidad y anticipación mientras la figura en ropas oscuras marchaba más cerca. Tal vez el misterioso traidor de Quirrell al fin se había mostrado, e iba a venir a ayudarlo. Eso haría las observaciones de Harry más interesantes.
Era el Profesor Snape.
Harry apretó los dientes. El insufrible Profesor de Pociones no pareció notar que alguien le estaba apretando los dientes, y se reclinó contra el muro opuesto, no muy lejos de Harry.
Harry lo fulminó con la mirada, y se preguntó si podría escaparse con lanzarle un hechizo si lo hacía ahora. No lo pensaba. Pero Merlín sabía que Snape se lo merecía, por la forma en que había hecho a Harry trabajar como un elfo doméstico en clase de Pociones estos últimos días.
Estaba tratando de pensar en hechizos que pudiera lanzar sin sonido – incluso aunque Lily no había comenzado a enseñarle magia no verbal hasta ahora – y sin un efecto inmediato cuando la puerta se abrió de golpe, como era de esperar. Quirrell llegó tropezándose por el pasillo, sus manos ajustando su turbante.
Snape se desdobló como un murciélago del muro. Quirrell se dio la vuelta, lo vio, y quedó boquiabierto.
"S-Severus," tartamudeó, sonando del mismo modo de siempre.
"Quirrell," dijo Snape, sin tartamudear, Harry pensaba, a propósito, para hacerse a si mismo sonar más amenazador. Se acercó un paso, y su mano se fue al bolsillo de sus túnicas y emergió con su varita. "¿Y qué es lo que haces aquí, hmmm? Nunca pensé que te encontraría tan interesado en esta singular parte de la escuela. Sabes lo que hay ahí abajo."
¿Ahí abajo? Harry se preguntó. Suponía que era posible que el perro estuviera cuidando de algún tipo de cámara subterránea, pero si ese era el caso, ¿por qué no ponerla en el primer piso, o en las mazmorras, donde habría sido más fácil guardarla directamente bajo tierra?
Quirrell rió, e incluso eso sonó falso. Harry se concentró, pero no podía palpar ni un sentimiento de magia peligrosa a su alrededor. Lo más notable sobre él, además de su molesta risa, era el constante olor a ajo que flotaba alrededor suyo. "Solo es interés p-profesional, S-Severus," dijo él. "Tú sabes q-que me gu-gusta estudiar o-otros campos que tienen alguna re-relación con el m-mio. Eso es t-t-todo."
"¿Qué relación podría tener la mascota de Hagrid en tu campo?" Snape preguntó, acercándose un paso más. Harry tembló. Él nunca había visto a Snape usar este rostro, que tenía un toque sutil de diversión pero era duro y frío como una lámina de acero. Suponía que era el rostro que Snape había usado durante sus días de Mortífago.
"Oh," Quirrell dijo, "u-una criatura tan ma-maravillosa. Me p-pregunto quien la cr-crió, eso es t-t-todo."
"¿Lo es?" Snape dijo, y su voz se había vuelto tan silenciosa que Harry tenía que esforzarse para escucharlo. "Pienso, Quirrell, que todos estaríamos bien servidos si te mantuvieras lejos de la Piedra. Tú sabes donde está. Sabes que está bien-protegida. Y sabes lo que se puede hacer con ella. A menos que estuvieras planeando preparar un poco de Elixir tú mismo -¿y por qué querrías hacerlo?—entonces no tienes razón para querer verla, o estudiarla." Su varita estaba rotando en sus dedos ahora, girando lo suficientemente rápido que Harry solo podía ver la punta, moviéndose como una estrella oscura.
¿Piedra? ¿Elixir? Harry atascó las palabras en su mente para después, mientras Quirrell hacía lo que podría ser llamado un intento de parecer desdeñoso, si uno era amable al nombrarlo.
"¿Y qu-qué es lo que tú qui-quieres con la Pi-Piedra, S-Severus?" demandó él. "¿Qu-quieres saber do-dónde y c-cómo esta ocu-culta para q-que tú puedas ha-hacer el E-Elixir tú m-mismo?"
Harry notó que el tartamudeo del Profesor Quirrell solo empeoraba cuando estaba realmente nervioso, haciendo todos sus intentos de intimidación inútiles. Por supuesto, estaba la voz fría en el Bosque, y la voz firme con la que el profesor había hablado cuando creía estar solo. Entonces, todo esto podría ser un acto.
Pero Harry no pensó que el chillido de Quirrell cuando Snape se lanzó hacia él y lo empujó contra el muro fuera un acto. Snape sujetó su varita contra la garganta de Quirrell, y su rostro se había vuelto completamente calmado, sin una pisca de la risa oscura que parecía tan natural en él.
Harry reconoció la expresión. La había visto varias veces en el espejo, justo después que Lily le hubiera dado una charla sobre lo que podría significar la guerra. Era la expresión de un hombre preparándose a matar.
"¿Bien, Quirrell," preguntó Snape, "me vas a forzar a hacer esto? No quiero hacerlo. En primer lugar, sería difícil de explicar a Albus. Pero lo haré, si me obligas. Tú sabes lo que yo era." Hizo un movimiento con la cabeza hacia su antebrazo izquierdo, el invisible a menos que uno lo estuviera buscando.
Quirrell ni siquiera podía hablar, solo dar gritos de asombro y lloriquear incoherentemente. Snape lo observó por un largo momento, y luego lo dejó ir con un empujón violento. Quirrell se tropezó y medio-cayó, sujetándose contra el muro y mirando fijamente a Snape.
"Vas a irte ahora," dijo Snape silenciosamente. "Si encuentro que has venido aquí de nuevo, entonces hablaré con Dumbledore."
"Ha-hazlo a-ahora, si eso qu-quieres," dijo Quirrell, y se enderezó con una dignidad que le pareció a Harry más ridícula que otra cosa. "No m-me importa."
Snape rió, y el desdén había regresado a las comisuras de su boca. "No," dijo él. "Prefiero saber que te tengo bajo mi pulgar, Quirrell, listo para destruirte cuando yo lo quiera." Señaló negligentemente hacia el corredor. "Vete."
Quirrell se fue, tropezándose todo el camino. Snape lo observó salir de la vista, y entonces se giró y apuntó su varita hacia Harry.
"Finite Incantatem," soltó.
Mierda, notó el Encantamiento Desilusionador, Harry pensó, pero no intentó correr mientras se derretía. Alzo la mirada hacia los ojos de Snape, los cuales, por un momento, brillaron con genuina sorpresa - ¿a quién esperaba ver? Harry pensó – y entonces se encerraron. Se movió hacia delante y tomó a Harry por el brazo.
"¿Cuánto fue lo que escuchó, Señor Potter?" siseó él.
"Lo escuché todo," Harry no lo llamó señor. No veía por qué debería. Estaban fuera de los límites del salón y la Casa de Slytherin, en medio de algo más importante, algo que los envolvía a ambos – la guerra contra Voldemort, la guerra que Harry pretendía ver a Connor sobrevivir.
Snape dijo algo silencioso y obsceno bajo su aliento, y lanzó una mirada por el pasillo. Entonces, muy sorpresivamente, se hincó en una rodilla frente a Harry y lo miró a los ojos. Harry regresó la mirada, sintiendo la pequeña molestia en su cabeza que a veces sentía cuando Snape hacía esto. Lo que fuera que estuviera buscando, el Profesor de Pociones pareció encontrarlo. Cerró sus ojos y se pellizcó el puente de la nariz por un momento.
Entonces dijo, "Potter, voy a decirte lo que esto significa, para que no vayas por ahí buscando problemas. Espero que vayas de regreso a tu sala común después de esto y que no estés vagando por el castillo después del toque de queda de nuevo. ¿Comprendes?"
Harry asintió. No dijo que pensaba vagar de todas formas, para encontrar rincones no usados del castillo donde pudiera practicar sus encantamientos sin varita. No era como si Snape le hubiera hecho prometer con un Juramento Inquebrantable.
"Dumbledore tiene la Piedra Filosofal, bien protegida, en el castillo," Snape dijo silenciosamente. "La está manteniendo segura del Señor Tenebroso. Casi pensaría que Quirrell es un sirviente del Señor Tenebroso, pero sé que no fue Marcado cuando serví entre los Mortífagos. Tú, sin embargo, te mantendrás muy lejos. Este es un asunto para adultos. ¿Comprendes?"
"Perfectamente, señor," Harry dijo. Entonces no había necesidad de volver aquí. Él sabía lo que iba a hacer con su propia información. Ni siquiera culpaba a Snape por no comentarle a Dumbledore sobre sus sospechas de Quirrell. Él iba a poner su información en un uso aún mejor.
El trol fue torpe, y los Lestrange más torpe. Pero ahí me tenía que preocupar sobre peligro inmediato contra la vida de Connor. Ahora no, y puedo planear.
-
"¿Ya vas a venir conmigo a la Mansión en vacaciones de Invierno?
"No, aún no."
Draco esperó. "¿Ahora?"
"Sigue siendo aún no."
-
"¿Harry?"
Harry apresuradamente se levantó y metió el libro que estaba leyendo bajo la mesa. No lo suficientemente rápido para escapar a los ojos de Hermione, por supuesto. Ella lo miró fijamente, entonces giró la bolsa sobre su hombro y la colocaba pesadamente sobre la mesa. No hubo polvo que se desprendiera de la superficie. Ella había estado viniendo aquí, su propio rincón de estudio privado en la biblioteca, por suficiente tiempo para haber ahuyentado todo el polvo. Harry lo había notado hace algunas semanas, y se quedó con el conocimiento, porque no había pensado en un modo para usarlo en ese momento.
Ahora sí tenía algo en mente.
Le sonrió débilmente a Hermione. "Hola, Hermione. Lo siento. Solo quería un rincón silencioso en dónde leer, y este se veía lindo y limpio. No me di cuenta que era tuyo. Lo siento," añadió de nuevo, y trató de meter el gran libro que estaba cargando a su bolsa.
"¿Qué es eso?" Hermione preguntó, y luego dio un respingo cuando vio el título del libro. Harry se mordió el labio inferior y miró el piso como si estuviera arrepentido, aunque silenciosamente se estaba felicitando. A pesar de que Hermione era muy audaz, este plan ya estaba yendo mucho mejor que los otros para darle a Connor un poco de brillo heroico.
"¡Harry!" ella dijo, su voz alzándose estresantemente. "¿Las Alquimias Más Oscuras? ¿De donde sacaste eso? ¿No se supone que esté en la Sección Prohibida de la biblioteca?" Su voz se tornó acusadora. "¿Y por qué lo estás leyendo?"
"No es un libro Oscuro, Hermione, en verdad," Harry dijo desesperadamente. Él estudio el rostro de la chica. Tenía los labios fruncidos, y sus ojos eran firmes y lograban fulminarlo con el mismo sentimiento de desaprobación en sus labios. Había contado con ello. "Es un tipo de libro de historia."
"¿Pero por qué lo estabas leyendo?"
"Porque estaba interesado, eso es todo," Harry dijo, encogiéndose de hombros. "Por algo que dijo Snape en clase el otro día."
Por un momento, Hermione pareció estar a punto de dejar que la distrajeran con eso. El súbito talento de Harry en Pociones la había sorprendido e irritado, y ella había estado trabajando duro para alcanzarlo. De hecho, Harry pensó, los libros que se asomaban por su bolsa parecían libros de texto de Pociones.
Harry tenía un plan para regresarla al camino correcto si necesitaba hacerlo, pero al final ella se siguió aferrando a la idea original. "El Profesor Snape no dijo nada acerca de alquimistas," dijo ella, ojos entrecerrándose.
"Uh..." dijo Harry, como si ella lo hubiera tomado por sorpresa.
Movió su peso ligeramente, miró alrededor, y entonces dijo, "Bien, te veo después, Hermione. Adiós." Se llevó el libro alrededor de las estanterías y esperó por un momento. Como esperaba, la cabeza de Hermione lo siguió en la esquina de las estanterías.
Miró hacia donde estaba ella, dándole suficiente tiempo para ocultarse, y entonces metió el libro incómodamente entre los otros, dándole un golpecito al lomo Eso parecía ser suficiente para ocultarlo – o para hacer un patético intento de ocultarlo. Se apresuró fuera de la biblioteca, con su bolsa golpeteándole el hombro.
No tenía ninguna duda de que Hermione le echaría una ojeada a Las Alquimias Más Oscuras en el momento en que él estuviera lo suficientemente lejos. Y ella encontraría la página bien-usada a cerca de la Piedra Filosofal y su último inventor, Nicolás Flamel. Ella se preguntaría al respecto. Le llevaría las preguntas a Connor. Las propias sospechas de Connor sobre que Harry posiblemente se estaba volviendo Oscuro, alimentadas por el prejuicio de Ron contra los Slytherin, los llevaría a investigar. Y entonces tendrían una buena oportunidad de descubrir que una estaba oculta en la escuela, o al menos irían con Harry y tratarían de sacarle las respuestas. Él les daría pistas sutiles que los llevaría en la dirección correcta. Connor descubriría lo de Quirrell – Harry podría hacerlo parecer como si él simplemente fuera demasiado ciego como para darse cuenta de lo que las visitas constantes del profesor al tercer piso significaban – y entonces Connor le diría a Dumbledore sobre él. Habría bastante gloria para Connor, y toda producida por la buena y antigua honestidad Gryffindor, el trabajo duro, coraje, y sospecha de sospechosos Slytherins.
Harry estaba bastante orgulloso de si mismo por pensar en un plan tan ingenioso. Por supuesto, el hecho de que iba a estar en las sombras detrás de Connor lo ayudaba, listo para darle apoyo y empujarlo en la dirección correcta, o lanzar un hechizo cuidadosamente si parecía que las cosas se iban a salir de control.
Lo más importante, después de todo, era que Connor sobreviviera. Pero si Harry podía guiar a su hermano a su propia victoria sin ser demasiado obvio al respecto...
Harry pensaba que era un muy buen plan.
-
"Harry"
Harry alzó la mirada, parpadeando. Había estado tan profundamente concentrado en su libro de texto de Encantamientos que no había escuchado a Draco ordenarle a los otros Slytherin que salieran, o la puerta del cuarto abriéndose y cerrándose. Pero ahora estaban solos, y Draco se sentaba en su cama y miraba a Harry intensamente con una de esas expresiones serias que prometía una conversación que a Harry no le gustaría. Así que bajó su libro, regreso la intensa mirada, y esperó.
Sin embargo, las primeras palabras que salieron de la boca de Draco fueron, "¿Por qué no quieres venir conmigo a la Mansión en vacaciones de invierno?"
Harry suspiró. "Draco, ya hemos discutido esto—"
Draco levantó una mano. "Sé que piensas que mi padre es un peligro para ti. Pero en verdad, Harry, no lo es." Su voz era tan dolorosamente ávida que Harry no tuvo el corazón para corregirlo justo entonces, aunque se dio cuenta que debió hacerlo cuando Draco continuó. "He hablado con él sobre la primera vez que el Señor Tenebroso llegó al poder. Mi pobre Padre estaba bajo Imperius casi desde el primer momento en que el Señor Tenebroso llegó a la cima. Después de todo, él sabía que no podía dejar a los Malfoy vivos detrás de él, pero esclavizarlos era mejor que matarlos. Y el Abuelo Abraxas acababa de morir. Padre estaba confundido, perdido, solo tratando de encontrar su lugar en el mundo. Creo que fue por eso. Sirvió al Señor Tenebroso solo por el tiempo en que no pudo luchar contra la maldición, y entonces se liberó y dio testimonio al Ministerio que ayudó a encarcelar a otros Mortífagos."
Harry lo miró por un lago momento. Draco le regresó la mirada, erguido, brillante, feliz. Inocente, en la misma manera que lo era Connor, Harry pensó. Esa idea lo hacía sentirse abatido.
Podría mentirle a Draco, tal vez, e inventar alguna otra razón para escapar a la Mansión – que Connor no lo dejaría estar lejos de él en Navidad. Pero él no quería mentir. Tan vergonzoso como era, Harry pensó, estaba acostumbrándose a la honestidad con Draco y Snape. Ellos no le dejaban mentir, así que ¿por qué él debería? ¿Sobre lo que fuera?
Y Draco estaba equivocado, y en algún momento, esa equivocación podría poner a Connor en peligro. O, más cercano al reino de lo inmediatamente posible, su ignorancia podría poner a Harry en peligro, y si Harry moría, entonces no estaría ahí para proteger y defender a Connor a través de la guerra que venía.
"Draco," dijo silenciosamente, "mi madre me ha contado las historias de la primera guerra con Voldemort." Draco dio un pequeño salto y se movió más atrás por la cama, lejos de él. Harry no se detuvo. Draco había querido privacidad. Había querido una discusión seria. Bien, iba a obtener ambas. "Yo sé que él no era incapaz de usar Imperius, pero solo lo usaba en algunos de los Mortífagos. Él no lo usaba sobre los que creían en sus ideales y se le unían voluntariamente." Se detuvo un momento, y esperó a que Draco comprendiera la realidad de lo que estaba diciendo.
Draco parpadeó, confundido, por un largo momento, y luego se puso pálido. "Mi padre no es un Mortífago voluntariamente," dijo él. "Nunca lo fue."
"Te entrenó para odiar a los nacidos de Muggles, Draco," dijo Harry. "Dices Sangresucia más naturalmente que lo lamento."
"Los Malfoy nunca necesitan disculparse," dijo Draco, pero su intento de aligerar el humor fue completamente inútil, y ambos lo sabían. Él agitó la cabeza. "Estas equivocado en esto, Harry. Debes estarlo."
"¿Por qué?" Harry preguntó, y escuchó su propia voz volverse más profunda y sin emoción. "¿Porque quieres que lo esté? ¿Porque no quieres creerme? Creí que los Malfoy al menos debían de encarar la realidad."
"No," Draco susurró.
Harry levantó tres dedos de su mano derecha. "Tal vez haya otros, pero estos son de los que sé," dijo. "Mi madre me dijo que Lucius Malfoy ayudó a matar a los hermanos Prewett. Ellos eran los hermanos de Molly Weasley, la mamá de Ron. ¿Sabías eso?"
"No," Draco susurró.
Harry sospechaba que estaba negando el conocimiento y también negando lo que Harry decía. Eso no importaba. Dobló uno de sus dedos. Eso dejaba dos. "Y él fue responsable por atacar a una familia de magos nacidos de Muggles," dijo. "Padres Muggles, tres niños con magia que atendían a Hogwarts. Los Nascents. Los torturó hasta morir. Bellatrix Lestrange estaba ahí también, pero reconocieron el estilo de Lucius Malfoy."
"Mi padre no tiene un estilo de tortura," Draco dijo, su voz muy pequeña. "Retira lo que dijiste."
Harry dobló su segundo dedo. "Y entonces está la familia Bones," dijo, muy silenciosamente. "Edgar Bones, y su esposa e hijos. Uno era un bebé, Malfoy. Un bebé, ni siquiera de la edad que éramos Connor y yo cuando Voldemort vino por él. Él solo – solo – los mató, porque no confiaba en sus habilidades con la varita contra las de Edgar. Y Edgar Bones era el tío de Susan Bones. Ella está caminando por la escuela ahora mismo, sin su tío y su tía y sus primos. Oh, y sin sus abuelos, porque—"
"¡Cállate!" Draco gritó.
Harry dobló su último dedo, y se sentó a observar. Draco estaba respirando con dificultad, sus mejillas enrojecidas, y el cabello cayéndole alrededor del rostro. Tomo un respiro que a Harry le sonó como un gran, ahogado sollozo, aunque no estaba dejando que ninguna de sus lágrimas cayera.
"Él es mi padre," dijo Draco. "Él es mi padre. Lo amo. Él no haría nada como eso. O me lo diría si lo hubiera hecho."
Harry se inclinó hacia delante. "Es todo cuestión de expediente histórico," dijo él. "Puedes ir al Ministerio y buscarlo en los expedientes. El Pensador y los escritos del juicio están ahí. Él dijo estar bajo Imperius, y compró su salida de la cárcel. Pero él los mató, Draco. Él los mató y se rió cuando pudo alejarse sin represalias—"
Se calló. Draco había estirado el brazo y lo había golpeado, torpemente, en el rostro, no completamente un golpe y no completamente una bofetada. Harry había sentido peores en sus peleas de broma con Connor, pero miró en silencio mientras Draco huía de la habitación, cerrando la puerta de golpe detrás de él como el pisotón de un gigante.
Harry suspiró y levantó su libro de Encantamientos de nuevo. Sentía una ligera tristeza por la pérdida de su amistad con Draco, pero ya había estado en camino. Él podía ignorar el pasado solo hasta cierto punto.
Además, mi lealtad primordial siempre será con Connor. ¿Qué pasaría si me vuelvo amigo de un Slytherin? ¿Me sentiría inclinado a elegir entre ellos?
Harry tembló. Se podía imaginar poco que fuera más perturbante que eso.
-
Harry se despertó, parpadeando. Se había quedado dormido estudiando, lo que era inusual en él. Se levantó y cuidadosamente se dirigió al sanitario, ya que podía oír respiraciones alrededor de él y sabía que los otros chicos habían regresado.
Sin embargo se detuvo cuando el débil encantamiento de Lumos le mostró que la cama de Draco seguía vacía.
Harry dudó por un momento, y luego puso su varita en su palma y murmuró, "Point Me Draco Malfoy."
La varita giró, apuntando definitivamente fuera de la Casa de Slytherin. Harry gimió para sí. No quería hacer nada más que ducharse e irse a la cama. Y Draco probablemente estaba vagando por el castillo en medio berrinche, o en las oficinas de Snape quejándose de que tan idiota era Harry.
Aun así, Harry se sentía responsable. Probablemente podría haber encontrado una forma más gentil de darle las noticias a Draco. Y él realmente había pensado que Draco estaba más políticamente consciente que eso. ¿Qué hijo de una familia sangre pura no lo estaría?
Él siguió la varita en silencio, lanzándose otro Encantamiento Desilusionador tan pronto como dejó la sala común. La varita lo jaló por las escaleras de las mazmorras, sorprendiendo a Harry, que no había pensado que Draco se hubiera ido tan lejos. Y entonces apuntó a las puertas que daban al exterior, las mismas puertas por las que Harry había seguido a Quirrell ese mismo mes.
Temeroso, Harry dio un paso fuera. La varita apuntó firmemente hacia el Bosque Prohibido.
"Oh, mierda."
