Notas: "¡Gracias de nuevo por todos los reviews! Respuestas en mi LJ muy pronto.
La pregunta más común que me hacen es si Harry es el Niño-Que-Vivió. Desafortunadamente, aún no hay respuestas."
Capítulo Dieciséis: La Danza
Harry caminó al estudio directamente detrás de Lucius, sin querer darle tiempo para poner trampas o llamar a un aliado por la chimenea. El cuarto era amplio y, Harry pensaba, tenía cinco lados, aunque había suficientes estantes para libros para que fuera difícil asegurarse de ello. Más protecciones se encorvaron y sisearon alrededor suyo mientras entraba, dejándolo pasar solo por la persona con la que había entrado. Los muros eran del color azul grisáceo de la puerta frontal, de la antigua cresta de los Malfoy, y no tenían decoraciones a excepción de un retrato sobre la chimenea.
Harry se volvió para encontrarse cara a cara con la varita de Lucius, lista y apuntando directamente hacia él. Él rápidamente intentó tomar la suya, sus entrenados reflejos saltando a la acción.
Se movió solo un segundo después de Lucius, pero eso fue suficiente.
"Probo Memoriter," Lucius entonó, y un haz de suave luz azul saltó de su varita y golpeó a Harry.
Harry cerró los ojos y esperó a que el encantamiento tomara efecto. Se recordó a si mismo a la fuerza que el hechizo no podía ser ofensivo, o le haría deshonor al hijo de Lucius y a su esposa. Por supuesto, el Mortífago sobre el cual había escuchado tantas historias podría ser lo suficientemente tosco para que no le importara.
Sintió su mente saltar y moverse extrañamente, y entonces estaba recordando un día en que él y Connor habían tenido cinco años, y Lily los había dejado jugar en el patio fuera de la casa en la Cueva de Godric. Connor había estado jugando con una escoba de juguete, sacándola del aire como a una Snitch cuando volaba junto a él. Harry había estado leyendo un simple libro de hechizos que describía los encantamientos que estaría practicando esa noche en cuanto Connor se durmiera, cosas como Wingardium Leviosa y Alohomora. El sol había brillado, el cielo había sido de un color azul vibrante sin nubes, y su madre se había sentado no muy lejos de ambos y los observaba con ojos grandes de los cuales, por una vez, todas las sombras habían escapado.
La escena recordada fluyó a esa noche, cuando Harry había practicado los encantamientos y lograba levitar su almohada en su tercer intento. Lily había entrado a la mitad de aquello y lo había abrazado fuertemente por unos pocos minutos. La memoria era tan vívida que Harry podía sentir sus brazos sujetándolo fuerte alrededor de la cintura y los hombros.
La escena fluyó a una de él mismo, a los siete años, y mentalmente repitiendo la larga lista de cortesías sangre pura que había aprendido ese día mientras yacía en su espalda sobre el pasto y observaba las estrellas con Connor. Remus le contaba a Connor una historia sobre el día en que un joven mago y un joven Muggle se habían vuelto amigos. Harry ya había escuchado su historia por parte de Sirius, quien, si pensaba que era extraño que su joven sobrino quisiera saber más sobre las cenas formales en la Casa de los Black, nunca dejaba de complacerlo.
Ahora Harry tenía nueve años y lograba sus ´rimeros trozos de magia sin varita, después de los cuales se desplomaría de inmediato. Pero él persistió, y entre Mayo y Agosto, había mejorado por mucho. Una vez había alzado la mirada y había visto a su madre mirándolo desde el umbral de la puerta, llevando en su rostro una ligera sonrisa que era orgullosa y algo preocupada.
Y ahora Harry tenía diez—
Harry, luchando bajo la superficie de las memorias, logró abrir los ojos. Se dio cuenta de que estaban creando imágenes que flotaban en el aire entre él y Lucius, repitiéndose con vívido color y sonido. Lucius tenía los ojos fijos en ellas, y tenía el ceño ligeramente fruncido.
Harry nunca había escuchado de este hechizo, pero para entonces ya tenía una buena idea de sus efectos. Rechinó los dientes y llamó al poder de voluntad que le había servido tan bien en el bosque. Empujó contra la suave luz azul que retumbaba sobre él, buscando y mostrando más memorias.
Déjame.
La red de luz se dobló y agitó alrededor suyo, terca al inicio, pero Harry era más terco. Cerró un puño frente a sí, y la red abruptamente se rompió.
Harry dio un tembloroso paso atrás, y logró recobrar su equilibrio y alzar la mirada hacia Lucius. El mago estaba parado con la varita aún extendida, mirando a Harry como si fuera una especie de pez particularmente interesante.
Harry tomó unos momentos para recuperar su aliento. Era imposible esconder que estaba algo desconcertado, pero quería verse tan calmado como fuera posible. Una debilidad era un faux pas en la danza, peor que una mera mirada o gesto equivocado. Una mirada o gesto equivocados podrían ser un error. Una debilidad era con mucha más certeza una verdad, algo que el mago débil debió de haber ocultado.
"Sr. Malfoy," dijo al fin, "usted ha usado un hechizo en mi sin advertencia y sin mi consentimiento, y en respuesta a ninguna falta que yo pueda ver. Usted extendió una invitación para que viniera a su estudio con usted, y yo acepté. El que usted me trate como si yo hubiera roto las leyes de invitado es inaceptable. Esperaré a que Draco y la Sra. Malfoy regresen, para que pueda despedirme apropiadamente. Le pido que tenga un Traslador esperándome para que pueda regresar a Hogwarts cuando haya terminado. Le deseo un buen día." Se volvió y caminó hacía la puerta del estudio.
Lucius la dejó bajo llave con un encantamiento no verbal antes de que Harry llegara a ella. Se dio la vuelta, esta vez con su magia preparada a su alrededor. No podía recordar estar tan fríamente furioso antes. Él había hecho todo correctamente. Lucius no tenía derecho de actuar como lo había hecho. El ser un Mortifago era una cosa, pero Lucius estaba rompiendo las leyes antiguas a diestra y siniestra. Eso ofendía a Harry en un nivel que ni siquiera había sabido que existía en si mismo.
"Sr. Potter," dijo Lucius silenciosamente," por favor acepte mis disculpas. Pensé que me atacaría una vez que se levantara el hechizo. En lugar de eso, se ha comportado según las leyes, e incluso partiría antes de que pudiera pensar en una disculpa." Bajó un poco la cabeza, pero sus ojos nunca dejaron los de Harry. "Ese encantamiento fue una prueba, como lo fue el obsequio del Espejo Antitenebrismo y mis miradas fijas de anoche y todo lo que he hecho desde que llegó usted aquí. Cada vez, ha respondido como si usted fuera el hijo de dos magos sangre pura, y, más importante, uno entrenado respecto a las cortesías más antiguas. Asumí que actuaría como el hijo de un Sangresucia. Perdóneme por asumir de esa manera."
Harry se mantuvo rígido por un momento, esperando, pero ese parecía ser el final del pequeño discurso de Lucius. Él estaba esperando ahora, y Harry tenía que responder.
Por supuesto, había una prueba ocurriendo incluso ahora. Si Harry reaccionaba a la palabra Sangresucia, estaría confirmando las teorías de Lucius, y que no se merecía la disculpa. Si atacaba a Lucius, estaría rompiendo las leyes de invitados, las cuales, técnicamente, no habían sido quebradas. Hacer pruebas estaba permitido bajo la danza, era de hecho la parte más importante de la danza, y el hechizo no había sido ofensivo o dañino.
Estaba escavando información de mis memorias para ver cuales son las debilidades y fuerzas de Connor, Harry pensó. Por supuesto que es dañino.
Pero Connor no estaba ahí en ese momento, y el encantamiento no había infligido daño, físico, emocional, mágico, espiritual, o mental, en Harry mismo. Esos eran los tipos de pasos que Lucius estaba usando, como lo afirmaba el hecho de que no se había disculpado por ningún efecto específico del encantamiento. Harry tenía que responder en el mismo tipo de danza, o renunciar a la protección de las leyes de invitados.
Así que has lo que tengas que hacer. Sobrevive. Sobrevive a las festividades para que puedas regresar a Hogwarts, y a la Cueva de Godric, y Connor. Y perdónate a ti mismo por lo que tienes que hacer mientras tanto.
Harry miró a Lucius a los ojos de nuevo y dijo, "Sr. Malfoy, acepto su disculpa. Sin embargo, insisto en que me pregunte antes de realizar cualquier hechizo sobre mi en el futuro. Me considero como el hijo de una Sangresucia y un mago sangre pura quien ha sido lo suficientemente afortunado de recibir una educación casi completamente sangre pura de su padre y Sirius Black." Registró el espasmo de disgusto que cruzó el rostro de Lucius ante el nombre de Sirius, pero no permitió que eso lo disuadiera. "También soy el hermano del Niño-Que-Vivió, y solo las inmensas garantías de seguridad me han permitido sentirme cómodo en la Mansión Malfoy. Cualquier deviación de esas garantías me pone nervioso. Estor seguro que, siento usted un mago sangre pura, usted comprende."
Lucius lo estudió por un largo momento. Harry esperó. No se había perdido del espasmo de disgusto, ni el momento de sorpresa en esos fríos ojos grises cuando Harry había llamado a su propia madre una Sangresucia. Por supuesto, Lucius habría comprendido—Harry estaba actuando la parte sangre pura que debía – pero aún así no debió pensar que Harry lo haría.
Harry suspiró para si. Connor no lo hubiera hecho. Él se apegaría al orgullo y honor familiar, y habría declarado a Mamá con orgullo. Desearía poder hacer eso. Y tal ves podría, si quisiera poner mi vida en riesgo.
No puedo. Mi vida no me pertenece. Es de Connor. Y esto es lo que me permitirá salir de aquí y regresar a su lado.
Lucius por fin asintió, una vez, y entonces se relajó, y su mascara de hielo pareció derretirse por primera vez. "Por favor, siéntese," dijo, señalando a una silla frente a la chimenea. "Le prometo que los únicos encantamientos en esta silla son para hacerla más cómoda."
Harry asintió, murmuró un "gracias", y caminó hacia ella. La silla era angosta, dura, con la espalda recta, y alta. Sus pies no llegaban al suelo. Harry lo ignoró. Si se quejaba al respecto, la ventaja sería para Lucius.
"Ya que es Navidad, me parece que lo apropiado sería un poco de cidra picante," dijo Lucius, y agitó la varita. Dos tazas de una caliente bebida aparecieron. Le llevó una a Harry, y luego se sentó en una silla idéntica a la suya frente a él e inclinó la cabeza. "Puede hacer el brindis, Sr. Potter."
Harry no dudó. Hacer pausas demasiado largas también mostraban debilidad. "Por estar vivo," dijo, y bebió. La espesa cidra le picaba la boca de modo poco placentero, y no pudo escapar del pensamiento que le decía que podría estar envenenada – excepto que Lucius sería más que estúpido si lo envenenaba ahora, mientras Harry aún seguía dentro de la protección de las leyes de invitados. Harry tenía tanta confianza en la inteligencia de su enemigo como en su voluntad para envenenarlo, así que bebió tres tragos y bajó la copa a su regazo. Hacía que sus manos cosquillearan con un calor mayor que el fuego podría dar.
Lucius bebió de su copa. Sus ojos nunca dejaron los de Harry. Un momento después, se reclinó contra la espalda de su silla y dijo, "Veo que ha entrenado largo y arduamente. Es inusual ver tan gran control de magia sin varita en alguien tan joven, sin mencionar tal repertorio de encantamientos difíciles y valiosos. Dígame, Sr. Potter, ¿por qué ha entrenado de esa forma? Es usted el hermano del Niño-Que-Vivió. El Señor Tenebroso ha sido derrotado. Tiene a sus padres y a sus maestros para cuidarle. Incluso mi hijo, aunque lo incito a trabajar más duro de otras formas, tiene más tiempo para aprender su magia."
Harry mantuvo su rostro sólido. Si Lucius no se iba a referir a cómo había obtenido esas memorias, él tampoco lo haría. "No creo en dormir en lechos de rosa, Sr. Malfoy," dijo, y bebió un poco más de su cidra. "Creo que el Señor Tenebroso vendrá de nuevo. Y debemos estar listos para encontrarlo cuando lo haga."
"Ah," dijo Lucius suavemente. "¿Entonces su hermano, el Niño-Que-Vivió, también pasa por el mismo programa de entrenamiento intenso?"
Cada vez que Lucius hablaba de Connor, Harry sentía como si su interior estuviera siendo raspado con un cuchillo sin filo. Pero ignoró eso también. Aún era el compañero más débil en la danza. Tenía que protegerse a si mismo, lo que a su ves protegería a Connor. Y, se dijo a si mismo, Lucius no podía saber con certeza que Connor no tenía el mismo entrenamiento. No había visto suficientes memorias como para asegurarse de ello. "Su entrenamiento es complementario al mío," Harry escogió decir.
Los ojos de Lucius destellaron de nuevo, aunque Harry no podía estar seguro de cual emoción tenían. Bebió de su cidra. Harry hizo igual.
"Mi hijo ha hablado mucho de usted," Lucius dijo. "Cuando leí sus cartas por primera vez, estaba sorprendido. ¿Un Potter en Slytherin? ¿Un Potter volviéndose amigo de un Malfoy a voluntad?" Sonrió, pero esta vez solo su boca se movió; sus ojos eran fríos de nuevo. "Dígame, Sr. Potter, ¿por qué se ha vuelto amigo de mi hijo?"
Este es el padre protector, Harry pensó, y se sintió instintivamente más cómodo. Lucius no era el perfectamente frío sangre pura en este campo. Sería más fácil empujarlo y hacer que perdiera el equilibrio si Harry tenía que hacerlo, y Harry pensaba que podía hacer eso mejor si decía la absoluta verdad.
"Draco se volvió mi amigo, más que del modo contrario," Harry dijo. "No desearía rechazarlo. Y estoy seguro de que le escribió sobre su deuda de vida hacia mí y cómo decidió pagarla."
"Sí," dijo Lucius. "Por supuesto, no me explicó las circunstancias de la deuda – cómo fue que la hizo o cómo salvo usted su vida."
"Las deudas de vida son algo tan privado," Harry murmuró. "Y algo tan antiguo. Creo que es un honor hecho a la tradición si las envolvemos en misterio."
Lucius sonrió, genuinamente, y levantó su taza de cidra en un corto brindis a Harry. Harry revisó sus propias emociones, y se encontró atrapado en el mismo extraño placer que había sentido desde llegar a la Mansión. Lucius era un Mortífago asesino que sin duda no se detendría ante nada para asegurarse de que Connor muriera o fuera entregado al Señor Tenebroso. Pero también podía esperarse que se mantuviera dentro de ciertos límites, jaulas, cuando no estaba en batalla. Tales límites permitían ciertos momentos de respeto y admiración mutuos. Harry sabía que su relación con Lucius siempre sería tensa, pero funcionaba hermosamente.
"Suficiente sobre mi hijo," Lucius dijo. "¿Cómo es que el hijo de una Sangresucia recibió una educación mágica sangre pura?"
"Yo deseaba tenerla," Harry dijo. "Mi familia no tenía razón para negármela."
"Interesante," dijo Lucius, levantando las cejas. "Creería que cualquier hijo de James Potter sería incitado a seguir las tradiciones de los amantes de Muggles. A adorar a Dumbledore, por ejemplo. El evadir la palabra Sangresucia como si fuera una maldición. A no saber ninguna tradición sangre pura como una prueba de orgullo."
Harry mantuvo su rostro en blanco. Esa era una descripción perfecta de Connor, quien, mientras tenía pedazos de tradición sangre pura en la cabeza, no sabía lo que eran, y ciertamente nunca se las habían enseñado de modo separado al resto de su educación mágica general.
"Mi familia tampoco tenía razón para negarme eso," dijo él.
Lucius se reclinó en su asiento. Harry tenía la certeza de que estaba aceptando eso, evaluándolo, y concluyendo de Harry conocía ambos mundos. Esa era la verdad. También podría hacer a Lucius dudar cuando fuera tras de Connor, si pensaba que Connor tenía una educación similar.
Connor la va a necesitar, Harry pensó, con dolor en el corazón. Sé que él la resistirá, pero debemos comenzar este verano. Tal vez ya lo hayamos retrasado demasiado en nuestro deseo de proteger su inocencia.
"¿Entonces por qué está en la Casa de Slytherin?" Lucius preguntó, abandonando por completo la sutileza y por tanto cambiando los pasos de la danza. Harry se sentó más derecho, escuchando la música más rápida y peligrosa que tocaba. "Eso podría indicar que está escogiendo un lado de su educación sobre el otro."
"Un estudiante no escoge su propia Casa," dijo Harry.
Lucius se rió ante eso. Harry parpadeó. La risa era rica, con un sonido como de hipo casi al final. Era muy difícil imaginar a un hombre que se reía de ese modo torturando y matando niños. Harry hubiera estado más inclinado a penar que Lucius tenía una risa fría, como la que había escuchado a veces en sus sueños.
"Vamos, vamos, Harry," dijo Lucius. "Puedes decirme. ¿Qué fue lo que te dijo el sombrero cuando te colocó en Slytherin?"
Harry ladeó la barbilla. Lo que estaba a punto de hacer era peligroso, pero si permitía el cambio de nombres pasar sin remarcarlo, entonces estaba aceptando una posición desigual a la de Lucius. No permitiría que eso pasara.
"Bien, Lucius," dijo él, "me imagino que dijo lo mismo que te dijo a ti."
Ahí está, Harry pensó, mientras el rostro del Malfoy se ponía en blanco de nuevo, deja que mastique eso por un rato, y se pregunte lo que significa.
Hubo silencio por un tiempo, durante el cual Lucius tomó de su cidra y observó a Harry. Harry le regresó la mirada, preguntándose de qué se trataría el siguiente ataque.
"¿Sabías," Lucius dijo al fin, su voz algo hundida, "que tu magia es muy poderosa, Harry? Flexible y adaptable. Casi tan fuerte como recuerdo haber sido cuando niño."
Harry estiró su consciencia por un momento hacia Lucius, pero no pudo sentir nada. Él escondía su propia fuerza mágica detrás de una serie de escudos cuidadosamente construidos. Harry asintió con la cabeza. No tenía forma de saber si la declaración de Lucius era verdad o mentira, y por tanto no tenía razón para tomar tal elogio con seriedad.
"Gracias, Lucius," dijo. "Pero, en realidad, solo soy el hermano del Nilño-Que-Vivió."
Ahí. Hubo un destello de amplios, súbitamente alertas ojos grises. Harry ocultó una sonrisa. Dejaría que ese rumor protegiera a Connor. Cualquier cosa que pudiera protegerlo sería de utilidad.
Lucius lo observó en silencio de nuevo. Harry bebió de su cidra y pretendió que esta era una placentera junta privada.
Entonces alguien golpeó en la puerta del estudio, al mismo tiempo que algo golpeteaba en la ventana. Harry alzó la mirada y vio una magnífica lechuza parda esperando a que la dejaran entrar con una carta en la pata. El golpe de la puerta resultó ser Draco, quien estaba llamando al siguiente momento, "¿Padre? ¿Harry? ¿Están bien?"
Lucius se levantó graciosamente y fue hacia la lechuza para dejarla entrar. Sin embargo, sus ojos nunca dejaron a Harry mientras lo hacía, incluso mientras retiraba la carta.
"Gracias, Harry," dijo él. "Esto ha sido muy revelador. Ahora, si lo deseas, por favor reúnete con mi hijo. Suena algo ansioso al respecto." Se detuvo por un largo momento. "No puedo imaginar por qué."
Tomando esas palabras como la oferta de tregua que probablemente eran, Harry asintió y colocó su taza vacía en el brazo de la silla. "Gracias por la cidra y la conversación, Lucius. Ambas tenían un sabor único."
Lucius sonrió, aunque era menos una sonrisa que una muestra de dientes. "Espero con ansias verlo en el futuro, Harry Potter," dijo.
Harry inclinó la cabeza y salió, donde primero tuvo que asegurarle a un aterrado Draco que nada había pasado, y entonces decirle que, no, eso no significaba que hubiera cambiado de parecer sobre el hecho de que Lucius había sido un Mortífago a voluntad. Entonces Narcissa regresó caminando, con una lechuza real en el brazo que Harry reconoció como Godric. Godric traía una carta de parte de su gemelo.
Justo detrás de él venían dos lechuzas más que Harry reconoció como las de su madre y Remus. La lechuza de Lily cargaba dos cartas.
Con un suspiro, Harry fue a leer las preguntas ansiosas de su familia sobre si había sido asesinado, y para responder que, no, no lo había sido.
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Lucius esperó hasta que la puerta se cerrara antes de desdoblar la carta. Por supuesto que intentar leer el correo sin invitación era romper las leyes de invitado, pero eso no quería decir que Harry Potter no encontraría una forma.
La carta era corta, directa al grano, y realmente no era más que una confirmación de otra carta que había recibido hace algunas semanas. Lucius escribió una corta respuesta, la ató a la pata de la lechuza, y lo observó salir al vuelo en el blanco cielo de invierno, dirigiéndose al norte. Aunque eso en realidad no significaba nada.
Lucius regresó a terminar su cidra, y consideró lo que había aprendido en esta conversación, o en realidad el torpe waltz, con Harry Potter.
El niño era todo lo que su hijo había prometido, y más. Lucius podía ver por qué Draco estaba tan fascinado. La magia de Harry hacía que la suya propia resonara con atracción hacia el poder, interés por el dueño, sospecha en caso de que se volviera contra él, y el deseo competitivo por igualar ese poder con el suyo propio.
Lo que no había sabido era que Harry tenía un comando tan completo de magia sin varita, de rompimiento de hechizos, y de cortesías sangre pura. Hubiera hecho al abuelo de James, el último Potter realmente digno del nombre, orgulloso – y lo habría hecho orgulloso como un heredero de dieciocho o diecinueve, listo para tomar su lugar como el heredero formal de la familia. Un control como ese era innatural en un niño tan joven, justo como la magia tan poderosa que tenía. Lucius no sabía de alguna razón por la que Harry debiera tenerla.
Ahora que estaba solo, dejó que un puño se cerrara fuertemente ante la oportunidad perdida que representaba el encantamiento Probo Memoriter. Había visto que los Potter habían entrenado a su hijo mayor arduamente, pero no había aprendido el propósito detrás del entrenamiento, ni qué tipo de educación podría tener Connor Potter. Por supuesto, Draco pensaba que el niño era débil, pero Draco estaba demasiado absorto por Harry y por si mismo como para hacer juicios racionales de ese tipo.
Y entonces Harry había roto el hechizo con un esfuerzo menor, y actuó como un heredero sangre pura ofendido lo haría, en lugar del volátil niño amante de Muggles que Lucius había esperado encontrar.
Bien, eso si que tiene sentido, ¿o no? Tiene un mal temperamento, pero lo mantiene oculto. Y él no es un niño, no importa su edad.
Lucius sintió una ligera sonrisa estirar sus labios. Por supuesto, los Potter ya habían escogido el lado que perdería al final – la carta que había recibido hoy era prueba de ello – pero sentía una fiera gratitud por el hecho de que podría encarar a un enemigo como Harry Potter en el campo de batalla antes de ese fin.
Si tan solo el chico pudiera ser transformado...
Pero Lucius no se dejó a si mismo pensar de ese modo. Era posible que Harry pudiera ser transformado, si tan solo por su amistad con Draco y su presencia en la Casa de Slytherin, pero once duros años de entrenamiento no parecieron haberlo alterado al tipo de mago que fuera a entretener la idea como una posibilidad. E incluso más importante, el chico prefería las formas más antiguas, a pesar de que seguía la danza moderna sin perder un solo paso. Las tradiciones sangre pura tan formales usualmente terminaban por formar gente que se rompería antes de inclinarse.
Y sin embargo, el chico había dijo Sangresucia, como si la dijera todos los días.
Lucius rápidamente agitó la cabeza y tronó los dedos para llamar a Dobby con su capa. Estaba pensando demasiado sobre este joven amigo de su hijo. Ya era tiempo de que partiera a realizar la tarea que le había dado su señor. Tenía que recuperar un cierto objeto escondido en la costa de Escocia. Él quería hacerlo, y llegar a casa antes del almuerzo, para que pudiera pasar Navidad con su familia.
Y por supuesto, con nuestro huésped tan inusual.
