Notas: "Las respuestas a los review ahora están en mi LJ. ¡Gracias por enviarlos!
Este es el antepenúltimo capítulo. La historia debería, con suerte, concluir el Miércoles. Entonces habrá una pequeña pausa, y entonces comenzaré a subir el segundo año, La Boca De Una Serpiente.
¡Mientras tanto, disfruten!"
Capítulo Dieciocho: Uniendo las Piezas
"Pero, Profesora McGonagall—"
"Sin peros," dijo la voz de la Líder de la Casa de Gryffindor, la cual, siguiendo la voz de su gemelo, hacía que Harry estuviera ansioso por saber lo que estaba pasando. "Estoy muy decepcionada de ustedes dos, Sr. Potter, Señorita Granger. El que los atrape fuera de la cama a esta hora no es un asunto trivial. Cincuenta puntos de Gryffindor, para cada quien, y dos semanas de detención. También para ambos," añadió, como si pensara que tenía que dejar eso en claro.
Harry se aproximó un poco y miró por la esquina del corredor. Connor estaba parado con la cabeza baja frente a McGonagall, viéndose increíblemente deprimido. Hermione estaba parada junto a él, y parecía estar a punto de llorar. Blaise estaba cerca, viéndose complacido, con los brazos cruzados y asintiendo con la cabeza – al menos hasta que McGonagall se giró hacia él en turno.
"Y usted, Sr. Zabini," dijo ella, "Veinte puntos de Slytherin por salir de la cama después del toque de queda, y va a tener una semana de detención.
Blaise parpadeó y comenzó a mascullas. McGonagall pasó junto a él, sin molestarse en escuchar a sus objeciones, y bajó por el corredor. Harry, quien estaba regresando de una de sus sesiones nocturnas con Snape en el salón de duelo del segundo piso pero dudaba que McGonagall estuviera de humor como para escuchar aquello, se presionó contra el muro y le agradeció a Merlín porque ella estuviera avanzando por el corredor opuesto. Connor y Hermione caminaron de regreso a la dirección de la Torre de Gryffindor, aún viéndose deprimidos.
Harry observó la espalda de su gemelo con frustración. Ahora era Mayo, y aún así Connor no había venido a hablarle sobre la Piedra Filosofal. Harry no entendía lo que estaba pasando. Por supuesto, Connor no le había hablado sobre muchas otras cosas, incluso cuando pasaban el tiempo juntos, pero Harry no podía creer que estuviera tomando tanto tiempo para que Connor uniera la única locación misteriosa y resguardada en la escuela a la cual nadie debía acercarse a menos que quisieran morir con la Piedra.
Un momento después, se agitó la decepción de encima. Blaise iba a venir a este túnel, ya que llevaba a las mazmorras. Harry al menos tendría la oportunidad de descubrir lo que había pasado.
"Hola, Blaise," dijo, alejándose casualmente de las sombras. "¿Qué fue todo eso?"
Blaise se congeló por un momento, y entonces forzó una risa. "Oh, solo una broma contra los Gryffindors que salió algo mal," dijo airosamente. "Estaban cargando un dragón a la Torre de Astronomía, si puedes creerlo. Supongo que lo tiraron por ahí."
"¿Un dragón?" El corazón de Harry empezó a golpear su pecho. No había escuchado nada sobre eso. Sus pensamientos inmediatamente saltaron hacia Hagrid, con quien Connor había desarrollado una amistad, y entonces al Bosque Prohibido. ¿Había ido Connor al Bosque Prohibido? ¿Se había encontrado a Quirrell?
"Sí, un Ridgeback Noruego, una de las mascotas de Hagrid." Blaise hizo un gesto de desdén. "Los vi con él en su cabaña antes esta semana, y entonces los vi sacarlo de su casa esta noche. Creí que ganaría algunos puntos para Slytherin si le decía a McGonagall que estaban en los pasillos después del toque de queda." Hizo un gesto grosero. "Pero la vieja gata no estaba de humor para ser razonable."
"¿Y que estabas haciendo tú en los pasillos después de tiempo?" Harry preguntó.
"Espiando a los Gryffindors," Blaise retorció. "Te lo acabo de decir."
Harry arqueó una ceja, pero no dijo nada, dejando que su silencio dudoso hablara por él. Blaise lo fulminó con la mirada por sobre su nariz a su vez y se alejó de él. Harry estudió su rostro cuidadosamente. Vince y Greg siempre habían sido demasiado leales a Draco como para causarle a Harry problemas, y evitaban molestar a Connor porque Draco lo hacía. Blaise era – distinto. A veces parecía tomarlo como una afrenta personal el que un Slytherin tuviera un hermano en Gryffindor, y últimamente había comenzado a esforzarse para golpetear a Connor en el hombro, reírse de él, hacer que tropezara, y molestarlo. Harry no había pensado mucho en ello, solo asentía para estar de acuerdo con Connor cuando este empezaba una larga queja sobre Blaise. Solo era la rivalidad normal entre las Casas, solo eran niñerías normales.
¿O no?
"¿Por qué los seguiste hasta la casa de Hagrid para espiarlos en primer lugar?" preguntó, más silenciosamente.
Blaise movió la cabeza de modo arrogante. "Porque quería saber lo que estaban haciendo, por supuesto," dijo él. "Ese medio-gigante es una amenaza. No tengo idea de por qué Dumbledore le permite quedarse. Tener a un dragón en una casa de madera, ¡honestamente!"
Harry lo miró por un largo momento, y no dijo más. Blaise ya estaba buscando darle un giro a las cosas, por la expresión en su rostro.
"¿Y que es lo que estabas haciendo tú fuera de la cama a esta hora?" preguntó, tratando de verse como si tuviera un plan, y fallando. "¿Hmmm?"
"Tendrás que preguntarle eso al Profesor Snape," dijo Harry, encogiéndose de hombros, y luego se giró en dirección a la sala común de Slytherin.
Podía sentir a Blaise tomar aliento para demandar una explicación, pero al final lo dejó ir sin decir nada, y siguió a Harry. Harry susurró la contraseña – rigor mortis—y caminó rápidamente a través de la sala común. No quería pasar un minuto más del que era necesario con Blaise.
Por supuesto, una vez que ambos estaban limpios y en sus camas, entonces Harry se quedó acostado y pensó sobre Blaise casi hasta el amanecer.
¿Qué es lo que quiere? ¿Podría estar tras de Connor porque es un Mortífago? Pero eso hizo que Harry frunciera el ceño; el único pariente vivo de Blaise era su madre, y Arabella Zabini nunca había mostrado signos de ser una Mortífaga. Una bruja Oscura, sí, pero las dos cosas no eran lo mismo.
¿Acaso podría ser el traidor que dejó pasar a los Lestrange?
Harry se tensó por un momento, y entonces agitó su cabeza. No. Su madre le había escrito varias veces, y cuando fuera que hablara de la traición, ella daba la impresión de que no solo era una persona adulta sino alguien en la Orden del Fénix. Blaise ciertamente no era eso, sin importar cualquier otra cosa que fuera.
¿Entonces qué es lo que quiere?
Harry no lo sabía, pero se decidió, mientras finalmente comenzaba a quedarse dormido, que le lanzaría Consopio a Blaise de ahora en adelante, antes de irse a sus sesiones de entrenamiento nocturnas con Snape si era posible. No le haría daño a nadie si Blaise estaba en cama antes del toque de queda, y durmiendo cuando se suponía que debía hacerlo.
Y, cuando llegue la mañana, puedo simplemente mencionar que Blaise fue el que hizo que perdiéramos puntos, y no será muy popular por un tiempo.
Por supuesto, todo aquello era solo una distracción para alejarlo de la pregunta en que realmente no quería pensar.
¿Por qué no me dijo Connor sobre el dragón?
-
"Su nombre es Norberto."
Harry frunció el ceño hacia Connor. Su hermano finalmente había venido a hablar con él, después de que Harry le enviara una invitación con palabras algo insistentes por medio de Hedwig, esta mañana, justo antes del partido de Quidditch de Slytherin-Hufflepuff. Estaba poniéndose los guantes cuando Connor entró a los vestidores, ignorando la mirada fulminante de Flint, y fue hacia Harry para mirarlo fijamente.
"¿Y?" Harry presionó, incapaz de mantener cierta frialdad lejos de su rostro.
Connor se encogió de hombros. "Y se lo dimos a Charlie Weasley – el hermano de Ron. Trabaja con dragones en Rumania. Norberto estará seguro ahí."
Harry dejó salir su aliento. Esta era la pregunta que más quería hacerle, y parecía que Connor no iba a ofrecerle la información por si solo. "¿Por qué no me contaste de eso?"
Connor se alejó de golpe, sus ojos bien abiertos y con algo de cabello cayendo frente a ellos. Se veía cansado, Harry notó, y una de sus manos se movió hacia arriba para frotar su cicatriz en lo que Harry estaba seguro era un gesto inconsciente. "Porque no sé si puedo confiar en ti," dijo, lo suficientemente fuerte como para que todos lo escucharan. "Te has vuelto muy Slytherin, Harry."
El resto de las preparaciones del equipo se detuvieron. Harry cerró los ojos con pavor, a sabiendas de quién iba a ser el próximo en hablar.
"¿Y qué si lo es?" arrastró Marcus Flint, dando un paso al frente. "A nosotros nos agrada de esa forma." Estaba sonriendo, pero sus ojos eran duros. Harry gimió. No pensaba que Flint fuera incapaz de golpear a Connor en las costillas, justo aquí y ahora. El Capitán de Slytherin no perdonaba a nadie que intentara sacudir a sus jugadores antes de que iniciara un juego, a menos que la sacudida proviniera de él mismo.
"Solo son palabras, Flint," Harry dijo rápidamente. "No quiere decir nada con ellas."
"¡Sí, claro que sí, Harry!" Connor se detuvo, el temperamento de su padre brillando en sus ojos. "¡Sí lo hago, y ya es tiempo de que lo diga! Te has vuelto muy silencioso. Te juntas con los Slytherins cuando podrías ir a la Torre de Gryffindor. Sonríes cuando dicen las cosas más horribles, como si de hecho fueran divertidas. ¡Ni siquiera te importa que piensen menos de ti porque eres un media-sangre! ¡Eso es irrespetuoso para Mamá, no solo para ti! ¡Has cambiado, Harry, y odio a la persona en la que te estas convirtiendo!"
Harry cerró los ojos, sintiéndose como si le hubieran dado un puñetazo. Había tenido discusiones con Connor antes, pero nada tan serio. Y en ese momento, él realmente habría renunciado a todo lo que hacía que los Slytherin lo aceptaran. Quería rogarle a su hermano que lo perdonara. Había estado lastimando a Connor de nuevo, justo como su madre le había dicho en su carta de Navidad, y aún no lo había arreglado.
Y entonces, sorpresivamente, abruptamente, e inesperadamente, al menos para él, su dolor se transformó en enojo.
Harry abrió los ojos, y vio a Connor alejarse de él. Harry tomó un paso hacia él. Estaba temblando y no podía parar, no más de lo que podía parar las palabras que fluyeron de su boca al siguiente momento.
"¡Solo intento hacer lo mejor que puedo con mi situación, Connor! No, no estaba feliz cuando me pusieron en Slytherin, pero no es todo horrible. Muy bien, bromeo con ellos y paso tiempo con ellos, pero son mis Compañeros de Casa. ¡Pasaría más tiempo contigo si pareciera que quieres hacerlo! A penas y estás feliz cuando voy contigo. Prefieres hablar con Ron y Hermione. No te culpo por—por escucharlos, por adoptar sus prejuicios, ¡pero no digas que todo esto es mi culpa! ¡También es parcialmente tuya!"
Estaba gritando para cuando terminó, lo cual nunca había pasado. Usualmente Connor se molestaba y Harry se quedaba calmado, pidiendo disculpas cuando su hermano había agotado el flujo inicial de su temperamento. Pero ahora los puños de Harry estaban cerrados con fuerza, y vio a Draco, que había venido a desearle buena suerte antes del partido, desplomarse contra el muro, una mano contra su frente y su rostro pálido. Harry estaba agradecido de no tener su varita. Ignoró la creciente tentación de usar magia sin varita.
Y mantuvo su mirada en su gemelo, por suficiente tiempo para ver la sorpresa reemplazando al enojo en los ojos de Connor, y a las cenizas reemplazando el fuego.
"No sabía que me odiabas tanto, Harry," susurró él. "Yo—"
"Lárgate, Gryffindor." La voz de Flint se había vuelto profunda y silenciosa como el gruñido de un enorme perro. "Te voy a dar cinco segundos para salir de aquí antes de que te de una paliza, y eso es solo por respeto a tu hermano. Uno. Dos. Tres—"
Connor se giró y partió. Harry lo observó irse, y esperó a que la frialdad del desconcierto llegara a golpearlo a él también.
No lo hizo. Aún se sentía enojado, y el impulso más fuerte en él era hacer que Connor pagara. Cerrando los ojos, trató de controlar su temperamento lo mejor que pudo.
Abrió los ojos cuando Adrian Pucey, otro de los Cazadores del equipo, le dio un golpe en la espalda. "Así está mejor," Adrian dijo, su voz alegre. "Ahora sal allá afuera y gana. Muéstrale a los malditos Gryffindors que no pueden sacudirte."
Harry asintió, sonrió apretadamente, y entonces salió del vestidor, guiando al resto del equipo al campo.
Slytherin venció a Hufflepuff 410 a 190, Y Harry rara vez se había regocijado tanto por atrapar la Snitch. La celebración que siguió, e incluso la forma en que el equipo entero lo escudó de regreso a las mazmorras, para que, Adrian explicó, él "no tengas que ver a ningún Gryffindor que no quieras ver," tampoco estuvieron mal.
Todo el rato, Harry siguió esperando que su enojo hacia Connor se transmutara a culpa, del mismo modo en que hubiera hecho en cualquier otro momento, y a sentir el impulso de disculparse con su gemelo.
Nunca llegó. Harry no tenía nada que encerrar en la secreta caja de sus pensamientos esa noche, porque no podía convencerse a si mismo de que su enojo era injustificado.
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"Así que Connor es demasiado terco como para venir directamente a preguntarte dónde está la Piedra Filosofal. Pero yo no."
Harry alzó la mirada. Hermione Granger estaba parada junto a la mesa que él y Draco habían encontrado para estudiar en la biblioteca, sus brazos cruzados y su intimidante mirada hundiéndose en él. Harry casi sonrió. A veces, la forma de ser tan directa de los Gryffindor era una ventaja.
Por el fuego en sus ojos, Draco no parecía pensarlo. "Lárgate, Sangresucia—" comenzó.
Harry dijo, "Draco," en la forma en que había escuchado a Narcissa Malfoy decirlo. Draco se calló y fulminó con la mirada a su libro. Harry se inclinó sobre la mesa para darle una palmada en el hombro. "Enseguida regreso," dijo, y entonces se levantó y se alejó de la mesa con Hermione, a los rincones más profundos de la biblioteca, donde sería menos probable que los escucharan. Sí se encontró a si mismo girando el cuello para tratar de encontrar a Connor – habían pasado dos semanas desde su pelea, y aún su hermano no se le había acercado – pero Hermione parecía haber venido sola.
"Escúpelo," Hermione dijo. Sus brazos aún seguían cruzados, y ella tenía una mirada que pondría el rostro "para regañar" de Lily en desgracia. Harry inclinó su cabeza y admitió la verdad.
"La Piedra Filosofal está detrás de cierta puerta en el tercer piso, resguardada por un perro gigante de algún tipo."
Era milagroso ver como cambiaba el rostro de Hermione, mientras su veloz mente unía todas las piezas. Un momento después, ella masculló, "Estúpida," y se golpeó la frente, lo cual Harry debía admitir también era gratificante en su propio modo.
Entonces ella frunció en ceño. "¿Pero si está protegida, entonces por qué querías advertirnos al respecto?"
"Porque vi al Profesor Quirrell tratando de pasar la puerta un par de veces," dijo Harry. "Entraba, hablaba con el perro, y siempre salía corriendo. Entonces el Profesor Snape le advirtió que se mantuviera alejado. No creo que descubriera cómo pasar al perro. Pero—"
"Oh, no," Hermione susurró, y su rostro se había puesto pálido.
"¿Qué?" Harry demandó, irguiéndose completamente.
"Hagrid dijo—dijo que el hombre que le había dado a Norberto le estaba preguntando sobre Fluffy," Hermione dijo. "Ese es el nombre del perro," explicó ella, cuando vio la mirada pasmada de Harry.
"Fluffy," Harry no pudo evitar repetir.
"No preguntes, es Hagrid," dijo Hermione, como si eso lo explicara todo, y Harry suponía que probablemente lo hacía, si uno conocía a Hagrid. Se determinó a llegar a conocer mejor al medio-gigante el año siguiente. "El hombre tenía una capucha, y Hagrid no pudo ver su rostro, pero le dijo algo sobre Fluffy y como le encanta la música. ¿Qué tal si el hombre encapuchado era el Profesor Quirrell, y lo va a intentar de nuevo, ahora que sabe cómo pasar al perro?" Su rostro se había coloreado con un color hético ahora, y se veía como si fuera a correr de la biblioteca e intentar informar al Profesor Dumbledore inmediatamente.
Harry estiró una mano contenedora. "Es algo extraño que no lo haya intentado hasta ahora, ¿no lo crees?" preguntó.
Hermione dudosamente se volvió a reclinar contra el estante de libros. "Bueno, sí. Pero entonces, ¿por qué no lo ha hecho?"
"Creo que está esperando algo," Harry dijo, y frunció el ceño. "Pero no sé lo que podría ser ese algo. Dumbledore probablemente mueva la Piedra cuando termine el año. Mientras más espere Quirrell, más riesgo es el que corre."
"Tal vez también hay otras trampas, y no sabe como pasar esas," Hermione ofreció. "O tal vez hay otra fecha importante que se aproxima, algo que quiere hacer primero."
Harry se tensó. "Hermione," preguntó, "¿dónde está Connor justo ahora?"
"En la Torre de Gryffindor," dijo ella, frunciendo el ceño. "Como sabrías si te hubieras molestado en venir a hablar con él en las últimas dos semanas."
"Tuvimos una pelea," Harry dijo cortamente. "Pero – escucha, ¿hay algún momento en el que podría estar solo? ¿Sin ti o sin Ron para protegerlo? ¿Fuera del alcance de lo que los Profesores puedan hacer?"
Hermione cerró los ojos y asumió una expresión de intensa concentración. Harry no estaría sorprendido si supiera que ella estaba pasando cantidades inmensas de información alrededor de su cabeza, buscando la respuesta perfecta. Él sabía que la había encontrado cuando sus ojos se abrieron como platos al siguiente momento.
"Las detenciones," ella susurró. "La Profesora McGonagall dijo que Connor iba a servir detención con Hagrid en el Bosque Prohibido la próxima semana. Algo ha estado matando a los unicornios, y quieren descubrir lo que es."
Harry casi le dijo que había sido Quirrell, pero se controló a si mismo. Además de las inevitables preguntas que tendría que responder sobre por qué no le había dicho a Dumbledore aún, Hermione saldría corriendo a decirle al Director, y entonces sacarían a Connor de su detención y Quirrell esperaría por otro momento para atacar. Justo como con el juego de Quidditch, Harry pensó, era mejor saber cuando y donde la vida de Connor estaría en peligro en lugar de apresurarse alrededor del momento.
Pensó, por un corto momento, que eso era Slytherin.
¿Y entonces? Fue su siguiente pensamiento.
"Muy bien," dijo él. "Estaré con él ahí, Hermione."
"Pero tú no tienes detención," comentó ella, frunciendo el ceño.
"Ya sé," dijo Harry. "Me escabulliré para acompañarlos. El Profesor Quirrell no sabrá que estoy ahí. Y tampoco le digas a Connor, o va a tratar de hacer algo terco y estúpido," añadió.
Hermione suspiró, hizo algunas protestas poco animadas, y entonces estuvo de acuerdo. Harry sospechaba que ella estaba cansada del feudo entre él y Connor – Connor aparentemente se había pasado la mayor parte del tiempo desde entonces haciendo un berrinche en la Torre – y agradecida por cualquier cosa que pudiera acabar con él.
Harry la observó dejar la biblioteca, y entonces regresó a su rincón de estudio con Draco, repasando todo lo que necesitaría en su mente. Se detuvo cuando llegó a la mesa y vio a Draco mirándolo expectantemente, golpeteando un dedo contra la esquina de su pergamino.
"¿La Piedra Filosofal?" preguntó él.
Con un suspiro, Harry se sentó y comenzó a explicar. Al menos podía confiar en que Draco no iría corriendo con el Profesor Dumbledore.
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Harry agitó su cabeza mientras Hagrid separaba a Connor y a Neville Longbottom, quien tenía una detención por un estúpido error que había cometido en Pociones. Ambos debían lanzar chispas rojas de las puntas de sus varitas al aire si se encontraban con cualquier cosa peligrosa, y chispas verdes si encontraban a la persona que había estado matando a los unicornios. Excepto que Hagrid lo llamó una "criatura", por supuesto. Hagrid iba a irse con Neville, dejando a su gran perro, Fang, con Connor.
Harry esperó hasta que el sonido de los crujientes pasos de Hagrid se hubiera perdido en los arbustos, y entonces salió de su escondite para caminar detrás de Connor. Connor estaba tan atrapado en su miseria que ni siquiera se dio cuenta de Harry al principio, y entonces se giró y le dio una fea expresión bajo la luz de la linterna que estaba cargando. Su otra mano tomó fuertemente su varita.
"¿Qué es lo que quieres, Slytherin?" preguntó.
"Que dejes de actuar como un idiota," Harry respondió, avanzando para poder caminar junto a él mientras quitaba una liana del camino. "Ha pasado casi un mes desde que peleamos, Connor. ¿No crees que estas dejando que se alargue demasiado? Yo soy tu hermano, en caso de que lo hayas olvidado." Su propia mano estaba en su bolsillo, sobre su propia varita, y miraba los arbustos suspicazmente. Hasta ahora, no había signos del Profesor Quirrell, y Fang no había dado ninguna advertencia, pero Harry no estaba seguro de hasta dónde confiaba en la nariz del perro. Confiaría más en sus propios sentidos mágicos. Pero tampoco esos estaban captando nada.
"No me olvidé," dijo Connor, su rostro retorcido con enojo y dolor y pedazos quebrados de orgullo. "Es por eso que me dolió tanto. ¿Por qué me abandonaste, Harry? Se supone que somos gemelos. Mejores amigos por siempre. No se supone que nos peleemos e insultemos el uno al otro como lo hemos hecho. Mira a Fred y George Weasley. Nunca los he visto a ellos tener una pelea."
"Ellos están en la misma Casa," Harry dijo.
Connor se giró lejos de él. "¿Así que vas a dejar que eso te importe más que nuestra relación sanguínea?"
"No, o yo estaría en mi cuarto ahora mismo," Harry dijo, y empujó otra liana. Los árboles se agitaban y chillaban con un viento demasiado alto para poder sentirlo. La linterna iluminaba el camino delante de ellos mucho mejor que lo que un encantamiento Lumos lo haría, por lo cual Harry estaba agradecido. "Vine aquí afuera cuando no necesitaba hacerlo, cuando sabía que sería difícil para ti correr, Connor, para que pudiéramos hablar."
"Hermione me dijo sobre la Piedra Filosofal," dijo Connor. "Que tú sabías dónde estaba desde el principio."
"Sí," Harry admitió. "Y quería que fueras tú el que la descubriera, y le llevara las noticias al Profesor Dumbledore. Creí que eso te haría sentir importante, especial, feliz. Serías capas de reclamar una victoria como realmente tuya, y comenzar a tomar tu lugar como un líder."
"Pero ese habrías sido tú comprándome la victoria de nuevo," dijo Connor, sus palabras resonando con un tono adolorido. "Yo no quiero eso, Harry."
Harry se giró y atrapó el brazo de su hermano, volteando a Connor para que lo mirara. Connor lo fulminó con la mirada bajo la luz de la linterna. Tenía los comienzos de lágrimas en sus ojos, y frotó las lágrimas de modo enojado con la parte trasera de la mano que sostenía su varita.
"Entonces decide lo que sí quieres," Harry dijo silenciosamente. "La razón por la que he estado trabajando tan duro por ti, Connor, es porque quiero que seas un líder. Quiero que seas el Niño-Que-Vivió. Quiero que la gente te admire. No ha pasado hasta ahora. A Ron y a Hermione les agradas, pero los Slytherins piensan que eres un idiota, y los Ravenclaws y los Hufflepuffs piensan sobre ti solo cuando haces algo espectacular – como el trol o los Lestrange." Miró a Connor gemir y cerrar sus ojos. "Va a tomar más que eso. Creí que empujarte a la meta sutilmente sería lo adecuado, pero no lo fue. Así que. Dime qué es lo que quieres. ¿Cuáles son tus planes? ¿Qué es lo que harás para unir a las Casas a tu favor? ¿Impresionarás a los magos sangre pura? ¿Harás que todos confíen en que tienes la fuerza y entrega para luchar contra el Señor Tenebroso? ¿Harás aliados entre las criaturas mágicas?"
"¿Por qué debería yo hacer todo eso?" Connor protestó. "Yo derroté a Voldemort cuando era un bebé. Ahora sé más. Solo debería tener que encontrarme con él de nuevo, y serpa destruido por completo."
Harry suspiró. "Creo que tomará más que eso, Connor."
"¿Por qué debería?" Connor se alejó un paso de él y trazó su cicatriz con la punta de su varita. "Esto es lo que significa ser el Niño-Que-Vivió. Tengo esta cicatriz, y eso es todo lo que realmente necesito."
Harry sintió su corazón derretirse con compasión, y así se derritió el resto de su enojo. Él y Lily no le habían hecho favores a Connor al mantenerlo tan ciego. Realmente debería haber aprendido de la política del mundo mágico desde el tiempo en que pudo caminar, incluso si su amor era esencial para derrotar a Voldemort. Su madre había encontrado una forma de enseñarle a Harry en secreto, bajo la nariz de su padre, y la de Sirius y Remus. Ella pudo haber encontrado una forma de convencer a Connor de la verdad sin quitarle su pureza.
"Connor—" comenzó, listo para disculparse.
Otra liana cayó de los árboles sobre ellos justo entonces, y se ciñó alrededor del cuello de Connor. Él dejó salir un grito de sorpresa y dejó caer la linterna. Harry la tomó y la sostuvo más alto de un modo asustado, listo para lanzar chispas rojas para dejarle saber a Hagrid que estaban en peligro.
No era una liana lo que había caído de los árboles tras ese movimiento, sino una gran serpiente, la cual Harry casi podía imaginar se estaba riendo de ellos en lugar de siseando. Enredó una porción de su cuerpo fuertemente alrededor de Connor, y entonces se adentró en el Bosque, llevándolo con ella.
Harry gritó y lanzó Incendio a su cola, pero falló, ya que se movía demasiado rápido. Corrió tras ella, sintiendo como el miedo y el enojo le daban alas a sus pies, y su cicatriz empezó a arder.
La serpiente desapareció entre algunos arbustos frente a él, pero Harry podía seguir el camino de pasto doblado y hojas que ella dejaba, y el dolor que aumentaba en su cabeza era otro buen signo. No pasó mucho antes de que pudiera ver a la serpiente llegar a un claro donde una figura encapuchada esperaba. La serpiente tiró a Connor a sus pies y entonces se arrastró tras de su amo, aún haciendo ese siseo que sonaba a risa.
Gruñendo, Harry tomó su varita y salió de los arbustos.
"Así que." No era la voz de Quirrell la que hablaba, pero aquella voz fría, la cual Harry había escuchado una vez antes. Hacía que su cicatriz le quemara como fuego, y Connor se movió y dio un débil gemido como si su cicatriz también le estuviera molestando. "Harry Potter. Por fin." La figura se inclinó sobre Connor. "Y el Niño-Que-Vivió, quien pronto será el Niño-Que-Murió. He esperado tanto tiempo por este momento."
Harry se llenó de valor, y saltó a la batalla.
